Amigos míos:

Aqui les traigo el capítulo de esta semana, el cual aunque es un poco corto promete dejarlos pegados al asiento, bueno con esta capítulo esta corta historia ya va a llegando a su fin mientras empiezo a trabajar la continuación de mi primer fic: "El Corazón de un Héroe", el título del nuevo proyecto es: "Héroes de la nueva era", ya tengo los dos primerso capítulos listos, espero poder seguir trabajando el fin de semana en el tercero. Sin embargo tengo una pequeña duda, dejo vivr a Neji Hyuga o no, que dicen... Ustedes deciden. (Inner: Déjame decirlo a mi, en la transición entre el primer y segundo arco argumental de este nuevo fictiona va a existir un momento crítico muajajaja, en ese momento Kaliborn-san está evaluando la posibilidad de dejar fuera del fic a algunos personajes secundarios entre ellos al genio Hyuga, pero la decisión aún no está tomada al 100% pues nuestro amigo aquí presente siente mucha estima por ese personaje quien mostró un momento de crecimiento personal muy interesante en el manga y el anime, ¬_¬, si claro como si todos los personajes no hubieran madurado. Bueno la pregunta está hecha, esperamos sus respuestas. XD)

Muy bien chicos disculpen el spoiler pero quiero que el próximo fic sea un poco más participativo, estoy evaluando la posibilidad de escribir drabbles pero aún no estoy seguro pues no se me dan muy bien aunque con los últimos que he leído, creo que ya le estoy agarrando el hilo aunque bueno eso es sólo otro proyecto lejano, por cierto si quieren leer un excelente drabble les recomiendo que se pasen por el fic: "Los Lazos del Equipo 7", es simplemente excelente, beuno, sin más intro les dejo el capítulo de hoy.

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo los estoy tomando prestados para brindarles una bonita historia alternativa no relacionada con la trama del manga o el ánime.


Revelaciones

Algunas horas más tarde, Hinata llegó a un pequeño claro en la orilla sur del lago espejo de Luna en donde encontró al kitsune no yonkou meditando tranquilamente.

- ¿Naruto-kun de verdad eres tú? – dijo la Hyuga con la voz algo quebrada, mientras abandonaba la seguridad del bosque y se acercaba al peligroso enemigo.

- Al parecer otro de los perros de la Hokage viene a su destrucción. – dijo el sujeto mientras se ponía de pie y volteaba lentamente, para encontrarse cara a cara con Hinata.

- Naruto no sabes el gusto que me da verte. – dijo Hinata mientras se acercaba corriendo para abrazar a Naruto, quien la recibió con una tremenda bofetada, que la tiro al suelo.

- ¿Cómo te atreves a mostrar tu rostro ante mí Hinata Hyuga? ¿Acaso esa vieja idiota de Tsunade te envió para que me convenzas de no destruir la villa? – dijo el moreno mientras miraba con furia a Hinata.

- Naruto escúchame por favor, comprendo que estés molesto conmigo pero por lo que más quieras escúchame. – dijo Hinata mientras se ponía de pie.

- Escucharte, ya tuve suficiente de ti antaño, así que no tengo nada que escuchar. Ahora lárgate de aquí antes de que decida darte lo que realmente mereces y no vuelvas a mostrar tu horripilante rostro delante de mí. – dijo el jinchuriki antes de empezar a alejarse del lugar a paso lento.

- No me iré de aquí hasta que me escuches Naruto Uzumaki. – dijo la Hyuga bastante seria.

- Entonces te mataré, pero antes de eso debes saber que mi nombre ya no es Naruto sino Yami el "Kitsune no Yonkou". – dijo el hombre mientras giraba sobre sus talones y asumía su posición de combate.

- Sí es así como lo quieres, así será, voy a ponerte en tu lugar ahora mismo y luego te obligaré a que me escuches. – dijo la Hyuga asumiendo su posición juken.

