Gracias a lirio23miriel17, por apoyarme a pesar de mi prolongada desaparición ;D
Capítulo 6
Syaoran no pasó por alto que tanto Eriol como Sakura tenían cara de trasnochados, sobretodo ésta última que parecía no haber pegado ojo en toda la noche. Ambos hablaban con un tono de voz lento, pausado e indudablemente adormilado. En un principio pensó que se debía a la emergencia que había surgido justo cuando él había llegado al restaurante, pero si había entendido bien, la emergencia sólo concernía a Sakura. A no ser, por supuesto, que la relación que mantenían esos dos fuera más allá de lo laboral y Eriol se hubiera visto salpicado por ello. Fuera como fuere, Syaoran tenía la certeza de que los dos estaban involucrados en el mismo asunto y que los dos, juntos, habían hecho horas extras permaneciendo despiertos más de lo debido.
—Sólo tienes que firmar este documento y Hiragizawa's será tuya. —Eriol deslizó un papel de aspecto muy formal sobre su parcela de mesa y le tendió una pluma que parecía muy fina. —Y luego, si quieres ganarte al personal, sólo tienes que comentar en voz convenientemente alta que no piensas despedir a nadie. Se han tomado bastante bien, creo, la noticia de que ya no me pertenece a la editorial. No tienes demasiado de qué preocuparte.
Syaoran asintió, con rostro muy serio, y trazó sobre la delgada línea en la esquina inferior derecha el complicado garabato que utilizaba para los tratos como aquel. Cuando devolvió la hoja a Eriol, sintió sobre él todo el peso de lo que estaba haciendo y se dijo, no por primera vez, que iba a necesitar ayuda de un experto. Syaoran reconocía que era un total analfabeto en literatura y filología, fuera la que fuera, y necesitaba al más ducho en esos ámbitos. En su mente, tenía al candidato perfecto. Ya se podía imaginar, incluso, el brillo que adornaría los preciosos ojos rojizos de su prima.
—Y… ya está. —Dijo Eriol. — ¿Qué os parece una deliciosa cena en el Clow's para celebrarlo? Hoy el menú está muy barato.
Ignorando el comentario que señalaba la tacañería de Eriol, Syaoran aceptó gustoso mirando fijamente a Sakura. La mujer que se sentaba al lado de su ahora anterior jefe no había contestado y él estaba ansioso por saber su respuesta. Cuando aceptó, un profundo alivio lo invadió y se dejó caer sobre su silla. Necesitaba hablar con Sakura, sobre todo después de haberla visto tan cambiada la noche anterior, para aclarar cualquier malentendido que hubiera entre ellos que causara esa antinatural tensión en ella.
Un sentimiento muy parecido a la impaciencia se instaló en su pecho.
—Le diré a Nakuru que le avise al resto de la plantilla de que hoy todos cenaremos en un restaurante. ¿A las ocho os viene bien a los dos?—Su entusiasmo se desinfló con las palabras de Eriol. Mientras asentía, pensó que una comida entre los tres le habría asegurado una conversación directa con Sakura. Una comida con casi cuarenta personas lo que le aseguraba era que no pudieran hablar en absoluto.
Suspiró y asintió al tiempo que su amigo salía de la sala de juntas con paso decidido. Sakura bostezó silenciosamente, llevándose la mano a la boca para tapársela, y recogió los papeles que Eriol había dejado desperdigados por la mesa. Syaoran se preguntó si no sería la asistente de Eriol —y si continuaría en ese puesto ahora que él era el director— en lugar de la editora más joven de toda la editorial. Por lo que había podido observar, Eriol dependía muchísimo de ella, más que de esa antipática secretaria que lo había regañado por llegar tarde.
—Estás muy callada, Sakura. ¿No tienes ni una sola palabra para mí?—No pudiendo aguantar más el silencio, Syaoran hizo una de las tantas preguntas que habían ido surgiendo en su cabeza desde la cena en la que se rencontraron. —Sé que ahora soy tu jefe, pero te aseguro que un mínimo de conversación no le hará daño a nadie.
Sakura se sintió culpable cuando Syaoran señaló su actitud reacia a intercambiar más palabras de las necesarias con él. Se aclaró la garganta, no sabiendo muy bien qué decir, y separó los ojos de la mesa en la que se había estado concentrando durante toda la reunión. Intentó pensar en un tema de conversación que no los llevara a intercambiar anécdotas de ese tiempo que habían pasado sin saber nada el uno del otro, pero nada se le vino a la mente, lo que era frustrante. Siempre había tenido facilidad para esas cosas.
