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De Vacaciones

Cuando Johnny logró llegar a la planta baja era de mañana y un pequeño niño sonriente lo estaba esperando con su mejor amigo en brazos. Squee había estado despierto toda la noche esperando a que el desenlace de esta maldita historia fuera lo más optimista posible para Johnny; quien había bajado al sótano para enfrentarse por última vez a sus amos.

Squee y Shmee esperaban con ojos bien abiertos al flaquito demente; Todd se encontraba sentado en un brazo del sofá mientras tenía a Shmee entre sus brazos y miraba fijamente aquella puerta del sótano cerrada oyendo los gritos y gemidos de aquella pelea que no deseaba saber: Afortunadamente para él pudo ver a su amigo regresar con una agradable sorpresa en la cual Squee no había reparado en el sótano pero que sin embargo había sentido como fuerza y apoyo cuando aquel ALGO lo impulsó a sacar a Johnny de ese oscuro lugar.

Johnny sonrió al ver a su amigo con esos lindos ojos castaños bien abiertos y se acercó lentamente a él sosteniendo a Conejo de Clavo entre sus dos manos.

-Creo que ya es hora de que nos vayamos. –Dijo Johnny alegremente mientras sacudía el cabello de Squee con la mano izquierda y éste reía levemente.

-¿Nos iremos para siempre? –Preguntó aquel niño mirándolo ansioso.

-No, tan sólo serán unas vacaciones. Volveremos el año que viene. Tan sólo cambiemos de escenario un poco. ¿Qué te parece?

Squee asintió con la cabeza.

-Entonces salgamos de aquí. –Dijo Johnny extendiendo la mano y Squee bajó de un salto de aquel sofá tomando la mano de su amigo.

Ambos se dirigieron a la puerta tomados de la mano y bastante ansiosos de saber qué pasaría después.

-¿A dónde iremos? –Preguntó Squee abriendo la puerta y saliendo primero.

-Bueno, resulta que no tengo la menor idea. –Dijo Johnny saliendo también y acomodándose a Conejo de Clavo bajo el brazo mientras cerraba la puerta tras él. –Pero lo interesante sería que nos largáramos y andemos de un lado a otro como vagabundos. –Dijo con una sonrisa bastante estúpida: El buen viejo Johnny seguía siendo como siempre y esto alegró profundamente a Squee.

-¿Él vendrá con nosotros, verdad? –Preguntó Squee mirando con ojos bien abiertos al conejo con el clavo atravesado.

-Seguro que lo hará: Es mi amigo, y no podría dejarlo aquí solo. Sé que el Señor Samsa muy probablemente le haría compañía pero me pone nervioso saber que él sería capaz de trepar sobre Conejo de Clavo e invitar a su familia y amigos. Y yo no quiero eso.

Squee sonrió.

-¿Y qué hay de tu amiga, la de la tienda de libros? Dijiste que me llevarías por uno.

-Bueno, haremos una pequeña parada en la tienda de libros y te compraré los que quieras, aunque no estoy nada seguro si a ella le gustaría dejar su empleo por todo un año y acompañarnos en nuestro divertido viaje familiar.

Johnny y Squee caminaron hasta el curioso auto del zafado muchacho y abrieron cada quien la puerta que les correspondía.

Una vez adentro se colocaron los cinturones y Johnny ajustó el espejo retrovisor con una enorme sonrisa en el rostro.

-¿Listos para irnos? –Preguntó el psicópata con Conejo de Clavo sentado en la parte trasera siendo sostenido únicamente por su propio cinturón de seguridad y con Squee sentado delante con él y con Shmee en su regazo.

-Listos. –Dijo Squee sonriente y alzando el brazo derecho de Shmee como en señal de entusiasmo.

-Muy bien, entonces larguémonos ahora mismo. –Encendió el auto y aceleró como loco saliendo velozmente de casa.

-¡Adiós viejo hogar! –Dijo alegre y riéndose como maniático mientras sacaba el larguirucho y flaco brazo izquierdo por la ventana. -¡Hasta el próximo año!

