TODOS LOS PERSONAJES PERTENECEN A JK. ROWLING
Hola a todos.
Un capítulo extendido con muchas sorpresas por delante, sobre todo en cuanto a la relación de Harry y Hermione. Espero que les guste.
Saludos.
Traición
Capítulo Siete
"Inalcanzable"
Viajar por los recuerdos es un privilegio que pocos pueden darse; corregir errores y sacar lecciones parece de vital importancia, sin embargo, buscar algo o alguien que permanece oculto pareciera ser una tarea casi imposible. Al menos Daniel lo considero así y el tercer intento fallido de su moreno amigo, se lo confirmó y es que la obsesión por buscar a ese tercer elemento durante la muerte de Dumbledore, sin duda, parecía ser la pieza del puzle que faltaba y hoy necesitaban encontrar con urgencia, comprender esa loca historia hasta sus inicios, reconstruir la historia que les llevó a ese punto y donde todo parecía girar sin control.
Dejó el vaso de leche sobre la mesa y observó a su amigo incorporarse del suelo, frustrado y molesto consigo mismo. Raudo y antes que Harry se introdujese de nuevo, le arrebato el frasquito de las manos y se lo guardo.
-Debemos regresar al ministerio – Acusó él ante la mirada amenazante del ojiverde – Sé que estás afectado por los recuerdos de Remus y tu obsesión por el recuerdo de Dumbledore – Añadió rápidamente – Sin embargo, no puedes perderte en los recuerdos.
-Necesito respuestas – Susurró el ojiverde acercándose hacia la mesilla y tomar la poción multijugos – Necesito llegar al fondo de esto.
-Lo sé – Susurró Daniel ingresando a la chimenea – Sin embargo, apresurando la situación poco conseguirás.
Lanzó los polvos "flú" y apareció de lleno en el ministerio de magia, raudo camino hacia el primer ascensor que encontró desocupado e ingreso. Su primer día de trabajo y la mente de Daniel divagaba entre Harry y su labor en la sección de rastreo y búsqueda, principalmente porque la petición de información sobre Luna Lovegood no lograría resultados concretos tan rápido como pensó.
La poca información sobre la rubia se limitaba a la relación sostenida con Ronald Weasley, aunque el castaño no podía calificarla como "relación", juntos durante un año y que muchos consideraban poco sana. Suspiró y la puerta del ascensor se abrió, sólo alcanzó a caminar algunos metros cuando la figura de Luna le recibió.
-Hola – Balbuceo el muchacho sorprendido por la presencia de Luna –
-¿Cómo estás? – Preguntó y el aludido asintió ligeramente – Necesito hablar contigo – Menciono sin borrar su sonrisa y se alejaron del pasillo principal – Sé que estás llamado a colaborar en la sección y estoy segura que harás un buen trabajo.
-Gracias – Sonrió él ligeramente
-Daniel – Se detuvo Luna a mitad del pasillo continuo y observó a su acompañante fijamente – Debes saber que la dirección de los escuadrones se dividió – Contó y el castaño frunció el ceño – Es decir, que habrá un capitán que acompañará y/o sustituirá al jefe en cualquier labor. Y necesito tu ayuda, quiero que seas el capitán del tercer escuadrón y así lograremos obtener nexos a la sección de rastreo
-Luna – Susurró Daniel sorprendido por la petición – Es un cargo de responsabilidad y confianza.
-Por eso, confió en ti – Le miró de forma obvia – Te conocí en la academia y sé que no tendremos problemas, además, lo has dicho; es un cargo de confianza y hoy es necesario tener cerca a esas personas.
-No sé qué decir – Habló él inquieto; conocía a Luna y aunque su relación sólo se limitó a breves intercambios de palabras, no lograba concebir un cargo así – Realmente me sorprende – Susurró pensativo - ¿Qué dice el resto?
-Hable con Hermione – Dijo ella tranquilamente – Y comprendió mis razones, no tienes de que preocuparte. No estarás solo, seremos un equipo y actuaremos como tal.
-Bueno, supongo que no tengo opción – Sonrió el muchacho y Luna negó alegremente – Entonces aquí tiene a su capitán, señorita
-Y usted su jefa – Bromeó Luna cogiendo al muchacho del brazo y re direccionar su camino hacia el piso de aurores.
Ingreso de nuevo hacia el ascensor y las puertas se cerraron; pudo negarse y apelar a la inexperiencia, sin embargo, la ligera posibilidad de conocer un poco más de Luna Lovegood le atrajo poderosamente, aprovechar la oportunidad y obtener la información necesaria. Observó a su nueva jefa por el reflejo del ascensor y se encontró con su mirada brillante y su sonrisa alegre, recordó la primera asesoría y supo que su actitud siempre era verdadera, por aquel entonces y durante el último periodo de la asesoría, su expresión tuvo un ligero cambio; su sonrisa alegre se volvió melancólica y su mirada brillante se oscureció, sin duda, la intromisión de Ron lo había ocasionado.
-"Es alegre" – Pensó él escuchando el ascensor abrirse – "No debería sufrir por eso"
-Vamos – Apuró la muchacha – Hay mucho por hacer.
