Qué tal apreciadas/os lectores/as, les traigo un nuevo capítulo de mi fic, otorgándole los créditos a los creadores originales de la serie de Victorious, que no soy yo (¿siempre debemos hacer eso? ¿No es posible que lo aclaremos sólo al principio de la historia?) En fin. Tengo otra pregunta, ¿cómo puedo cambiar la clasificación de mi fic de K+ a una más alta? Ya he intentado de una manera y sigue saliendo como K+, ¿ya no se puede revertir? No quiero tener problemas por meterlo en una clasificación no recomendada para menores. Ojalá alguien pueda ayudarme.

Y ojalá les guste este capítulo nuevo. Por cierto, movieron Victorious de horario, ¿alguien sabe a qué hora lo pasan en México? Gracias de antemano.

CHAPTER 7. UNA OBRA QUE TRANSFORMA VIDAS

-No aprecias tu vida ¿verdad Sikowitz?

-Vamos Jade, les salió todo muy bien, el público las amó, es lo mejor que Hollywood Arts ha producido en años, no quieres estar fuera de una de las más grandes producciones del instituto ¿o sí Jade?

-Por supuesto que no.

-¿Entonces cuál es el problema?

-¡Tori! – La verdad, estábamos acostumbrados a que Jade fuera tan sincera.

-No pasará de un besito nada más.

-Grrrrrr.

-Sólo uno Jade…solo uno – decía él con la voz temblorosa.

-¡No quiero!

-¿Por qué no?

-¡Porque Tori tiene mal aliento!

-Aaahh – obviamente no era verdad, solo lo decía porque no quería salir en la obra y para molestarme, como era su costumbre.

-Parece que alguien no está siendo profesional. – Digo saliendo de mi enojo con ella – Hace días "alguien" me dijo que no podía salir huyendo del escenario porque estábamos en plena actuación, que si uno está aquí es porque quiere ser artista, y los artistas deben ser profesionales, pero evidentemente ¡"alguien"! se está saltando esa regla – digo mirándola directamente a los ojos.

-"Alguien" te quiere romper la cara.

-¿Sin argumentos en tu defensa West?

-No necesito que me recuerdes el decálogo del oficio Vega, sé muy bien lo que tengo qué hacer.

-Sí pues no se nota, parece como si quisieras salir huyendo, ¿qué pasa West? ¿Le tienes miedo a una producción? ¿O es que tienes complejos? – todos dan un paso atrás. Sí, la estaba retando.

-¡Mide tus palabras Vega! – ella se enoja y me enfrenta pero André la detiene.

-Aguarda, aguarda, aguarda. Esto no tiene qué terminar así.

-Estoy de acuerdo con Tori – habla de repente Cat. Jade la mira furiosa.

-¡¿Qué estás diciendo?

-Que estoy de acuerdo con Tori, creo que si eres una actriz profesional Jade, debes verte como tal, y no rechazar una obra solo por discrepancias con tu co-protagonista, no es profesional.

-¡Cierra la boca Catherine!

-La verdad no duele… - continúa ella.

-¡Está bien…! Está bien… ¿quieren que acepte el papel? Lo haré, de acuerdo, voy a continuar en la obra. Pero tendrán qué cuidarse de mí – alegó mirándome - ¿cuánto tiempo dura ese beso Sikowitz?

-Amm, no es nada. Sóloo… emm… 18 minutos.

-¡¿Qué? – exclamamos todos al mismo tiempo.

-Bueno, es que en realidad, son varios, y si los juntas por todos deben durar alrededor de 18 minutos – el profesor quisiera desaparecer ante la presión de su alumna.

-¿Qué pasa Jade West? ¿Miedo? – le digo encarándola.

-Hagámoslo lo más pronto posible.

-Yo no tengo prisa – ella me mira fulminante y al fin toma su mochila con bastante disgusto y se marcha a zancadas tras mi comentario.

De inmediato todos comienzan a desplazarse, era muy notorio el peso de estimación que tenía Jade West para todos.

-Bien hecho – me dijo Cat guiñándome un ojo.

-Gracias – le respondo.

El primer ensayo de la obra llegó en dos días. Al parecer todo iba bien hasta que llegó la parte del primer beso. Yo, bueno, mi personaje, tenía qué seducir a su amiga. Así que Jade está sentada en el suelo y yo llego y la abrazo por la espalda. No puedo ocultar que estoy muy nerviosa pero debo hacer un gran esfuerzo si quiero, por tan solo una vez, ser yo quien la domine.

-Liz – habla mi personaje, acariciando su cabello y su espalda – hay algo que debo confesarte.

