Capitulo VII "¿Dos son mejor que uno?"

Mientras Naruto y Sasuke descansaban Hinata se puso manos a la obra; era imperativo que la casa de Naruto fuese aseada e higienizada.

La muchacha no comprendía como alguien podía ser tan descuidado con la limpieza de su hogar, aunque conocía a varios mortales que les gustaba vivir en la más apestosa podredumbre por gusto y elección propia.

Hinata encontró un delantal en uno de los cajones de la cocina, se ató un pañuelo en la cabeza con el cual protegió su largo cabello y lo aseguró para evitar que él mismo la molestase en aquella insana tarea.

Después de varias horas de corretear por toda la casa decidió preparar el almuerzo. Ya eran casi las dos de la tarde y los dos exhaustos jóvenes yacían aún desfallecidos en la cama. Hinata se tornó pensativa mientras revolvía una humeante olla en la cocina. ¿Por qué el guardián de Sasuke no había respondido a su llamado? ¿Por qué el chico había colapsado como lo hizo ante su intervención? A pesar de no ser su ángel guardián su energía y su hechizo tendría que haber rendido sus frutos y haberlo ayudado a recuperar su bienestar físico y psíquico; pero lo más importante ¿Qué era esa débil firma energética que se apoderaba de la fuerza vital del pelinegro?

Hinata se apoyó contra la mesada de mármol negro de la cocina, mientras se cruzaba de brazos e intentaba analizar toda aquella situación.

-Creo que lo mejor sería contactarme con el ángel guardián de Sasuke. Si, es lo mejor…

La muchacha se quito el delantal y el pañuelo de su cabeza cerró los ojos con parsimonia; extendió los dedos de su mano derecha y dibujo en el aire una figura trasparente que pareció cobrar vida y un fulgor dorado tras pronunciar levemente una corta frase.

-Haca andolya dat i hini Isil, centanya i valararta laurëamenel; i eru i or ilyë mahalmar ëa –Exclamó Hinata en voz tenue.

"Abre tus puertas a los hijos de la luna, comunícame con los sublimes ángeles del cielo dorado; tú el único que esta sobre todos los tronos."

Hinata se concentro durante varios minutos pero por más que la invocación fuera hecha una y otra vez ninguno de los hijos de la luna respondía.

Nuevamente volvió a concentrarse y a intentar convocar a los hijos del sol; aquellos ángeles de energía más masculina o poseedores de una poderosa impronta energética que suelen dominar el fuego y la tierra, pero el resultado fue exactamente el mismo.

-¿Qué pasa? ¡NINGUNO QUIERE HABLAR CONMIGO! –Exclamó algo fastidiada.

La pelinegra notó en ese mismísimo instante que sus emociones no se disipaban con tanta facilidad como cuando se hallaba en su cuerpo espiritual.

Al parecer el hechizo de Kakashi le permitía experimentar más de cerca el padecer irrefrenable de aquellas sensaciones que solían afectar y hasta perturbar a los seres humanos.

-Tranquila Hinata, tranquila… -Expresó con rectitud tras lo cual suspiro intentando contenerse. No debía, un ángel con su sabiduría, perder la compostura con tanta facilidad.

-¿A los ángeles les gusta hablar solos? ¿O solo es tú caso por que no recuerdo que los demás lo hicieran? –Dijo Naruto mientras se secaba el cabello con una toalla pequeña y penetraba en la cocina.

-¡Ya estas despierto! –Exclamó la muchacha algo sorprendida.

-Pues si… tenemos que trabajar en un rato; además tuve tiempo de darme una merecida ducha. –Colgándose la toalla en el cuello y mirándola anonadada. -¿No pudiste percibirme? –Inquirió el ojiazul con desconcierto.

-Es que… estaba haciendo otra cosa… -Hinata se tornó pensativa ¿Por qué no percibió el despertar del muchacho? nunca antes le había pasado algo así; siempre fue capaz de percibir cualquier mínima variación en su protegido, pero esta vez la situación era completamente diferente.

