Advertencia: Spoilers de "X-Men Days of Future Past"
Los X-Men y su universo pertenecen a la compañía Marvel, lo demás es de mi autoría. Andrew es un homenaje a mi amiga Prince Legolas, ya que usó ese nombre para un personaje en su fic de POTC "Against All Odds"
Capítulo Siete: Lo Inevitable
"Como ya lo había investigado, las primeras contracciones fueron tolerables. Eran molestas, sí, pero cerré los ojos, respiré profundo y me concentré para tranquilizarme. Azazel entró a revisarme, tenía conocimientos de medicina y sabía cómo atenderme. Mientras me examinaba, quise pedirle que llamara a Raven para que me hiciera compañía pero reflexioné de inmediato que de una manera u otra acabaría pidiéndole perdón por no haber sabido entender sus sentimientos, y en pleno trabajo de parto no era el momento adecuado para enfrentar el tema." "Azazel se retiró. Sabía que no me había dejado solo: había una cámara monitoreándome de forma constante y él me aseguró que regresaría dentro de veinte minutos" "Escribo estas notas para desahogarme pero no tengo intenciones de regodearme en mi propio sufrimiento así que solo añadiré que las horas pasaron lentas, entre la excitación que tenía y el dolor que sufría. Había aprendido técnicas de respiraciones pero cuando las contracciones se hicieron más dolorosas no me quedo otra que gritar con los ojos llenos de lágrimas. Para colmo, Azazel me auscultaba con firmeza y era tal la tensión de mi piel que el vientre me ardía bajo su toque." "-¿Cuándo piensas practicarme la maldita cesárea? – le espeté entre dientes. "-No habrá cesárea, Charles – oí que Erik entraba con su fría calma -. No tenemos los recursos ni Azazel la experiencia para practicarte una operación – llegó hasta los pies de la cama -. Queda descartado llevarte a un hospital. Darás a luz de forma natural." "-¡Eres un idiota! – grité, rechinando los dientes por el dolor -. ¡Un fanático! ¡Un asesino! ¿Quieres matarme para acabar con tu propio hijo? ¡Esto es porque me negué a abortar!" "-Cálmate – me susurró. Llegó hasta la cabecera e intentó tocarme el pelo. Yo giré la cabeza con violencia para evitarlo -. Charles, escucha. Si pudiste concebir podrás dar a luz. Debes concentrarte para tranquilizarte." "-¡No me hables de concentración a mí, bastardo! – cerré los ojos con fuerza para calmarme. Gritando y maldiciendo me estaba volviendo patético. Sin embargo, el dolor lacerante y el terror, no miedo sino terror de morir junto a mi bebé sacaron la bestia escondida dentro de mí. Quizás Hank se sentiría orgulloso, pensé para no sufrir, mas el dolor era tan intenso que no podía ignorarlo." "Erik apoyó la mano sobre mi frente y se acercó a mi oído para murmurarme." "-No quiero matarte, ni vas a morir, Charles. Sé que tu cuerpo está preparado para dar a luz, no es un experimento caprichoso. Si me lo permites, me quedaré a tu lado. Quiero estar contigo ahora, Charles, por favor." "Por favor no era una frase digna del arrogante Erik Lehnsherr y el oírla me sacudió. Abrí los ojos y lo miré." "-No quiero morirme – le confesé con lágrimas -. Llévame a un hospital." "-No voy a entregarte a gente que los volverá ratas de laboratorio a tu hijo y a ti – respondió con calma -. No dejaré que te lastimen. Permíteme que te acompañe. No temas, podrás dar a luz." "El dolor me desconcentraba y no podía meterme en su mente para que me obedeciera. Pero no quería ya hacerlo. Ahora comprendí cómo Erik había conseguido persuadir a Raven y a todos sus seguidores. Convencía porque era sincero. No necesitaba leerlo para saber que me