Advertencia: Este capitulo podría hacerte llorar, si de nuevo más pasados de mierda, disfruten la historia.

Hola a todos, ¿yo? publicando temprano, jaja, no pasa nada raro solo que... ESTA BIEN, ESTA BIEN hoy es firma de calificaciones, lo bueno es que es a la entrada, para cuando salga a los padres se le bajo el coraje, el perro cobarde. Deséenme suerte


Bruce estaba acostado con Fuyu encima de él jugando con sus orejas, a su lado Poizum leía un libro sobre las ventajas de ser una serpiente venenosa, a su lado Susi estaba acostada descansando. Un rato después llego Usagi saltando, logro escaparse de Ruka, quien estaba estudiando.

Los cinco se vieron y fueron a lo más profundo del bosque encontrando esa enorme cascada, se acostaron a descansar, cuando sus dueños hacían payasadas ellos iban a descansar de ellos. Usagi se levantó curioso viendo una luz de adentro de la cascada, llamo la atención de Fuyu y Poizum, los tres fueron a dentro, Bruce levanto la mirada al no sentir a Fuyu encima suyo, llamo la atención de Susi y ambos miraron como estos entraban a la cascada, siguiéndolos, por temor a que les pasara algo.


Humanizados.

– Tengo sueño –murmuro Natsuki recostándose en el hombro de Ruka–, se me olvido que había examen de inglés –bostezo, quedando, segundos después, dormida.

– Se quedó dormida –comento Mikan, todos rodaron los ojos ante la obviedad dicha.

– Pobre –dijo Ruka, rio acariciando el cabello de la chica–, ahora que lo pienso ¿Dónde estará Usagi?

– ¿Quién sabe? –respondio Mitsuki sin dejar de ver sus apuntes–, vi que se fue al bosque ¿vamos a buscarlos?

– Si... pero –el rubio miro a la chica quien seguía apoyada en su hombro.

– Mitsuki y yo vamos a buscarlos –propuso Kobato levantándose y jalando a su prima.


Las dos llegaron a la entrada del bosque pero...

– Podrías relajarte, enojarte no te ayudara de nada –dijo la voz de un joven, bastante tranquilo.

– ¿¡Cómo quieres que me calme!? ¡Soy un humano, un jodido humano! –grito una voz un poco más joven pero más agresiva, ambas se miraron sin entender que pasaba.

– No te enojes, cuando te enojas das miedo –sono una tercera voz, de un tono más joven y jugueton.

– ¿Ves? Cuando te enojas le das miedo –le dijo tranquila la primera voz, un tono burlon era notable bajo esa calma.

– Cállate.

Las dos observaron a tres chicos, el primero era alto de cabello verde y ojos de reptil amarillos, tenía un saco y pantalón verde y zapatos negros. Estaba con un libro en mano y una pose tranquila y erguida.

El segundo era más bajo, le llegaba a los hombros del primero, tenía el pelo negro con unos mechones amarillo mostaza, sus ojos eran rojos, tenía una sudadera negra abierta, mostrando una camisa amarillo mostaza, igual usaba unos pantalones de mezclilla oscuros con cadenas y unos convers negros, usaba un collar con puas rojas, tenía a una cara de "Odio mi puta existencia" e iba de brazos cruzados.

El tercero era un niño, le llegaba poco más arriba de la cintura del segundo, su pelo era gris con las raíces negras, tenía un ojo azul y el otro verde, vestía un short gris, sudadera gris con gorrito, usaba unos tenis color negro, este sostenía la mano del segundo y tenía una enorme sonrisa.

Ambas se miraron, los tres las observaron–. ¡Mamá Mitsuki! –saludo el más pequeño alzando su mano efusivo, la chica lo miro con sorpresa, observo eso ojos y...

– ¡FUYU! –grito viendo, el asintió, Kobato miro impactada a los que se supone eran sus mascotas.

– Eso significa que ustedes son... –la peli azul apunto a los otros dos, ambos asintieron.

– Poizum –se apuntó el peli verde– y Bruce –apunto al enojón.

– Me cago en todo –gruño el pelinegro molesto, ambas se vieron aun perturbadas.

