CAPÍTULO 6:
El lugar era precioso. Un antiguo mercado al lado del mar que había sido renovado para poder albergar celebraciones y demás. Mamá había encargado decorarlo al estilo victoriano y steampunk. Me encantaban esos dos estilos y mamá supo cómo hacerlo para que el lugar pareciera elegante, pero alucinante a la vez. Lo tendría que ser para que nada más entrar en el lugar, lo primero que me fijara fuese en la decoración y no el personal que me esperaba.
-Mamá, es impresionante- la abracé fuertemente- Gracias.
-Te lo mereces, cariño, felicidades- con una dulce sonrisa, me devolvió el abrazó, dándome un pequeño beso en la mejilla- y antes de que la gente te aparte de mí.- y me lo entregó-Vino tu padre a verme para darme los papeles del divorcio- sacó de su monedero un pequeño estuche y me lo entregó- me dijo que te lo diera de su parte.
-Lo siento, mamá- negó.
-No te preocupes, hija- sonrió intentando hacerse la fuerte- Solo ábrelo y disfruta de tu fiesta. Te lo mereces.
Fui a responderle cuando fui atacada ya por Cat y Aiden que vinieron por mí, haciendo prácticamente un sándwich de mí entre Cat y él. Mamá entonces nos dejó a sola, aunque me hubiera gustado hablar con ella.
-Felicidades, cariño- me volvió a felicitar Cat con un gran abrazo.
-Felicidades, Jade- Aiden fue más caballeroso con el beso en la mejilla- Te ves impresionantemente guapa.
-Muchísimas gracias- no pude evitar ponerme un poco colorada ante aquello- Me alegro de que hayas venido desde que nuestro último encuentro fue tan…
-No suertudo- terminó por mí- La noche es larga, seguro que podemos arreglarlo.- mirándome con esos ojos azules, me guiñó un ojo.
Desde luego, sí que era una buena señal que hubiera venido.
-Ok, siento no hacer en este momento de tercera rueda, pero chicos, una servidora está también aquí- la pobre Cat por fin se hizo notar.
-Lo siento- me disculpé yo ya por los dos.
-Está bien, pero solo porque eres mi amiga y…
-¡Jade West!- los tres nos giramos cuando Beck se nos acercó- Bonito vestido.
-¿Qué haces aquí?- sabía que mamá no lo había invitado, más aún desde que sabía sus razones para acercarse a mí- No eres bienvenido.- le hice saber.
-Oh, vamos, Jade. Porque hemos tenido una disputa no significa que podamos ser amigos más tarde.- nunca sería amigo de él, ni aunque me fuera la vida en ello.- ¿Amigos?
-Vete de aquí- le ordené.
-Oh, vamos, Jade…- empezó a caminar hacia mí cuando Aiden lo paró en seco.
-Ha dicho que te vayas- le ordenó severamente.
-Y tú…- apartó su mano de un manotazo de su pecho y lo miró- ¿Quién coño eres?
-El que te va a meter una buena ostia si no te vas.
Beck nos miró:
-Jade y sus perros guardianes… Está bien- levantó sus manos en señal de rendición- Ya nos veremos más tarde todas formas. La noche es joven, ¿no suele decirse eso?
Ninguno le respondimos. Solo nos quedamos mirándolo, Aiden dispuesto a pegarle si fuese necesario y Cat a mi lado; hasta que por fin se fue. He de decir que aquella situación fue de lo más tensa que pude vivir. No había vuelto a saber nada más de él y desde que papá no estaba para darme la lata con sus asuntos, me resultó más que incómodo verlo allí.
Me acerqué a Aiden, que se volvió a mí con una sonrisa:
-¿Estás bien?
-No hacía falta- le respondí- Gracias de todas formas.- aunque en cierta manera, odiaba que alguien me defendiera ya que me valía por mí misma.- ¿Por qué no vas a buscarnos algo para beber mientras?
-Claro- aunque la verdadera razón era para que nos dejara a Cat y a mí un rato a solas, necesitaba hablar con ella.
Nada más se marchó, me giré hacia Cat que supo leerme el gesto:
-Estás preocupada, puedo notarlo.
-En realidad, nerviosa- respondí.
-¿Tori?
-De todo un poco- confesé en realidad- Tori, mi padre, Beck en mi fiesta, mis padres en su conjunto. El día más feliz de mi vida…- Cat se extrañó cuando me escuchó decirlo- Ya sabes a lo que me refiero. Odio sentirme de esta manera… eso es todo.