estaba diciendo la verdad. Creí en sus palabras y sentí que no me iba a morir y que estaba preparado para dar a luz naturalmente." "Azazel, que todo ese tiempo se había mantenido callado, me examinó." "-La dilatación es completa – le avisó a Erik." "Mi amigo asintió." "-Prepáralo – me miró a los ojos -. Sigue las instrucciones de Azazel. Yo permaneceré a tu lado, si así lo deseas. ¿Quieres que te acompañe, Charles?" "Asentí con firmeza." "Erik me sonrió, mientras me apretaba la mano." "Volteé para no mirarlo. ¡Dios mío! Sus ojos me estaban transmitiendo dulzura a través de esa sonrisa genuina y no lo soportaba. Erik era rudo porque solo sabía sobrevivir en un mundo que veía como un campo de batalla enemigo, pero notar ese cariño hacia mí me hacía volver a amarlo con locura. No deseaba eso, odiaba sentir amor hacia él." "No sé si Erik notó o no mi reacción porque estaba demasiado ofuscado para leerle la mente. Azazel me alzó la camisa para desnudarme el estómago y me separó las piernas." "-Estoy paralizado de la cintura hacia abajo – le recordé. Por supuesto que sabía que mis piernas no intervendrían para empujar el feto pero (ahora lo reconozco y no lo niego) me sentía asustadísimo y necesitaba que me consolaran." "-Por eso te acomodaré en la cama – contestó Erik, mientras me reclinaba contra el respaldo para que pudiera dar a luz." "Con unos soportes en las pantorrillas, Azazel elevó mis piernas y me las mantuvo apartadas. Erik se sentó en el colchón a mi lado. Con un brazo me rodeó la espalda y apoyó la otra mano sobre mi vientre." "-Debes pujar con todas tus fuerzas cuando Azazel te lo ordene – me explicó -. No tengas miedo, Charles. Es doloroso, créeme que lo sé, pero todo saldrá bien." "Asentí. De repente, llegó una contracción más fuerte que las anteriores y Azazel me dio la orden. No podía doler tanto y, sin embargo, dolía. Eché la cabeza hacia atrás, gritando y rechinando los dientes. Lloraba y estrujaba las sábanas con los dedos. Sentía las mano de Erik ejerciendo presión para ayudar a la criatura a salir." "Azazel me ordenaba cuando pujar y cuando descansar. A pesar de mis miedos, percibía cómo el bebé se abría paso hacia un canal que hasta ese momento no sabía que existiera. Erik mostraba una paciencia increíble. Me alentaba cuando debía pujar y me masajeaba los hombros cuando tomaba aliento. Estaba tan adolorido que no lo recuerdo bien pero sentí que una vez me besó la mejilla cerca de los labios." "El bebé salió de mi cuerpo. Su llanto fue el sonido más dulce que hubiera oído. Azazel lo examinó y arropó con una sábana." "-Es un niño – declaró." "-Tú y tu hijo son sobrevivientes como yo – me felicitó Erik." "Lloré. Azazel lo limpió y me lo entregó envuelto. Lo recibí ansioso y lo desnudé para contemplarlo y sentirlo. Ahora lloraba de alegría." "-¿Ya pensaste en algún nombre? – preguntó Erik que permanecía sentado a mi lado pero sin mirar al bebé." "-Pensé en Andrew – contesté -. Andrew Francis. ¿Qué opinas? – volteé hacia él." "-Es un nombre adecuado – sonó frío y distante, como si el haberme visto con la criatura en brazos hubiera despertado en él algún trauma -. Felicitaciones, Charles." "Lo miré desconcertado. ¿Qué le había ocurrido?" "Erik dio media vuelta y se marchó cerrando la puerta a sus espaldas." "Me volví hacia mi hijo. Andrew era perfecto. El solo verlo bastó para darme cuenta de que mi sacrificio y sufrimiento durante nueve meses bien habían valido la pena. Le besé la frente y murmuré un gracias a Dios y a la vida porque al fin mi existencia cobraba sentido."
