Hola, Aquí estoy de nuevo subiendo un nuevo capítulo. En la verdad mas que cambiar los nombres, hay que cambiar varios errores ortográficos, gramáticos, etc.

Bueno, como se daran cuenta, ya la historia comienza a tomar mucho mas rumbo, y ¡chaaan! empiezan a parecer otros personajes, y futuras relaciones. C:

Bueno a leer!


Sakura, Kin, Temari y Hinata no comían nada de lo que había en las mesas de los Kyubi. Todos los hombres de su casa tosían sin parar y se quejaban de un dolor de garganta espantoso. Claro, ninguno de ellos tenía idea de lo que realmente había sucedido.

— Ni si quiera sé por qué todos tenemos lo mismo —dijo Sai. — ¿crees que se haya dañado la calefacción?

—Si se hubiera dañado entonces las mujeres tendrían lo mismo, pero da la casualidad que solo somos nosotros. —dijo Naruto tratando de aclarar su garganta.

Sakura se sentía miserable por no poder decir la verdad, pero sobre todo podía sentir la rabia correr por sus venas a una velocidad impresionante. Esta vez los orochimarus se habían pasado de la ralla. . Kin y Hinata tenían la mirada clavada en la mesa, humilladas ante lo ocurrido la noche anterior, mientras que Temari y Sakura tenían ambas la mirada bien en alto, con la diferencia que Temari mirada a cualquier otro lado menos a la mesa de Orochimaru, mientras que la ojiverde lo único que hacía era mandar miradas asesinas hacia los implicados.

—Mejor vamos ya, se nos va a hacer tarde. — dijo Kin.

Las chicas se levantaron. Hinata saludó a Ino, quien no sabía nada de lo ocurrido, pero que pronto lo haría.

—¿Cómo puedes estar tan tranquila? — preguntó Ino a Temari mientras caminaban por los pasillos. — ¡estás como si nada!

— Es solo que no voy a dejarme vencer por unos imbéciles como ellos. Tengo un plan para hacerles pagar lo que hicieron, porque ni crean que porque no podemos decir nada ellos se van a salir con la suya. —dijo Temari.

—¿De qué hablas? — Preguntó Kin mirándola amenazadoramente. — No me gusta para nada tus planes, siempre terminan en problemas...y lo que menos necesitamos ahora son problemas. ¿Sabes lo que nos harían? ¡Nos colgarían! A ellos no les importa lo guapa que eres Temari, no importa si te levantas la falda delante de ellos. No dudarán el hacerte daño y peor a nosotras que no tenemos tu figura ¿eh? ¡Compadécete aunque sea! No quiero ser comida de Orochimarus que estoy segura que son Gay! Y definitivamente no quiero que Zaku intente tocarme nuevamente!

—¡ Kin ya cállate! Hablas demasiado— Reclamo Temari ya hartándose por el ataque de histeria de su amiga — Quienes no tengan el valor para vengar lo que le hicieron a nuestros compañeros, perfecto, huyan como cobardes, pero así sea sola pienso hacerlo. ¿Qué dices Sakura? —Preguntó Temari a la pelirrosa, pero esta ya se encontraba caminando por los pasillos, en la multitud de alumnos.

—¿No piensas ir a clases? —dijo Lee siguiendo a Sasuke.

— No. — respondió el moreno secamente, mientras caminaba fuera del castillo. — No es la primera vez que me fugo…di que estoy en enfermería y después me das los apuntes.

—Como quieras. — dijo Lee caminando nuevamente hacia el castillo.

Sasuke caminó por el campo de football. Aquel año iba a ganar la copa, iba a aplastar a los Kyubis fuera como fuera, tenía que hacerlo. Su orgullo no le iba a permitir perder aquel año. Sí, aplastaría a Uzumaki delante de todos sus fans, y Tenten lo alabaría aún más.
"Tenten" pensó maliciosamente recordando la noche anterior que había pasado con ella. Había sido bastante entretenida. No había mujer mas bella que ella. Sonrió. Por algo estaba con ella.

