Más que un error
Capítulo 7
Sai no es un erudito en comprender a la personas. En más de una ocasión ha tenido problemas por su falta de empatía o extrema sinceridad. Ha aprendido a fingir una sonrisa con el paso del tiempo, que ayuda a contrarrestar su escasa habilidad social (aunque la boca nadie se la calla)
Sakura e Ino han sido de mucha ayuda en este proceso. Sobre todo Ino, con quien luego de meses de noviazgo, le ha ayudado a comprender cosas que antes hubieran pasado desapercibidas para él. Como que si ella miraba fijamente algo, era porque lo quería tener; o si se le pegaba mucho, era porque quería que la abrazara o tomara su mano.
Sabe que aún tiene un largo recorrido por hacer para mejorar sus habilidades sociales, pero, comprende también, que ha mejorado bastante. Ahora sabe cuándo ser amable, soltar un halago o ser cortes.
Como ahora, que ve entrar a Sakura al aula, con un extraño gesto en el rostro y pregunta (por simple cortesía), si todo va bien.
(Tarde se da cuenta que hubiera sido mejor seguir siendo apático y no haber dicho nada. Porque, si bien había mejorado ciertas habilidades, habían cosas con las que aún le eran difícil lidiar. Una de ellas: El llanto de las mujeres. )
– Ca-cálmate, Sakura – trata de reconfortarla. Deja de lado su teléfono y le da una palmadita en el hombro (aunque siendo sinceros, mejor le hubiera servido una ramita) – Ino ya debe estar llegando y…
– Lo eche todo a perder, Sai –confiesa abalanzándose sobre él.
Su rostro pierde la máscara sonriente mientras es apachurrado por su amiga.
El contacto físico aun le resultaba incómodo. Incluso cuando es Ino quien lo abraza, siempre había algo dentro de él sintiéndose extraño. Lo tolera porque ella era su novia, pero que la mejor amiga de ella fuera la que lo abrazara, era extraño al cuadrado.
– Todo… va a estar bien– No tiene idea de cuál era su problema, pero seguro un "vas a estar bien" le servirá.
Siempre sirve.
– ¡No! ¡Nada va a estar bien! – Explota en un grito, hundiéndose más en su pecho
– Puedes bajar la voz, todos nos están viendo. – argumenta, abrumado por las miradas, el llanto, el contacto físico (y la carga emocional que le echa encima)
Eso parece calmar a Sakura. Quien, lentamente, se separa de él y observa a su alrededor, percatándose que efectivamente, tienen la atención de todos los presentes.
– ¿Sakura? ¿Sai?– Ino aparece finalmente, entre la mirada atónita de sus compañeros.
Deja caer sus hombros, más relajado.
(Nunca se ha sentido tan feliz de ver a su novia.)
…
– ¿Está bien que nos saltemos las clases?
– Te dije que podías quedarte en el salón. – le recuerda Ino a su pareja, quien insistió en seguirlas a la azotea, luego de que se llevara a Sakura del aula.
– N-no tienen por qué hacer es-esto, solo va-vayamos a clases –gimotea Sakura. Aspirando con fuerza por la nariz –Ya estoy bien, no sé qué me paso.
Miente recobrando la lucidez.
(Quería deshacerse de Madara ¿No?
Lo había logrado ¡¿NO?!)
– Nonono –niega rápidamente la rubia – Ahora nos cuentas todo.
Sakura mira sus manos, imitando ese extraño tic que siempre ha visto hacer a Hinata.
(Y ahora entiende el porqué de ello.)
¿Contar?
¿Qué iba a contar?
¿Qué estaba así porque Madara terminó con ella?
(N.O.H.A.Y.F.O.R.M.A)
Aquello no había sido más que una respuesta desmesurada ante una ruptura que había lastimado su ego.
Sísísí, eso era.
– Yo puedo decírselos.
Los tres giran a la par, ante la nueva visita.