-Claro – Sonrió él siguiéndola – "No debió sufrir por Ron"
Cerró la carpeta bruscamente y suspiró ofuscado; la situación del pensadero y la misteriosa persona comenzaba a molestarle profundamente, no tenía la menor idea de quién podría saber la verdad y le alarmaba la idea que fuese alguien equivocado. Revolviéndose el cabello cogió la segunda carpeta y abrió los ojos al leer por segunda vez el nombre: Lucius Malfoy.
El ojiverde cerró la carpeta y se incorporó de su asiento, salió del cubículo y se camino hacia su amigo, quién recién llegaba a su puesto de trabajo.
-¿Cómo estás? – Inquirió él observando el semblante cansino de su amigo
-Bien – Suspiró este sentándose – Tonks se sintió mal y le acompañe. ¿Y tú?
-Pues – Balbuceo abriendo torpemente la carpeta – Sorprendido – Acusó acercándole la carpeta para leyera los documentos, Remus frunció el ceño e interrogo a su amigo con la mirada – Estaba sobre mi escritorio ésta mañana.
-Está vivo – Susurró este refiriéndose hacia Lucius Malfoy – Será difícil para Draco cazar a su propio padre.
-Dudó que Hermione lo involucre –
-Se involucrará de todas formas – Sonrió él cerrando la carpeta – Debemos confiar en su criterio y esperar que todo salga bien, esto comprende a Draco y su familia.
-Entiendo – Masculló el ojiverde e iba a preguntar algo más cuando la figura del rubio se hizo presente - ¿Cómo estás Draco? – Saludó este llamando la atención de Remus.
-Bien – Suspiró el aludido apoyándose sobre el escritorio – Davis, necesito pedirte un favor – Le miró seriamente y el aludido asintió lentamente – Debes saber que la modalidad de los escuadrones ha cambiado y necesitamos personas de confianza, y he decidido que tú – Señalándole – Serás el capitán del escuadrón hasta que Tonks regrese.
-¿Tonks? – Menciono el licantropodo al escuchar el nombre de su esposa - ¿Estás seguro?
-Hermione lo sabe y está de acuerdo – Habló él encogiéndose de hombros. Harry frunció el ceño y cruzó sus brazos intrigado – Eres de confianza y nos has salvado el pellejo en varias ocasiones.
-Acepto – Habló este – Aunque no tengo claro las obligaciones – Confesó
-Hay puntos que debemos revisar – Expresó – Y asegurar que no sean escondites mortifagos. Vamos – Animó – Debemos salir y revisar el primer punto.
-¿Qué sucederá con el resto? – Inquirió Harry intrigado al tiempo que se despedía de su amigo – Los nuevos aurores no están listos.
-Terry se encarga de eso – Susurró Draco bajando unas escaleras y caminar por otro pasillo – Tiene alrededor de dos semanas para colocar a punto a los escuadrones. Mientras tanto, su capitán será el nexo válido e informará los avances de su investigación.
-Hermione trabajará sola – Inquirió él preocupado
-Se encuentra investigando el hechizo que afecta a los mortifagos – Informó – Es importante conseguir esa información. Es lo único concreto que tenemos.
-Entiendo – Susurró Harry tranquilizándose - ¿Dónde iremos?
-Un pequeño pueblo ubicado al sur de Londres – Habló el rubio ingresando a la sección de búsqueda y rastreo – Según el informe la última actividad se realizó hace tres meses; tres personas desaparecidas y encontradas muertas en Londres muggle.
-¿Qué haremos exactamente? – Inquirió el ojiverde
-Buscar algún indicio del paradero de mortifagos – Menciono el rubio – Acotar espacios y obtener información concreta – Se detuvo frente a una puerta y abrió – Los trasladadores se han colocado aquí, las autorizaciones estarán vigiladas por los jefes, no podemos permitirnos más errores.
-Entiendo – Susurró Harry observando cientos de artefactos para trasladarse
El moreno observó al rubio conjurar un viejo basurero y hechizarlo por algunos segundos, y ya preparado sólo bastó tocar el objeto para ser absorbidos hasta su nueva ubicación. Tuvo la necesidad de abrigarse y abrochar la túnica, el viento soplaba fuerte y las nubes amenazaban con lluvia, las desiertas calles del pequeño pueblo, les dieron la bienvenida y dudaban que alguien viviese allí.
-¿Dónde iremos? – Preguntó Harry siguiendo al rubio lentamente – Parece que todos están escondidos.
-Todo pueblo pequeño posee bares y almacenes – Vocifero Draco observando por todas partes – Espero que las personas sean amables.
-Yo también – Suspiró Harry
La jefa de aurores salió de la chimenea y sólo porque sabía que encontraría a su mejor amigo, de seguro le hubiese hechizado sin pensarlo dos veces, sin embargo, se quito la túnica y le saludo normalmente. Sólo media hora y muchas noches en vela, le hicieron coger la decisión de pedir su ayuda, la situación parecía no mejorar y sentía que el estallido de la guerra diera paso a la muerte, dolor y desesperación entre la comunidad mágica.