Pero esa sonrisa del moreno se borro con un grito.

—¡Imbécil! — gritó una voz sumamente conocida mientras que un shuriken pasaba al lado de él, haciéndolo caer de espaldas en el suelo. El pelinegro levantó la mirada y la fijó en los ojos verdes jade de la chica de cabellera rosada, quien tenía su arma levantada, apuntándolo desafiantemente y con rabia en sus ojos.
Estaba esperando que la furia de Sakura explotara por lo de anoche.

—¡Maldito seas Uchiha! —dijo ella mientras seguía apuntándolo. La rabia y la humillación que había recibido hacían que su mano al sostener el shuriken temblara. — Si crees que por lo de ayer vas a salir impune, te equivocas. ¡Haré que tú y cada uno de los de tu grupito paguen caro lo que hicieron!

Sasuke se levantó del suelo. Sus ojos negros gélidos estaban fijos en ella. Una risa burlona se dibujó en su rostro.

—¿Pagar por lo que hice Haruno? —dijo mientras caminaba lentamente hacia ella. — ¿Crees que te tengo miedo?

—No te acerques! —

—Por favor, no seas ridícula ¿Lastimarme? No eres capaz Haruno. Es eso lo que te hace patética, el hecho que a la hora de rebelarte, te tiembla la mano.

— Tú no me conoces Uchiha, no me provoques. —advirtió la chica. — No necesito un arma para vengarme, es eso lo que nos hace diferentes. —con esto guardó su shuriken.

—¿Ah si? — Pregunto Sasuke riendo ante la insolencia de la pelirosa. — Y cómo piensas vengarte de mí sin tus armas impura ¿eh?
El rostro de Sakura se relajó conteniendo la ira. Sin embargo el desafío no había terminado; No se dejaría vencer.

— Eso es fácil —Sonrió para luego seguir hablando— solo diré una palabra: Tenten.

En todo ese tiempo, Sasuke se había mostrado firme y superior, pero al escuchar el nombre de su novia la "perra de Konoha", su rostro cambió completamente de pose.

— Mientras no me quites ciertas partes, estamos bien Haruno. —dijo bruscamente, creyéndose más ingenioso que ella y esperando que se callara ante su comentario, sin embargo, la reacción de la chica fue muy diferente de la que esperaba; Sakura levantó delicadamente su ceja mientras que una sonrisa se formaba en su rostro, era esa sonrisa altiva que tanto detestaba.

— Es eso precisamente lo que te quitaré Uchiha, porque no creas que me como el cuentito de que la quieres ni mucho menos. —dijo Sakura apagando por completo el comentario audaz del chico. Esto lo enfadó; nadie era capaz de responder a sus frases ácidas, no iba a hacerlo ahora una mal nacida. ¿Quería guerra? Pues eso era lo que iba a tener.
El moreno caminó lentamente hacia ella. Los ojos verdes de Sakura habían estado tan absortos en los negros del chico que no se dio cuenta del acercamiento hasta cuando ya solo había unos escasos centímetros que él acortó tomándola de la cintura y pegándola contra sí. Sakura quiso reaccionar, pero todo había ocurrido tan rápido que apenas y pudo soltar un gemido de miedo cuando el chico posó su mano en su muslo y subió sus manos por él rápidamente, sin darle tiempo de nada.
Sakura lo empujó, pero ante esto él la pegó más contra sí, pegando sus labios en el oído de la ojiverde. Ella sintió que se quemaría.

—Entonces tendrás que servir de reemplazo Haruno. Una pregunta insoportable sabelotodo... ¿sigues siendo virgen? O será que me tocará ser el primero…
La chica gritó y lo empujó con todas sus fuerzas, no solo por lo que había dicho, sino porque al mismo tiempo en que había pronunciado aquellas hirientes palabras su mano había alcanzado su parte más íntima. Jamás nadie la había tocado.

—¡Eres un asqueroso Uchiha! ¡Jamás dejaría que me tocaras! — gritó ofendida, humillada, nuevamente. Mas no sabía que esas palabras cambiarían pronto.