-Dime – responde ella volteando hasta quedar frente a mí, pero a su lado – te escucho, antes de que tenga que marcharme, mi tren ya está por salir.

-Te amo – acaricio su mejilla y estoy a punto de besarla cuando ella se aparta.

-¿Todo bien Jade? – pregunta Sikowitz bebiendo el agua de un coco.

-Lo siento…perdí el…la…continuación…pero está bien…ya…vamos de nuevo – sonrío socarronamente.

Y repetimos.

-Te amo – me acerco hasta sus rostro y le doy un beso a pocos milímetros de su boca, ella me mira con su hermoso par de ojos y enseguida la beso, esta vez más cerca de su boca, lo hago de nuevo, en la comisura de sus labios y uno rápido sobre ellos, cuando me preparo para besarla frenéticamente Trina interrumpe llamando al profesor.

-El director lo espera en su oficina, Helen está de vuelta.

Sikowitz se levanta para salir.

-Bueno, continuaremos otro día, por el momento…muy bien chicas, estuvieron geniales. Hasta parece que se gustan de verdad – y sale corriendo del salón.

Jade aprovecha para tomar a Beck de la mano y huir rápidamente. Cat se ve frustrada.

-Por poco – me dice ella cuando las dos nos quedamos en el salón.

Salimos al pasillo y enseguida escuchamos una discusión.

-¡¿Qué haces aquí?

-¿Es tu casa?

-¿Porqué no te marchas? – continúa Beck.

-Porque no vengo a buscarte a ti, cómprate tu instituto y entonces me echas.

-Sé a lo que vienes, pero no conseguirás lo que te propones.

-No seas tan inseguro Beck Oliver.

-Sólo te lo repito una vez más… ¡vete!

-¡Beck! – Cat corre hacia el joven que me daba la espalda – está bien ¿sí? Él vino a buscarme. Vamos – le dice al muchacho jalándolo por el brazo.

-No te vuelvas a aparecer por acá –dice retándolo. A los pocos instantes llega Jade.

-Vámonos – le dice y ambos caminan juntos hasta la salida. Nunca antes había visto a Beck Oliver así.

Al otro día me levanto apurada, se me había hecho tarde para llegar a la escuela, Trina está en la sala jugando a arrojar pelotas con una pistola de plástico.

-¿Qué es eso?

-No lo vas a creer, la compré por internet y es fabulosa, mira.

Dispara y una gruesa pelota de goma sale del juguete y va a estrellarse en la pared, rebotando.

-Trina…ya no eres una niña.

-Lo sé – responde – por eso me divierto.

-¡Préstamela! – intento quitarle el juguete.

-No Tori, es mía.

-Sólo préstamela un momento, déjame calarla.

-¡No! Es mía, cómprate la tuya.

-¡Trinaaaaaa!

En la escuela.

-No volveré a insistir, tienes que quedarte en casa de tu prima.

-No vuelvo a repetirlo, no lo haré.

-Jade.

-¡Ay! Mi prima Beth es insoportable.

-¿Qué sucede? – Se acerca André.

-Que el padre de Jade estará fuera por esta semana y le ordenó quedarse con su prima Beth que vive cerca de aquí, pero ella no quiere.

-¿Y qué hay de malo que se quede sola en casa?

-André, Jade no puede quedarse sola en esa casa, podría ser muy peligroso.

-Es mi casa, ¿qué puede tener de peligrosa mi casa?

-No es que tu casa sea peligrosa, es que te expones a que… - suspira – a que alguien pueda meterse a…robar, y te pueda hacer daño.

-Sé defenderme.

-Sí pero…

-Además a nadie le dará por entrar a mi casa.

-¿Por qué no? – pregunta André curioso.

-Pues porque es mi casa…la casa de los West.

-Eso sí.

-¡Dame, dame eso! – Trina y yo seguíamos forcejeando por el juguete de plástico.

-¡Suelta eso Tori Vega!

-Sólo préstamela un momento ¿sí?

-¡Que no!

Entonces tiro del juguete y este se dispara, la pelota de goma va a dar directo a la cabeza de Jade. Ella cae al suelo por el golpe. Trina y yo nos quedamos inmóviles.

-¡Adiós! – me dice ella dejándome el arma en la mano. Yo me acerco hasta Jade y al instante Trina regresa y me empuja.

-¡Tori qué hiciste! Jade ¿estás bien? – No se había desmayado, pero claramente estaba furiosa – Tori disparó esa cosa y…

-¡Trina!

