Si me tenés miedo…

Capítulo 7

Toda la vida le había parecido que quedarse remoloneando un par de minutos más en la cama era uno de esos placeres en la vida que uno se tiene que permitir para ser feliz. Cuando se decidió a empezar el día abrió muy despacio los ojos, tratando de acostumbrarse a la claridad y ver en dónde se encontraba, pero claro... era imposible que él se hubiese esperado que lo primero que vería al abrirlos fueran los ojos malva claros de Hinata mirándolo a la cara acostada a su lado, en la misma cama, desde abajo del mismo cubrecama.

La chica al darse cuenta que Shino estaba despierto y había visto que ella le estaba mirando había hecho una suerte de gritito ahogado al mismo tiempo que su cara se puso roja como un tomate, su cuerpo había hecho un movimiento rápido hacia atrás casi hasta caerse de la cama y acto seguido se había bajado y había ido corriendo al baño a cambiarse. Shino todavía no terminaba de entender qué era lo que había pasado por lo que se sentó derecho en la cama y se pasó la mano por el pelo.

En la cama simple, Kiba seguía totalmente dormido con el cubrecama caído en el suelo, una pierna por debajo de la sábana y la otra por encima. Total y absolutamente ajeno a lo que le estaba pasando, pero el causante absoluto de todo. Shino hizo una mueca, un par de sellos y bajó a desayunar. Unos minutos después Kiba se despertó porque sintió un cosquilleo en las manos, las trajo hasta su cara y pegó un gran salto al mismo tiempo que gritaba, bajándose al suelo. La cama donde había estado durmiendo estaba repleta por donde la mirara de pulgas.

Al escuchar el grito Hinata salió del baño con el cepillo de dientes en la mano, ya cambiada. La escena que vio casi la hace doblarse de la risa. Kiba estaba al mismo tiempo sacudiendo las sábanas de su cama, rascándose y tratando de no pisar ningún insecto. "Quizás se le pegaron las pulgas" había dicho Shino la noche anterior.

Se reunieron los tres en el comedor de la posada para comer el desayuno que venía incluido en el precio de las habitaciones. Casi no se lo habilitan alegando que ya era prácticamente el mediodía y que el desayuno se servía hasta las 11 de la mañana. Preguntaron por la señora y les dijeron que ella había salido mucho más temprano en la mañana. Cuando se sentaron frente a las tazas de café con leche y las medialunas y tostadas Kiba fulminó a Shino con la mirada al mismo tiempo que se rascaba el codo.

"Ja - ja, linda la bromita ¿nee?"
"Jejeje, tenés que tener cuidado de no pasárselas a Akamaru" *Shino realmente se estaba riendo, algo que no era usual en él*
"¿Qué te hice de malo yo?"
"Naaaada" *el tono irónico del muchacho mientras metía la medialuna en el café hizo reír a Hinata*
"Hinata, ¿les hice algo malo yo?" *el chico perro trató de agarrar la cuestión por el flanco más fácil*
"Quizás... los dos tenemos líneas bajo los ojos"
"¿Y eso qué significa?" *Kiba no entendía qué tenía que ver todo esto*
"Que nos quedamos despiertos hasta tarde"
"Bueeeeno…" *Kiba aprovechó el chiste fácil* "si ustedes se quedaron haciendo cochinadas hasta tarde en la cama esa no es mi culpa"
"¡¡K...Kiba-kun!!"
"Tarado"

Shino golpeó a Kiba en la espalda haciendo que se golpee en la nariz con la tostada a la que le acababa de poner mermelada. Esto logró que la punta de la nariz del chico perro quedara rojo brillante con pedacitos de frutilla. Al empezar a reírse y calmarse, el color de la cara de Hinata volvió a la normalidad. Shino había logrado mantener impecable su cara de poker durante todo el encuentro.

"¿Qué vamos a hacer hoy?" *Hinata miró a sus dos compañeros*
"¿Recorrer?"
"No sé qué tanto haya en este pueblo, pero parece una buena idea"
"¿Cuál será la especialidad local?" *Kiba se relamió*
"¡Pero si acabamos de desayunar!"
"Bueno, pero es la hora del almuerzo ¿no?"