-Veo que te has mantenido ocupada –Naruto tomó una botella de agua de la heladera la destapo y bebió un sorbo de agua directamente del pico lo que pareció fastidiar a Hinata.

-¡No debes beber así! –Exclamó tomando un vaso de la alacena y entregándoselo.

-Esta es mi casa y yo bebo como me place. –Espeto molesto.

-Pues a mi no me gustaría tener que beber tus salivas. –Cruzándose de brazos.

-¿Acaso piensas vivir aquí?

-Así es… -Hinata sonrió con satisfacción pero Naruto pareció ofuscarse con esa revelación.

-¡Me niego! No quiero que estés pululando por aquí. Mi casa es pequeña y tengo una vida personal que me gustaría mantener así, "Personal" ¿Entiendes?

-Pues no debería alterarte mi presencia; es más si te dejarás de esos tontos jueguitos de magia negra podría volver a mi forma completamente espiritual y tus visitantes no tendrían que preocuparse por verme. –Comento con satisfacción.

-¡Tonto ángel! ¡Entiendes que estar a mi lado es peligroso!

-¿Peligroso? –Pregunto la muchacha con algo de curiosidad.

-Yo… no entiendo, no deberían saberlo allí de donde vienes.

-¿Saberlo? –Hinata lo miró desconcertada.

-Yo utilizó magia negra ¿Lo comprendes?

-¿¡ERES UN DEMONIO! –grito algo asustada.

-No, claro que no. –Naruto se tornó pensativo.

-¿Entonces?

-Cuando era pequeño… mis padres y yo… -Naruto se contuvo por unos instantes al parecer rememorar el hecho era traumático o doloroso -tuvimos un accidente de automóvil; no recuerdo muy bien como pasó, pero yo salí ileso de aquella fatalidad en cambio mis dos padres no corrieron esa misma suerte, ambos fallecieron.

-Lo lamento… -Dijo ella acariciándole el cabello como a un niño.

-Eso ocurrió cuando tenía cinco años y desde entonces tengo este extraño "don" –Sentenció sujetándole la mano para evitar que la chica siguiera teniendo algún roce con su despeinado cabello. –Luego ella llegó… -Mirándola fijamente.

-¿Ella? –Hinata recuperó su apresada mano y lo miró mientras agachaba la cabeza y se tornaba algo cabizbajo.

-En fin… lo que digo es que cuando las personas están demasiado cerca de mi, algo malo les ocurre.

-¿Entonces crees que a Sasuke le pasará algo? –Inquirió Hinata.

-Me aseguraré que no, pero él entiende los riesgos de estar con un fenómeno como yo. –suspiró Naruto.

-Y yo entiendo los riesgos de mi misión y de ser tú ángel Naruto y así como con Sasuke espero que algún día puedas confiar en mí. –Dijo esbozando una linda sonrisa en su rostro lo que ocasionó que el chico se tildará mirándola.

-Pues bien es tú decisión no la mía ¡Aprende a cuidar de ti misma! –Dándole la espalda dispuesto a marcharse de allí.

-Sé cuidarme a mi misma Naruto, pero hablando de todo un poco quiero preguntarte algo sobre Sasuke. –El rubio se volteó para verla. -No puedo contactar con su ángel guardián ya probé de todas las formas posibles y no me responde.

-¿Y crees que haya algo malo con eso?

-Pues me resulta muy extraño esa ausencia y lo que más me desconcierta es la perdida energética que sufre.

-Pues yo no sentí nada… -Naruto se tornó ahora pensativo.

-¿Tú has visto alguna vez a su ángel? –Inquirió la pelinegra.

-No, ahora que lo dices… pero si viene al caso tampoco puedo ver otros ángeles guardianes –Naruto sonrió y Hinata lo miró con ofuscación. –No te enojes, para ver otros guardianes debo hacer un ritual muy elaborado pero el hechizo solo dura dos horas y me toma casi un mes prepararlo.

