Hola a todos, antes que todo me gustaría pedir disculpas por el atraso al subir el final de este fic, pero como algunos sabrán, desde hace unos días Chile ha sufrido de lo que se conoce como "El incendio más grande de su historia". Miles de hectáreas quemadas, personas y animales damnificados, varios muertos y un pueblo que desapareció por completo bajo las llamas. Varias regiones han sido afectadas, yo provengo de la región del Maule, una de las que más se vio comprometidas, en mi ciudad no pasó nada, pero en sectores cercanos, gente que yo conocía y muchos más, no fueron tan afortunados y perdieron todo. Por eso me fui a ayudar en lo que pude hasta ahora, mi tiempo libre lo usaba más para leer otros ff que para trabajar en el mío (ya saben: yo soy lectora antes que escritora). He acabado ya mi voluntariado este domingo y habiendo descansado lo suficiente es que retomo esta historia, realmente espero que valga la pena para ustedes haber esperado tanto.
Este capi va dedicado a cada bombero, brigadista, carabinero y voluntario que han luchado contra el fuego, a los mártires, así como a cada una de las personas que lo perdieron todo en las llamas, deseo de todo corazón que pronto puedan ponerse de pie.
Trataron de alargar su estadía, esperando que llegara el antídoto y encargándose ellos mismos de rastrear a todos los posibles afectados y víctimas de aquel cartel criminal, pero tanto la ojiperla como el de orbes oscuros entendían que no podrían estar lejos de la aldea eternamente.
El regreso a Konoha fue algo tenso, pero les sirvió a ambos para reforzar su determinación de estar juntos.
Hubiese sido más fácil para ellos separarse, caminar por el sendero que había sido trazado para ellos por sus familias y clanes. Casarse con quien era apropiado, con alguien que compartiera su dojutsu, formar una familia ejemplar y tener herederos dignos, guiarlos y cuando estuviesen listos, entregarles a ellos el poder y el peso de la responsabilidad.
A veces, mientras caminaban, sus manos se encontraban justo en el centro entre ambos cuerpos, las entrelazaban y avanzaban en silencio. Cuando se detenían a comer algo conversaban, principalmente sobre las consecuencias, qué tan preparados estaban para enfrentarlas. Y cuando la incertidumbre invadía a Hinata, solo le bastaba observar a Itachi para reafirmar su decisión, su tacto, sus besos y sus caricias le expresaban cuanto la atesoraba, cuanto la amaba y lo dispuesto que estaba a enfrentarse a todos para estar con ella. Y de cierta forma, ella sabía que similares pensamientos y sentimientos tenía Itachi con respecto a ella.
Cuando nada de eso bastaba, Hinata se alejaba un poco de Itachi y activaba su byakugan con discreción, observando con atención su vientre, a aquel pequeño cúmulo de chakra que brillaba dentro suyo, algo minúsculo que aún no tenía ninguna forma definida. Esperaba poder contarle a Itachi cuando todo estuviese arreglado.
Cuando se acercaron a la Aldea, ya no había rastro de duda en sus corazones, procedieron a informar a la Hokage de su misión, todo lo que era importante profesionalmente hablando. Habían pensado por un momento en pedir su ayuda y colaboración, pero este era un asunto de clanes y ellos eran herederos, al menos lo seguían siendo de momento, por su orgullo y el de sus respectivos clanes decidieron no involucrar a nadie externo.
Terminada la reunión, salieron de la torre en total silencio, Hinata e Itachi caminaron en silencio hasta el punto en donde ambos debían separarse. Ya no había dudas, era el momento de hablar con sus familias.
Hinata observó los ojos oscuros de Itachi, tratando de llenarse con su fuerza y con su amor, él pareció notar su necesidad y con suavidad la besó, lenta y tiernamente. El beso duró hasta que debieron separarse para respirar, con suavidad Itachi tomó un mechón de cabellos azulados entre sus manos y los besó.