Es Naruto.
– Yo…tal vez…metí la pata, sabes. – ríe nervioso acariciando su nuca.
El rubio traga hondo antes de empezar a explicarse. Había visto a Sakura caminar como un zombi por el pasillo de la escuela (incluso la había llamado un par de veces y ella ni caso). La razón de su comportamiento extraño le había explotado en la cara cuando oyó su conversación con Sai (no es que fuera por la vida oyendo conversaciones ajenas, esa la habían oído todos los presentes).
Así que-
Sí, la había fregado.
…un poquito.
(Quizás un poco más que eso)
– ¡Dijiste que no te gustaba, yo pensé que estaba ayudando, de veras! – alega en su defensa finalmente, ante la mirada atónita de los otros tres.
–Vaya vaya, parece que alguien sí quería una relación. –Dice Ino, cruzándose de brazos y con un alto nivel de superioridad.
Siempre supo que su sexto sentido emparejador no fallaría.
– ¡No! ¡No es así!
– Por eso me diste la razón.
– ¡Si no vas a ayudar, mejor cállate Sai!
– ¿Entonces no hice nada malo?
¡Me quiero morir!
Sakura cubre su rostro con ambas manos. Eso era vergonzoso en extremo. Ella no había llorado por Madara.
No.
No.
NO.
(Aunque las pruebas dijeran lo contrario)
¡AICH!
Únicamente se había sentido embargada por los sentimientos del Uchiha. Quizás un poco de lastima por herirlo y vergüenza de tener que decirle a sus padres que todo había terminado. Así como el ego lastimado al verse dejada por quien se suponía, ella dejaría.
O.S.E.A
(100% mentira)
¡CLARO QUE NO!
– Sakura – le llama su amiga sujetándola por el hombro– tienes que decirle que Naruto es un pelmazo que no sabe lo que dice – ordena y luego se gira al aludido – Y tú vas a ir como cuartada.
Wow wow…un momento Ino, piensa en su fuero interno.
¿Decir qué?
– ¡¿Qué?! ¡Claro que no! – Se opone enérgicamente Naruto – ¡Ella ni siquiera quiere estar con él!
Y tiene toda la razón.
Ella no quiere a Madara (Mentira-). Está bien, sí lo quiere, pero no de esa manera, sino de una forma más amical.
Algo así como a Sai o Naruto.
(Aunque con ellos nunca ha deseado que la abracen o besen.)
Oh no-
– ¡Callate que la confundes! – Le grita Ino, exasperada de que el rubio impertinente siguiera metiendo sus narices ahí.
– ¡No me callo nada! ¡Ella no lo quiere, tú eres la única que la confunde!
– ¡Yo no la confundo! ¡Ella está enamorada, solo que aún no lo sabe!
Sakura oye a ambos rubios discutir sobre el rumbo de su vida con ella presente.
Se tienta a detener la trifulca, agradecer a Naruto por la ayuda prestada y callar a Ino de una vez por todas. Pero no puede. Porque dentro de ella hay un conflicto armado entre dos facciones que luchan por controlarla (casi tan parecido al de la vida real).
Los observa.
Y por dentro es un campo de batalla.
Un lado suyo quiere someterse a ese pum que hace su corazón desde que Madara beso su frente, pero Sakura se niega a ceder un milímetro de terreno emocional. Aunque no es fácil. Porque ese pum es fuerte, rebelde e indomable. Proclama arengas internas que no entiende (o finge no hacerlo). Incendia todo dentro de ella y hace destrozos.
Sakura no retrocede de su posición.
Se baten a duelo lo que quiere y lo que creer querer. Es una lucha desalmada, que se ve fuertemente influenciada por los gritos de sus amigos.
– ¡A Sakura le gusta Sasuke, por si no lo sabes!
– ¡Le g.u.s.t.a.b.a! ¡Tiempo pasado, tonto!
