¡Hola! ^_^

Como siempre un placer saludarlos de este lado del monitor. Espero estén disfrutando de su día :)

Antes de comenzar con lo que debería ser el capítulo, quiero disculparme por la tardanza, la señora inspiración no tocó a mi puerta durante un buen rato y estaba con las ideas revueltas, no sabía qué hacer, el bloqueo fue grave, pero gracias a dios me inspiré. Admito que también tenía dudas de seguir publicando puesto a la poca participación que tiene ustedes los lectores con la historia :(, creo que no ver opiniones hizo que me deprimiera tantín, pero bueno, no todo puede ser perfecto, a veces lo único que hay que hacer es disfrutar, y si soy sincera disfruto mucho sólo con saber que me están leyendo (aunque no estaría nada mal que me hicieran llegar sus comentarios, realmente deseo conocer sus opiniones más sinceras y con ello mejorar en cualquier cosa que necesite) lo agradecería aún más :D

Dicho esto, a continuación les dejaré dos capítulos como recompensa a mi retraso. Y ya que estoy con todo eso de darles ánimos para que comenten, sepan que soy consciente que no los puedo obligar a realizar algo que simplemente no quieren hacer o no les apetece (tampoco es mi intención que piensen que es así, no es una obligación) es por ello que he tomado la decisión de NO seguir con la historia si luego de estos dos capítulos ustedes deciden no seguir apoyándola. Siéntanse en todo su derecho, al fin y al cabo ustedes son quienes leen y deciden si les gusta o no :)

Me considero una persona muy positiva, pero también soy muy realista. Y no seguiré insistiendo en algo que tal vez no le guste a casi nadie :).

Bueno, aclarado el punto, de antemano quiero demostrarles que me siento muy agradecida de sus comentarios, favoritos, y seguidores, aunque no son muchos fueron los suficientes como para alegrarme y animarme a subir ocho capítulos :D *_*. Ya sea que nos leamos de nuevo o no, de verdad muchas gracias, realmente les agradezco un mundo.

Sin más que agregar espero disfruten de la lectura.

POSDATA: -.- si, lo sé, me extendí mucho (no me odien por ello), pero era necesario expresar mi opinión.

POSDATA2: Ah casi lo olvido, lo siento, también le agradezco a Geca Trenu, :D por dejar el tercer comentario ^_^, tomaré en cuenta tu pequeña crítica ;) de verdad muchas gracias.

Ahora sí…. ¡Aquí vamos!


Capítulo VII

Si me hubiesen preguntado hace unos cuantos meses que sentía respecto a la idea de comenzar a cursar mi último año de preparatoria luego de pasar casi toda mi vida recibiendo educación en casa, podría haber respondido con facilidad con una sola palabra, nervios. ¿Por qué?, porque la cuestión radicaba en la exploración de un nuevo mundo que yo no había tenido el placer de averiguar, y la idea de cierta forma sonaba excitante y muy atractiva comparada con la vida aburrida y llena de monotonía que me habían acostumbrado a tener. Pero, en ese momento, la representación de lo que se suponía iba a ser genial y el primer paso para surgir de entre los cimientos exagerados de mi madre, se estaba convirtiendo en un pasadizo de incertidumbre cubierta por una capa de irritación gracias a la impertinencia y al ocio de cierto rubio idiota ejercitado, abusivo, usurpador, estúpido, engreído, idiota… no espera, ¿eso ya lo había dicho?…

- y… si no te conociera mejor preciosa, diría que me estás ignorando por completo- la voz de Neji de pronto pausada y un tanto graciosa cobró sentido y llenó el vacío que me devolvió a la realidad oscura a la cual me adentraba.

Estábamos caminando por el largo pasillo tenebroso que conducía a mi dormitorio. Luego de pasar las dos últimas clases distraída pensando en todas las cosas que habían ocurrido a la hora del almuerzo, me despedí de las chicas con la promesa de verlas al día siguiente para ir a "comer" de nuevo juntas, según ellas, ya éramos el cuarteto perfecto, y no un séquitos de zorras, como me había susurrado al oído esa desagradable rubia oxigenada que según me entere tenía por nombre, Shion.

Me encontré a Neji recostado de la pared frente al salón una vez nuestras clases terminaron, y como era de esperar se ofreció a acompañarme al dormitorio, lo cual agradecí mucho, porque además de estar con la cabeza en la luna, necesitaba a alguien que repasara el terreno conmigo sin llegar a perderse.

Lo sé, tenía que trabajar duro en mi memoria.

- lo siento, estoy algo cansada - me excusé dando algunos cabeceos coordinados.

- claro, cansada - hizo una pequeña pausa y sonrió - creo que puedo obligarme a creer en eso, o simplemente podría especular que ese cansancio que dices tener, más bien debería ser llamado módulo de distracción avanzado, porque tú Hinata, lo que realmente estás es distraída y molesta - dio un suspiro controlado antes de continuar - Créeme, aún después de tanto tiempo sin verte sigo conociéndote bien. Dime, ¿es por lo que ocurrió en la cafetería esta tarde, no es cierto?

Giré la perilla cuando llegamos a la primera gran puerta, luego de cruzarla pude ser capaz de responderle con la mayor sinceridad posible.

- sí - afirmé vagueando con las palabras - es por eso y por todo el asunto del reencuentro contigo y los problemas en casa, mamá, papá, mi tía, tú, Hanabi…

- ¿Naruto? - siguió con mi listado interrumpiéndome.

De inmediato alcé el rostro y busqué sus ojos, tuve que mirarlo perpleja. Él siguió caminando con la vista fija en todo aquello que se encontraba frente a nosotros. No me miró.

- ¿De qué hablas? - fue lo único que pude expresar.

Y cuando escuchó mi falsa voz de reproche y exigiendo una explicación, por fin se dignó a recargar sus grandes ojos perlados sobre mi rostro. Su expresión no decía mucho sobre sus verdaderos sentimientos, pero a la vez dejaba mucho a mi imaginación, y no sabía si eso era mejor a ser atacada con una cara de póker. Totalmente inexpresiva.

- hablo de las innumerables revueltas que debe estar dándole tu cabeza al asunto de la cafetería que involucra a Naruto en el hecho - soltó de un solo golpe al tiempo que llegábamos a la segunda gran puerta. Y por ende, al final del camino. La abrió con agilidad y seguimos avanzando en total silencio hasta que nos detuvimos frente al marco de mi habitación, luego de eso se volteó a encararme - sé que lo que ocurrió con la comida no fue culpa tuya Hinata, y Naruto también sabe que no fue así, sólo trataba de divertirse con toda esa idiotez de la disculpa porque tenían público alrededor y él a veces actúa como idiota cuando se ve involucrado con muchas personas, pero lo que me mantiene realmente intrigado y sospechoso, es el porqué de ese repentino comentario por parte de él y de esa actitud fría y molesta de parte tuya. No se conocían, y sólo había de por medio un malentendido y una mala jugarreta de Shion por tirarte el almuerzo. ¿Por qué entonces ese extraño comportamiento entre ambos?