Sasuke esbozó una sonrisa de satisfacción. Le encantaba verla vulnerable.

— Sí, sigues siendo virgen. No cabe duda. — con esto caminó para irse, pero al último momento se volteó nuevamente. — No creas siquiera que disfruté el tocarte..Eres una impura, completamente inferior a mí…recuérdalo siempre Haruno.

Kin cepillaba el cabello de Hinata mientras que Temari parecía muy ocupada tomando unas notas en la mesa de la sala común. Fue entonces cuando se escuchó cómo alguien ingresó a la sala. Todas levantaron la vista y chocaron con los ojos jades centelleantes de Sakura.

— Ahora dime, ¿Cuál es tu plan Temari para vengarnos de esos mal nacidos? —dijo la pelirosa con un tono de voz alterado.

Temari sonrió.

Sakura llegó a la biblioteca media hora después de la hora acostumbrada. Era normal, ya que había estado planeando con las demás lo que harían para vengarse de los Orochimarus. Se imaginaba una gran pelea con Uchiha, quien seguramente le reclamaría la tardanza, y sin embargo, descubrió al llegar que él no estaba.

—Increíble...aún yo llegando tarde él sigue siendo el impuntual! —dijo Sakura molesta.
Estuvo esperando una media hora más. Justo cuando estaba punto de irse muerta de la rabia el moreno ingresó.

— Qué milagro llegaste —dijo sarcásticamente Sakura.

— No estoy como para tu sarcasmo barato ¿Quieres? — dijo Sasuke altivamente. — Tengo cosas más importantes qué hacer. Recuerda Haruno, yo sí tengo una vida..
Sakura entornó los ojos y se dirigió a la sección prohibida. El libro abierto yacía en el suelo y William estaba sentado, mirando los libros.

—¡Vaya! Ahora sé por qué es sección prohibida. — dijo William. — Era hora de que llegaran

—Es que al señor le parece que hay cosas más importantes que salvar su propia vida—.dijo Sakura.

Sasuke le dio una mirada odiosa y caminó hacia el libro.

—¿Vámonos ya, no?- dijo el moreno al ver a la chica parada sin hacer nada.

Sakura se acercó y el mismo torbellino de siempre los absorbió.

Esta cayó encima de Sasuke mientras éste se quejaba de dolor.

—¡Haruno Que no se te haga una costumbre! — dijo mientras la levantaba.
Sakura iba a responderle, pero prefirió no hacerlo al ver en el lugar donde se encontraban. Parecía un bar o algo por el estilo. La gente bebía en mesas y conversaban alegremente.

—Estamos algo lejos… —. dijo Sasuke mirando por la ventana. Sakura notó que tenía toda la razón. Por afuera se veía el horizonte con campos descubiertos, seguramente estaban lejos de la ciudad.

— ¡Mira! —dijo Sakura señalando una mesa.

Sasuke sintió que la sangre le hervía.

— ¡Es Sai! —dijo Sakura corriendo hacia una mesa sonriendo.
El pelinegro la siguió.
En una mesa, el pelinegro hablaba con lo que parecía ser un campesino. Sai vestía singularmente, con un sombrero y unos vaqueros; una escopeta estaba a su lado. Parecía ser un cazador.

—¿Dijiste entonces que una curandera salvó a tu hija? — dijo Sai.

— Exactamente, ¡con sus manos! ¡Fue milagro! ¡No usó venda o medicamento!

Sai rió.

—Eso me están diciendo muchas personas que dicen ser testigos de los milagros pronunciados… pero, yo creo que es una farsante, sea quien sea voy a atraparla…no puede ser que siga engañando a gente de esa forma..¿Cuánto les cobró?

—¡Stephen, te dije que no nos cobró nada!

— No importa si no quieres decirme cuánto te cobró, pero la voy a atrapar, eso tenlo por seguro. Se aprovecha de que estamos en plena guerra civil contra los Gohts y coge a los heridos para engañarlos. No se va a quedar así.
Sai, o mejor dicho, Stephen, se levantó de la silla y muchas de las camareras suspiraron.

