Hola a todos espero que se encuentren muy bien, no saben como lamento no haber publicado antes un nuevo capítulo del fic pero ocurrió una tragedia en mi familia, mi abuelito falleció y es por ello que ardé tiempo en recuperar la inspiración. Quiero que sepan que no abandonaré este fic, lo llevaré a un buen final que aún veo un poco lejano ya que con la universidad no me queda mucho tiempo disponible, pero saben sus reviews me dan ánimos de seguir adelante con este proyecto así que espero que me los puedan seguir dejando junto con sus sabios consejos.
Ahora mi agradecimiento a los que me dejaron review la última vez a los cuales ya les he respondido a sus correos y también gracias a toso por leer.
*zarkan
*Anubis Death Angel
*UchihaDiana
*devilhangel
*Sakurita 94
Mil gracias por sus reviews y sin más los dejo con un nuevo capítulo de HISTORIA DE UNA DIOSA GUERRERA.
CAPÍTULO 7: ARMADURAS AMAZÓNICAS DORADAS.
– Tiene razón, es mejor que me retire en estos momentos, debería hacer lo mismo Gran Patriarca, hoy ha sido un día agitado – le dijo mientras se perdía detrás de la cortina dirigiéndose hacia sus aposentos – "es mejor que descanse un rato ya que a media noche deberé reunirme con Hades y Poseidón para tratar ese asunto, Shion perdóname por ocultarte esto, prometo que pronto te revelaré lo que está sucediendo ya que necesitaré de tu ayuda para poder fabricar las nuevas armaduras doradas" – pensaba para sí misma Athena.
– Así lo haré mi señora – susurró Shion mientras se dirigía a sus propias habitaciones sin imaginarse los pensamientos que su diosa tenía en esos momentos.
Poco a poco, el manto nocturno iba cubriendo cada rincón el Santuario de Athena dejándolo únicamente iluminado por una luna que en esos momentos se encontraba menguante, pero, con la compañía traviesa de los luceros que se encuentran junto a ella, era más que suficiente para iluminar tenuemente el lugar, como queriendo ocultar algo o a alguien de la vista de curiosos. La luna se encontraba en el punto más alto dando a notar lo tarde que ya era, al ver esto la diosa de la sapiensa desde el alféizar de su ventana, decidió que ya era hora de dirigirse sigilosamente hacia Cabo Sunión, donde hoy, justo a la medianoche, deberá reunirse con los hermanos de su padre, sus tíos, Poseidón, Emperador de los Mares y Hades, Emperador del Inframundo. Poco a poco y sigilosamente se dirigió hacia un pasadizo que la llevaría a las afueras del Santuario para así poder encaminarse hacia el lugar de la reunión sin levantar sospecha alguna. Mientras tanto, pensaba en cómo iba a explicarle al Patriarca que necesitaría de sus servicios para fabricar nuevas armaduras doradas exclusivamente para amazonas, sin la necesidad de decirle sus verdaderas razones, ya que de por sí sus actos causarían muchas dudas y sospechas en el Gran Maestro, lo único que le quedaba era explicarle la verdad aunque eso causara preocupaciones al Sumo Sacerdote. Dejando de pensar en todo lo anterior, Athena continuó con su caminar hasta que por fin llegó al final del pasadizo. A partir de ahí dirigió su camino hacia la costa para llegar a su destino, un alto acantilado con vista al inmenso mar. En la cima, reposaba el antiguo templo de Poseidón ya en ruinas, más sin embargo, este dejaba notar lo maravilloso y esplendoroso que alguna vez fue en otra época. Cuando llegó por fin a la cima pudo divisar a lo lejos dos siluetas, las cuales pertenecían a las personas con las que se reuniría, se acercó lentamente a ellos hasta quedar a sus espaldas, y de la misma manera, estos se dieron la vuelta para encarar a la persona que tenían detrás de ellos.
– Llegas un poco tarde Athena – dijo Hades para romper con el silencio, este vestía un traje completamente negro a excepción de los bordes dorados alrededor de cuello y mangas.
