Aclaraciones: La misma historia de siempre, que esto no me pertenece y que además hay romances Yaoi y posiblemente Lemmon. Diablos, debería poner esto sólo en el primer capítulo. Debería de valer, ¿no?


Sorpresa.


- Kyle, no seas estúpido. Llámame. O ven a clase, como prefieras. Pero da señales de vida, porque estoy muy preocupado por ti... sabes que no me gustan estas cursiladas, pero no soporto no saber nada de mis dos mejores amigos.

No llevaba la cuenta exacta, pero debe de ser el cuarto mensaje que Kenny me deja.

Nunca en mi vida había faltado voluntariamente a clase durante tanto tiempo, lo que no hace más que confirmar lo increíblemente rápido que puede cambiar tu vida, como un giro aquí y otro allá pueden poner enfrente tuya una nueva vida por vivir, donde pocas cosas son como antes y pocas personas se comportan como antes.

Es como si mi cama fuese una prisión, pero no una cualquiera... es como si fuese una celda totalmente abierta y sin vigilancia: podría irme, y de hecho nadie me lo impediría físicamente. Pero aun así permanezco aquí, creyéndome culpable de todo y a su vez merecedor de una especie de condena a muerte, por haber trastornado la vida de más de uno en estos últimos días.

No sé de donde sacaré las fuerzas para levantarme cuando mis padres vuelvan de viaje y me regañen por no levantarme de aquí. Tampoco sé como será ahora el instituto... seguramente todo el mundo tenga en conocimiento que soy gay, que tengo algún especie de lío extraño con Craig, y para colmo que yo se lo he ''robado'' a Tweek. En vez de saberse que fue Cartman el que provocó todo esto, y en parte Tweek por empujar a Craig a un vacío sin fondo por culpa de su infidelidad.

Si tan sólo fuese lo suficiente mal amigo como para contarle al mundo lo que ha hecho Cartman con Tweek... les daría otro tema del que hablar, que no me incumbe a mi y que por lo tanto no me avergonzaría al cruzar los pasillos del instituto.

Pero eso no pasará, porque de bueno, soy tonto.

...*~*...

Al día siguiente llueve de madrugada, mis ojos como platos no me dejan conciliar el sueño, aunque quizás sea lo mejor ya que a nadie le gusta vagar entre puras pesadillas. Pienso: Si hace frío, tendré que ir más abrigado de lo normal, por lo que no se me reconocerá tanto... quizás hasta tenga otro gorro, aunque mi gorro verde sea de lo más característico de mi.

Tras ducharme, vuelvo a mi habitación para vestirme, y abro la ventana de par en par, ya que estar dos días seguidos en tu habitación da para mucho mal olor...

Cuando cruzo el umbral de la puerta lo más abrigado posible, le envío un mensaje a Kenny: ''Hoy me tendrás en clase, haciéndote sufrir con mis agonías''. A medida que camino sobre la acera oigo pasos acelerados detrás de mi, y antes de poder darme la vuelta o tan siquiera apartarme, noto como alguien cae sobre mí, abrazándome por la espalda y tirándome de boca hacia la fría y encharcada acera de South Park.

- ¡Sólo han pasado dos días y te he echado más de menos que nunca!

Creo, si no me equivoco, que mi boca esboza una sonrisa por primera vez en días, y cuando me recupero de la caída, una vez que él se ha quitado de encima, abrazo a Kenny con todas mis fuerzas, con un gran esfuerzo por no llorar.

- Pensé que ya no me queda nadie...

- Si realmente alguna vez pensaste eso, es porque no te has parado a pensar lo importante que eres para mí.

Creo que no he valorado lo suficientemente bien a Kenny durante estos años.

Caminamos de camino al instituto, Kenny corre de un lado a otro, como si se tratase de un crío de 10 años otra vez, en vez de un adolescente semi-adulto de ya 17 años. No recordaba la última vez que alguien se alegraba tanto de verme.

Conforme llegamos al instituto, Kenny baja el ritmo y se va relajando gradualmente, hasta una vez llegado a nuestro destino, se para de sopetón enfrente de mí y me mira con seriedad. Ya sé lo que me va a decir. Durante muchos días seguidos la vida puede ser tremendamente monótona, pero basta que te ausentes durante unos días para que pasen todo tipo de cosas, y más si la última vez que hiciste acto de presencia fue en medio de un gran y vergonzoso problema en mitad de un público.

