7. Benjamin

-Preséntese a la clase por favor- dijo con una voz casi ronca el señor Mallory. Como ya había dicho, se comportaba como si enseñara en una preparatoria. Eso si, cuando se trataba de calificar, nos evaluaba como si fuéramos nativos italianos. Quién lo entendía.

-Mi nombre es Benjamin Newton- sonrió de manera cálida a todos los que allí estábamos y prosiguió. –Soy de Forks pero cursé la preparatoria en Port Angels.

-Bien, ya puede tomar asiento. La señorita Cullen será una buena compañía de trabajo para usted- echó un último vistazo a los papeles que Benjamin le había entregado y luego me miró a mí al tiempo que se quitaba sus gafas. Asentí automáticamente.

Benjamin se encaminó hacia el lugar que tenía a mi lado y se sentó, dejando sus libros sobre la mesa. Llevaba puestos unos jeans apenas desgastados, una remera de manga larga gris y una camisa de manga corta escocesa por encima.

-Alumnos, el día de hoy veremos la lección número veintidós…- comenzó a decir el señor Mallory pero apenas si le presté atención.

Abrí mi libro en la página correspondiente y tomé mi birome y mi resaltador para marcar los conceptos más importantes.

Noté a mi compañero de banco moverse un poco en mi dirección así que no pude más que girarme a mirarlo, aunque hubiera preferido no hacerlo. Esa sonrisa que tanto me había gustado apareció de nuevo en su rostro, deslumbrándome por unos segundos.

-¿Cómo te llamas?- susurró acercándose más a mí.

-Renesmee, pero puedes decirme Nessie- respondí en el mismo tono de voz. Con suerte el profesor no se daría cuenta que hablábamos.

-Bonito nombre… Tú puedes decirme Ben.

-Seguro- otra vez el celular vibraba con furia en mi bolsillo.

-Veo cómo lo miras… ¡Que obvia! Cambia la cara niña o al menos cierra la boca.

Miré a Alex, que sonreía señalando su mandíbula y haciendo el gesto de cerrar la boca. Mordí mi labio inferior y solté una risita.

-¿Y él? ¿Es tu novio?

-¿Alex? ¡No! Es mi mejor amigo.

-Si, claro…- dijo y volvió a concentrarse en uno de los ejercicios.

-De veras… Cómo sea, no tengo por qué darte explicaciones, así que allá tú- dije un tanto disgustada. Odiaba que no me creyeran o no tomaran en serio las cosas que decía. Además, ¿quién era él para reaccionar así?

Como debía haber estado haciendo hasta ahora, continué leyendo la lección al mismo tiempo que resolvía cada ejercitación que proponía el libro. Pero algo hizo un clic en mi cabeza, obligándome a dejar mi lapicera a un costado. Él había dicho que se llamaba… Newton. Ese apellido me sonaba muy conocido, demasiado diría yo. Creo que mamá me lo había mencionado en alguna oportunidad… Si, estaba segura.

Mike Newton, ese pesado que seguía a mamá como un golden retriever. Todo el último año de preparatoria había intentado conquistarla sin éxito alguno porque ella ya estaba en pareja con mi padre.

-¿Eres hijo de Mike Newton?- pregunté atropelladamente. Juro que me hubiera arrancado la lengua en ese mismo momento.

.Si, ¿cómo lo sabes?

-Mamá era amiga suya… Bella Swan.

-¿Eres su hija?

-Así es.

-Con razón me sonaba tanto el apellido Cullen… Edward es tu padre, ¿cierto?

-Si… Ellos nunca se separaron desde preparatoria- respondí con orgullo.

-Mamá y papá tampoco… Hasta hace unos años atrás, tres para ser precisos.

-Mmm… No se quién es tu madre.

-Jessica Stanley… Jess.

-Ah, si, ya lo recuerdo. Ella también era amiga de mamá.

-Siempre estuvo enamorada platónicamente de tu padre- dijo en tono de reprobación.

-Ustedes dos, ¿podrían callarse? Si tienen tantas ganas de charlar vayan a tomar un café- el señor Mallory interrumpió nuestra conversación. Se escucharon unas débiles risitas de fondo.

-Lo siento señor Mallory, Benjamin requería mi ayuda- dije en tono muy convincente, lo cual surtió un muy buen efecto.

-Si, así es- Ben me siguió el juego.

-Mmm… ¿Deberé asignarle a la señorita Cullen como tutora señor Newton?

-Supongo que sería de ayuda… Digo, para ponerme a tono con la cursada- casi me hundía contra mi asiento. Esto parecía un chiste.

-Bien, arreglaremos este asunto al final de la clase. Señorita Cullen, tendrá que quedarse usted también.

-Si señor Mallory, no hay problema- en parte no lo había. La verdad que no tenía la más mínima gana de quedarme después de clases y no estaba muy segura de que ser la tutora de Benjamin fuera buena idea. Pero de solo verlo una vocecita interna decía que no sería para nada malo.

El resto de la clase siguió normalmente y no volví a cruzar palabra alguna con Benjamin.

Estaba cien por ciento convencida de que Alex se estaba muriendo de la risa internamente y planeaba hacerme varias bromas sobre Ben y el asunto de ser su tutora.

Por fin llegó el mediodía, hora del fin de clases. Lástima que el señor Mallory hubiese insistido en retenerme.