-Vamos a llevarla a la enfermería – dice Beck ayudándola a levantarse, es cuando un pequeño hilillo de sangre comienza a emerger más arriba de su ceja izquierda. Me preocupo. Ella me mira con más odio de lo que ha hecho antes.

-¿Qué cuidados debemos tener? – le pregunta Beck a la enfermera.

-Bueno, el golpe es serio, la pelota es de goma sólida, firme, es posible que tenga molestias en la cabeza. Además, ya te has golpeado antes eh, ¿qué es lo que haces por ahí Jade West?

-Tuvo un accidente hace unos días.

-Se nota. Deberá tomar una de estas – dice mostrando las enormes cápsulas – cada 8 horas exactamente, no antes, no menos. Si fuera ustedes, usaría esa pistola de juguete para obligarla a tragarse las pastillas.

-¡Te estoy escuchando!

-Bueno Jade, te conozco y sé que de otra forma no tomarías el medicamento, ¿cuántas veces no has venido a parar acá eh muñeca?

-Haz tu trabajo y ya McKensie – la enfermera mira a Beck y le susurra– considéralo, en serio –Por otro lado – alza la voz – alguien debe cerciorarse de que te tomes esas pastillas y de que no te desmayes en la bañera.

-¿Qué quieres decir?

-Que probablemente además de dolor de cabeza tengas algunos mareos que te puedan provocar desmayos. Imagínate si estás en la bañera…es muy peligroso, por eso debes contratar a una persona que te cuide ¿qué tal yo? – le dice con un sonrisa.

-Gracias pero no, sé cuidarme sola.

-Entonces dile a mami que te bañe.

Mientras Jade termina de vestirse los chicos y yo esperamos dentro del consultorio.

-Me preocupa Jade – dijo Beck serio.

-¿Es muy grave Beck?

-No, pero sus padres, ambos, estarán fuera esta semana y ella debe estar bajo cuidado. Lo peor es que estoy seguro que no irá a quedarse en casa de su prima.

-¿Qué tal si se queda en casa de Cat? – Cat asiente con la cabeza pero enseguida Beck se niega.

-No, en casa de Cat no.

-¡Ya sé! – Dijo ella - ¿Qué tal en casa de Tori?

-Cierto.

-¿En mi casa?

-Sí – dijo André – Tori fue quien la golpeó, que Tori la cuide.

-¡Los estoy escuchando! – ella sale detrás del vestidor – ¡los escuché y me niego rotundamente!

-Jade, es lo más sensato.

¡No! Los padres de Tori me odian.

-¿Es verdad?

-¡Por supuesto que no!

-Pues lo harían.

-Jade… - dice Beck como buscando una solución - está bien, haremos esto…tú te quedarás en mi camper y yo en casa de mis padres ¿de acuerdo? Así estarás cerca de mí y podré cuidarte.

-No, está bien como dijimos…

-¿Cómo?

-Jade puede quedarse en mi casa, conmigo, yo cuidaré de ella. André tiene razón, yo fui quien la golpeó, así que yo debo cuidarla.

-Tori, no tienes que…

-Beck, no vas a levantarte a las cuatro de la mañana para obligar a Jade a tomarse las pastillas.

-Eso es cierto – dijo André.

-Qué lindoooosss, todos, arreglando mis asuntos – responde ella – pero ya les dije que me quedaré en casa y cuidaré de mí misma.

-Vamos, sé que no lo harás, y si te quedas en casa de Tori me sentiré más tranquilo.

-No.

-Sí lo hará – digo retándola de nuevo – Jade irá a dormir conmigo los tres días de cuidado que indica la receta.

Ella me clava su mirada pero por extraño que suene, no se negó más. No puedo creerlo, Jade irá a quedarse a dormir en mi casa… no puedo creerlo ¡Jade irá a quedarse a dormir en mi casa! ¡Aaaaaahhh!

-¡Hola Jade! – saluda mi mamá con emoción.

-Hola señora Vega.

-Yo, quiero decirte que esta es tu casa, así que espero que te sientas cómoda. Ah, y una disculpa por el accidente que te provocó nuestra hija, estoy segura que ella no lo hizo a propósito.

-Lo sé, gracias – mamá le sonríe y ella le devuelve la sonrisa en un gesto muy cortés. Caramba, no conocía esto en ella.

-Aah, te quedarás en mi habitación, te ayudaremos a subir esto – digo señalando la maleta.

-Puedo sola – toma el equipaje y suelta un gruñido cuando Beck intenta ayudarla.

-Está bien, tú puedes – comienza a subir las escaleras.

-Subo en un momento.

Tomo a Beck por el brazo casi obligándolo a sentarse en el sofá.