Y no ayudan mucho.
En poco menos de dos latidos, sus emociones ya se encuentran unificadas y no precisamente de su bando.
Se sonroja. Siente miedo.
Se asusta al punto de que se le escarapela la piel de cabeza a pies. Se le enfrían los hombros. La garganta se le tensa y cree que va a vomitar algo muy grande. Algo como pétalos de rosas Halfeti.
Y piensa, que probablemente ha perdido.
O probablemente solo siga siendo lastima.
Lastima. Lastima. Lastima…
(De sí misma-)
– ¿Ahora qué hago?– musita casi inaudible.
– Le dices lo que sientes – oye bajito a su lado.
Sai sonríe sin esperar una respuesta.
Ella siente como el incendio originado en su interior quiere salir por sus mejillas. Y arde, pero de una manera agradable.
Sai tiene razón.
…
Deja caer el peso de su cuerpo, exhausto, sobre la cama y se arropa entre las mantas.
"Le dices lo que sientes"
Bien.
Bien.
(…)
¡Era más fácil decirlo que hacerlo!
¡ASDFGHJ!
¿Qué sentía?
Definitivamente no era lo mismo que con Sasuke. Con él era diferente. Eran años de conocerlo, de estar a su lado y sentir aquel amor bonito. Porque él era…
Él era…
Uhm.
Muy guapo.
…Uhm…
Y genial.
…Uhm…
Y…
Y?
Y la trataba…peor que ha Naruto, ciertamente. Siempre la ignorándola. Le decía que era molesta o que se concentrara en sus estudios y dejara de verlo. La callaba cuando era ruidosa y a veces ni la saludaba cuando se cruzaban en la calle.
¡Sasuke era un idiota!
Nunca había tenido en cuenta sus sentimientos. Siempre con sus aires de soy Sasuke-tocamequesoyrealidad-Uchiha.
Arroja su almohada a un lado, molesta por darse cuenta recién que ha perdido su tiempo yendo tras un imposible.
Seguro y es gay, piensa molesta. Reconfortándose con la idea.
Sakura se acuesta boca arriba, más relajada después de su pataleta interior. Ve el techo. Ahora sin Sasuke en su cabeza, debe volver al tema principal.
¿Qué le dirá a Madara mañana?
En la soledad de su habitación, con el manto de la noche sobre ella, puede ser sincera (una pizca)
Y la verdad es, que la cita que tuvieron, no fue nada mala (aunque se haya encargado de minimizarla todo momento). Y que su primer beso fue mágico (con dientes de por medio y todo). Debe admitir, que el que sea unos años mayor, le hace mejor partido que alguien de su edad (no veía a Sasuke sentado en la mesa conversando con su padre)
Ni siquiera se había molestado cuando encontró el anillo que le regalo en el suelo (está claro que ninguno de los dos se creyó eso de que le quedaba grande)
Suspira.
Aún no sabe cómo pondrá eso en palabras o se comerá la vergüenza de ir a hablarle.
Por lo pronto, decide dormir.
Ya improvisara que decirle mañana.
Seguro y me perdona.
…
–Ya me voy mamá– avisa desde la puerta, mientras se pone los zapatos.
– ¿Ya? –Parece sorprenderse su madre – ¿Y Madara? ¿No viene por ti hoy?
¡Diablos!
Ha olvidado ese detalle.
Y ni loca le dirá la verdad a su mamá.
(No cuando está confiada en que ese día volverán a tener lo que sea que tenían)
– No…él…está enfermo.
– Oh, en ese caso deberías visitarlo.
– Sep.
Hay que salir lo más pronto posible.
– Adiosmamá,yamevoy.
Y sale en un disparo de casa.
El aire frió que congela sus mejillas, sirve de antesala para el plan que tiene entre manos. Que más que plan, es solo una idea que espera funcione. Es simple, va a buscar a Madaar a su salón, aclarar lo que sucedió y ¡Bang! Problema solucionado.