-¡Rayos es mucho tiempo!

-Por que no preguntas a tú superiores Hinata, ellos deben de saber algo.

-Si, creo que haré eso… pero es la primera vez que veo algo así en mis quinientos años de servicio. –Exclamó extrañada.

-¿Qué acaso no hay seres que no posean ángeles guardianes? De hecho yo mismo carecí de uno hasta que tú llegaste.

-No Naruto; el cielo debe de tener un estricto control con los ángeles y si algún ser vivo carece de su guardián, que puede ocurrir por una reasignación de puestos, como es en tu caso, enseguida se le asigna uno…

-¿Reasignación? –Interrumpiéndola.

-Claro… después de que echaste a los dos últimos… los tronos inmediatamente se ven alertados y se te reasigna un nuevo guardián.

-Echar… bueno solo eche a uno… -Naruto se mordió los labios y la miró confuso.

-¿Cómo que a Uno, eran dos? –Hinata se paró frente al chico como increpándolo.

-¿Quiere decir que ustedes no saben donde esta?

-¿Dónde está quien Naruto?

-Nada, olvídalo Hinata…

-¿¡QUE! –Exclamo disgustada.

-Bueno que me dices de Sasuke ¿averiguarás eso?

-Si… -Contesto no muy convencida necesitaba buscar más respuestas en el chico pero sabía que era testarudo y que no respondería con facilidad, así que refirió darle tiempo.

-¡Excelente! me resulta raro que el Dobe tenga un problema paranormal. –Río, cambiando radicalmente el tema.

-La comida ya esta lista por que no pones la mesa. –Hinata lo miró extrañada y camino rumbo a la sala.

-¿Por qué debo ser yo? –Gruño malhumorado.

-Por que es tú casa –Sentenció algo pensativa. –Iré a despertar a Sasuke. –Internándose rumbo al cuarto.

-¡TONTO ÁNGEL, ENCIMA ME DA ORDENES! –rezongó fastidiado buscando los platos y cubiertos. -¡UN MOMENTO! –Recordando algo súbitamente. -¡Espera Hinata Sasuke esta! –Naruto corrió tras la muchacha pero la chica salió súbitamente de la habitación algo acalorada.

-¡LO SIENTO! –Dijo con algo de espanto cerrando la puerta tras de si.

-No me equivocaba eres un ángel fisgón. –Naruto le hecho una mirada lasciva mientras la chica lo miró avergonzada.

-¡Podrías habérmelo dicho! –Exclamó aún sobresaltada.

-Lo olvide; de todas formas eres un ángel no debería darte pudor ver a un hombre desnudo ¡tonta!

-Si… bueno… pero de todas formas yo… luego me disculparé con él. –Retomando la compostura.

-Eres sumamente extraña para ser un ángel. –Naruto la miro con algo de malicia y sospecha.

-Claro que soy un ángel ¡SOY UN ÁNGEL! –Río tontamente. -¡Un momento! –La chica recordó algo súbitamente. -¿Se bañaron juntos? –Inquirió algo asombrada al caer en cuenta en la situación.

-¿Juntos? ¿Pero que? –Naruto la miró consternado pero que idea descabellada había recreado esta tonta mujercita.

-Buenos días… -Dijo Sasuke apareciendo súbitamente en la escena.

-Lo siento mucho Sasuke-kun. –Hinata hizo una reverencia y luego lo miró a los ojos. El chico se sonrojo levemente y aparto la mirada.

-Descuida fue un accidente. –Dijo él pelinegro un poco avergonzado pero una sugerente pregunta rondaba por su mente ¿Acaso debía sentir pudor?

-¿Entonces son pareja? –Inquirió súbitamente Hinata sacando un pequeñísimo pergamino de su bolsillo, el cual, pareció adquirir dimensiones normales al estar en las manos de la chica. -¡Veamos!

-¿¡PERO DE QUE MIERDA HABLAS! –Grito Naruto furico.