- Ya se lo que viene a continuación... – Comencé – Me vas a contar como han sido estos dos días... o sea, que efectivamente han pasado cosas que debería saber.

-Me encanta lo listo que eres – Dijo con picardía – A veces ni siquiera hace falta decirte nada. Vale, si... han pasado cosas, muchas. La gente habla mucho, Kyle... ya sabes, es un instituto lleno de adolescentes, muchos buscando escusas para no estudiar... las mías son el alcohol y hacer el gamberro por ahí, esas solo me afectan a mi. Pero ellos buscan algo más... revuelven la vida ajena – Se me acelera el corazón tratando de pensar, antes de que me lo diga Kenny, que será lo que habrá pasado – Por eso, quiero decírtelo antes de que nadie con mala leche te cuente mierdas que no son verdad.

Tragué saliva.

- Como habrás leído en mi mensaje... también estoy preocupado por Stan – Me dio un vuelco al corazón – él tampoco ha aparecido en estos dos días. Y me he encontrado con Randy, me ha dicho que no entiende porque me preocupo por él, que está viniendo al instituto como siempre y quedando por las tardes con nosotros... mentira. No sé que estará haciendo Stan, pero el caso es que ni lo he visto por las tardes ni viene al instituto, y no me coge el móvil... no sé con quién... – dudó de continuar mientras me observaba - ...estará. Pero al menos está bien si consigue engañar así a sus padres.

Me vinieron muchos pensamientos a la cabeza: puede estar por ahí, desperdiciando el tiempo para no encontrarse con nosotros (probablemente no sabría que yo tampoco iba a clase, y por eso mismo tendría miedo). También pienso que esté con otra persona... pero no se me ocurre quien.

- En cuanto a Tweek... se ha trasladado de instituto.

Mis ojos se abrieron como platos y miraron a Kenny sorprendidos.

- ¿Cóoooomo? Pero... ¿Por qué? ¿Le hicieron Bullying?

- ¿Por qué? – preguntó Kenny – La gente ya sabía que era gay...

Es verdad. Todos esos meses de relación con Craig. Aunque luego hubiesen sido una pérdida de tiempo.

- Bueno, el caso es que se trasladó, pero solo de instituto. Sigue aquí en South Park. Y el motivo por el que se fue... no lo sé, la verdad, pero he oído a los gilipollas de nuestro instituto murmurar que no le gustaba que hablaran de él a sus espaldas... que conspiraran que tendría que ver el con el problema de hace dos días. La verdad es que se precipitó... tomo la decisión tan rápido que no supimos reaccionar.

- ¿Y Cartman? – Me adelanté a preguntarle por el gordo, al fin y al cabo esto ha sido su puta culpa.

-... Esta extraño. Creo que se trata de la culpabilidad. Además de eso, tiene miedo. Teme que a Craig lo suelten del reformatorio, al fin y al cabo la última vez que fue allí no duro ni un día...

- ¿¡QUÉ?! – grité exaltado - ¿Un... reformatorio? ¿Cuándo pensabas contármelo?

Tampoco es de extrañar, pero me parece el cambio más preocupante. Ha acabado allí por mi culpa y posiblemente ahora me odie, lo que se me hace insorportable.

-... Te lo iba a contar cuando terminases de hablar – Dijo mientras me ponía ''morritos'' de enfado... sabe que esas cosas conmigo no funcionan, pero aun así lo hace – No te preocupes Khal... lo soltarán. Tampoco ha rajado ni robado a nadie. Simplemente se le fue la mano con Stan... pero no lo ha dejado parapléjico. ¿Te imaginas? Entonces sí que sería todo esto un drama...

- No estoy para bromas.

- Escucha Kyle, no creo que te odie. Sabes que no puedes hacer caso a las malas lenguas... pero se dice por los pasillos que está enamorado de ti – Me impacta – Quizás, en ese hipotético caso, sea el motivo de verdad porque Tweek se cambió de instituto... quizás él hizo lo de Cartman por llamar su atención, y cortarían para darle más emoción... pero dudo que le haya olvidado, y menos por el gordo cretino. ¿Sabes? Tú me conoces, yo nunca me he enamorado, pero creo que el concepto de amor es querer tanto a alguien como para sacrificar ciertas cosas, como incluso la propia relación... si, quizás sea eso, quizás por amor Tweek decidió que dejarán su relación, quizás ama tanto a Craig que cree que no merece que le sean infiel, creerá que debe haber alguien mejor (como tú) y por eso ha dejado vía libre, y además... que jodido sería ver día a día como el amor de tu vida es ahora el amor de la vida de otro.

