VII. Colisión

"La ignorancia está menos lejos de la verdad que el prejuicio."

—Denis Diderot.

Eren dio otro paso hacia el frente, decidido . Esta vez mostraría el poder que él tenía y cómo se debían hacer las cosas.

—¿Por qué este escándalo? -en esta ocasión la pregunta iba para todos.

—Es peligroso, su Alteza. ¡Debemos derribar a este sujeto antes que dañe a su prometida! —respondió uno en el lado derecho.

Hubiera reído si es que la ocasión lo permitía, porque sabía que Levi podía acabar con ellos antes de que se dieran cuenta que sus compañeros estaban muertos. El único que podía poner lucha contra Levi era Mike, pero Mike estaba más atento a los movimientos de los demás y no de Levi.

—Nadie es peligroso sin motivos. ¿Por qué debería temer de Levi? —la voz de Eren estaba más alta que de costumbre y sus ojos mostraban más poder que antes.

—¡Es de los suburbios! Usted sabe, Alteza, de ahí salen asesinos, violadores, ladrones y la peor escoria que la humanidad puede recibir —otro respondió, mirando a Eren como si fuera un niño de diez años que no sabe de la vida. —Nuestro rey está muerto y la única persona que ha escapado a sido él. ¡Mire! ¡Mire como tiene a la señorita Reiss! Está acusándose él mismo sobre su crimen. ¡Tiene que pedirle que se rinda! Nosotros nos encargaremos de la seguridad de usted, la reina y su prometida. ¡Yo mismo cortaré la cabeza de ese traidor si usted me lo pide!

—¿Vas a proteger como lo hiciste con mi padre? —Eren escupió las palabras hacia el hombre.

No recibió respuesta. Herir el orgullo de una persona que lo tiene muy alto es tan fácil como aplastar una hormiga.

—Mike, llévate a Historia —sus ojos se encontraron los de la joven Reiss. —Vigila su habitación. Nadie puede entrar y ella no puede salir, si necesita algo, la seguirás. Además nadie puede hablar con Historia.

Historia, asustada, miró hacia Eren pidiendo misericordia, pero se rindió cuando vio que Eren estaba imperturbable. Para Historia no era nueva la palabra rendirse, lo había hecho muchas veces en vida para crear el vacío que sentía casi en todo momento.

Mike se acercó con un paso firme y espalda erguida, mostrando toda su altura. Quitó a Historia del agarre de Levi.

—Ahora, todos ustedes, váyanse. No quiero que nadie haga correr rumores o cuente sobre lo que se ha vivido en este momento —ordenó Eren.

—He mandado el mensaje, Alteza. Debía avisar al pueblo por razones de seguridad —el mismo hombre del orgullo herido habló. Además de orgulloso era un traidor.

Eren sintió la rabia correr en sus venas.

—Yo no te lo he pedido. No eres nadie para tomar decisiones tan importantes —se acercó apresurado hasta él. —Al primer movimiento sospechoso que hagas, me aseguraré de que toda la gente sepa que ganará un montón de dinero por traerme tu cabeza con la mejor expresión de terror.

Dio la espalda al hombre y esperó hasta que el último saliera para hablar con Levi. Confiaba en la honestidad del caballero, quería confiar en la versión que él tuviera para decir. Debía confiar en él si Mikasa lo hacía. "Mikasa...", recordó Eren. Había olvidado que ella también estaba ahí.

—Necesito hablar con Levi. Estaré en sala de asamblea, para que vayas si algo ocurre.


La sala de asamblea era circular, con paredes de piedra pálida decorada con los emblemas de las familias aliadas —entre ellos Eren vio al de la familia Reiss—, pegadas a la pared las bancas de piedra talladas seguían a lo largo en un semicírculo, y al medio de la habitación una mesa larga y ancha adornaba, junto a unas cuantos asientos más cómodos y finos para los miembros importantes.

Levi se sentó sobre la piedra fría para descansar.

—Quiero saber qué fue eso —'eso' era toda la escena ocurrida en la entrada.

—Asumo que finalmente tu amiga no te dijo nada.

Eren negó.

—Lo único que sé es que mi padre está muerto —sentía la perdida en su interior, pero se obligó a seguir firme hasta el final. Podía desmoronarse después.

—No crees toda esa mierda de que fui yo —fue más una afirmación que una pregunta. No tenía que dudar de Eren cuando debería. Nunca se termina de confiar plenamente en la gente ni la gente termina confiando plenamente en ti.

—No, no creo —confirmó.

Como argumento para su respuesta, Eren besó esos finos labios que conocía perfectamente. Su muestra de confianza se traducía en como movía sus labios contra los otros, en como mostraba la tranquilidad que le daba saber que Levi seguía con él.

Con él para suavizar el dolor y para ayudar en la venganza de quien haya arrancado la vida de su padre.

Separándose para dar paso a las palabras, Eren después de relajar su respiración, pidió:

—Dime qué ha pasado.

