Capítulo 7 – Anticlimático pero Funcional
Una milenaria escalera se eleva hasta el pórtico de piedra de un imponente templo perdido en las profundidades de la selva. El mismo está plagado de parches de musgo en las zonas donde la humedad se suele acumular con facilidad y más de una planta y enredadera intenta reclamar la edificación trepando por sus paredes y enrollándose en las viejas columnas. De repente un chasquido interrumpió la tranquilidad del santuario mientras una pequeña sortija dorada aparecía frente a la entrada como salida de la nada. Rápidamente el anillo comenzó a crecer hasta adoptar casi el mismo tamaño de la puerta del templo. Dentro de los límites del mismo, una serie de luces se arremolinan en un hipnótico baile. Al segundo siguiente, la figura de un equidna blanco de ojos amarillos y esclerótica negra atravesó la cortina de luces, seguido de cerca por una delgada golondrina de color violeta y un gorrión de ojos naranja espiralados y apariencia caricaturesca.
— ¡Aquí es! ¡El templo perdido de Shazamazon! — exclamó Finitevus de manera teatral, sonando bastante anti natural mientras guardaba el Warp Ring entre sus ropas.
— Con la facilidad con la que llegamos yo no diría que esta tan perdido… — comentó Wave en voz apenas audible.
— ¡Wow! ¡Es super imponente! — clamó emocionado Vivens con su chillona voz —. ¡Es casi como si nos estuviese llamando hacia la aventura! —. Acto seguido giró sobre sí mismo cambiando su atuendo por una camisa y unos pantalones de explorador beige desaturado, unas botas marrones bastante resistentes y una fedora de color beige oscuro —. ¿Qué clase de tesoro vamos a robar? — agregó mientras sacaba un látigo de atrás de su espalda y se ponía a jugar con él.
Wave miró con curiosidad a Finitevus esperando la respuesta de este, ella también estaba sumamente interesada en saber qué diablos hacían parados en medio de la nada, frente a un templo milenario.
— Nuestra misión es mucho más importante que robar un simple tesoro Vivens — lo corrigió el doctor —. Dentro de ese templo se encuentra un artefacto de poder inmensurable, ¡con la capacidad de destruir por completo todo mobius!
La golondrina tragó saliva pesadamente, ¿Finitevus hablaba en serio?
— Con mis aparatos he seguido la evolución de la energía del mismo y en las últimas horas detecté una importante anomalía que lo ha desestabilizado — continuó explicando mientras miraba de reojo la expresión de la golondrina, levantando una ceja ligeramente incrédulo.
— ¡Entonces no tenemos tiempo que perder! ¿Qué estamos esperando? ¡Vamos a salvar el mundo! — exclamó la caricatura mientras sacaba pecho heroicamente antes de agarrar a Wave por la muñeca y arrastrarla hacia adentro del templo rápidamente.
La chica sin tiempo a reaccionar lo siguió trastabillando, tratando de no perder el equilibrio mientras Finitevus emprendía camino flotando siniestramente por detrás del dúo.
— ¡Oye! ¿Por lo menos conoces el camino? — le preguntó algo fastidiada al gorrión haciendo que este se detenga en seco.
— Bueno, ahora que lo mencionas, no, no tengo idea de a dónde estamos yendo — admitió soltándole la muñeca y encogiéndose de hombros —. ¡Seguramente el doctor ario puede guiarnos! — agregó desplazándose varios metros en un parpadeo y ubicándose delante del equidna mientras sonreía ampliamente mostrando unos dientes grotescamente gigantescos.
— Ciertamente, yo conozco el camino — afirmó con calma el equidna —. Sin embargo debemos ser cuidadosos, este tipo de lugares suelen estar plagados de trampas mortales y pasadizos secretos en los que uno podría perderse con facilidad.
— ¿Qué diablos estás haciendo? — le pregunto con voz apenas audible la golondrina por lo bajo acercándose a Finitevus y procurando que Vivens no alcanzase a oírla.