Me deja sin aliento.

- Hace apenas un mes que nos conocemos.

- Ya – Respondió Kenny – Pero no creo que funcione así... no creo que el amor se mida en la cantidad de tiempo que le conoces, sino en lo que sientes cuando estás con él.

Se me revuelve el cerebro y además me dan ganas de vomitar. Ahora sí que me siento en el centro de todo. Y a pesar de que Kenny está explicándome solo un supuesto, no puedo evitar asustarme.

- ¿Quieres que te diga lo último que pienso antes de tu entrar a clase y yo quedarme por fuera fumando marihuana mientras fingo que he entrado al aula?

Me da miedo la opinión de otra persona. No, no una persona, sino mi actual mejor amigo (ya que no creo que vuelva a conversar con Stan). Y no sé que responder. Pero una vez mi madre me dijo ''Es mejor sufrir unos instantes y saber la verdad, que sufrir durante el resto de tu vida por el arrepentimiento de no haberte arriesgado''. Y entonces lo vi claro y asentí con la cabeza.

- Ojalá me equivoque, Kyle... pero creo que Stanley no está preparado para asumir que lo has amado durante todo este tiempo, y menos aún para concebir la idea de compartirte con otro. Son cosas opuestas... no quiere que le ames pero no quiere que estés con Craig. Stan está en un momento de su vida en el que no sabe quién es ni lo que quiere realmente. Ninguno sabemos en que acabará esto, en si Stan probará cosas nuevas y se hará bisexual, en si tolerará lo que eres y sientes volviendo vuestra amistad a su punto de partida, o si se dejará consumir por el miedo y las inseguridades y todo se quedará tal y como está en este instante. Stan está en un momento complicado, en el que no es recomendable para ti que estés enamorado de él... lo siento. De verdad, Kyle, siento decirte que el amor de tu vida no hará más que hacerte daño en estos momentos. Pero no hay más que ver en que ha conllevado todo esto... Stan y tu no debéis están juntos. Ojalá el tiempo me demuestre que me equivoco... no por mi, sino por ti y por él. Pero ahora mismo lo dudo.

Unas frías palabras que escarban los restos que habían quedado en mi corazón tras estas semanas de infarto. ¿Lo peor? Que tiene razón y durante todo este tiempo no me había dado cuenta.

...*~*...

Las clases se me hacen pesadas, no atiendo a las palabras de los profesores por primera vez en mi vida, y por si fuera poco me siento solo y aislado. La gente de nuestra clase conversan entre ellos, y en ocasiones me miran. Aunque tuviese un ojo ciego y estuviese sordo no me costaría imaginarme de lo que estarán hablando. Como si no hubiese suficientes problemas en el mundo de los que preocuparse y debatir. Como el hambre en el mundo, las enfermedades sin cura o incluso las guerras que en pleno siglo 21 siguen ocurriendo.

En la clase de arte, Butters se sienta a mi lado. Lo miro con asombro, pues es la primera persona que se me acerca a parte de Kenny.

- Hola Kyle – Me saludá dulce como siempre.

- Hola Butters... ¿Cómo estas? – No es que me interese, pero no quiero ser maleducado con la única persona que me ha hablado desde que entré al aula.

- Oh... bien, genial. Bueno... siempre... hay problemas... pero estoy bien. Oh, mejor que tú – Levanto al instante la cabeza de mi cuaderno y lo miro con los ojos entrecerrados – OH, no no no... no quería decir nada malo... tan sólo... quería preguntarte cómo estás, y no sabía como iniciar un tema tan delicado.

Dejo el bolígrafo sobre la mesa, inspiro hondo y tras mirar el techo durante tres segundos le respondo.

- Pues como una mierda.

Butters calla profundamente durante un minuto.

- Lo siento – Incluso en momentos así sonaba dulce e inocente.

- No pasa nada... sólo yo tengo la culpa.

La clase de arte trascurre y Butters no me dirige la palabra en media hora. Hasta que tras mirarme pausadamente durante un tiempo, tiene el valor de preguntarme.

