Esta historia no me pertenece, es una historia original de tamy22, su perfil lo puedes encontrar en ( : / / w w w . 9)

No soy dueña de Glee ni de los personajes

CAPITULO 7

AÑO NUEVO

Blaine estaba muy feliz en la casa de los Hummel, ya que Elizabeth pasaba mucho tiempo con ellos, a veces Burt los llevaba al taller, cuando no había mucho trabajo, pero Blaine por alguna razón terminaba cantando alguna canción de Disney usando de micrófono alguna herramienta con Kurt moviendo su pequeño trasero de pie apoyado de algún auto o mueble y los empleados de Burt aplaudiendo.

También cocinaban galletitas, ahora se encontraban en el supermercado buscando las cosas para le cena de mañana, vendrían sus padres, Blaine estaba triste porque se tenía que ir, pero feliz por ver a sus padres, el sabia que ahora no podía llorar, Elizabeth detuvo su carrito casi lleno frente a la carnicería del supermercado.

-Blaine cariño- dijo con voz suave- ¿puedes ir por una caja a ese pasillo de color azul con un pastel negro en medio?- el niño asintió estaba a punto de caminar cuando Kurt se quejo, Elizabeth lo bajo del carrito, Blaine tomo su mano y caminaron lento hacia el pasillo indicado.

-¡Llegamos!- dijo el moreno comenzando a buscar la caja azul con un pastel negro en medio, Kurt soltó su mano y comenzó a apoyarse en los estantes- ¡aquí esta!- sus palabras quedaron en el aire cuando observo a Kurt el estaba tratando de sacar una caja de color rojo brillante de una pirámide perfectamente apilada- ¡Kurt no!- pero fue demasiado tarde, en cámara lenta todas las cajas cayeron al suelo, muchas rompiéndose por el golpe, contenían un polvo café, que empezó a extenderse por el pasillo, pero no en grandes cantidades, Blaine no sabía qué hacer, Kurt ajeno a todo se acomodo en el piso y con un dedo comenzó a comerse el polvo café tosiendo un poco- ¡Oh Kurt, ahora iremos a prisión!- Coop una vez me dijo que si me portaba mal en un supermercado lo llevarían a prisión, el pequeño tomo una decisión.

-Kurt, tenemos que escapar- el bebe lo miro, su cara llena de manchitas de chocolate, soltó una risita, con la manita agarro un poco de polvo café como lo llamaba Blaine y se lo dio, Blaine lo probo quedando encantado- ¡esto es delicioso!- dijo acomodándose con Kurt olvidándose de su plan de escape, Elizabeth luego de comprar la carne fue al pasillo por los niños encontrando el desastre.

-¡Oh por dios! ¿Qué paso aquí?- pregunto recogiendo a un muy sucio Kurt del piso y tomando la manita de Blaine para colocarlo de pie

-Fue un accidente- dijo en un susurro- lo siento- susurro apenado

-Tranquilo cariño, fue un accidente- dijo Elizabeth de manera amable, camino con los niños para hablar con algún encargado, en unos minutos una mujer comenzó a limpiar y un hombre a recoger las cajas, ella tuvo que pagar por las tres cajas rotas pero aun así la mujer no cambio su humor, luego de poner todo en el maletero del auto

-¿No estás enfadada?- pregunto el pequeño niño con muchas manchas de chocolate igual que Kurt.

-No cariño, así que no estés triste, quiero ver una sonrisa, Blaine obediente sonrió amplio mostrando sus pequeños dientes, al llegar, Elizabeth baño a los niños que ahora se encontraban viendo una película mientras preparaban la cena, Kurt tenía su cabeza en el pechito de Blaine, el pequeño escuchaba como Kurt succionaba su biberón, el tomaba leche también en su vasito especial, la puerta principal se abrió dejando ver a un cansado Burt, quien al ver a su hijo gatear hacia el su cara se ilumino.