– Llama a los chicos, urgentemente –aviso Mitsuki algo perturbada.


– A ver, a ver, déjenme ver si entendí –empezo a decir Natsuki, se puso una mano en la frente–, me dicen que nuestras mascotas ¡SON HUMANOS! –grito alarmada. Todos observaron al trio con asombro.

– Ni idea de que paso... –empezo a decir Kobato, observo analíticamente a Bruce–, exactamente así me lo imagine humanizado... a Poizum me lo imagine más bajo.

– Soy una serpiente, relativamente soy alto –le respodio con calma la serpiente, Yami lo analizaba.

– Si eres... mi Poizum... cuéntame un secreto que solo él sepa –pidio la emo desconfiada.

– Usted fue la verdadera culpable del robo de galletitas a Kuro, no Mikan –le dijo divertido, la chica sonrió complacida.

– ¿¡Qué!? ¿¡Me estas diciendo que todo este tiempo fuiste tú!? –grito Mikan furiosa, la chica sonrió nerviosa escondiendose destras de Poizum y Bruce.

– Puta, tenías que contar ese –se quejó.

– ¿Chicos? –llamo alguien a sus espaldas, se acercó un pequeño albino y de ojos rojos, era un poco más bajo que Fuyu, tenía una camisa y short blanco y unos zapatos del mismo color, igual un sonrojo natural en sus mejillas–. Aquí están... uh –miro a todos hasta identificar a un rubio, se puso nervioso–. Ruka-sama...

– ¿Usagi? –pregunto Ruka sorprendido, el pequeño asintió–, vaya, igual eres humano...

– Perdón, pero estábamos de curiosos, diría que yo soy el culpable, por favor perdónenme –hizo una carita tan tierna que te da diabetes. Yami empezo a chillar mientras lo abrazaba con ternura ocasionando que todos la miren con una gotita en la sien.

– Perdónenlo, solo miren su carita –puso al chico frente a ella, este con una cara tierna e inocente.

– Sí –emepezo a decir Ruka mientras alejaba al conejito de Yami por miedo a violación- no estoy molesto, solo sorprendido –le acaricio el pelo, una voz sono a sus espaldad haciendo que voltean nuevamente.

– Que bien que no se hayan molestado –dijo esa persona aliviada, todos notaron a una quinta figura, ahora femenina, su pelo era violeta y brillante y unos ojos azul claro, tenía una coleta alta y lo que restaba de su pelo suelto, usaba una blusa, falda y mayon violeta, unos zapatos cafés.

– ¿Susi? No tú –se lamento Natsuki, la pegaso le sonrió apenada.

– Perdón, estuvimos en el lugar equivocado en el momento equivocado... –explico soltando una risa.

– No se enojen, Susi y Bruce solo fueron a cuidarnos –empezo a decir Usagi de forma arrepentida.

– ¡Eso demuestra que en el fondo si nos quiere! –exclamo Fuyu abrazando al otro perro por la cintura mientras soltaba algunas risas.

– No... significa que si no lo hacia Natsuki me castra... –murmuro mirando a otro lado con el ceño fruncido.

– No es tan malo –empezo a decir Kuro–, venga vamos a buscar ayuda, ustedes quédense por aquí mientras tanto –todos empezaron a ir por diferentes direcciones.

– ¿Quién quiere ir a clases? –pregunto el pequeño sin raza, Poizum y Usagi alzaron la mano, el igual.

– A no, tú te quedas aquí –le gruño el doberman sabiendo como era el pequeño peli gris.

– Pero pasear por el bosque no estará mal –murmuro Susi con una sonrisa–. Usagi ¿vamos a la granja? –este asintió.

– Yo si voy a clases, siempre quise hacerlo –aviso Poizum, se alejó y antes de que el doberman pudiese detenerlo–. Fuyu corre –indico al pequeño, el chico corrió lejos del alcance de Bruce quien gruño.

– Hijo de perra –mascullo mirando a la serpiente con odio. Poizum lo miro unos segundos y sonrio tranquilamente.

– No... en realidad el hijo de perra eres tú.