-Bueno es obvio que ambos se conocen muy bien, incluso se toleran, trabajan hasta muy tarde los dos solitos y… ¡Se bañan juntos! –Hinata río. –Debo agregarlo a mi informe. –sentenció con seriedad.

-¡CLARO QUE NO TONTA! –Dijo Naruto arrebatándole el pergamino de la mano el cual desprendió una intensa luz y cayó al piso reducido en tamaño.

-¿Qué haces? ¡Debo presentar ese informe! –Levantando el pequeño pergamino del piso.

-¿ACASO TE PARESCO HOMOSEXUAL? –Inquirió Naruto enfadado.

-Bueno las apariencias engañan. –Hinata hecho a reír pero ambos chicos la miraban con malicia.

-¿Qué te parece Sasuke si le enseñamos de que madera estamos hecho? – Ahora fue Naruto quien rió e hizo que Hinata retrocediera y se encontrará de frente con Sasuke quien también sonrió con picardía.

-¡Un momento! –grito Hinata al sentirse abrazada por ambos jóvenes.

-No debes tener miedo Hinata-chan esto no te dolerá. –Profirió Sasuke sonriendo.

-¿Qué rayos hacen? ¿Acaso quieren que los convierta en cenizas? –Intentando desesperadamente escabullirse de sus captores.

-Ahora eres casi humana lo lógico sería que disfrutes de todos los placeres de la vida humana. –Naruto hecho a reír a carcajadas.

-¡QUE! –Grito desesperada.

-Ya déjala Naruto, la estamos asustando. –Expresó Sasuke liberando a su apesadumbrado rehén.

-Se lo merecía Sasuke, por tratarnos de homosexuales. –Liberándola también tras lo cual Hinata suspiró aliviada.

-¡Son muy crueles! –la pelinegra comenzó a llorisquear.

-No llores Hinata… -Sasuke la miró con preocupación ¿La habían asustado tanto? La muchacha lloraba como una niña y eso le estrujo el corazón. –Aquí tienes… -Entregándole un pañuelo de su bolsillo.

-Gracias… -tomando aquel trozo de tela con algo de recelo.

-¿Eso significa que te marchas? –Expresó Naruto lleno de felicidad.

-¡Eso quisieras pero no! –Exclamó la chica con altanería y recuperando su ánimo habitual. –Bueno el almuerzo ya esta listo si ambos me disculpan debo retirarme por ahora. Hinata hizo una reverencia.

-¿A dónde vas? –Inquirió Sasuke

-Déjala que se vaya dobe… -Naruto se desplomó en una silla cercana.

-Tengo tarea por hacer pero los veré más tarde; cualquier cosa Naruto puedes invocarme. –Señaló sonriente.

-Si, si claro… -Acotó de mala gana.

-Adiós Hinata-chan… -Dijo Sasuke con algo de tristeza ¿Acaso le producía melancolía que la muchacha partiera?

-¡Ahh tú si que hubieses sido un buen protegido Sasuke-kun! –Hinata sonrió y entrecerró un poco los ojos.

-¿Tú lo crees? –Inquirió éste sorprendido.

-Si quieres te la regalo Sasuke. –Acotó Naruto.

-Seguramente no tendría que lidiar con una obstinada, revoltosa, sucia, lujuriosa y blasfema criatura como Naruto. –Expresó sonriente.

-¡TÚ! –Naruto se levanto con ira de su asiento.

-¡Es verdad! -Sasuke río.

-¡Nos vemos! –Exclamó Hinata haciendo un pequeño círculo frente a ella con sus dos dedos mayores erguidos verticalmente.

Los cabellos de la chica se elevaron por los aires y desapareció. Naruto quiso atraparla y darle su merecido pero la traslación había llevado pocos segundos dándole a la fugitiva el tiempo necesario para escaparse.

-¡Se fue! -Naruto se sentó nuevamente refunfuñando.

-Creo que deberás ser más tolerante Naruto. –Dijo Sasuke sentándose en otra silla frente a la mesa.