-Beck, ¿puedo hacerte una pregunta muy personal y algo íntima?

-¿Deberías?

-¡Sí!

-Adelante.

-¿Porqué no quisiste que Jade se quedara en casa de Cat?

-¿A qué viene eso?

-Es porque…tú…sabes que…entre ellas dos hay…no sé…una amistad algo…cercana…es decir…más íntima de lo normal.

-¿A qué te refieres?

-¿Estás celoso de Cat? – le suelto. Él me mira serio y luego asoma una atractiva sonrisa.

-¿Yo? ¿Celoso de Cat? ¿Por qué lo estaría?

-Pues porque parece que ellas dos tienen algo más que una linda amistad de amigas – ríe.

-Ya sé a lo que quieres llegar. Tori, no es así, sé que todos piensan que entre Jade y Cat hay…algo más porque ellas son muy cercanas y porque Cat es la única chica que puede estar más cerca de Jade de lo permitido pero… - ríe de nuevo – yo no me preocuparía de Cat en realidad, a Jade se le han propuesto muchas chicas, pero ella me ama, a Jade le gustan…ya sabes…los chicos… - ahora su rostro se torna sombrío – Yo más bien me preocuparía por el hermano de Cat…él sí es una competencia.

-Oye Tori tu habitación tiene demasiada luz y se ve muy simple, creo que tendremos que darle un toque de sombra.

-Seguro, lo que tú quieras Jade - Ella baja las escaleras y se planta frente a Beck.

-Supongo que ya te vas.

-Sí, debo llegar a casa a terminar de arreglar el cobertizo. Te veo mañana.

-Bien – ella se le acerca y lo besa apasionadamente, era un beso de ensueño. Me imagino en el lugar de Beck, cierro mis ojos para disfrutar pero luego vuelvo a la vida real, ella estaba besando a su novio, el chico que ama, probablemente nunca me besaría a mí. A lo mejor, con algo de suerte y si todo salía bien, la única oportunidad que tendría de probar los labios de esa mujer sería en la obra de Sikowitz, esa era mi esperanza, así que lo haría lo mejor posible. Con un poco de suerte, ella querría hacerlo de nuevo.

-Cuídate mucho amor.

-Tú cuídate…bebé – bajo la cabeza, ella lo miraba con tanta ternura y amor. No puede ser, ¿por qué me había enamorado de ella? Tantos chicos que querrían salir conmigo y yo caigo ante los encantos de esa muchacha. No es lo que esperaría. Beck sale por la puerta y yo veo mi reloj de mano.

-Mira, es hora de tu medicina.

-Y de tomar una ducha.

-No, es hora de tu medicina.

-Yo digo que no te lo tomes en serio.

-Yo digo que te sientes y abras la boca para tragarte las pastillas.

-No lo haré – me dice poniéndose justo frente a mí, muy cerca. Percibo su seductor aroma. Pero esta vez no estaba dispuesta a dejarme seducir por ella. La tomo con fuerza y la empujo contra el sofá cayendo sobre ella.

-Vas a tomarte las pastillas.

-¡Aléjate de mí!

-No me provoques Jade West.

Ella hace intentos por zafarse de mis brazos pero si logré dominar a Trina tengo la seguridad de dominarla también a ella. Y lo consigo.

-Ahora abre la boca – lo hace, como si fuera una niña regañada. Introduzco las pastillas y después el agua de su botella. Ella traga ambas cosas con un gesto de asco y luego se queda quieta. Me le quedo mirando embelesada, tiene los ojos cerrados pero en un momento los abre y también me mira.

-¿Qué estás viéndome?

-Am, yo…no…no nada…nada…solo…amm…vamos. Seguro querrás descansar un poco – Ninguna se dio cuenta que Trina nos estaba mirando desde la cocina, y no le agradó la escena.

Me sigue hasta la habitación. Esa noche en el cuarto de baño puedo asimilar cuán bella era. El cabello largo y castaño con mechas azules y blancas que combinaban con sus bellísimos ojos. Alta y delgada y con una piel tan blanca como la luna que brillaba esa noche. Compartimos el lavabo cuando realizamos nuestra limpieza bucal, y la observo de vez en vez por el espejo. Me encantaba, cómo me encantaba. Ella también me echa ciertas miradas y en una de esas le sonrío y me corresponde de la misma manera.

-Tori – me habla en un tono de voz muy bajo, más como susurrando y sin dejar de mirarme desde que salimos del baño y fuimos a la cama – gracias – y se queda dormida. Es el primer gesto lindo que ella tiene hacia mí. Las otras veces prácticamente había sido obligada a abrazarme.