— Tu solo sígueme el juego — respondió este cortantemente, también en voz baja para luego encabezar la marcha adentrándose en las entrañas del templo.
Durante casi veinte minutos recorrieron los pasajes del templo de forma tan errática que Wave podría haber jurado que Finitevus no tenía idea de a donde los estaba llevando, sin embargo la chica decidió hacerle caso y seguirle el juego sin decir una sola palabra. En algunas ocasiones el doctor se detenía unos momentos para analizar un pasillo en busca de trampas, pero Vivens lo ignoraba por completo y terminaba activándolas de todos modos. El trio se vio esquivando flechas venenosas, saltando fosos sin fondo, corriendo delante de enormes piedras esféricas y escapando de habitaciones cuyas paredes cubiertas de cuchillas se cerraban con intenciones de aplastar a cualquier desgraciado que se encontrase entre ellas. En cada una de estas situaciones Vivens siempre se aferraba a su fedora sin perderla de vista ni un momento, incluso salvándola a último momento de alguna que otra trampa mientras usaba su látigo para balancearse de un lugar a otro como si se tratase de una película de aventura clásica. Sin embargo en el caso del dúo restante, por más amenazadoras que sonasen estas situaciones, el tener cerca a Finitevus hacia que estos peligros se tornasen irrelevantes. El doctor usaba campos de fuerza, levitación y sus brazos de oscuridad para que sortearan cada obstáculo como si este no existiese en lo absoluto. Al poco tiempo se encontraron frente a un par de gruesas puertas de piedra al final del camino que estaban recorriendo con el doctor a la cabeza.
— ¡Es aquí! Detrás de estas pesadas puertas se encuentra el artefacto — exclamó intentando sonar preocupado, pero sin ser demasiado convincente. Wave le dio un segundo vistazo más en detalle al nuevo obstáculo y no pudo evitar notar ciertas irregularidades. Las rendijas de los bordes de la puerta estaban demasiado limpias, como si alguien la hubiera cerrado poco tiempo atrás pero originalmente hubiese estado abierta. La piedra también se veía más seca de lo que uno esperaría en medio de la selva y habían algunos trozos diminutos esparcidos alrededor que claramente se habían separado de la roca hacia no mucho tiempo atrás.
— ¿Qué estamos esperando entonces?, ¡abramos estas puertas! — vociferó heroicamente el gorrión mientras apuntaba dramáticamente con su dedo —. Y supongo que una vez que salvemos al mundo seré el héroe que se queda con la chica, ¿no? — agregó mirando a Wave y levantando ambas cejas un par de veces de manera sugerente.
La chica se estremeció con una mezcla de desagrado y miedo. Ella solo esperaba que el plan de Finitevus, fuese cual fuese diera resultado…
— No tan rápido Vivens, debemos ser precavidos — lo detuvo el equidna —, recuerda que estamos tratando con una fuente de energía inestable.
— ¡oh sí! ¡Es verdad! Tu primero en ese caso — terminó la caricatura sonriendo exageradamente mientras le dejaba el paso libre.
El equidna se paró frente a la enorme puerta y levantando ambas manos desplegó una veintena de brazos de oscuridad que se apoyaron sobre la misma empujándola con cuidado y abriéndola lentamente. Un sonido estremecedor inundó el pasillo en el que estaban, producto de la fricción de la piedra, pero este lentamente se iba mezclando con un extraño ruido semi galvánico bastante invasivo. Con un estrepito las gigantescas puertas toparon con unos masivos pilares, revelando una enorme habitación circular. La misma tenia detalles circulares en relieve en el suelo, interrumpidos solamente por un sendero que llevaba al centro de la habitación. El techo seguía el mismo patrón, pero en lugar de un eventual relieve tomaba la forma de un cono truncado. Las enormes columnas de roca estaba coronadas por complejas figuras de color dorado, aparentemente de oro, y el suelo mismo de la habitación tenia patrones dorados irregulares y geométricos que hacían recordar vagamente a el circuito de una placa electrónica. Sin embargo lo más notable era lo que estaba ubicado al centro de la habitación. Un altar se erguía imponentemente, resguardando una especie de esfera de energía violeta oscuro. Era una visión extraña ya que parecía ser liquida pero actuaba como un gas contenido dentro de un campo de fuerza que lo obligaba a mantener su forma. Este se arremolinaba violentamente en el centro mientras el exterior emanaba constantes arcos eléctricos de color purpura brillante unos cuantos centímetros por fuera del mismo.