Esa interpretación de los hechos fue como recibir una cachetada que tiñó mi tez pálida a un tono casi traslúcido. No dudé en cerrar la boca como si me fuesen colocado un bozal o hubiesen cocido un cierre sobre ella. Sabía que Neji no era estúpido, no se le olvidaría por nada del mundo el atrevido comentario de Naruto que nos involucraba a los dos, era bueno descifrando y me conocía, las dos armas peligrosas que necesitaba para dar con la respuesta correcta. Pero ¿qué intuyera que algo raro estaba ocurriendo era lo suficientemente peligroso como para que me hiciera comentarle toda la verdad? No lo creí así.

El estómago se me estrujo con pesar y sentí escalofríos envolver las palmas de mis manos.

- demasiado insólito ¿verdad? - volvió a dirigir sus palabras a mi inexpresiva dirección. Traté como pude de no retorcerme los dedos de mis manos. Sabría con mayor facilidad que algo ocultaba.

Me retraje. Tenía que lograr mantenerme callada. Y aunque quisiera, no había nada que yo pudiese hacer para solucionar esa interrogante que carcomía el cerebro de Neji con veracidad. No era inconsciente como el rubio idiota, yo sí sabía reconocer y apreciar las consecuencias que llevaba el someter un problema como aquel a las autoridades de la institución y con eso al saber público…

Así que por supuesto, decidí callar, aun cuando las ganas de pedir ayuda, consejos y gritar la verdad a los cuatro vientos corroía mi pecho y presionaba mi garganta con la intención de escapar.

Humedecí mis labios resecos y lo miré por debajo de mis pestañas. Dejando al descubierto mi decepcionada expresión.

- Neji yo ...

Su incesante negación me prohibió seguir con lo que era el comienzo de un discurso distorsionado.

- no preciosa, no te obligaré a compartir conmigo información que consideras personal o no apropiada, pero si debo dejar en claro algo muy importante - tomó posición a un lado y miró mi rostro con tranquilidad - Naruto es mi mejor amigo, lo ha sido desde que lo conocí en aquel hotel en Francia hace cinco años, y hemos sido unidos desde entonces, pero tú Hinata, y quiero que estés muy consciente de esto, eres mi prima, la chica que amo como a una hermana y a quien protegería con mi vida, así que si tú y Naruto no congenian y él hace algo que te hiere o simplemente te molesta, no será problema para mí patearle el culo ¿de acuerdo? - una pequeña sonrisa invadió mi boca. Le miré agradecida - quiero que te sientas lo más segura y tranquila aquí, quiero que disfrutes y no te preocupes por nada, pero ante todo, quiero que confíes en mí. Ya sea Naruto, Shion, o cualquier otra persona que te cause inconvenientes, dímelo. No estás sola, y te prometo que a partir de ahora nunca más lo estarás - tomó mis hombros y dio unos cuantas sacudidas suaves antes de abrazarme y dedicarme un sonrisa plácida - ¿quedó todo claro?

Asentí conmovida sin disminuir la culpabilidad que habitaba en mi interior por estar escondiéndole algo tan importante.

- gracias, y no te preocupes demasiado por algo tan trivial. Te aseguro que entre Naruto y yo no existe nada más que un pésimo entendimiento, y no existirá nada más que te lleve a esos extremos, lo prometo. Lo del almuerzo sólo fue una… tontería. No pasará de nuevo.

Sus labios volvieron a alzarse apenas hasta la mitad de sus pómulos. Me tomó por el mentón y besó mi mejilla en señal de despedida.

- siempre has sido una pésima mentirosa preciosa, y eso no ha cambiado. Sin embargo lo reitero, no tienes por qué darme explicaciones que no debas, confío en ti, y confío mucho en él. Sólo una sugerencia ¿sí?, sé amable, si hay diferencias entre ustedes sé la parte cuerda y gentil que lleve a la solución, Naruto es un gran amigo pero es algo testarudo, y sé bien que si lo retan, sabrá responder, al igual que tú. Es por eso que no quiero que entre ambos siempre exista una contienda - se retiró unos pasos y me guiñó un ojo antes de voltearse para salir del lugar - bien, ahora te dejo descansar, te veré mañana a la hora del almuerzo ¿de acuerdo?, te quiero - y al concluir con esas palabras desapareció por el mismo lugar por el cual habíamos llegado tras yo responderle un: te quiero más.

Vi la puerta cerrada de la habitación de Tenten y sonreí pensativa antes de entrar al dormitorio. Realmente tenía muchas cosas que pensar y planear para ponerle fin a los molestos sentimientos de disgusto que sentía hacia el rubio. Era un idiota y me caía de la patada, pero Neji tenía razón, no solucionaría nada si insistía en combatir con él.

Próxima misión… hablar con el usurpador-abusivo-idiota y darle solución a un conflicto que él mismo comenzó.

¿Cuándo lo haría?... apenas el día de mañana se presentara.

Pero no fue así. Los días pasaron y no supe más nada de él. No apareció a la hora del almuerzo al día siguiente y no lo vi con Neji o deambulando por los pasillos el resto de la semana. Se había esfumado como el humo bajo presencia del viento, sin dejar huellas o dar explicaciones.

Cuando llegó el viernes, ya me había dado por vencida, en toda la semana no fui capaz de preguntar por él, evité hacerlo para no llamar la atención de terceros, y funcionó bien, la mayoría había olvidado el incidente, pero existían otros que todavía charlaban al respecto.

En los diversos relatos que contaban yo personificaba a la misma chica nueva pero de personalidades múltiples. Según los rumores se expandieron a lo largo de la institución, se me llegó a conocer de distintas maneras, la primera era como la agresiva y rebelde Hinata Hyuga que no tenía pelos en la lengua y se había enfrentado a Naruto Uzumaki sin ningún temor o duda; para ese bando que repetía esa errónea historia, yo era una clase de heroína, un personaje admirable y digno de seguir.

Algo que por supuesto… era una tontería total.

En la segunda versión fui convertida en la creída chica nueva que se pretendía la gran cosa, me llamaban odiosa, hipócrita, abusiva, grosera… degradaron mi imagen al punto más cruel y bajo, casi como una villana malévola de un perfecto e infantil cuento; pero para mi sorpresa, escuchar esa versión no me afectó como se suponía debía de hacerlo, más bien la consideré demasiado humorística puesto que Naruto, había sido colocado para interpretar el papel del buen ciudadano que no presenta culpa ni ningún cargo grave.

Él fue la bella durmiente en esa historia, y yo fui maléfica. La bruja cruel y maldita.

¿No era genial?

Las chicas creían que no, sin embargo a mí se me hacía muy cómico, pero tal vez, no tanto como el último.

