Capítulo 6 - El bando ganador
Después de su encuentro con Albus en el gran comedor, Vladimir había intentado evitarlo lo más posible, aún se sentía enfadado por lo que le había explicado Malfoy.
Se encontraban todos los de primer año de Slytherin en su sala común, sentados en los sillones, formando un círculo.
-Yo pienso que deberíamos de hacerlos callar- propuso Bellatrix.
-Sería una buena idea, de no ser porque somos la mitad que los de Gryffindor, y las otras casas se unirían a ellos de inmediato- explicó Malfoy a todos, señalando el problema de usar la violencia contra las otras casas -además, entre los Potter y los Weasley que hay en colegio podrían hacernos la vida imposible si les damos una razón-
-Cierto - aceptó Bellatrix, todos los demás asintieron.
-Lo que yo estaba pensando era algo distinto- comenzó a explicar Vladimir -podemos hacernos notar, para empezar, no deberíamos de causar problemas, tenemos que sobresalir en todo, eso sería un buen comienzo- terminó su propuesta mientras los demás lo observaban, incrédulos.
-¿Te refieres a estudiar y cosas así?- pregunto Isaac.
-Exacto- confirmó Vladimir.
-¿!Estás loco!? - exclamó Bellatrix -no pienso ponerme a estudiar cuando podríamos estar batiéndonos en duelo con los de las otras casas, es más divertido y más útil en la vida.
-Claro, como sabemos hacer muchos hechizos y está permitido hacer duelos- ironizó Malfoy, a Vladimir le gustaba la manera en la que lo hacía -piensa por un momento, Lestrange, batirnos en duelo nos restaría puntos, además de que seríamos siete contra 40, recuerda, somos Slytherin, se supone que pensamos cada paso que damos para obtener el mayor beneficio -Bellatrix se quedó en silencio después de eso, avergonzada por intentar actuar de manera tan Gryffindor.
-Pues no cuenten conmigo- declaró Diana -no soy buena en los estudios, me cuesta concentrarme y... - no logró terminar la frase.
-Podrías unirte al equipo de quidditch, estoy seguro de que serías una buena golpeadora - trató de consolarla Malfoy -además, nosotros podemos ayudarte en los estudios, lo que sea para convertirnos en el bando ganador- finalizó, recordando cómo lo había convencido Vladimir a él.
El lunes llegó rápido, todos los de primero estaban de acuerdo en que querían ser reconocidos, no por lo que hizo Voldemort hace tantos años, sino por cómo ellos podían beneficiar al mundo mágico.
Vladimir fue el primero en despertar, no pudo seguir durmiendo por los nervios de su primera clase, según su horario, que les habían entregado el día anterior, empezaba el día con transformaciones, con los Gryffindor, recordaba lo que había dicho Ollivander, "excelente para duelos y transformaciones" pero eso no lo convencía del todo, no sólo tenía que ver el tipo de varita, influía en mayor parte el mago, y él no sabía ningún hechizo aún. Salió de sus pensamientos al escuchar movimiento en la cama de al lado.
-Buen día- saludó el rubio.
-Esperemos que lo sea- contestó Vladimir, pensando en los nervios de su primera clase, se levantó de la cama y se metió a bañar.
Cuando por fin estuvieron listos los cuatro, faltaba media hora para la primera clase, salieron rápidamente de la sala común, y subieron al gran comedor, ya sabían el camino, habían recorrido el castillo el día anterior, enfocándose en recordar los caminos más rápidos de una clase a otra.
Llegaron al gran comedor y desayunaron rápido, las chicas no se encontraban ahí, Vladimir esperaba que ya estuvieran en el aula y no dormidas. Desayunaron rápido, y faltando diez minutos para la hora de la clase, se levantaron y emprendieron el camino al aula.
Al llegar, vieron a las chicas sentadas cerca de la puerta, recargadas contra la pared, se les acercaron y las saludaron, ya estaba la mayoría de los Gryffindor esperando también, y, como era inevitable, Vladimir se encontró con Albus.
-Hola- saludó de manera tímida Vladimir.
-Hola, Vladimir ¿ansioso por la clase?- preguntó Albus.
-La verdad es que no- mintió Vladimir, no quería parecer débil enfrente de él.
-Claro, ¿por qué lo estaríamos?- dijo Albus, dudando un poco de sus palabras -¿alguna novedad en la casa de las serpientes?-
-Bueno, bastantes, pero ya te enterarás cuando llegué el momento- contestó Vladimir, misterioso.
Albus no pudo hacer otra pregunta, porque en ese momento la profesora abrió la puerta del aula, invitándolos a todos a entrar.