—¡Espera! — dijo el campesino. — Ya te he dicho que es mejor que dejes de pelear en esa guerra. ¿Por qué no dejas que sean otros los que se arriesguen? Los Gohts son demasiado peligrosos y lo sabes. —

Stephen rió.

—Tranquilo, yo sé lo que hago. Y si estoy metido en la guerra es porque no voy a dejar que criaturas como esas destruyan más de lo que ya han hecho.
Sakura miraba con ojos brillantes y asombrados a Sai, su mejor amigo, hablando como un héroe de historias fantásticas. Parecía otra persona. La sonrisa burlona de Sasuke la sacó de sus pensamientos.

—Pobretón en una vida, lo serás en la otra. — dijo mirando a Sai irse del lugar

— ¡Cállate Uchiha! Que tú con dinero o sin él nunca serás ni la mitad de hombre que es Sai.
Aquello hizo que Sasuke quitara la sonrisa orgullosa de su rostro.

—Repite lo que dijiste Haruno, y juro que no saldrás de aquí nunca más.

—Ya no te tengo miedo, hace mucho que descubrí que eres solo palabras. Es eso lo que te hace tan falso.
Antes de que Sasuke pudiera responder a aquello, un viento fuertemente los envolvió. Solo pudo escuchar el grito de Sakura antes de que no pudiera ver nada.

Sasuke se golpeó la cabeza contra el suelo. Se levantó bruscamente y miró a su alrededor. Sakura no estaba.

—¡ Haruno! ¡Haruno! — gritó, pero nada, simplemente no estaba. — ¡Maldita sea a dónde se fue!
La puerta sonó. Una criada corrió a abrir la puerta. Un joven ingresó, era bastante alto y a Sasuke le pareció familiar. Tal vez porque en aquella vida lo había conocido.

— Pase por favor…—dijo la criada.
Por las escaleras bajó Magdalena, como siempre, demostrando esa belleza única que había heredado Carmen. El vestido que carga puesto parecía acariciar su piel formando de aquella, una imagen perfecta. Sus pasos eran delicados, como si volara y no tocara realmente la tierra.

— Es un honor tenerte aquí. ¡Por Kami! La última vez que te vi tan solo eras un niño y mírate, ¡Ahora eres todo un hombre! —dijo ella extendiendo una mano que él besó sin dejar de observarla.

— Y usted es tal como la recuerdo, la belleza no la ha abandonado—.dijo él. Su cabello castaño estaba perfectamente peinado mientras que sus ojos miel fijos en la escalera, como si esperara a alguien en especial.

— Pero si estás guapísimo Andrés. Tu talla, tu piel blanca como siempre y todo de ti, seguramente mi hija se va a morir cuando te vea.
Sasuke comprendió entonces que se trataba de un pretendiente, pero,¿De cuál de las dos hermanas? Parecía ser conocido ya de la familia, así que seguramente era alguien de apellido importante.
Por las escaleras un vestido rojo hizo su aparición. Carmen, más hermosa de lo usual bajó por éstas, y los ojos de los presentes brillaron ante tal aparición esplendorosa. Parecía una fantasía, algo totalmente fuera de lo normal.

— Querida, éste es Andrés Buchamp, tu prometido; claro, si todavía quiere serlo.

— Cómo no serlo —alegó Andrés inclinándose y besando la mano de Carmen. — Es imposible creer que hay algo más perfecto en este mundo que su hija. Sería para mí un honor que ella me aceptara.

Carmen sonrió.

— Nada de eso, es para mí un halago que alguien como usted fije sus ojos en mí.

— Dime Andrés, y explícame quién en este mundo no quedaría embelesado al mirarte. Todo lo que me habían dicho sobre tu belleza han sido palabras burdas sin peso suficiente, pues es simplemente inexplicable el arte que te envuelve.

Sasuke miraba la escena ofendido.