- Kyle, he... – empieza a susurrar – pensado en ti... como estas triste y decaído... bueno, haré una fiesta. No será como la de... – parecía hacer grandes esfuerzos para no nombrarlos

- Di sus nombres, Butters.

- Como la de Craig y Tweek... en fin, seremos como máximo diez chicos, nada de chicas. O al no ser que tu quieras, claro, en ese caso... – parece como si le costara hablar conmigo – Bueno, lo que te quiero decir es que este fin de semana invitaré a casa a Kenny, Cartman, Token y otros chicos del instituto. Pensé en ti especialmente porque me caes muy bien... y no me gusta verte triste... ¿vendrás? Si quieres invitaré a chicas por ti – Parece que es el único que no se ha enterado de que soy gay.

- Butters... puedes invitar a quien quieras. Es tu fiesta, y pensar tanto en mí... bueno, es muy guay por tu parte. Creo que iré, si Kenny va...

Igual me precipité, de hecho, mis ganas de ir son directamente proporcionales a las ganas que tengo de escuchar a la profesora dar un sermón sobre las técnicas de pintura en el siglo dieciocho. Pero me cuesta negarle la invitación. Es probablemente de los pocos que no habrá inventado cosas sobre mi vida en base a lo ocurrido en el pasillo con Craig y Stan... probablemente de los pocos que cuando me pregunta que pasó es porque quiere intentar aproximarse a como me siento.

- Sí, iré – Le vuelvo a decir confirmando.

La sonrisa de Butters de felicidad por mi asistencia a su pequeña fiesta privada me saca la segunda sonrisa del día... es increíble que aún haya personas que pueden encontrar la felicidad haciendo felices a otros.

A diferencia de Eric Cartman, el cual se sitúa al otro lado del aula, más desorientado de lo normal, sin dejar de observar a través de la ventana.

- Por cierto... Stan irá a la fiesta.

Y mi corazón se para en seco.

...*~*...

Llego a mi casa, entro y cierro la puerta. Tras cerrarla me quedo de espaldas a esta, dejándome caer en la pared, y pensando poco a poco que en tres días volveré a verle. ¿Qué sentiré cuando lo vea? ¿Amor? Sé que lo amo, que lo quiero de una forma que no había querido antes a nadie. Pero... ¿Si no dejo de pensar también en otra persona de verdad puedo decir que es amor?

Lo llevo queriendo en secreto tantos años que me ha parecido amor. Creo que es amor. Aunque se supone que debería estar seguro.

Me tumbo en el sofá y me dejo dormir durante dos horas. Cuando me despierto oigo un ruido sordo en la parte de arriba de la casa. Pero no le hago caso.

Me restriego en el sofá. Un día cualquiera a estas horas estoy estudiando, pero aquí me hallo, haciendo el vago como nunca me imaginé. No paro de pensar y pensar, mi cabeza es como una máquina automatizada para trabajar indefinidamente, para no parar y funcionar siempre que esté encendida y conectada a la corriente, por lo que estar despierto significa pensar en Stan, en otra fiesta, en que Tweek está en otro instituto por mi culpa, en hasta donde ha llegado otra de las artimañas de Cartman...

Oigo otro ruido. Me siento ya inquieto; el factor de estar solo en casa le da un toque más peligroso a todo lo que pudiese pasar en una casa. Subo a mi habitación, y mientras subo las escaleras poco a poco mi cuerpo se congela; dejé la ventana abierta esta mañana, y lleva así todo el día. Me entra el pánico y pienso automáticamente en ladrones, violadores, pederastas, asesinos y todo tipo de persona violenta que daría miedo tener cerca. Bajo poco a poco las escaleras, mientras oigo más pequeños ruidos, sin dejar de mirar hacia arriba.

Cojo el teléfono y marco el número de la policía.

- Buenas noches, ¿En que podemos ayudar...? Un momento, ¿Es la casa de los Broflovski?

- Eh... si, si. Exacto. Me gustaría que vinie...

- Disculpe, ¿estoy al teléfono con Kyle?

Me quedo pensativo. Y recuerdo como hace un mes y medio gastamos una broma telefónica... Stan y yo. Fingimos que mi casa se incendiaba, y llegamos al punto en el que los bomberos y un coche de la policía del pueblo vinieron hasta aquí. El enfado fue monumental cuando no vieron fuego y descubrieron que era todo una tomadura de pelo.