‒ Iré por ti. Cuando todo termine iré por ti, solo serán unos días, nos acepten o no, así que …
‒ Esperaré ‒ susurró ella mientras acariciaba la masculina mejilla ‒ No importa cuánto pase, esperaré por ti, esperaremos por ti, no importa lo que ellos digan…
‒ Hinata…¿Estás segu…
‒ Shh ‒ lo silenció la ojiperla, con un corto beso ‒ nos veremos pronto ¿si?
Y con un asentimiento de ambos, cada uno continuó por un camino diferente a comunicarle a sus familias sobre su relación.
Hinata estaba nerviosa, siempre lo estaba cuando se trataba de hablar con el consejo de su clan, pero también tenía una seguridad que nunca antes había sentido, una que le daba la confianza de enfrentar la ira que pronto ella desataría en ellos, simplemente esperaba que su padre, su primo y Hanabi, su hermanita no la odiaran, que algún día la perdonaran por su traición.
Porque si bien no se arrepentía de nada, sabía que sus actos eran una traición a su clan y sus costumbres y sobre todo a la confianza que su familia había puesto en ella.
Cuando llegó, fue recibida con respeto por los miembros de la familia secundaria que cuidaban la entrada. Una parte de si, se preguntó si la tratarían de igual forma en unas horas. Con paso lento se dirigió al estudio de su padre, Hiashi Hyuga era un buen líder, algunos dirán que eso lo alejaba de su rol de padre y probablemente tendría razón, pero Hinata sabía que su padre la amaba, la sonrisa apenas perceptible que le dio al verla entrar era prueba de aquello ¿pero continuaría su padre sonriéndole en un futuro? ¿O será el rol de líder más importante y la despreciará para siempre? ...Ella debía aprender a vivir con eso, sabía que le dolería, pero vivir sin Itachi o ver a Itachi en brazos de otra mujer, seria mil veces más doloroso.
‒ Es bueno verte bien, Hinata, espero que haya sido una misión exitosa.
‒ Gracias Otou-sama ‒ respondió ella formalmente ‒ En efecto, la misión fue completada con éxito…co- con respecto a eso ‒ agregó aclarándose la garganta para ocultar sus nervios y tartamudeo ‒ debemos hablar, yo…
‒ Lo siento hija ‒ la interrumpió el mayor, mientras apuntaba a su escritorio lleno de papeles ‒ estoy ocupado en este momento, más tarde habrá una reunión con el consejo donde podremos discutir lo que quieras.
‒ Padre…
‒ Descansa Hinata, si tienes alguna copia del informe que entregaste a la Hokage puedes dejarlo en el escritorio ‒ dijo con distraído con documentos, sabiendo que no había caso en discutir Hinata asintió y abandonó la oficina. Con un suspiro deseó que su valor se mantuviera intacto hasta la reunión.
Pasó el tiempo con su hermana, pensando que quizás esos serían sus últimos momentos de paz con ella en mucho tiempo y también pensando en Itachi, en cómo estaría él, seguramente ya estaba conversando con sus padres, después de todo, él la tenía más difícil…el cancelar un matrimonio lo era, aún más si la mujer con quien se iba a casar era una buena persona… Y Hinata se sintió culpable, pero no lo suficiente como para alejarse del amor de su vida, llegado el tiempo se prometió buscarla y pedir su perdón en persona, era lo mínimo que podría hacer.
Al parecer su hermana se había dado cuenta de que algo le ocurría, Hanabi era una joven vivaz y observadora, así que no era extraño. La ojiperla agradecía internamente que su hermana no la cuestionara aún y simplemente se dedicase a mimarla, ella atesoró cada segundo.
Hasta que un miembro de la rama secundaria las interrumpió para anunciar que su presencia era requerida por el consejo. Con un fuerte abrazo a su, ya no tan pequeña, hermana y una súplica de perdón susurrada, se dirigió a la sala de reuniones del clan.