O eso espera.
Golpea sus mejillas, llenándose de valor cuando está próxima a la escuela. Madara no es Sasuke, no le hará ningún tipo de desplante y duda que se niegue a volver con ella. Es decir, dijo que la quería ¿no? Eso no cambiaría de la noche a la mañana ¿no?
Bien.
Está decidido.
Ira a su salón y… Quizás pueda adelantar los planes, porque el Uchiha está ahí, caminando unos metros delante de ella.
Sakura aprieta las asas de su mochila. Inhala hondo. Exhala fuerte, de un tirón. Esta lista. Corre entre la multitud, pasa sin pedir permiso, empuja sin decir disculpas y es cuando llega cerca al moreno, que lo toma del brazo y se sonroja de sorpresa.
– Lo siento – se disculpa al ver que es otra persona y hace una pequeña reverencia.
Suspira decaída.
Avergonzada.
¿Qué acaso ahora va a ver a Madara en todos lados?
– Hola, Sakura.
Gira a su derecha.
No estaba alucinando, ahí está. Aunque no es él quien la saluda, sino Itachi. A su lado esta Sasuke (que asiente con la cabeza) y unos pasos atrás, Madara (que mira hacia otro lado).
– Ho-¡Hola!
Saluda con una gran sonrisa.
Itachi le devuelve la sonrisa y continua su camino conversando con Sasuke. Sakura se acopla al Uchiha's squad, con disimulo y unos pasos atrás, para quedar a la distancia de Madara, y poco le importa que este no le mire, porque ella tiene un -casi- plan ¿recuerdan?
Entonces acomoda su uniforme, aclara su garganta, sacude su cabello y se siente lista para todo.
– Pst…–le llama bajito –Madara.
– Ayer tuve que presentar el trabajo solo –habla Sasuke y ella debe dejar al mayor de lado – ¿Dónde estabas? – ¡Mierda, el trabajo! No lo cree, en serio olvido algo tan importante – Ahora que lo pienso, tampoco estaba Naruto.
– Ah…Si…–Rasca su cien. Piensa en alguna escusa– es que nosotros…
– ¿A dónde vas? – la voz de Itachi le distrae y no es hasta que lo mira, que se percata que Madara cambio de dirección.
– Olvide mi tarea– responde breve y se pierde en una calle transversal a su recorrido.
Los ojos de Sakura van de Madara a Sasuke, intentando inventar alguna excusa convincente para seguirlo, mas no se le ocurre. Vuelve a presionas las asas de su mochila y, sin importarle que Sasuke la vea, sale de ahí tras Madara.
El Uchiha anda rápido, probablemente un paso suyo sean dos de ella, pero Sakura no le pierde de vista.
– Madara – lo llama cuando logra tomarle del brazo.
Aun agitada y con las mejillas teñidas por la caminata (y algo más), logra posicionarse frente a él y empezar con lo suyo.
Está nerviosa, no puede negarlo. A pesar de haber aclarado sus sentimientos en una plática nocturna confusa, no ha ensayado que decir. En verdad, pensó que no sería la gran cosa, pero ahora, parada frente a él, se siente intimidada. Así que dé inicio, empieza trabándose y tartamudeando. Intenta orientarse y vuelve a empezar. Suelta una disculpa escueta por la equivocación de la carta (decide no profundizar en eso). Sigue con la conversación que tuvo con Sasuke en el jardín, explica que solo fue a entregarle su abrigo y que si se sentó a su lado, fue únicamente para hablar algo sin importancia.
Que nunca lo uso para acercarse a Sasuke.
(De eso ni hablar-)
– Entiendo.
– ¿Si? – responde confundida de lo fácil que fue (Incluso se emociona un poco, con el corazón pum-pum). Empero la emoción le dura poco, cuando no ve la misma sensación en el otro. Suspira – ¿Pero?