Se sentó a su lado y le observó profundamente; la confianza entre ellos pareció temblar y disolverse desde la muerte de Harry, su amigo pareció refugiarse en su interior y evadir cualquier situación, le hizo retraerse y volverse frío. Y aunque lo ocurrido durante las últimas semanas les hizo distanciarse aún más, Hermione sabía que la responsabilidad como auror superaba cualquier problema personal.
-¿Qué sucede? – Preguntó Ronald intrigado – Me preocupo la carta, la urgencia – Observó el semblante de su amiga y aunque la duda persistía, la decisión parecía zanjada –
-Debes suponer que la situación de la comunidad es inestable – Susurró la castaña sin apartar la mirada de su amigo, el cual asintió – Los ataques seguirán y no descartamos que ataquen el ministerio.
-Todo saldrá bien – Susurra él sujetando las manos de su amiga entre las suyas. Observa el reloj de pared y aprieta los dientes fuertemente – Se cometieron errores y lo han superado, y los nuevos trabajan para estar en forma.
-Sabes que no es suficiente – Negó Hermione lentamente – La adaptación es lenta y sólo Terry trabaja en ello. Intentamos seguir pistas y aunque recién hemos comenzado, sé que será inútil.
-Hermione –
-Escucha – Le interrumpió la castaña aferrándose al agarre de su amigo – Sé que nuestra relación ha sufrido cambios y que apenas ha pasado un día desde que hablamos, y las heridas pueden seguir abiertas, sin embargo, necesito tu ayuda – El pelirrojo abrió ligeramente los ojos y aunque parecía decir algo, la castaña siguió – Quiero que ingreses al ministerio y nos ayudes, que prepares a los nuevos y que seamos el equipo de siempre.
Sintió el cuerpo cálido y sólo atino a besar las manos de su amiga, sonreír y asentir confiado, aceptar la propuesta de su amiga, sin duda, significaba ganar la guerra sin siquiera lanzar un hechizo. Porque la castaña tenía razón; el ataque al ministerio de magia, es inevitable. Y hoy aquella opción quedaba descartada, logrando acceso y manipulación hasta el punto de desestabilizar por completo las filas de los escuadrones y que mejor que entrenarlos él mismo. Sólo él.
-Cuenta conmigo – Sonrió acariciando el rostro de la mujer que amaba – Necesito fijar algunos acuerdos con el equipo. Dame un día.
-Claro – Le devolvió la sonrisa y abrazo a su amigo agradecida – Gracias Ron. Muchas gracias.
-De nada – Susurró él acariciando la espalda de su amiga – No pienso defraudarte.
Un ligero cosquilleo le indico al pelirrojo que debía largarse de ese lugar y regresar; la misión encomendada había sido realizada con éxito y sólo restaba esperar y lanzar la segunda parte del ataque lo antes posible. Si todo salía como él esperaba, se libraría de Draco, Remus y la molestia de Davis, y él ingresaría al ministerio como segundo al mando. Beso la frente de su amiga y se incorporo de su lugar, excusándose de dirigirse hacia el club y aunque debía hacerlo, primero se detendría en otro lugar más importante.
Aporreó la puerta por tercera vez, sin embargo, nadie abrió la puerta y aunque deseaba seguir insistiendo, la voz de su compañera le frenó. Ambos se encontraban perturbados y visiblemente dolidos por la situación, quiso gritar y tal vez desquitarse con algún mortifagos preso, les deseo la peor de las muertes.
-Salió hace unos minutos – Argumentó Luna observando el estado ansioso del licantropodo – Remus – Llamó – Estás a cargo y debemos mantener la compostura, por doloroso que fuese.
-Lo sé – Susurró y bajando la guardia cogió y expulso aire. La tensión sobre los brazos desapareció y algo de control regreso a su mente – No podemos perder tiempo, debemos ir. Sabes algo de Draco y Davis.
-Les envié una lechuza – Habló Luna recuperando la tranquilidad – De seguro Draco, logró sentirlo.
-Es probable – Murmuró él frunciendo el ceño – Iré junto al escuadrón, quédate y le das aviso a Hermione – Ordenó y su compañera asintió sin reclamo
La rubia observó al hombre lobo desaparecer por el pasillo; El ministerio se revoluciono por completo ante la señal de emergencia y la desaparición del líder del cuarto escuadrón, Terry Boot, provoco ir y venir de los aurores. Sin duda, la posición de búsqueda había sido la acertada, cayendo en la inevitable trampa de los mortifagos.
Aturdidos y entre empujones, Draco y Harry salieron de la habitación habilitada para traslados, la noticia les había sorprendido y apenas se alejaron del pueblo se trasladaron de regreso hacia el ministerio. Corrieron por el pasillo principal, topándose con Remus y su expresión les indico que la lechuza no mentía; el cuarto escuadrón había sufrido una embocada y Terry había desaparecido junto a otros aurores.
Se prepararon para otro viaje y posible emboscada de mortifagos, lo sabían y sin embargo, estaban dispuestas a correr el riesgo con tal de recuperar a sus compañeros. El moreno observó a Hermione acercarse, intercambiar algunas palabras con Remus y hechizar un zapato, y por el rostro del hombre lobo, sabía que la decisión de la castaña estaba tomada.
-Otra vez – Susurró él siendo absorbido por el trasladador.