El comienzo fue normal, más que nada responder sobre su misión, al menos hasta que debió explicar lo que había ocurrido con Watanabe en aquel bar, sus palabras hicieron tensarse a su padre y hermana con preocupación y a varios miembros del consejo, seguramente estos temían por que estuvo a punto de ser obtenido el byakugan o quizás incluso por su castidad, si tan solo supieran que eso último hace mucho había sido entregado al heredero del clan con el que constantemente competían… Pensando en Itachi, aprovechó de recalcar que él la había salvado de aquel horrible destino, quizás así el golpe no sería tan fuerte.
Entonces supo que era momento de contarlo.
‒¿Has escogido a quien será tu marido? ‒preguntó, cambiando de tema, uno de los ancianos.
‒ Lo he hecho‒ respondió Hinata totalmente sería.
‒ ¿Y bien cuál es el Hyuga que desposarás? ‒ Hinata podía sentir las miradas de todos los presentes, forzándose a respirar tranquilamente y mejorar su postura, respondió.
‒ Ninguno de ellos ha sido escogido, mi marido será Uchiha Itachi ‒ ante aquellas palabras un silencio sepulcral dominó el salón de reuniones, el peso de las palabras recién escuchadas exigía meditarlas antes de responder, Hinata podía ver el peso de sus palabras en la espalda de su padre
‒ No estamos para bromas Hinata ‒ le llamó la atención uno de los más respetados miembros del consejo y más firmes detractores de Hinata, su abuelo.
‒ No es una broma‒ respondió la joven con tranquilidad ‒ él y yo ya lo hemos decidido.
‒ ¡Insolente! ‒ bramó el anciano, asustando un poco a Hinata pero a la vez reafirmando su postura ‒ ¿Quién te crees para cuestionar las tradiciones del clan? Un líder debe cumplir con su deber y tu como heredera deberías honrar el tuyo. Siempre supe que eras alguien indigna de…
‒ ¡Pues entonces en este momento renuncio a ese puesto! ‒ exclamó Hinata cortando la diatriba del anciano, después de todo él nunca la quiso como líder del clan.
‒Te casarás con quien estimemos necesario ‒ dijo otro de los miembros del consejo, quien estaba más calmado ‒ Por supuesto serás castigada acorde a tu falta, aún estás a tiempo de retractarte.
‒ No lo haré ‒ reiteró la joven con vehemencia ‒ Estoy dispuesta a aceptar el castigo que estimen necesario, pero si he de casarme será con quien mi corazón ha escogido. ‒Ante aquellas palabras, los miembros del consejo comenzaron a lanzar una serie de amenazas cada una más horrible que la anterior, Hinata no se molestó en escucharlas, su mente se concentraba en Itachi, en sus ojos oscuros, su cabello negro en esa coleta tan propia de él, en su determinación al decirle que esperara por él, la voz de su padre la sacó de sus cavilaciones.
‒ Hinata ‒ llamó Hiashi, quien no se había pronunciado hasta entonces ‒ Si no te retractas, todo el esfuerzo que has invertido para alcanzar tu posición será en vano, entiendo que tu misión haya sido extenuante y traumatizante para ti y esto te impide pensar con claridad ‒ Si había una opinión que le importase o un rechazo que le doliese ese era el de su padre, su corazón se dolió un poco al ver que en vez de repudiarla, su padre le ofrecía una oportunidad, una de retractarse de sus palabras, una que no podía y no quería aceptar ‒ No es tarde para aclarar todo, te aseguro que no habrá castigo y tu marido jamás sabrá de esta confrontación ‒ los ojos blancos de él rogaban a los violetas de ella que aceptara su oferta, Hinata sintió ganas de llorar, internamente le pidió perdón antes de dar la puñalada final.
‒ Lo siento padre, aunque eso sería tentador, mi amor por él ya ha sido consumado…y no sería ninguna sorpresa si en estos momentos portara el fruto de mis sentimientos en mi vientre.
