Capitulo siete:

LA VERGÜENZA DE SLYTHERIN

El pasillo estaba desierto. Iluminados por la tenue luz de las antorchas, James y Albus, del despacho de la directora. La gárgola volvió a colocarse en su sitio. El silencio lo inundaba todo.

Albus notó que en el pasillo hacía más frío que en el despacho de Mcgonagall. Encogió los brazos y notó su varita en el bolsillo. La sacó, la miró y la toco suavemente, una ligera sonrisa se dibujó en sus labios. Algo había cambiado dentrote Albus, ya no sentía inseguridades, se sentía bien, estaba preparado para afrontar el nuevo mundo que se le venía encima, sin más sorpresas y sin más dudas. Se sentía feliz.

- ¡Vamos!- James le gritaba desde la otra punta del pasillo. Albus salió de su ensimismamiento, no se había dado cuenta de que su hermano se había adelantado.

- Si- y con unos ligeros pasos llegó hasta donde estaba su hermano- ¿Tu sabías todo lo que nos ha contado papá?

- No.

- Pero en los libros debe de venir algo ¿no?- dijo Albus extrañado.

- Si, pero sólo vienen cosas muy puntuales, por ejemplo cuentan que derrotó a Voldemort y lo del torneo de los tres magos… cosas así, pero no contaban nada de los horrocruxes ni nada de las reliquias.

- Ahm… eso sólo debería saberlo papá y los tíos.

- Si, como ves Dumbledore le dijo que no se lo contara a nadie, que era una situación a la que se tenía que enfrentar sin que nadie mas que los tíos lo supieran.- Oye… ¿No tienes hambre?- dijo James con la mano puesta en la barriga.

- Eh...- la verdad era que Albus no se había acordado de la comida, pero fue escuchar las palabras de su hermano y fue como si su estómago recobrase vida, como si despertase de un sueño profundo- La verdad es que sí. Mañana me levantaré muy temprano para desayunar.

- ¿Y si comemos algo?- dijo James mientras metía la mano en su bolsillo trasero.

- No pienso comerme lo que la abuela te dio, no volverás a engañarme con eso- dijo Albus mientras giraban para entrar en un pasillo menos iluminado.

- No tonto, eso lo tiré antes de entrar, Filch no me hubiese dejado pasar con eso. Digo que si quieres que vayamos a comer algo ahora a la cocina- James logró sacar lo que fuese de su bolsillo.

Albus se paró.

- Pero… eso no se puede hacer- dijo mirando a James que también se había parado.

- Claro que sí, yo en estos dos años he ido casi todos los días, estaba muy ocupado a la hora de la cena como para ir a comer.

- Si, ocupado, seguramente era estudiando ¿no?- Albus miró a su hermano.

- Mira Albus no empieces tu también ¿vale?- dijo James que sacó su varita, en la otra tenía lo que parecía ser un trozo viejo de pergamino, era lo que había sacado antes- Espera apártate.

Albus se quitó del lado de su hermano, iba a hacer algo.

- ¡Lumos!- dijo James y de la punta de su varita salió una luz que iluminó todo el oscuro pasillo.

Era la primera vez que Albus veía a su hermano hacer magia.

- ¡Juro solemnemente que esto es una travesura! – gritó James mientras apuntaba con la varita encendida el pergamino antiguo.

Albus se acercó, no podía ser, estaban apareciendo cosas en el pergamino, una especie de mapa.

Dos puntitos aparecieron, ponían dos nombres, James Potter y Albus Potter.

- ¡Ese es el mapa que decía papa, ¿verdad?!- dijo Albus mientras se ponía justo encima del pergamino.

- Si, se lo quite en las vacaciones de navidad de primero… por lo visto lo utilizaba para ver por donde me movía por el colegio- dijo James mientras iba abriendo el pergamino buscando un camino.

- ¿Y dónde lo encontraste?- dijo Albus mientras seguía mirando el camino que su hermano iba marcando con el dedo.

- Se lo dejó en la mesa antes de ir a buscarme a la estación. Simplemente lo vi y espié unos pocos días a papá hasta que descubrí como funcionaba, para aprenderme las palabras que había que decir… ¡perfecto! El camino esta despejado.