-... Yo... si, soy yo. No es una broma, se lo juro.

Me colgaron el teléfono.

Me quedé helado, quedándome solo la opción de correr, pero estaba más cerca de la escalera que de la puerta. Y decidí echarle huevos. Subí poco a poco, hasta que llegué a mi habitación. Estaba oscura y apestaba. Cuando entré la ventana estaba manchada, de barro... efectivamente alguien había entrado.

El miedo se apoderaba de mi, mientras observaba que no había nadie en la habitación ¿podía soñar con que se había dado la media vuelta y se había marchado? Me pregunté, cuando entonces vi una sombra cerca de mi, y unas manos me taparon la boca.

Grité con toda mi alma hasta el momento que me susurró al oído y le reconocí: Era Craig.

Ahora no sabía si ser feliz o sentir más miedo aún.

Cuando paré me soltó y me giré hacia él. Estaba lleno de cardenales y morados, sus labios estaban rotos como los de Stan hace días. Su expresión era dura e impasible, como siempre, hasta que me habló.

- Sorpresa – Me soltó mientras esbozaba una sonrisa pícara.

- C-c-craig...

- Lo sé, es de mala educación entrar en casas ajenas por una ventana y esconderme hasta que aparecieras. Pero ya sabes... Craig Tucker no es un chico de leyes ni educación, sino un chico de pasión... – dijo mientras se fijaba en mis labios.

- ¿Estas...?

- ¿Bien? Perfecto. Tu amigo... o lo que sea, casi me deja en ridículo, a mí, el matón del pueblo – decía mientras su sonrisilla pícara se desvanecía – Una desfortuna lo de dejarme llevar por mis instintos de siempre y rajarle la cara en público. Gracias a dios mis padres conocen contactos ya de ese tan conocido por mi reformatorio. Tendré que comportarme la próxima vez... no creo que tenga la suerte de acabar en el mismo reformatorio.

La imagen de Stan con una mejilla sangrante inunda mi mente. Miro a Craig a los ojos.

- ¿Me odias?

- No te odio, pero si me vuelves loco – Dice con cara de sufrimiento, como si detestara la situación – no sé que clase de mierda de droga me has dado, pero has hecho que desee perseguirte a cualquier lugar.

Mis mejillas arden, y Craig se acerca poco a poco.

- Mira, no he venido aquí a acosarte, Kyle – Dijo con toda la paciencia que pudo – ni a convencerte de nada, ni a pegarte (contigo no sería capaz), tan solo quiero zanjar este asunto; Soy un chico peligroso, una bala perdida, un pobre diablo sin remedio. Me emborracho todas las semanas, fumo tabaco y marihuana, he robado y como comprobaste hace unos días no me contengo si me incitan a pelear. Tampoco me cuesta hacer daño físico a cualquiera ni encarar a alguien simplemente por llevar tres segundos mirándome. Soy lo contrario a ti, y creo que solo tenemos en común que somos maricas, que nos gusta un pene más que comer y que nos han fallado hace poco. Nunca creí que desestabilizarías mi ser como para esto, mi pregunta es ¿Quieres a Stan? ¿O me prefieres a mi?

Cerré los ojos durante diez inmensos segundos, intentando pensar con claridad que es lo que quiero, pero no me viene nada la cabeza. No tengo nada en claro. No sé ahora mismo ni quien soy ni que quiero realmente. Me siento tal y como Kenny me había dicho que se sentía Stan...

Si algo tengo seguro, es que quiero a Stan con todo mi ser y con toda mi alma, pero nunca podré estar con el... porque él no querrá.

- Stan ya no existe para mí – Mentí como un bellaco.

No dijo nada más en toda la noche. Simplemente sonrió, me cogió de la cintura y me besó. Sentí como si me estuvieran matando, como si hubiese pasado a mejor vida por probar el fruto prohibido. Pero no tenía opción mejor. Este era mi plan para olvidar a Stan.