Sintió la sorpresa y dolor de los ojos de Hanabi como los de Hiashi enfocados en ella, ambos parecían decir con sus miradas ¿Qué has hecho? Parecían decir, estaba concentrada en eso cuando un fuerte sonido retumbó en la sala y el dolor comenzó a sentirse en su mejilla, su abuelo la había golpeado con ira y sin contención volteándole el rostro, hecho que repitió en la otra mejilla, esta vez haciéndola sangrar.
Había ocurrido tan rápido que nadie lo vio venir, pero aún de haberlo sabido, Hinata no se hubiese protegido. Una parte de ella, esa que le recordaba constantemente de su traición, creía que se merecía cosas peores.
‒¡Insolente! ¡Meretriz! ¡Mujer de poco valor! ¿Cómo osas manchar el nombre de tu familia? ...no eres más que una mujerzuela, el sello es poco para ti, ¡Me desharé del bastardo que portas, aunque sea a golpes! ‒ Podría aceptar cualquier castigo menos ese, con fuerza puso sus manos en su estómago.
Todos habían quedado anonadados, y nadie atinó a reaccionar hasta que lanzando insultos a la chica el anciano comenzó a apuntar sus golpes a su vientre…pero estos no llegaron, cuando levantó la vista vio a Hanabi protegiéndola con su cuerpo, y a su vez frente a un furioso Hiashi quien sujetaba la mano de quien era su propio padre. Otros miembros del consejo también habían reaccionado y sujetaban al rabioso hombre de piernas y tronco.
‒ Su castigo será decidido por el consejo y aplicado según se estime necesario ‒ trató de calmar las aguas el actual líder, su mirada se enfocó en sus hijas
‒Hanabi, lleva a Hinata a su habitación… está totalmente prohibido que abandone tu vista o su cuarto hasta que se le notifique su castigo o hasta que sean requeridas por el consejo ¿está eso claro?
‒ Hai, Otou-sama ‒ respondió la castaña, tras lo cual, con suavidad extrema ayudó a la peliazul a ponerse de pies y abandonar la habitación.
Hinata fue entonces, confinada a su cuarto, con solo la compañía de su hermana y de vez en cuando de algún guardia designado.
Si bien había esperado el odio y rechazo de todos, Hanabi se había mantenido fiel, e incluso la había perdonado por todo, llamándola idiota con una ternura que Hinata no pudo sino relajarse ante aquel insulto.
Los días pasaron y en aquel aislamiento, Hinata pensaba en Itachi y en si él estaba viviendo algo parecido… ella simplemente tenía que cumplir su promesa y esperar…por él y también por su castigo. Entre tanto, se alimentaba y cuidaba como debía, en el complejo el rumor ya había sido difundido, lo supo porque a veces los miembros de la rama secundaria le pasaban de tráfico alguna golosina, las porciones de comida eran más abundantes, a pesar de estar castigada. Neji había llegado de una misión y había intentado hablar con ella, pero se le había prohibido, el consejo no era tonto y sabían que su lealtad era hacia ella antes que al clan, aun así le hizo llegar una nota que decía "Yo la protegeré", que la hizo llorar bastante. Hanabi salía solo cuando tenía misiones o había una reunión para determinar su castigo…siempre trataba de mantenerla informada de los avances, o si tenía alguna noticia sobre Itachi…lo único que sabía era que su matrimonio había sido cancelado. Él estaba cumpliendo con su parte, ella también debería hacerlo.
Había pasado más de una semana en esas condiciones, cuando fue llamada nuevamente a la sala de reuniones, allí pudo ver a su hermana con los ojos llorosos, a su padre totalmente decaído y a varios miembros que la miraban con una mezcla de desprecio y pena.
‒ Hinata Hyuga ‒ habló su padre, tratando de cumplir su rol de líder, Hinata podía ver el esfuerzo que eso le significaba, y se sintió mal por forzarlo a hacerlo ‒ el consejo ha llegado a una conclusión. Hideki-sama continúe por favor.