- Pero James, Filch nos va a pillar- Albus miraba el pasillo, estaba despejado.

- Mira- James señalaba en el mapa un punto.

El punto ponía el nombre del conserje, Filch estaba en el patio exterior, con su gata.

- ¿Qué podemos conseguir en la cocina?- Preguntó Albus que ya tenía la boca que se le hacía agua.

- Lo que quieras, ¡venga vamos!

Los dos salieron corriendo por los pasillos. La luz de la varita de James era demasiado llamativa, pero como indicaba el mapa, todo estaba desierto, los alumnos estaban durmiendo.

- ¡Es allí!- James señaló un cuadro con una especie de frutero con diversas piezas de fruta- Tienes que hacerle cosquillas a la pera y te dejarán pasar.

- ¿A si de fácil?- Albus se desilusionó un poco, pensaba que sería algo más complicado.

- Si, ¿Qué te esperabas? ¿Qué tuviéramos que matar un dragón?

- No pero… ¡ah!- Albus gritó, algo había atravesado la pared, era un ser horrible. James le tapó la boca.

- ¡Peeves!- dijo James.

- ¡Os he pillado, os he pillado! ¡He cogido a los dos Potter, a los Potter! ¡No, no debéis estas por aquí a estas horas!- gritaba el poltergeist con una voz muy estridente.

- Cállate por favor, si ya nos íbamos a la cama- James sabía lo que iba a pasar.

- ¡No! Peeves ha pillado a los Potter, y Peeves va a ser recompensado. ¡Chicos! ¡He cazado a los Potter, he cazado a los Potter, querían entrar en la cocina!- Peeves desapareció tras una pared.

- ¡Vamos Al! Si no vendrán ellos… ¡Travesura realizada! ¡Nox!- tanto la luz de su varita como las inscripciones del mapa desaparecieron.

Pero no pudieron avanzar mucho. Justo a la entrada del pasillo se encontraron con un grupo de chicos. Eran cuatro, todos eran grandes y fuertes, deberían de ser por lo menos de cuarto o quinto curso, menos uno que era más delgado y estaba detrás de todos. Todos llevaban el uniforme de Slytherin. Albus empezó a temerse lo peor.

- Vaya, vaya, ¿pero a quien tenemos aquí? Si es el baby Potter…- El más alto y grande, que sería el cabecilla del grupo, empezó a hablar.

- Hola Oswald- dijo James con una voz muy seria.

- ¿Qué estáis haciendo vosotros dos por aquí a estas horas?- Oswald preguntó.

- Hemos salido a comer algo, ¿tienes algún problema?- James desafió al grandullón.

- Así que te pones valiente ¿verdad Potter? ¿No me vas a obligar a darte una paliza verdad?- Oswald cerró los puños y cerró el entrecejo. Miró a sus compañeros y todos comenzaron a reír, Albus se temía lo peor.

- Mira idiota, dejadnos en paz- Dijo James que intentó abrirse paso, pero pronto se lo cerraron.

- ¿Te vas? ¿Pero si no me has presentado a tu novia?- Oswald miraba a Albus, todos lo miraron también y empezaron a reír.

- No soy su novia- Albus movió sus labios y las palabras salieron de su boca, sin pensarlas.

- Otro valiente, Oswald, ¿qué podemos hacer con él?- Otro de ellos se acercó a Oswald y le agarró del brazo, tenía cara de loco.

- Uhmm no sé, no sé, Spencer, ¿tu que me aconsejas?- Oswald miró al chico que lo agarraba.

- Puedes… hacerle cosquillas- dijo otro de los chicos.

- Muy bien Benjamín, eso le voy a hacer- Oswald miró a Albus con una sonrisa en su rostro, que a la tenue luz era terrorífico.

- ¡No! Dejadlo- James se puso delante de su hermano.

- ¿No quieres que hagamos cosquillas a tu nueva novia, Potter?- dijo Oswald mientras se asomaba para mirar a Albus.

