-Ya me oíste, dile a tu primo que su amigo es un cretino.
-Amy, enserio lamento mucho lo que te paso, no imaginé que algo así sucedería- Se disculpaba Bernadette desde el oro lado del teléfono.
-Tranquila, tu no eres la culpable. Solo tratabas de ayudarme- La tranquiliza Amy.
-Aun así, debí darme cuenta de sus verdaderas intenciones- Continuaba lamentándose la pequeña rubia.
-No te preocupes, de verdad. Ahora te dejo, tengo que colgar o el pollo se me quemará- Decía la neurocientifica mirando el horno.
-¿Pollo? ¿Acaso no vas a cocinar otra de tus genialidades?- Se burlaba la microbiologa.
-Mira no tengo tiempo para tu sarcasmo, nos vemos luego- Se despide colgando el teléfono y sacando corriendo el pollo del horno. -Por los pelos se me quema- Hablaba sola en la cocina.
-¿Quien era?- Pegunta Sheldon entrando en ésta.
-Era Bernadette, me llamó para saber cómo me fue y le conté lo que pasó.
-¿Bernadette es la que te había conseguido la entrevista, verdad?
-La misma- Afirma poniendo los platos en la mesa.
-Se debe sentir muy mal- Comenta Sheldon mientras la ayuda a poner los vasos.
-Creo que si, pero no es su culpa. Ella no se podía imaginar que la cosa terminara de esa manera- Dice mientras sirve la sopa. -Bueno esto ya está, a comer.
-¿Sopa y pollo?- Pregunta algo decepcionado. -Esperaba algo más exótico, como lo de ayer.
-Tu tambien vas a empezar con eso, si lo llego a saber solo te hago un huevo frito con papas- Dice molesta.
-Esta bien, perdona- Se disculpa. -Huele muy bien.
-Gracias.
Amy lo observa atentamente. Lo conocía hace poco, pero lograba hacerla sentir como si estuviese en su propia casa. Se sentía muy bien en su presencia, y le daba la sensación de que eran amigos de toda la vida. Aquello le causaba gracia, ya que ella solía ser bastante desconfiada y le costaba encariñarse de alguien. Pero ese científico, con su sencillez y sonrisa, había logrado traspasar esa barrera desde el primer instante.
-¿Que tanto miras?- Pregunta Sheldon al sentirse observado.
-Pensaba en que me da la sensación de que te conozco de toda la vida.
-Vaya. ¿Eso es bueno, no?
-Supongo, no lo se. No me hagas caso. Estoy algo sensible, supongo que es por lo de esta mañana- Comenta Amy intentando cambiar de tema.
-No se si será por eso. Pero debo reconocer que a mi me pasa lo mismo- Afirma. -No se, pero cuando estoy contigo no veo en la necesidad de medir mis palabras, es como si estuviese con uno de mis amigos.
-Vaya, o sea que me ves como a un chico- Le dice molesta.
-No como a un chico, pero no eres como las mujeres que estoy acostumbrado a tratar.
-¿Y debería sentirme alagada por eso?
-Te aseguro que si- Se ríe.
-Yo no le veo la gracia, puede que no sea una rubia pechugona con unas curvas de vértigo, como la de la otra noche. Pero soy una mujer y te aseguro que tengo mis encantos!- Afirma ofendida.
-Si, encantos de leona- Continua riéndose.
-Se acabó, al diablo lo que pensaba de ti. Eres como todos- Le recrimina. -como no me ves como ha una posible conquista, ya no me consideras como a una mujer por la que preocuparse, de manera que me quedo como la amiga marimacho.
-Yo no dije eso- Se defiende él.
-¡Es como si lo hubieses dicho. Sabes una cosa!- Le grita levantándose de la mesa. -Estoy harta que los hombres solo vean en mi dos cosas. La primera es una buena fuente de dinero para agrandar el suyo, y la segunda, un "colega"- Y remarca la última palabra como si fuese un insulto.
-¿Fuente de dinero?- Pregunta sin entender bien a lo que se refiere.
-Claro, es que no te lo había dicho. Me llamo Amy, soy la hija del científico consumado Larry Fowler, que por casualidad es el dueño de la universidad donde trabajas- Le dice enfadada. -¿Sorprendido verdad? Pero no te confundas, no quiero el papel de pobre niña rica, que su papa no le pasa la mensualidad. Por mi te puedes meter tu compasión y tus colegas por donde te quepa- Despotricaba por toda la cocina ante la mirada de Sheldon.
-Y sabes que más te digo…
Aquella frase no pudo ser acabada. Mientras gritaba enfadada Sheldon fue tras ella y la calló con un beso.
-Ahora hablo yo- Le susurra separándose apenas un centímetro de sus labios. -Primero, si te considero como un amigo, es por que te respeto como mujer. Segundo, si pienso que no eres como esas mujeres y que eso es bueno, es porque ellas no tienen cerebro , solo cuerpo. Y tu tienes ambas cosas. Y Tercero, me da igual que tu padre sea el hombre más poderoso del mundo o el más pobre, a mi quien me interesa es la persona que tengo delante, no su nombre o su apellido.
