CAPITULO ANTERIOR
Caminamos hasta la pista de baile, me tomo de la mano como antes, cada paso que daba me hacia volar, sentía el pasado frente a mí, la gente nos veía como si fuéramos la pareja del año, claro la mirada de Mina me asesinaba, aunque eso no me preocupo, Seiya seguía bailando tan bien como antes, sus manos posadas en mi cintura me hacia vibrar, todo en él es perfecto, la música cambio a algo más lento, pensé en sentarme e hice el movimiento para caminar hacia la mesa pero él me tomo con firmeza y me atrajo a él, bailamos como dos enamorados, era algo hermoso, no podía creerlo, la canción sonaba al fondo, me recosté sobre su hombro y él inhalo el olor de mi cabello, estaba junto a él y eso me emocionaba.
No sé qué paso, el dolor de cabeza regreso, Seiya me apretó junto a él y luego me soltó para salir corriendo, no supe que hacer, quede parada al medio de la pista y todos veían la escena, así que decidí seguirlo, estaba sobre su carro recostado sosteniéndose la cabeza con ambas manos, así que me acerque a él, quería saber que le pasaba y que esto terminara de una vez por todas, todos salieron tras nosotros, pero lo peor fue cuando me acerque a Seiya, pose mis manos sobre su hombro el abrió los ojos como dos enormes plato, se alejo bruscamente de mi, cayendo al suelo y empezó a dar de gritos.
CAPITULO VI
-¡Jasón, estás bien! –corrí a su lado, no sé qué le pasaba, quizá el estar aquí lo atormentaba o sus recuerdos iniciaban a volver.
-¡ya basta, aléjate! –grito el colocando su mano para alejarme, asiéndome señas de que no me acercara más. ¿Qué? no podía creer lo que me estaba diciendo.
-Seiya, yo, ¿qué te pasa?, ¡Seiyaaaa! –grite con lagrimas corriendo por mi rostro, era doloroso, agobiante, lo amaba y lo tenía frente a mí y el, el solo parecía odiarme.
-¡Aléjate! –Seiya estaba aun en el suelo y gritaba que me alejara, pero cuál era el motivo de su desprecio.
Fue lo último que dijo, Mina y Darién se acercaron y lo tomaron para tranquilizarlo, yo no podía hacer más que llorar, Hotaru se acerco a mi lado y me abrazo, Sepsuna me veía de lejos, imagine que ella sospechaba lo que estaba pasando, Darién subió al auto junto con Seiya y Mina se sentó junto a él, ella me acusaba solo con la mirada, mientras le acariciaba el cabello, a mi esposo, desde adentro Seiya me veía como una cosa rara, Mina bajo al auto y se acerco a mí.
-Es mejor que te alejes de él –ella estaba dispuesta a todo por él. Pero yo era su esposa y también estaba dispuesta a todo por él.
-yo… lo… –quise disculparme, pero no sabía que decir, me atormentaba ver a Seiya así. Además mi preocupación era que jamás me recordara.
-no sé quién es, ni me interesa, pero su nombre es Jasón… no Seiya –por un momento olvide que le había llamado por su nombre. Mine se refería a que no le importaba quien fura el, si tenía o no pasado, o si estaba casado o no, ella se volvía cada vez más intolerable para mí.
-¡eso no es cierto!… –intente decir más, pero Hotaru apretó mi mano, sabía que no era el momento. Además Mina me vía como acusándome. Respire profundo, ganas no faltaron de hacerle ver la realidad a esa mujer.
-vámonos, Mina –Darién esperaba que Mina lo acompañara. Ya estaba listo para irse, como cosa rara no se dirigió a mí, además mis ojos estaban roo de tanto llorar y mi corazón roto.
Me quede viendo como el carro se alejaba con Seiya dentro, sin darme cuenta le grite su nombre, no sé qué le pasa, quizá intento recordar algo, pero porque quería que me alejara, me solté de las manos de Hotaru y subí rápidamente a mi automóvil, lo puse en marcha y solo vi como la gente del pueblo me observaba, Haruka, Michiru, Sepsuna y Hotaru me preocupaban mas, llegue a la casa de huéspedes, me volqué sobre la cama y me puse a llorar, pase toda la noche meditando sobre lo mismo, así que llegue a una conclusión, el doctor tenía razón, "el no recordara y yo solo lo lastimo".
POV DE SEIYA
No sé que me paso, mi vida no es lo que yo imagine, Serena, ¿Serena quién es?, por que tu mirada, tu sonrisa, tu olor me provoca recuerdos que no son míos, ¿quién eres?, ¿qué quieres de mi?, conoces algo de mí que yo no sé, no sé qué me pasa al estar cerca de ella, muchos recuerdos y varia imágenes aparecen frente a mí, una guerra, amigos muriendo en ella, un anciano con lagrimas en sus ojos diciéndome adiós, mas muerte en la guerra y un fuerte golpe en la cabeza, pero solo me sucede cuando ella está cerca, veo una fotografía quemándose, que es esa fotografía a quien le pertenecía y quien estaba en ella.
La oscuridad de la noche forcejeaba con la claridad de la mañana por quedarse unos minutos más, pero la mañana no se lo permitió, la luz de la mañana entro por mi ventana, la noche anterior había tomado una decisión, debía de alejarme, era lo mejor, el jamás me recordaría, y yo solo le provocaba angustia, así que fui hasta la cafetería de Sepsuna y le pedí hablar con ella a solas, ella accedió y salimos al lado trasero de la cafetería.
-¿todo está bien, Serena? –Sepsuna introdujo sus manos dentro de su delantal.
-quiero que me hagas un favor –la decisión estaba tomada, no lucharía más y no porque él no lo merecía, pero lo que no merecía era que yo le causara más dolor, ya había sufrido mucho.