-Dime una cosa "dobe" ¿Te gusta Hinata? –Inquirió serio apoyando un codo sobre la mesa y la mano en su mandíbula.

-Claro que no –Sasuke río.

-¡Sasuke!

-Naruto no te imagines cosas raras…

-¿Cosas raras? Sasuke la has estado animando y adulando desde que llegó.

-¿Y te molesta eso? –Inquirió el pelinegro serio.

-Pues no pero no olvides que ella no es una mujer humana.

-Si, lo entiendo… -Suspirando y agachando la cabeza.

-¿Pero? –Naruto lo miró fijamente hacía tiempo que conocía a Sasuke, quizás más de lo que el chico intuía.

-Nada… es solo que me parece bonita es todo.

-¡Bonita!

-¿Acaso me lo vas a negar Naruto?

-Claro que no pero esa no es su verdadera forma; es más si te perturba su forma puedo pedirle que asuma una figura masculina. –Sonriendo con malicia.

-¿Puede hacer eso? –Inquirió sorprendido –No, mejor déjala así por ahora… -Ensimismándose un poco tras su comentario.

-No tienes remedio…

-Lo dices por experiencia propia. –Ahora fue el pelinegro quien sonrió con malicia.

-Tal vez… -Naruto se tornó pensativo.

De pronto el celular de Naruto y el de Sasuke comenzaron a sonar ininterrumpidamente. Sasuke se posicionó más cerca de la ventana del departamento mientras que el rubio permaneció firme en su lugar.

-Hola –Dijo con el tubo pegado a su oreja.

-Naruto soy yo Shikamaru ¿Estas con Sasuke?

-Si… -contesto con rapidez.

-Necesito que vengan de inmediato a la calle Plate al 1200 tengo un nuevo caso para ustedes.

-¿Otro asesinato extraño Shikamaru?

-De hecho no, pero hay un herido grave y un joven algo alterado; será mejor que vengan.

-De eso se pueden ocupar oficiales normales Shikamaru, la verdad estaba por almorzar.

-Nada de eso Naruto, te necesito aquí… -Gruño del otro lado de la bocina –El chico dice que el atacante fue un fantasma. Será mejor que vengas de inmediato.

-¡Un fantasma! Lo que faltaba… ahora le echan la culpa a los fantasmas –Naruto suspiró ofuscado. –Bien en un rato estaremos por ahí.

-Puedes venir a la seccional primero o enviar a Sasuke. El muchacho esta arrestado por el momento, yo intentaré obtener más información del hospital.

-Muy bien yo iré a la seccional.

-Gracias Naruto… la verdad que estos casos me alteran los nervios. –Dijo Shikamaru tras lo cual colgó.

-Si a él lo alteran que debería sentir yo que tengo que lidiar con ellos. –Refunfuño. –Oye Dobe tenemos trabajo por hacer. –Dijo en voz alta pero al parecer Sasuke se hallaba algo ausente; ensimismado con otra de sus misteriosas llamadas, mientras miraba a través de la ventana y asentía apenas con la cabeza y murmuraba. –Y después yo soy el pervertido –Dirigiéndose hacia la cocina -¡seguramente es alguna de sus novias! –Sonrió con picardía mientras recogía los platos y cubiertos para llevarlos a la mesa.

Aún que Shikamaru lo dijera no estaba de acuerdo con trabajar sin almorzar; hacía días que no comía un platillo elaborado y no iba a desperdiciar la oportunidad de saborear el humeante estofado que se desplegaba exquisitamente frente a él.

El chico tomo un tenedor y probó un bocado de aquel almuerzo mientras sonreía con felicidad.

-El angelito cocina bien –sonriendo –Seguramente la pueda convertir en mi esclava. –riendo con más ínfulas. –Sasuke vamos a comer algo antes de ir. –Dijo penetrando en la sala y notando al muchacho algo perdido y desplomado sobre una silla.

-De acuerdo… -Comentó con poco ánimo.