No se podía creer lo que él había echo ni dicho. Pero lo que menos se podía creer, es que todavía estuviese en sus brazos. Se sentía como una chiquilla, tonta, a la cual le habían dado unas nalgadas por una rabieta sin sentido. Lo que en lugar de un cachatazo, había recibido un beso.
Shedon se la quedó observando, ahora que la tenía de cerca, podía ver aquellos maravillosos ojos verdes, que se podían confundir perfectamente con unos zafiros. Ante su silencio optó por besarla de nuevo, pero en esta ocasión se deleitó, por que la primera vez fue un impulso.
Comenzó a besarla lentamente, esperando alguna reacción por parte de ella. Deseaba que ella participase, pero no tubo que esperar demasiado, poco a poco Amy se fue relajando y se dejó llevar por el beso que le daba. Pero todo lo bueno termina, y ese mágico momento fue interrumpido por la llamada de alguien a la puerta.
De mala gana Sheldon se separó de Amy y fue a ver quien era el que los había interrumpido.
Ella se quedó sola en la cocina analizando todo lo sucedido. Primero estaban hablando tranquilamente, luego ella se enfada con él y empieza ha echarle cosas en cara sin ningún sentido y el termina besándola, no una vez , sino dos. Y lo peor de todo es que ella respondió al segundo beso, de todo es que no sabía como interpretar aquello, ni que decir o que sería lo que pasase a partir de ese momento. Para su suerte o desgracia alguien había llegado a la casa, de manera que eso le daba un margen para poder rehacer sus ideas, a no ser…
-Pasa a la cocina, te quiero presentar a la asistenta de la que te hablé- Dice Sheldon a su invitado.
-Vaya, por fin la conoceré, ya tenía curiosidad de…- No dijo nada más, porque en cuanto entró por la cocina reconoció en seguida a la joven. -¿Amy?
-¿Barry?- Dice sorprendida. -¿Que haces aquí?
-Yo soy el socio de Sheldon- Le aclara. -No me digas que tu eres su asistenta.
-Vaya, veo que ya se conocen- Dice el físico teórico más sorprendió todavía.
-Si, ella es la chica con la que quedé anoche en la discoteca- Le aclara a su amigo
-Entiendo- Dice poniéndose serio de repente. -Bueno, entonces los dejo, yo tengo trabajo atrasado. Cuando quieras estoy en el piso de arriba esperándote- Le dice a Kripke. -No es necesario que recojas esto, yo lo haré. Termina de comer tranquila y nos vemos mañana.
-Bueno- Se limita a contestar Amy asustada de ese repentino cambio de actitud tan serio.
Shedon se fue a su despacho, no por el trabajo que pudiese tener, si no porque no le había gustado en absoluto que esos dos se conociesen. Y mucho menos, que Amy fuese la chica de la que Barry estaba interesado. Eso era un problema. A él también le gustaba, acababa de besarla y en parte se había medio confesado. Pero por lo que su amigo le había explicado, la cosa entre ellos dos iba bastante bien, de manera que eso lo dejaba en una situación bastante comprometida. Tenía dos opciones, mantenerse al margen y no levantarle la chica a su amigo o luchar por ella.
La cuestión estaba en que pensaba Amy de ellos dos.
Mientras tanto, Amy y Barry permanecían en la cocina.
-Vaya, veo que los interrumpí en la mitad de la comida- Comenta algo incomodo.
-No te preocupes, ya habíamos terminado.
-Si te soy sincero, no me esperaba que trabajaras aquí- Dice.
-Te dije que tenía que buscarme la vida yo sola. Y es un trabajo digno.
-Por supuesto, no lo pongo en duda-Aclara.
-Bueno, será mejor que me vaya, se me hizo tarde y tengo que hacer unas gestiones.
-De acuerdo, no te entretengo- Dice mientras observa como recoge sus cosas y se encamina hacia la salida. -Por cierto, espero que lo de quedar un día de estos siga en pie.
Ella lo quedó mirando. Ese chico le gustaba, hasta hacía unas horas lo veía como un posible novio, pero después de lo sucedido estaba muy confundida. Pero no podía detener su mundo ni su vida, por un simple beso.
-Claro- Se animó a decirle finalmente. -Por mi no hay problema. ¿Es asi como quedamos, no?
-Perfecto, ya te llamaré esta semana y quedamos para tomar un café.
Se limitó a asentir con la cabeza y se fue para su casa. Demasiadas emociones había tenido en un solo día, que lo último que necesitaba era tener que aguantar a un posible pretendiente. Le gustaba, no lo negaba, pero ese beso no se lo sacaba de la cabeza.
Barry se fue a ver a su amigo, era necesario aclarar algunos puntos.
-¿A pasado algo entre Ustedes?- Pregunta apenas entro al despacho.