– Lo siento, pero tenía que esperar a que todos estuvieran durmiendo en el Santuario – contestó Athena a manera de disculpa.
– Eso es lo de menos – intervino un Poseidón ataviado con una túnica blanca al estilo griego – lo importante es que ya estamos aquí reunidos – dijo mientras se sentía una fresca brisa provocando que sus cabellos azules revolotearan junto con otros violáceos y azabaches – los tres tenemos que discutir la forma en que debemos prepararnos para hacer frente a la amenaza que se cierne sobre todos – concluyó un preocupado Poseidón.
– Si las sospechas de Zeus son correctas, en la próxima batalla debemos unir fuerzas para tener una oportunidad de vencer – dijo Hades igualmente preocupado, solo que este, con su fría máscara, no lo dejaba entrever – Athena, no haz mencionado nada de esto a alguien en el Santuario ¿verdad? – preguntó este dirigiendo su gélida mirada hacia su sobrina.
– Por supuesto que no he dicho nada aún, no quiero preocupar a nadie hasta no tener la certeza de lo que está ocurriendo – contestó Athena – aunque pienso que es mejor que se lo diga al Patriarca, sé que él sospecha, aunque no sepa exactamente qué es lo que pasa – terminó de decir.
– El Patriarca de tu Santuario es muy sabio Athena, hoy pude comprobar eso – le dijo Poseidón – tal vez tu idea sea buena – afirmó.
– Lo que dice Poseidón es cierto, pero, necesitarás de toda la ayuda posible para que tus demás guerreros no se enteren, por lo menos no ahora – habló Hades.
– Además necesito de su ayuda para crear un juego de armaduras doradas – mencionó Athena.
– ¿Más armaduras doradas? – preguntó intrigado Hades – Se supone que esas armaduras representan a las doce constelaciones de la elíptica solar – razonó.
– Así es, pero esas armaduras son vestidas únicamente por hombres, las que yo necesito serán iguales a las de ellos, protegidas por los doce signos del zodiaco y únicamente para mujeres, serán Armaduras Amazónicas Doradas– respondió con determinación Athena.
– Esa es una buena estrategia Athena, de esa forma reúnes más guerreros poderosos a tu orden que serán de gran ayuda para lo que se avecina y a su vez puedes encubrir su creación ante tus guerreros diciendo que es para mantener la igualdad en la orden Dorada – intervino Poseidón.
– Así es, pero crearlas necesitará de mucho tiempo, ya que las únicas personas capaces de crearlas son el Patriarca, el Santo Dorado de Aries y su aprendiz, es por eso que necesito de tu ayuda tío – dijo Athena viendo fijamente a Hades.
– No veo de que forma puedo ayudarte Athena – le respondió el aludido.
– ¿Recuerdas a los lemurianos que participaron en la anterior Guerra Santa? – le cuestionó Athena obteniendo como respuesta una leve afirmación con la cabeza – por favor lo que necesito es pedirte que aunque sea de manera temporal los traigas de nuevo a la vida – culminó Athena ocasionando que Hades la viera con sorpresa reflejada en sus finas facciones.
– ¿Regresarlos a la vida? – repitió Hades – pero Athena, ellos llevan muertos más de doscientos años, sería demasiado peligroso traerlos de vuelta – dijo Hades escogiendo cuidadosamente sus palabras.
– Lo sé pero, realmente los necesito – insistió Athena – de lo contrario, la armaduras tardarán demasiado tiempo en ser creadas, ya he empezado a elegir quienes serán las personas que entrenarán por las armaduras para instruirlas lo más rápido posible, las armaduras deben estar terminadas antes de hacer la presentación de las aprendices– explicó Athena.
– ¿Y cómo piensas explicarle a estos lemurianos tus razones para traerlos de vuelta? – cuestionó Poseidón.