-¿Ocurrió algo? Te ves un poco pálido.

-No es nada acomodándose en su lugar.

-¿Seguro?

-Si…

-¿Y quien era si se puede saber?

-Nadie importante…

-¿Nadie importante? cada vez que nadie te llama te pones como mantequilla derretida por el sol. –Riendo.

-¡Solo olvídalo quieres! –Contesto de mal humor.

-Bien, bien no preguntaré más. Comamos algo antes de ir al trabajo.

-¿Era Shikamaru?

-Si, dice que tiene otro caso tenemos que ir a Plate al 1200, pero Shikamaru quiere que interroguemos al prisionero primero.

-¿Quieres que yo lo haga? –Inquirió el pelinegro.

-Le dije a Shikamaru que iría yo pero como tú tienes coche prefiero que me dejes allí y luego te veo en Plate.

-¿No sería mejor que revisarás tú la escena del crimen?

-Si, pero si el acusado dice la verdad y realmente un fantasma estuvo involucrado encontraré una firma energética en él. Por lo general los fantasmas suelen estar atados a un individuo particular y quiero ver si es el sujeto.

-¿Crees que haya sido poseído?

-Es una posibilidad Sasuke pero no quiero afirmar nada sin primero ver al tipo.

-Bueno, entonces mejor almuerzas y yo me alisto.

-¿No vas a comer? –Inquirió el rubio mientras se disponía a servirse su ración.

-No tengo hambre… -Dijo con tristeza.

-Ya vas otra vez… por que no comes algo… Hinata lo preparó para los dos y no creo que le agrade mucho que no lo pruebes. –Intentando que el chico almorzara algo.

Últimamente Sasuke se hallaba algo extraviado interiormente. Naruto intuía que todo aquello tenía que ver con su pasado pero no lograba extraer ninguna verdad de sus labios.

-Está bien, pero solo un poco. –Sentándose a la mesa.

-Eres fácilmente influenciable. –Dijo Naruto haciéndole burlas.

En la escuela blanca…

Hinata caminó algo contrariada por la sala de aquel edificio. Los ángeles iban y venían como normalmente solían hacer. Ninguno le dirigía la palabra, pues al parecer, no era la única que se hallaba atareada.

Hinata subió por uno de los elevadores, más específicamente, al que la conduciría hasta las oficinas mismas de Kakashi.

-¡Adelante! –Dijo Kakashi inmerso en unos cuantos papeles que usaba como tapadera para ocultar su más reciente vicio "Leer novelas románticas"

-Permiso señor… -Dijo la pelinegra tímidamente ingresando a la oficina.

-¡Ahh Hinata! Eres tú ¿Qué te trae por aquí? ¿Problemas nuevamente con tú asignación?

-No, de hecho he progresado un poco.

-¿De verdad? –Inquirió asombrado y satisfecho; pues al parecer el plan de enviarle, a esa testaruda alma, una muchacha atractiva e inocente, dio resultado; aunque claro esta, Hinata no sabía nada sobre aquella arbitraria e intencionada decisión.

-Si, Naruto Uzumaki me ha aceptado un poco a regañadientes pero lo ha hecho.

-¡Excelente! ¿Y dime has podido averiguar algo más sobre ese muchacho?

-La verdad es que no mucho. Me ha contado la historia del accidente sufrido cuando era un niño y que acarreo la muerte de sus padres, pero no me ha confesado algo más como para agregar a mi informe.

-Bueno, esta bien has hecho un maravilloso progreso en verdad te felicito. En cuanto a tu asignación dale algo de tiempo para que te confiese algo más.

-¿No hay alguna técnica para extraerle esa información? –Pregunto Hinata con suspicacia pues a pesar de ser entidades espirituales desarrolladas el creador no les daba autorización ni capacidad para percibir la vida completa de un encargo.

