Lo prometido es deuda, aquí les dejo otro corto capitulo. Espero cumplir con mi parte y tener ya para el jueves lo siguiente... solo que espero que cumplan su falte con sus reviews, entre mas largos mejor (ya saben, el tamaño si importa... creo).

Hasta luego.


ENAMORANDO A REI-CHAN

7. Festival

El instituto Iwatobi estaba en frenesí.

Y un chico de lentes, también, buscaba a su pequeño compañero rubio. Había dormido poco, porque al arreglar su traje se le ocurrió una idea y para llevarla a cabo invirtió sus hermosas horas habituales de sueño, desvelado, ocupado y molesto, bien, digamos que no estaba del mejor humor, y para colmo su pequeño amigo pingüino no aparecía.

Hasta ese momento.

-¿Cómo estas Rei-chan?-

- Ah… Nagi…sa.-

Sí, todo estaba tan mal como se veía. Estaban frente a frente en el pasillo. Ambos traían puestos sus respectivos uniformes pero había una diferencia sustancial: de un lado estaba el sequito de Nagisa, constituido por hombres; y del otro estaba el harem de Rei, repleto de chicas. Era un contraste bastante interesante.

-Estas bastante bien acompañado amo Ryugazaki- Siseo Nagisa, cambiando su tono a algo más formal.

-Lo mismo digo: Nagi-chan. Pero clientes son clientes.- El referido se acomodó los lentes.

Los dos avanzaron hasta quedar delante de su aula e invitaron a pasar a sus respectivos invitados.

-Sean bienvenidos amos.-

-Bienvenidas my ladies, adelante.-

Ambos se inclinaron de forma muy formal mientras todos pasaban.

-A nuestra clase le va bien, Nagisa-kun.- Menciono el chico de lentes.

-¿Dónde quedo ese Nagi-chan?- Cuestiono el aun enfadado rubio.

- Eso solo es parte del personaje.- Suspiro. –Traje algo para ti.-

-¿Qué?- Exclamo sorprendido.

-Toma.- Le entrego un saco.

Era un pequeño saco color rosado que se adecuaba hermosamente a su disfraz, lo miro con ilusión y se lo probó. Le quedo perfecto.

-Rei-chan… ¿Por qué…?-

-Pensé que te sería más cómodo usar tu disfraz con esto.-

También sería más cómodo para él verlo y no desear encerrarlo para que nadie más lo tocara.

Ambos entraron a su Maid Café.

-¡Nagi-chan, ven a nuestra mesa!- Gritaron unos chicos.

-¡Rei, atiéndenos primero!- Dijo un coro de chicas.

El chico rubio, ahora rebautizado como Nagi-chan tenía bastante popularidad debido a que había muchos chicos de diferentes institutos que no sabían la verdad sobre su género, mientras que Rei tenía popularidad por mérito propio al llamar la atención de chicas de adentro y fuera del instituto.

La maid más popular de Iwatobi estaba ardiendo en celos, pero lo disimulaba muy bien coqueteando con sus clientes. Eso no fue tan buena idea.

-Tomate una foto conmigo Nagi-chan.- Llevaba insistiendo mucho un chico.

-Lo siento, pero…- Sintió que la tomaban de la muñeca.

-Lo lamentamos joven amo, pero no podemos otorgarle fotografías de forma individual.-

Era el chico Ryugazaki saliendo en defensa de su pequeño compañero.

-Es… es cierto.- Coincidió Nagisa.

-¿Qué tal una fotografía de ambos?- Le dio a escoger al invitado.

El mayordomo estrella del Instituto Iwatobi tomo a una sorprendida maid falsa y la acerco a su cuerpo tomándola posesivamente de la cintura. También acerco su rostro hasta tocar con los labios la piel de la frente de aquella pequeña figura rubia. La exaltación presente incremento entre integrantes de ambos géneros que sacaban sus móviles para tomar una fotografía del momento. Y aunque Nagisa Hazuki estaba realmente sorprendido de lo que estaba pasando, decidió aprovecharse de la situación. Se paró de puntillas y beso a Rei en los labios.

Eso no estaba contemplado en el plan…