-Tienes que estar tranquila, ¿vale? ¿Por qué no te diviertes un poco? Bebes, bailas. Abres esos regalos que tan caros tienen que ser…
Me giré, observando al fondo del salón, una mesa enorme con una gran pila de regalos. Al menos, lo bueno que tenía la alta sociedad es que si quieren mantenerte como amigo, necesitas ser generoso en tu amistad. Aquella era su forma de expresarlo y había que decir que en cierta manera, se apreciaba.
-Tienes razón- asentí- Es hora de disfrutar.
Aiden regresó, bebida en mano preparada disfrutamos un poco de la fiesta. Mamá había contratado a un Dj y tras descubrir que más de la mitad de mis compañeros de universidad estaban allí, comencé a disfrutar de la noche. Bailé, bebí y reí con Cat y sus tonterías. Desgraciadamente, había algo que me mantenía la mente un poco ocupada: Tori. La había invitado, pero las horas habían pasado desde que había llegado y no había aparecido aún. Quizás no quería venir, o quizás solo me estaba volviendo un poco paranoica con todo aquel tema.
Llegando casi a media noche, salí hacia la terraza que daba hacia el mar. La noche estaba tranquila y aunque empezaba a hacer frío, se apetecía estar fuera, tranquila, fuera del barullo de la gente.
-¿Jade?- me puse nerviosa nada más escuché su voz.
Me giré lentamente y la vi. Allí estaba, finalmente aparecía y estaba guapísima. Se había puesto un vestido negro, ajustado a su figura. Intenté saludarla, pero no me salían las palabras. Seré gilipollas.
-Ho…um, hola- por fin pude responder- Has venido.
-Sí, bueno… en realidad, este a punto de no venir.- se acercó a mí, estaba bellísima a la luz de la luna- Aun así, aquí estoy- se paró a mi lado, mirando el paisaje- el sitio es hermoso.
-Lo es- asentí- Mi madre siempre sabe encontrar los mejores sitios.
Notaba la tensión ente ambas y odiaba. Odiaba todo. Supongo que es como soy, odio todo lo que no puedo llegar a entender.
-Tengo… tengo un regalo de cumpleaños para ti.
-¿Qué? No tendrías porqué…
-En realidad, quería- abrió su bolso y me entregó un pequeño estuche- ábrelo.
La observé, su mirad estaba llena de ilusión, era como ver un niño pequeño. No la hice esperar más y abrí la caja. Era un anillo con una pequeña tira de color en medio. Tenía su dulzura en cierta manera:
-Era mío, pero… quería que tú lo tuvieras…
-¿Qué? No puedo aceptarlo si es tuyo- los regalos debían de ser aceptados, pero nunca podría aceptar uno que fuera como este- No…
Le extendí la mano, entregándole de nuevo, pero tan pronto lo hice, ella me paró, cerrándome la mano sobre la cajita:
-Lo sé, pero… ¿lo aceptarías si supieras la razón?
-Depende-dije confusa.
Victoria sonrió un poco, nerviosa:
-Porque es la única manera en la que tengo que decirte que estoy enamorada de ti…- alcé mi mirada y sus ojos me lo decían, no era mentira, lo decía de corazón.
-¿Estás de broma?- aun así, no me lo podía creer, era demasiado irreal.
-No, no lo es- respondió sin apartar la vista de mí- Ha ocurrido de repente, sin que me pudiera dar cuenta y sé que está mal, porque después de todo eres mi jefa y no debería, pero es así…- se encogió de hombros- Me gustas, Jade…- no podía hablar, ni siquiera podía pesar alguna respuesta coherente- y aunque no sé si en realidad sientes lo mismo… quería dártelo para que sepas que al igual que ese anillo, eres especial para mí….
Observé de nuevo aquel anillo. Todo lo que había pasado por mi mente, todo lo que pensaba, me preguntaba, de repente, tenía respuesta. Al igual que yo lo había ello de ella, Tori se había enamorado mí. Sin embargo, ahora no sabía qué hacer. Estaba allí, plantada, mirándola, mirando al anillo y no sabía que hacer o que decir.
-Originalmente, la manera en la que se podía salir a alguien era preguntando.- el humor, era la única manera de que conocía en la que podía hablar en aquellas situaciones.
