Cap.7
A la mañana siguiente Anabeth se despertó sintiendo algo sobre su cintura, recordó lo que había pasado la noche anterior, se güiro y se encontró con un Severus dormido abrasándola fuertemente por la cintura, sonrió para sus adentros; al intentar levantarse, algo no la dejo, al voltear de nuevo sus ojos chocaron con los de Severus quien ya se había despertado, pero que no quería despegarse de su lado, claro eso no se lo diría.
-buenos días-dijo ella en un susurro acurrucándose de frente a él mirando sus ojos y apreciando las facciones de su cara.
-hola, ¿cómo dormiste?-pregunto sonriéndole
-muy bien, y tu
-excelente, ¿qué harás hoy?
-aun no lo sé…pensé que tal vez podríamos acabar hoy con las pociones de Slughorn-dijo ilusionada, a ella no le importaban acabar las pociones pronto solo quería estar con el
-mmm…no lo creo, tengo mejores planes-dijo y ella borro su sonrisa, trato de levantarse de nuevo con una pequeña punzada de dolor y desilusión en su pecho, pero de nuevo fue detenida por Severus- me preguntaba si, quisieras pasar la tarde con migo en Hogsmeade-ella se sonrojo y le sonrió
-sí, claro que si
-sabes, podríamos ir a Hogsmeade, luego dar un paseo por el bosque y tal vez en la noche podríamos ir al laboratorio-dijo algo nervioso de que ella no quisiera estar todo el día con él, y es que ahora que lo pensaba él no era para nada popular y no se consideraba un chico guapo, ademas que podría ofrecerle un joven pobre como él, a ella que era la sobrina del mejor mago de esta época, lo que no sabía era que ella lo consideraba el más sexy y el más tierno e inteligente de la escuela.
-sí, me encantaría-dijo sonriendo, aunque por dentro estaba brincando en un pie
Se levantaron, Severus fue a bañarse mientras ella arreglaba la habitación, cuando el salió del baño a ella casi le da un infarto, llevaba un pantalón negro con unos zapatos del mismo color, pero no tenía camisa dejando ver que no era tan delgado como aparentaba si no que más bien tenía musculo, ademas tenía el cabello aun mojado dándole un estilo un poco rebelde, luego se colocó una camisa negra a cuadros haciéndolo ver aún más sexy de lo que ya estaba; salio de su ensueño un poco (muy) sonrojada y se fue a bañar, cuando salió fue el turno de Severus de quedar con la boca abierta, Anabeth llevaba un esqueleto negro con un saco gris encima, tenía unos Jean's cafés oscuros, unos botines negros, y tenía el cabello recogido en una cola de caballo alta, para Severus no había visión más hermosa que esa; recogieron sus capas y Severus le extendió el brazo caballerosamente haciéndola sonrojar aun mas.
Los alumnos de Hogwarts estaban muy emocionados, esa sería la primera salida al pueblo y aunque aún estaban conmocionados por lo que había pasado la noche anterior estaban felices de salir de la escuela, la entrada al colegio estaba llena de alumnos que esperaban sus carrozas; Anabeth y Severus se encontraron con las chicas que irían de compras, los chicos no irían ya que tenían entrenamiento de Quidditch ese día; subieron al carruaje y fueron durante todo el camino bromeando y hablando, al llegar la chicas se fueron y Severus extendió su brazo a Anabeth.
-¿a dónde iremos?-pregunto emocionada
-mmm… ¿podríamos ir a Zonko?
-no pensé que te gustaran las bromas
-no mucho en realidad, pero pensé que querrías conocer todo el pueblo, ademas iré a comprar unas bromas, debo vengarme de algo que me hicieron Lucius y Regulus
-bien, entonces vamos-dijo mientras se dirigían al lugar, entraron casi empujando a la multitud que sellaba la puerta, la tienda estaba repleta, divisaron a los merodeadores lo cual no se les hizo nada extraño; compraron algunos cojines sonoros, unos dulces especiales que al comerlos te hacían salir burbujas por los oídos y la boca, unos dientes que te perseguían por todos lados hasta morderte, entre otras cosas, luego fueron a Honeydukes donde compraron varitas de regaliz, grajeas de todos los sabores, y ranas de chocolate, al final se dirigieron a las tres escobas.
-que desean tomar-les pregunto muy amablemente Madame Rosmerta
-mmm…para mí una cerveza de mantequilla, ¿y tú?-dijo Severus preguntándole a Anabeth
-yo igual-dijo sacando su bolsa de dulces- ¿quieres una rana de chocolate?