Squee se aferraba al asiento bastante nervioso mientras su insano amigo reía y conducía como un completo desquiciado; sin embargo su tormento duró tan sólo algunos minutos antes de que Johnny detuviera el auto y llegaran a la tienda de libros.

Entraron bastante entusiastas: Tan sólo Johnny y Squee que prefirió dejar a Shmee "cuidando" el auto.

-Ahora elige todos los que quieras. ¡No volveremos hasta dentro de un año! –Dijo Johnny alzando los brazos alegre y Squee corrió emocionado a distintas secciones que eran de su poderoso interés.

Johnny por su parte divagó un instante mirando libros bastante absurdos para él y comenzó a reírse de los títulos y portadas patéticamente hechos: Al menos a su juicio; y hay que decir que no estaba tan equivocado.

-Creo que no deberías de aparecerte en una librería si tan absurdos te parecen los libros. –Habló una voz quejumbrosa y bastante irritada tras de él. Johnny calló decepcionado y lanzó un gemido.

-Así está mejor. –Dijo aquella voz que estaba de espaldas a él acomodando una caja entera de absurdas novelas de contenido vacío vendidas como pan caliente. –Ahora de la manera más atenta te pido elijas un libro y salgas de aquí.

-Yo no vengo a comprar libros. –Dijo Johnny con hastío y los brazos cruzados mientras veía de reojo los demás estantes. –Traje a mi amigo a comprar libros pero yo no vengo a comprar ninguno.

-Técnicamente, chico listo. Vienes a comprar libros. –Dijo aquella voz mientras abría otra caja de libros inútiles. –Pues tú vas a pagarlos. ¿O me equivoco?

-Pues no, no te equivocas. –Respondió Johnny y de pronto su cerebro hizo contacto y se percató de que era vencido oralmente. Se indignó aún más y puso las manos sobre la cadera. -¿Y tú quién te crees que eres como para decirme lo que hago? –Dijo volteándose.

Aquella voz exhaló fastidiada y se volteó al mismo tiempo que él: Oh sorpresa.

Johnny bajó los brazos al instante y abrió bien los ojos. Aquella otra persona hizo lo mismo casi aterrada.

-Devi. –Dijo Johnny tragando saliva.

-Joh-Nny. ¡Johnny! –Gritó aterrada y al borde mismo de que le diera un infarto.

Entonces Devi se dio media vuelta y tomó velozmente el libro absurdo más pesado que pudo y lo alzó en brazos mientras Johnny la veía volverse histérica.

-¡Anda! ¡Atrévete a hacerme algo y te mato aquí mismo! ¡Anda! –Gritó trastornadamente mientras Johnny se limitaba a verla como si no la conociera.

-Te hacen daño los libros ahora que lo veo. –Respondió tragando saliva.

-¡Anda! ¡Anda da un paso en falso y acabo contigo maldito loco! –Alzaba cada vez más aquel libro mientras comenzaba a demostrar que la loca era ella y no Johnny.

-¿Me podría cobrar estos libros? –Oyó de repente y volteó los ojos cuidadosamente para evitar que el flaquito loco le hiciera algo.

Era Squee que traía como tres libros bajo cada brazo y cargaba otros cinco.

-S-S-Sí-Sí. –Dijo Devi volteando a ver a Squee y aparentemente relajándose.

Y entonces en un extraño y bastante impulsivo arranque de demencia, estupidez, enfermedad, locura o lo que fuera; Johnny estiró el cuello hacia delante y besó levemente los labios de la trastornada vendedora de libros con los ojos bien cerrados.

Devi se puso totalmente roja al instante mismo en que sentía los labios de Johnny pegados a los de ella mientras éste seguía con los ojos bien cerrados y con las manos entrelazadas por la espalda.

Bien pudo haber golpeado al desquiciado en la cabeza con aquel libro y comenzar a masacrarlo ahí mismo arrojándole toda una colección de enciclopedias actualizadas y recién traídas una por una; sin embargo prefirió cerrar los ojos y soltar el libro y jaló al flaquito desquiciado besándolo completamente mientras éste abría bien los ojos y comenzaba a preguntarse si realmente el desquiciado era él y no ella.

