CAPITULO 7
(Pov Verio)
Cuando Máximo subió las escaleras me fijé muy mucho en sus movimientos
y quería hacerle un par de preguntas.
Cuando entró hice con mi pierna que una silla de metal se deslizase hasta chocar con las suyas.
-Siéntate- apagué mi cigarro-.
-¿Que quieres hacer, interrogarme?-.
-He visto algo por el cristal y no me ha gustado-.
-Lo que pase en mi vida privada es asunto mío-
-Precisamente por eso... vida privada... y entre familia no hay de eso, ahora dime quieres eran esas chicas-.
-Conocidas-.
-¿Del tipo follar y ya está?-.
-Del tipo "no te interesa"-.
Dominic interrumpió la charla con mi hermano, estaba blanco.
-Ey tío que te pasa- como no su fiel amigo Máximo fue a socorrerlo-.
-Ey... nos han dejado un regalo en el baño-.
-¿Cómo?- dije-.
-Seguidme-.
Fumos siguiéndole apartando a la gente bajo esos focos en los que no se veía una mierda... el baño estaba escoltado por dos hombres de negro que miraban a Dominic esperando instrucciones, al entrar todo estaba en orden pero en el último retrete había una puta muerta de pelo oscuro y ojos marrones... una puta que nosotros no habíamos contratado, al parecer se había pasado con el viaje que se había pegado en vena... heroína y era de la nuestra.
-Mierda...-.
Un bonito titular en los periódicos "hallada puta muerta en un club de la familia Casannova".
-¿Como ha pasado esto?- le dije a Dominic-.
-Oye, no me presiones- se frotaba las sienes-.
-¿Y ahora?- dije- no tengo experiencia en disolver cadáveres-.
-Llamaremos a mi padre- dijo Máximo-.
-No pretenderás llamar al señor ahora... para molestarle por nuestra incompetencia-.
-¿Conoces algún descuartizador más en la familia?-.
-Mierda... Mierda- dijo Dominic- no llames a Hannival porque entonces le deberé un favor y es mejor no deberle nada a nadie-.
-¿Entonces?- dijo Máximo-.
-Tráeme una sierra- dije entre dientes...- una sierra y un par de neveras portátiles-.
Dominic y Máximo me miraron.
-YA!-.
(Pov Máximo)
Había que fijarse en estos momentos lo efímera que era la vida... un días estás arriba y otro días estás...
Por amor a Cristo me estaba pareciendo a mi primo Vladimir, una puta muerta no es el fin del mundo ¿vale? nadie le puso una puta pistola en la cabeza para que se metiese esa mierda en vena, lo hizo ella porque ella lo decidió, en nosotros está esa opción de elegir, no somos animales, coño... jodida puta... estaba a punto de arruinarnos completamente.
Al entrar con las neveras portátiles miramos a Verio.
Dominic encendió un cigarrillo y se apoyó en los Manises blancos nadie entraría a este baño, dos hombres nos escoltaban.
Me apoyé en la puerta y miré a mi hermano que comenzó a serrar el cuello de la puta hasta que se separó con un sonoro "crack" de su espina dorsal. Metió la cabeza en una de las neveras.
Podía escuchar el cigarro de Dominic consumiéndose, y el mío propio.
-¿Te ayudo?- dijo Dominic-.
-No, ya lo hago yo-.
Le cortó las manos, los brazos en dos partes para que cupiesen en las neveras, hizo lo mismo con las piernas y lo que más asco me dio por así decirlo fue el torso sus tripas manchaban las losas blancas.
La suerte de este baño era que en medio había un sumidero y que por higiene era esterilizado todas las noches al echar el cierre solo teníamos que recoger la sangre y de eso ya me ocuparía yo.
Me quité la chaqueta y la camisa y me arrodillé limpiando la sangre,
Dominic hizo lo mismo y Verio cerró las neveras, llamo a la puerta uno de nuestro hombres las tomó y se las llevó de allí seguramente a algún contenedor lejano para cargarle el marrón a otro.
La sangre era difícil de manchar y sabía de lo que hablaba, cuando terminamos apestaba a sangre y carne cortada.
Verio encendió un cigarro y abrió los grifos del baño los tapo hasta que el agua se desbordó por el suelo y nos manchó los zapatos pero arrastró la sangre al sumidero.
-Echo- dijo Dominic, se lavó las manos y se volvió a poner su camisa de quinientos euros-.
Yo hice lo mismo y Verio a pesar de haber hecho un descuartizamiento con ropa no se había manchado ni un poco, siempre tal perfecto en todo, tan clínico.
-Prueba superada- les dije-.
Los dos asintieron y salimos del baño, necesitaba una copa.
-Irina- le dije a una de las camareras- súbeme una ginebra cielo-.
Ella asintió con una sonrisa.
-Con dos señoritas por favor-.
-Yo y la señorita Renata iremos señor Casannova-.
Asentí y fui al despacho, después de esto tenía hambre y sabía de qué tipo.