- Es mi hermano- dijo James.

El silencio inundo el pasillo.

- ¡Oh! Eso lo cambia todo, si es tu hermano no le voy a hacer cosquillas…

- Dibújale la cicatriz- El chico más bajito habló por primera vez.

- ¡Claro! ¡Qué buena idea Demien! Le dibujaré la cicatriz de su famoso papi- dijo Oswald mientras apuntaba con su varita a Albus.

- ¡No!- James intentó impedirlo pero alguien lo agarró.- ¡Spencer suéltame!-

- Te va a quedad una bonita y brillante cicatriz pequeño…- Oswald se acercaba a Albus con la varita levantada.

Albus intentó retroceder con tan mala suerte que cayó de espalda al suelo. La imagen era horrible, Albus estaba esperando sentir un dolor horrible causado por Oswald.

- ¡Trázate lumi…!

- ¡Expelliarmus!

La varita de Oswald salió disparada de su mano.

- ¡Os quiero a todos en vuestras habitaciones ya!- la voz resonó por todo el pasillo.

Alguien se había puesto delante de Albus- ¡Suelta a James!- Spencer dejó de apretar sus brazos alrededor del cuerpo de James.

- Gracias Ted- dijo James mientras se acercaba a ayudar a Albus a levantarse.

- De nada, y bien ¿no me habéis oído?- dijo mirando a los cuatro- ¡Fuera!

- ¿Y quién eres tú?- dijo Oswald mientras recogía su varita.

- ¡Soy el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras! Y ahora mismo ¡diez puntos menos para Slytherin!- Ted mintió como un cosaco.

- Pero… ¿que mierda es esta?- dijo Spencer mirando a sus tres amigos.

- ¡Vamos! ¡Para vuestras habitaciones! ¡Ya!- Ted los apuntó con la varita.

- Te vas a arrepentir de esto…- dijo Oswald mientras todos salían corriendo, todos menos el mas pequeño.

- ¿Tú no me has escuchado?- dijo Ted acercándose a Demien.

- Si, profesor, ahora mismo me voy.

- Así me gusta, se nota que eres más inteligente que los otros tres, ahora vete.

Demien salió corriendo.

- Gracias Ted, no se lo que habría pasado si no llegas a venir…- Dijo Albus mientras se levantaba.

- No es nada. ¿Qué intentaba hacerte?- dijo Ted.

- Dibujarle la cicatriz de papá- dijo James.

- Eso… ¡Es horrible!- Ted estaba espantado.

- Si… la verdad, Oswald no es muy bueno dibujando, no sé lo que le habría quedado- dijo James.

- Mira que eres… bueno y a todo esto ¿por qué estáis fuera de la sala común?

- Acabamos de salir del despacho de la profesora Mcgonagall, nuestro padre ha venido a contarnos todo lo que pasó con Voldemort y que nadie me había contado- dijo Albus.

- Osea que ya lo sabes todo ¿no?- dijo Ted.

- Si.

- Perfecto, pero deberíais iros a la cama, si Filch os encuentra os castigarán. Yo os puedo acompañar para que no os regañen.

- Ha sido muy bueno lo que le has dicho a la pandilla de Oswald, hasta le has intentado quitar puntos… como si tu pudieras- dijo James antes de explotar a reír.

- ¡Si puedo!

- Claro primo ve a engañar a los niños de primero con eso- contesto James.

- Yo no soy tu primo.

- Pero si estas saliendo con mi prima… eso te convierte en mi primo- James continuaba riéndose.

- No estoy saliendo con ella- Ted se ruborizó, tanto que hasta en aquella luz se le notaba.

- ¿No? ¿Y por qué te estabas besando con ella?- dijo Albus que miró a su hermano.

- Se estaba despidiendo de mi, solo eso.

- De nosotros no se despide así… vamos Ted dame un besito que me voy a la cama, vamos Teddy, bésame- James empezó a dar besos al aire, Albus no pudo contener la risa.

- Ya esta bien, a vuestros cuartos.

- Oye... ¿cómo supiste que estábamos aquí?- dijo James.