– Debo hablarles con la verdad, a ellos y a los dos lemurianos mayores del Santuario – le respondió Athena – sé que el Patriarca y Mu guardarán el secreto hasta que sea el momento de revelarlo, confío ciegamente en ellos – terminó de decir Athena con una mirada llena de determinación.
– Te concederé el favor que me estás pidiendo pero, las almas que me pides regresen a la vida únicamente podrán regresar por una semana – le respondió seriamente Hades – ellos llevan mucho tiempo muertos, es por ello que no puedo hacer que permanezcan más tiempo en la Tierra, de lo contrario, sus almas desaparecerán definitivamente – culminó.
– No sé como agradecértelo tío – dijo una emocionada Athena – con ese tiempo será más que suficiente para forjar las armaduras, pero debo decirte algo más, la creación de las armaduras lleva todo un proceso y estos lemurianos tienen habilidades diferentes, mi plan es revivirlos cuando el proceso lo requiera – concluyó Athena.
– ¿Y cuál es ese orden y tiempo que debo seguir? – cuestionó Hades.
– Ahora te explico; primero debo conseguir el Gammanium con aleaciones de oro que es el metal para poder forjar las armaduras y bañarlas con el polvo estelar, el cual sirve, en este caso, para darle una esencia vital a las armaduras. Este proceso lo realizarán Sage, Hakkurei, Atlas, el Patriarca, Mu y Kiki; y por último, Yuzuriha completará la creación de las armaduras vertiendo su sangre en estas para que junto con el polvo estelar concedan la esencia vital a las armaduras – explicó Athena.
– Entonces primero deberé revivir a Sage, Hakkurei y Atlas la última será Yuzuriha ¿no es así? – preguntó Hades recibiendo por respuesta una leve afirmación – deberás avisarme el momento en que los reviviré y para no levantar sospechas hablaremos mediante el cosmo.
– Está bien tío, yo te avisaré cuando tenga el gammanium en mi poder – respondió Athena.
– Ya que han hablado sobre ese punto debemos proseguir con la causa de nuestras preocupaciones y de esta reunión – dijo Poseidón.
– Tienes razón – respondió Hades – debemos definir de que forma afrontaremos esta nueva amenaza que se cierne no solo en la Tierra sino en el Universo, lo que haré por el momento será supervisar el entrenamiento de los espectros, Hypnos y Thánatos; no lo verán extraño después de los resultados de la última Guerra Santa, además debo encontrar a Perséfone – mencionó.
– Y yo a Anfitrite que ya ha reencarnado – dijo Poseidón.
– ¿Ambas reencarnaron? – preguntó una incrédula Athena.
– Solamente Anfitrite reencarnó – dijo Hades – tu hermana se encuentra enojada conmigo desde la anterior Guerra Santa que sostuvimos y por lo que me dijo Zeus conserva su verdadero cuerpo – dijo este soltando un leve suspiro.
– Entiendo, y ¿tú qué medidas tomarás con respecto a la amenaza que se cierne sobre nosotros tío? – preguntó Athena enfocando su mirada hacia Poseidón.
– Prácticamente lo mismo que Hades, entrenar al ejército marino y encontrar a Anfitrite para que ella se encargue de su propio ejército, ahora necesitamos de toda la ayuda posible – dijo seriamente Poseidón – tu padre se iba a encargar de informarle la situación a los demás Dioses Olímpicos para que ellos igual se preparen, algunos de ellos no tienen ejército por lo cual deberán entrenar, creo que nosotros debemos hacer lo mismo, sobre todo tú y yo Athena – culminó.
– Tienes razón, yo no he llevado un entrenamiento adecuado al ser sacada desde pequeña del Santuario y tú tampoco ¿no es así? – cuestionó.
– De hecho Kanon se encargó de darle un breve entrenamiento a Julián para que su cuerpo fuera capaz de albergar mi poder, pero no fue suficiente – respondió Poseidón.
