Capitulo VII
En la mente del hanyou pasaban muchas cosas por la mente; que es un turco? Vestimenta absurda la de las mujeres, casarse ni aunque le dieran todo el poder del universo, el podría conseguir eso sin ninguna mujer a su lado, y mucho menos con esas mujeres.
Salio del palacio para dirigirse al jardín donde a paz abundaba pero se termino cuando Naraku se agarro la cabeza y comenzó a golpearse contra una pared que se encontraba – por que a mi?? Estupidos humanos-
-que te ocurre?
-Que quieres ahora miko?
-Además de salir de este lugar, saber por que estas tan estresado? Jamás te había visto así excepto por la vez en que kikyou dijo que sentías cariño por ella
-Dejame decirte que ¡No ayudas! Y no me recuerdes ese hecho!
-Que te ocurre? Si es que puedo saber – sentándose en una zona de pasto y flores
Naraku se dio la vuelta, la vio sentada ahí, físicamente hasta el se daba cuenta de la diferencia entre Kikyou y Kagome… o talvez la personalidad influenciaba demasiado. Kikyou era fría, kagome no tanto, solo cuando quiere matarlo, que es casi siempre.
-Si quiero seguir siendo faraón debo casarme
-Casarte?? – comenzó a reír, no se imaginaba a Inuyasha casado, mucho menos a Naraku – Por que?
-Según ellos al ser turco no hay sangre egipcia, y tengo que formarla con una familia
-Turco? La teoría de sesshomaru era cierta
-Teoría? De que me hablas miko… ya tengo muchos pensamientos en la cabeza como para agregarme pensamientos de ese youkai
-El dijo que eras muy diferente, desde el aspecto físico y seguramente psicológico, con la sociedad egipcia.
-Esa era su teoría?
-Si, por tus cualidades físicas yo saque la conclusión que podías ser de Asia menor: es decir turco, sirio o árabe. Le atine a unas de ellas – dándole una sonrisa algo dudosa al desconocer la reacción de Naraku, aunque este parecía no reflejar nada.
-En otras palabras tu conclusión fue correcta, pero sigo sin entender soy un faraón pero no soy de aquí?
-Exacto. Veras para ser turco desistes haber nacido en Turquía. De alguna forma que desconozco llegaste aquí, aunque entre Asia menor y África que es donde estamos no hay mucha distancia comparativamente. Al llegar acá te transformaste en faraón.
-Entiendo, aunque hay muchos que dicen "no recuerda" o "se ha olvidado", como si toda mi mente ya reconociera este mundo… - admitía que hablar con esa miko era algo molesto, ya que le explicaba lo que sentía, pero a quien mas recurriría para aclarar sus dudas? A otra de esas princesas semi desnudas? A Sesshomaru? No, Kagome era la mejor opción en esa situación…
-… podría averiguar un poco mas… veras los dibujos de las paredes y columnas son jeroglíficos, es un método de escritura muy difícil de entender, ellos explican el pasado. Si eres un faraón joven o viejo, seguramente estas escrito en algún lado, lo que falta es encontrar algún símbolo que te identifique.
-Lo tendré en cuenta – dándose vuelva ignorándola como si no estuviera – miko deberíamos tener mas conversaciones como estas – y se fue dejándola sola
Naraku siguió su camino… De verdad quería irse, talvez por la costumbre de batallar y estar en ese solo templo. Aunque ese lugar no estaba mal, el gobernaba, era un lugar relajante fuera del palacio… muy bella la vista por fueras del mismo… La gente en realidad no hablaba lo que lo tranquilizaba. Había disfrutado la compañía de Samina, la conversación con Kagome no se si la disfruto pero si le sirvió… Sesshomaru podría ayudar en algo? Otra pregunta un poco mas útil podría ser ¿Dónde diablos se había ido?
Fue, disimuladamente, al desierto. Camino varios metros en la arena sintiendo como la misma lo abrazaba con cierta malicia… hasta que lo vio, estaba recostado en la arena apoyado en una columna de un templo..
-Sesshomaru Sama misketaso (lo he encontrado)
-Que quieres Naraku? – al hanyou le molesto la pregunta, como muchas de Sesshomaru. Naraku siempre se refirió a el como el Señor, Lord, Sesshomaru Sama… y el recibía un Naraku o que queres hanyou?
-Siempre tan sociable como yo, deberíamos estar mas tiempo juntos – Guiñándole el ojo causándole un temblor a Sesshomaru, pero este no miraba – Hable con Kagome de tu teoría – de ese modo llamo la atención del youkai
-Que te dijo?
-Que creías que yo era diferente con la sociedad – al no recibir respuesta continuo – la miko saco la conclusión de que yo soy turco, y si no me caso con una princesa egipcia no poder seguir siendo faraón –
El comentario de Naraku llamo la atención de Sesshomaru. Su enemigo se iba a casar? Que iba hacer? Muchas veces tuvo la oportunidad de matar a Naraku, nunca lo hizo… no le tenia cariño, pero algo muy dentro de el le agradaba la compañía del hanyou. Y si se casaba y se queda acá… que iría a pasar? Pero su orgullo lo transformaba en una estatua más fría que el hielo
-no me interesan tus problemas – se paro y se adentro en el templo mas cercano, si seguía a su lado podría descubrir sus verdaderos sentimientos
-Espere sesshomaru sama – Naraku lo siguió – quiere ayudarme?