Charles dejó la pluma y guardó las notas en su bolsillo. Estaba sentado junto a la cama donde Andrew dormía profundamente, sin pesadillas. Se lo notaba relajado. Miró el reloj en su muñeca y reconoció que ya era hora de viajar a la planta. Pensó que mientras antes finiquitase el asunto con Erik y lo persuadiera de abandonar la planta nuclear, más rápido regresaría con su hijo. Estaba orgulloso de que se hubiera convertido en un telépata como él. Lo ayudaría, le enseñaría y lo estimularía."
Convencido de que Andrew no despertaría aún, fue a su despacho a dejar las notas y, más tarde, a ordenarle a Hank que preparara el avión para partir cuanto antes. Hank disimuló bien sus sentimientos al escuchar que Mystique se había colado disfrazada en la mansión, y se alegró al saber que el niño se había recuperado. No le pareció la mejor idea viajar a convencer a Magneto pero era Charles quien daba las órdenes.
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Con el avión supersónico que Hank había construido volaron a la planta de Arizona, seguros de que los radares no lo captarían. Charles se echó hacia atrás en el asiento, pensando en el inminente encuentro con su antiguo amigo. Recordó el juego de ajedrez que guardaba en su jet privado y recordó las innumerables partidas que habían disputado. También recordó las bromas de Erik sobre la ventaja que tenía al poder leerle las jugadas pero Charles siempre había sido honesto: jamás usó su habilidad para ganarle.
-Por las noches sigo estudiando la manera de anular mi gen mutante para verme normal – Hank interrumpió su pensamiento. Al ser un genio podía pilotear y mantener una charla -. Creo que estoy cerca de la cura.
Charles sonrió. Entendía por qué el muchacho mencionaba el tema de su aspecto físico: Raven había regresado a la mansión y Hank seguía enamorado de ella.
-Es una buena noticia, Hank.
-Si lo consigo, habré encontrado una solución para el regeneramiento de las células. Eso le ayudaría a tu columna.
-¿Estás diciendo que encontrarías la solución para que volviera a caminar? – inquirió Charles, más interesado.
-Es una posibilidad.
-Gracias – suspiró Charles -. Es una grata sorpresa saber que puedo recuperar mis piernas.
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Erik estaba en el centro de operaciones, observando los monitores con la muchedumbre afuera, cuando sintió el metal del avión aunque los radares no captaron nada. Azazel y Angel mantenían cautivos a los científicos en una habitación aislada. Magneto se puso su casco, única protección para que Charles no accediera a su mente, y se dirigió a la azotea donde estaba el helipuerto. Apenas llegó, el viento de los motores hizo flamear su capa.
El avión aterrizó y Charles bajó por la rampa en su silla, tras ordenarle a Hank que no saliera.
-Charles – lo saludó Magneto.
-Erik – asintió su viejo amigo.
-Sígueme que hay algo que debo enseñarte.
Pero Charles no se movió.
-Sabes que esta no es la solución, Erik. Montando estos espectáculos solo consigues que la gente nos tema. Tú mismo me dijiste una vez que el temor produce el odio y el odio produce la guerra. ¿Sabes cuántas vidas se perderían?
-No estoy para filosofías – cortó Magneto -. Hay algo importante que debes ver y luego dime si la especie humana ya no dio el primer paso hacia la guerra.
-Erik, vine para disuadirte . . .
-No, Charles – volvió a interrumpirlo, esta vez con firmeza -. Viniste porque curé a tu hijo y te sientes en deuda. Hablando de tu hijo, ¿cómo pudiste dejar que sufriera tanto tiempo esas pesadillas terribles? Esperaste demasiado cuando podrías haber hallado la solución. ¿Acaso no vive Beast contigo?
-Si vas a sacarme en cara lo que hago o no hago por Andrew te recuerdo que es hijo mío solamente, y me niego a que tú me des consejos – dejó en claro Charles.
