Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Primerizo.
Summary: ¿Quién es el bebé de mamá? ¿Quién obtuvo su primer trabajo? ¿Quién consiguió su primera erección con una mujer real? Ah sí, yo, el pequeño Eddie. Veinticuatro años bajo la sobre protección de mi familia para que un trabajo lo cambie todo. La boca del lobo… ¿O loba?" Todos Humanos. Bella&Edward.
Gracias a Cony, a.k.a. Diana Prenze, porque de ahora en adelante me ayudará a betear los capítulos, te amodoro mujer.
Capítulo 7: La primera cita de Eddie.
— ¿La jefa perra te pidió una cita?
— No le digas así, Emmett — Suspiré — Y no, no lo pidió exactamente. Creo que más bien me ordenó tener una cita con ella. ¿Có-cómo se supone que haré eso? ¿Una cita, yo? ¿Qué es eso? ¿Se come?
— Eddie, bebé — Rosalie se sentó junto a mí y tomó mi mano delicadamente entre las suyas. Un débil sonrojo cubrió mis mejillas — ¿Cómo es esa mujer? Emmett ha hablado horriblemente de ella, pero… tú sabes — Rodó sus ojos y le dio una leve mirada a mi hermano mayor — Él tiende a exagerar todo…
— Isabella es…
Enojona.
Posesiva.
Bipolar.
Hermosa.
Bipolar.
Adorable.
… ah, sí, bipolar.
—… ella es algo extraña.
— Edward, ¿Tú quieres tener una cita con ella?
Y Rosalie finalmente había hecho la pregunta del millón.
¿Quería yo tener una cita con Isabella Swan?
Siempre pensé – desde pequeño, cuando mamá me obligaba a ver esas películas del corazón donde siempre terminaba llorando – que mi primera cita sería con la persona que yo escogiera, una chica adorable que con tan solo mirarla sintiera ese suave cosquilleo del que todos hablan en el estómago. Aparte, siempre esperé ser yo el que propusiera la cita, ya saben, la típica pregunta: "¿Te gustaría tener una cita conmigo?" No era mucho pedir ¿No? Pero claro, no estaba preparado para el huracán Isabella que se iba a apoderar de mi vida, de hecho, ella parecía ser la que llevaba los pantalones en esta especie de situación.
Yo no sabía si realmente quería tener una cita con la señorita Swan o no, pero…
¿Cómo se le dice que no al "Tendremos una cita" que ella dijo?
— No lo sé — Fruncí mis labios, pensando en el aprieto en el que me encontraba — Yo… realmente no lo sé, creo que la mayoría del tiempo le tengo miedo y… yo solo hubiera querido que mi primera cita fuera con Tanya para estar un poco más preparado sobre cómo actuar alrededor de la señorita Swan.
— ¡Bingo! — Rosalie chilló y comenzó a dar pequeñas palmaditas — Eso es todo lo que tienes que hacer Eddie, pídele una cita a Tanya antes de que tengas la cita con tu jefa — Abrí mis ojos de par en par.
Pedirle una cita a Tanya.
— ¡Vamos campeón! Tu puedes hacerlo, recuerda cuántas veces lo ensayamos ¿Lo recuerdas, no? — Desgraciadamente sí recordaba como Emmett me había hecho ensayar desde mis besos hasta pedir una cita con la muñeca de porcelana que aún conservaba mamá.
— ¿Q-qué? ¿C-cómo se s-supone que h-haré eso? — De tan solo pensar en el rostro sonrojado de Tanya, sus adorables pecas y esos labios de color rosa pálido algo dio un vuelco en mí, no estaba seguro de qué se trataba, si era eso que bombeaba sangre al resto de mi cuerpo o la cosa que al recibir sangre crecía, si saben a qué me refiero.
— Hermano, te prestaré a mi mujer para que practiques — Emmett me dio una palmada en el hombro, reconfortándome — Piensa que Rosie es Tanya… esperen, a todo esto Eddie ¿Quién mierda es Tanya?