– ¡SABES DE QUE HABLO! –grito corriendo tras Fuyu, al menos Poizum era más inteligente, pero ese chicuelo era una pesadilla–. ¡FUYU VEN AQUÍ!


– Me pregunto... –hablo Susi observando a la granja, atrajo la mirada del conejito–. ¿Cómo reaccionaría la Reina Isabela si supiera que su Pegaso es humano?

– Sería interesante –murmuro Usagi dando brinquitos–, solo espero volver a la normalidad, me gusta estar en brazos de Ruka-sama.

– A mí me gusta volar, extraño mis alas –menciono la pegaso mirando a su espalda.

– Susi-san ¿cree que fue buena idea dejar a Bruce solo?

– Si... porque sé que Poizum hará lo que se le pegue su gana... ahora que lo pienso de humano se ve muy guapo, me pregunto si causara revuelos en la academia –empezo a decir para su misma, el conejito la miro curioso.

– ¿Susi-san? Siendo usted un Pegaso ¿Cómo sabe cuándo un hombre es guapo o no?

– No hay que ser genios para darse cuente de que esto es un fic basado en un anime, aquí todos son guapos y perfectos (NO ME JODAS)

– ¿Fic? ¿Anime? –pregunto el más pequeño ladeando la cabeza.

– No entenderías –soltó una risita.


– ¡Vuelve aquí niñato del demonio! –le grito Bruce a Fuyu corriendo tras él, la gente que los veía quedaban enamorados, bueno, la pobleación femenino y los homosexuales. El pequeño solto una risa, lo bueno es que su raza indefinida era más rápida que un labrador–. Si me metes en problemas... ¡Me como todos tus chocolates! –amenazo, el chico paro en seco, dejando que sus talones produjeran un sonido a lo Acme y que estos se enterraran en la tierra–. Al fin –lo tomo como a un costal de papas y se lo llevo de regreso al bosque.

– Aburrido~ –canturreo el pequeñin siendo cargado, pero una idea se le vino a la mente, miro las orejas, ahora humanas, de Bruce y empezó a acariciarlas, el joven se estremeció ante esto, su punto débil. El chiquillo solto una risa al notar como se tensaba mientras comenzaba a morderle la oreja, las chicas que veían la escena no tardaban en pensar mal sin saber que el pequeño perrito humanizado lo hacía por jugar, sin ninguna intención de más, pero es que a los perritos les gusta jugar a morderse las orejas o la cola... pero no iba a jugar con el trasero de su amigo, pervertidas.

– Oye deja eso –suplico Bruce bastante tenso, quería echarse y dejarse hacer mimos, pero era consciente de lo raro que se vería en esos momentos.

– A ti te gusta –murmuro Fuyu aun jugando con la oreja de su compañero, criatura más inocente.

– Cuando lleguemos al bosque –pidio en un susurro para que solo el niño lo oyera, este asintió convencido y retomaron su camino.


– No hay nada –se quejó Natsuki leyendo otro libro, a su lado Shiro, Natsume y Ruka, quienes decidieron investigar.

– Creo que tengo algo –aviso el albino, todos se miraron y se acercaron–, habla sobre una cascada que te puede conceder un deseo... el problema es que esta solo se pone a cierta hora, la próxima es a las tres –miro a sus compañeros quienes asintieron.

Natsume tomo la palabra–. Vamos a presentar el examen de inglés, tomamos las clases correspondientes y llevamos a los chicos a la cascada para que pidan el deseo de volver a ser animales

– Buen plan –respondio Ruka mirandolo–, avisemos a los demás.

– Listo –dijo Natsuki con el celular en manos–, nos veremos en el salón, vamos –todos dejaron los libros que tomaron donde debían y salieron en busca de su salón.


Bruce estaba acostado dejando que el pequeño Fuyu le hiciera mimos, no podía evitarlo, le encantaba que le acariciaran las orejas, sus dueños le solían hacer caricias en la oreja... cuando aún se preocupaban por él, sin evitarlo puso una mueca melancólica, recordando cuando estos no tenía mucho dinero, el necesario.

– ¿Ocurre algo? –pregunto Fuyo al verlo triste, este negó–, vamos ¿Qué pasa? Somos amigos –le sonrio como solo el pequeño sabia hacer, el doberman se lo penso un rato y solto un suspiro.