- Muy bien maldita bruja, créeme que voy a disfrutar partiéndote la cara, pero antes de eso quiero que sepas que tú ya no significas nada para mí, a la única que quiero ahora es a tu hermana y esos dulces labios suyos. – dijo Yami antes de lanzarse al ataque aprovechando la sorpresa de Hinata.

El ataque de Yami fue veloz y brutal, lanzando a Hinata contra un árbol cercano y dejándola muy aturdida.

- Sí que eres débil, no sé cómo pude fijarme en alguien tan patético como tú. Mmm, ahora lo recuerdo fue por despecho, si eso fue. – dijo el jinchuriki mientras formaba un Rasengan en su mano derecho y se dirigía hacia la Hyuga sonriendo maliciosamente.

- Naruto, por favor escúchame. – dijo Hinata con dificultad mientras intentaba ponerse de pie.

- No te pienso escuchar ahora ¡Muere! Y llévate esto como regalo de despedida. Rasengan. – dijo Yami mientras se lanzaba a toda velocidad contra la Hyuga, quien cerró los ojos esperando un golpe que nunca llegó.

- No te dejaré lastimar a mi madre. – dijo de pronto la voz de Natsuki mientras golpeaba a Yami con un Rasengan, lanzándolo a un par de metros de distancia.

- Natsuki ¿Qué diablos haces aquí? – dijo Hinata mientras terminaba de recobrar el sentido.

- No es obvio, ayudándote, ahora deja que yo me encargue de esto madre. – dijo Natsuki mientras hacía un jutsu de invocación. – Gamasaru, Uribo, ayuden a mi madre mientras yo lucho contra ese perdedor. – dijo la castaña mientras un sapo y una serpiente de tamaño mediano hacían acto de presencia y ayudaban a Hinata a salir de entre los árboles.

- Maldita mocosa. - dijo Yami mientras salía de entre los árboles. - No sé quién eres pero no te perdonaré que me hayas atacado con ese jutsu, ni tu ni nadie tiene derecho a usar ese jutsu. - dijo Yami mientras la miraba con furia.

- Tu no eres quien para decirme lo que puedo o no puedo hacer baka, ahora te patearé el trasero por atacar a mi madre. - dijo la niña mientras se preparaba para el combate.

- Así eres hija de esa cualquiera, pues bien al menos tendré el placer de matarlas juntas. – dijo Yami mientras empezaba a irradiar una terrible aura asesina.

- Natsuki vete de aquí esto es muy peligroso. – dijo Hinata mientras intentaba interponerse entre Yami y su hija.

- De ninguna manera madre, yo te protegeré. – dijo la joven kunoichi antes de recibir una tremenda patada de Yami, que la arrojó justo a los pies de Hinata.

- Hinata tu y tu hija me dan lástima de verdad que son patéticas, pero para que veas que soy generoso voy a matarla primero ella para que no sufra mucho, luego te mataré tí y luego mataré a ese cara de perro mientras le arrojo sus cabezas a sus pies, para que así comparta un poco de mi dolor antes de que le arrebate la vida luego de torturarlo por varios días. – dijo Yami mientras saltaba a la copa de un árbol cercano y formaba un odama Rasengan.

- Eso no te lo permitiré. – gritó Hinata mientras se preparaba para bloquear el ataque del rubio con la palma de aire estilo Hyuga.

- Al parecer tienes colmillos perra, asumo que eso le encanta a ese idiota de Kiba ¿Verdad? – dijo Yami sonriendo mientras, lanzaba el brutal ataque.

- Escúchame bien imbécil, si quieres matarme puerdes hacerlo, ya que al parecer tienes muchos motivos para hacerlo, pero no voy a dejar que pongas un dedo sobre NUESTRA hija. – dijo Hinata mientras liberaba su técnica.

Las palabras de Hinata hicieron que Yami perdiera su concentración por algunos segundos debilitando el Odama Rasengan lo suficiente como para que la palma de aire pudiera imponerse sobre el jutsu de Yami arrojándolo por los aires.

