Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora esSuffocatingUnderWordsOfSorro w y la traducción de este capítulo fue hecha por Isa BetaTraductora Ffad.
Capítulo Beteado por: Isa BetaTraductora Ffad
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Capítulo 7: Más tarde
—Hola Rose —me quedé mirándola, tratando de averiguar por qué estaba aquí. ¿Cómo lo hizo siquiera para saber que estaba aquí?
—Hola Bella, una vez más —ella se cruzó de brazos.
—¿Qué estás haciendo aquí? —le pregunté y ella tuvo la osadía de darme una mirada inquisitiva a cambio.
—Bueno, yo podría preguntar lo mismo —dijo de nuevo tratando de contener la risa, pero se le derritió en una sonrisa cuando Edward salió de su cuarto y se dirigió a mí.
—Bella, pensé… —levantó la mirada y vio a Rose alzando la ceja.—. Oh, hola Rose —me miró preguntándome con la mirada por qué estaba aquí.
—No lo sé —levanté mis manos en el aire.
—Vine a dejar a Alice. Ella estaba un poco ebria y Jasper no estaba en condiciones para llevarla a casa —. Justo en ese momento Jasper bajó las escaleras con una sonrisa en su rostro.
—Hey Bells —hizo un gesto con la mano apoyándose contra la pared, más de apoyo que cualquier otra cosa por la mirada vidriosa en sus ojos.
—¿Qué? ¿Tú y Alice están saliendo? —le pregunté. Él asintió con la cabeza.
—Un mundo pequeño, ¿eh?
—Se podría decir eso —murmuré.
—Bueno, vamos Rose, dejémoslos en sus negocios —Jasper movió sus cejas maliciosamente y tomó la mano de Rose, tirándola hacia la puerta principal.
Me sonrojé luego de mirar hacia abajo y ver la camiseta que traía puesta. Hice un rápido gesto de despedida y vi a Ross con una mirada penetrante de "me explicarás todo". Suspiré y asentí con la cabeza en sumisión. Ella sonrió triunfalmente y se despidió antes de cerrar la puerta, dejando a Edward y a mí en silencio.
—Será mejor que vayamos a ver a las chicas.
Seguí a Edward por las escaleras y encontramos a las chicas profundamente dormidas en una cama de almohadas y peluches en el suelo.
Miré el reloj y vi que era poco más de las 2 y no pude evitar el bostezo que se escapó de mis labios.
—Vamos a la cama —Edward tomó mi mano y me llevó de vuelta por donde habíamos venido, pero me sentí incómoda por alguna razón. Como si él se hubiera dado cuenta de mi malestar, se detuvo y se volvió hacia mí—. Puedes dormir en la habitación de invitados si te sientes incómoda.
Había una tristeza en sus ojos que hizo que mi corazón se desgarrara por el hecho de saber que lo estaba causando.
—No, está bien —sonreí débilmente y él lo aceptó con vacilación.
Edward se quitó la camiseta y los pantalones que había tirado en la cama y se metió con un par de boxers. Miró hacia atrás y me pilló mirándole, lo que me hizo sonrojar y rápidamente deslizarme bajo las sábanas. Los dos guardamos silencio, ni un pío salió de nosotros. Cuando sentí el brazo de Edward vacilante deslizarse alrededor de mi cintura acercándome hacia él, me derretí en su pecho y disfruté el contacto. La torpeza iba desapareciendo a medida que di vuelta y apoyé las manos en su pecho y lo besé suavemente en el cuello.
—Buenas noches —murmuré, solo para conseguir un gruñido como respuesta. Miré hacia arriba para ver a Edward muerto al mundo, tan tranquilo como siempre.
Mientras yacía despierta, pensé que mi vida había cambiado en cuestión de pocos días. Hace unos días estaba atrapada en una rutina sin vida fuera de Lilly y definitivamente sin relaciones románticas. Ahora tenía a Vaila, la pequeña chispa que iluminó los días de Lilly y los míos, y Edward. Sé que apenas lo conocía, pero sentí una conexión con él, algo más que lujuria, y yo tenía la esperanza de que después de esta noche iba a haber más.
Al pensar en las perspectivas que se avecinan con Edward, me quedé dormida con una sonrisa en mi cara.
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—Hey —sentí una agitación suave— Hey —el temblor se hizo más vigoroso.
—¿Qué? —gruñí molesta de ser despertada de un sueño profundo.
—Las chicas se han despertado, por lo que será mejor que ustedes mismos lo solucionen, a menos que quieran que los vean juntos en la cama.
En eso abrí mis ojos y me senté al ver a Alice mirando con ojos de panda con aspecto pálido como el de una hoja, pero aún alegre.
—Oh —salté de la cama y empecé a buscar ropa, pero no podía encontrarla.
—Aquí —Alice me tiró un montón de ropa.
—Gracias —agarré la ropa y me metí al cuarto de baño contiguo a cambiarme y lavarme la cara. Me puse los joggers1 que fueron afortunadamente de tres cuartos de longitud y una camiseta que era un poco tensa. Me pasé los dedos por el pelo, me moje la cara para despertar y un poco de enjuague bucal. Cuando salí, Edward estaba vestido con una camiseta y pantalones vaqueros, sonriéndome.