—¡Maldita zorra! Apuesto a que mi antepasado no sabe de esto.
Ya se lo había imaginado, aquel no podía ser más que el prometido de Carmen. Isabella era una revolucionaria a quien lo que menos le importaba era casarse, y por lo tanto, lo demostraba proyectando esa imagen de ser alguien que no convenía para esposa. Además, ¿Quién elegiría a Isabella después de ver a Carmen? Era ilógico.

—Lamentamos que no esté presente Isabella, la hija de mi difunto marido, pero salió a realizar algunas diligencias. Por supuesto aprueba por completo su unión.

— Pues bien, la conoceré en otra ocasión. Definitivamente debe ser un encanto, teniendo una hermana así.

— Pues mi hermana, es un ser especial. — dijo Carmen.

Sakura sintió caer fuertemente sobre tierra. Abrió los ojos y éstos se llenaron de polvo. Tosió al sentir todo el polvo sobre ella mientras se levantaba. Se restregó los ojos y miró al frente, entonces, decidió correr: una manada de monstruos nunca antes vistos corrían hacia ella. Sakura gritó y huyó, sin embargo tropezó y cayó al suelo. Todo parecía perdido. Se cubrió con ambas manos en el suelo mientras sentía cómo la estampida pasaba a sus lados, sin verla.
"¿Qué sucede? ¿Qué son esas cosas?" pensó Sakura, y entonces recordó lo que había dicho Stephen.

"…estamos en plena guerra civil contra los Gohts.."
Sí, aquellas bestias no podían ser otros que los Gohts. Parecían grandes caballos que andaban en dos patas, con rostros gruesos y cuerpo robusto y fornido. Monstruos, no podían ser otra cosa. Sakura se levantó y corrió entre ellos hacia unos árboles para protegerse. Entonces escuchó disparos. Rugidos de bestias heridas se expandían por el lugar. Una vez protegida, pudo ver cómo muchos hombres corrían y disparaban a los Gohts, inmediatamente reconoció a Stephen entre ellos.
La ojiverde jamás habría pensado que en su vida presenciaría una escena igual a aquella; estaba en un campo de guerra, donde personas disparaban shurikens, kunais, flechas enormes, con escopetas, etc . y los Gohts lanzándose sobre ellos como toros salvajes. Ella no podía hacer nada más que observar con la boca abierta y cierta angustia en su mirada, tenía un sabor amargo en los labios y entonces notó que su rodilla sangraba.

"¿Qué? ¿Estoy lastimada? …un momento…eso quiere decir…que si me pasa algo aquí…en realidad me sucede…¡sin importar que sea aun recuerdo!" pensó, pero en seguida un una bala que cruzó justo sobre su cabeza y cayó en un árbol la hizo gritar.
Había estado a centímetros de una muerte segura. ¿Dónde estaba Sasuke en aquellos momentos? ¿Por qué no aparecía cuando más lo necesitaba?

—¡ Maldito Uchiha! — gritó, pero entonces empezó a sentir algo extraño. Sí, era un olor penetrante que había invadido el lugar. Sakura se volteó y vio que justo en el árbol donde había caído la bala, salía un humo de color verde.

"Qué estúpida!" se dijo. Claro, ya lo había leído antes. En aquel tiempo los cazadores usaban escopetas especiales, con balas que al caer tenían humo tóxico, otro gas, otras explosiones…en realidad múltiples resultados provenían de ellas. La chica no pudo pensar en algo más, porque cayó al suelo completamente desfallecida mientras todo se tornaba negro.