-Voy un poco más adelantada- se encogió de hombros, aunque en realidad, sabía que esperaba otra clase de respuesta- Supongo… que es hora de volver a la fiesta.- tenía que darle una respuesta, quisiese o no.
-Tori, espera…
Ésta se volvió a medio camino y me miró de nuevo con aquellos ojos que mostraban sus nervios:
-Supongo que… te debo una respuesta.
-No tienes porque si no quieres…
-Pero quiero- que no pudiera es otra cosa.-Y es que…
-¡Tori, Tori, Tori! Este sitio es una pasada y jodidamente rico- un chaval, con pelo rizado y gafas de intelectual, nos interrumpió de repente- Tu jefa tiene dinero, ya se nota…
-Robbie- Tori lo tomó de los brazos y lo paró antes de que metiera aún más la pata- para, vale, estás haciendo el ridículo…- pero éste pareció no entender la frase cuando me vio.
-Oh, hola. No te preocupes, solo vine porque prácticamente me lo rogó.
-Robbie…
-Supuestamente quería darle….
-¡ROBBIE!- le gritó prácticamente al final- Ésta es mi jefa, Jade West.
La cara de Robbie era un poema en aquel momento y aunque empezó con mal pie, en aquel momento quería que la tierra se lo tragara. Miró a Tori, esperando que fuese una broma, pero ésta solo se quedó mirándome, pidiéndome perdón por la situación con la mirada:
-Oye, lo siento mucho, vale, culpa mía. Me pierde esta bocaza.
-Ya lo he notado- no hacía falta que lo dijera.
-Robbie Shapiro- me extendió la mano, pero se la negué, mirando a Tori, pidiendo alguna explicación.
-Es un amigo. Sentí que iba a sentirme un poco excluida y pedí que me acompañara, eso es todo.- miré a uno y al otro- Siento no haberlo presentado antes.
-No te preocupes… Tengo que volver a la fiesta.- quisiera o no, el momento lo había cortado y no podía volver a intentarlo- Disfrutad de la fiesta.
Salí corriendo de allí prácticamente, volviendo a introducirme en el barullo de la gente. Quería irme de allí y terminar con todo. Otros años, no es que odiara la fiesta, pero me lo pasaba mejor de lo que en realidad me lo estaba pasando en aquel momento. Por suerte, a lo lejos observé a Cat, que estaba charlando con Beck. No iba a dejar pasar la oportunidad de hacer negocios aunque el tío fuera una mierda para mí:
-Cat- la saludé.
-Jade, por fin nos encontramos- sin embargo, primero tuvo que responder Beck.
-No tengo ganas de gilipolleces, ¿me entiendes?-no tenía ni las ganas ni la energía- Necesito hablar con mi amiga un momento, ¿o acaso no puedo?
-Puedes, pero al menos pensé que podrías concederme unos minutos desde que tu padre me dijo que le rogaste que viniera.
-¿Qué mi padre qué?- no me lo podía creer.- Primero no veo a mi padre desde hace semanas y segundo, le rogaría mejor perderte de vista antes que nada, ¿me has entendido?
-Vale, vale- alzó las manos en señal de rendición- Supongo que me tengo que ir. Feliz cumpleaños, de todos modos.- se giró a Cat y le regaló una sonrisa en cambio- Me encantará ser tu socio por cierto, Cat.
-Ya te he dicho que no te arrepentirás.-Ni le dirigí la mirada cuando se alejó de nosotras.- Si que te desespera ese tío- bromeó Cat cuando nos quedamos a solas.
-Es quedarse corto- suspiré- Tori vino…- dije por fin.
-¿De verdad?- asentí- ¿Y qué? ¿Qué pasó?
-De todo en realidad.- saqué del bolsillo interior del vestido el anillo- Es su regalo- Cat empezó a gesticular intentando guardar la compostura, pero sabía perfectamente que estaba con ganas de gritar "Oh Dios Mio", y eso que no sabía lo más importante- Y además confesó que le gustaba.
-¿ME ESTÁS JODIENDO?- un puñado de invitados se volvieron hacia nosotras.
-Compostura, por favor- bastante tenía ya.
-Lo siento- por suerte, la gente volvió a lo suyo- ¿Le has dicho lo que sientes?
-No.
-¿Qué? ¿Pero por qué? Te gusta, tú a ella, ¿por qué no lo hiciste?
-No lo sé, vale, no lo sé- le dije contándole el momento en el que nos interrumpió Robbie- No sé por qué, pero después de aquello… no me sentía con ganas suficientes para decirle lo que sentía, ¿sabes? Esto es una jodida mierda.