— ¡Emmett, cuida tu vocabulario! — Rosalie se cubrió el vientre con ambas manos. Fruncí el ceño ante su gesto.
— ¿Te duele el estómago Rose? — Le pregunté con curiosidad. La verdad es que habíamos almorzado un rico puré con papas fritas y pollo asado, la especialidad de Emmett.
— Eh, no, fue solo un acto reflejo — Antes de que pudiera seguir preguntando, Rosalie continuó — Ahora, dinos como es esa chica que te gusta Ed, ya sabemos que su nombre es Tanya ¿Trabaja contigo?
— Tanya es… — asombrosa, dulce, tierna —… ella está bien — Me encogí de hombros restándole importancia, no era fácil hablar de esto con alguien. Rosalie había sido mi amor platónico en la secundaria y dejamos de contar, no es como si le hubiera contado a alguien eso tampoco.
— Vamos, Eddie, no puedes estar hablando enserio — Emmett se puse de pie frente a nosotros y comenzó a gesticular con sus manos — No puedes decir que una chica 'está bien', Jesús. ¿Nada de lo que te enseñé se quedó en esa cabezota tuya? No, claro que no, hubiera sido mejor que te hiciera un libro de instrucciones como el que viene la Xbox ¿Cierto?
— Emm, déjalo tranquilo — Rosalie se volteó hacia a mí y le dio un ligero apretón a mis manos — Haremos como que la chica no tiene tanta importancia, piensa que soy ella, cierra tu ojos cariño e imagina que ella está sentada frente a ti y no yo…
Cerré mis ojos, haciendo caso a lo que me decía mi cuñada.
No fue difícil pensar en Tanya materializándose de la nada frente a mí, la verdad es que quería que fuera verdad el tenerla cerca. Oh Dios, sueno como uno de esos tipos enamorados de las películas, imposible. Pero funcionó, ahí estaba Tanya con su rubio cabello enmarañado, sus gafas y la dulce sonrisa que siempre pendía en su rostro, realmente hermosa. ¿Cómo le iba a hacer para pedirle una cita a ella? El solo hecho de pensar en ello hizo que mis palmas sudaran y lentamente sentí el color volver a mi nuevamente.
— ¿Edward? ¿Querías hablar conmigo? — Santa madre de Dios, incluso podía imaginar su tono de voz a la perfección.
— Eh, ah, yo, si… — Mi corazón bombeaba a más no poder, tuve miedo de que ella fuera capaz de escuchar sus erráticos latidos — Uhm, Tanya, y-yo me pre-preguntaba si tu… — Concéntrate hombre, tu puedes — Y-yo q-quería saber si t-tú… si t-te gus-gustaría…
— ¿Qué, Edward? ¿Qué quieres decirme?
Y con su voz de fondo me fui a negro, la presión fue demasiado para mi avergonzado corazón, gracias al cielo nada de esto era real, incluso y podía tomarlo como si todo lo que sucedió fue un sueño, no, una horrible pesadilla. Antes de caer completamente en la inconsciencia escuché la voz de mi querido hermano:
— Jodida mierda, mi hermanito está completamente perdido ¿Crees que esta es una de esas ocasiones donde debo avisarle a mamá Osa que su bebé se ha –prácticamente– cagado encima?
— Ni se te ocurra tomar ese teléfono Emmett Cullen y ayúdame a cambiar a tu hermano, es hora de que vayas practicando…
Y con esa vergonzosa situación, no supe nada más de mí.
…
— ¿Quieres un consejo? Ve siempre al grano.
Jasper era incluso peor que Emmett para estas cosas, ¿Qué –exactamente– quería decir con 'ir al grano'? Porque yo estaba teniendo infinidades de complicaciones para ir al grano como él lo llamaba.
Después del embarazoso momento con Emmett y Rosalie antes de dejar la casa para asistir al trabajo, decidí que lo único que podía hacer era tirarme a la borda y acatar las órdenes de la señorita Swan como debería haber hecho desde un principio. Pero, a pesar de todo, no podía dejar de pensar en cómo sería tener una cita con la dulce de Tanya, por eso había pensado –erróneamente– que Jasper al tener conocimiento en estas cosas, podría ayudarme.