El tercer rumor que se propagó sobre nuestro incidente por todo el colegio, fue tal vez el más idiota y fuera de lugar que pudieron inventarse, vociferaban como loros locos que Naruto y yo habíamos tenido una relación pasajera en el pasado en donde yo había sido víctima de su encanto, y herida por su repentino rechazo había venido a la institución con la estricta intención de vengarme de él y de todo el daño que me causó, y no sé, para ellos, ese día del incidente con la charola de comida, fui yo quien la aventó sobre él con toda la intención del mundo. Tergiversaron los hechos y nos dieron a conocer como un espectáculo inventado, merecedor para contemplarlo y conversar al respecto.

Éramos el chisme pasajero que esperaba se terminara rápido.

El reloj en mi muñeca marcó las siete con quince minutos cuando entramos al salón de gimnasia y deporte para unirnos al resto de los alumnos de la institución, que sentados sobre las gradas, esperaban que la directora, luego de anunciar que tenía grandes noticias e importantes informaciones que darnos, apareciera frente a nosotros para comenzar a discutir los datos relevantes por el parlante que se alzaba en el centro de la cancha.

Justo cuando nos dirigíamos a nuestro salón particular de clases de arte esa mañana, ella nos interrumpió por los altavoces de la institución y convocó esta reunión improvisada en una de las salas más grandes de la preparatoria. Fue buena idea que así lo hiciera, puesto que había demasiados estudiantes a los cuales tenía que recurrir.

Las chicas y yo tomamos asiento en la primera fila con el fin de alejarnos de la base principal de bullicio que se encontraba arriba, y también para estar en un lugar cercano donde no hubiese ninguna interferencia con respecto a la información que la directora Tsunade, nos pensaba dar. Según me comentaron las chicas, no era común que la directiva decidiera dar un anuncio unánime. Usualmente si tenían información importante que comunicar, lo hacían directo con nuestros representantes. Por ello cada una de nosotras nos mostramos intrigadas. ¿Qué podía ser tan importante para solicitar la presencia de todo el alumnado?

No tenía la más remota idea.

- ¿Y por fin que decidieron ayer?, ¿eligieron las clases de música? - alcancé a escuchar la curiosa voz de Sakura dirigiéndose hacia Tenten y hacia mí por encima de los estridentes sonidos que se escuchaban gracias a la agitación que nos rodeaba.

Acomodé la mochila entre mis piernas desnudas al tiempo que alzaba la vista y asentía con una sonrisa conforme sobre mis labios.

- fue la opción más familiar que encontré, y con sinceridad estoy emocionada por comenzar. ¿De casualidad sabrán que profesor nos tocará?

Ino y Sakura negaron antes de que la rubia se ladeara para poder contactar mejor conmigo.

- no estoy del todo segura, pero creí escuchar rumores hace días de que cada clase de arte será evaluada por dos profesores, una mujer y un hombre.

- ¿dos profesores? - se quejó Tenten a mi lado - ¿y ahora que mosca le picó a la directora para tomar esa decisión? - la castaña se hizo escuchar desde atrás. Sakura, Ino y yo volteamos a verla. Estaba cómoda recostada del espaldar de la silla y parecía disfrutar mucho una galleta de chocolate y una fría bebida azucarada. Las tragaba sin inquietud.

Verla de pronto me abrió el apetito.

Sakura se encogió de hombros para luego imitar a Tenten y recostarse. Perfeccionó uno de los botones de su chaqueta antes de hablar.

- deben pensar que al trabajar con dos personas habrá mayor control en el aula y más comodidad para los alumnos a la hora de alguna solicitud. Mi madre me habló al respecto el día antes de ingresar. Tsunade aceptó la recomendación de un representante - explicó con tranquilidad.

- y permítete adivinar quién fue el personaje principal que se encargó de eso...

Hubo un mínimo silencio tras las prolongadas palabras de Ino antes de que todas soltaran un chirrido indignado seguido de un bufido lleno de gracia.

- ¡Shion! - dijeron las tres al unísono.

Las miré sin comprender.

- ¿de qué hablan? - pregunté recargando mi vista en Ino. La rubia me guiñó un ojo y se acercó hacia mí en forma susurrante.

- los padres de Shion desde que ella ingresó aquí, siempre han querido interferir directamente con las decisiones que debe tomar la directiva. Suelen mandarle correos y correos a la directora y a todo el departamento de evaluación con el fin de cambiar las cosas.

- ¿y por qué le permiten hacerlo? - volví a inquirir.

- porque su hija es una maldita perra manipuladora que le gusta que interfieran por ella para tener una más "grata" y llevadera participación en la escuela - respondió Sakura con desgana sin importarle en ningún momento el volumen de sus palabras. Aunque tampoco era como si Shion la fuese a oír entre toda esa algarabía.

Al escucharla, no evité preguntarme en el interior si mi madre sería capaz de hacer algo así con tal de hacerme sentir "cómoda". No dudé en darle un rotundo SI a esa interrogante. Pero... ¿hasta dónde sería capaz de llegar para hacerlo?

Las tripas en mi estómago se estrujaron nerviosas.

De pronto me removí incómoda en el asiento. No me agradó la respuesta que formularon mis pensamientos.

- en fin... ella es una idiota por ser como es, y tanto la institución como sus padres unos degenerados por prestarse para semejante acto de infantilismo y consentimiento - Tenten sonrió con amplitud y luego se volteó a encararnos con un gesto cómico en su rostro - ¿en serio?, ¿quién se siente más "grata" y "cómoda", con dos profesores?, no sé, ni que fueran unos malditos monos servidores, ¿qué cree ella?, ¿que estarán pendientes y a sus servicios durante toda la clase? - se burló la castaña. Sakura e Ino rieron de inmediato. Yo me limité a sonreír con cierta mofa.

- ¡Ay señores!... el delirio que crea una mente trastornada… - comentó Sakura apenas en un murmullo bajo.

Por varios minutos nos vimos involucradas en una charla común, ellas rieron de Shion y de sus amigas por la cantidad de idioteces en las que se habían involucrado, comentaron algo acerca de un concierto venidero a la ciudad y rieron a carcajadas cuando me hicieron relatarle una anécdota pasajera que nos involucraba a Neji y a mí. Fueron unos minutos agradables hasta que decidí tomar la iniciativa y retomar nuestro primer tema de conversación.

- y al fin y al cabo ¿ustedes lograron inscribirse en pintura? - pregunté dudosa viendo a Sakura y a Ino.

Nos habían llamado la tarde anterior de forma individual para que nos anotáramos de acuerdo a nuestras preferencias, por lo que no habíamos tenido tiempo de charlar al respecto.

Sakura fue la primera en hablar.

- no, me inscribí en teatro porque en los cinco años que llevo cursando en esta institución nunca habían variado la temática, fue un alivio que aumentaran las opciones. Ino si tomó las clases de pintura, pero sólo se inscribió por Sai. Es una maldita acosadora - agregó la divertida pelirosa justo antes de que las tres estalláramos en carcajadas.

- ¡oye! - se quejó la rubia con fingida molestia mientras golpeaba el hombro de la chica posicionada a su lado - para tu información frente de marquesina, disfruto mucho del arte de la pintura ¿sabías?, pero tampoco niego que disfruto aún más pasar tiempo extra con mi novio, no me culpes por querer tenerlo a mi lado los viernes durante todo el día para poder disfrutar de las cosas que amo - respondió fingiendo indignación, cruzándose de brazos y piernas.