- Me encontré con Peeves, iba cantándolo, y aunque no le hice mucho caso, preferí asegurarme y al llegar os vi.

- Pero… ¿qué estabas haciendo tú a estas horas en los pasillos?- dijo Albus.

- Pues iba a recibir al nuevo…- Ted se detuvo, su pelo se puso azul.

- ¿Si?- dijo James que inclinó una ceja.

- A… a asegurarme de que todo el mundo estaba en sus habitaciones- dijo Ted y su pelo se puso verde.

- ¿A quién ibas a recibir?- dijo Albus.

- A nadie.

- Vamos Ted, cuéntanoslo, se te ha escapado- James lo cogió de la camisa.

- No voy a recibir a nadie. Ahora a vuestras camas.

- Y si no nos vamos… ¿Nos quitarás puntos a nosotros también?- dijo James mientras se alejaba para que Ted no pudiera llegar a él.

- ¡Trenaplastus!

- Correcto, podéis pasar, pero otra vez… ¡No me despertéis a estas horas! ¿Entendido?- La señora gorda se apartó y los dejó entrar.

- Bueno Albus yo me voy a mi cuarto- dijo James mientas soltaba un enorme bostezo – Estoy hecho polvo y tengo hambre…

- ¿A quién estaría esperando Ted?

- No tengo ni idea, seguramente se lo inventó, como lo de que quitar puntos… se le ocurre cada cosa. Bueno Albus hasta mañana.

- ¡¿Por qué habéis tardado tanto?!- Gritó Rose que apareció detrás de un sofá- He tenido que dormir aquí.

- Pues creo que tu cuarto esta justo arriba de esas escaleras, tampoco supone un gran esfuerzo- dijo James.

- ¡Quiero que me lo contéis todo!

- ¿Podías gritar un poco más? Creo que las sirenas del lago negro no te han escuchado… Bueno me voy a la cama, hasta luego James, hasta luego Rose, por cierto… tan encantadora como siempre, no se a quien te pareces… Hasta mañana.

- Lo siento- dijo Rose, y dos pecas rojas aparecieron en su cara- ¿Os lo ha contado todo?

- Si.

- ¿Y por qué habéis tardado tanto?

- Pues resulta que al terminar nos encontramos con cuatro idiotas que nos entretuvieron un poco.

- ¿Qué os hicieron?- Rose exploró con sus ojos todo el cuerpo de Albus para ver si tenía heridas.

- Nada, pero… me querían dibujar la cicatriz de mi padre- Albus revivió ese momento tan incómodo- Pero al final llegó Ted y los asustó.

- ¿Ted? ¿Qué hacía allí?

- No lo sé, pero dijo algo de que iba a recoger a alguien, o algo… no lo se.

- Mañana nos lo contará, no te preocupes, Ted no es nada discreto… Ya has visto lo que trae con que es "profesor"… y ahora… ¿me lo vas a contar?

- Si claro, vamos sentémonos- Albus no sabía como le iba a resumir todo lo que su padre le acababa de contar pero pensó en hacer un leve resumen de todo.

Los primeros rayos de sol cruzaron el cristal de la ventana. La habitación poco a poco pasó de una oscuridad total a un rojo escarlata.

Albus abrió los ojos. Durante la noche había estado soñando con Voldemort y luces verdes que iban y venían.

No hacía mucho que se había acostado, ya que la charla con Rose se alargó hasta largas horas de la madrugada, pero decidió levantarse, no quería ser el último como la otra vez.

Todos los demás estaban durmiendo. Intentó no hacer ruido para no despertar a ninguno mientras se vestía.

Salió de la habitación y bajó a la sala común, la chimenea estaba casi apagada. No había nadie.

Salió por el retrato y bajó hasta el gran comedor.

Había muy pocos alumnos, pero había más de los que se esperaba. Tampoco se fijó mucho, estaba muerto de hambre y sin más pensárselo se puso a comer.

No tardaron en aparecer Scorpius y Rose. Se sentaron justo enfrente de Albus.

- Buenos días Al- dijo Scorpius mientras cogía un bollo.