‒ Está en tus manos escoger entre casarte con un Hyuga o con el Uchiha ‒ comentó uno de los ancianos más neutrales que había en el consejo, sorprendiendo a Hinata ¿Le permitirían elegir? ¿Podría estar con Itachi? Los ojos llorosos de su hermana le indicaban que había algo más.
‒ Si decides mantenerte en el clan, no se te impondrá el sello hasta que tengas a tu hijo, si nace con el byakugan se permitirá que lo críes dentro del clan. ‒¿y si no tenia el byakugan? Hinata siguió escuchando con atención ‒ En caso de no tener dojutsu, se le permitirá vivir, pero deberás dejarlo al cuidado del orfanatorio. ‒Hinata abrió los ojos con rabia, pero no a las palabras si no a lo que implicaba lo que no era dicho: si nace con byakugan o sin dojutsu su bebé podría vivir, no así si tenía un sharingan.
‒Si en cambio, continuas con tu idea de estar con el Uchiha, no seremos tan nobles, es solo por insistencia de tu padre, nuestro líder, que se te dejará vivir. ‒ Hinata miró a su padre, pero no pudo ver sino arrepentimiento y tristeza en los ojos de él ¿Se sentía culpable de darle una oportunidad aún si era en contra de los deseos y consignas del clan? ‒ Como sea, muchos de los miembros del consejo han puesto en duda tu capacidad de cuidar tu dojutsu, los eventos recientes en tu misión asi lo demuestran ‒ Hinata apretó sus puños, sabía que usarían eso en su contra ‒ razón por la cual en cuanto escojas esta opción, tus ojos serán sellados con un fuinjutsu aún más poderoso que el que porta la rama secundaria, lo que disminuirá tu visión e inhabilitará para siempre tu byakugan, se te sellará además con el ave enjaulada y deberás ser esterilizada a fin de que no generes descendencia con nuestro dojutsu fuera de este clan. ‒ Aquello fue un golpe bajo para Hinata, no solo le quitaban su vista, sino además la posibilidad de ser madre ¿Entonces solo podré tener al hijo que ahora llevo en mi vientre?, como si adivinase sus pensamientos el anciano continuó ‒ La combinación de sellos será tan fuerte para tu cuerpo que el feto no lo soportará, abortarás de manera casi espontánea, serás además desvinculada para siempre del clan y no podrás contactar con ninguno de sus miembros al menos que sea en una misión, aunque probablemente debido a los sellos debas abandonar la vida como ninja…
Entonces la ojiperla dejó de escuchar, no importaba qué escogiera si o si deberá decirle adiós a Itachi o a su bebé, e incluso podría perderlos a ambos si este último nacía como portador del sharingan. Con una risa de desesperación comenzó a llorar tan fuertemente que casi no escuchó al anciano decir que tenía dos días para decidir o a su padre pidiéndole que se tranquilizara. El llanto fue tanto que su hermana, en su desesperación por calmarla, usó su puño suave para desmayarla. En aquel sueño no tuvo descansos sino pesadillas en donde cada decisión que ella tomaba terminaba en la pérdida de alguien querido, llorando aun en sueños, Hinata estaba totalmente ajena a la discusión susurrada que su padre, hermana, primo y guardián con el fin de salvarla de un destino triste.
Tras aquel mal sueño y la crisis inicial, no hubo más lágrimas, Hinata no reaccionaba. Para consternación de muchos, la que hasta hace poco había sido la gentil y amable heredera de su clan, se comportaba con un porte digno de una princesa, no lloró ni rogó, simplemente se sentó esperando, eso le había prometido hacer a Itachi…y aún si él no llegaba a tiempo, ella era una kunoichi. Una cosa estaba clara, no permitiría que dañaran a sus amados.