Erik lo miró fijo.
-Quedó claro que aún me odias después de ocho años.
-No te odio – Charles suspiró profundo -. Enséñame lo que debas enseñarme. Tengo que volver con él.
Magneto lo guió a través de las escaleras hasta el subsuelo de la planta. Como los peldaños le impedían manejar la silla, Erik se ubicó en el respaldo y lo acarreó con sumo cuidado. Abajo se toparon con una puerta de metal grueso que el hombre rajó con un meneo de sus manos como si se tratara de una hoja de papel.
Charles tomó el control de su silla y entró, observando cauteloso y curioso. Adentro había una máquina gigante con un cañón, parecida al telescopio de un observatorio astronómico.
-¿Puedes decir qué es? – lo desafió Erik.
Charles sacudió las manos, ignorante.
-Puede ser cualquier cosa. Tratándose de una planta nuclear, me atrevo a pensar en algún arma atómica.
-Acertaste – contestó Erik y apuntó con la mano hacia el metal del cañón para moverlo directo a una pared -. Con el estudio del átomo y la cuántica, los maravillosos científicos que Azazel y Angel vigilan arriba, han descubierto cómo abrir portales dimensionales. Esta máquina es la llave hacia las puertas de otros mundos. ¿Sabes cómo me enteré de que esta belleza existía? Mystique se metió en las oficinas del FBI y encontró el informe. ¿Sabes cuál es uno de los fines con que la pondrán en práctica? Enviar a las personas peligrosas como nosotros a otros mundos. Esta es la nueva arma que la humanidad tiene contra nosotros – señaló la máquina -. Así quieren eliminarnos de la Tierra.
Charles sacudió la cabeza, mitad aturdido y mitad escéptico.
-Supongamos que esta máquina sirve para lo que tú dices, ¿cuál sería tu plan? ¿Robarla? ¿Enviar a todos los no mutantes a otro mundo?
-No dejas de burlarte porque no confías en mí – recriminó Erik, mirándolo con bronca -. ¿Crees que esto es un delirio mío?
-No quise decir eso – se disculpó Charles y giró las ruedas hacia atrás para retroceder algunos pasos.
-Si no tuviera este casco, ya me habrías manipulado como a un niño para que abandonáramos la planta, ¿cierto, viejo amigo?
-Erik, escucha – trató de hacerlo entrar en razón -. Perdona si mi escepticismo te lastimó, no fue esa mi intención, solo que esto que estás explicando es demasiado avanzado para la ciencia actual.
-Entonces, ¿piensas que deliro?
-Tampoco dije eso. Espera – Charles se apretó la sien porque sintió como si alguien hubiera intentado penetrarla. Pero solo estaban Erik y él, y su antiguo amigo no era telépata -. Hay alguien más aquí – advirtió, mirando hacia todos lados.
Erik se puso en alerta.
-Se supone que solo estamos tú y yo.
-Grave error de percepción, Magneto – oyeron a Emma Frost decirlo con sorna.
Ambos hombres voltearon hacia la entrada donde la mujer de diamante entró, sosteniendo a un adormecido Andrew, a quien le apuntaba en la cabeza.
-¡Andrew! – gritó Charles.
El niño estaba de pie pero con la gacha y los ojos cerrados. Estaba dormido y ella lo había sacado de la mansión y traído hasta allí controlándolo a través de la mente.
-¿Qué es lo que estás haciendo, Emma? – reclamó Erik furioso -. Suelta al hijo de Charles.
-También es tu hijo, Erik – contestó la joven -. Charles siempre fue especial para ti y tu interés por este niño es la prueba. Cuando me invitaste a unirme, creí que serías como Shaw, un líder convencido de conquistar el mundo. Pero no has sido más que su sombra. ¿Sabes cuánta gente hay con mis poderes? Solo yo, y me desperdiciaste.