-Sabes que no Hinata y que eso sería algo turbio y prohibido; es por ello que cada ángel debe hacerse cargo de su protegido e indagar en su vida por sus propios medios. Por lo general esa información suele ser pasada por el antiguo guardián, durante los cambios de guías en las diferentes etapas de la vida, pero en el caso de Naruto Uzumaki su primer guardián se halla desaparecido.

-Es muy raro ese asunto…

-Es por eso que necesito que averigües que fue lo que paso. No hallar a uno de los nuestros es algo intolerable. –De repente alguien tocó la puerta. –¡Adelante! –Dijo Kakashi con naturalidad.

-Disculpe señor… -Dijo un muchacho de castaña cabellera.

-¡Kiba! Puedes pasar.

-Gracias… permiso –dijo haciendo una reverencia. –Hola Hinata.

-Hola Kiba. –Saludo esta cordialmente mientras el chico se ensimismaba mirándola.

-¿En que te puedo ayudar Kiba? –Lo apresuro Kakashi notando su letargo mirando a la pelinegra, ante lo cual sonrió.

-Le he traído los informes que me ha pedido señor y el balance de los ángeles en servicio. –entregándole una carpeta.

-Fantástico más para leer –Bufó –En fin muchas gracias Kiba puedes retirarte.

-Si señor… -Dándose la vuelta. –Necesito hablar contigo luego Hinata. –Dijo antes de marcharse.

-Bien, te veré a bajo. –Exclamó la muchacha sorprendida.

-Con permiso… -Dijo el chico haciendo una reverencia y extraviándose tras la puerta.

-¡Vaya, vaya parece que se ha decidido!

-¿Decidido? –Inquirió Hinata.

-Nada, nada ¿en que estábamos?

-En que me decía que debía averiguar sobre el paradero del anterior guardián de Naruto Uzumaki.

-Así, es verdad… Hinata algo más, se precavida. El hechizo que llevas en el mundo mortal puede hacerte vulnerable a fuerzas nocivas; trata de mantener tus ideas y pensamientos positivos lo más integro posible y no olvides las leyes de la atracción.

-No las olvidare y trataré de ser precavida.

-Bien puedes retirarte…

-Antes de irme quisiera hacerle una pregunta.

-Si, adelante. –Kakashi la observo apenas mientras sumergía su cabeza detrás de los papeles de su escritorio.

-¿El hechizo que me ha hecho, puede ocasionar un problema de comunicación con otros guardianes en el mundo mortal?

-¿Has utilizado el conjuro de invocación? –Inquirió el peliblanco.

-Pues si pero no he tenido respuesta alguna.

-En teoría no debería interferir con ninguna de tus actividades angélicas, solo puede ocasionarte algún que otro desgaste.

-¿Desgaste?

-Si, deberás ingerir alimento, asearte, cambiar tú vestimenta y demás, como cualquier humana corriente.

-¿Pero señor como obtendré todo eso? –Pregunto algo exaltada.

-Bueno, eso deberá correr por tú cuenta y tú astucia pequeña Hinata. –Kakashi sonrió molestamente lo que hizo que Hinata lo mirara despectivamente.

-Tengo una pregunta más que hacerle.

-Rápido Hinata tengo, por si no te habías fijado, muchos papeles por revisar.

-Si, seré breve. Necesito contactarme con el guardián de Sasuke Uchiha.

-¿Sasuke Uchiha?

-Si, es el mejor amigo de Naruto Uzumaki.

-¿Y por que te interesa? cada quien tiene su propio protector

-Lo sé, pero algo extraño esta ocurriendo con el chico y no he podido localizarlo; sin importar que conjuro de invocación utilizase.

-¿No ha respondido? Eso es raro…

-Lo mismo pensé… además he percibido una leve perdida energética en el muchacho y tratando de restaurársela casi ocasiono que pierda su vida.

-¡¿Qué? –Exaltado.

-Si, pero pude restaurársela milagrosamente. –Hinata suspiró aliviada.

-¿Cómo? –Kakashi la miró perplejo.