– ¿Entonces ustedes entrenarán? – cuestionó Hades recibiendo por respuesta una afirmación silenciosa – creo que haré lo mismo, si pudieron herirme gravemente unos Santos de Bronce, no resistiré los embates de nuestro enemigo – razonó – además Zeus le encargó a Hefestos crear nuevas armaduras para nosotros ya que las que tenemos no serán suficiente, por ahora creo que ya ha llegado la hora de despedirnos – dijo viendo como el horizonte empezaba a cambiar de coloración dando a entender que el amanecer se aproximaba – Athena, estaré esperando tu aviso para que reviva a los lemurianos Sage, Hakkurei y Atlas – dijo este empezando a caminar hacia la punta del acantilado y volteándose levemente – entrenen arduamente, es la primera vez que los Dioses Olímpicos nos reunimos en una batalla y tal vez sea la última – terminó de decir antes de desaparecer.
– Es mejor que regreses al Santuario Athena – dijo Poseidón – yo me retiraré al Templo Submarino para reunirme con los míos y empezar con los entrenamientos cuanto antes, también debo encontrar a Anfitrite para poder avisarle.
– Entonces me retiro, hoy mismo hablaré con el Patriarca y Mu para que ambos empiecen a diseñar las armaduras desde ahora, y reciba mi entrenamiento.
– Nos comunicaremos mediante el cosmo Athena – dijo Poseidón suspirando – por el momento nuestros guerreros no deben sospechar nada – terminó de decir antes de seguir por el mismo camino que antes tomó su hermano, pero antes de desaparecer volteó una última vez para ver a su sobrina – entrena arduamente Athena porque esta batalla definirá el destino del Universo – dijo desapareciendo.
– Sé lo que nos jugamos en esta batalla, confío en que todo salga bien ahora que ya no hay más rencillas entre los Dioses Olímpicos y también tengo fe en mis guerreros, sé que ellos lucharán hasta el final – dijo Athena emprendiendo su camino de vuelta al Santuario.
El amanecer llegó muy pronto para muchos de los habitantes del Santuario de la diosa de la sapiensa. Con su fulgurante luz, el carro guiado por Apolo fue iluminando cada rincón llenándolo así de ese característico calor.
Como cada mañana, los Santos y aprendices de la orden Athenience se dirigían hacia el majestuoso Coliseo, siempre iban para entrenar, pero esta ocasión era diferente, al parecer hoy por la madrugada llegaron de Japón aquellos Santos de Bronce que siempre acompañaban a la Diosa Athena, aquellos santos que con su fe, dedicación y devoción habían logrado más de un milagro.
Cinco, solo cinco jóvenes de la que se creía la orden de menor poder entre la Élite de Santos habían logrado vencer a los Santos de mayor rango revelando los secretos más obscuros del Santuario y salvando de la muerte a aquella joven a la que al principio consideraban una impostora, cinco jóvenes lucharon en la tierras nórdicas de Asgard para salvar al mundo del derretimiento de los polos, cinco jóvenes lucharon ferozmente en el Templo Submarino para salvar al mundo de las terribles inundaciones que lo azotaban y también para rescatar a su venerada diosa que había sido raptada y, por increíble que pudiera parecer, vencieron a un Dios, Poseidón Emperador de los Mares y hermano de Zeus.
Tiempo después nuevamente se encontraron frente a frente con una Guerra Santa, tuvieron que enfrentarse a sus camaradas pensando que eran traidores, fueron al mismo inframundo para hacerle frente al causante de esa nueva Guerra que era el otro hermano de Zeus, Hades Emperador del Inframundo. Se adentraron hasta lo más profundo de esas tierras ayudados por los sobrevivientes de la elite dorada que seguían vivos, pero, lo que no se imaginaba ninguno de ellos, era que aquel joven de mirada dulce y que disgustaba de la peleas, era el elegido para albergar el alma de Hades al ser considerado por este como el ser más puro sobre la Tierra, pero, una vez más, demostrando de lo que eran capaces pudo liberarse del alma del emperador con la ayuda de su venerada diosa.