—Pues…—Comenzó. —No sé qué decirte, Syaoran. Apenas he dormido y con decirte que esta mañana apenas podía con mi alma, te haces una idea bastante clara de lo cansada que estoy. Siento mucho si no soy la mejor compañía en estos momentos.
—Lo cierto es que te ves cansada, sí. —Syaoran se abstuvo de comentar que la noche anterior también había estado poco comunicativa. —Pero dime, si estás tan cansada, ¿por qué no te has quedado en la cama?
Sakura lo sorprendió con una risa cantarina.
—Porque las facturas se tienen que pagar, Syaoran.
— ¿Acaso la empresa de tu padre ha quebrado?—Intrigado, Syaoran intentó hacer memoria de su corta estadía en Tokio. Después de arreglar todos los detalles para su cadena de Ryokans, se había pasado una tarde por el barrio en el que solía vivir y se había rencontrado con algunos compañeros del instituto. Ninguno le había comentado nada sobre Sakura o su familia, así que había supuesto que o las cosas iban tan bien como antes o los Kinomoto se habían mudado a algún lugar muy lejano y todo el mundo los había olvidado.
— ¿Eh?—Sakura frunció el ceño, confusa. ¿Por qué le preguntaba eso? La empresa de su padre iba muy bien, hasta donde ella sabía. ¿Qué tenía que ver eso con el pago de facturas? Cuando la comprensión la golpeó, no pudo evitar abrir la boca en una perfecta "o". — ¡Qué va! Los beneficios siguen siendo multimillonarios. —Se rio. —Lo que ocurre es que hace años que no vivo con mis padres y no me parecía muy bien que habiéndome emancipado me pagaran ellos las facturas.
—Ah… Así que ahora vives sola. —Más que una afirmación, parecía una pregunta. Sakura tragó con dificultad y se debatió entre decirle que vivía con su hijo (con el hijo de ambos) o mentirle y confirmar que vivía sola.
Afortunadamente, Eriol la salvó de tener que elegir entre una opción u otra entrando en ese momento a la habitación, pero Syaoran notó que había dudado a la hora de responder.
—No me puedo creer que la gente haga planes entre semana. —Murmuró entre dientes antes de sentarse en su puesto. — ¡Todo el mundo sabe que estas cosas pasan! Deberían saber que se deben al trabajo…
—No culpes a la gente por tener vida propia, Eriol. —Lo regañó Sakura con suavidad. —Y además, no hace falta que estén todos los empleados en la cena de esta noche. Habrán otras cenas para que conozcan un poco al nuevo propietario. —Sakura miró a Syaoran haciéndole una pregunta tácita. Éste, entendiendo, asintió no muy convencido de que sus asuntos en Hong Kong le permitieran mantener una relación cercana con sus recién adquiridos empleados. Tal vez quien debía asistir a la cena de esa noche era Meiling. —Con que hoy asista la gran mayoría…
Eriol aceptó al final, a regañadientes, que mitad de la cuadrilla de correctores no se presentaran en la cena.
—No tienes que volver inmediatamente a Hong Kong, ¿verdad?—Preguntó no sólo a favor de las prometidas cenas de empresa. Estaba ideando un plan (uno que a ninguno de los implicados le gustaría) y necesitaba tiempo. —Porque podrías aprovechar y tomarte unas pequeñas vacaciones….
—Espera, ¿no vas a quedarte aquí?—Sakura interrumpió a Eriol casi con desesperación. Syaoran no había vuelto a aparecer en su vida para desaparecer de nuevo, ¿no?
Syaoran se sorprendió por ambas preguntas. Se acomodó en su asiento, sin saber muy bien qué responder, y miró alternativamente a sus dos interlocutores. Eriol sabía que tenía una agenda muy apretada, pero ya que él vivía de vacaciones en vacaciones, tal vez había pensado que a Syaoran le atraería la idea de darse un respiro de sus obligaciones en su país natal. Y Sakura… bueno, no tenía ni idea de porqué Sakura había hecho aquella pregunta. Tal vez porque has comprado la editorial para la que trabaja… Le susurró una voz en su mente. Sacudió la cabeza, tomó aire, y respondió —: En realidad, había pensado en colocar a mi prima como directora. Se le dan bien estas cosas y tiene tres títulos de tres filologías distintas, por lo que le pega más este trabajo a ella que a mí. Pero puedo quedarme un par de semanas, Eriol. Todavía tengo que atender otros asuntos aquí en Japón.