-Ayudarte a voz? – rió – que necesitas?
-Kagome dijo que los jeroglíficos cuentan la historia de Egipto, yo debería estar representado de alguna forma en ellos, pero no encuentro el símbolo o dibujo que me represente – lo miro con algo de duda – simplemente le pido que cuando pase por algún lugar y vea jeroglíficos que los vea detenidamente, talvez alguno hable de mi
Sesshomaru se dio la vuelta y siguió su camino, Naraku no podía verlo mas debido a la falta de luz, pero oyó en lo mas profundo del templo "Hare lo que pueda" esa respuesta era suficiente.
Naraku siguió su camino, paseo por templos de toda clase intentando interpretar algún símbolo… pero no podía y además estaba bastante pensativo en sus sueños que en esos dibujos. Se sentó en el suelo, apoyo su cabeza en la pared, cerro los ojos para descansar, sentía la brisa del viento entrar al templo y enfriarse suplementando al fuego el cual colgaba de la pared para iluminar parte de la habitación. Escucho unos pasos acercarse…
-Samina ¿Qué ocurre?
-Faraón, quería preguntarle algo
-Dime – responde sin mirarla
-Con que animal se identifica?
-¿Qué clase de pregunta es esa?
-Vera, mi faraón, todo rey o emperador se refleja con algún animal ya sea real o mitológico. Es mas a veces en los jeroglíficos los faraones aparecen como animales
Naraku abrió los ojos, entonces busco de la manera incorrecta, en vez de buscar un hombre de cabello oscuro con ojos escarlata debería buscar un animal, lo mas probable lo que lo identifique sea un arácnido.
-Entonces, tiene usted un animal
-Supongo que soy una araña – supongo? Su forma real era, justamente, una araña que ocupaba una pirámide entera.
-Entonces pongámonos a buscar - le dio una calida sonrisa que a Naraku le sorprendió. Había tenido, por decirlo de cierta forma, una aventura sexual con esa niña, y ella seguía viéndolo con alegría y ternura.
Ambos buscaron durante horas alguna pista de una araña. Samina buscaba en la zona oeste del templo mientras que Naraku en la zona este. Para luego pasar a la sección Norte y Sur… En aquellas lujosas paredes se podían ver imágenes de todo tipo; mujeres, animales, dioses… Alguna que otra letra que hacia referencia a alguna acción, etc. Pero nada relacionado a una araña o a su físico. Exhaustos del fracaso de su búsqueda, en silencio, se dirigen al centro…
-Sigamos
-No encontramos nada en este gran templo, ¿Qué te hace creer que lo encontraremos?
-Por que hay más templos, y hay más habitaciones dentro de este lugar
-Revisamos todas las habitaciones de este templo y no encontramos nada.
-Revisamos todo de los niveles de tierra hacia el cielo. Pero no revisamos los de bajo tierra
Naraku siguió a Samina. Esta iba embalada a una puerta de piedra la cual sellada estaba. Para Naraku no fue problema, le dijo que cerrara los ojos y con malaria hizo caer la piedra. La joven estaba sorprendida, pero era el faraón, sorprender a sus siervos era algo común… o tal vez no.
Vio que la habitación estaba completamente oscura, Naraku encendió una antorcha y vio que la misma era angosta y chica, aun así ambos pasaban por los pasillos, bastante juntos debían estar e incluso muchas veces Samina lo pisa, recibiendo como reacción de Naraku una mirada asesina. Aunque a Naraku a veces le encantaba ver el rostro de su presa temblar… pero a veces le daba pena?
Hasta que llegaron a una pared la cual era muy difícil identificar los símbolos, era demasiado antigua.
A un así Naraku vio en una región de la pared una araña, no era parecida a el, era bastante infantil el dibujo; era negra como el… ojos rojos y en la espalda de la araña otra araña roja. El era eso?... Le pidió a Samina que tradujera los jeroglificos… Ella vio detenidamente…
Al lado de la araña, había un hombre; pálido, cabello oscuro, con la falda de todo faraón… Este hombre señalaba a unos guardias como indicándoles algo, estos guardias llevaban en sus manos bebes recién nacidos, pero estos bebes eran diferentes tenían colmillos, orejas de perro, algunos garras otros signos raros en su rostro… Debajo de los guardias pasaba el Nilo, en el mismo había mas bebes con dichas cualidades, y cerca de ellos cocodrilos con la boca abierta esperando la carne… Detrás de los guardias había otro hombre con cualidades físicas ya vistas; cabello oscuro, piel pálida pero tenia algo diferente ojos color rubí mas brillantes que el fuego a media noche… Este era arrastrado por otros guardias…
"Obro mal, no quiso asesinar a los monstruos de Egipto que nacieron de mujeres demonio…Ramses se deshizo de esos demonios, mandando a aniquilar al faraón vigente"