- Hola- contestó Albus que casi se ahoga por contestar.

- Ya me ha contado Rose que ayer tu padre por fin te lo contó todo.

- Si, ya lo se todo- Al miró a su prima, estaba buscando en el profeta.

- Nada, otro día que no sale nada de lo del tren- dijo Rose mientras se sentaba a tomar unos cereales.

- Es normal Rose, ya esta pasado. Se ha investigado y no han encontrado nada malo. Fue un accidente- Scorpius miró al techo, las lechuzas estaban llegando con el correo.

Una lechuza parda le dejó caer un sobre a Scorpius, que se puso blanco.

No cogió la carta la dejó encima de la mesa.

- ¿No la vas a leer?- dijo Rose.

- Es que…- Scorpius no sabía que decir – Es de mi padre.

- Pues entonces… léela.- Los dos primos se miraron.

- Si no la lees te la leeré yo ¿vale?- y Rose cogió la carta. La abrió y sacó un papel.

Querido Scorpius:

No tiene nada de malo que estés en una casa distinta a la mayoría de los miembros de tu familia. Confío en el sombrero seleccionador y si él te puso ahí es porque verdaderamente debes estar ahí. Tu madre y yo estamos muy orgullosos de ti. Esperamos que el inicio de las clases sea de tu agrado, disfruta de esta semana de vacaciones, pronto te enviaremos los libros y la túnica nueva. Un abrazo

Tu padre Draco Malfoy.

- Bien, se alegra de que seas un Gryffindor- dijo Rose mientras la soltaba.

- Estaba muy asustado, no sabía como contárselo- dijo Scorpius que recobró otra vez el color.

- Pero… ¿Por qué estabas asustado?- dijo Albus que ya estaba cansado de comer.

- Pues verás, mi familia es una familia de Slytherin, soy el único en generaciones que no pertenece a ella. No quería defraudarles.

- Pues ya has visto que no los has defraudado, así que ahora disfrutemos del desayuno, todo tiene una pinta estupenda- Rose cogió una tostada.

De repente las puertas del Gran Comedor se abrieron de golpe. La mayoría de los alumnos ya estaban desayunando.

Rápidamente entró Neville. Llevaba el taburete de tres patas y el sombrero seleccionador.

- Ese… no es… ¿No es el sombrero seleccionador?- dijo Rose, pero el murmullo era general.

- Si, ¿y qué hacen con él?- Dijo Scorpius.

- No nos irán a seleccionar otra vez ¿no?-dijo Albus.

- No lo creo, la selección se hace la primera noche, a no ser que quedase alguien por seleccionar- dijo Rose con el entrecejo fruncido.

- No, todos pasamos por…- pero Albus se acordó. Eso debería de ser lo que ocultaba Ted- creo que tengo una corazonada- Albus miró como Neville colocaba el sombrero en el taburete y miró a la puerta otra vez.

Ted apareció en ella, pero no iba sólo. El Comedor se quedó en silencio.

Ted iba acompañado de un niño, un niño de pelo castaño y rizado, muy blanco de piel y no más alto que Albus. Llevaba puesta una vieja túnica de viaje que debería de tener años.

- ¿Quién es?- preguntó Scorpius.

- Llegó anoche- dijo Albus- Creo que es un nuevo alumno.

- Pero… eso nunca ha pasado en Hogwarts- dijo Rose casi enfadada.

- Normalmente eligen a los alumnos el primer día ¿no? ¿Por qué habrá llegado tarde?- Preguntó Scorpius.

- No lo sé, pero debe de tener una gran excusa- dijo Rose.

- Shhh calla que ya se acercan al sombrero.

El chico de pelo rizado estaba pálido. Su mirada era muy rara, era como si no se fijara en nadie, como si nadie estuviera allí.

- Siéntate por favor- Dijo la profesora Mcgonagall desde su asiento en la mesa de los profesores y se levantó de su asiento y se fue directa hacia donde estaba el chico- Ahora te colocaré el sombrero, gracias profesor Neville lo haré yo, y él te elegirá para una de las cuatro casa del colegio ¿lo has entendido?