Juntos, gracias a la primordial ayuda de los Santos Dorados, pudieron cruzar el hasta entonces impenetrable Muro de los Lamentos para así, salvar a su diosa. Con su inquebrantable fe y esperanza derrotaron a los heraldos de Hades, los dioses del Sueño y de la Muerte, los gemelos Hypnos y Thánatos, portando sus nuevas armaduras, obtenidas por medio de la sangre de Athena y su ardiente cosmoenergía, las Kamei.
Por último, para dar fin al ciclo de las Guerras Santas, se enfrentaron a Hades reencarnado en su verdadero cuerpo, el cual resguardaba con tanto recelo desde la Era Mitológica.
Pudiendo entregarle por fin la armadura divina a su diosa, vencieron juntos al señor del Inframundo, pero, siempre hay sacrificios por pagar, ya que el más valeroso de ellos quedó encerrado en un mundo lleno de tinieblas y sufrimiento, todo ello causado por la herida en el pecho que el Emperador Hades le causó con su espada. Aún así, al final el dios, entendió la razón de su lucha y regresó a este mundo a aquel valeroso Santo, que había sido su enemigo desde tiempos Mitológicos.
Estos cinco jóvenes eran admirados por cada Santo y aprendiz y hoy por fin estarían con ellos los llamados Santos de la Esperanza.
Mientras tanto en el Templo de Géminis, en la parte residencial, sus guardianes se alistaban para bajar al Coliseo, ya que desde muy temprano, el Patriarca les había avisado sobre la presencia de aquellos chicos.
– Saga, ¿Zafiro aún no ha despertado? – cuestionaba el gemelo menor.
– Mmm no lo sé, ayer nos acostamos muy tarde, por cierto debemos ir a Rodorio – le contestó Saga.
– ¿A Rodorio? – preguntó extrañado Kanon – apenas hace dos días fuimos por víveres.
– No se trata de eso Kanon, Zafiro no debe tener ropa para los entrenamientos – respondió Saga un tanto preocupado.
– Tienes razón, pero, no debes preocuparte por ella, estoy seguro que podrá lograrlo – contestó Kanon adivinando los pensamientos de su gemelo.
– Buenos días – saludó Zafiro – pero saben, no es necesario que me compren ropa de entrenamiento que de esa tengo mucha gracias a mamá – respondió esta recargada desde el marco de la puerta de la cocina ocasionando que los hermanos voltearan a verla. Llevaba puesto una remera sin mangas ajustada con un ligero escote en V el frente de color morado, un pantalón de licra negro a la cadera y unas botas bajas igualmente negras, mientras que en las muñecas y manos llevaba unos vendajes para protección y llevaba el largo cabello ébano amarrado a una coleta alta sujetado por una cinta morada combinada con la remera y en el rostro, aquella fría máscara que debería llevar siempre a partir de ahora – digamos que ella se encargó de mi entrenamiento físico y me heredó esta ropa más la que ya tenía.
– Pues vaya que te sienta bien esa ropa sobrinita pero – dijo Kanon en un tono burlón y dirigiéndole una mirada furtiva a Saga continuó – creo que tu padre tendrá serios problemas al lidiar con nuestros camaradas por lo linda que estás – dijo riendo.
– ¿Pero qué dices? – protestó Saga – eso es algo que no pienso permitir – dijo este un tanto molesto.
– Tranquilo Saga, veo que resultaste ser un padre celoso – siguió burlándose Kanon.
– Siento interrumpir su amena charla pero creo que hay visitas abajo – les dijo Zafiro quien ya había tomado un pan tostado y un vaso de leche sentándose de espaldas a los gemelos para retirarse la máscara y poder desayunar.
– Es cierto – dijo Kanon un tanto sorprendido y para saciar su duda compartida con su gemelo cuestionó – ¿cómo te diste cuenta que hay gente abajo?
– Pues es que durante este mes tuve un pequeño entrenamiento con el Emperador Poseidón – dijo ésta causando que sus únicos familiares abrieran desmesuradamente los ojos y la boca – luego les explico con más detalle – les dijo para apresurarlos a salir de su estupor – es mejor apresurarnos los entrenamientos comienzan desde muy temprano ¿no es así?
