Oigo voces muy familiares pero no las distingo. Mi cuerpo lo siento pesado, mis ojos no quieren abrirse, mis oídos aun no captan la tonalidad de esas voces, se que son masculinas. Ay no, me han secuestrado! tomo posesión de mi cuerpo y los abro de golpe. Una luz opaca alumbra una habitación mas bien burda, parecida a la del Shinsengumi, no; hay un jarrón bellamente decorado con dorado en un fondo negro sobre una mesa bokken al frente del futon, también hay un escritorio de pino lacado a mi derecha que sostenía una lampara de papel y a mi izquierda están... Saito-san y Chikage conversando civilizadamente -parece ser que kodou-san les ha prometido muchas cosas al clan Tosa y otros clanes con el fin de revivir al clan Yukimura a toda costa, siendo Chizuru la cabeza, por esto reclaman justicia para todos sus camaradas muertos.
-hum, que desperdicio de tiempo, yo mismo acabe con Kauro Nagumo, por el bien de Chizuru. El estaba igual de loco que ese Kodou
-sigo sin entender para que me querían- exclame después de escucharlos atentamente, ellos se voltearon a mirarme con alegría en su mirada mas no se reflejaba en sus rostros
-los hombres que atacaron el tren venían por una sola cosa, tu, Chizuru. Aparentemente están bien informados de tu existencia y desean extraerte la fuerza que necesitan para ellos y tal vez para sus próximas generaciones, si eres de alguna forma resistente- me explico Saito-san, a medida que cruzaba la información con los hechos me daba cuenta que estar con Kazama era lo correcto.
La habitación se empezó a mover súbitamente y mi Estómago me dolía y las nauseas eran cada vez mas fuertes, no pude mas, todo lo que sentía salio de mi cuerpo, era solo saliva, no había comido nada desde Tokio, todo me huele mal, me sienta mal, no se ni que me pasa y otra vez mis sentidos se desploman lentamente.
Desperté entre los brazos de Chikage, en estos momentos es un bálsamo para mi mente. He comenzado a ver la vida a través de sus ojos. Antes no creía nada, no entendía nada. Tal vez, porque no todos son compasivos como lo fueron el Shinsengumi. La vida no es siempre color de rosa, siempre sera gris, la tonalidad depende de quien la mire.
Hoy he aprendido algo, No se debe confiar en todo el mundo, no todos dan sin esperar algo a cambio y mas si eres un Oni y mas si eres una mujer. En este país las mujeres no somos nada, solo utensilios para hacer bebes y eso es todo. Para kazama, aparentemente soy algo mas, aun no lo se.
Cierro mis ojos y me acurruco en su regazo, el me abraza fuertemente y me besa el cabello -siempre te cuidare, amada mía!- hasta el otro día.
Es bien sabido que cada quien lleva su estilo de vida, el que mas le convenga, pero... a mi que me conviene? A estas alturas no me puedo dar el lujo de dudar y mucho menos en la situación tan apremiante en la que estoy. Hubo muchos incidentes en los que estuvo en riesgo mi vida, pero ahora es diferente. Me acusan de algo que en ningún momento hice. Me infringen un dolor que va mas allá de lo físico, es en el corazón en la sangre misma. Ahora el lugar mas importante en el que debo estar es al lado de Kazama. En estos momentos me importa lo mas mínimo si de verdad me ama, es indispensable su protección no quiero perder mi vida ni tampoco mi dignidad.
-Yukimura Chizuru, es hora de casarnos. No me interesa si estas de acuerdo o no, entendido?- explico aun mirando a la inmensidad de la tarde, sentado en el marco de la ventana, fumando. El olor que salia de su pipa es cardamomo y menta, con un poco de tabaco, relajante e intoxicante. Ese dolor otra vez - me siento mal...- fue lo único que pude articular.
-Dado que ha tenido tantos desmayos puedo diagnosticar que la señora se encuentra en cinta, tal ves un mes o mes y medio- abrí los ojos aletargada todavía, no tenia fuerzas -bienvenida- exclamo el hombre calvo a mi lado, garabateo algo en una hoja y se la entrego a Kazama, quien lo veía como si viese un fantasma -debe seguir una dieta rigurosa para evitar las nauseas. Aparentemente los desmayos son provocados por la falta de alimento o preocupaciones exageradas, Procúrele un lugar tranquilo Kazama-sama, al menos hasta sexto mes de gestación, pero si es durante todo el proceso mucho mejor- afirmo el doctor sonriéndome.
-eso haré concluyo Chikage con orgullo en su voz, orgullo mas de petulancia que de felicidad. Definitivamente no se que haré con el.