A la espera de una de las tantas jugarretas de Ron.
-TRAMPA – Escucharon la angustiada voz de Terry. Por instinto, se agacharon y protegieron de las maldiciones lanzadas desde los arboles.
El campo abierto y la altura de los árboles provoco la desventaja del anterior y actual escuadrón de aurores. A duras penas, observaron la figura de Terry; magullado y con el brazo derecho visiblemente herido y sujetado por la mano izquierda, la sangre brotaba y machaba su camisa blanca. Tras de él, un mortifago apuntando a su cabeza y dispuesto a darle muerte con la varita. La adrenalina de varios se disparo y decidieron dar pelea, el ojiverde observó a su alrededor y comprobó que varios aurores del escuadrón habían sido ejecutados.
-No podrás ganar – Susurró Terry sintiendo la varita rozar su cabello – Sólo eres un sicópata más ¿Crees que eres Voldemort? Ni siquiera te pareces a él.
-Es cierto – Habló él ocultando su rostro tras una máscara – Soy mejor. Quisiera mantenerte con vida, sin embargo, quiénes vean mi rostro… deben morir – El auror tensó su espalda y Ron le rodeo tranquilamente, los demás estaban demasiados ocupados – El destino es extraño, justo y cuando pretendo borrarte del mapa, tengo la oportunidad de ocupar tu lugar.
-¿Qué? –
-Lo siento, Terry – Dijo y junto con apuntarle entre medio de las cejas, la máscara fue removida por algunos segundos, el auror observa y abre los ojos sorprendido; los mechones pelirrojos y los ojos azul oscuro le indican la verdad. Intenta gesticular algunas palabras, sin embargo, no puede – Cuidaré de Luna – Sonrió y sujetando con fuerza la varita, exclama – AVADA KREDABRA.
-TERRY – Exclama Draco quedando a medio camino. Había observado el movimiento del mortifago y pensó acercarse por sorpresa, sin embargo, el ataque había sucedido más deprisa, el cuerpo sorprendido e inerte cae al suelo, el mortifago acomoda su máscara y el rubio lo sabe, sabe quién demonios es - ¡Voldemort! – Grita y le apunta
-BOMBARDA – Conjura y el estridente ruido les hace perder la noción del lugar. El rubio cae al suelo y antes que lograr recuperarse, se siente volar por los aires y golpear un tronco - ¡Expe…!
-¡Expelliarmus! – Escucha el pelirrojo a unos metros, cae al suelo y enfoca su visión en Hermione. Gruñe y reanuda su ataque. Lanza algunas chispas verdes y sus aliados ejecutan el plan, sólo un par de movimientos y la tierra parece temblar, varios aurores caen en agujeros y otros intentan escapar de alguna forma.
El ojiverde tiró de su amigo y logro sacarle de aquel agujero para luego ayudar a Draco y Hermione, quiénes tambaleantes intentaban salir de aquel lugar. A tientas cogió la muñeca de la castaña y corrieron a través del bosque, seguidos de Remus y otros aurores, internarse en aquel bosque y sin conocerle, constituía un verdadero suicidio pero la sobrevivencia prevaleció.
Las maldiciones rozaban y la persecución parecía no tener fin; el rubio tropezó y antes de que su amiga volviese por él – "¡Corre!" – Salió de los labios y cuando pensó que le darían alcance, la presencia de Remus le obligo a continuar y coger un rumbo distinto. El corazón parecía explotarle en los oídos y apenas lograba concentrarse en los movimientos de varita que realizaba su amigo, alarmado comprobó que se trataba de un trasladador y la idea de dejar a su amigo y capitán solos, le abrumó.
-¡No podemos irnos! – Exclamó Draco esquivando raíces y maleza - ¡Hermione y Davis!
-¡Estarán bien! – Habló Remus alterado - ¡Nos alcanzarán pronto!
-Pero…
-¡Vamos! – Gritó él sujetando la mano de su compañero y dar curso al trasladador.
El cuerpo de su acompañante amortiguo su caída y aunque el ruido pudo escucharse, el sonido de la persecución les paso por arriba y el silencio que precedió hizo comprobar que los mortifagos se habían alejado lo suficiente. Se incorporo del lugar y observó el inmenso agujero por sobre su cabeza, por lo menos ocho metros les separaba de la superficie, limpió su rostro con la manga de la túnica y rebusco entre sus ropas su varita, la ausencia de ésta, le hizo respirar profundo y alarmarla; había perdido la varita durante la caída.
-Maldición – Susurró la castaña sintiendo un quejido y casi de inmediato se acercó hasta su compañero - ¿Estás bien?
-Mi pierna – Masculló Harry sintiendo que ardía – Creo que está rota
-No la muevas – Aconseja Hermione tanteando la pierna de su compañero. Siente la tela del pantalón mojada, observa su mano; sangre, sigue examinando y la rodilla parece fuera de lugar – La rodilla y posiblemente te alcanzó un hechizo en la pierna.
-Debemos salir de aquí – Susurra el ojiverde logrando sentarse – El agujero es lo suficientemente grande para que alguien no se percate de él.