– Me acorde de mis antiguos dueños –murmuro con la voz apagada.

– Oh ya ¿los chicos te secuestraron? –pregunto curioso, no dudaba que sus buenos dueños hicieran algo así, se daba cuenta de su verdadera naturaleza.

– Mis dueños eran clase media, un día me encontraron en un callejón oscuro, cuando mi señora aún era humilde pidió a su marido que me llevaran, a pesar de saber que yo era una raza peligrosa y violenta, apenas era un niño... pase mi vida con ellos cinco años para ser precisos... entonces ellos entraron a un negocio con una gran oportunidad y lograron ganar muchísimo dinero –su voz se pauso–. Como cualquier persona con dinero, lo quisieron aprovechar en los viajes que jamás pudieron hacer, yo estaba feliz, las primeras ocasiones me llevaban si o si, aquí el problema era los trámites para llevarme en avión, entonces decidieron ya no hacerlo, en un principio lo entendí porque igual así podría proteger nuestra casa y siempre me dejaban comida para más de un mes, no tardaban más de dos semanas en sus vacaciones por el trabajo.

– Bruce... –intento decir Fuyu notando que el mayor hacia algunas muecas.

– Pero... poco a poco dejaron de interesarles lo que me pasara, se iban por meses de viaje y yo debía alimentarme de las sobras o de los desperdicios, debido al hambre ataque a una niña que me quito mi "comida" –su mirada oscureció–, les demandaron por el daño a la chiquilla, ellos entonces empezaron a considerarme peligroso. Tiempo después nos mudamos, mandaron a hacer una casa en una zona apartada así evitaban que yo causara más caos, a lado había una casa deshabitada, pero estaba a nombre de alguien, incluso había muebles, cinco camas en los cuartos; ellos ahora si se iban y yo a veces pasaba mucha hambre, no había nadie alrededor a quien robarle el desperdicio –sin saber cuándo, lagrimas cayeron por sus mejillas, por eso amaba ser un perro y no exponer tantos sus emociones con expresiones corporales–. Un día... ellos llegaron, un grupo de diez adolescentes entraron como si nada y empezaron a vivir, a veces veía como salían en las noches y regresaban con heridas y sangre, entonces la conocí, al principio la ataque, empezando a morderla, gran mi sorpresa cuando ella igual me ataco cual animal salvaje.

– Yami...

– "Los perros igual sienten odio" me dijo un día, mirándome con tristeza, desde entonces me trato mejor, siempre traía comida para mí, en los día lluviosos me invitaba a entrar, todos me trataban bien, no como a un perro... como a un amigo más, Yami siempre estaba conmigo, jugando, peleando o llamándome "Bani" –rio ante eso–, no dude en aceptar irme con ellos cuando dijeron que se mudaban... –sintió como el cachorrito lo abrazo, escondiendo su cabeza en su pecho.

– Todo lo que tuviste que sufrir... no es justo –sollozo aun abrazándolo–. ¿Por qué algunos humanos son así?

– ¿Fuyu? –balbuceo Bruce mirandolo con sorpresa–, a ti... ¿Qué te paso?

– Yo tenía casa, comodidades, de todo, mi madre era mascota de unos ricachones y se embarazo de algún perro de la calle, yo y mis hermanos nacimos, crecimos y aprendimos a vivir como cualquier otro perrito, pero debido a que somos una raza juguetona llegábamos a destruir la casa, los señores se molestaron y nos sacaron a todos, menos a mi madre, todos como buenos hermanos emprendimos un viaje por las calles, juntos. Al principio lo sobrellevamos, cuando eres cachorrito todos te dan de comer y te tratan lindo... pero un día –un sonido igual a un carro deteniéndose paso por su mente–, íbamos cruzando la calle todos juntos, éramos ocho en total, un carro iba a gran velocidad... no pudo parar a tiempo... de ocho solo quedamos cuatro –su voz se fue apagando–, yo quede muy traumado con eso, pero tenía a mis otros hermanos, buscamos la forma de sobrellevarlo, con el tiempo, la tierna figura que llevábamos se hizo más miserable, la gente solo nos veía pasar con desagrado, no teníamos a nadie, buscábamos comida de la basura y un día... entramos a un callejón oscuro y lúgubre, pero el hambre no te deja pensar las cosas, cuando menos me di cuenta ya corría por mi vida, lejos de un grupo de... de dobermans, quienes nos perseguían enfurecidos por robar de su alimento.