- awwww... - el puchero de Sakura nos volvió a hacer reír a todas - ya lo dije cerdita… ¡Acosadora! - se burló mientras se ganaba otra reprimenda y un golpe fuerte en el muslo por parte de Ino.

Tras pasar otro par de minutos burlándonos entre nosotras y diciendo cualquier comentario imprudente, por fin vimos aparecer la figura de la directora por las puertas del gimnasio acompañada de otros dos profesores posicionados a sus costados. Caminaron con lentitud hasta posarse frente al parlante y por ende, se detuvieron en el medio de la enorme cancha.

Los murmullos callaron de inmediato y el lugar quedó en total silencio. Ella no tuvo que decir nada para que todo eso ocurriera, su sola presencia nos hizo enmudecer a todos.

Me enderecé en el asiento al igual que el resto del estudiantado.

La imponente y atractiva rubia que se presentaba ante nosotros tenía una faceta relajada pero estricta, carente de expresión. Dotaba de la seriedad que proveía cada persona que trabajaba directamente para la directiva de la institución. Inspiraban respeto con solo observarnos. Era digno de ver.

Mientras ella repasaba algunas palabras con sus acompañantes y arreglaba unos papeles de manera rápida, me vi inspeccionando por el rabillo del ojo a los estudiantes que se sobreponían por encima de la primera fila, mi intención era dar con Neji, en lo que iba de mañana no lo había visto y tenía ganas de ver una cara familiar. Desde que nos reencontramos el lunes, no había día u hora libre que no pasáramos juntos, estábamos compensando en esos pocos días todos los años que duramos sin vernos y sin saber el uno del otro.

Y debía admitirlo, ya lo extrañaba.

Rebusqué durante unos largos segundos hasta que lo vi casi al final de las gradas, rodeado de un montón de gente risueña y con cara de fastidio, que pese a no estar alterados, tenían una expresión en sus rostros que denotaba burla y aburrimiento.

Su atención estaba puesta en una chica rubia que se encontraba a su lado, no la reconocí, era muy atractiva, tenía flequillo y el cabello corto, y por lo que noté le susurraba algo al oído que lo hacía reír cada dos por tres, por supuesto, sin haber de por medio una bulla exagerada.

Ella también se mostraba complacida, y aunque ninguno de los dos reparó en mí durante el tiempo que los mantuve observando intrigada, me dio el tiempo necesario para inspeccionar al resto de los alumnos que se encontraban a su alrededor. Parecía que todos se trataban.

Acaso ¿ese era su grupo de amistades?, me pregunté al tiempo que observaba el cómo se daban codazos y hacían bromas calladas entre ellos, que no los comprometían con las autoridades de la institución, pero que les hacía muy llamativos.

Observé con atención la fila. Había muchas personas, pero de entre todos los uniformados detallé a cuatro hombres que se encontraban siguiendo en orden el lado derecho de Neji. Había un pelirrojo de mirada profunda, un castaño de ojos pequeños y casi gatunos, un relajado pelinegro de sonrisa torcida, el novio de Ino que traía su total atención puesta en un libro, y a otro castaño relleno que engullía con rapidez una bolsa de papas.

A solo asientos miré como Shion y sus amigas hablaban entre sí, pero no las observé durante mucho tiempo. No me interesaba saber de ellas y mucho menos mirar como sus venenosas lenguas dialogaban quien sabe qué cosas.

Así que las ignoré.

Volví la mirada hacia el grupito de Neji y al detallarlos, me di cuenta del por qué se reunieron tan alejados. No les importaba en lo más mínimo la información que estaban por dar. Se encontraban allí por compromiso y no les avergonzaba demostrarlo.

Era casi sorpresivo.

Mis ojos recayeron en mi primo en un determinado tiempo, y justo cuando presté atención y me percaté de su cabeza ladeada hacia arriba, un profundo palpitar en mi pecho aceleró los latidos de mi corazón. Fui capaz de fruncir el ceño al reconocer inmediatamente a la persona que estaba ahora llamando su atención.

El rubio.

Sí, así era, después de estar desaparecido por un par de días se encontraba allí. Con la mejor de sus sonrisas y con un gesto tranquilo en su mirada. No había cambio aparente en su aspecto, traía limpio el uniforme (pero algo descolocado) y su cabello estaba igual de largo.

Se encontraba en la banca superior por encima de Neji, se había inclinado un poco para dar con él y durante lo que parecieron unos segundos interminables intercambiaron en susurros controlados unas cuantas palabras. Neji parecía absorto, y de pronto la carroñosa curiosidad picó en mi cabeza ¿Qué podría estar diciéndole ese abusivo ser?, no había venido al colegio en un par de días, ¿le estaría comentando cual era el motivo de su desaparición? o para mi total desgracia ¿le estaba explicando de alguna forma lo que nos había involucrado antes?... esa nerviosa pregunta fue disipada cuando vi como Neji, totalmente anonadado, estallaba en ruidosas carcajadas que hicieron del silencio en la sala, una anécdota pasajera.

La sorpresa se detalló en mi rostro.

Todos los alumnos sin excepción se vieron involucrados y voltearon curiosos hacia arriba, pero lo que más importó fue que la repentina acción, hizo que la directora parara con lo que hacía para dedicarle una imperturbable mirada a la agrupación que se encontraba en la parte superior de las gradas.

- ¿algún problema caballeros? - preguntó con voz impasible por el micrófono refiriéndose estrictamente a Neji y a su grupo. Su tono ronco y serio me dieron escalofríos - por si no lo han notado estamos en una audiencia y estamos a punto de comenzar con la charla, así que agradecería guardaran silencio y nos mostraran por primera vez en sus vidas el respeto que merecemos. ¿Quedó claro?

Observé como Naruto se echaba hacia atrás de la manera más despreocupada posible y no dejaba de sonreír. Neji por su parte se enderezó, y colocando una mano sobre su boca disimuló la gigantesca sonrisa que todavía le surcaba el rostro. Apenas fue capaz de asentir hacia la directora en señal de entendimiento.

- bien - llamó Tsunade y todos volvieron a reparar su atención en ella. A excepción de mí - como bien sabrán los he convocado en este lugar porque tengo grandes noticias que darles. La información nos ha llegado hace tan sólo unas horas y es por ello que se ha pautado tan repentino acto. Sin embargo, es bueno contar con su completa participación...

Durante varios minutos me perdí en el discurso. Mis ojos estaban atorados en el rubio ejercitado que parecía no interesarle lo que escuchaba. Con la mayor desfachatez del mundo, se había colocado unos audífonos blancos –intuí que los mismos que le había arrancado de los oídos durante el incidente- y descansaba su cabeza sobre su mano ladeada. Veía al frente, absorto... sin expresión. ¿Por qué siempre parecía tan desinteresado a todo?

No puede hallar una respuesta a esa perturbada interrogación.