-No vengas a montar un espectáculo de mujer despechada – amonestó Erik -. Cuando te invité a unirte a mí, jamás te prometí el mundo.
Charles quiso entrar en la mente de Emma pero ella se convirtió enseguida en diamante. Entonces, apuntó hacoa su hijo para tranquilizarlo, pero Andrew seguía durmiendo profundamente.
-Emma, el problema que tengas con Magneto, resuélvelo con él pero deja a mi hijo en paz.
-De ninguna manera – contestó la mujer con rabia mal contenida, y con el niño a su lado, se acercó al cañón -. Ningún hombre, mujer, persona, nunca me tomó en cuenta – confesó con furia -. Creí que eras diferente, Erik, que tenías otros ideales, ahora tengo que inmolarme para que me tomes en cuenta.
-¡Erik, por lo que más quieras! ¡Detenla! – gritó Charles, desesperado.
Magneto comenzó a mover el cañón hacia otro ángulo.
-Muy tarde, querido – sonrió Emma y disparó hacia el tablero.
Erik desvió la bala hacia la pared. Emma disparó tres veces más y aunque dos cambiaron su curso, la tercera impactó en el tablero de la máquina. Fuera de control, el aparato se encendió y en un parpadeo, el arma poderosa disparó con un fuerte estruendo. Charles y Erik se enceguecieron con una luz radiante que invadió el recinto. Duró unos segundos y se esfumó. La máquina quedó completamente arruinada.
Charles miró desesperado hacia donde estaba su hijo pero vio que tanto Andrew como Emma habían desaparecido.
-¡Andrew! – gritó y se arrojó de la silla.
Erik corrió hacia él y lo abrazó para frenarlo.
-¡No puede ser cierto! – Charles gritaba y lloraba, tratando de zafar de sus brazos -. ¡Andrew! ¡No! ¡Por favor! ¡No!
Erik se limitó a sostenerlo con más fuerza, mientras con tristeza se aliviaba de no haber formado nunca un vínculo con Andrew para no repetir nuevamente su trauma secreto.
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Cuando Logan llegó a la mansión en el año 1973, se encontró con un hombre destrozado, que lo había perdido absolutamente todo. Hank había conseguido el suero para reparar su columna y Charles había vuelto a caminar. Un mísero consuelo ante la magnitud de su tragedia.
La escuela se había cerrado a causa de la Guerra de Vietnam y Hank había usado eso de excusa para que Logan entendiera su depresión. Pero a Charles lo había destruido la pérdida de su hijo. La máquina había quedado inservible después del impacto y meses más tarde, el Gobierno decidió convertirla en chatarra, cancelar el proyecto y destruir los planos. Hank había pasado dos años obsesionado con la manera de abrir portales dimensionales y aún lo seguía intentando. Había conseguido de manera clandestina las notas de uno de los científicos involucrados antes de que las destruyeran, pero le habían servido poco y nada. Aún así, todavía no perdía las esperanzas pero su mentor ya se había dado por vencido.
Charles odiaba a Erik porque en el fondo se odiaba a sí mismo por no haber podido proteger a Andrew. Pensaba que si hubiera permanecido en la mansión en lugar de viajar a jugar de héroe, Emma no habría podido llevarse a su hijo, y esta idea fue la que hizo que ya no pudiera controlar las voces de la gente y necesitara del suero para anular sus poderes. Después de la explosión, el equipo de SWAT invadió la planta y Magneto se alejó volando con el poder que le conferían los metales del lugar. Charles había permanecido llorando en el suelo hasta que Hank, convertido en Beast, lo alzó con sus garras para llevarlo al avión.
Erik se convirtió en el criminal más buscado del país hasta que lo atraparon acusándolo del asesinato de JFK. Charles vio las noticias en la tele mientras bebía su tercer vaso de whisky, con los ojos rojos del llanto y el cansancio, y las venas laceradas por las inyecciones continuas.