– Pero nada – corta cualquier atisbo de duda – Acepto tus disculpas por el error, pero solo eso – admite con frialdad – Estas enamorada de Sasuke, ve con él. – Culmina y sigue su rumbo.
Sakura se queda estática. Recapitulando todo lo dicho e intentando encontrar el error.
Porque tenía que haberse equivocado en alguna palabra, Madara no era así.
No con ella.
…
Aquello había salido mal.
Fatal.
Horrible.
Y que Ino le volteara los ojos mientras contaba su penuria al decirle a Madara lo que sentía, no ayudaba.
– Sakura – Habla finalmente, tomándola de ambos hombros – ¿Quieres volver con Madara?
Siente las mejillas arderle como un litro de lava.
No recordaba que Ino no sabía de eso, sino Sai.
– Pensé que lo habías entendido cuando lloro abrazándome. – acota lo obvio.
– Deja que me lo diga ella – murmura a su novio.
Muy bien.
Inhala.
Exhala.
Luego de sincerarse con ella misma, tocaba hacerlo con sus amigos ¿no?
–Sí – masculla entre dientes. Ino señala su oreja y ella entiende a que se refiere – ¡QUE SÍ!
La rubia sonríe.
Satisfecha por la confesión.
– Bien. Ve y dile lo que sientes.
– Ya lo hice.
– No, solo te excusaste por lo que hiciste.
– Se sobreentendía que quería volver con él.
– Yo no lo entendí – irrumpe Sai.
Rueda los ojos.
Claro que Sai no lo entendería. Él nunca entendía nada.
– Ve y díselo nuevamente – le ordena la rubia. – No excusas. No disculpas, sino lo que sientes.
– Está bien. – refunfuña con dudas y miedo. Porque sabe que Madara entendió a la perfección lo que intento decir.
…
Suena la campana que anuncia el descanso y a Ino le faltan manos para tomar a Sakura y lanzarla por la puerta del aula.
Ella no se queja, por el contrario, agradece y corre. Tiene que llegar antes de que se le escape Madara (le da algo de gracia ver el cómo se han invertido los papeles y ahora es ella quien lo busca). Ignora los avisos de "no correr en las escaleras" y sube a toda marcha. El esfuerzo lo vale, cuando llega la puerta aun esta cerrada y poco a poco empiezan a salir los alumnos. Nota como todos los que pasan le quedan observando entre murmullos. Es de esperarse, siendo dos grados menor.
Aun así, siente vergüenza de las miradas, pero se la traga y espera paciente ahí afuera, apoyada en el muro. Viendo como uno a uno desfilan los alumnos frente a ella, pero ninguno es Madara.
¿Y si no fue a clases?
No.
Madara no era irresponsable y no creía ser lo suficientemente importante, como para hacerlo cambiar de esa manera.
Respira hondo. Toma valor.
Y asoma tímidamente la cabeza por la puerta. Lo ve, sentado al fondo, pegado al muro interno. Parece concentrado en otra cosa y no es después de mil gestos (y señas de humo), que Obito la ve y lo llama a él.
Cruzan miradas.
Se para.
– ¿Que sucede? – le pregunta apoyado en el marco de la puerta.
Con los alumnos que entran y salen, Sakura se siente algo inquieta de tener que hablar ahí, mas no se amilana.
Que esto te sirva como prueba.
– No fui clara en la mañana – empieza con voz temblorosa. Traga duro, casi lastimando su garganta, antes de empezar – Yo, no quería darte solo excusas ni una disculpa – y vuelve a parecer ese tic de Hinata – lo que quería decir es que yo…que tú…que tú y yo…
– ¿Que volvamos? – Añade sin tintes, el mayor. Ella asiente enérgica, Sabia que no eras como Sai. – No ¿Eso es todo?
Sus manos detienen el tic.
Sus pulmones detienen la respiración
Y su corazón, por poco, detiene su palpitar.