Y aquí me encontraba, tras mi escritorio con Jasper sentado sobre éste mientras pensaba en una forma de pedirle a Tanya salir conmigo sin morir en el intento. Cada cinco segundo miraba furtivamente hacia el pasadizo que daba directamente donde se encontraban los cubículos con el resto de trabajadores, si tan solo existiera una forma mas fácil…
— ¡Mierda, lo tengo! — Chilló Jazz, saltando del escritorio y permaneciendo de pie frente a este con una enorme sonrisa en su rostro — Envíale una nota amigo, yo seré tu paloma mensajera, tu Hedwig, como quieras llamarme.
— ¿Una nota? — Le pregunté confundido.
— Ya sabes, como en secundaria, cuando hablabas por notas en clases con tus compañeros… — Debo admitir que con su intento de explicación quedé aun mas confundido — Diablos, olvidé por completo que eres un jodido antisocial — Rodé mis ojos — Una nota amigo, en un stick note, un "Hola Tanya ¿Cómo estás?" ¿Has entendido?
Y ahí finalmente la ampolleta se encendió en mi cabeza.
— Nunca pensé decir esto nunca en los años de vida que me quedan, pero… Jasper, eres un completo genio — Sonreí a más no poder y comencé a escribir. Tomé un stick note, escribí en él y se lo entregué a Jazz.
Hola Tanya, ¿Cómo te encuentras el día de hoy? :) No quería importunarte en tu trabajo pero me gustaría saber algo… Tanya, ¿Te gustaría tener una cita conmigo? Me haría muy feliz el que aceptaras, pero todo queda en tus manos, Edward.
Jasper tomó el pequeño papel entre sus manos y lo abrió –como era de esperarse– para leer su contenido. Soltó una pequeña risita mientras rodaba sus ojos y volvía a doblar el papel, el cual ahora guardó en el bolsillo delantero de su pantalón. Me hizo un gesto militar, sin borrar la sonrisa de su rostro, y desapareció por el pasillo.
Horror.
Creo que estaba teniendo una crisis de pánico, de repente, todo parecía dar vueltas a mí alrededor.
Diablos.
— Edward, necesito que llames a nuestras oficinas en Seattle, necesitamos unos cuantos… ¿Edward? ¿Estás bien cariño? — Podía ver la figura de Isabella frente a mí, pero en realidad era como si no la viera ¿Entienden lo que digo? Porque yo no lo hago — ¡Edward, despierta chico! Dios santo, estás blanco como un vampiro — La mano de la señorita Swan se posó sobre mi frente con delicadeza — Estas sudando como puerco ¿Puedes hablar o algo? ¿Qué diablos te sucede? ¡Vamos, Edward, me estoy poniendo histérica aquí!
— E-estoy bien — Le hice saber.
— ¿Estás seguro? — Se apoyó en el escritorio y se acercó a mí, tanto así que nuestras narices casi llegaban a rozarse — No vuelvas a hacer eso ¿Si? — Su preocupación me descolocó por unos segundos, pero más lo hizo cuando alzó una de sus pequeñas manos y la posó suavemente sobre mi mejilla.
Se sentía realmente… cálido.
— Estoy bien, siento haberla preocupado — Sonrió suavemente y me dio una pequeña palmada antes de alejarse.
— Sí, bien — Se quedó mirándome por un tiempo más y luego movió su cabeza, como si estuviera despejando sus pensamientos — Contáctame con la oficina de Seattle, yo haré el resto.
— Señorita Swan, es enserio, estoy bien, puedo hacer mi trabajo.
— Que no se hable más chico, pásame la llamada, estaré en mi oficina como siempre por si necesitas algo... — Se dio media vuelta, aún dudando de mi estado catatónico anterior. Dios, fue solo una crisis de pánico, a cualquiera le pasa ¿No? — ¿Estás seguro de que estás bien? ¿Quieres que te dé el día libre?