— Maldita sea Haruno ¿dónde diablos te metiste? —dijo Sasuke subiendo las escaleras de la mansión Shawn. Abajo, en la sala, Carmen y Andrés hablaban bastante animadamente, cosa que no quería presenciar; una zorra para pasar el rato estaba bien, pero una puta que se burlaba de él aunque fuera en el pasado, era más de lo que un Uchiha podía tolerar. Caminó subiendo las escaleras. Entonces, en una ventana del pasillo, pudo ver a Isabella. Sí, era ella, se despedía de la nana y estaba vestida como una campesina, seguramente se dirigía a realizar uno de sus tantos actos de caridad. Aquello le causó repugnancia, no soportaba la bondad falsa de los seres humanos. ¿Acaso ella no lo hacía en el fondo para sentirse bien consigo misma? No lo hacía por el simple hecho de "ayudar" ni mucho menos, todo aquello era también un acto de egocentrismo, para poderse llenar la boca al decir: "Al menos soy mejor que Carmen en algo.." Nadie más lo veía, pero él sí, él podía ver claramente el lado oscuro de Isabella….era experto de descubrir defectos.
No tardó en bajar las escaleras corriendo y salir de la casa. Alcanzó pronto a Isabella, sin embargo perdió toda esperanza cuando ésta se montó en un caballo.

—¡Maldita sea! Debe ser la única mujer en esta época que sabe montar—

Sin embargo no iba a darse por vencido, tenía dos opciones: seguir fuera como fuera a Isabella, o quedarse viendo a la zorra de Carmen. Prefería la primera opción. La alcanzaría tarde, pero lo haría, solo tenía que seguir las huellas del caballo.

Sakura abrió los ojos lentamente. Sentía sus párpados pesados. Al ver hierba a su alrededor se levantó de inmediato recordando dónde estaba. Apoyándose en un árbol consiguió levantarse. Miró al frente, la imagen era desgarradora; los Gohts habían desaparecido, habían algunos muertos por todo el campo al igual que hombres. Sakura caminó entre cadáveres, aterrada y a la vez curiosa, como si buscara algo que en realidad aún no entendía. Fue entonces cuando lo vio, tirado en el suelo, con una gran herida en el pecho.

—¡Stephen! —dijo cayendo de rodillas mientras lágrimas corrían por sus mejillas.
Ella sabía que estaba en el pasado, pero aquel hombre era Sai, su mejor amigo, y estaba muerto. No podía dejar de sentir una opresión en el pecho que la hizo temblar. Fue entonces, cuando la vio.
Algo lejos, entre todo el polvo levantado en el aire, una mujer se acercaba. Sí, podía distinguirla a distancia: era Ino. Cargaba una bata blanca y larga, y su cabello rubio y lacio largo hasta la cintura se movía con la brisa. Se veía angelical, totalmente fuera de ese mundo terrenal. Era como un dios caminando entre tinieblas, dando un contraste de imágenes que la pelirosa solo pensó alguna vez poder ver en libros. Cuán equivocada estaba! Toda una vida perdida tratando de buscar experiencias en textos y enciclopedias, y ahora, solo ahora comprendía que había que vivir todo aquello para poder grabarlo en la piel, en la memoria. Todo un mundo a sus pies, más de lo que los libros le podrían mostrar jamás.
Ino se inclinó ante el cuerpo de Stephen. Su mano dulce y blanca acarició su cabeza, toda ella, emanaba una paz que era capaz de purificar todo lo que se encontraba cerca.

Unos hombres, campesinos, caminaron y se le acercaron.

—Señorita todos están muertos. — dijo uno.

— No, él sigue con vida—.dijo Ino. — Ayúdenme a llevarlo, por favor.
Los dos hombres se dispusieron a cargarlo, y así lo hicieron. Ino caminó junto a ellos, sin tener idea que Sakura los seguía, muy de cerca.