Squee solamente los miraba y suspiró caminando penosamente cargando con todos aquellos libros para buscar a alguien más que lo atendiera.

No pasaron más allá de otros tres segundos y ambos se separaron.

-Ahora, pequeño desquiciado, -Comenzó a decir Devi pegándole en el pecho con el dedo índice bien clavado. –Quiero que salgas de mi tienda y… ¿Y el niño?

-Seguro que te refieres a mi amigo Squee. –Dijo Johnny bien sonriente y con ese semblante estúpido de nueva cuenta sobre el rostro. –No lo veo, tal vez se fue o fue a buscar a alguien eficiente que le cobrara los libros.

-¡Eres un idiota! –Dijo Devi bastante molesta mientras Johnny retraía ambos brazos como si se alejara de algo que podría hacerle daño.

-Bueno ¿Y qué? Así es como aparentemente te gust, -Y antes de que pudiera terminar de acompletar el: "Te gusto"; aquella chica lo jaló de la camisa y volvió a besarlo: Sí, ahora la desquiciada era ella.

Squee finalmente regresó hasta donde estaba Johnny con dos bolsas llenas de libros. A final de cuentas el que terminó pagando fue el mismo niño y ya más ansioso de irse le pareció un gasto menor el pagar sus propias cosas.

-Listo para irnos. –Dijo Squee mientras Johnny se aflojaba el cuello de la camisa y Devi se cruzaba de brazos fingiendo que nada había pasado.

-Entonces en marcha. –Dijo Johnny y con esa sonrisa estúpida en el rostro volteó a ver a Devi. Alzó ambas cejas bastante sonriente como si le estuviera insinuando algo.

Ella frunció el ceño con ambos brazos cruzados y entonces: Sólo entonces Johnny sonrió bien alegre y se agachó tomando a Devi de la cadera y alzándola ligeramente acomodándosela en el hombro tal cual un saco de papas.

-¡Ahora sí podemos irnos! –Dijo Johnny sonriente y comenzó a caminar agarrando a Devi de la cintura para que esta no cayera de bruces.

-¡Bájame maldito desquiciado! ¡Bájame o te patearé el trasero! –Gritó intentando sonar agresiva mientras veía la angosta espalda del flaquito. -¡Vas a arrepentirte de hacerme esto! ¡Haré que te arrepientas en serio!

-Tu novia grita mucho. –Dijo Squee abriendo la puerta del auto y entrando con todo y sus libros.

-Sí, pero se cansará en un par de horas. –Dijo Johnny abriendo la puerta trasera.

-¡¿Novia? ¡Yo no soy su novia! ¡Y dile que me baje o voy a matarlo!

-He oído cosas mucho peores. –Dijo Johnny dejando a Devi y cerrando la puerta levemente mientras miraba al cielo bizcamente.

Sin embargo Devi se "resignó" y en vez de salirse por su propia cuenta mientras ninguno ponía los seguros del auto, permaneció sentada y cruzó los brazos.

Johnny abrió su puerta y se colocó el cinturón de seguridad una vez que entró mientras su "novia" seguía sosteniendo aquel puchero y se soltaba el cabello.

-Ahora sí podemos irnos. –Dijo Johnny alegremente encendiendo el auto.

Devi seguía enojada, Squee ojeaba alegremente lo que había comprado con Shmee en su regazo y el buen Conejo de Clavo seguía acomodado finamente sobre el asiento con aquel cinturón de seguridad sobre él.

-Ay vamos Devi, no te enojes. –Dijo Johnny acomodando el retrovisor. –Si cambias esa cara ¡Nos detendremos en el primer mini súper que encontremos y compraré Brain Freezys para todos!

Squee se alegró de verdad alzando los brazos al igual que Johnny y arrancó.

Devi se acercó al asiento de Johnny y son un semblante algo severo y a la vez que finalmente cede dijo: -Y quiero una bolsa de papas grande.

-Sí, lo que digas. –Dijo Johnny bien sonriente rumbo a su última parada antes de salir finalmente de la ciudad.