Advertencias: YAOI
Autor: RavenTears
Beta: Little Kei
Notas del autor:
~El título es una canción de Nirvana (¿Novedad? ¿Dónde?)
Smell like teen spirits
Capítulo 7: Los hermanos Mutou
-No tardará en sonar la campana -informó Anzu.
-Tengo que ir a hacer algo. ¿Ya no soy necesario, Honda? -preguntó Bakura.
-No. Puedes irte. Gracias por tu ayuda. Tengo a Yami para que me ayude a sujetar a
Jounouchi si pasa algo.
"A quien quiero sujetar es a Kaiba. Pero del cuello" pensó Yami.
-Si sucede algo, no duden en avisarme -dijo Bakura mientras salía de la oficina.
-¿Creen que digan algo si llevamos a Yami?
-¿Y qué diremos? Aunqe tenga gran parecido con Yugi, entramos cuatro. ¿Cómo vas a
explicar que salgamos cinco?
-Ehhhhh... En eso no había pensado.
-Cuando pienses nos avisas; necesitamos cualquien motivo para celebrar.
-¿Qué harán? -preguntó Yami, mirándolos muy serio.
-Seguiremos con el plan. No nos mires así, Yami. No te preocupes, eres nuestro amigo.
Haremos cualquier cosa para complacer a Kaiba -explicó Honda, poniendo una mano sobre el
hombro de Yami.
-Eso es lo que me incomoda.
-A mí también. ¿De qué creen que esté hablando con Yugi? ¡No me miren así! Sé bien
que ustedes también piensan en eso.
-Lamento no poder hacer nada para ayudar.
-No importa, Yami. Eres nuestro amigo. Además, si no lo lográbamos, Yugi se iba a poner
muy triste.
Yami meditó las palabras de Anzu. Tenía razón. Todos estaban haciendo eso por él. No
iba a darse para atrás, no importara que les pidiera Kaiba. Era capaz de todo por ver
feliz a su aibou.
-Es hora de irnos -dijo Honda, mirando a Anzu.
-Supongo que tienes que entrar.
-Supones bien -conestó Yami, regresando a la pirámide.
-¡Vaya! Este tipo sí que es rápido.
-Lo que pasa es que no todos son tan lentos como tú, Jounouchi.
_____________________________________
"¿Por qué estoy tan nervioso? No es como si tuviera que vivir con él. Sólo lo ha
dicho para molestarme. Pero... ¿Qué pensará Yami? ¿Se pondrá celoso? ¿O,
simplemente, no le interesará?"
Yugi seguía sentado en la carpeta que estaba junto a la de Kaiba. Hace varios minutos que
el CEO se había marchado a quien sabía dónde, dejando a su pareja en el salón.
-¡Yugi! -gritaron los tres apenas entraron al salón.
-¡Amigos! -contestó Yugi, poniéndose de pie. Anzu se acercó a él y le entregó el
Rompecabezas del Milenio.
-Debiste extrañarlo.
-Sí, mucho.
-Ya, bueno. ¿Qué tanto pasó aqui?
-....
-¿Yugi? ¿Qué pasa? ¿Kaiba te hizo algo?
-¡¿Cómo se atreve ese tipo a hacerte algo?!
-Jounouchi, calma. No me hizo nada. Sólo hablamos.
-¿Y dónde estás ahora? -preguntó Honda mirando el sitio de Kaiba. Había dejado su
portátil allí, lo que significaba que seguía en la escuela.
-No lo sé. Pero ya está arreglado.
-¿Ya? ¿Tan rápido? Entonces dinos, ¿qué pasó? -Anzu estaba conteniendo su curiosidad
tan mal como los demás.
-Sólo... Sólo me pidió algo a cambio del favor.
-¿Y eso fue... ?
Todos se acercaron más a Yugi. Él bajó la cabeza para disimular el tono de sus
mejillas.
-Que ahora soy su... pareja.
-¡¿QUÉ?!
La sorpresa fue compartida. Incluso Yami gritó. Pero Yugi no pudo escucharlo, ya que aún
no regresaba a su lazo psíquico.
"Esto es malo. ¿Yugi, cómo pudiste? Acaso... ¿Acaso fue por mí?".
Yami ya no soportó más y salió de la pirámide. Honda se acercó a la puerta y la
cerró.
-¿Por qué, Yugi? -preguntó sin rodeos. Necesitaba la respuesta y la necesitaba en ese
momento.
-Era lo único que podía decir si quería que estuvieras en el cole.
-La escuela no me importa ahora, si tú tienes que hacer esto.
-Vamos, Yami -comenzó a decir Yugi, sonriendo-. No es tan malo. Quiero decir, no voy a
vivir con Kaiba-kun o tener que trabajar en Kaiba Corp. Tampoco nos vamos a enviar rosas y
chocolates, salir al cine o festejar con fiesta los aniversarios. Sólo lo hace para
molestarme.