Pronto fue llamada ante la presencia de los ancianos, se sorprendió que su padre no estuviera presente dirigiendo la reunión, además se percató de la ausencia de otros ancianos, quienes de acuerdo a los informes de Hanabi, habían abogado por ella.
‒ Abuelo ‒ saludó ella, tomando posición de lucha
‒ Hiashi siempre ha sido muy blando con ustedes, es momento que como anterior líder corrija esto. ‒ y con un chasquido de sus dedos, un montón de miembros de la rama secundaria se lanzaron a atacarla.
Por un instante, Hinata dudó, podía ver y sentir la reticencia de ellos al atacar, seguramente lo hacían simplemente para evitar ser castigados, o peor aún asesinados, con la activación del sello. Comprendiendo la situación comenzó a noquearlos, uno por uno, con mayor facilidad que la que debería, pero algo le decía que ellos la dejaban ganar aún a costa de su integridad física.
Un grito ensordecedor se dejó escuchar.
Los ojos de Hinata se expandieron con horror enfocados en el anciano que la miraba con superioridad y los dedos extendidos. Un poco más adelante uno de los miembros que se había dejado derrotar primero se revolcaba en el suelo de dolor, en su frente brillaba el sello que estaba siendo activado.
‒ Si de verdad te importa la vida de este sirviente, harás lo que se te indique ‒ viendo como el muchacho convulsionaba en el suelo, Hinata bajó los brazos derrotada. ‒ ahora ven aquí, es momento de que seas sellada y elimines aquel bastardo Uchiha.
‒ Se supone que puedo elegir no ser sellada en el instante si me desposo con un Hyuga
‒ Como si fuésemos a dejar que ensucies nuestra sangre ‒ respondió el anciano mientras la golpeaba fuertemente en el vientre, en un movimiento que la tomó desprevenida. Hinata sintió dolor y desesperación al ver sangre entre sus piernas.
‒ Es hora de que cumplas tu castigo ‒ El anciano se lanzó sin miramientos a atacarla, mientras ella seguía mirando el líquido carmesí fluir.
‒ ¡Basta ya! ‒ La voz de Hiashi Hyuga se dejó escuchar mientras con un Hakke Kūshō repelía a su padre, alejándolo de su hija. ‒ Esta reunión se ha realizado sin conocimiento no autorización del consejo ni del líder del clan. ‒ Mirando al par de hombres que lo habían seguido los instruyó‒ Neji, llévate a Hinata. Ko, ya sabes que hacer ‒ Con un movimiento de su cabeza, ambos muchachos se retiraron del cuarto, Neji con una Hinata aún en shock en sus brazos.
‒ No se preocupe, Hinata- sama, todo estará bien… ‒ su voz sonaba cada vez más lejana.
Cuando abrió los ojos, una fuerte explosión sacudión la mansión y entre fuego y humo, malherido y con ojos sangrantes apareció Uchiha Itachi.
‒T-Tachi-kun ‒ lo llamó Hinata con voz quebrada ‒ ¡Tachi-kun! ‒ y como pudo se soltó del agarre de su primo y corrió a abrazar a su amado mientras lloraba…él había ido por ella, el dolor en su vientre la hizo caer, mientras más sangre caía entre sus piernas, él había ido por ella y ella no había podido cuidar de su hijo. Y ella pudo notar el momento exacto en el que él se dio cuenta, con una expresión de dolor y una pequeña lágrima corriendo por su mejilla, Itachi intentó consolarla.
‒ Shh ‒ la calmó él, secando sus lágrimas con sus manos ‒ ya verás como todo irá bien, él estará bien, pero debes calmarte.
‒ Lamento interrumpir, pero queda poco tiempo ‒ Neji habló recordándole su presencia ‒ síganme por favor, les dijo con urgencia, lo que hizo que ninguno dudara en acatar lo dicho.