El chico asintió con la cabeza.

- Tu nombre es Marc Liam Landon ¿es así?

Volvió a inclinar su cabeza en un signo de afirmación. Y la profesora le colocó el sombrero.

- ¡Slytherin!- gritó la ranura del sombrero al instante de colocarlo.

- Bien, por favor colócate en aquella mesa- señaló la mesa Slytherin- Ahora todos podéis seguir desayunando, perdón por la interrupción- dijo la directora que volvió a su asiento.

Marc se acercó a la mesa de sus compañeros. Nadie había aplaudido tras su elección, fue un momento muy incómodo. Se sentó justo en la esquina, nadie se acercó a él para felicitarlo.

- Pobre… me da pena, míralo lo han dejado sólo, yo me habría ido si me hubiesen hecho eso- dijo Rose que volvió a comer.

- Es muy raro, ¿te has fijado Al que no ha hablado?

- No se. Pero no creo que se merezca eso- dijo Albus.

- Bueno vamos a terminar, ¿Qué vamos a hacer hoy?- Preguntó Scorpius.

- Pues…- La verdad es que Al no tenía ningún plan.

- ¿Y si vamos al lago?- dijo Rose.

- ¿Otra vez?- dijo Scorpius- No me apetece, además seguro que está allí la repelente de Shopie y no nos deja hacer nada.

- Pues entonces no se…- dijo Rose.

- ¿Y si vamos al campo de Quidditch?- dijo Albus- Creo que hoy entrenan.

- No, yo no quiero ir al campo, no me gusta ver los entrenamientos- dijo Rose.

- Esta bien- Scorpius apretó fuertemente los labios.

- Pues nos hemos quedado sin sitios- Scorpius cruzó los brazos.

- ¿Y si vamos a ver a Hagrid?- dijo Albus.

- ¿Al guardabosques?- dijo Scorpius.

- Si, había quedado con él, pero no creo que le importe, así pasamos la mañana con él, hasta la hora de la comida- dijo Albus.

- Perfecto- dijo Rose- Hagrid se va a llevar una gran sorpresa.

- Vale… yo voy a cualquier sitio a dónde no podamos ver a la niña de las gafas rojas…- dijo Scorpius que intentó buscarla en su mesa.

- La tienes tomada con ella ¿verdad?- dijo Albus.

Salieron para la cabaña de Hagrid.

Los alumnos estaban esparcidos por todos los pasillos. No había rincón por donde no encontraran a nadie.

Llegaron al círculo de piedra. Si seguían el camino por la ladera llegarían a la cabaña de Hagrid. Salía humo de la chimenea, debería de estar en casa.

- Espera Al, mira- Scorpius paró a Al. Le señalaba a algo con el dedo justo tras uno de los monolitos del círculo de piedra, pero no señalaba a algo, era a alguien.

- Ese es el nuevo ¿no?- dijo Rose.

- Si, sigue sólo, pero mira se ha puesto la túnica de Slytherin- Al sentía mucha lástima por él.

- Bueno, ¿bajamos?- dijo Scorpius.

- ¿Y si nos acercamos a él?- dijo Albus.

- ¿Qué?, nadie lo quiere cerca, nos apartarán a nosotros también, Al, es muy raro, vamos, prefiero ir con Hagrid- Scorpius empezó a bajar.

- ¡Espera Scorpius! ¡Escóndete!- dijo Al que agarró a Scorpius y a Rose y los empujó detrás de otro de los monolitos.

- Oswald mira quien está aquí- Spencer señaló a Marc, que no se inmutó.

- Oh, si es el nuevo, vaya, vaya- Se acercó a Marc, esta vez no estaban todo, faltaba el más pequeño- Por favor inclínate ante tus superiores.

Marc no movió un pelo.

- Nos ha salido listo el niño…Benjamín, ¿puedes decirle lo que le hacemos a los que no nos obedecen?

- Oh, sí. Pues la verdad es que no se lo que dirán ellos, porque el último no volvió a parecer por aquí- dijo Benjamín que deslumbraba al sol de la mañana con su pelo amarillo pollo.