Su lengua era mucho más suave de lo que me imaginaba, y besaba tan increíblemente bien que no pude evitar dejarme llevar por mis instintos más básicos. Le acaricié el pelo azabache y dejé que sus labios se pasarán rozando los mios en una noche eterna. Se paraba de vez en cuando solo para sonreír mientras me miraba a los ojos. Me llevó hasta el baño y se metió en la ducha conmigo. Nos mojábamos con el agua, pero aun así no había nada tan húmedo como nuestros labios. Era como una droga. Craig era como una droga. Sabes que no es buena, sabes que no deberías tomarla, que nadie la quiere para ti, y que solo te traerá problemas y te alejará de a quien quieres. Pero no podía dejar de tomarme esa droga.

Craig era impresionantemente guapo, cuando se quita la camisa solo veo abdominales, razón por la que esta tan fuerte. Nunca me había dado cuenta de que tiene lo que probablemente será uno de los mejores cuerpos de todo el pueblo. Tiene una o dos cicatrices, las más sexys que he visto en toda mi vida. Su espalda es más grande y ancha que la mía, y sus brazos me recuerdan a los de Stan, bonitos y masculinos. Sus ojos son profundos, llenos de demonios e inseguridades, unos ojos que te arrastran y te llevan con ellos hasta el mismísimo inframundo.

Me odiaba a mí mismo.

Odiaba a Craig cada vez que hacía que disfrutara.

Pero sobretodo odiaba a Stan por no dejar de aparecer en mis pensamientos cada vez que le besaba.

...*~*...

A la mañana siguiente, me desperté solo entre las sábanas. Fue una gran noche, pero como a toda gran noche le siguen las mañanas largas. Las mañanas de preguntarte si hiciste bien o no.

Lo último que recuerdo fue a Craig diciéndome que hacía tiempo que nunca tenía sexo de una forma tan satisfactoria, que nunca había probado a ser el que recibe en vez que llevar la responsabilidad de dar. Lo cual me conduce a un único pensamiento: He perdido la virginidad con Craig Tucker, tras haberme pasado toda la adolescencia soñando con Stanley Marsh.

Pero lo mejor de la mañana viene cuando leo un mensaje de Cartman en el teléfono:

Necesito verte, judío. Necesito hablar contigo. Creo que no hace falta las mariconadas del porqué... está claro. Tenemos mucho que hablar. Quiero tu ayuda y tú necesitas la mía. Y sabes porqué...

Pensé y pensé. Y tras minutos pensando llegué a la conclusión: Craig aún no sabe que fue Cartman el que se folló a Tweek, y mucho menos que yo le mentí a Craig para encubrirle a él. Y ahora seguramente llega la parte en donde Eric le da la vuelta al problema, y acaba usando lo que el mismo provocó en mi contra. Ambos tenemos algo que encubrir; si Craig sabe lo que hizo Cartman lo destrozará, y si se entera de que le mentí, entonces sí que me odiará.

Dejo el móvil en la mesa, me ducho, me visto y salgo de mi casa. Mis pies van a paso lento pero seguro, sin desviar la mirada de mi camino mientras el sol sale sobre el pintoresco pueblo de South Park fusionándose con el horizonte. Llego a una casa roja de tejado blanco, charcos de barro y agua por los alrededores, pintadas en la fachada en color azul que gritan ''PUTA'' alrededor de esta, obra de niños y no tan niños, un buzón roto que aun así lleno de cartas, seguramente recibos, y una cara familiar mirándome desde la ventana del segundo piso.

Me acerco hasta la puerta y toco el timbre en la casa de los Cartman.

Eric me abre la puerta... y una vez más lo que veo dentro pone mi mundo del revés.


Lemmon? Oh si... el próximo capítulo habrá detalles sobre la aventura de Craig y Kyle, y además otro segundo lemmon (sobre una pareja distinta) en compensación.

Sí, parece ser que me mola subir capítulos de año en año... muchas complicaciones en este curso.

Aun así prometo actualizar una vez al mes. No, no lo prometo; lo juro.

Y gracias, de verdad, no hace ni dos meses del último review que he recibido en una historia que hacía un año que no actualizaba. Me emocionada la acogida que ha tenido este fic. Estoy muy alagada, y seguiré con esto hasta al final. Tengo tantas ideas tan sólo para este fic que les prometo que les sorprenderé en cada capítulo. Así que conmigo ya saben que nunca deben dar nada por sentado... no se sabe cómo serán las cosas de un capítulo a otro.

Gracias por leer y... ¡Que vivan los sueños húmedos! Jeje.

Los amu.