Seguí mirándolo por segundos hasta que me sorprendí a mí misma con la vista totalmente perdida y borrosa gracias a no estar prestando atención a lo que observaba, esto, debido a lo profundo que mi cerebro estaba cavilando e imaginando cantidad de cosas innumerables que involucraban al rubio. ¿Lo primordial?, pensaba en la manera exacta en como abordaría la conversación del incidente con él, al igual que el lugar exacto en donde lo haría… tenía que ser apartado de todos. De esa manera sabía que las probabilidades de que la confrontación real se diese entre los dos eran muy altas, y se llevaría a cabo sin ningún problema, llegando precisamente a una solución temprana y sin dificultad. Ese era el objetivo.

Fuese como fuese, tenía que hacerlo ese mismo día, no podía dejar que se me escapara sin aclarar todo y dejar las cosas saldadas entre ambos.

De inmediato rogué al Dios misericordioso de los cielos que se compadeciera de mí y pedí que pusiera tanto en mi cabeza como en mi boca palabras congruentes que me ayudaran a solucionar el problema. Lo último que quería era que su mala actitud me hiciera perder los estribos y terminara mandando todo al diablo. Estaba acostumbrada a tratar con engreídos narcisistas, pero no con atractivos idiotas abusivos que parecían absortos a la vergüenza; sabía que por ese simple motivo debía ser más inteligente y tratar de llevar la situación a punto factible para los dos.

Estaba decidida a solucionarlo.

Seguí cavilando durante un tiempo indefinido perdiéndome en mis propios pensamientos, y no fue hasta que un resplandor vislumbró mi vista que fui capaz de parpadear y visualizar lo que mis ojos todavía tenían en perspectiva. Y esta vez, no era el inexpresivo rostro del rubio ignorante a mi escrutinio lo que me encontraba observando, sino que estaba contactando directamente con sus ojos grandes, brillosos y totalmente interesados que me veían con cierto toque gracioso en sus destellos claros.

Por alguna extraña razón mi pecho se contrajo al verme descubierta y tuve que apretar los labios con temor, me sentí una idiota.

La expresión del rubio era sosegada, más sin embargo no evitaba que sintiera esa burla característica de su persona invadirme al momento que sus zafiros claros se encontraron con mis curiosas y perladas esferas. Tenía el motivo para que su ego se dilatara, y lo aprovechaba. Sus labios apenas ladeados me lo confirmaron sin dejar rastros de dudas.

Niñito Ingrato...

Quise fruncir el ceño y con algún gesto malhumorado dejarle en claro lo que pensaba, pero más allá de dejar mis facciones tiesas como el concreto, no salió nada de ellas para contraatacar. De pronto mis manos picaron. ¿¡Qué diablos pasaba conmigo!?

Como si mi cuerpo se hubiese puesto en mi contra sentí como un intenso calor recorría mis mejillas con la intención de delatarme, la vergüenza me invadió.

Estúpida... estúpida...

Me regañé en el interior por dejar que se percatara de mi intensa indagación y por admitir que me afectaba el verme asediada por esa profunda mirada. No podía creer que estaba permitiendo que me pusiera nerviosa.

¡Vamos Hinata!, es el mismo chico idiota que se metió a tu dormitorio, se desnudó y se atrevió a cambiarte!...

¡Despierta!

El codazo de Tenten en mis costillas me devolvió a la realidad, de inmediato aparté la vista de él y miré al frente, fingí concentrarme de nuevo en la directora tratando de disimular mi bochorno pero, por alguna extraña razón, sentí como de igual forma sus ojos apuñalaban mi nunca sin contemplación. Casi podía verlo sonreír satisfecho consigo mismo.

Idiota.

Moví de un lado a otro el cuello para relajarlo y me obligué a prestarle atención a Tsunade, quien sin percatarse de nada seguía con su plática.

-... y es por eso mis queridos alumnos, que este año, la preparatoria Tsuki Kuminaki, será por primera vez partícipe de las actividades y los juegos intercolegiales que se organizan con el fin de unir a las cinco instituciones más respetadas del país - un escándalo controlado y generalizado se alzó por toda la sala elogiando con ello las palabras de la directora. El semblante de todos de pronto se iluminó de felicidad.

Yo me retraje y seguí allí sentada, patitiesa, avergonzada y sin la más mínima idea de que era lo que pasaba. Las chicas gritaron y se sumaron al algarabío colectivo de todos los estudiantes.

Al parecer eran buenas noticias. Tsunade y los profesores acompañantes se mostraron complacidos con la actitud del estudiantado. Los tres tenían una sonrisa de satisfacción en el rostro.

Mordí mis labios, y dentro de mí me pregunté si yo era la única que no entendía por qué de pronto la efusión.

Sin duda alguna estaba fuera de lugar.

Tsunade alzó las manos y las sacudió para que guardaran silencio. No tardaron en obedecerla.

La sesión de gritos y silbidos se interrumpió.

- hay más, así que por favor presten atención - carraspeó un poco y luego se irguió para comenzar a leer un papel que yacía en sus manos - como algunos de ustedes conocerá, este año la institución cumple su aniversario número veinte, lo cual nos complace enormemente y nos motiva a dar celebración a ello. Para realizar el acto conmemorativo el conjunto de la directiva, incluyendo mi persona, hemos llegado al acuerdo de ejecutar la celebración el día 10 de Diciembre - hubo más gritos de dicha pero fueron cesando a medida que Tsunade seguía con sus palabras - sin embargo, tenemos el compromiso con los intercolegiales en el mes de Noviembre, y por ahora representa lo primordial para la preparatoria, así que por favor, les pido la mayor colaboración y todo el entendimiento que nos puedan dar. Al acercarnos a la fecha de la celebración, daremos a conocer los detalles y serán aclaradas sus dudas, así que lo único por lo cual tenemos que preocuparnos ahora, es de cumplir con los intercolegiales. Es un hecho que haremos lo posible por demostrar ante todos de que está hecho el instituto ¡Tsuki Kuminaki! - gritó al final con ánimo al tiempo que reía con emoción. Más aplausos, gritos de apoyo y silbidos siguieron luego de eso.

Las palabras finales del discurso llegaron cuando las cosas cesaron un poco.