Sasuke caminaba siguiendo las huellas mientras pensaba. ¿Cómo su antepasado había sido tan estúpido como para dejarse engañar de tal forma? Era verdad, Carmen era esplendorosa, la mujer más atractiva que había visto en toda su vida— y sí que había visto muchas— simplemente, parecía irreal, y a eso había que aumentarle que tenía carácter, sí, uno ambicioso y manipulador, si estuviera en Konoha, sin duda sería una Orochimaru por excelencia. Si lo pensaba mejor, podía comprender por qué Xavier estaba tan ciego por ella, sin embargo, la humillación de verse así mismo años atrás engañado por una mujer era inadmisible. Sentía la rabia correr por sus venas, ¿por qué tenía que estas ahí perdiendo su tiempo y enojándose por cosas que pasaron ya hace muchísimo tiempo? Aburrido, esa era la palabra, podría estar en ese preciso momento tirándose a Tenten o a otra de las tantas que llenaban su lista, y no siguiendo los pasos de una estúpida inmunda, que ni en el pasado había dejado de ser lo que era: una desabrida sabelotodo. Ya todo aquello lo estaba aburriendo demasiado, iba a tener que empezar a buscar alguna forma de divertirse… Haruno iba a ayudarle en eso.
Su orgullo de Uchiha no le permitía decir lo que pensaba, y muchas veces ni siquiera pensar lo que quería. Pero en aquel momento pareció dejar los escrúpulos a un lado y admitir, que de cierta manera, sí se sentía atraído hacia Haruno. Parecía ilógico, no era bonita, en conjunto realmente había mucho mejores donde podía elegir, era una inmunda y era una aburrida come libros de lo peor. Pero, en aquel tiempo en que habían pasado obligados ambos, juntos, había descubierto cosas que antes no. Después de todo, su piel era suave, —como lo había comprobado ese mismo día— y el hecho de tener la seguridad de que nadie antes había puesto sus manos sobre ella lo excitaba. Aquellos aires que se sabe continuamente de saberlo todo sobre la tierra habían dejado de molestarle y pasado a incitarlo, además, si observaba algunas veces de cerca..Tenía una boca perfecta, rosada y que sabía nadie nunca había besado. Sus ojos, verdes jade, tenían en conjunto esas pestañas largas y esos rasgos de inocencia, que aunque ella insistía en ocultar tras esa máscara de perfección, los poseía. No le gustaba, pero había dejado de disgustarle…podría ser un gran objeto de diversión, especialmente porque la conocía lo suficiente como para saber que no se dejaría fácilmente.
Una sonrisa malévola se formó en su labios cuando paró frente a lo que parecía una pequeña y modesta aldea. Observó a los niños corriendo y jugando, mientras que otros campesinos realizaban distintas labores. Ahí, junto a unos niños estaba Isabella. Su cabello rosado suelto y ese vestido blanco llano sin encajes la hacía ver como cualquier otra campesina.
Entre sus manos tenía unos libros que leía mientras los niños reían alrededor de ella. Isabella sonreía en aquellos instantes, mostrando una dentadura blanca y perfecta, excepto por un diente, que le faltaba la punta pero en aquel momento casi no lo notó. Una niña se acercó a ella y le susurró algo en el oído, por lo que Isabella no tardó en estallar en carcajadas. También tenía una linda risa. ¿Sakura también reía así? La verdad era que no lo sabía, jamás había prestado atención a nada de lo que tuviera que ver con la pelirosa insignificante. Pero aquello había empezado a ser un experimento algo divertido.
¿Analizar a Haruno? Sí, aquello sería una buena forma de distracción. Especialmente porque cuando encontrar sus puntos débiles la haría sufrir. Ella nunca sabría cuan placentero era para él destrozarla, nadie nunca lo sabría. Observó a Isabella, ahora no sabía dónde estaba la insoportable de Haruno, pero por lo menos tenía a su antepasado. Sus hombros estaban descubiertos por el vestido, tenía ligeras pecas en ambos, aquello era un punto a favor para ella. No era muy bonita, eso era cierto; pero había algo…algunas cosas en ellas que eran bastante excitantes. Hubiera analizado más de no ser que un hombre ingresó a la aldea gritando.

—¡Venen hacia acá! Los que toman las tierras vienen hacia acá!- gritó el hombre. Todos los habitantes de la aldea lanzaron gemidos de desesperación y algunas mujeres rompieron en llanto. Sasuke no comprendía bien la situación, pero estaba seguro de que pronto lo haría.


Espero que le hayas gustado. ¿Se merece un comentario?

Sin mas me despido, Besote.