-Hola hijo ¿Qué tal tu día?- pregunto el hombre mayor, Kurt comenzó a mover sus manos y hacer mucho ruido, a Blaine siempre le llamaba la atención como Kurt trataba de conversar con sus padres-¡Hey Blainey!- dijo acariciando los rizos del pequeño. Fue a la cocina aun cargando a su bebe, saludando a su esposa con un dulce beso en los labios.

-¿Cómo te fue cariño?- pregunto la mujer mientras colocaba un pollo al horno

-Bien, pero ahora estoy mejor- respondió el hombre

-Bueno, ve a ducharte que la cena estar lista en cualquier momento- el hombre asintió y dejo a Kurt nuevamente con Blaine, quien ahora jugaba con un dragón que le regalo Burt hace unos días atrás.

Luego de que Burt tomo su ducha, todos fueron a cenar, ahora Kurt trataba de comer solo, pero nunca lo dejaban porque todo terminaba en desastre, la cena fue muy divertida Blaine conto con mucho entusiasmo a Burt sobre el desastre en el supermercado, ganándose algunas carcajadas de parte de los adultos, Burt y Blaine recogieron la mesa mientras Elizabeth cambiaba a Kurt.

-¿Qué cuento quieren hoy?- pregunto la mujer acomodándose en medio de los dos niños, Burt había comprado una pequeña cama con barandales de madera, para que los dos niños y ahorrar el trabajo de Blaine de sacar a Kurt de la cuna.

-La sirenita- contesto Blaine con entusiasmo, Elizabeth sonrió y comenzó a leer la historia, Kurt como siempre se durmió a mitad del cuento y Blaine comenzó a cerrar los ojitos al final del libro.

-Buenas noches mis príncipes- susurro la mujer antes de salir del cuarto.

A la mañana siguiente Blaine se levanto muy feliz, hoy harían un pastel los tres juntos, y sus padres llegarían para el almuerzo, bajo la escalera y fue recibido por un muy inquieto Kurt que lanzaba sus juguetes a diestra y siniestra mientras su padre le celebraba todo.

-¡Eso hijo! Tienes un excelente brazo- elogio el hombre, Blaine camino hacia la cocina para encontrarse con Elizabeth

-Despertó mi ayudante- dijo la mujer, tomando a Blaine para sentarlo en el mesón de la cocina, le dio su vaso con leche y una tostada- ¿Listo para ayudarme?- el pequeño asintió, mientras masticaba su pan.

-Estoy listo- dijo luego de terminar su desayuno, se arremango su polera de manga larga y Elizabeth le puso el delantal que le compro ayer.

-Pero que niño más guapo- Blaine le dio una sonrisa sencillamente hermosa- comencemos, primero hay que quebrar huevos, Blaine tomo uno y con delicadeza lo quebró, en ese momento llegaba Burt para dejar a Kurt en su sillita ya que se tenía que ir ya a trabajar

-Me voy amor, que tengas un buen día- se despidió el hombre, Kurt movió su manita en forma de adiós, el bebe al ver que quebraban huevos tomo uno y lo lanzo con cascara y todo dentro del recipiente

-¡Kurt Hummel! Eso no se hace- lo regaño su madre, el pequeño agacho su cabecita y comenzó a sollozar, a Blaine no le gustaba ver a Kurt triste.

-No llores Kurt, yo te enseño- dijo el pequeño acercando mas el recipiente, tomo un huevo colocándolo en la manita de Kurt, lo guio al extremo de la fuente y lo quebró- ¡ves es fácil!- dijo entusiasmado

-Bueno es hora de la harina- Blaine asintió, la mujer saco un paquete de harina de la despensa y lo abrió, agarro una taza con mucha harina incluso rebasaba la taza, iba a vaciarla, pero Kurt estornudo dejando a todos con las caras blancas, se miraron por un segundo antes de reír a carcajadas, Kurt no sabía de que se reían pero igual los siguió

Cuando por fin terminaron el pastel, comenzaron a ordenar, prepararon el almuerzo y se cambiaron de ropa, cuando dieron las dos de la tarde todo estaba listo, Burt llego muy temprano, se cambio y jugó con Blaine y Kurt hasta que el timbre retumbo por toda la casa, Elizabeth abrió la puerta saludando a los Anderson, Coop corrió a ver a su hermanito.

