VIII
-Deja de burlarte y continúa la historia-cruzó las piernas para tener una postura más cómoda.
-Veamos... ¿Dónde me había quedado?-dijo mirando el cielorraso, como si el techo le fuera a dar una respuesta...
-El hecho de que SIR este muerto-respondió el pelirrojo.
-Cierto~-jugueteó con su cabello para darle una pizca de dramatismo al momento-¿Conoces a Wang Yao?
-Claro, es el hermano mayor de Japón-hizo una pausa.
-Esfuérzate un poco-sonrió-recuerda que estás buscando respuestas.
-Bien-puso una mano sobre su barbilla-Wang es mayor que Kiku... representa a China... China es un hombre mayor.
-Vas por buen camino, continúa.
-Wang Yao es un hombre que nos lleva muchos siglos, sin embargo; conserva la apariencia de un joven de dieciocho.
-Tibio... sigue deduciendo.
-¡A su edad debería ser polvo!-exclamó con los ojos muy abiertos.
Rumania rió a carcajadas y con lágrimas en los ojos, dijo-Bien dicho.
-¿Entonces?-lanzó una mirada que pedía desesperadamente una explicación.
Necesitaba saber lo que todos estuvieron ocultando, ese eslabón perdido... Luego de que Rumania revelara que ellos eran inmortales porque vivían a costa de sus representantes, significaba que "el secreto" era algo peor y Wang Yao era la pieza clave.
Rumania miró a Italia fijamente a los ojos-Calma, ya no vamos a jugar con el tema-se acomodó los guantes-Luego del fallecimiento de SIR, los países se reunieron para evitar futuras desgracias.
Continuará...