-Tienes tu varita – Le mira ella inquieta y rogando internamente porque así sea. El hombre revisa su túnica y pantalón, frunce el ceño y observa a su alrededor, llegando a la misma conclusión que ella; la perdió – Debieron extraviarse durante la caída.
-Estamos atrapados – Murmura Harry sintiendo su estomago apretarse. Disimuladamente y mientras Hermione medita formas de escape, tantea el interior de su túnica y jadea – "Diez botellas, diez horas"
Sopeso las posibilidades de escapar del agujero y la punzada sobre su pierna derrumbó cualquier opción, no podía escalar y sostener sobre sus hombros a Hermione. Estaban atrapados, solos, acechados por mortifagos y sin defensa alguna, bufó exasperado y se recostó sobre el suelo intentando despejar su mente. Las pociones le mantendrían por diez horas y pasaban de las tres de la tarde, sólo pasada la medianoche develaría su verdadero rostro, la idea provoco escalofríos a su cuerpo y la presencia de Hermione apenas ayudaba.
Empuño las manos y lanzó un suspiro, la muerte de Terry había congelado su sangre y el grito había quedado atrapado en su garganta. Al igual que Draco y varios aurores, se percató que Ron había mostrado su rostro hacia el auror, su expresión lo decía todo; sorpresa, angustia y rabia, emociones que apenas si logro exteriorizar porque la maldición asesina se lo impidió. Un sentimiento de impotencia le embargo y quiso salir de aquel hoyo dispuesto a matar a su mejor amigo, la frustración y culpa le abrumaron, pensando que la situación hubiese sido distinta, sólo si él le hubiese matado aquella noche en el estadio. Nadie hubiese muerto, ni Terry ni aquellos niños de la guardería. Nadie.
-No es justo – Suspira el moreno rasgando el suelo con sus manos – Terry no debió morir.
-Lo sé – Susurra la castaña cabizbaja. Agotada se sienta sobre el suelo – Parece una mala broma
-Muy mala – Apoya Harry observando hacia arriba - ¿Cuánto tiempo pasará hasta que se den cuenta de nuestro problema?
-Dos horas – Respondió ella – Iniciarán la búsqueda y sólo tendrán un margen de tres horas, no pueden arriesgarse buscarnos por la noche. Tendrán precaución, los mortifagos parecen conocer el lugar y eso genera una desventaja.
-Ya veo – Habla él no muy animado por la información – Espero que rompan el protocolo de dos horas- Vocifera y aunque no está de acuerdo, Hermione asiente.
-¡No esperaré dos horas, Remus! – Exclama Draco sulfurado - ¡Podrían estar heridos!
-Debemos elaborar un plan – Le observa él severamente – Acotar el terreno y reforzar las tácticas… hemos perdido a veinte aurores, treinta heridos y un jefe muerto – Añade triste
-No perderé a la jefa de aurores y el capitán del segundo escuadrón, Remus – Masculla el rubio
-Entonces cálmate y piensa racionalmente – Susurra él – Encárgate de las coordenadas y envíaselas a Luna. Ahora.
El rubio asiente y el licantropodo se encamina hacia búsqueda y rastreo, sabe y siente que la situación es peor que lo que pinta, y las posibilidades que alguno de los dos se encuentre herido, son altas. Ingresa al lugar y sólo puede dirigirse hacia Daniel, quién parece absorto en sus cálculos y referencias.
-Necesito hablar contigo – Murmura él alejándose de las personas. Daniel le observa y suspira - ¿Cuánto tiempo? – Pregunta y el muchacho sabe la respuesta
-Diez horas – Susurra observando a su alrededor – Después de eso, no podrá ocultar su identidad.
-¿Qué supones?
-Lo lógico – Habla encogiéndose de hombros – Que alguno de ellos se encuentre herido y débil para aparecerse
-Eso no explicar porque el otro no ha regresado por ayuda – Argumenta Remus y el castaño le observa de forma obvia - ¿Qué?
-Extraviaron sus varitas – Habla y la conclusión intranquiliza al hombre lobo – Eso explica porque al menos alguno de ellos, no haya regresado. Reviso el lugar y lo único cercano es un pueblo de magos a cien kilómetros, demasiado lejos y peligroso para desplazarse – Informa caminando hacia el mapa – Y aunque el lugar es refugio mortifago, también pertenecía al ejército y se encuentra abandonado hace una década. Servía para maniobras militares y ejercicios de combate.
-No ayuda mucho – Admitió Remus
-No – Suspira Daniel – Sin embargo, los agujeros de castigo militar sí
Aunque el agujero les protegía del viento y cualquier atisbo de lluvia quedaba descartado, el frío y la humedad comenzaban a hacer su trabajo. La castaña abrazo sus piernas y se refugio entre su túnica, temblaba y sentía las manos enfriarse, observó el cielo y el sol pareció desaparecer de su vista, sin duda, las dos horas espiraron y pronto se encontrarían aurores rastreando todo el lugar, debían aguantar hasta que la ayuda llegase. Aunque la idea de una tercera emboscada le preocupaba, no deseaba más víctimas.
-Ven, te enfriarás – Escuchó la voz de su compañero. Alzó la mirada y Davis abría su túnica, invitándole a coger algo de calor – Las extremidades no pueden perder calor y cae la tarde.