-¿qué es lo que sucede? –se que había muchas dudas, para responder, pero no me sentía con ánimos de responder nada.
-necesito que me prestes dinero, es para pagar la compostura del carro y llegar a mi casa –necesitaba dinero, el dinero que gane aquí lo había invertido en la pieza con la ayuda del abuelo y si le pedía al abuelo necesitaba quedarme por lo unos tres días más.
-claro, está bien –Sepsuna no tenía objeción, aunque su mirada me decía más.
- toma –extendí mi mano, ella me vio dudosa -seguramente no regresare y menos ese dinero –dije y ella frunció el ceño, le di algo que jamás volvería a necesitar.
-¿qué es esto? –tomo en su manos la sortija de mi matrimonio y me vio molesta.
-es mi sortija de matrimonio, no regresare, la podrás vender y recuperar el dinero, vale mucho, es un diamante de verdad –dije a punto de llorar, recordé la vez que Seiya me lo había dado, fue una noche mágica, un lugar previamente preparado, flores y velas adornando el lugar, todo en él era perfecto.
-pero esta sortija vale mucho más de lo que te di–Sepsuna quiso devolvérmela, pero no accedí.
- eso ya no importa, ya no me servirá –tome el dinero y lo metí a mi bolso, me puso de pie y le abrace.
-ve con cuidado, espero encuentres lo que buscas –Sepsuna sonrió con tristeza.
-Créeme, ya lo encontré –di media vuelta, camine hasta mi auto y me despedí con dolor en micorazon.
-cuídate –susurro Sepsuna muy suave.
-esta tarde despegara el avión de Jasón –la voz de Hotaru retumbo tras de mí, estaba parada en la puerta de la cafetería sosteniendo un azafate y sonriéndome, parecía que supiera algo o como si supiera que eso me interesa.
-¡me alegra! –no sé cuál era su intención, pero no me quedaría más, no soportaría verle feliz de la mano de Mina.
-quédate para verlo, recuerda que eres una razón por la que está volando –esas palabras a que se refería –ya que tu hiciste posible las piezas –claro se refería a eso, creí que sabía la verdad.
-no puedo, debo irme –encendí el motor, saque mi mano y me despedí de Hotaru – ¡adiós! –fue lo último que grite y Hotaru sonrió
Partí ese día, con el dolor de mi corazón, no podía seguir lastimando a Seiya y lastimándome a mí, esto tenía que terminar, no podía seguir fingiendo, inicie mi viaje de vuelta, encontré lo que buscaba pero jamás podre tenerlo de nuevo, me equivoque, siempre creí que emprenderíamos el viaje juntos, que partiríamos de ese lugar rumbo a nuestra casa junto al abuelo, pero me había equivocado.
Llegue hasta el taller de Taiky, pague la reparación de mi auto, intercambiamos auto y subí las cosas al mío, lo puse en marcha, el motor sonaba como nuevo, me despedí de Taiky, le agradecí y salí rumbo a la carretera que me llevaría por donde me trajo, así como llegue, sin nada.
Ya sobre la carretera pude ver como el avión favorito de Seiya volaba los campos y las casas de ese pequeño pueblo, imagine a todo la gente viendo volar con sus enormes sonrisa, y agradecía al cielo por tener a Seiya en un buen lugar, pare por un rato el auto, quería observar aunque sea de lejos lo que Seiya y su esfuerzo había logrado, en ese momento puede ver como el avión se precipitaba al suelo, me asuste muchísimo, prefería que él me olvidare, pero lo quería vivo, no pude ver más por las casas del pueblo pero supe que algo pasaba.
POV SEIYA
No sé quién soy, mi mente no recuerda casi nada, se que amo a los aviones y me encanta repararlos, desde que vi a Serena en el restaurante hay sueños que no me dejan en paz, Mina ha estado junto a mi desde que llegue a este lugar es una buena persona, pero hay algo diferente en Serena, la chica nueva del pueblo. Y que para mí, ya no es tan desconocida, creo que la conozco de algún lugar, me lo dice su mirada, su voz, su aroma, ella es algo más que una desconocida, me desahogo con mi amigo Darién, llevaba tantas cosas en la cabeza que no podía dejar de hablar.
-¿Tú crees amigo? –Darién pregunto mientras poníamos en marcha el avión.
-No se Darién, se que algo está pasando –vi como Darién dudaba de mis palabras
-Y qué me dices de tu dolor de cabeza –Darién tenia esas dudas, jamás me había sucedido esos dolores de cabeza, hasta que la vi a ella.
- Me sucede cuando ella está cerca, pero es porque trato de recordar algo que olvide -explique
-quizá… –intento decir, el avión ya había despegado, estábamos por los aires y las nubes y el cielo me abría cada vez más los recuerdos
- …ella me conozca desde antes de la guerra –complete lo que Darién quiso decir.
-Puede ser, pero no me agrada que este a la par tuya, te provoca recuerdos dolorosos –Darién me vio seriamente
-Desde que la vi en el restaurante no eh podido dormir, sueño con los momentos de la guerra, algo que se me había olvidado, recuerdo el ruido de las metralletas, la explosión de las bombas, los truenos de los cañones, tono en mi cabeza me da vueltas, intento recordar que me paso, porque no recuerdo nada de mi niñez, lo único de lo que tengo memoria es del día que te conocí, Darién, en ese camión del ejército, estábamos herido y recuerdo el dolor de cabeza, mi nombre, mi nombre no es Jasón, cual es mi nombre?… –fui invadido por un dolor de cabeza más fuerte de lo común, solté el volante y a lo lejos escuchaba la voz de Darién gritar mi nombre.