El timbre sonó de manera ensordecedora. Hora del turno que le seguía al nuestro. Guardé todas mis cosas dentro de mi mochila y me puse de pie, dirigiendo mi vista hacia Yuki y Alex. Por supuesto estaban riendo.

-Te odio Alex- dije con una sonrisa de oreja a oreja acercándome a él. –Y tú que lo apoyas Yuki.

-Yo no lo apoyo… De hecho Ness, tú si que tienes suerte. Ese Benjamin está que… Dios mío.

-Ya, ya, basta de sus babosadas que mister sexy esta viniendo hacia nosotros.

-Renesmee, ¿vienes?- Ben se colocó a mi lado y miró de arriba a abajo a Alex. ¿A caso lo veía como posible competencia?

-Si, pero antes te presento a Alex y Yuki. Son amigos míos.

-Un gusto… Benjamin- Alex le tendió su mano y este se la estrechó con expresión seria. No hacía falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que no le caía para nada bien.

-Espero nos llevemos bien Benji- dijo Yuki.

-Benji suena a nombre de perro- rió Alex. Benjamin lo fulminó con la mirada. De todos modos, Alex tenía razón, así que contuve mis ganas de reír y me concentré en mis zapatos, como si ellos fueran a proporcionarme una información de vital importancia.

-Ness, ya debemos irnos… No te importará que hoy no te esperemos, ¿no?

-Mmm… Me deben una entonces- repuse con tono seco. –Claro que no hay problema- concluí echando una risa divertida cuando vi sus caras.

-Nos vemos el jueves nena- Alex me abrazó y esperó a que Yuki también lo hiciera para irse juntos.

El señor Mallory nos aguardaba en su escritorio revisando cada dos segundos su reloj. Ni que hubiéramos tardado tanto.

-¿Le parece bien señor Newton que le asigne a la señorita Cullen como tutora? ¿O será que prefiere a alguien más?

-¿Por qué habría de preferir a alguien más? Solo he hablado con ella.

-El señor Riverside podría hacer un muy buen trabajo también.

-No creo que Alex sea la mejor opción señor Mallory- la verdad que de solo pensarlo me espantaba. Esos dos solos, en una clase particular… Seguramente se arrancarían hasta los pelos de los brazos. –No tendré problema en hacer su seguimiento.

-Perfecto entonces. Tendrá que presentar un informe de avances dentro de un mes.

-Como diga.

-Bueno, eso es todo. Ya pueden retirarse.

-Gracias señor Mallory.

-Hasta la próxima clase- dije al tiempo que cruzaba el umbral de la puerta de entrada.

Salí sin interesarme por lo que Benjamin hiciera. Ahora solo quería irme a casa a almorzar, aprovechando que casi nadie estaría.

-Oye Ness, ¡espera!

-¿Qué quieres?

-Bueno, vas a ser mi tutora… Tendrás que reunirte conmigo a estudiar.

-Ben, tú no necesitas ayuda en realidad.

-Alguien tiene que explicarme lo que vieron antes de que me incorporara a clases- dijo y sonrió. Me tenía justo donde me quería.

-Buen punto, tú ganas.

-¿Qué te parece mañana Nessie?

-¿A qué hora?

-¿Está bien si paso a recogerte a eso de las tres de la tarde?

-Si, claro. Nos vemos mañana entonces, seguro ya sabrás cómo llegar a mi casa. En todo caso me llamas- le di el número de mi móvil y seguí caminando hacia mi auto sin decir más.

Me sorprendía mi actitud tan fría y cortante. Hacía dos minutos él me había encantado y ahora me iba mientras me hablaba. Supongo que el no haberme creído sobre Alex había hecho que me disgustara realmente.

-Adiós Ness- me saludó de lejos. Me fijé hacia el auto al cual se había dirigido. Era un modesto Sedan negro, nada llamativo.

No perdí más tiempo y arranqué mi coche con rumbo a mi hogar, repensando las cosas que habían sucedido esta mañana. Al final tenía razón, hoy había sido un día bastante… Interesante.

Prendí el stereo y sintonicé mi estación de radio favorita. La verdad que no me gustaba viajar sola en auto. Me sentía extraña estando acompañada únicamente por el verde hipnotizante de los pinos que rodeaban la carretera, sin nadie que dijera algo, a excepción de mis propios pensamientos.

"Yesterday I was too bad, and I had only cried, the way I used to live was always being sad"

Una de mis canciones preferidas empezó a sonar e inundó el auto con las suaves notas del piano. Era tan parecida a mí la historia que esa letra contaba, tan profunda, tan triste… Solo había una diferencia entre ella y mi vida. Una bastante abismal…

"All this time of hard fighting it's ending and not coming again… All the sadness and the pain they are gone, I'm okay… And I'm with you…"

El final lo decía todo. Yo no había terminado mi lucha aún. La tristeza seguía estando aquí conmigo, por más que intentara negárselo al mundo. El dolor también estaba aquí, clavado en mi pecho como una daga invisible.

Una lágrima rodó por mi rostro y otras tantas quisieron salir. Pero no, no me dejaría vencer por mi estúpida debilidad. Siempre había sido la nena fuerte, la chica a la que no le impostaba nada, esa que siempre estaba bien, con una sonrisa en el rostro. Eso es lo que debía predominar en mí, lo que debía dejar ver. Y, a pesar de que estuviera sola, este no era momento para flaquear. La fachada tenía que seguir en pie y el show debía continuar.