Sakura sintió que el corazón se le encogía ante el nuevo dilema que se le presentaba. Podía escoger contarle todo a Syaoran u ocultarle la verdad durante dos semanas. Si se decantaba por esta segunda opción, Syaoran volvería a Hong Kong igual de ignorante que antes y con suerte jamás volvería a verlo. Si lo hacía por la primera… frente a ella, se abriría todo un abanico de posibilidades que, con certeza, no iban a ser todas buenas. Ni para ella ni para su hijo.
—Pero ya que pienso dejar a Meiling a cargo de Hiragizawa's, se la presentaré a todo el mundo. La adorarán.
Por primera vez desde que diera la noticia de que su estadía en Japón era puramente provisional, Sakura se decidió a procesarla. Meiling… Recordaba a la prima de Syaoran. La había conocido de niña, cuando la china visitaba a su primo durante las vacaciones. Habían sido buenas amigas hasta que, a los trece años, Meiling había dejado de visitarla por la mala fama que se había ganado en la urbanización.
—Vaya… pensé que Mei era más de ciencias, Syaoran. —Jamás se la habría imaginado estudiando cualquier cosa de letras.
—Sorprendió a toda la familia con su elección, no te preocupes. —Comentó Syaoran. Eriol, a su lado, suspiró con desánimo.
—No me puedo creer que siendo tu amigo durante todos estos años no conozca a tu prima. Y que Sakura, en cambio, sí. —Los acusó con sus ojos grises ligeramente oscurecidos tras sus gafas. Era una actitud tan infantil que el entraron ganas de reírse.
Iba a señalárselo, cuando la alarma de su teléfono móvil sonó. La melodía era aún más infantil que la actitud de Eriol y se apresuró a desactivarla. Cuando lo hizo, comprendió que se le hacía tarde para relevar a Tomoyo. La reunión le había tomado más tiempo de lo esperado e iba a llegar tarde para hacerle compañía a su hijo hasta que Tomoyo pudiera volver a quedarse con él.
—Caballeros, me gustaría quedarme a charlar un rato más, pero tengo que irme. —Se excusó. —Os veré esta noche.
Sin más despedidas, Sakura cogió su bolso y con tranquilidad se dirigió a la salida. Syaoran alzó una ceja interrogante al ver que Eriol no ponía pega alguna a que saliera a la una en lugar de a las dos, como el resto de los empleados. A lo mejor Sakura gozaba de ciertos privilegios por la relación que mantenía con su (antiguo) jefe, fuera cual fuera su naturaleza. O a lo mejor ella tenía un horario especial, se le ocurrió al recordar su comentario sobre las facturas.
Se acarició pensativamente la barbilla y se prometió descubrirlo durante la cena. Mientras tanto, se dedicaría a leer su ficha y a indagar sobre lo que había hecho en esos últimos seis años. Así, tal vez, comprendería por qué a pesar de que habían conseguido mantener una conversación le había costado tanto iniciarla. Esa Sakura, que había titubeado al hablarle, no era la misma Sakura jovial y extrovertida de la que se había despedido seis años atrás.
Y no sabía por qué, pero tenía la sensación de que esta Sakura nueva, más seria y precavida, le tenía miedo.
Y que le ocultaba algo.
No tengo perdón, lo sé. Encima, tras haberme tardado casi dos meses en actualizar, os vengo con un capítulo más corto de lo acostumbrado. Sin embargo, me gustaría señalar que no todo ha sido culpa mía: para empezar, el cargador de mi portátil decidió morir. Y un portátil sin cargador es más inútil que pintarle cejas a un botijo.
Otra razón que explicaría mi ausencia es que estoy acabando el curso y por lo tanto tengo muchos exámenes y trabajos que entregar. Pero la más significativa de todas es que tuve un problema con la historia y los posibles caminos que podía tomar a partir de este camino.
Afortunadamente, creo haber resuelto este último problema y hoy me ha llegado a casa el nuevo cargador. Además, sólo me quedan 18 días de colegio. Así que espero no volver a desaparecer tanto tiempo otra vez. Gracias a todos aquellos que me habéis leído hasta ahora y siento mucho no haber respondido a algunos comentarios.
Espero que os haya gustado el capítulo y que no desesperéis por la lentitud con la que avanza esto; pronto viene lo bueno.