-está bien-dijo riendo-oye me salió una tarjeta de McGonagall, ya tengo muchas de ella-dijo decepcionado tirándola tarjeta-sabes algún día yo saldré en una de esas
-¿en serio?, como estas tan seguro
-fácil, me convertiré en el mejor pocionista del país
-oh en serio, genial-dijo tomando un poco de su bebida
-no te burles es enserio, y tú qué quieres hacer luego de salir de la escuela
-yo, seré Aurora….o pocionista y te haré competencia-dijo bromeando, ambos rieron, terminaron sus cervezas y salieron del bar.
-oye ¿podríamos ir al Cabeza de Puerco?-dijo Anabeth
-no lo creo, aun somos menores de edad, nos echarían
-no nos echaran, Aberforth el tabernero, es mi tío, él nos dejara entrar
-no sabía que Dumbledore tuviera un hermano-dijo mientras Anabeth lo tomaba del brazo, caminaron hacia la taberna, y se quedaron allí un rato, al salir decidieron dar un paseo cerca del bosque.
Hablaban de todo tipo de cosas, se daban cuenta de que con cada palabra les gustaba pasar más tiempo juntos.
Anabeth se detuvo recogiendo un poco de nieve tirándola sobre la cabeza de Severus, él se güiro mirándola con el ceño fruncido, ella paro de reír al verlo aparentemente enojado, pero repentina mente él recogió más nieve y se la tiro riéndose de ella ya que la bola de nieve había caído en su cara, ella lo miro retadora mente y salió corriendo mientras el escapaba de ella, Anabeth logro cogerlo de la punta de su abrigo, pero el resbalo y cayeron por una especie de montaña, al terminar de caer el quedo encima de ella, con sus respiraciones entrecortadas, mirándose fijamente y respirando agitada mente, sus caras estaban muy cerca, Severus estaba indeciso por lo que haría, no quería perderla, pero mando todo al carajo… ya no le importaba, la quería y necesitaba que ella lo supiera, acorto la distancia y….un pequeño ciervo paso corriendo mientras era perseguido por un perro y extrañamente una rata, que se dirigían a la casa de los gritos, se levantaron rápidamente sonrojados, y aunque por fuera estaban como si nada por dentro tenían unas ganas interminables de atrapar a los tres animales y darse un rico festín.
-creo que es hora de regresar-dijo Anabeth nerviosa y sonrojada
-yo…Anabeth…
-si-dijo sonriéndole
-yo…mmm….si creo que si debemos volver-dijo arrepintiéndose rápidamente, él pretendía decirle todo pero al final no quería que todo terminara, si ella no le correspondía, habría perdido a Anabeth y él no iba a arriesgarse a perderla.
Fueron a las carrozas rápidamente, ella pensando en cómo vengarse de los merodeadores ya que sabía que esos animales, no eran exactamente animales, eran ellos, pero se la cobraría luego, había estado tan cerca de nuevo, su aroma la embelesada, su manera de ser, todo de él, y ahora tenía la certeza de que si tenía la oportunidad de gustarle haría lo posible de que así fuera.
Severus por su parte peleaba consigo mismo al no tener las agallas suficientes de decirle a ella todo lo que sentía. Al llegar a colegio, decidieron ir al laboratorio, mientras todos se dirigían a sus salas comunes.
-pensé en que podríamos empezar con la poción matalobos, en un mes será luna llena y podremos hacer las pruebas con Remus antes de navidad-dijo Anabeth sacando algunos instrumentos
-sí creo que es buena idea, enviaremos las pociones de Slughorn con una lechuza
Ana empezó a hacer el conteo de las pociones revisando que no faltara ninguna, cuando acabo se acercó a la mesa donde estaba Severus, observándolo embelesada, le encantaba la manera de apasionarse por hacer pociones, y él sabía que era observado.