– Normalmente así es – habló por fin Saga – pero hoy llegan de Japón cinco Santos y se les dará la bienvenida en el Coliseo – al ver que su hija dejaba de comer para centrar su atención en él ladeando levemente la cabeza para escuchar mejor continuó – ellos han hecho proezas inimaginables Zafiro y es por eso que son recibidos de esa forma cada vez que vienen incluso muchos los llaman los Santos de la Esperanza y la verdad es que no es para menos – y soltando un cansado suspiro prosiguió – ya habrá tiempo de contarte esa historia, ahora apresúrate que por lo visto nos siguen esperando para bajar juntos – terminó de decir Saga.
– Ya terminé – dijo ésta levantándose de la silla y colocándose nuevamente la máscara para voltearse hacia los gemelos.
– Entonces bajemos de una vez – dijo Kanon – quien empezó a dirigirse hacia las escaleras seguido de cerca por Saga y Zafiro. Juntos llegaron a la planta baja del Templo de Géminis para encontrarse con los Santos Dorados que habitaban los templos superiores.
Mientras esto ocurría en el tercer Templo, en el Salón Principal también se preparaban para bajar y darle la bienvenida a los Santos acompañantes en todo momento de la diosa Athena, la cual se encontraba nerviosa y aún preocupada por la plática que tuvo con el Patriarca Shion.
Flash Back
Athena intentaba entrar sigilosamente a sus aposentos después de haberse reunido con sus tíos, aún rondaba por su mente la forma en que debía explicarle la situación a Shion, en eso estaba cuando la voz del Patriarca resonó en el recinto sagrado.
– Con todo respeto princesa me gustaría preguntarle ¿qué hacía fuera de sus aposentos a estas horas? – la cuestionó Shion causando un notable sobresalto en Athena quien dirigió su mirada hacia el pasillo de donde provino la voz del Patriarca ya viéndolo aparecer con su parsimonioso andar.
– Lo siento Shion – se disculpó permitiéndose tutearlo ya que no se encontraban bajo mirada alguna – solo salí a dar un paseo ya que no lograba conciliar el sueño – intentó justificarse.
– ¿Entonces su salida no tiene nada que ver con el hecho de que Poseidón y Hades estaban en Cabo Sunión? – preguntó sorprendiendo a su diosa por lo perceptivo que podía llegar a ser, ya que los tres dioses en su reunión fueron muy cautelosos en ocultar sus presencias – princesa, por favor, confíe en mí, he notado por los movimientos de la estrellas que algo malo está sucediendo pero aún no sé lo que es – suplicó Shion mirando fijamente a los ojos de su diosa que asintió levemente con un movimiento de cabeza y dirigiéndose hacia el trono se sentó en el.
– Estás en lo cierto Shion, algo muy terrible está sucediendo – dijo esta devolviéndole una mirada llena de preocupación – se trata de la peor amenaza a la que se enfrenta el universo entero, incluso los Dioses Olímpicos hemos decidido formar una alianza para enfrentar esto – dijo está causando gran conmoción en el semblante sereno de su patriarca que se sentía incapaz de articular palabra alguna – es por ello que mi padre decidió someter a los humanos a aquella prueba para saber si valía protegerlos de este gran peligro.
– ¿A qué tipo de mal nos enfrentamos? – quiso saber el Patriarca.
– Nos enfrentamos al origen de todo – dijo esta desconcertando a su Patriarca y continuó diciendo – al origen del universo, de los Dioses, del bien y del mal, Shion, nos enfrentamos al mismo Caos que ha decidido salir del vacío para toma una forma humana y destruir todo lo que conocemos – terminó de decir esta angustiada.
Es ahora que lograba comprender el extraño comportamiento de su diosa, la verdadera razón por la cual fue juzgada la humanidad, la razón por la cual se reunieron hoy los hermanos de Zeus con Athena.