-Y no sólo te ha molestado a ti -dijo Jounouchi, apretando los puños-. ¡De todas las
cosas, tenía que pedir eso!
-Tendrá sus motivos. Pero eso no importa. Lo importante es que aceptó ayudarnos.
-Yugi, lo tomas tan a la ligera -suspiró Anzu.
-Tampoco pienso tomármelo en serio. ¿De qué me serviría? No creo que le importe mucho.
Todos analizaron la situación. Quizás Yugi tenía razón. Quizás Kaiba sólo lo hacía
para molestar al grupo. Además, si la cosa iba en serio, ¿por qué había dejado a Yugi
solo en el salón?
Pero Yami tenía sus dudas. ¿Qué pasaba con el asunto de las cartas? ¿Acaso todo era
una farsa? Quizás Kaiba escribía por aburrimiento, o era un escritor frustrado. Yami
sabía que en un principio Kaiba había detestado a Yugi tanto como lo detestaba a él.
Entonces, ¿por qué? Aunque últimamente se había mostrado más social con Yugi. ¿Acaso
lo hacía para molestar a Yami?
-¡Vamos, cambien esas caras! -pidió Yugi, sonriendo-. Todo va a estar bien.
El optimismo de Yugi hizo que todos creyeran que así iban a salir las cosas.
Definitivamente, Yugi era más fuerte de lo que aparentaba.
Honda casi se fue de bruces cuando Seto Kaiba abrió la puerta de un tirón. El joven CEO
no dijo nada. Estaba muy ocupado viendo la pequeña reunión. Lo que le llamó la
atención fue que faltaba Bakura, pero estaba Yami.
-Listo -dijo, entrando al salón y cerrando la puerta tras él.
-¿Listo? ¿Ya arreglaste el asunto? -preguntó Jounouchi perplejo. Eso de que el soborno
era su terreno sí que era cierto.
-Mañana podrán venir juntos los hermanos Mutou.
Más de uno gritó con la noticia.
-¡Aguanta, Kaiba! ¿Hermanos? ¿Te refieres a Yugi y Yami?
-¿Qué esperabas, Jounouchi? -preguntó con desprecio Kaiba-. A los directivos se les
calla con un poco de billete en la boca. Pero no puedes hacerlo con todos los alumnos.
-Sí puedes -interrumpió Honda.
-Puedo -declaró Kaiba-. Pero no estoy dispuesto a gastar más dinero en este asunto.
-¿Quieres decir que ya está todo arreglado? ¿Fuiste a sobornarlos en el refrigerio?
-¿Acaso querían esperar hasta mañana?
-En cualquier caso, gracias, Kaiba-kun.
-Sólo espero que cumplas tu parte.
-¡Momentito! ¡Para tu coche! Yugi ya nos contó el trato. Fue decisión de Yugi, así
que por eso, sólo por eso, vamos a dejarlo como está. Pero... ¡Ni se te ocurra hacerle
algo!
Honda pensó en ponerse entre Kaiba y Jounouchi para evitar cualquier tipo de problemas.
Desde el día anterior Jounochi tenía ganas de romperle la cara a Kaiba.
Kaiba sonrió con malicia. Eso no tranquilizó a Jounouchi; de hecho, la sonrisa no era
para él. Kaiba se disponía a sentarse cuando Yami se acercó a él.
-Le haces algo y te mato -amenazó Yami con la voz más intimidante que ninguno había
escuchado.
En ese momento escucharon los pasos de los alumnos que se acercaban. Yami se desvaneció y
entró en la pirámide, dejando a todos casi en shock, menos a Kaiba. Varios chicos
entraron al salón, pero tan rápido como lo hicieron, salieron del lugar. Todos en la
escuela tenían el sentido de autopreservación lo bastante alto como para interrumpir una
conversación de Yugi y compañía con Kaiba.
Kaiba se acercó a Yugi y se inclinó (mucho) hasta casi ponerse a la misma altura de
Yugi.
-No sé de qué tanto te preocupas -dijo, mirando la pirámide.
El profesor de turno se acercó al aula; estando cerca, no pudo sino preguntarse porqué
todos estaban afuera. Y tuvo tan buena suerte, que abrió la puerta justo en el momento en
que Kaiba se dirigía a Yugi. El chico del cabello castaño volteó la cabeza para mirar
al pobre diablo que se había atrevido a interrumpirlo. El profesor, que aún tenía la
mano en la puerta, la cerró tan rápido como la había abierto.
-Con razón no te demoraste en hacer el negocio -comentó Jounouchi con una gota sobre la
cabeza.
-Hablaremos luego -dijo Kaiba, mirando de reojo a Yugi.
Yugi asintió con la cabeza. Honda (que estab más cerca a la puerta) la abrió. Y todos
(incluyendo al profesor) entraron sin decir palabra.
Hasta aquí.
No les cuesta mucho dejarme un Review, así que háganlo y háganme feliz.
Críticas y comentarios:
RavenTears02@yahoo.es
RavenTears02@hotmail.com
Carnage Before Breakfast