- ¿Dijiste "nuestra" hija? – dijo Yami mientras intentaba ponerse en pie y parecía intentar procesar las palabras de Hinata sin dar mucho crédito a las mismas.

- Si grandísimo idiota, la niña a la que trataste de asesinar hace unos segundos es nuestra hija, durante los últimos diez años he estado buscándote para decírtelo y pedirte perdón por cómo me comporte contigo. – dijo Hinata exaltada.

- No, esas son puras mentiras, tú no estabas embarazada cuando dejé la villa. – dijo Yami mientras su cabello cambiaba de color por unos cuantos segundos, tornándose rubio, al tiempo que su expresión mostraba un cierto nerviosismo.

- Claro que lo estaba y no sólo eso, cuando caí en coma estuve inconsciente por varios meses. – dijo Hinata antes de caer al suelo de rodillas con las manos sobre sus oídos.

- ¿Madre estás bien? - preguntó de pronto Natsuki mientras intentaba reincorporarse.

- No, no de nuevo. – dijo Hinata mientras luchaba por mantener la conciencia. - Esa maldita voz de nuevo, no esta vez no puedo caer. – dijo la Hyuga mientras parecía luchar con una fuerza invisible.

- ¡Madre resiste por favor! – gritó deseperada Natsuki mientras abrazaba fuertemente a su madre.

- Mocosa tonta, no sé qué mierda haces aquí, debí haber acabado contigo cuando pude. - dijo el anciano que siempre acompañaba a Yami mientras apuntaba a Hinata con su bastón ceremonial. – Felizmente es un error que puedo remediar. Ahora Yami acaba con estas dos antes de que sea tarde.

- ¡No lo escuches padre, por favor no lo escuches! – gritó Natsuki mientras intentaba en vano ayudar a su madre.

- ¿Vamos Yami que esperas? ¿Acaso no fue esta maldita mujer la que te obligo a abandonar la aldea? ¿Acaso no fue ella quien te llamó monstruo? – dijo el hombre mientras miraba a Yami cuyo cabello y ojos cambiaban de color de negro a rubio y de gris a azul zafiro en forma continua. – Vamos Yami no destruyas aquello por lo que tanto hemos luchado, nuestra venganza está cerca.

- Yo… - dijo Yami bastante confundido mientras sus ojos pasaban de su maestro a las dos kunoichis.

- Vaya pérdida de tiempo si tú no puedes hacerlo, yo lo haré. – dijo el hombre mientras dirigía su báculo hacia Natsuki empezó a verse afectada por el conjuro del hombre al timepo que empezaba a retorcerse de dolor en el suelo. - ¡Ahora les arrancaré sus almas!

- Yo, yo no soy Yami. ¡Mi nombre es Naruto y ellas son mi familia! – gritó de pronto Naruto mientras su cabello y sus ojos volvían a su color de siempre al tiempo que el anciano intentaba extraer las almas de las dos kunoichis.

Usando su Hiraishin, Naruto llegó en un instante al lado de su familia y golpeó fuertemente al chamán en el rostro haciéndolo perder la concentración.

- ¡Hina, Hina! ¿Estás bien? Respóndeme por favor. – dijo Naruto mientras intentaba hacer reaccionar a la Hyuga.

- Ahora lo estoy mi amor. Ella, ella es nuestra hija, su nombre es Natsuki. – dijo Hinata mientras señalaba a la joven castaña que yacía inconsciente a su lado.

- Natsuki, perdóname por favor hija. – dijo el rubio mientras dos clases de chakra empezaba a emerger de él.

- Papá vuelve a casa por favor. – dijo Natsuki al sentir el cálido chakra de su padre alrededor suyo.

- Te prometo que lo haré tan pronto termine esto. – dijo el rubio mientras su cabello empezaba a cambiar de color de nuevo. – Maldición Yami está regresando, Hinata toma a nuestra hija y sal de aquí, porque las cosas se van a poner muy feas, Kurama y yo tenemos mucho que hacer. – dijo Naruto mientras su cabello se tornaba castaño.