La castaña asiente y antes de sentarse junto a su compañero; se saca la túnica y la rasga en dos, envuelve la pierna herida de Davis y coloca sobre el suelo la segunda parte, se sienta sobre ella y le indica que haga lo mismo, él obedece y con cuidado toma asiento. Siente los brazos del auror arropándole y cerrar la túnica, y procurando no tocar la pierna herida, abraza el torso del hombre y apoya su cabeza sobre su pecho, suspira y siente recuperar lentamente el calor perdido y los temblores mermar.
-Gracias – Susurra lentamente
-Estoy herido y no tengo varita – Habla – Lo mínimo que puedo hacer es protegerte del frío.
-Saldremos de aquí – Dice y un tercer pitido del reloj de Davis se escucha – Tres horas.
-Sí – Masculla el moreno. Disimuladamente coge un frasco y lo ingiere – "Quedan siete" – Se dice - ¿Cómo te sientes?
-Frustrada – Admite y él no puede negarle eso, también lo está – Ha cogido demasiada fuerza, será imposible vencerle.
-¿Por qué dices eso? – Pregunta Harry apartándole ligeramente de él y observa sus ojos, y sólo identifica dolor – Lo hicieron hace cinco años y podemos hacerlo de nuevo.
-Es distinto – Negó ella – Ni siquiera sabemos que quiere… sólo ha matado a personas inocentes y seguirán matando, quiere control y lo consigue por el miedo que infunde.
-Entonces no tengas miedo – Aconseja él frunciendo el ceño ¿Cuántos años luchando y sólo hoy pareciera que Hermione tiraba la toalla? Él, no lo sabía – No estás sola, tienes a Draco, Remus, Luna y tus hijos. No es suficiente.
-No lo entiendes – Murmura esquivándole la mirada y fijándola en algún punto del suelo – He perdido a personas importantes y que jamás podré reemplazar. Mis padres y Harry…
El silencio les inunda y al poco tiempo el ojiverde percibe los sollozos de la auror, el corazón se le aprieta y sólo puede abrazarla, intentar dar consuelo al dolor y aunque sabe que podría aminorarlo permanece en silencio. No puede dar vuelta atrás, el tiempo ha hecho lo suyo y el dolor de la verdad, sin duda, sería peor que la mentira fabricada a sus ojos. Siguió escuchando y los sollozos se detienen, baja la cabeza y se percata que se encuentra dormida.
-Es lo mejor – Susurra él esperando que los refuerzos llegasen antes de la media noche
Cabecea por algunos minutos y aunque intenta permanecer despierto, el calor de la túnica parece conspirar en su contra, vuelve a observar el cielo y aturdido comprueba que la noche cae. Apoya la cabeza sobre la pared y el sueño acaba venciéndole, esperando que la alarma de su reloj logre despertarle para tomar la poción.
Si hubiese podido se habría hecho un ovillo para amortiguar el frío de las piernas, sin embargo, hacerlo significaba perder el calor que obtenía al estar cubierta por la túnica de Davis, sólo se acomodo un poco y observó de reojo el reloj de pulso de su acompañante; Diez de la noche, le preocupó el hecho que Draco y los demás hubiesen pasado por su ubicación y ellos apenas si dieran cuenta, aunque el agujero era lo suficientemente grande para no verlo. Aliviada y procurando salir lentamente de la túnica, decidió que lo mejor sería estirar las piernas, las flexiono y froto durante algunos minutos, sintió la sangre volver a circular y aquello le dio un suspiro. Volvió a observar el agujero y pensó que Davis necesitaría algo de ejercicio, llevaba más horas sentado y necesitaba saber que tan estable estaba.
-Da… -
Abrió los ojos y su mirada recorrió las fracciones del hombre que tenía delante; cabello negro indomable, moreno y aunque las gafas estaban ausentes, la cicatriz en forma de rayo sobre su frente le delataba deliberadamente. Lentamente y sintiendo sus piernas flaquear, se acercó hasta el hombre, incapaz de asimilar lo que parecía un sueño, sin embargo, el palpitar de su corazón y la sangre recorrer su cuerpo a mil le decía que aquello era real. Su realidad que pareció estar dormida por varios años y hoy despertaba, revivió el dolor de la pérdida del hombre que amaba y seguía amando, el funeral y un cuerpo que jamás encontraron, la soledad y noches que pensó jamás tendrían un final.
Harry Potter estaba vivo. Su Harry estaba vivo y sin lograr creer lo que observaba, se permitió acercarse hasta él y quedar a escasos centímetros de sus labios, subió la mirada hasta la cicatriz y rogando porque aquello no fuese un sueño, la beso.
El contacto hizo que Harry se acomodará e intentará abrazar a Hermione, sin embargo, sólo el aire pudo encontrar y la alarma de que algo pasará le hizo abrir los ojos de golpe. Observó a su alrededor y aunque el agujero se encontraba a oscuras, la figura de la castaña se encontraba a su lado, le miró e intrigado captó su mirada; brillante y rejuvenecida, lo inverso a la tristeza y dolor que cargaba consigo la mayor parte del tiempo, felicidad comparada sólo – según Remus – cuando estaba junto a sus hijos. Algo aturdido restregó su cara y el contacto de los dedos hacia la cicatriz, le petrifico, elevo la mirada hacia el cielo y sólo oscuridad logro vislumbrar. No necesito fijar la mirada sobre el reloj; el tiempo había espirado.