-tómame una foto, durara más-dijo bromeando
-déjame-dijo defendiéndose-es que me gusta la manera por la que te apasionas al hacer las pociones -él se sonrojo
-sí, bueno…mi madre me enseño-dijo soñadora mente mientras picaba un ingrediente
-háblame de ella
-por qué quieres saber de mi madre
-bueno, siempre que hablas de ella, es como si quisieras que estuviera acá
-cierto-dijo dejando el cuchillo a un lado y sentándose junto con Ana-ella es una bruja excepcional, era una "sangre pura", sus padres habían hecho planes para que se casara con un hombre también de sangre pura, pero ella se enamoró perdidamente de Tobías Snape que es un muggle, sus padres nunca tuvieron nada contra los muggles, pero Tobías no era de su agrado, pensaba que no sería bueno para mi madre jamás, pero ella se casó con Tobías a escondidas…eso hizo que sus padres se enfurecieran bastante, dejándola desprotegida y apartándose de ella-suspiro-Tobías no sabía que era una bruja…ellos vivieron relativamente felices, todo era perfecto hasta que se enteró que estaba embarazada y decidió contarle a él lo que era-dijo con un tono de pesar-no fue una gran idea, ella pensó que todo estaría bien, pero no fue así, él la golpeo y lastimo, pero por más que ella le rogó no la dejo ir, cuando nací y empecé a mostrar mis poderes, él me decía que era un bastardo y un fenómeno y nos golpeaba…por eso siempre me sentí mejor con la familia de mi madre, ellos aún tienen razón sobre él...siempre le eh tenido mucha desconfianza a los muggles, supongo…es por eso.
-lo siento, no sabía…no quería incomodarte-dijo sintiéndose afligida al ver como unas lágrimas se asomaban a sus ojos
-ella no se merece esto-dijo conteniendo las lágrimas, con un nudo en la garganta
-Sev-dijo en un suspiro, se levantó de su silla, rodeo la mesa se acercó a él y lo abraso, mientras él la abrasaba por la cintura y lloraba silenciosamente con su cara apoyada en su abdomen; cuando se calmó un poco ella se agacho quedando frente a frente, tomo su rostro-no te preocupes yo siempre estaré aquí para ti
Él le dedico una sonrisa, una que jamás nadie había visto, ni siquiera Lily, una sonrisa cargada de dulzura, ternura y… ¿amor?...si…tal vez… no lo sabía- creo que es hora de ir a la sala común-dijo en un susurro mirándola a los ojos, salieron del laboratorio y fueron a la sala común, ninguno dijo nada en el camino, era un silencio cómodo para ambos, un silencio en el que sin saberlo sus almas se hallaban más unidas que nunca, como si fueran una, necesitándose para tener esa paz que solo tenían estando juntos.
Llegaron a la habitación en donde Lucius y Regulus dormían plácidamente, se pusieron sus pijamas, ella se acercó a él y se puso delicadamente en puntitas cogiendo su rostro y dándole un suave beso en la mejilla, le dio las buenas noches y se dirigió a su cama dejándolo totalmente sonrojado.
Habían pasado unas dos horas en las que ni Anabeth ni Severus podían dormir, daban vueltas entre las sabanas pensando sin poder dormir, Severus dio un bote más en su cama y quedo mirando a Anabeth que estaba de espaldas a él, él pensaba que ella ya se había dormido pero de repente ella se güiro y se observaron a los ojos
-¿no puedes dormir?-susurro para no despertar a sus amigos
-no y ¿tu?
-no, creo que si sigo así dañare mi cama-dijo riendo silenciosamente
De pronto algo llamo su atención desde la cama de Lucius se escuchó un gran ronquido que parecía más bien de un dragón adolorido y por el lado de Regulus un silbido sincronizado. Anabeth abrió sus ojos y sin poder evitarlo se echó a reír, Severus rápidamente se levantó de su cama y la saco a ella de la suya, saliendo de la habitación, donde rieron fuertemente, luego de unos minutos entraron de nuevo, Severus decidió que lo mejor era cerrar las cortinas de las camas de sus compañeros, Anabeth por su lado puso un hechizo silenciador para que los ronquidos ni silbidos pudieran salir de entre las cortinas. Se dirigieron a sus camas pero Ana se detuvo se güiro mirando a Severus.
-oye…..emm…podría….podriadormircontigoestanoche-dijo tan rápidamente que Severus apenas pudo escucharla
-¿qué?-dijo divertido
-que… si puedo dormir con tigó esta noche-dijo sonrojándose
-si-dijo sin pensarlo ni una vez y le abrió campo en su cama, ella se acomodó a su lado y lo abrazo a su cintura como lo había hecho la noche anterior y abrasados cayeron en los brazos de Morfeo.
-o-o-o-o-o-
No voy a subir un capítulo hasta que tenga, por lo menos un comentario. Gracias por leer este fin. Espero que les guste