- ¿En serio crees que las dejaré ir? – dijo de pronto el chamán mientras recitaba alguna clase de conjuro.

- Pues desde mi punto de vista no tienes opción, porque tanto tu como esos otros dos sujetos van a morir aquí y ahora. – dijo Kurama a través de Naruto al tiempo que dos espectros abandonaban el cuerpo de Naruto.

- Maldito zorro, así que tú también has despertado, pues bien al diablo con el plan, prepárense para conocer su destino. – dijo el chamán mientras dos flamas de color negro ingresaban a su cuerpo. – Fusión de almas, el despertar de Yami y Kimura.

- Hinata veté de aquí ahora, pues es tiempo de que ponga a este sujeto en donde se merece. - dijo el rubio mientras se ponía de pie con el manto del zorro sobre él.

- Hai, pero recuerda que le prometiste a nuestra hija que volverías a casa.

- Descuida, Naruto Uzumaki nunca rompe sus promesas. – dijo el rubio con mientras se preparaba para luchar al tiempo que el cuerpo del chamán cambiaba adoptando la apariencia de Yami.

Tan pronto Hinata y Natsuki empezaron a retirarse del lugar, Naruto se paró frente a Yami y lo miro desafiante.

- Desde hace varios meses quiero patearte el trasero, no puedo creer todas las atrocidades que me has obligado a hacer, me obligaste a masacrar a decenas de personas inocentes, mujeres, niños ancianos no mostraste piedad por nadie, eres un maldita escoria. – dijo el rubio mientras miraba a su gemelo.

- Bien que lo disfrutaste o ¿Acaso piensas negarlo? – dijo Yami.

- ¿Estás idiota o qué? ¿Aún no sé cómo es que me dominaste pero esta vez me encargaré de ti de una vez por todas? – dijo el rubio mientras asumía su posición de combate.

- Lo dices como si fuera fácil, ya no soy un crío ¿sabes? – dijo el moreno mientras imitaba a Naruto. - Lo único que lamento es no haberte podido consumir por completo, no sabes cuanto hubiera disfrutado el violar a esa suculenta rubia si tu no hubieras interferido en ese momento.

- Ya te vencí una vez en la cascada de la verdad y ahora te venceré de nuevo. – dijo el rubio mientras se lanzaba al ataque.

El duelo entre Naruto y Yami fue bastante prolongado, ambos shinobis mantenían un perfecto equilibrio en la lucha, tanto en taijutsu como ninjutsu la lucha era bastante equilibrada y por más que lo intentaba Yami no lograba hacer retroceder al rubio ni mucho menos romper su concentración, hasta que finalmente decidió que era hora de sacar los colmillos.

- Ya basta, estoy harto de ti Naruto Uzumaki, gracias a tí no pude beber toda la sangre que quise, tu perdonasta a aquella mujer en la hondonada de la cáscada, tu perdonaste a los niños de esa aldea de ampesinos, tu me impediste gozarme a la rubia esa, tu me impediste matar a esa perra Hyuga y a su hija, siempre fuiste tú el que no me dejó explotar todo mi potencial, ahora pagarás y cuando el vínculo entre tu alma y tu cuerpo se rompa, yo tomaré el control del mismo y devoraré tu alma por toda la eternidad. – dijo Yami mientras se ponía a cuatro patas y nueve colas negras emergían de él.

- Eso no sucederá nunca, Kurama te toca. – dijo el rubio mientras asumía la apariencia del zorro.

- Al fin te conozco en persona Kurama. – dijo un gran zorro negro de ojos rojos como la sangre.

- Maldito Kimura, tú, ese chico Yami y ese vejestorio van a pagar por manipularme a mí y al chico. – dijo Kurama mientras cargaba una poderosa bijuu-dama, la misma que lanzó contra el zorro negro.

- Adelante anciano muéstrame qué tienes.- dijo Kimura mientras recibía el impacto de la bijuu-dama y empezaba a alimentarse de ella.