– Shion, no sabes cuánto lamento todo esto – le habló Athena con la voz quebrada por el llanto – yo quería que ustedes llevaran una vida normal ahora que tienen una nueva oportunidad para vivir – este lentamente se situó frente al trono y se arrodilló solemnemente.
– Princesa, no debes angustiarte por nosotros – dijo con una tierna sonrisa plasmada en el rostro – yo quiero luchar a tu lado, deseo defenderte a ti y al resto de los habitantes de la Tierra, y estoy seguro de que todos los habitantes del Santuario piensan igual que yo, tú eres nuestra guía Athena y seguiremos el camino que tú decidas tomar, incluso si ese nos lleva a la muerte – terminó de decir Shion mientras Athena se levantaba del trono para arrodillarse a su altura y sujetaba su rostro con manos temblorosas.
– Todo esto me duele mucho Shion, ustedes ya han sufrido y sacrificado tanto, mi único deseo es verlos felices – dijo esta con las lágrimas corriendo por sus mejillas.
– Agradezco tanto tu preocupación princesa, pero mi postura no cambiará, seguiré el camino que tú decidas tomar – le reiteró con determinación y valor, mientras su diosa volvía a sentarse en su trono.
– Shion, aún tenemos muchas investigaciones por realizar, es por ello que no es conveniente que los demás se enteren – dijo Athena – necesito que guardes el secreto y también pedirte un gran favor.
– Está bien princesa y haré todo lo que esté en mis manos para cumplirle ese favor.
– Seré directa en esto – dijo Athena soltando un leve suspiro – ¿Puedes crear junto con Mu y Kiki doce armaduras doradas de uso exclusivo para amazonas? – cuestionó sorprendiendo de nueva cuenta a su Patriarca.
– ¿Armaduras doradas para amazonas? – cuestionó aún incrédulo.
– Así es, necesitamos tener toda la ayuda posible en esto, Mu es el único que podrá saber la verdad – y haciendo una pasa prosiguió – Shion, no solo ustedes tres participarán en la creación de las Armaduras Amazónicas Doradas, Hades me he concedido el favor de regresar a la vida a Atlas, Sage, Yuzuriha y tu maestro Hakkurei por una semana.
– ¿Regresarlos a la visada? – cuestionó recibiendo por respuesta una leve afirmación de su diosa y saliendo de su estupor continuó – haremos todo lo que esté a nuestro alcance mi señora, deberemos trasladarnos a Jamir ya que allá se encuentran las herramientas y materiales para la fabricación de las armaduras – terminó de decir.
– ¿Entonces cuentan con el suficientes Gammanium? Preguntó Athena.
– Sí princesa, en las cercanías de la torre de Jamir existe una cueva en la cual se encuentran las reservas del mineral – informó.
– Entonces empieza a diseñarlas y cuando acabes con ello me lo comunicas para que pueda hablar con Hades.
– Así será princesa, pero, tengo una duda – expresó esperando un gesto de su diosa para poder continuar y así lo hizo – ¿Quiénes portará las Armaduras Amazónicas Doradas?
– Ya he pensado en ello Shion pero, es algo que me gustaría platicar contigo después – respondió.
– Está bien, lo mejor es que ahora vaya a descansar un rato ya que hoy llegan sus jóvenes acompañantes.
– Tienes razón, me retiro a mis aposentos Shion, nos vemos en un ratos más – se despidió ésta dirigiéndose hacia la parte trasera del Salón Principal.
– Que descanse princesa – le dijo Shion dando por terminada su conversación.
Fin de Flash Back
Todavía le quedaba un largo día por delante así que tomó la decisión de encaminarse al Coliseo para recibir a sus entrañables amigos, por el momento decidió dejar sus preocupaciones atrás para disfrutar de la compañía de aquellos chicos, pero de uno en especial.
Tada, bueno pues hasta aquí llega el capítulo del día de hoy, espero sus reviews y consejitos con muchas ansias. Nos vemos para la próxima hoy no voy a poder dejar avance de capítulo, pero prometo traer pronto la actualización.