La racionalidad pudo decir: estaba herido, no podía moverme o lo hubiese evitado en condiciones normales. Más el corazón y su alma lo deseaban a gritos, olvido y deshizo cualquier pensamiento del pasado, sólo el bendito agujero, Hermione y él importaban. Y aunque quiso explicar, todo quedo atrás.
Sintió los labios de Hermione ahogar cualquier palabra y él no opuso resistencia, la abrazo y arrastro hasta su regazo, y la piel de su cuello se erizo al tiempo que las manos de Hermione hacían contacto. Su corazón palpitaba y la sangre circular por su cuerpo, el recuerdo de su dolor y todo lo que paso durante años, le hizo pedir perdón silenciosamente. Apenas sí lograba concebir el dolor y sufrimiento causado, y sus hijos habían pagado el precio. Sus hijos.
-Hermione – Susurró él separándose ligeramente. Agitado y sintiendo su cuerpo temblar – No es correcto.
-Sí, lo es – Refutó ella observándole a los ojos – Parece mentira que estés aquí. Vivo.
-Medio vivo – Sonrió Harry tristemente. Acarició el rostro de la castaña y suspiro – No podrías entenderlo.
-Explícame – Murmuro cogiendo la mano del ojiverde y apretarla fuertemente – Explícame porque has guardado silencio por tanto tiempo.
-¡Hermione! ¡Davis! – Escucharon ambos y sus miradas volvieron a encontrarse - ¡Hermione!
-Lo siento – Masculló Harry sacando de su túnica un frasco y beber la poción
-¡¿Están allí?! – La voz de Draco llegó desde arriba y la castaña apenas si logro asomarse - ¡Hermione! – Grito - ¿Estás bien?
-¡Sí! – Exclamó
-¡Davis está contigo! – Inquirió esta vez Remus
-¡Sí, está herido! – Acusó ella
-Necesitan que baje alguien – Volvió a preguntar el licantropodo algo nervioso. Hermione observó al ojiverde ahora castaño, asintió –
-No, Remus – Negó ella – Sólo sáquennos de aquí, extraviamos las varitas.
-De acuerdo –
- Te ayudaré – Susurró la castaña ayudando a Harry a incorporarse de su lugar – No puedes ocultarte para siempre y algún día deberemos hablar.
-Acompáñame a casa – Susurró de vuelta
-Bien –
Simplemente había cogido las muñecas de la rubia y envolvió su cuerpo entre sus brazos; la angustia, dolor y desesperación solo ocasiono el colapso de su mente, y el trabajo podía detenerse por algunos minutos. La rubia sollozo pesadamente sobre el pecho del muchacho y abrazo su torso firmemente, acarició su cabellera rubia y se permitió besar ligeramente su frente, intentando de alguna u otra forma aplacar el dolor existente.
-No es justo – Masculló ella subiendo la mirada hasta encontrarse con su compañero – No debía morir y mucho menos de esa forma. No a manos de ese monstruo – Vocifero y Daniel sólo pudo darle la razón, subió su mano derecha y coloco un mechón de pelo detrás de la oreja de la rubia
-La muerte jamás es justa y menos para él – Susurró él – Se hará justicia, Luna. Y mientras la buscamos – Deslizó sus pulgares por debajo de los ojos de Luna y borro cualquier rastro de lágrimas – No podemos permitirnos flaquear, nuestra angustia se vuelve su poder.
-Tienes razón – Habló Luna deshaciendo el abrazo y terminar de limpiar su rostro – Gracias, Daniel.
-De nada – Sonrió el muchacho – ¿Estás segura que quieres hacerlo?
-Tú lo has dicho – Miró decidida – No podemos mostrarnos débiles. Él lo querría de otra forma.
-Bien – Susurró Daniel, cogió la carpeta sobre la mesa y la extendió hacia Luna – Hazlo, estaré a tu lado.
-Lo sé – Susurró ella recibiendo la carpeta. Acomodo su túnica y dando una profunda bocanada de aire, se dispuso a salir del lugar junto a su compañero.
Apretó los dientes al tiempo que la cinta se amarró a su pierna, debían trasladarse hacia el ministerio y no podían correr el riesgo de lesionarla aún más. Cuando todo estuvo dispuesto, logro incorporarse y apoyarse sobre una muleta, seguro al menos, que su tobillo estaba bueno, lentamente se acercó hasta sus compañeros y escuchó la discusión entre todos.
-Hemos recuperado los cuerpos y están en el hospital – Informó Draco seriamente – Los primeros informe indican que fueron torturado y a excepción de Terry, ya estaban muertos antes de que llegáramos.
-Necesito volver al ministerio, Luna no podrá hacerlo – Susurró la castaña preocupada
-Deben revisarte – Argumentó Remus – Daniel está allí y le ayudará – Vocifero y el ojiverde alzó las cejas sorprendido, preguntándose si hablaban de ESE Daniel.