- Pero qué diablos.- dijo Kurama confundido.

- Kurama escúchame, tanto Yami como Kimura se alimentas de energía Negativa, si atacas con odio sólo los fortalecerás, usa aquello que te enseñé y terminaremos con esto en instantes. – dijo Naruto al gran zorro.

- Gracias chico. – dijo Kurama chocando su puño no Naruto.

- No tienes porqué gran saco de pulgas. – dijo el rubio sonriendo.

Tras recibir el consejo de Naruto Kurama empezó a buscar en su interior toda la energía positiva y sentimientos de paz que encontraba en sus recuerdos con dos grandes personas el Rikkudo senin y Naruto, mientras esquivaba los violentos ataques de Kimura.

- Kimura me das lástima, no eres más que una bestia salvaje como alguna vez lo fui yo y tu jinchuriki no es más que una patética manifestación del odio de Naruto, pero sabes algo, hace mucho tiempo que este chico me enseñó cómo vencer al odio y estas a punto de averiguarlo. – dijo Kurama mientras esquivaba otro ataque del gran zorro negro.

- Hablas demasiado para ser alguien que está a punto de morir. – dijo el zorro negro mientras preparaba su propia bijuu-dama, la misma que era tan negra como el ébano.

- Muy bien que así sea. – dijo Kurama mientras formaba otra bijuu-dama para contrarrestar las de Kimura, pero a diferencia de la primera bijuu-dama usada por Kurama esta era blanca he irradiaba un calor muy reconfortante.

Cuando ambas esferas de energía chocaron entre sí, la esfera blanca se tragó por completo a la negra antes de impactar de lleno en Kimura dejándolo fuera de combate.

Tan pronto el combate entre ambos zorros llegó a su fin, Naruto asumió de nuevo su apariencia de siempre y frente a él se encontraba el viejo chamán y a su alrededor dos pequeñas llamas negras que Naruto absorbió dentro de su cuerpo.

- Esto termino. – dijo el rubio mientras recogía el bastón del chamán y lo partía en dos.

- Pero ¿cómo es posible? Corrompí por completo tu alma y aun así regresaste. – dijo el anciano desconcertado.

- Es muy simple, las personas no son buenas ni malas por naturaleza, son sus acciones las que las definen, acciones que toman en base a lo que les dicta el corazón y la razón por la que nunca pudiste deshacerte de mí por completo es porque incluso en el alma más negra siempre existirá algo de bondad esperando el momento correcto para salir a flote y ese momento llegó cuando quisiste lastimar a mi familia, una familia que por cierto tú me negaste. Ahora dime, antes que te entregué a las autoridades de Konoha ¿Cómo fue que manipulaste a Hinata?

- Eso fue sencillo, recuerdas el dije que compraste en aquella misión al país de las olas, pues yo te lo vendí y lo use como un medio para poseer su cuerpo y lo demás ya es historia, pero al final tu venciste. – dijo el anciano mientras intentaba ponerse de pie.

- Ya veo, bueno creo que es hora de que nos vayamos sensei, pues tienes mucho que explicarle a la Hokage antes de que te meta preso por lo que te resta de vida para que expíes todos tus pecados. – dijo el rubio mientras ponía un sello supresor sobre su antiguo maestro.

- ¿De veras crees que iré a Konoha contigo? ¿Qué tonto? Prefiero la muerte. – dijo el anciano mientras se tragaba una píldora de veneno.

- Grandísimo tonto escogió morir en lugar que enmendar su camino, bueno será mejor que me vaya, Hina y Natsuki me deben estar esperando.

- Chico no te das cuenta que con la muerte de ese sujeto tú no tienes como limpiar tu nombre. – dijo Kurama.

- Pasará lo que tenga que pasar viejo amigo, además que clase de hombre sería si no aceptara mi responsabilidad, pero por si acaso mejor llevo su cadáver. – le dijo el rubio a su interlocutor, antes de empezar a seguir el rastro de Hinata.