— Diablos, ¡es aún peor de lo que había imaginado! — Exclamó el doctor tratando de sonar muy preocupado— ¡Lo más posible es que ya estemos demasiado tarde para detenerlo!
— Pero, ¡tiene que haber alguna manera de detenerlo! No podemos dejar que todo mobius desaparezca — agregó Wave siguiéndole el juego —. Somos los únicos que podemos hacer algo al respecto aquí.
—Ella tiene razón doctor ario — comentó el gorrión emulando la voz de un héroe de acción clásico —. ¡Este no es el momento para dudar! — terminó mientras caminaba en dirección del artefacto.
— De hecho existe un último recurso… Pero no es algo a lo que creo que queramos recurrir.
— Vamos doctor, no me haga golpearlo para conseguir las respuestas que necesito — rebatió Vivens mientras se le acercaba agitando el puño derecho delante de él cómicamente.
— Muy bien — aceptó este mirando a Vivens inexpresivo —. Yo puedo usar mi magia para contener la energía dentro de esta habitación cuando el artefacto detone, pero para esto necesito reducir el impacto de la explosión. Para ello alguien va a tener quedarse aquí sosteniendo el artefacto con sus manos y usando su propio cuerpo como la pieza final del circuito…
Un momento de silencio inundó la habitación. Wave no pudo evitar que una sonrisa se le dibujase en el rostro. Era tan básico y sin embargo tan efectivo.
— Muy bien… — dijo la caricatura mientras se agachaba ligeramente y se cubría el rostro con el puño de manera dramática —. ¡Yo lo haré! ¡Yo me sacrificaré por la tierra! Eh, digo, ¡por Mobius! — Solo les quiero pedir una cosa, recuérdenme como un héroe — agregó mientras cambiaba de postura irguiéndose hasta tirar ligeramente la cabeza hacia atrás y llevándose la mano izquierda a la frente mientras que estiraba el brazo derecho y agarraba a la golondrina por la cintura. En menos de un segundo la acercó hacia él y la besó ruidosamente.
Wave abrió los ojos completamente sorprendida y alarmada por la situación mientras Finitevus dejaba escapar una leve risa burlesca. De la misma brusca manera el gorrión la soltó y la miró directamente a los ojos —. Ese es un regalo de mi parte, para que me recuerdes nena —. Exclamó con una voz más varonil de lo usual como si se tratase de un héroe de acción. Acto seguido la dejó parada en su lugar algo aturdida mientras empezaba a caminar lentamente hacia el artefacto al centro de la habitación. La chica aguantó la fuerte necesidad de escupir que tenía para no arruinar la escena, estaban demasiado cerca como para dejar con una cosa tan simple lo arruinase todo, así que solo se limitó a mirar con odio al equidna que aún se seguía riendo burlescamente.