Preguntaron en recepción cuáles eran los mejores sitios para recorrer y les indicaron un par de templos, una pequeña feria de artesanías y las aguas termales del pueblo. Dieron las gracias por la información y salieron. Empezaron por ir a un pequeño bar y almorzar. Hinata se les quedó mirando a los chicos mientras ellos comían repitiendo insistentemente en que ella estaba bien y que comería una cena grande.

Cuando salieron de almorzar, el clima estaba precioso, totalmente despejado por lo que empezaron por la feria de artesanías, que era a cielo abierto. Hinata se frenó en todos los puestos recorriendo con la mirada cada una de las artesanías, incapaz de levantarlas para verlas con más cuidado por más que los artesanos le insistieran en que lo hiciese y que no había problema. Los varones, mucho menos interesados en accesorios, recuerdos y ropa artesanal recorrieron el lugar mucho más rápido que ella y se fueron al parque para hacer cada uno la suya y encontrarse más tarde.

Shino se sentó en el medio del pasto y haciendo una serie de sellos llamó a una diversa variedad de insectos que empezaron a subirse por sus brazos. La mayoría los conocía a la perfección pero había un par que parecían ser ligeramente distintos de los que había en Konoha. Tenía las manos y los puños tapados de bichos y había perdido totalmente el paso del tiempo cuando escuchó el gritito agudo que desencadenó una serie de reacciones similares con un par de grititos de "freak" y "creepy" cerca de su espalda. Al darse vuelta se encontró con un grupo de chicas de más o menos su edad hablando entre ellas mientras le señalaban.

Shino se puso de pie lo que hizo que todas las chicas retrocedieran un par de pasos, pero fueran incapaces de alejarse demasiado de él. ¿Qué necesidad había de que estuvieran hablando de él, si él no les había hecho nada? ¿para qué gritaban?... sentía muchas ganas de simplemente mandar un par de sus bichos a molestarlas, sabía que con eso era más que necesario. Shino levantó un brazo, aún cubierto de insectos cuando sintió el toque suave de la mano de Hinata.

"¿Vamos?"
"Claro"

Los dos empezaron a caminar dándole la espalda a las chicas hacía donde Hinata estaba guiando. La chica creía haber visto a Kiba por ese lado.

"La vibración cuando estás a punto de atacar es distinta de cuando estás nervioso ¿sabías?"
"¿M?"
"Claro… es… distinta"
"Supongo que sí, que lo sé, pero es algo que tengo tan interiorizado que no le presto atención"
"¿Por qué las querías atacar?"
"Gritaron cuando me vieron y estaban hablando de mí"
"Esa no es suficiente razón"
"Quizás no, pero es molesto"
"Bueno, pero…"
"¿Pero?"
"Es que tu clan… no es muy común"
"Y le doy miedo a la gente… sobre todo a las chicas. Tiene sentido"
"No a toda la gente. Y no a todas las chicas. A mí no me das miedo"

Por alguna razón no sabía cómo responder a eso. Quería decirle que estaba muy, muy contento de que así fuera, pero años y años de no demostrar sus sentimientos le ganaron y se quedó callado. La chica pensó que había dicho algo malo por lo que se corrigió enseguida.

"A Sakura y a Ino tampoco y a muchas otras chicas de Konoha tampoco, claro"
"Supongo que tenés razón"

Un par de cuadras más adelante se encontraron con Kiba que se les había adelantado y había ido a visitar el templo más grande por su cuenta. Se notaba que el pueblo no era muy grande porque no había muchas cosas ni mucha gente, pero el templo era lindo y amplio. El chico perro estaba sentado en un banco bajo la sombra de una serie de árboles.

"¿Se dieron cuenta lo tarde que es?" *Kiba sonrió al verlos llegar*
"¿M?"
"Sí, ya son las 7"
"Es que nos despertamos taaan tarde" *Hinata se quejó*
"Estoy seguro que esta noche vamos a estar cansados y nos vamos a dormir temprano"
"Seguro"

Kiba sonrió ante la declaración de su amigo sabiendo que sin importar cuan cansado estuviese él, iba a serle igual de difícil dormir en la cama con la chica que le gustaba. Había planeado desde un principio hacer que Shino durmiese cerca de ella, pero nunca había esperado tener la buena suerte de que hubiese una cama matrimonial y una simple. Obviamente, le había venido como anillo al dedo.