- los alumnos más destacados del último año en deporte y educación artística, serán los que nos representarán en tan grata participación nacional, se harán juegos, exposiciones de pintura, obras de teatro, espectáculos musicales y bailes... los profesores encargados de cada asignatura artística les expandirán la información apenas vean sus clases... también se escogerán los tres mejores promedios, desde el séptimo grado hasta el noveno, para que los estudiantes seleccionados puedan participar en un decatlón académico dedicado a los alumnos que comienzan a cursar y están por culminar la secundaria, por ello sólo podrán participar desde el séptimo hasta el noveno grado. Las inscripciones de los bachilleres de cuarto y quinto año que desean participar en la obra de teatro y el espectáculo musical con instrumentos, comenzarán desde mañana a primera hora y estará activa durante todo el día. Es importante aclarar que apenas ésta caduque, no habrá prórroga, estudiante que no se inscriba en ese período de tiempo, lastimosamente será un estudiante que no participará este año. Para las actividades deportivas aclaro de nuevo, sólo participará quinto año, y serán escogidos de acuerdo a su desempeño, esto se hace así porque sólo se necesita un grupo para competir, y hay que escoger a quienes demuestren la actitud y la determinación necesaria para ganar - hubo una pequeña pausa en donde volvió a mirar la hoja, parecía inspeccionar que no se le olvidara nada - de igual forma es para los grupos que participarán en las exposiciones de pintura y el baile - agregó - repito, sólo los alumnos de quinto año participarán en esto, quienes por supuesto serán seleccionados gracias a su desempeño - dio una enorme sonrisa y cerró el papel para luego terminar con la exposición - bueno, por ahora eso es toda la información que queríamos hacerles llegar, espero disfruten su día. Cualquier duda comuníquense con los docentes encargados de sus materias, cada uno de ellos está informado al respeto. Espero disfruten el día - y dicho eso, se retiró.

La algarabía no tardó en volver y abarcar cada zona de la enorme sala. Sin embargo, no le presté atención.

Yo estaba absorta, todavía sentada en el asiento y con la mirada perdida en donde hacía minutos la directora hablaba.

¿Intercolegiales?, ¿bailes?, ¿exposiciones de pintura? Una creciente emoción subió por mi estómago y aceleró los latidos de mi corazón al situarse en mi pecho. Si bien al principio estaba perdida y no sabía de qué hablaba la rubia, cuando nombró las diferentes actividades a desarrollar durante ese período de movimiento en el mes de Noviembre, no evité emocionarme. Amaba la música, la actuación y la danza, para mí, era como si hubiesen presentado la oportunidad perfecta que me permitía expresarme como la verdadera Hinata Hyuga, libre de recomendaciones y mandatos, libre de restricciones y reglas. Esta era mi oportunidad. Y por nada del mundo la desaprovecharía.

Prometí a mí misma en silencio esforzarme al máximo para quedar entre los seleccionados. Uno de esos puestos, sería mío.

Luego de salir de la sala, Ino y Sakura se despidieron de nosotras para tomar camino directo al aula de pintura, prometiendo que quedaríamos para la hora del almuerzo. Tras afirmar sus palabras, Tenten y yo fuimos en direcciones opuestas, una clase de música nos esperaba. Cuando estábamos a punto de llegar, la castaña a mi lado se disculpó, tocó su vejiga con preocupación y salió disparada al área del baño. Mi mente no tardó en pensar que esperaba que con algo de ayuda pudiera dar con el lugar -que se encontraba en la otra ala del edificio-antes de que fuese demasiado tarde para su organismo.

Apenas su apresurada figura se perdió seguí avanzando, no era problema el perderme al buscar el aula de clases debido a que la afectada por la bebida de cola, me había dejado a tan solo pasos de la puerta del salón. Lo cual de cierta forma agradecí. Todavía no me acostumbraba a lo enorme que era la institución y lo fácil que era a la hora de perderse. Casi como un laberinto pre-diseñado para evitar a futuras Hinatas Hyuga.

Fijé mi vista al frente y apenas vi la madera barnizada de la puerta con el indicativo en la placa negra marcándola como el salón que buscaba, logré percatarme de igual forma del bullicio que había fuera de ésta y de las personas que se encontraban rodeando el pasillo.

La duda se asentó en mi rostro. ¿Qué hacía todo el mundo afuera?

Me acerqué con calma y me abrí paso entre la multitud. Nadie reparó en mí. Pero no me importó. Seguí andando hasta que choqué con un pequeño grupo. Tras un carraspeo interrumpí lo que al parecer era una conversación animada. Dos chicos y una chica callaron de inmediato y voltearon con sigilo al notarme frente a ellos.

De pronto me sentí pequeña e indefensa.

- disculpen, ¿saben por qué todavía no ingresan al aula? - pregunté aparentando confianza con una sonrisa sencilla en mis labios.

La chica peliazul con un particular adorno en su cabeza en forma de rosa, fue la primera en responder. Tenía una expresión seria en el rostro. Y cuando oí su voz, la misma le hizo contraste a esta.

- los profesores todavía no llegan - me informó con sequedad. Cortante

- Konan - la regañó un pálido sujeto de cabello rojizo que se encontraba a su lado, para luego mirarme y devolverme una mirada de disculpa. Le sonreí tratando de tranquilizarlo. La actitud de la chica simplemente no me importó.

Me quedé en silencio un momento y tras asentir comprensiva, volqué la vista de ellos hacia la puerta cerrada y no detecté ningún movimiento dentro.

Titubeando volví a mirar al trío frente a mí. La odiosa mujer me había dado la espalda, así que fue cuestión de concentrar mi pregunta en los últimos dos chicos.

Los miré con cierta esperanza.

- creen que haya problema si yo...

- entra. De todas formas tenemos que hacerlo en cuanto llegue el docente ¿no es así? - Un atractivo chico de mirada parda, alto, de contextura atlética, cabello largo y naranja, con muchos piercings negros en sus orejas y con una suave sonrisa en sus labios, me interrumpió. Para luego acercarse a mí y dedicarme una mirada comprensiva y con un toque amable. Realmente era atractivo, y por lo que dio a entender, una persona agradable- soy Yahiko, y de verdad no creo que tengas problemas si esperas dentro.

De inmediato sus palabras me hicieron devolverle el gesto.

- Gracias, Yahiko - Me guiñó un ojo coqueto - yo soy...

- Hinata Hyuga - sonrió simpático y yo alcé las cejas con sorpresa tras cerrar la boca. No me gustaba cuando una persona desconocida sabía mi nombre y creía conocerme. Fue la misma sensación que tuve cuando conocí a Karin. Incómoda y extraña - lo sé, me enteré del incidente en la cafetería - aclaró al notar mi interrogante expresión - De verdad es increíble como algo así puede disparar tu popularidad en cuestión de días. De verdad es un placer.

Un nudo repentino se situó en mi garganta y me removí incómoda en lugar. Él seguía con esa gentil y encantadora sonrisa en sus labios, tal parecía que no se había percatado de la embarazosa situación en la que me había envuelto. Definitivamente ser reconocida por aquello, no era algo que definiría como increíble.

De inmediato quise salir de allí.

Bajé el rostro apenada y di un leve cabeceo hacia abajo en señal de agradecimiento y despedida, me alejé de ellos antes de tomar la decisión de ser la primera y la única en el lugar, en entrar al salón.

Los murmullos se silenciaron de inmediato una vez cerré la puerta tras de mí.

Cerré los ojos mientras me recostaba unos segundos sobre ella y di un suspiro para tratar de tranquilizarme. Para cuando los abrí, la enorme sala con la que se encontraron mis ojos me reconfortó al instante. No pude evitar sonreír llena de regocijo y felicidad. Todo era realmente hermoso.