Ningún ángel aparte de los Tronos, los Serafines o los Arcángeles eran capaces de actuar independientemente del sujeto en cuestión. Los ángeles de nivel medio solo poseían la energía suficiente como para ayudar individualmente.

-¿Lo ayudaste dices?

-Así es Kakashi-sama.

-¡Ummp! Será que tú nivel energético se ha incrementado. –Murmuro Kakashi.

-¿Qué dijo?

-Nada, nada… veamos por que ese guardián no responde.

-Esta bien…

-Dime Hinata ¿Tienes algo del joven?

-Si, su pañuelo. –Entregándole al peliblanco aquel objeto obtenido hacia un rato de las manos del mismísimo Sasuke y el cual no había devuelto.

-Eso servirá para invocar su firma energética. –Sentenció sonriendo.

Kakashi se paro de sopetón y camino rumbo a uno de los cuadros de la derecha de la habitación el cual movió y torció para hallar, bajo él, una especie de pantalla blanca.

-Pues veamos… - Kakashi posó su mano derecha de lleno sobre aquella pantalla, con el pañuelo atado a ella, cerró los ojos y dijo -cuivië ëala aiquen anárion or hina Isil

"Despierta ser, espíritu, sea quien sea, hijo del sol o hijo de la luna"

La habitación se ilumino por unos instantes pero cuando la misma se hubo desvanecido ningún ser espiritual se había hecho presente.

-¿Qué pasa? cuivië ëala aiquen anárion or hina Isil –Apoyando nuevamente su mano sobre aquella pantalla pero el resultado fue exactamente el mismo ¡Nada!

-¡No funciona! –Exclamó Hinata ahora más asombrada que antes.

-Esto es demasiado grave… -Kakashi se paro nuevamente tras su escritorio y extrajo de uno de los cajones del mismo otra pantalla de menor tamaño que la que reposaba en la pared. Paso su mano derecha sobre la misma y esta resplandeció. -¿Cómo me dijiste que se llamaba ese hombre?

-Sasuke, Sasuke Uchiha. –Dijo Hinata algo consternada.

Kakashi realizó una serie de movimientos con sus dedos sobre la pantalla y se tornó ausente por unos minutos. Hinata notaba el semblante preocupado de su maestro y esto le dio que pensar ¿Acaso había algo malo con Sasuke Uchiha?

Kakashi se tumbo sobre su silla, tras varios minutos de búsqueda, y suspiro hondamente con algo de preocupación.

-¿Dices que ese chico es amigo de Uzumaki Naruto? –Preguntó el peliblanco.

-Así es…

-¿Sabes si se conocen hace mucho tiempo?

-No lo sé con exactitud, aún, pero parece que si.

-Pues no existe…

-¿Qué cosa? –Inquirió la pelinegra confusa.

-No existe el humano llamado Sasuke Uchiha…

-¿Cómo que no, Kakashi? yo misma lo vi. –Dijo eufórica.

-Pues hay varios Sasuke e incluso se apellidan igual pero no específicamente éste humano. –Echando el pañuelo sobre la mesa.

-¡ESO ES IMPOSIBLE!

-Es por eso que no tiene asignado ningún guardián… nosotros no sabemos de su existencia.

-¿Pero que es él?

-¡RAYOS! Parece que ese Uzumaki Naruto se rodea de gente extraña ¿Has percibido energía negativa emanar de él?

-No claro que no… solo… -Hinata guardó silencio unos instantes antes de proseguir.

-¿Solo?

-Solo esa ínfima pérdida energética que sufre, como si algo se la extrajera, pero no noto algo nocivo o maligno en él.

-¡Diablos y yo que ya asigne a todos los ángeles!

-¡Kakashi! –Dijo Hinata tapándose la boca al escuchar aquella palabra mal vista en el cielo.

-Lo siento Hinata…

-¿Y que hará?

-Bueno… ¿Dime que te parecería tener dos encargos? –Kakashi sonrió con cierto eufemismo.

-¡¿QUE DOS ENCARGOS? –Exclamo confusa.