BPOV
-¿Quieres estarte quieta de una vez?- casi le grité a Angela.- Me estás poniendo de los nervios.
-Lo siento- dijo arrepentida, y al instante dejó aquel odioso paseo interminable por mi habitación. Al contrario que Angela, yo había optado por mirar a la infinita lluvia que arreciaba tras la ventana. Me abrazaba a mí misma tratando de suplir unos brazos que no volverían a enroscarse en mi cintura… Sentí el enorme hueco que se había abierto en mi pecho y quise gritar de dolor.
-Bueno, pues…- dije volviendo lentamente a la realidad- … entonces la fuerza inicial del cuerpo en suspensión sería directamente propor...
-¡BELLA!- exclamó mirándome con los ojos muy abiertos.- ¿Cómo puedes pensar en la física ahora? ¿En un momento cómo éste? Después de lo que me acabas de contar...
-¿Y qué quieres que haga?- le dije al borde del llanto.- ¿Que me lamente constantemente sin hacer nada más que llorar? ¿Que ande como alma en pena por toda la casa? Aunque parezca que todo esto no me afecte, estoy muerta de miedo.- Las lágrimas se habían tornado ríos en mi rostro.- No tengo ni idea de lo que voy a hacer con mi vida, no se que va a suceder dentro de diez minutos, no sé si estaré mañana aquí o en la cumbre del Everest, no sé como reaccionará mi padre...
Sentí su abrazo casi al instante, y me alegré de tener a Angela conmigo en aquello. Ella era tan natural, era capaz de dejar todos sus prejuicios de lado, y mirar las cosas con perspectiva. Era tan solo ella misma, y le daba igual lo que pudiese suceder por ello.
-¿Y Edward lo...?- por la expresión que se debió dibujar en mi rostro, decidió no continuar la frase. Permanecimos de aquel modo unos instantes más. No me arrepentía de habérselo contado a Angela, ella era el primer consuelo que tenía desde que la noticia me había estallado en plena cara, y sabía que no me iba a traicionar, convirtiendo mi secreto, en asunto de estado en el instituto.
-Venga- le dije tratando de quitar hierro al asunto.-Solo quedan tres días para el examen y no me gustaría cagarla justo ahora.- Un mes desde que Edward se fuera... Una semana desde que yo me enterase de que estaba embarazada de él.
Estuvimos estudiando durante dos horas y media más, y entonces Angela se despidió y me deseó buena suerte con Charlie. Desde luego la iba a necesitar. No tenía ni idea de cuál podría ser su reacción. Pero estaba decidida a contárselo y no me iba a echar para atrás.
Así que me empleé a fondo en la lasaña de carne que tanto le gustaba a mi padre, y procuré que todo estuviese en orden. En la televisión, se retransmitía un partido de los Lakers contra los Toronto Raptors. La comida acababa de salir del hormo cuando escuché sus botas repicar contra el suelo de madera.
-Ya estoy en casa....Ummmm, qué bien huele.
Genial. Venía de buen humor, y yo no haría más que aguárselo.
-La cena ya está lista- no hizo falta que lo dijese dos veces para que se sentase frente a mí y comenzase a devorar su plato. Yo, en cambio, jugueteaba con el tenedor.
-Papá.... tengo que contarte algo.- No dijo nada, pero hizo un gesto con la cabeza que me indicó que me había oído.
"De golpe," me dije a mí misma."Clara y concisa. Sin rodeos". Temblé ante lo que estaba a punto de hacer.
-Estoy embarazada,- murmuré a toda pastilla. Fue cómo si me quitase un enorme peso de encima, pero a la vez, el pesar y la culpabilidad fueron dando paso a otro sentimiento. El Miedo. ¿Cómo iba a reaccionar?
-¿Qué dices?- me preguntó con suma tranquilidad. Definitivamente no me había oído bien.
-Que estoy embarazada.- Esta vez pronuncié las palabras con claridad. Con cada una de ellas, me iba cavando aún más mi propia tumba. Y al igual que antes, decirlo en voz alta, parecía hacerlo mucho más real. Cuando mi padre levantó la cabeza, sentí cómo si hubiese engordado 10 kilos de pronto.
El tenedor cayó contra el plato con un sonido que me heló la sangre. Alcé la vista, y vi cómo el color huía de su rostro, para dejar paso, acto seguida, a un púrpura profundo.
-¿Es de...?- Su voz temblaba tanto que no fue capaz de terminar la frase, pero yo asentí con la cabeza, temerosa de hacerlo.
Un fuerte golpe tronó en mis oídos y me di cuenta de que Charlie había agarrado el mantel con la mano izquierda y lo había arrojado al suelo. Toda la cena se desparramaba por las baldosas de color gris.
-¿Cómo has sido tan....?, ¿Pero es que no te hemos....?- las preguntas se sucedían una tras otra. Algunas las gritaba, otra las rugía, otras, simplemente las escupía con odio. Con cada grito, yo me iba haciendo más pequeña en la silla. Nunca, en todo el transcurso de aquella semana, hubiese ni siquiera supuesto que iba a ser tan terrible.
Maldecía contra Edward, una y otra vez. Los insultos me taladraban, me llegaban hondo, y no hacían más que agrandar aquel agujero que me atravesaba. Me recordaba constantemente que Edward no estaba allí.
-Siempre puedes deshacerte de él, ¿no?- dijo mucho más calmado. Y aquello me horrorizó. Sentí cómo una enorme brecha se abría entre los dos. Él nunca había apreciado a Edward, ¿pero a su nieto?, ¿tampoco a él? Sentí cómo los ojos se me llenaban de lágrimas y un nudo se me formaba en la garganta.
-No voy a abortar, papá.
La tensión sobrecargó el ambiente. El silencio se podía cortar con cuchillo. Se giró lentamente hasta dónde yo estaba sentada, y su cara se convirtió en una máscara inexpresiva.
-Entonces, ya puedes recoger tus cosas y largarte de aquí.
Dicho esto, salió de la cocina y me dejó allí. Más sola que nunca.
Recogí a conciencia todo el destrozo que había hecho mi noticia, tragándome las lágrimas, hasta que la cocina quedó impoluta. Después, y como si de un sueño se tratara, subí las escaleras y recogí mis cosas. No me había sorprendido su reacción, porque la llevaba temiendo bastante tiempo. Pero eso no hizo que doliese menos, que tu padre te rechazara cuando más lo necesitaba, no entraba en mi lista de mejores soluciones para aquella noche.
-Papá, yo...- ni siquiera se volvió cuando ya estaba en la puerta, en cambio puso más alto el volumen de la televisión, y yo me escabullí con el corazón en un puño hasta la camioneta.
Los Lakers habían ganado 117 a 103.
En el siguiente capítulo, lo prometido.....
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