Sin detenerme ni un minuto más, me aventuré a avanzar por el espacioso y solitario lugar con la idea de detallar cada aspecto posible del aula. Me sentía transportada a un mundo diferente; quería guardar en mi cabeza esa grata y no tan rutinaria sensación de paz, era mágico. Casi como estar en casa. Y cuando di con un hermoso piano posicionado en un rincón al lado de un amplio espejo que cubría toda una pared, la magia del lugar se intensificó y dio paso a la placidez de mi cuerpo exacerbado.

Antes de darme cuenta, ya estaba frente al majestuoso instrumento, tocando su elegante pulidez y el brillantino en su cuerpo que le dotaba de ese aire nuevo y maravilloso. Lo observé, detallé y recorrí su contorno con suavidad.

Era exquisito. Hizo que a mi mente acudiera la escena de esas lluviosas tardes en casa hace ya unos cuantos años atrás, cuando papá y mamá estaban en la residencia y me pedían amables que les tocara una pieza mientras ambos observaban con orgullo y amor en sus miradas, el como yo lo hacía. Solíamos recostarnos en la sala frente a la fogata, a disfrutar de una entretenida lectura, buena música o sencillamente de la unión entre los tres como una hermosa familia. Eran días sensacionales, llenos de regocijo para todos.

¿Cuándo esos buenos momentos se habían ido al lastre junto a la sensación gratificante?, ¿cuándo había dejado de ser yo misma y no me había dado cuenta?...

Demasiadas preguntas y ninguna contestación.

En ese tiempo, éramos felices, y no lo sabíamos…

- ¿Nostalgia? ¿De Yanni?, vaya Hyuga, no sabía que podrías llegas a ser tan melancólica.

Los dedos de mis manos irrumpieron la melodía de inmediato en un achacado y brusco sonido. Mis ojos se abrieron presurosos y llenos de pánico. Fue allí –al contactar con mis dedos sobre el teclado- donde me percaté que no sólo había cerrado los ojos y me había dejado llevar por mis recuerdos, sino que había dispuesto del asiento frente a mí y había tomado la iniciativa de comenzar a tocar una pieza conocida de uno de mis artistas favoritos. ¿Qué me había pasado?

Un vuelco asaltó mi corazón en un acelerado movimiento que lo situó en mi garganta. Sentí como mis mejillas se tornaban de un suave color carmín.

Mordí mis labios antes de atreverme a tomar de nuevo control de mi cuerpo, me levanté del asiento en un rápido movimiento que hizo denotar mis crispados nervios, tropecé con las patas de la silla y casi caigo en el suelo, pero logré recuperarme a tiempo; me alejé unos cuantos pasos del endemoniado asiento para luego con lentitud, encarar a quién me había atrapado.

Definitivamente, no esperaba lo que vi. Dos esferas claras y un rostro sereno y plácido me recibieron del otro lado justo cuando alcé la cara.

¿Por qué el destino estaba ensimismado en hacerme esto?

Naruto… - susurré apenas para mí identificando al sujeto que ahora me miraba directamente recostado de la única puerta del espacioso entorno.

Nuestras miradas contactaron la una con la otra.

Se hallaba recostado de la madera barnizada y no encontraba distracción alguna para sus ojos, puesto que sus esferas claras estaban recargadas por completo en mí.

Tragué con dificultad. No tenía ni la más remota idea de lo que debía hacer a continuación. De nuevo me había agarrado con la guardia baja. Y eso, era inquietante.

¿Hace cuánto había estado allí?, ¿Cuánto tiempo yo había estado absorta a la realidad?, ¿acababa de llegar?...

Oh dios, esperaba que sí.

Lo miré, tratando de buscar una respuesta a cada una de esas preocupadas preguntas que ametrallaban mi cerebro. Pero, como si la mala suerte volviese a hacer su jugarreta conmigo, no logré obtener contestación de ningún tipo.

- ¿Q-qué, haces a-aquí? - el tartamudeo se abrió paso a mi realidad y me sentí un tanto estúpida. Casi me doy una cachetada mental. ¿Qué diablos me pasaba? Tenía años que no tartamudeaba ante nadie, no podía volver a hacerla parte de mi personalidad en ese preciso momento, y menos con él, no era correcto.

¡Vamos Hinata!, no seas tonta – me advertí.

Sus ojos de pronto divertidos me hicieron despertar.

Carraspeé para enderezarme y aclarar mi garganta. No dejaría que dominara mis nervios con tanta facilidad. No de nuevo.

- ¿Qué haces aquí? - volví a refutar mi pregunta con un poco más de fuerza y sin titubear. La molestia que sentía se vio reflejada en cada una de mis palabras. No hubo respuesta inmediata- ¿acaso representa una tonta jugarreta de tu parte para tratar de acosarme?- dije tratando de acertar en alguna cosa. Al parecer no resultó.

- ¿Acosarte? - murmuró con voz ronca casi riendo mientras me veía con una fingida mueca de sorpresa. No me agradó el falso humor en su voz -Es muy pronto para asegurar eso Hyuga, sin embargo, para que hagas tal suposición debe existir algo en ti que intuya que me interesas... ¿eso es lo que crees?

De inmediato me tensé. Ahí estaba de nuevo tratando de voltear la tortilla a su favor.

- ¡por supuesto que no! - aseguré fuerte y segura de mí misma. El pareció no creerlo mucho - no pretendas que todo lo que ocurre tiene que girar precisamente en torno a ti Uzumaki, así no son las cosas.

La comisura de sus labios se alzó hacia un lado, luego se impulsó con los brazos fuera de la puerta en la cual hasta hace poco estaba recostado. Comenzó a moverse con sigilo por la sala (todavía vacía), como un gato precavido y al acecho, mientras de vez en cuando alzaba la vista y reparaba esos llamativos zafiros en mí.

- es en serio Naruto, ¿qué crees que estás haciendo aquí? - tras otro tortuoso silencio, pude notar que no tenía intención de responder a esa pregunta.

Se detuvo antes de mirarme de nuevo y comenzar a hablar. Con sinceridad no estuve preparada para escuchar lo que él a continuación iba a decir.

Me tensé de pies a cabezas.

- curiosa, osada, usurpadora, agresiva, algo torpe y… ¿ahora sentimental? - metió ambas manos en los bolsillos de su oscuro pantalón y avanzó varios pasos en mi dirección con expresión apaciguada. Sus ojos brillaban curiosos- ¿quieres saber la verdad?, me llamó la atención lo que tocabas, Hyuga - afirmó con una suave sonrisa.

Me vi en la necesidad de retroceder a medida que él se acercaba, pero fueron pocos los pasos que logré dar antes de chocar la parte trasera de mis rodillas con el asiento cubierto de cuero; caí de sopetón y volví a quedar sentada sobre este, pero ahora, en dirección a la puerta y sin despegar la mirada de su expresivo rostro. Cuando estuvo a solo centímetros aprovechó mi parálisis momentánea para agacharse sobre sus talones y quedar a la altura de mis ojos. Si él no hubiese sido un completo asno, admitiría sin problema alguno lo hermoso que éstos eran.

- dime preciosa, ¿Cuándo te volviste tan delicada?