— Estoy bien, enserio, muchas gracias Bella — Sonreí sin poder evitarlo, y ahí estaba nuevamente, un levísimo sonrojo en sus mejillas. Refunfuñó y desapareció por la puerta de su despacho rápidamente.
Extraño, como toda ella.
De la nada apareció la cabeza de Jasper asomada por el pasillo, como si todo este tiempo se hubiera estado escondiendo tras la muralla. Alcé una ceja en su dirección mientras él 'inspeccionaba' el área. Alzó ambos de sus pulgares en mi dirección y caminó hacia donde me encontraba con paso resuelto.
— No más moros en la costa — Me guiñó un ojo y estiró su mano con un papel en ella. Estuve a punto de entrar en la crisis de pánico nuevamente — Imagina Isabella descubre lo que estás haciendo, joder, no quiero ni pensar en ello — Tomé el papelito que me ofrecía con manos temblorosas.
Era todo un llorón.
Abrí el papel lentamente y me preparé para lo peor…
Edward, me encuentro muy bien, gracias por preguntar, cada vez el trabajo se hace más fácil :) Sobre tu pregunta… sería un placer salir contigo, nunca lo dudes, de hecho… de hecho estaba deseando que lo preguntaras… ¿Qué te parece mañana viernes a las nueve? Estaré esperando tu respuesta, T x.
Oh, me encontraba en una nube, ella había dicho que sí.
¡Tanya había dicho que sí!
— Jasper…
— ¿Qué pasa hermano? — Jazz rodeó el escritorio y asomó su cabeza por sobre mi hombro para leer el papel — ¡Venga hombre, tendrán una cita! — Frunció el ceño y volvió a hablar — ¿Por qué no te veo feliz, campeón?
— Estoy feliz.
— Pareces una estatua Edward.
— No sé cómo moverme.
— Joder, qué exagerado eres — Jasper tomó una stick note y comenzó a anotar nuevamente — La pasas a buscar a su casa ¿Cierto? — Alcé una de mis cejas sin poder articular palabra — Sí, la pasas a buscar.
Me has hecho muy feliz al aceptar :) :) ¿Te parece que vaya por ti a las nueve? Un caballero no puede permitir que su dama vaya sola al lugar de encuentro ¿Qué dices? Edward x.
— Jasper, no puedes escribir 'su dama'… Jasper, espera, ven aquí ¡Jasper!
Y el muy idiota me hizo un gesto obsceno con su dedo medio mientras desaparecía por el pasillo nuevamente. Me dispuse a llamar a la oficina de Seattle para no retrasarme más, enseguida transferí la llamada a la señorita Swan luego de intercambiar unas cuantas palabras con la oficinista, y me quedé ahí sentado, esperando a que Jasper viniera con otra buena respuesta para mí. No tuve que esperar demasiado ya que mi rubio amigo apareció rápidamente.
— Dios, no sé quién se sonroja más, tú o la chica, deberían hacer una competencia uno de estos días…
— Cállate y entrégame el papel, Jasper — Soltó una pequeña risita al ver el rubor en mí, mientras me entregaba nuevamente la nota de Tanya como respuesta a la que Jazz había escrito por mí.
Carson Avenue, edificio #1567 puerta D, está a solo unas cuadras de la estación central del subway. Muchas gracias por la invitación Edward, nos vemos el viernes en la noche entonces, no puedo esperar :) T x.
— ¿Jasper?
— ¿Si?
— Voy a tener mi primera cita.
Estuve a punto de ponerme a rebotar en la silla y chillar como una nena, pero me contuve, en contra de mi voluntad lo hice.
…
Estaba parado frente al espejo de cuerpo entero que se encontraba en mi pieza, viendo el reflejo que este daba. Me había puesto unos pantalones de traje de un gris oscuro, una camisa blanca. Quería usar un chaleco en vez del blazer que venía con el traje, pero Rosalie casi me mató por eso, y tampoco me dejó usar corbata. Aquí estaba yo, usando una camisa con los dos primeros botones abiertos.
— ¿Es-está b-bien así, Rose?