Por eso, cuando decidió ayudar a Logan a liberar a Erik, se tuvo que enfrentar a su fantasma más temido. Su pasado, con su culpa y la pérdida de los que más había amado. Cuando abofeteó a Erik en el ascensor casi se rompió los dedos. El solo verlo le recordó cuando Magneto le ordenó que abortara, cuando lo rescató antes de dar a luz para abandonarlo después, y todos los años desaparecido mientras su hijo crecía. Pero lo abofeteó con violencia porque Erik no había podido detener a Emma y, por su culpa, había perdido a Andrew.
En el jet privado, Charles le reclamó que le había quitado a quienes amaba. Mencionaron a Raven, pero ambos sabían que se trataba de Andrew. Cuando se tranquilizaron, horas más tarde, Erik se acercó con el tablero de ajedrez para hacer las paces.
-No estoy de humor, muchas gracias – fue la respuesta fría y cortante.
Recién después de la confesión de que era inocente del asesinato del presidente Kennedy, Charles decidió abrirse un poco. Mientras jugaban en silencio, en la mitad de la partida, Erik se atrevió a sacar el tema.
-Después de lo que pasó en la planta, pensé mucho en ti.
Charles no alzó la vista del tablero y soltó el caballo que había estado a punto de mover.
-Mírate, te ves más muerto que vivo – continuó Erik, mostrando preocupación -. Me culpas de lo que le pasó a tu hijo pero yo no sabía que Emma . . .
-¡Cállate, Erik! – ordenó, furioso.
-No voy a callarme – respondió con calma -. Sé que llegaste a pensar si no te había invitado a la planta como una trampa para deshacerme de tu hijo, sé que pensaste que yo podía haber complotado con Emma. Lo hiciste, Charles, y te comprendo. Pero te juro por mi madre que yo no tuve nada que ver.
Charles miró hacia la ventanilla mientras parpadeaba.
-Pudiste haberlo salvado, Erik – se volvió hacia él con odio -. ¡Te vi desviar los misiles en Cuba y no pudiste detener una maldita bala! – colérico, se puso de pie y echó el tablero.
Desde su asiento, Logan abrió los ojos en alerta.
Erik miró a su antiguo amigo con tristeza.
-¿Me crees un monstruo que quiso matar a un niño inocente?
-No – replicó Charles con dureza y volvió a sentarse -. Te creo un egoísta que no usó sus poderes para salvar a mi hijo.
-Sufriste más de lo que imaginé – murmuró Erik.
-Perdí a mi hijo – le recordó Charles gélidamente -. No estás capacitado para imaginar lo que sufrí.
-¿Me creerías si te dijera que sí?
Charles lo observó entre descreído e interesado. Entendió que Erik quería confesarse, pero era tal su rencor que replicó.
-No quiero hablar más del tema. Voy al baño – se levantó y enfiló hacia allí -. Odiaste a Andrew desde que supiste de su existencia así que jamás sentiste como un padre.
Erik volteó para seguirlo con la mirada, mientras que Logan, más tranquilo, encendió un habano. Hank seguía concentrado en la dirección de la nave pero también había escuchado la discusión.
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Notas: Tardé en actualizar porque tras ver el adelanto donde mostraban a Charles y Erik discutiendo en el avión, pensé que podía servir para mi historia y quise esperar a ver la película. La vi el jueves por primera vez y el viernes por segunda, y ayer un poco online en una grabación de mala calidad. Reconozco que cuando ideé el fic, lo pensé sin conexión con "Days of Future Past, pero ese adelanto y la depresión de Charles comenzaron a darme vueltas y decidí adaptar la trama.
Para aquellos a quienes Andrew les cayó bien, les aseguro que esta historia tiene final muy feliz y esto lo incluye a él.
Espero que les gusten los cambios para crear un nexo entre ambas películas y que el fic no se aleje de ellas.
Besitos
Midhiel