-Blainey- dijo el niño mayor tomando al pequeño y dándole algunas vueltas en el aire

-¡Papis!- grito el pequeño corriendo a los brazos de sus padres

-Hey campeón, estas más grande verdad- dijo James haciéndole cosquillas, Blaine soltó una leve carcajada que hacía que su padre se derritiera.

-¿Para mí no hay besitos?- dijo Elena de manera triste y dramática

-¡Oh claro que si mami!- dijo el pequeño estirando sus bracitos para que su madre lo cargara

-Bueno vamos a comer- ofreció Elizabeth, el almuerzo fue tranquilo, después los hombres se encargaron de los niños, mientras las dos mujeres fueron de compras para relajarse un rato a la noche cenarían en familia, la cena fue entre risas y conversaciones triviales, cerca de las 11:30 la familia salió al jardín trasero con mantas y algo de champaña para mirar los fuegos artificiales.

-Kurt ven- dijo Blaine señalando su pequeña manita roja el bebe gateo hasta el, Blaine abrió sus piernas y Kurt se acomodo en ellas pegando su espalda al pecho de Blaine, Kurt tenía un chupete, estaba algo adormilado, cuando los fuegos empezaron despertó de inmediato y sus ojos se abrieron al ver todos los colores en el cielo, la gente gritaba y se abrazaba, Blaine se apego mas a Kurt

-¡Nuestro primer año juntos!- dijo el pequeño, Kurt se volteo a mirarlo, al ver que todos se abrazaban ambos hicieron lo mismo- ¡Feliz año nuevo Kurt!- el bebe balbuceo algo que no se entendió, de pronto Kurt fue tomado por los fuertes brazos de Burt quien lo abrazo, Blaine también fue tomado por los brazos de su padre

-¡Feliz año nuevo chico!- dijo Burt abrazando a su hijo para luego dárselo a su esposa

-¡Nuestro primer año hermoso!- susurro la mujer

-¡Feliz año campeón!- dijo James, luego de celebrar y de muchos abrazos se fueron a dormir, bueno los niños, los adultos se quedaron celebrando un poco mas

Cuando amaneció todos desayunaron felizmente, pero Blaine no lo estaba, no podía llorar, había hecho una primera, la hora de irse llego, Blaine suspiraba muchas veces para no llorar, todos estaban afuera despidiéndose, Kurt empezó a llorar, el pequeño corazón de Blaine dolía y mucho, su bebe lloraba y estiraba sus manitas en su dirección

-Adiós Kurt, nos vemos pronto- dijo Blaine pestañando varias veces para que las lagrimas no cayeran, lo acomodaron en su sillita, Kurt prácticamente gritaba y se movía inquieto en los brazos de su padre tratando de llegar a Blaine.

-¿Mami puedes sentarte junto a mi?- pregunto el niño antes que ella se subiera a su asiento habitual

-¡Oh claro que si cariño!- se acomodo en medio de Blaine y Coop, el auto comenzó a marchar, Kurt seguía llorando, el auto doblo y lo perdió de vista, Blaine no aguantaba más y una lagrimita se escapo

-¿Mami?- dijo con voz quebrada

-¿Qué ocurre bebe?- pregunto la mujer preocupada

-Puedo llorar ahora- el corazón de Elena se detuvo por un instante

-¡Oh bebito hermoso!- dijo, luego desabrocho el cinturón de la sillita de Blaine, para cargarlo, el pequeño lloro, su manita agarraba el vestido de su madre, lloro hasta que se durmió.