— Estás perfecto cariño, ¿No te ves acaso? Luces fantástico, la chica caerá rendida a tus pies.
— Gracias, Rose — Me di media vuelta y le di un beso en la mejilla — Si no hubieras estado aquí no sé que hubiera sido de mí con la ayuda de Emmett y Jasper.
— Ten, aquí están las llaves de mi auto — Rose me entregó las llaves de su Volkswagen —No quiero ningún daño en mi bebé, Cullen.
— Ninguno, entendido.
— Si la chica te trata mal me llamas inmediatamente…—.
— Rosalie, por favor…
— Lo siento, me estoy pareciendo a Esme ¿No? — Soltó una dulce risa y besó mi mejilla — Eres el bebé de la familia ¿Qué más quieres? ¡Ve a por ella, tigre!
Y salí en búsqueda de mi chica.
Dejé el apartamento y me monté en el coche de Rosalie, un escarabajo rojo que ella amaba. Me encontraba realmente nervioso. Emmett y Jasper me habían ayudado a conseguir una reserva en un restaurant que tenía muy buenas recomendaciones, sin ellos no habría podido reservar mesa en aquel lugar. Era un restaurant italiano que se llamaba "La tua cantante" crucé los dedos rezando para que a Tanya le gustara la comida italiana.
Aparqué frente a un edificio algo rústico, subí unas pequeñas escaleras que daban con la puerta de entrada y toqué el citófono que se encontraba ahí, luego de unos segundos la suave voz de Tanya me respondió:
— ¿Edward?
— Hola, Tanya — Sonreí sin poder evitarlo.
— Oh, h-hola, enseguida bajo, espérame un momento ¿sí?
— Como gustes, aquí estaré.
Esperé alrededor de cinco minutos cuando Tanya finalmente apareció por la puerta.
Quedé en shock por un lapsus, se veía realmente espléndida, era… era nada en comparación con la chica de la oficina que siempre usaba un moño desordenado, unas grandes gafas y un vestuario tres veces más grande que su talla. El vestido color crema que estaba utilizando realzaba el color rubí de sus labios, su cabello estaba perfectamente peinado hacia atrás y usaba unos pendientes que enmarcaban su angelical rostro.
Joder.
— Whoa, Tanya te ves… — Me sonrojé sin más y sonreí avergonzado — Estas completamente hermosa.
— G-gracias Edward, tú también te ves muy guapo — Tomé su mano y la ayudé a bajar la escalera.
Ambos nos montamos al auto de Rosalie. Estaba más nervioso que antes ¿De qué debía hablar? Al momento de encender el auto se formó un silencio un tanto incómodo ya que los dos nos encontrábamos nerviosos y sin saber qué decir. Tanya iba observando por la ventana y yo, por más que intentaba de pensar en algo, nada venía a mi cabeza.
— Espero que te guste la comida italiana — Comenté. Tanya dio un pequeño respingo al escucharme hablar, se sonrojó suavemente y sonrió en mi dirección.
— Me encanta todo tipo de comida, la italiana es una de mis favoritas.
— Genial — Le sonreí y seguí manejando.
Finalmente llegamos al restaurante, aparqué en una zona un tanto alejada, el lugar estaba rodeado por automóviles de lujo y nosotros desentonábamos claramente ahí. Bajé y fui rápidamente a abrir la puerta del copiloto para Tanya, me sonrió mientras yo le extendía mi mano para ayudarla a bajar. Dios, su piel era tan suave. Me atreví un poco más, tomando valor de no sé donde, y no retiré mi mano de la suya mientras nos encaminábamos al local.
Tenía una boba sonrisa tatuada en mi rostro.
— Buenas noches, signor ¿Me permite su nombre, per favore?
— Edward Cullen — El host revisó mi nombre en la lista de reservas y sonrió hacia nosotros.