En unos minutos llegaron a una pequeña cabaña en las afueras de Konoha, allí los esperaba Hanabi bastante nerviosa, quien al ver a su hermana y su condición la recostó y comenzó a atenderla de inmediato, limpiando la sangre con un paño húmedo, Itachi a lo lejos conversaba con Neji, quien le entregaba unos papeles y un bolso. Hinata no podía escuchar lo que decían, pero sabía que debía ser importante.
En eso estaban, cuando un agitado Ko Hyuga aparecía en el cuarto seguido de Sakura, la ninja médico sin mediar más que un saludo, comenzó a examinar a Hinata, tras unos tensos momentos en los que nadie habló, la joven pelirrosa sonrió con dulzura a la ojiperla
‒ Estoy segura que serás una gran madre Hinata, protegiste al feto usando tu chakra y musculatura interna como barrera, de ahí viene el sangrado. Ya curé el tejido dañado, ahora debes reposar. El alivio pudo verse en el rostro de cada uno de los presentes, incluso en el del usualmente inexpresivo Uchiha, quien inclinando su rostro en signo de gratitud y respeto a la ojijade expresó su agradecimiento.
‒ Muchas gracias por todo Haruno-san, estoy en deuda con usted por salvar a Hinata y a nuestro hijo. ‒ Como si recién entendiera la relación de Itachi en aquella situación, Sakura se sonrojó furiosamente mientras miraba entre ambos herederos.
Al día siguiente, un pequeño grupo de gente se encontraba clandestinamente a las afueras de Konoha, Hanabi, Hiashi, Ko y Neji despedían a Hinata entregándole un bolso que tenía distintos pergaminos.
‒ Los hizo Ten ten ‒ tiene todo lo que puedan necesitar en este viaje.
Itachi observaba unos metros alejado el intercambio, cuando sintió una pequeña ráfaga de chakra bastante conocida para él, en efecto su primo, conocido como Shisui el del cuerpo parpadeante, apareció frente suyo portando en sus brazos a una de las pocas personas que siempre lo había apoyado.
‒ ¿Pensaste que podrías irte sin despedirte?
‒ Okaa- san. ‒ y en un segundo, se encontraba rodeado de los brazos de su madre, mientras era molestado sin piedad por su primo.
Tras realizar las debidas despedidas, y recibir abrazos e instrucciones de sus seres queridos, ambos amantes emprendieron su marcha hacia Sunakagure, la aldea que, por intervención de Mikoto, Hiashi y una muy dispuesta Tsunade, los acogería por el tiempo que fuese necesario.
Pronto en la Aldea Escondida Entre Las Ojas surgió el rumor, donde dos valientes amantes, los herederos Hyuga y Uchiha, rompían años de tradición de endogamia en sus clanes, al enamorarse y al mostrarse abiertamente dispuestos a luchar por estar juntos, ignorando las quejas, amenazas e incluso súplicas de parte de sus familias, escapando con la ayuda de un puñado de aliados.
En una pequeña casa ubicada en la Aldea de la Arena, una joven peliazul leía una carta, mientras su esposo cuidaba de su pequeño bebé de tan solo unos meses quien dormía en sus brazos.
"Querida Hinata
¡Qué bueno es saber noticias tuyas! Gracias por la fotografía del pequeño Shiro, es todo un galán, pero no podía ser distinto con lo hermosos que son sus padres y sobre todo por su abuela. Muero de ganas de tenerlo en mis brazos, al parecer no falta mucho para que eso suceda.
El apoyo a los trágicos amantes de Konoha, es cada vez mayor y de a poco los clanes están cediendo en sus posturas. ¡Incluso Fugaku admitió que su unión no era tan mala! Sé que es su orgullo lo único que le impide ir a buscarlos en este instante y traerlos a su verdadero hogar aquí en Konoha (…) Hace poco tu padre nombró a Hanabi-chan como sucesora, lo que es genial, esa niña es una testaruda y está firme en su postura de cambiar las viejas costumbres del clan, los rumores dicen que se le ha visto constantemente en compañía del joven Sarutobi, ¡aunque ella no admite nada!