-Buenos días clase- saludó la profesora, con voz firme -soy la profesora Aurora Hightower, e impartiré la clase de transformaciones, una de las asignaturas más difíciles, ya que requiere mucha concentración y disciplina ¿alguna pregunta?- nadie levantó la mano -bueno, comencemos- anunció la profesora.
Durante la siguiente hora, todos los alumnos estuvieron aprendiendo la teoría de las transformaciones, Vladimir, que estaba sentado junto a Scorpius, intentó tomar nota de todo lo que la maestra señalara como importante, hasta ahora, no había nada diferente a la escuela muggle.
-Bueno, hasta ahora es fácil- admitió, dirigiéndose a Malfoy, que asintió levemente.
-Ahora vamos a comenzar con la parte práctica- anunció la profesora, todos los alumnos quedaron en silencio durante un momento -vamos, no teman, saquen las varitas - los animó la profesora - los alumnos hicieron caso y la sacaron -excelente, todos, en sus lugares, quiero que intenten convertir una cerilla en una aguja - pidió la profesora a los alumnos -recuerden, van puntos para los primeros en lograrlo- incentivó.
Todos los alumnos se concentraron rápidamente en el libro, buscando el hechizo que debían usar.
-Aquí está - anunció Malfoy a Vladimir, puso el libro en la misma página y leyó, parecía sencillo, un par de movimientos con la varita y pronunciar una palabra, nada complicado, se dijo a sí mismo, cerró el libro y comenzó a practicar el movimiento de la mano.
Después de estar cinco minutos escuchando a sus compañeros gritar el hechizo en muchos tonos y velocidades, sin conseguir nada, decidió que era hora de comenzar a intentarlo de verdad, no sólo el movimiento de la varita, sino también el hechizo.
Se sentó erguido en la silla, se aclaró la garganta y preparó su muñeca para el movimiento, apuntó a la cerilla, movió la varita como cuando practicaba y pronunció en voz alta el hechizo.
-!Excelente!- anunció la profesora, dirigiéndose a Vladimir, levantando la ahora aguja de su mesa -cinco puntos para Slytherin -anunció la profesora, al momento que miraba a Vladimir.
-Grandioso- escuchó decir a los demás Slytherin, y por detrás, se escuchaba el murmullo de los Gryffindor.
Durante el resto de la clase se concentró en ayudar a sus compañeros de casa a lograr el hechizo, consiguiendo que las siguientes dos personas en lograrlo fueran Scorpius y Bellatrix, ganando así diez puntos más.
-Eso es todo por hoy clase, excelente participación Slytherin - felicitó la profesora - de tarea harán un ensayo de 30 centímetros sobre la utilidad de esta asignatura, nos vemos la siguiente clase- se despidió, todos los alumnos se levantaron y salieron del aula.
Caminaron al salón de historia, entre cada clase tenían diez minutos, tiempo suficiente para llegar de un aula a otra.
Llegaron al salón de clases, la puerta estaba abierta, así que entraron y tomaron los primeros asientos, esa asignatura la compartían con Hufflepuff, cuando llegaron todos los alumnos, se cerró la puerta por sí sola, y un fantasma atravesó la pared, se dirigió al escritorio y se mantuvo flotando, Vladimir aún se quedaba impresionado ante la vista de fantasmas, aunque ya había visto varios durante la cena de bienvenida y los días posteriores.
-Buenos días alumnos de primer año- comenzó con una voz monótona y aburrida -soy el profesor Cuthbert Binns, seré su profesor de historia, espero un comportamiento atento y callado, comencemos con la primera lección-
La clase fue más aburrida de lo que todos los Slytherin esperaban, Isaac no pudo mantenerse despierto, y cuando faltaban quince minutos para que concluyera la clase, cerró los ojos, y no los abrió hasta que lo despertaron.
-Horrible- dijo Scorpius cuando el profesor salió del aula -no puedo creer que tengamos que pasar por esto cuatro días de la semana- se lamentó.
-Bueno, sólo es una hora, y la tarea que deja no es mucha, creo que podremos mantenernos cuerdos- respondió Vladimir, tratando de animar a sus compañeros.
Salieron del aula, era la hora del té, charlaron durante esa hora, pensando en qué les esperaba en la siguiente clase, defensa contra las artes oscuras, compartida con Ravenclaw.
-!Al fin!- exclamó en un suspiro Bellatrix -llevo esperando esto desde que llegamos, creo que será la clase más divertida, por mucho-
-Bueno, creo que transformaciones ha estado bastante bien- comentó Vladimir.