-¿Después de que viniera ese tío?- asentí- No te sentías con ganas… ¿o querías que hubiese venido sola para estar a solas con ella?
-¿De qué estás hablando?- no la entendía.
-De que quizás, solo lo que querías, era estar con ella a solas. Por eso, cuando observaste a Robbie, lo único que querías era salir de allí.
Me fui a llevar las manos a la cara, parando en el último momento para no arruinarme el look y suspiré fuertemente. ¿Por qué tenía que dar Cat siempre con las respuestas más justas? Porque, ¿para qué negar aquella posibilidad? Todo lo que sentía con Tori era confuso. ¿Por qué no también la razón por la que me había marchado sin decirle que también tenía sentimientos por ella, cuando había tenido una oportunidad tan perfecta en mis manos? Era una idiota masoquista que no sabía hacer nada a derechas en el tema amoroso. Había sido entrenada tan bien en el campo de los negocios que había olvidado completamente como actuar delante de los demás. Más aún, cuando dejaban mostrar algún signo de afección sobre mí.
-Quiero irme a mi casa. Pienso marcharme mañana mismo a Londres. No aguanto más estar aquí.
-Irte no arreglará nada- y tenía razón, pero no aguantaba estar más entre tanta tontería- ¿Por qué no la buscas y hablas de nuevo con ella?
Giré la mirada y la busqué entre la multitud. Ni siquiera sabía si seguía allí. Me había marchado sin responderle y entre la charla de esta mañana, la de hace un rato y toda la mierda que estaba pasando, con mi suerte, se habría marchado.
-No sé si es una buena idea. Ni si quiera yo me aclaro con todo lo que me pasa.
-Desde luego, que no te aclaras, chica.
-Eso no ayuda. Además…- me fui callando cuando observé que su expresión cambiaba- ¿Qué?
-¿Soy yo o tu madre está hablando con Tori?- señaló entre la multitud.
Seguí su señal hasta que en efecto, mamá y Tori estaban hablando, pero ¿cómo? Que yo supiera, ninguna de las dos se conocían. Mamá nunca iba a la empresa y lo poco que sabía era por papá. Quizás no fuera nada, pero la curiosidad se encendió en mí, tenía que saber de qué hablaban.
Dejando a Cat a solas, me dirigí hacia ellas sin que me vieran. Ambas estaban apartadas, tras una mampara. Con suerte, iba a poder escuchar lo que estuviesen hablando. Me posicioné al otro lado de la mampara y cuando mis oídos se acostumbraron al barullo de la gente, pude entonces concentrarme en su conversación.
-Jade habla mucho de ti, ¿sabes?- le decía mamá a Tori.- Tenía muchas ganas de conocerte.
-No lo sabía-dijo Tori casi con vergüenza- Gracias.
-No pasa nada- mamá le hablaba tranquila, como queriendo ganarse su confianza- Solo… quería hablarte de algo que he estado viendo.-¿A qué se refería?
-Claro, ¿de qué se trata?
-De la manera en la que miras a mi hija- me giré y las observé a través de la mampara- Os vi antes allá fuera y quería hablar de ello.
-Señora West, no sé de lo que me habla…- respondió asustada, pero mamá ya la había pillado y era muy tarde para echarse atrás.
-Sé que te gusta, Tori, he visto esa mirada miles de veces, cuando yo tenía vuestra edad. Solo deseo una cosa, si es posible.
-¿Cuál?- hasta yo me asusté.
-Que no le hagas daño a mi hija.- noté como si una mano se aferrara a mi garganta y no me dejara respirar, provocando que quisiera vomitar.
-Yo nunca podría hacerle daño, señora.
-Toma mis palabras, Tori, tómalas porque nunca sabrás cuando la necesitarás.- conocía a mamá y aquellas palabras fueron con doble sentido- Ten cuidado, ¿vale?
-Si señora- asintió.
Mamá no dijo nada más. Tomó su copa de champán y salió caminando de aquel rincón. Aquella había sido desde luego una charla extraña tanto para Tori como para mí. La pillé antes de que se fuera.
-Tori- se giró asustada- ¿Qué quería mi madre?
-Nada- mintió.
-Tori, ¿qué está pasando?- tragó saliva
-Tu madre fue la que rogó a tu padre y me diera el trabajo- ¿significaba eso que Tori y mi madre se conocían?