—Buenos días —se inclinó y me dio un beso rápido antes de entrar en el cuarto de baño.
Salí de la habitación y en la sala de estar estaban las chicas con pijamas, con los ojos pegados en el televisor viendo "Balamory".
Me senté junto a Lilly y se metió en mi regazo sin despegar los ojos de la pantalla. Le acaricié el pelo y observé el programa con ellas hasta que terminó.
—¿Puedo tomar desayuno? —preguntó Lilly.
—¿Puedo hacer panqueques? —preguntó Edward desde el marco de la puerta.
—Nu-uh, quiero pan eggy —Vaila le dijo a Edward que la miró con escepticismo.
—¿Y qué es el pan eggy?
—Son tostadas francesas, así las llama Lilly. Ayer les hice —le expliqué.
—Oh —Edward asintió comprendiendo—. Bueno, será pan eggy.
—Yum-my —Lilly cantó, frotando su estómago con la idea de tenerlo dos días seguidos.
Fui ayudar a Edward mientras miraba a las chicas ver televisión.
—¿Dónde guardas los huevos? —señaló un armario. Rompí todos los huevos en un recipiente y con un tenedor fui añadiendo un poco de sal, pimienta y un poco de leche.
Edward había sacado una sartén y la puso a calentar con un poco de aceite. Sacó una barra de pan y me lo pasó. Metí la rebanada de pan en la mezcla de huevo y lo puse en la sartén mientras chisporroteaba.
—Acerca de la última noche —miré a Edward, sintiendo el rubor venir a mi cara recordando los acontecimientos que habían tenido lugar.
—Sí, eh… Yo no creo que tengamos que hablar de aquello, ya sabes, tan pronto —. No podía mirarlo, en ese momento estaba muy concentrada en las rebanadas de pan.
—Sí, estoy de acuerdo, pero eso no quiere decir que no me gustó y que positivamente no me arrepiento —no pude evitar sonreír ante eso.
—Yo tampoco —me miró con vacilación y vi que me sonreía hermosamente mientras mi corazón saltaba. Él rozó sus labios contra los míos lenta y dulcemente; suspiré cuando él se apartó.
—Sé que solo nos conocemos hace un rato, pero yo honestamente puedo decir que tengo sentimientos por ti y me gustaría llevarlos más allá, pero solo a un ritmo más lento de lo que fue la noche anterior —él me miró a los ojos todo el tiempo.
—Estoy completamente de acuerdo.
—Está bien. Entonces, ¿puedo invitarte a cenar en la noche del miércoles?
—Me encantaría —. Por dentro estaba saltando de arriba a abajo como si estuviera en un muelle y me sentía y reía como una niña de escuela.
—Bueno —me besó una vez más—. Cuida que tu pan eggy no se te queme.
Todos nos sentamos en la gran mesa de madera a tomar desayuno. Alice incluso se unió a nosotros, pero solo bebió un fuerte café negro, se veía un poco verde. Alice llevó a las chicas arriba y las vistió mientras nosotros limpiábamos y lavábamos los platos.
Estuvimos de acuerdo en que no le diríamos nada a las chicas, solo no queríamos hacer las cosas más complicadas de lo que ya eran. Oí a las niñas bajar las escaleras y no pude evitar derretirme ante la visión de ellos juntos.
—¿No lucen las dos encantadoras?
Ambas tenían el pelo tomado en una cola y llevaban un juego de vestidos verdes.
—Bien Lilly. Creo que ya dieron la bienvenida y debemos volver a casa —ella puso mala cara, no quería ir a casa, pero le di una mirada severa diciéndole que no hiciera un berrinche aquí.
—Voy a buscar las llaves del auto —se me había olvidado que Edward nos tendría que llevar a casa.
Nos llevó en silencio todo el camino a casa. Edward estacionó afuera y volvió a mirarme
—Gracias por la última noche.
—Tú me diste la bienvenida. El placer es mío.
No pude evitar dejar salir una sonrisa y miré a Edward con una sonrisa de malicia hacia mí, con un brillo sexy que hacían sus ojos arder.
—Está bien, nos vemos mañana en la guardería.
Salí del coche junto con Lilly que estaba atrás. Le dijimos adiós a Edward mientras él se apartaba y se iba.
Cuando llegué me quité los zapatos y me senté en el sofá, dejando escapar un gran suspiro. La luz roja parpadeante me decía que tenía un mensaje de voz y yo ya sabía de quién era y lo que diría. Sin escuchar el mensaje cogí el teléfono y marqué el numero de Rose. Contestó al tercer tono.
—En mi casa en 10 minutos —mandó Rose .
—Oh esto es tierno, no Hola Bella, ¿cómo estás? —hablé con tono ácido.
—Cállate y ven para acá, quiero todos los detalles mujer —con eso colgó.
—¿Lilly? —grité.
—Sí —apareció ella por la puerta.
—¿Qué te parece si vamos a ver a Archie? —ella asintió con la cabeza enérgicamente.
—Vamos entonces —suspiré y me acompañó hasta el coche, temiendo por el interrogatorio que se me iba a venir.
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Chicas, este capítulo fue traducido completamente por Isa, mi Beta y amiga, así que todos los agradecimientos son para ella, quién hizo posible esta actualización. Muchas gracias nena :D