Levi comenzó su relato desde que Mikasa se acercó a él. La verdad es que Mikasa no estaba siendo amable con Historia porque nacía desde su ser, ella estaba siendo amable porque había escuchado a Historia decir unas cuantas palabras sospechosas sobre su familia: "Los Reiss quieren, mejor dicho, él quiere la corona, pero no de esta manera." Por supuesto que Mikasa no era tan idiota como para intervenir y exigir que se explicara, ella guardó silencio y se acercó a la chica amablemente, queriendo que Historia se sintiera cómoda a su lado y pudiera sentir que Mikasa era una mujer en la que podía confiar. A expectativas de Mikasa, Historia nunca llegó a comentar sobre su familia porque era clara y fuerte la lealtad entre Eren y Mikasa.

Pero que Historia no hablara no impedía a Mikasa de analizarla, seguir con cuidado sus pasos e ir anotando en su mente todo los comportamientos que la rubia tenía. Y, lo más importante fue que Mikasa notó que Historia veía mucho a una mujer, no notaba nada entre extraño entre ellas, no hay nada malo en tener amigas, lo que atrajo el interés fue que todo fuera a escondidas y, si Historia planeaba algo, esa extraña también estaba participando. Mikasa hasta entonces no podía comprobarlo, pero estaba muy segura que así era.

Mikasa contó toda su historia a Levi, explicando por qué debería él ayudar. Y como Levi, por muy pocas pruebas que hubieran, no podía dejar pasar la situación, él mismo empezó a mover hilos entre la gente del castillo para mantener a Historia vigilada.

Contó a Eren cómo él se encargó de que Historia, incluso fuera del castillo por unos días, estuviera siendo vigilada. No podía llegar hasta la residencia de los Reiss, pero podía observar desde el exterior y tenía a la gente adecuada para eso, las cuales lograron ingresar finalmente porque no estaban acostumbrados a hacer un trabajo a medias.

Los mensajes llegaron a Levi rápidamente. Mientras los días pasaban aprendió que los Reiss no eran muy cálidos con Historia y solo se dirigían a ella cuando querían hablar con respecto a su matrimonio. Pero ninguno de los infiltrados logró escuchar una conversación completa porque los Reiss solían pedir que todos se fueran y dejaban a sus hombres de confianza vigilando la entrada a donde ellos estaban.

Levi no necesitó saber más para comprender que debía acabar con ese compromiso. El problema estaba en cómo hacerlo. No podía llegar y pedir a Eren que lo terminara, porque la relación que existía entre ellos podía camuflar su petición como un acto de celos. No podía decirle al rey o a la reina porque ellos optarían por condenar a los Reiss, lo cual no era mala idea, pero si todo resultaba siendo de una manera diferente, el asesinato de una familia importante no iba a pasar desapercibida ni sería perdonada en corto tiempo. De todos modos no necesitó ser él quien terminara con el compromiso, los hechos se adelantaron y Eren por sí solo puede acabar con la unión futura a Historia.

—¿Historia? ¿¡Ha sido ella!? —Eren no daba crédito a las palabras oídas. Historia no parecía ese tipo de personas, aunque siempre hubo algo raro en ella.

—No creo que sea ella quien puso las manos sobre tu padre. Sin embargo, ella sabía, ella sabe quien fue. Los Reiss no mancharían sus manos, por lo que alguien más se vendió para el acto.

Eren apretó sus puños e intentó calmar lo que sentía. Por dentro estaba teniendo una combinación entre sentirse incrédulo, triste, molesto... No sabía decir qué estaba sintiendo en el momento.

Quería oír lo que Historia tenía que decir, quería ver a su madre, quería que Levi lo abrazara y le prometiera que él ayudaría en todo lo que venía, porque los Reiss no se quedarían impunes ni vivos.

Antes de seguir el maldito día, Eren tenía otro tema que hablar con Levi.

—Tú, todos creen que eres el culpable —Eren enfatizó su primera palabra.

—Yo no he sido. No me preocuparé por unos ignorantes que creen todo lo que escuchan. De aquí a mañana habran un montón de versiones de cómo he asesinado al Rey.

El príncipe se preguntó si su madre sería parte de los ignorantes.

—¿Por qué has escapado esta mañana?

—Tu adorable prometida fue la primera en huir. Salí detrás de ella para traerla de vuelta —Levi respondió sonando como si fuera obvio lo dicho. —Ella puso resistencia, no pensé que iba a luchar antes de rendirse.

Eren estaba seguro de que Levi dijo algo más, pero no podía encontrar en sus recuerdos lo dicho. Se sentía lejos de la realidad por un rato, todo en su entornó se congeló, dejando que sólo fueran sus pensamientos y él. Entre tanto impacto, no había alcanzado a procesar la realidad y sus consecuencias.

Tendría que ver a su madre, la cual debía ser la más afectada. Debía oír a Historia e ir detrás de los Reiss, acabar de la manera más dolorosa que pudiera. Tenía que encontrar a Ymir y, por sobre todo, debía encargarse de reinar cuando menos quería hacerlo.

Y Levi. Todavía quedaba qué iba a pasar con él.