-¿Como dices?- Se sorprende Sheldon de la pregunta.
-Mira, ella es la chica de la que te he hablado. Es cierto que no hay nada serio entre nosotros, pero antes de meterme en aguas turbulentas, quiero saber que terreno piso- Le aclara.
-No se ni como me lo preguntas, es mi asistenta, nada más.
-¿Pero te gusta?
-¿Es acaso el tipo de mujer con el que suelo salir?- Le responde con otra pregunta.
-Precisamente por eso lo digo, Amy es el tipo de mujer con el que uno está dispuesto a sentar cabeza. Y entre nosotros, tu eres el que más lo necesita.
-Puede que lo necesite, pero en ningún momento dije que lo quiera hacer.
-¿Entonces eso en un no? ¿No estas interesado en ella?
-Eres libre de salir con ella si quieres, no pienso meterme- Contesta dudando de ser capaz de cumplir su palabra.
Amy se encontraba tan nerviosa, que había llamado a Penny para poder contarle todo lo sucedido. Ambas amigas se encontraban en una cafetería.
-Pero que desgraciado- Decía la rubia al enterarse de lo de la entrevista. -¿Y se lo has dicho a Bernadette?
-Si, este mediodía me llamo y se lo conté, pero eso no es todo- Le dice Amy
-¿A no? ¿Y que más paso?
-De todo.- suspira agotada.
-No me digas que quemaste la comida- Se reía Penny para animar un poco a su amiga.
-Ojala fuese eso- Le dice. -Después de lo ocurrido, me quedé a comer con Sheldon. Todo iba bien, hasta que no se como, me he enfadadé con él.
-¿Por que ?- Pregunta curiosa
-¿Puedes creer que me dijo que me ve como un amigo?
-Vaya, este tipo puede ser muy guapo y rico, pero no tiene ni idea de mujeres. ¿Y que le dijiste?
-De todo hasta donde me dejó- Dice Amy poniéndose colorada.
-¿Hasta donde te dejo? ¿Que quieres decir con eso?- Dice la rubia, pero Amy no contestaba y cada vez se ponía más roja, hasta que Ireza comprendió. -¡Dios mío!- Exclama. -No me digas que…
-Me besó- La interrumpe.
-Y le respondiste- Afirma.
-La segunda vez- Confiesa Amy.
-¡Las segunda! ¡Increible!- Grita emocionada. -¿Ahora que va a pasar?
-No lo se, por que ahí no acaba la cosa.
-¿Quieres decir que hay más?
-Si, justo cuando nos estábamos besando, llaman ha la puerta y era su socio que venía a verlo. ¿Y puedes adivinar quién es?
-Ni idea.
-Barry- Dice Amy.
-¿¡El chico de la discoteca!?
-El mismo- Confirma. -No sabía donde meterme.
- ¿Y que pasó luego?
-Sheldon se fue a su despacho y yo me largué, ahora estoy contigo.
-Amiga, si es que no sales de una para meterte en otra- Le dice Penny.
-¡Ya lo se, pero que quieres que haga! Yo no sabía que se conocían- Se explica. -Además no entiendo por que me siento así.
-¿Como.?
-Como si estuviese traicionando a alguien, a fin de cuentas no estoy con ninguno de los dos.
-¿Y si te pregunto, a cual de los dos sientes que estas traicionando, que me respondes?
- Si te digo la verdad, no lo se- Contesta derrotada. -No se, no tengo ganas de pensar por ahora. Lo mejor será que deje pasar el tiempo y ya veré que pasa.
-Pero el problema está en que mañana verás a Sheldon. ¿Que piensas hacer?
-No pienso hacer nada, de momento me voy a ir a mi casa, pondré una película y mañana que pase lo que tenga que pasar- Dice mirando el reloj. -¡Pero mira que hora es! No te quiero entretener más, o perderás el taxi y Bernadette se enfadará conmigo.
-Es verdad, que tarde se ha hecho- Dice Penny levantándose. -Bueno, me voy, nos vemos la semana que viene- Se despide. -Es una lástima que no te puedas venir con nosotras a la montaña.
-Ya ves, una que tiene que trabajar- Se conformaba. -Pasenlo bien y explicaselo por mi a Bernadette.
-Muy bien, cuídate y no hagas ninguna tontería.
Penny se fue corriendo hacia la parada del autobús. Hacia un par de meses, las tres amigas habían organizado un viaje a la montaña. Pero la situación de Amy había cambiado drásticamente, impidiéndola ir al viaje, ya que al tercer día de trabajo no iba a pedir vacaciones.
En fin, lo mejor era hacer lo que tenía planeado. Se iría a su casa, miraría una película y desconectaría de la realidad por unas horas a no ser que…
Varias horas más tarde, Sheldon se disponía a cenar, cuando llamaron a su puerta.
-¡Amy!- Exclama sorprendido de verla a esas horas. -¿Que haces aquí?
-Perdi mi casa...
Continuará...