Sé que Hiashi también te escribe a menudo, pero conociéndolo sus cartas son frias y aburridas y nunca te dice lo mucho que te extraña y se preocupa por ti, pero, aunque no lo creas le muestra a todo el mundo una de las fotografías que enviaste, claro que no me puedo quejar demasiado pues hago exactamente lo mismo. Ambos seguimos apoyándolos desde la distancia, no lo olviden, no están solos.
Pronto podrán volver, de eso estoy segura, mientras tanto te pido que cuides de mi hijo, haz que se coma todas sus verduras.
Con amor,
Mikoto Uchiha"
Terminando de leer la carta, Hinata no pudo evitar su sonrisa satisfecha, quizás las cosas no habían sido como las planearon, pero no se arrepentía de nada, cuando comenzaron aquel juego ninguno de los dos estaba consiente de cuáles serían sus consecuencias, un secreto tan profundo que solo ellos eran conocedores de su totalidad. Uno que jugó con el amor de su vida.
‒ ¿Alguna noticia de importancia? ‒ preguntó Itachi mientras se acercaba a ella, con su pequeño dormido plácidamente en uno de sus brazos. Hinata simplemente le entregó la carta y entonces su sonrisa se ensanchó y transformó luego en una carcajada al ver como el rostro de Itachi cambiaba al leer la carta de su madre.
FIN
¡He terminado! (baile del fic terminado: punchi punchi)
Este es mi primer fic y me siento super genial por haberlo terminado, sé que no es la gran cosa, pero es mío y me gusta a pesar de sus errores y falencias… espero que a ustedes les haya gustado también y por ello agradezco a todos los que se dieron el tiempo de leer, en especial a los que comentaron, favoritearon y siguieron esta historia, por su apoyo y consejo muchas muchas muchas gracias…espero que no se olviden de comentar este final también.
Además, con el fin de agradecer el apoyo recibido por todos ustedes a lo largo de "nuestro secreto" y como mi único modo de gratificación es seguir escribiendo, les cuento que abriré un pequeño sorteo de promps. ¿Cómo participar? Si usted comentó, le dio al follow o favoriteó esta historia y tiene alguna idea o promp de esta serie y en especial esta pareja, sobre el cual le gustaría leer, déjela en los comentarios del último capítulo, ¿Cómo funciona? ¡Muy sencillo!, 1- sólo pueden participar del sorteo aquellas personas que hayan comentado/seguido/favoriteado hasta antes de la publicación del último capítulo y por tanto de este anuncio (los tengo identificados). 2- los promps recibidos hasta una semana tras la publicación de esta nota serán tomados en consideración (hasta las 23:59 hrs del 12 de febrero). 3- De los promps que cumplan con las condiciones anteriores, tres serán escogidos al azar para ser desarrollados en forma de oneshot o drabbles según yo estime adecuado. 4- (Y este es un premio a quienes comentaron más de una vez) Quienes hayan hecho más de un comentario, tendrán más opciones de ser seleccionados, pues se ingresará su nombre en el pool de concursantes el mismo número de veces en que comentaron. 5- Como modo de controlarme y obligarme a mí misma a cumplir, los tres promps seleccionados, deberán ser terminados y publicados a lo máximo 3 semanas desde su sorteo…eso me deja un mes para cumplir con todo el proceso, espero que lleguen promps si no habré hecho el ridículo pensando en tantas reglas jajaj
(dato: este es el segundo final que escribí, el primero parecía no encajar en este fic, pero como son los mismos sucesos narrados de forma distinta probablemente lo publique como un One-shot asociado)
Y la última recomendación en este fic es: "El precio de la paz" de la mítica Sasha, cuando actualizó este fic, chillé como ardilla, ¡me encanta! Y estoy segura que a ustedes también.
Un abrazo, nos vemos