"¿No deberíamos chequear cómo está la señora?"
"Supongo"

Se pusieron en camino para encontrarse con la persona a la que estaban protegiendo riéndose de lo poco que necesitaba protección. Cuando llegaron al lugar en donde se encontraba ella afirmó que estaba perfectamente bien y que no necesitaba nada por lo que podían hacer lo que ellos desearan.

"¿Nos bañamos en la posada o vamos a las aguas termales?" *Kiba empezó a caminar*
"Vamos a las aguas mañana, si vamos hoy, mañana no nos queda nada por hacer"
"Shino-kun tiene razón, además en el baño de la pieza hay una ducha"
"Ok"

Cenaron en el bar de la posada donde pasaron un buen tiempo charlando con los dueños sobre el templo que habían visitado, las aguas termales - que solían estar bastante vacías – y la inmortalidad del cangrejo. La señora Fukuoka había llamado a Shino, el líder de esta misión, para discutir los siguientes lugares que visitarían y más o menos el tiempo que pasarían en cada uno.

"Ladies first"

En la habitación, Kiba le había indicado a Hinata que entrara primera y él se había puesto a tratar de rearmar su pobre cama que después del episodio de esa mañana estaba hecha una ensalada. Shino entró a la habitación y suspiró cuando vio la dichosa cama matrimonial que otra vez iba a tener que compartir. No había mucho remedio.

"¡Kiba!" *el grito había venido desde el baño*
"¿M?"
"Necesito… una toalla"
"¿No llevaste una?"
"Me olvidé"
"Tomá, alcanzale" *Kiba le tiró un toallón a las manos de Shino que había procedido a sacarse las camperas al entrar en la pieza*
"¡¡Jah!!, hacelo vos, te lo pidió a vos"
"Pero vos ya estás de pie"
"¡¡Kiba-kun!!"
"Dale, que le da vergüenza estar desnuda" *Kiba lo empujó con el pie desde la cama*

No importaba cuánta tela estuviese cubriendo las facciones de Shino, era bastante obvio lo colorada que se había puesto la piel de toda su cara. Sabía perfectamente que ella estaba desnuda, pero el hecho de que él lo dijera hacía las cosas peor. Caminó el par de pasos que lo separaban del baño y abrió la puerta lo mínimo suficiente como para que su mano pasase con la toalla y ella la tomase, sin que él pudiese ver nada. No importaba, con su imaginación era más que suficiente.

Hinata salió del baño con el pijama puesto y se metió a la cama, tapándose hasta la nariz. Kiba se entró a bañar mientras Shino hacía como que ordenaba cosas en su mochila. En realidad no hacía más que mover las cosas de un sitio al otro y volverlas a poner cómo estaban, pero eso bastaba para no tener que ver la silueta de la chica debajo de la sábana en la cama en la que él iba a dormir.

Cuando Kiba salió de bañarse se metió él. El agua estaba caliente y agradable y le mojaba el pelo aplastándolo por encima de sus ojos. Había algo que necesitaba hacer urgentemente o iba a meterse en problemas por la incapacidad de poder controlar sus hormonas.

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¡Gracias por leer este nuevo capítulo! ¿Qué les va pareciendo la historia hasta ahora? Espero que les esté gustando leerla tanto como a mí me está gustando escribirla.

¿Qué será lo que tiene que hacer Shino para calmar las hormonas? Jejeje, sí, eso mismo. El capítulo que viene tiene una cucharada sopera de perversión metida adentro así que espero que les guste.

Como siempre, agradecimientos:

A todos los que dejaron reviews:

Claressa, okashira janet, Lizirien, Kizuki, shaina, bln26, black-sky-666, AisakaTaiga, LennaParis, makigotoufan, Kira, KENSA-CHAN y Karina Natsumi

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Me pone muy contenta que haya bastante gente leyendo esta historia, realmente se siente muy agradable recibir sus comentarios y leer lo que piensan de mi fanfic.

Nos vemos el miércoles que viene en el capítulo 8 de esta historia. Gracias por leer.