Observo su rostro captando cada detalle de él. La boca, las cejas, las pestañas, la naríz, los percings, los rasguños que se hizo en el campamento. Cuidarla ahora era poco comparado con lo que ella hizo por mí aquél día, me salvó la vida dos veces, vaya paseo que tuvo Jade, a punto de morir por culpa de otra persona en tres ocasiones. No siendo menos lo que pasó ahora la golpeo con una pelota de goma. Es fuerte sin duda, cuántas cosas no le han pasado desde entonces. Comenzando con revivir a Trina de un accidente falso y luego esto. Oh por favor, cuántas ganas de besarla.

Algunos minutos después escucho que la puerta de mi cuarto se abre, me quedo quieta y entre mis sábanas distingo una figura de pie al lado izquierdo de mi cama, al lado de Jade. Me levanto de improvisto.

-¡Trina! – exclamo con una voz aguda para no despertar a mi invitada - ¿qué haces aquí?

-Sólo quiero ver cómo se mira dormida. Ay mira, parece un angelito, ¿quién lo dijera no?

-Trina tienes qué dejar esa obsesión por Jade.

-No puedo, menos ahora que sé que eso te convendría.

-¿De qué hablas?

-Las vi, hace rato, vi cómo estaban jugueteando en el sillón.

-Le estaba dando sus pastillas.

-¿Y tenías que acercarte tanto a su boca?

-No estaba cerca de su boca.

-Esperaba que en cualquier momento la besaras.

-¿Cómo puedes pensar eso?

-Mucho cuidado con ese asunto Tori, mucho cuidado con meterte con lo que es mío.

-Jade no te pertenece.

-¿Y a ti sí?

-¡Ella le pertenece a Beck! – Por desgracia.

-Muy pronto no será así. Ya lo verás. Ella…querrá que yo la consuele por su pronta ruptura con Beck.

-No te atrevas a hacer nada…

-¡Impídemelo! – y se va, con un tono amenazante en su voz.

Esa semana pasó realmente rápido, todo lo que pude haber logrado se quedó solo en intentos. Cat también estaba decepcionada.

Sólo una esperanza resultaba entre todos los fatídicos días que viví tratando de entablar buenas relaciones con la chica gótica, y es que ese día ensayaríamos de nuevo, después de clase. Me encontraba más nerviosa que nunca, porque al parecer, este sería el día en que finalmente lograra concertar un beso con Jade, la primera vez que tocaría sus labios y los enredaría entre los míos. La miré casi en toda la clase, muy distinguida, llevaba una mini falda negra y lisa sobre unos mallones del mismo color y sus botas góticas. Una blusa azul oscuro de manga larga algo pegada a su cuerpo que la hacía lucir deliciosa, sus característicos collares extraños y su maquillaje al mismo estilo, su cabello largo sobre su espalda y los ojos tan azules como el cielo de esa mañana.

-Tranquila Tori, con esas miradas te la vas a gastar – me dijo Cat dándome un codazo.

Todos los de la clase estaban ahí, pues cada uno llevaba un papel en la obra, eso me hacía sentir un tanto incómoda porque entonces todos ellos nos estarían mirando. Sé que suena tonto porque la obra la presentaríamos delante de un buen número de espectadores pero en este espacio, sentía que entre los personajes había más intimidad.

-Te amo –

Repito la frase del personaje acariciando su fría mejilla y mirándola directo a sus preciosos ojos. Me acerco y beso esa mejilla helada, me acerco de nuevo y beso más cerca de su boca, luego en la comisura de sus labios, ante este gesto noto cómo ella tiembla ligeramente y respira constante. Entonces me aproximo más y beso rápidamente sus labios, me aparto y preparo mi mente ante lo que tenía que pasar. Las dos nos miramos a los ojos y sin pensarlo mucho me lanzo sobre ella aprisionando sus labios entre los míos.

Realmente espero les haya gustado y como siempre añado avances del próximo capítulo:

-Caramba Tori – me interrumpe André – si así es como Jade y tú se odian no quiero imaginarme lo que pasaría de ser lo contrario.

-Está celoso – responde Cat canturreando la frase.

-¿Llamas por el empleo de asistente?

-Acepto.-

-¿No me digas? ¿Finalmente te cambias de escuela? – argumenta Jade al llegar y sentarse a la mesa.

-¿Porqué a casa de Cat? – pregunta Beck molesto.

-Jade – murmuro.

Lo siguiente es lo mejor, pasamos de la acción general de la confrontación hasta el punto de confrontación. Dejen sus opiniones agradables lectores/as, siempre me sacan sonrisas. Saludos.