– ... No me digas... –balbuceo Bruce con sorpresa.

– Yo solo corría junto a mis hermanos, pero uno de ellos tropezó, quedando a merced de esos perros –su llanto se intensifico–, siempre fui muy rápido, al más rápido de todos, yo no supe cuando mi hermano tropezó, cuando me di cuenta ya no tenía hermanos... Bruce ¡Yo no pude hacer nada! si me hubiese dado cuenta –hizo una pausa mientras el mayo lo abrazo con fuerza, le era raro ver a su amigo tan triste cuando siempre era alegre y jugueton, igual le dolia–, solo seguí corriendo, temiendo por mi vida, entonces vi como un coche entraba a una escuela, me precipite y esquivando a todo obstáculo entre al mismo tiempo que las rejas se cerraban, vi como esos perros intentaron entrar pero no se les hizo, yo solo me adentre más y más, logre robar comida y volví a mi antigua "gloria", así viví una temporada en Gakuen alice, hasta que mamá Mitsuki me encontró y me llevo con sus amigos, realmente... ten conformas con su amor e ignoras quienes son realmente...

El perrito siguió llorando en brazos de su compañero, este alzo su vista viendo a Susi, Usagi y Poizum, el conejillo con lagrimas en los ojos, la pegaso mordiendo su labio en una expresión deprimida, el serpiente trataba de mantenerse firme pese a que le llego esa historia y unos recuerdos le invadieron, a su lado estaban Kuro y Mikan hechas un mar de lágrimas y con ellas Hotaru y Hikari viéndolos con tristeza. Probablemente esa humanización ayudo a que sacaran un poco ese dolor acumulado, quien lo diría, los animales igual tienen su pasado.

Ya era el termino de clases, todos iban con los animalitos a la cascada, esperaron a que dieran las tres y todas las mascotas fueron a donde se mostraba la luz, esperaron un rato y cuando salieron, se vio a un labrador con un perrito gris encima de él jugando con sus orejas, una serpiente con un libro en su cola, un pegaso caminando con un conejito en su lomo, Ruka acaricio a Susi y tomo a Usagi en sus brazos, todos suspiraron aliviados y regresaron a los edificios de habitaciones, los animales se quedaron en el bosque menos Usagi, quien se fue con Ruka.

– Ahora que lo pienzo –empezó a hablar Poizum en su idioma natal–, que dezeo pidieron para convertirnoz en humanoz.

– Yo no pedí nada... –respondio Susi tranquilamente estirando las alas.

– Ni yo –contesto Bruce en ladridos, miraron al restante quien jugaba con una mariposa.

– ¿Uh?... ¡Wau! bueno, yo en ese momento estaba pensando lo bueno que sería ser humano... –sonrió angelicalmente causandole ternura a los tres.

– Bueno... voy a dormir –aviso el doberman y se echó al pasto con los ojos cerrados.

– Yo iré al reino de los ángeles –informo Susi formando un portal y se adentrandose.

– Yo iré a moleztar a Jin –explico Poizum alejandose.

– Yo me quedo aquí solito –se quejó Fuyu, miro a Bruce que estaba profundamente dormido–. Lo que pedí fue que alguien entendiera mi dolor –bajo la mirada– quería sacar lo que tenía guardado... perdón –se acostó a dormir, no sin antes oír un tierna voz.

Tú no tienes la culpa, pequeño

El cachorrito sonrió antes de caer dormido, no fue tan malo quedar humanizados.

Fin del capitulo.


Lo admito, casi lloro al escribirlo, pero como soy una macha pecho abultado, me aguante... aparte estaba en casa de mi abuela y no, no, no, jamás lloraría frente a alguien, al menos en mi cuarto tengo la libertad de hacer lo que quiera, bueno eso es todo por hoy, bye bye.