— Benveuti in "La tua cantante"
De la nada apareció un mesero que nos guió a nuestra mesa, era una que se encontraba frente a un gran ventanal, casi cerca de la entrada. Retiró la silla de Tanya para que esta pudiera tomar asiento, mientras yo hacía lo mismo con la mía. Nos entregó los menús y esperó pacientemente a un costado de nuestra mesa. Revisamos con calma el menú y finalmente nos decidimos por un Fetuccini carbonara. No tengo ni la más remota idea de qué demonios será, pero Tanya se veía realmente complacida con la elección. El mesero tomó nuestra orden y nos dejó ahí, solos.
— Es un lugar realmente hermoso, muchas gracias por invitarme Edward.
— No es nada — Sonreí en su dirección — Me alegro que te guste. Debo admitir que nunca había venido, pero mi hermano me lo recomendó y me pareció una excelente elección.
— Entonces, agradécele a tu hermano también — Me sonrió de vuelta, y un pequeño hoyuelo se marcó en su mejilla derecha — ¿Te parece si jugamos a las veinte preguntas mientras esperamos? Para conocernos mejor, digo…
— Me parece bien, ¿Quieres comenzar tú?
— ¿Cuántos años tienes, Edward?
— Veinticuatro años cumplidos hace tres meses — Tanya me volvió a sonreír — Mi turno, ¿Cuál es tu color favorito?
— Mmm, eso es fácil, el rojo — Asentí en su dirección — ¿Qué fue lo que te llevó a trabajar a Black Swan Editorial?
— Ah, bueno — Rasqué mi nuca tratando de acortar la explicación en mi mente — Estudié letras para ser editor, pero al salir de la Universidad, bueno, nadie quería contratarme… la editorial fue la única que me dio la oportunidad de trabajar, aunque no haga lo que realmente quiero.
— Eso suena realmente mal, ¿Crees que te darán la oportunidad de ejercer en lo que te gusta? Isabella se ve como una mujer algo… estricta por así decirlo, ¿Cómo lo haces para aguantar trabajar para ella?
— Esas son dos preguntas más — Guiñé un ojo en su dirección –no sé de dónde demonios salió eso– causando un sonrojo en ella — Bueno, tengo fe de que pueda ascender, aunque sé que me tomará un tiempo. Y respecto a lo segundo… — Fruncí mis labios pensando en Isabella.
Isabella.
Me pregunto que estará haciendo en estos momentos…
— ¿Es difícil trabajar con la señorita Swan, Edward?...
— Ahm, bueno, yo…
— Vamos, chico, me gustaría escuchar esa respuesta.
De-mo-nios.
Me congelé al escuchar esa voz que se estaba haciendo tan conocida para mí. Tanya tenía sus ojos abiertos de dos en dos mirando hacia mi espalda, me giré lentamente para encontrarme con la imponente figura de Isabella Swan tras de mí.
Por una extraña razón verla fue peor que ver a Tanya salir de su casa en ese hermoso vestido.
Isabella usaba un vestido strapless color borgoña. Su cabello castaño caía en delicados bucles cubriendo ligeramente su pecho. El vestido entallaba su cuerpo de una manera que debería ser ilegal, digo, era como si el pecado tuviera piernas y caminara libremente de aquí hacia allá. Se veía realmente deslumbrante, hermosa, totalmente inalcanzable. Lo que no cuadraba era el brillo opaco de sus ojos, normalmente estaban cubiertos con esa chispa de diversión y picardía que la caracterizaba, ahora estaban simplemente… apagados.
A lo mejor su cita la había dejado plantada…
Rayos y centellas.
…
— ¿Qué es lo que quiere señorita Swan?
— Me gustaría tener una cita contigo.
— ¿Perdón?
— Lo que escuchaste, tendremos una cita… el viernes, a las nueve, no me dejes plantada chico.
— Oh, uhu, está bien… si, está bien.
…
Viernes.
Hoy era viernes y yo estaba con Tanya cuando debería haber venido con la señorita Swan ¿Cómo pude ser tan estúpido para olvidarlo? Lo tenía presente, estaba algo nervioso porque iba a ser mi primera cita, supuestamente con Tanya sería una prueba para ganarle el gusto a esto y… y ahora ella estaba aquí, con nosotros, esperando alguna explicación supongo.