-Quiero estar allí – Volvió a decir Hermione – Con todo esto, de seguro Ron se presentará.
-¿De qué hablas? – Preguntó el rubio frunciendo el ceño al igual que Harry – ¿Por qué se presentaría al ministerio?
-Es parte de él – Informó y Harry sintió su cuerpo tensarse, quiso hablar, sin embargo el rubio se adelantó
-¿Cómo auror? – Inquirió y la jefa de aurores asintió – Pudo ser el mejor de la academia, sin embargo, debemos discutirlo. No puedes incorporarlo tan fácilmente.
-Debo hacerlo y ahora más que nunca, Terry ha muerto – Masculló la castaña – Volveré al ministerio, lo quieras o no – Observando a Draco – ¿Quieres que se encuentra a Luna?
-Hermione –
-Necesito hablar contigo – Habló Harry interrumpiendo al rubio – Por favor – Pidió balanceándose sobre las muletas. Hermione le miró y asintió sutilmente – Draco, Remus – Miró y estos asintieron, el último algo receloso – Cometes un error, no puedes incorporar a Ronald.
-No pienso discutir contigo – Le miró Hermione ajustándose la túnica – Hablé con él y acepto.
-No puedes confiar en él – Negó él buscando la mirada de la castaña, sin embargo, sólo encontró rechazo. Suspiro y guardo silencio, el agridulce encuentro les había afectado – No confíes…
-¿Confiar? – Le miró Hermione acercándose un par de pasos y sostenerle la mirada – Volvió después de tu muerte y estuvo allí junto a mí. Mi mejor amigo brindó la compañía que tu ausencia dejó. Le confiaría mi vida, Harry – Susurró.
-No te creo – Soltó él a pocos centímetros de sus labios – Sé perfectamente, quién estuvo a tu lado. – Desvió su mirada y señalo el punto donde el rubio se encontraba – Quién te apoyo y supo guiarte en los malos momentos. Sí, él volvió y sin embargo, jamás te digo toda la verdad.
-Dímela tú – Desafió la castaña sintiendo su corazón latir con fuerza – Hazme comprender y conciliar el hecho de tu silencio. Del porque he pasado cinco años buscando respuesta y jamás las he encontrado.
-Jamás fue Voldemort – Susurró el ojiverde – Ten por seguro que hubiese expuesto mi muerte. Pero nunca lo hizo, siempre estuvo muerto. Por un instante, estuve muerto y realmente quise estarlo y evitar saber la verdad. – Dio un suspiro y continuo, no podía callar más – Pensó que apuñalarme e intentar atravesar mi corazón, te acercaría a ti. Sin embargo, el método muggle sólo logro dejarme gravemente herido y enterrado vivo en aquel bosque, él hubiese recogido mis cenizas y regresado al castillo – Observando al rubio de nuevo – No lo hizo, y mintió sobre cuidar de ti, justo antes de apuñalarme por segunda vez. Quiso consolar tu dolor y solo la decepción lo embargo al saber tu embarazo, lo intento varias veces y por suerte estaba Draco.
-Es imposible –
-¿Qué Ron estuviese enamorado de ti? – Le miró – O ¿Qué intentará asesinarme? Porque lo hizo.
-Debo volver – Masculló ella pensativa.
-Espera – Acusó él sosteniendo la muñeca de la castaña y tambalearse en el acto – No digas nada, todo a su tiempo.
-Te perdí – Susurró Hermione desviando la mirada – El tiempo ya no tiene sentido – Se soltó del moreno y salió rauda hacia el ministerio.
-Hermione – Le llamó él cojeando – ¡Hermione! – Exclamó
-¿Qué sucedió? – Preguntó Remus acercándose
-Dale alcance – Apresuró Harry – Sabe mi rostro, no puede encontrarse con Ron – Confesó preocupado – Remus, por favor. Ve.
-De acuerdo – Susurró preocupado – Draco – Llamó – Iré junto a Hermione, les alcanzó en el hospital.
-Bien – Dijo el aludido.
El ojiverde suspiro y cerró los ojos durante algunos minutos; todo lo planeado había sido un desastre y aunque logro alejar a Hermione de su lado, supo que el dolor sería una carga que debería llevar por el resto de sus días. Abrió los ojos y observó al rubio dirigirse hacia él, y suspiro tranquilo, sabiendo que la castaña poseía personas que la amaba y no permitirían que sufriera. Un pequeño consuelo que debía aceptar y no cuestionar, él no podía volver, estaba convencido que el tiempo haría su trabajo y le daría la posibilidad a Hermione de ser feliz.
Sería así y él estaría muy lejos para verlo.
Continuará…
Un amargo reencuentro entre la pareja aun cuando han pasado cinco años, sobre de todo de Harry, y la ilusión parecía intacta hasta ahora. Hay que decir que el moreno sólo tiene un objetivo por delante, y no está Hermione entre ellos, y haría todo lo posible por cumplirlo.
Por otro lado, Ronald comienza a acercarse al ministerio, a Hermione y hacia sus enemigos, intentando dañar a las personas cercanas a la castaña.
Con respecto a la conversación entre Harry y Hermione, pretendo hacerla en el próximo capítulo.
Estaré publicando próximamente. Abrazos a todos.