— Váyanse, ¡no pierdan más tiempo! — exclamó Vivens con su chillona voz mientras sacaba pecho y se disponía a tomar la esfera con las dos manos —. Debo hacer esto solo…
Finitevus se acercó a Wave y creo una burbuja de oscuridad alrededor de ellos que comenzó a levitar, sacándolos rápidamente de la habitación. En menos de unos minutos se encontraron parados fuera del templo. El doctor de repente levantó una mano en dirección de la puerta y apretó el puño violentamente. Un estruendo sacudió todo el lugar haciendo que la chica perdiese el equilibrio y terminase sentada en el suelo. Unos segundos después una densa columna de polvo salió disparada con violencia desde adentro del templo, engullendo al dúo por completo y haciendo que Wave comenzara a toser fuertemente. Con un movimiento del brazo el equidna disipó la misma y ambos se quedaron en silencio unos momentos mirando al interior de las ruinas. Más allá de la nueva capa de polvo que habían adquirido por la explosión, estas se veían completamente idénticas como cuando las encontraron. La golondrina se puso de pie lentamente sin despegar la vista de la puerta, rezando para que el gorrión no apareciese repentinamente. Estuvieron unos segundo más de ese modo, pero nada ocurrió. Sin mediar ni una sola palabra el doctor lanzo un Warp Ring abriendo un portal y ambos lo atravesaron.
Estuvieron algunos minutos en silencio, sentados en el aún destrozado estudio de Finitevus, cada uno sumido en sus pensamientos, algo incrédulos del hecho de que ese plan realmente hubiese funcionado. Al cabo de unos diez minutos Wave fue la primera en hablar.
— Vaya… eso fue realmente anticlimático ¿verdad? — comentó para romper el silencio.
— Eso no importa mientras haya funcionado — respondió este levantando la vista hasta donde estaba la golondrina —. Y aparentemente así fue, la criatura no ha vuelto aún.
— ¿Crees que realmente murió?
— ¡Por supuesto que no! — contestó molesto el equidna —. ¿Ya te olvidaste de cómo fue que lo encontramos nosotros? ¿Cómo habían sido los eventos que lo llevaron allí también? Lo más probable es que se quede allí hasta que algún desgraciado vuelva a cruzarse con él…
— Siento algo de pena por quien sea le toque, pero estoy demasiado aliviada de habernos librado de él como para que realmente me importe — admitió Wave mientras se ponía de pie y se dirigía hacia el pasillo que llevaba a la habitación.
Finitevus se limitó a seguirla con su fría mirada sin acotar ni una sola palabra. La chica fue directamente a donde estaban sus cosas y las comenzó a meter una a una en la mochila. Luego la cerró con cuidado y tomó su Extreme Gear que estaba apoyada contra la pared. Realmente tenía ganas de irse, de terminar con esta maldita aventura de una buena vez. Sin embargo al voltear en dirección a la salida se encontró cara a cara con el doctor que la miraba con el ceño fruncido.
— ¿Realmente quieres que hagamos esto? — Preguntó la chica con hartazgo — ¡Me voy a llevar el Receptor aunque no te guste!
— Parece que no has sido colgada suficientes veces de cabeza, ¿no? — replicó este de manera burlesca —. No quiero el receptor, hace unos días aproveché para hacer un clon del mismo, puedes atragantarte con él en lo que a mi concierne.
— ¿Entonces qué es lo que…?
— El Warp Ring — la interrumpió abruptamente —. No creas que he olvidado que todavía conservas el que usaste para ir a buscar el informe. Quiero que me lo devuelvas y luego quiero que desaparezcas de mi vista y de ser posible que lo hagas para siempre — acabó sonando bastante violento y amenazador.
Wave había olvidado por completo que aún lo tenía en su poder. Sacó el objeto de su bolsillo y se lo lanzó con desagrado. Por más útil que fuera no tenía realmente razones para enfrentarse a Finitevus nuevamente. El doctor lo tomó en el aire cerrando el puño unos momentos antes de volver a abrirlo y que el anillo se expandiese mostrando un portal —. Esta es tu salida y espero que no te olvides de nada, de otro modo tendrás que acostumbrarte a vivir sin ello.
La chica le dio un último vistazo a la habitación, asegurándose de no haber dejado nada detrás. Cuando estuvo conforme se colgó la mochila en la espalda y se aferró con firmeza a su Gear antes de atravesar el portal en completo silencio.
FIN