¿No?
¿Cómo qué no?
– ¿Qué? – musita.
Madara exhala fuerte. Acaricia el puente de su nariz, con los ojos cerrados. No esta molesto, es más como si estuviera… ¿desilusión? Sí. Desilusión de que aquello no hubiera salido como lo había imaginado. Que la verdad le haya caído de una manera tan inesperada y cruda. Ha salido con Sakura porque la quería y pensaba que aquel sentimiento era mutuo, luego de leer su carta.
Porque él no estaría con alguien que no sintiera lo mismo.
Y Sakura, no lo sentía.
Por lo que no entendía que hacia ahí, hablando como nunca antes lo había hecho con él. Pidiéndole continuar con algo, que si lo veía en retrospectiva, había sido un tipo de relación unilateral.
(Ahora entendía bien, la distancia que ella ponía de él)
– Porque no estas enamorada de mí, piensas que lo estas porque fui tu primer novio, pero no es así. Te equivocaste con tu carta, no lo hagas con tus sentimientos, Sakura – concluye y vuelve a su asiento, dejándola ahí sola.
(Y con las rosas ahogándole la garganta)
…
"¿Que volvamos?"
Corre recordando las palabras de Madara.
"No."
Corre lo más rápido que puede, queriendo huir de ellas.
"No estas enamorada de mí."
Corre y siente que las piernas podrían fallarle en cualquier momento.
"Te equivocaste con tu carta, no lo hagas con tus sentimientos"
Atraviesa pasillos, sube escaleras y salta el letrero de no pasar que hay en la azotea. Corre por toda la loza hasta llegar al enmallado del borde. Engancha sus dedos en él, agitándolo con violencia, y quiere gritar (Insultar a Madara por no entenderla, a Sasuke por ser quien originó el error, a Ino por alentarla a hacer eso y a ella misma, por no notar lo que sentía a tiempo. Por ni siquiera haberlo intentado. Por solo haberlo alejado)
Muerde sus mejillas, impotente.
Es inmadura, sí, de eso no tiene dudas; pero sabe perfectamente lo que sentía su corazón.
– ¿Sakura? – oye tras ella una voz ya conocida.
– Sa-Sasuke – susurra sorprendida. La azotea era zona prohibida y Sasuke no solía romper las reglas– ¿Qué haces aquí?
– Lo mismo digo.
Camina hacia el chico, que está sentado recostado en el muro de la escalera con un libro entre las manos. Le imita la posición y ambos quedan en silencio. Sakura piensa en lo incomodo que hubiera sido antes esa situación, comparado con ahora, que no se siente ningún tipo de tensión.
Una muestra más de lo que siente.
Y seca las comisuras de sus ojos, que no soportan contener más agua en ellos.
– ¿Estas así porque terminaste con Madara? – Sakura asiente y…un momento. Gira sorprendida. Acaso Sasuke…– ¿Qué? ¿Pensabas que no lo sabía? – el chico resopla divertido, como solo de pequeños lo ha visto hacer – Su respuesta era obvia luego de que le dieras mi carta.
Parpadea una vez. Dos veces. Treinta y cuatro veces.
Sasuke lo sabe y… ¡UN MOMENTO OTRA VEZ!
– ¿Tu carta?
– Era para mí ¿cierto? – Ella lo observa aun impresionada. Boquiabierta. – Sí – y él se responde solo, leyendo su expresión – Eso explica porque está enojado conmigo.
Sakura agita la cabeza.
Sigue sin entender nada.
– ¡E-Espera! ¡Alto! – detiene el flujo de la información. Intentando interiorizarla y asentar lo que oye– Hace cuanto que tú…
– Desde el principio.
Boquiabierta.
Sasuke sonríe de lado. Distrae sus ojos jugando con el separador de su libro.