— Señorita Swan…
— ¿Les importa que me siente con ustedes? — Llamó a un mesero con un gesto de sus manos y le pidió una silla, la cual le trajeron inmediatamente — No, supongo que no… entonces, Edward — Sus ojos se clavaron en mí, no veía rabia en ellos, no veía nada a decir verdad — Estabas a punto de contestar la pregunta de la adorable Tanya.
— No es difícil…
— Oh, vamos, di la verdad — Isabella rodó sus ojos y sonrió, sonrisa que no alcanzó sus ojos — Soy una bruja, una loba, un ogro total, una perra…
— No te digas así — La paré, frunciendo el ceño. Dios, que tenía la gente por usar esa palabra contra las mujeres — Y estoy diciendo la verdad, no eres tan difícil de tratar cuando uno se acostumbra a tu personalidad explosiva.
— Y aún así la elegiste a ella ¿Cierto? — Isabella volvió a sonreír y Tanya me observó con algo de confusión ante sus palabras — Claro, no soy difícil de tratar, pero Tanya es una dulzura, tanto así que me dará diabetes con solo mirarla. Por cierto, te ves hermosa en ese vestido — Tanya se sonrojó profundamente ante el cumplido de Isabella — ¿Cómo te pidió que salieras con él?
— Oh, bueno, Ed-Edward… Jasper fue quién me hizo llegar una nota de Edward — Me miró con nerviosismo y comenzó a retorcer sus manos sobre su regazo — Lo encontré sumamente adorable.
— Adorable, sí — Isabella apoyó sus codos sobre la mea y posó su barbilla sobre sus manos — ¿Te dijo cuan hermosa te ves en ese vestido?
— S-sí, lo hizo, señorita Swan — Tanya estaba cada vez mas abochornada y yo no entendía las preguntas de Isabella ¿A dónde quería llegar con todo esto?
— ¿Te abrió la puerta de su automóvil y te ayudó a bajarte, no? — Tanya asintió con sus mejillas arreboladas — Edward, eres todo un caballero — Isabella suspiró con un deje de ¿tristeza? y se puso de pie lentamente — Bien, los dejo tranquilos para que continúen en su cita. Suerte chicos, se ve realmente que son el uno para el otro — Una nueva sonrisa forzada apareció en su rostro — Y Edward, lo siento…
— Isabella, soy yo el que debe…
— Déjalo ahí, no te disculpes, nunca debí ordenarte algo como esto.
— No, yo… yo debería haberlo recordado, lo siento mucho — Algo se comprimió en mi interior al verla. Dios, me había comportado como un malnacido. Sí, puede que haya sido algo brusca al momento de 'pedir' salir, pero, ¿Qué pasa si era tan nueva en esto como yo?
«Sigue soñando, chico, es Isabella Swan»
— No volveré a molestarte más Edward, puedes estar tranquilo — Me guiñó un ojo y se acercó a mí con ese paso aleonado que era tan ella, posando su boca cerca de mí oído susurró suavemente: — Para todo existe una primera vez ¿huh?
Y susurrando eso, dio media vuelta y desapareció por la puerta principal.
¡Buenas noches!
Aquí vengo con el séptimo capítulo. Es extraño pero últimamente me dan ganas de escribir cada vez mas seguido con este fic, no se que demonios sucede, bueno, las musas son así ¿no? espero les guste el capítulo, se que aun no hay mucho Edward/Bella, pero esos pequeños momentos son los que cuentan, se los digo enserio. Ah, y Bella es Bella, ella se recuperará pronto de este desaire no intencionado que Edward le hizo, esperen y verán :) Nuestro Eddie es un tanto volado para sus cosas, pobre cosita, no se da cuenta de nada por Dios XD
La portada del fic, estará en mi perfil por si quieren verla :)
Bueno, como siempre les agradezco por su apoyo, reviews, alertas y favoritos :D you make my day with them.
Todas ustedes son un amor con el apoyo que me dan y sus lindas palabras, no me queda nada mas que decir :)
Lamb.