-Lo dices sólo porque tuviste suerte, pero para los duelos se requiere habilidad- recriminó la chica de cabello negro.
-!Hey! no fue suerte - reclamó, no muy seguro de si lo había sido o no.
-Eso lo veremos en las clases siguientes- dijo Bellatrix, y se alejó dando saltitos hacía el salón de DCAO.
Cuando llegaron ya estaban todos los Ravenclaw afuera del aula, tendrían que ir más temprano la próxima vez, sin duda los Ravenclaw serían una buena competencia.
Se abrió la puerta y todos entraron, pero se encontraron con un salón vacio, no había mesas, ni sillas. Todos se miraron, preguntando si se habrían equivocado de salón, y entonces, todo se volvió negro.
-Nadie se mueva- resonó una voz profunda en el aula- todos detuvieron sus movimientos, no se escuchaba más que los quejidos de algunos, y la respiración agitada de otros.
Scorpius y Vladimir sacaron su varita, preparados ante la más mínima señal de movimiento.
-Escucha- dijo Scorpius en voz baja a Vladimir -sé que no lo hemos practicado, pero en cuanto veas algo de peligro, lanza expelliarmus, con suerte le quitaremos la varita o lo lanzaremos a lo lejos.
La tensión se sentía en el aire, nadie se movía, sólo se escuchaba la respiración agitada de los otros, algunos se habían tirado al suelo asustados y se mantenían ahí, a Vladimir le sudaban las manos, sentía una gota de sudor frío recorrerle la espina dorsal, miraba de un lado a otro, escuchando todo, cada paso y cada respiración, esperando cualquier señal de movimiento.
Cada segundo que pasaba parecían horas, no podían ver nada a más de cinco centímetros de su nariz.
-Espaldas- susurró Vladimir a Scorpius, recordando las películas de acción, donde usaban esa posición cuando estaban rodeados, Scorpius se recargó en él, y comenzaron a girar sobre ellos mismo, esperando cualquier indicio de peligro.
-!Desmayo! - resonó una voz a lo lejos, ambos giraron hacia el origen del sonido, rompiendo la formación que tenían, se escucharon gritos provenientes de los demás alumnos, algunos comenzaron a llorar, otros intentaban llegar a la puerta.
Vladimir sintió que una mano lo agarraba por el hombro, se giró inmediatamente.
-¿Vladimir?- preguntó una voz femenina.
-Sí- confirmó el muchacho - y Scorpius-
-Soy Bellatrix-
-Tranquila...- comenzó a calmarla Scorpius.
-Estoy tranquila- señaló la joven -¿xpelliarmus?- preguntó después de unos segundos.
-Sí, no lo hemos practicado, pero no debe ser difícil.
-!Desmayo!- resonó la misma voz, desde otra parte del aula, los tres jóvenes se agacharon para evitar ser golpeados.
-Expelliarmus- gruñeron los tres a la vez, mientras se levantaban , apuntando al lugar de donde había salido el hechizo, no salió ningún hechizo de la punta de sus varitas -expelliarmus- volvieron a gritar, está vez Bellatrix consiguió lanzar el hechizo con éxito, pero no atinó al atacante.
-!Desmayo!- volvió a sonar la voz del atacante, desde el lugar donde debería estar el escritorio del profesor, seguida de un sonido de golpe seco contra el suelo.
-Expelliarmus- gritaron una y otra vez Scorpius, Vladimir y Bellatrix apuntando a toda la zona de enfrente, al principio sólo salía una luz de la varita de Bellatrix, pero en un par de intentos más, comenzaron a salir también de la varita del Scorpius y de Vladimir.
Vladimir se comenzaba a quedar afónico de gritar tanto, y por el sonido de la voz de Scorpius y Bellatrix, parecía que ellos también, no podía estar pasando el primer día de clases, apenas llevaba tres días en el colegio y ya lo estaban atacando.
Pararon de atacar por un momento.
-A mi señal, ataquen a todas partes- anunció Bellatrix a los dos chicos, éstos asintieron.
Pasaron unos segundos que a todos se les hicieron horas, hasta que repentinamente.
-Desmayo- volvió a gritar la voz, de nuevo seguida por un golpe contra el suelo.
-!Al suelo todos!- grito Bellatrix con una voz chillante.
¿Era la señal? pensaron Vladimir y Scorpius, no lo sabían, pero suponían que sí.
-!Expelliarmus!- gritaron los tres al unísono, apuntando en tres direcciones diferentes, una y otra vez, repentinamente las luces se encendieron.