– Te lo dije antes. Que solo estabas encaprichada conmigo. Tanto así que no eras capaz de ver a tu alrededor. Lee, Naruto, Madara, son claros ejemplos. Tú te equivocaste, yo callé y todo salió bien ¿no? Le diste una oportunidad a quien menos esperabas. – Sakura no da crédito a lo que oye. – Ya se le va a pasarla molestia. Suele hacerse el duro, pero no lo es tanto. Solo se sincera y todo saldrá bien.
¿Ese era Sasuke? ¿Sasuke Uchiha?
¿El chico que solo soltaba frases elaboradas cuando necesitaba hacer quedar mal a alguien?
Vuelve a parpadear repetitivamente y se pellizca. Soba sus ojos y limpia sus oídos.
Y…
Y…
Y sigue sin dar crédito a lo que ha oido.
Sasuke era frió y casi siempre parecía no importarle nada, pero estaba ahí, sentado a su lado, apoyándola a seguir intentándolo con Madara (?). Traga hondo. Lo piensa fríamente. Quizás lo hacía para quitarse un peso de encima, lo cual tendría bastante sentido. Aunque un 5% dentro de ella, le decía que aquello podría ser bondad verdadera.
– Un momento – dice de pronto, recordando algo importante: Los interrogatorios – Si lo supiste todo este tiempo, porque hacías tantas preguntas inc…
– Era divertido verte intentar ocultarlo. – encoje sus hombros.
Entonces recuerda todos esos momentos en los que creía que tenía una oportunidad con Sasuke o que tenía interés en su vida.
Vaya tonta.
Ríe.
– Sakura – le mira. Tiene las orbes de obsidiana a solo cincuenta centímetros y no hay latido acelerado, ni manos sudorosa. Hay menos nervios y más empatía – Siempre pensé en ti como una amiga. Nunca quise que eso cambiara.
Le vuelve a sonreír.
- Gracias, Sasuke.
De una extraña manera, su relación con Sasuke se ha solucionado.
Apoya la cabeza en el hombro del él.
No la rechaza.
(Y ella termina por confirmar lo que ya no siente.
Y lo que sí–)
…
Nota de la autora.
Más vale tarde que nunca y yo siempre llego tarde.
Wujuuu!
En verdad tuve un bloqueo monumental con esta historia. He tenido este capítulo escrito desde hace un mes y seguía sintiendo que le faltaba algo. Lo sigo sintiendo, pero de continuar así, nunca subiría nada.
Aclarado queda lo que tramaba Sasuke y aquí viene mi explicación: No soy muy fan del SasuSaku, básicamente, porque nunca vi señas de que debieran estar juntos en el anime. Las veces que Sasuke mostraba cierta preocupación por Sakura, siempre lo sentí que era más por ser su compañera de equipo o incluso, hasta llegar a considerarla una amiga. Nunca vi un atisbo de romance ahí. Aunque esa, es solo mi opinión (Tampoco es que hubiera MadaSaku ahí jajajaja). Por eso lo planteé acá como una amistad que se vio rota por los sentimientos (algo obsesivos, de hecho) por parte de Sakura.
Espero que eso no les haya molestado, ya que la mayor parte (por no decir todxs) si gustan de esa pareja.
¡Por cierto! (pausa publicitaria) Tengo fic nuevo, es SasuNaru, aunque no se bien si califica como Yaoi o Shojo…igual lo dejo por si les interesa. Se llama Tonos Grises.
Y eso es todo amigos.
Nos vemos y muchas gracias por sus reviews. Los amo.
Respuestas reviews sin log.
Mishi: Y sabemos que tramaba Sasuke, era lo que esperabas?
Guest: No sé quién eres, ni dónde vives, pero gracias jajajajja. No sé si todos los reviews de "actualiza pronto" son de la misma persona, pero créeme (y aunque no lo parezca) me ayudan a apresurarme en escribir. Lo cual es bueno, porque soy de las personas que necesitan alguien detrás para que hagan las cosas jajajaja.