- Muy bien dicho Benjamín.- Spencer volvió a poner la cara de loco que había puesto cuando atacaron a Albus y James.

Albus, Scorpius y Rose, estaban escondidos tras la piedra observando la escena.

- ¿Esos son los que os atacaron?- dijo Rose susurrando.

- Si, pero había otro más.

- ¿Te atacaron? Dijo Scorpius.

- Si, pero no llegaron a hacernos nada- dijo Al sin quitar ojo a los matones.

- Pues lo siento por este chico…- dijo Scorpius que volvió a mirar la escena.

- ¡Vergüenza de Slytherin! Eso es lo que eres, un repugnante sangre sucia. Cada vez eligen peor, ese sombrero deberían de quemarlo- dijo Oswald- Aunque yo sé lo que tengo que hacer… si el sombrero no elige bien yo se quien se merece a entrar o no a mi casa- Oswald sacó la varita.

- ¡Queréis callaros! ¡Estoy estudiando!

Albus sintió una punzada en el estómago. Shopie apareció tras uno de los monolitos. Llevaba un montón de libros y el pelo algo alborotado.

- ¿Cómo dices?- dijo Oswald.

Ahora todas las miradas se centraban en la chica morena. Marc no se movió.

- Menuda defensora le ha salido a la vergüenza, una asquerosa rata de biblioteca- dijo Benjamín.

- ¿Qué me has llamado?- Shopie no sabía quienes eran ellos- Mira imbécil, estoy estudiando y no quiero que me molestes ¿vale?- Shopie se acercaba a un terreno muy peligroso.

- Tenemos que ayudarla- Dijo Albus.

- ¿Qué?- dijo Scorpius- ¿Estas loco? Nos aplastarían a todos.

- Si Al, no podemos hacer eso- dijo Rose.

- Mira niñata, te voy a sacar del colegio antes de lo que pensabas, te tirarás mas de un mes en San Mungo- Oswald sacó la varita mientras sus amigos se reían.

- ¡Déjala en paz! –Marc se había levantado, corrió hasta donde estaba Shopie y se puso delante de ella.

- Oh, pero si habla… vaya… ¡Menuda sorpresa!- dijo Oswald- Más fácil me lo ponéis con una maldición acabaré con los dos, volvió a alzar su varita.

- ¿Y tu quién eres? – dijo Shopie, no necesito que nadie me defienda, me basto yo sola.

- Que valiente que es la rata de biblioteca, mira sois dos mocosos, no duraríais con nosotros ni dos segundos.

- ¿Y si estamos los cinco?- Albus seguido de Scorpius y una temerosa Rose, aparecieron tras la piedra. Llevaban sus varitas en la mano.

- Pero… ¿Cuántos más estáis? No lo digo porque me asuste si no porque si van a empezar a salir a ratos prefiero que sean todos a la vez. Espera un momento… tu eres un baby Potter ¿no? Ayer no pude dibujarte tu cicatriz, lastima… pero ahora puedo…- Oswald movió su varita, iba a lanzar un hechizo, cuando sin pensarlo:

- ¡Expelliarmus!

No salió de una varita, si no de dos a la vez. Marc y Albus habían lanzado un hechizo conjunto contra Oswald, pero no habían acertado, su hechizo fue a parar al hombro del grandullón que sólo hizo que este se moviera levemente.

- Vaya, vaya, el baby y el asqueroso quieren luchar, pues bien ¡ahí va!- Oswald lanzó el hechizo, pero con más rapidez.

- ¡Protego!- un escudo invisible apareció entre Oswald y los chicos. El hechizo de Oswald rebotó y dio en una de las piedras.

- ¡Hagrid!

El enorme guardabosque había aparecido por la ladera, debería de haber presenciado toda la escena desde su cabaña.

- ¡Diez puntos menos para Slytherin! Ahora quiero que los dejéis en paz y ya hablaré yo con el jefe de vuestra casa, el profesor Slughorn.

- Vosotros cinco, venid conmigo- Hagrid parecía muy enfadado.

Todos lo siguieron, iban hacia su cabaña.

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