¿Preciosa? Pero que…

Pude sentir como mis mejillas picaron acorde con la vergüenza.

Se está burlando Hinata, no seas ilusa.

Sacudí la cabeza con algo de rudeza y lo miré.

- ¿de qué hablas?

- de la música - respondió de inmediato, casi como si esperara la pregunta.

Alcé las cejas con duda y fruncí apenas el ceño. ¿Creía que era delicada y sentimental por la música que tocaba?

Me vi en la necesidad de apretar los labios y verlo entre fruncida y extrañada. No evité pensar que de nuevo trataba de ridiculizarme.

- no te atrevas a burlarte yo no…

- ¿y quién se burla? – preguntó con cierto deje de sorpresa mientras alzaba una de sus cejas de manera interrogativa.

Aunque parecía hablar en serio y su rostro apacible me lo demostraba, no me permití creerle absolutamente nada.

Hice ademán de levantarme para escapar de sus atrayentes esferas claras pero las piernas no me respondieron. Volví a caer en el asiento al tiempo que bufaba molesta por la importuna situación a la que me enfrentaba, una vez más mi cuerpo me traicionaba.

¿Por qué tenía que estar en este lugar precisamente hoy? ¿Es que acaso no tenía una clase a la cual acudir?, algo en mi interior me dijo que tal vez sólo era uno de esos chicos rebeldes que se escapaban de clases y daban por perdido el año. La escena de hace algunos minutos en la sala de gimnasia y deporte, me advirtió que lo más seguro es que así fuera, al igual que lo hizo su intromisión sin permiso a mi dormitorio.

Pensar en eso de inmediato me puso en órbita para volver al tema principal que nos llevó a todo eso desde el comienzo. Vi la oportunidad frente a mí y no quise desaprovecharla.

Había muchas cosas que aclarar.

- ¿Por qué entraste a mi habitación esa tarde, Naruto? - abordé el tema de la manera más tranquila que mi alterado cuerpo me lo permitió, olvidando todo lo anterior.

En todo momento mantuve la mirada en dirección a la puerta de entrada, lo hice hasta que no oí contestación inmediata y me vi en la necesidad de voltear a mirarlo. Él estaba en la misma posición, observándome con detenimiento.

Una apenas imperceptible sonrisa se dio a conocer al tiempo que él exhalaba y se levantaba, haciendo que mis ojos lo siguieran hasta arriba. Seguí sentada, esperando una sincera contestación.

- ¿por qué lo hiciste? - volví a intentar indagar en la verdad.

Hubo un repentino silencio antes de que sus ojos contactaran con mi rostro y contestara.

- no estaba enterado de tu llegada - su sencilla respuesta me confundió aún más.

- ¿a qué te refieres con eso?

Me miró casi como si le divirtiera y le extrañara a la vez mi presente inocencia.

- me refiero a lo que es Hyuga, a una idiota falta de comunicación y a la escasez de un buen informante.

Si antes estaba confusa, luego de escuchar su segunda réplica, quedé completamente desquiciada. Lo miré como si le hubiesen salido tres cuernos y un duende danés le estuviese bailando encima de la cabeza. ¿Qué tenía que ver su falta de información con que hubiese usurpado mi dormitorio?, además, su otra falta tampoco estaba justificada con esa tonta y más que obvia esquiva respuesta.

Algo ocultaba. Y decidí tomar las riendas del asunto para averiguar a qué se refería exactamente y dar con ello con una verdadera contestación.

Me crucé de brazos y lo miré inquebrantable, con dureza, determinación y acusativa.

- ¿y qué te atrevieras a cambiar mi ropa también tiene como excusa esa total y absurda mentira? - lo acusé indeleble con los dientes apretados.

La espinita se había clavado, y era ahora o nunca el momento exacto para hablar de lo sucedido. Me picaban las manos. De sólo recordar la humillación que sentí al darme cuenta esa mañana de como traía puesto el pijamas en vez de la bata de baño, me encolerizó en gran medida. Esa era una gran falta, para mí, aun mayor que el haber usurpado mi dormitorio. ¿Con qué evasiva me saldría esta vez?

Por varios segundos me percaté de sus movimientos y expresiones en todo momento, ninguna dieron notorio cambio hasta que decidió volver a acercarse hacia donde me encontraba todavía sentada, pero esta vez, mantuvo una distancia prudencial y la vista clavada totalmente en mí, como si le importara prestarme demasiada atención. Presumí que tal vez lo único que quería era descolocarme los nervios y ponerme los pelos de punta. No me gustaba cuando me miraban tan detenidamente. Y al parecer, él se había dado cuenta de eso, lo usaba como Kriptonita en mi contra.

Mi debilidad.

- estoy esperando tu…

- necesidad Hyuga… - su interrupción seguida de esa respuesta, me dejó muda. Lo miré atónita sin ocultar mi creciente sorpresa

¿Y qué significaba eso exactamente?

Desenrosqué mis manos y separé mis piernas cruzadas antes de levantarme de golpe sin dejar de mirarlo boquiabierta.

No era lo que creía… ¿verdad?

- ¿¡necesidad!? - apreté los labios y cerré la garganta. Aun así no pude evitar que saliera de mi boca como un pequeño grito entrecortado.

- sí, Hyuga, necesidad… - Su gesto fruncido y un tanto extrañado dio a conocerse a medida que yo seguía respirando descontroladamente. No podía procesar y entender con claridad lo que él había dicho. Es que acaso ¿no tenía vergüenza?

Algo en mí intuyó desde el principio, que ese extraño idiota abusivo que entró en mi dormitorio no era más que eso, un idiota, pero ahora que declaraba el motivo de su desfachatez con tal descaro, no me quedaba más opción que pensar en lo que realmente era, ¡un completo idiota pervertido! ¿Qué era yo?, ¿alguna otra tonta víctima más? ¿Solía entrar a dormitorios ajenos, desnudarse y tocar inapropiadamente a las chicas de la escuela?, ¿era ese su perverso hobbie?

Mis nervios crecían a medida que mi cerebro pensaba.

Me acerqué a él lo más que pude y lo miré acusativa y un tanto airada, su entrecejo se mantuvo fruncido, parecía no entender que era lo que me pasaba, pero no caí en su mentira. Sabía que conocía el motivo de mi molestia, tenía que saberlo. Y es que… ¿¡Cómo se atrevía a soltarlo así como así!? Estaba indignada, confundida y muy, muy molesta.

Quería insultarlo, mandarlo al demonio y dejarle muy claro las cosas, pero cuando traté de comenzar a hablar, la manija de la puerta sonó y ambos nos paralizamos, cuando me di vuelta unos ojos violáceos seguido de varias miradas curiosas nos observaban con detenimiento desde la entrada.

- ¡Oh!, ¿interrumpimos? - y luego de esa fingidas palabras de sorpresa y cargadas de un disfrazado humor por parte de Shion, tuve que alejarme de él con lentitud. De nuevo la confrontación tendría que esperar.

Los profesores habían llegado, y la clase, estaba por comenzar.