— TRAICIONADO POR EL ANILLO —
7
La catedral de Notredame, en París.
Sin duda uno de los edificios más antiguos, sagrados, admirados y protegidos de todo el mundo. Horrible por fuera y hermosa por dentro, al igual que todas las casas de Dios. Las monstruosas gárgolas y los, a pesar de todo, atractivos demonios que ocupan toda la fachada del lugar le hacen más justicia que las habladurías de la gente, pues los muros de Notredame, durante muchos siglos, solo habían visto injusticia, pesares y tristeza. Unos pobres diablos humanos que inocentemente pensaban que su Dios les escucharía en ese lugar, cuando en realidad era el demonio quien habitaba por esos pasillos. Ellos le rogaban por un futuro mejor que jamás obtendrían.
La única excepción a este hecho fue la Revolución Francesa, donde las plegarías de esos pobres diablos fueron escuchadas por vez única, no sin pagar el alto precio de las vidas de muchos. Muchos humanos morían, otros muchos nacían, pero era siempre el mismo cuento. La misma magnífica construcción que sobretodo, había visto consternada, la caída a las sombras de muchos Chat Noir, además del asesinato de una triste Ladybug, la cual había sido la mayor injusticia que la pobre, muda y pasiva Notredame contempló hace ya mucho. Pero el recuerdo aun estaba caliente en esos muros engrosados, para que no degenerase en el tiempo. Ah, si esa catedral hablase...
Ladybug se dirigía a ese mismo desconsolado lugar, sin tener una idea de lo que hacía en realidad. Sin embargo, alguien dijo una vez que la ignorancia era muchas veces el mejor escudo. Murió siendo un tonto, sí, pero siendo un tonto feliz.
Con notoria sorpresa, la heroína de París vio como Volpina pasaba por su lado como un rayo, dejándole la frase "¡admira mi hermoso trasero, Ladybug!" como prueba difuminada de su presencia ahí. Esa ofensa hizo que las piernas de la joven heroína corrieran más rápido, a la vez que su sangre hervía en indignación, Hawk Moth se las iba a pagar caras.
Los altos muros de Notredame se divisaban ya muy cerca en la plaza central de París, como un hermoso y etéreo castillo, a pesar de todos los ojos grabados en piedra que miraban con odio y peligro, amenazantes, en todas direcciones.
Alrededor, los coches de la policía ya estaban apostados en el lugar.
— ¡PROTEJAN LA INTEGRIDAD DEL EDIFICIO! —grito, hablando muy en serio quien en otrora fuera Rogercop— Pero sobretodo, ¡GUARDENLE LAS ESPALDAS A LADYBUG!
— ¡Señor! —le llamó la atención un policía cualquiera, que en ese momento salía del lugar con expresión grave— ¡La catedral sigue habitada! ¡El Padre y los monaguillos se niegan a desalojar el lugar!
— ¡¿QUÉ?! —gritó Roger indignado con esos idiotas comerrezos, pero lo sorprendente fue escuchar a Ladybug exclamar lo mismo tras de sí, quien había logrado adelantar al akuma y llegar antes.
El policía se dirigió hacía la consternada heroína, mostrándole a la joven aun más respeto que a su superior.
— No confían en ti, Ladybug —informó con un hilo de voz—. En sus palabras: "Esa bruja pecaminosa y descarada no podrá proteger nunca estos muros sagrados. Ese es nuestro deber".
A Ladybug eso le sentó como un gran golpe en la boca del estomago, pero lo supo ocultar bien.
— Gracias por la información —con una inclinación de cabeza dirigió su vista hacía el Capitán Roger, quien tragó un poco de saliva ante la penetrante mirada de Ladybug. Puede que la heroína le hubiese perdonado, pero el gran hombre defensor de la ley aun se sentía culpable por la que montó siendo un villano akumatizado. Así mismo tenía toda su admiración y esperanzas puestas en Ladybug, pues había vivido en primera persona el poder curativo de la heroína y su decisión irrompible— Capitán Roger, necesito que se alejen de aquí lo más posible, acordonen la zona, yo los haré entrar en razón y detendré a Volpina.
— ¿Tú sola? —Roger estaba consternado y preocupado. Sabía que Chat Noir estaba, err, fuera de servicio y sabía lo muy difícil que era para la joven luchar sin nadie guardándole las espaldas— ¡Ladybug, no lo permitiré!
Los ojos azules de la heroína se convirtieron en astillas, haciendo que el corpulento hombre diera un paso atras, entendiendo que debía seguir el pedido de Ladybug. Dentro de si, la alta inseguridad de Marinette le recriminaba una y otra vez ser una inútil al no poseer ningún poder de destrucción, más alla de la destrucción del objeto akumatizado, para sacar a Chat del improvisado encierro. Con eso ya estaba lo suficientemente mal consigo misma y lo último que necesitaba era a un civil compadeciéndose de ella, como si fuera una niña desvalida.
En ese momento, Volpina hizo de nuevo acto de presencia.
— ¡No creas que te me escaparas! —gritó Ladybug, indignada por el comentario de antes.
En ese momento llegarón Alya, Nadia y su cámara.
— ¡No pueden pasar de aquí! —bramó Roger, a lo cual comenzaron a quejarse, hasta que añadió— Es una orden de Ladybug.
La villana estaba a solo unos pasos de entrar a la catedral. La forma de la mariposa estaba en su rostro, una macabra sonrisa se formó. Fuera lo que fuera lo que Hawk Moth le estaba diciendo, no era nada bueno para la mariquita.
Ladybug lanzó su yo-yo hacía la joven disfrazada de zorro. Sin embargo en cuanto esta puso un pie dentro de la catedral...
— ¡ME ACOJO A SAGRADO! —gritó con todas sus fuerzas.
El yo-yo chocó contra una barrera invisible que se extendía por la gran entrada principal, a solo milímetros de Volpina, para el shock de todos los presentes. Así que era verdad...
La villana comenzó a reír dando medía vuelta y adentrándose en el lugar. Ladybug no perdió tiempo en seguirla al interior, para gran alivio de todos no tuvo problemas en entrar. La barrera había desaparecido.
La heroína detuvo su carrera justo en el centro de las bancas enfrente del altar. Hace un segundo sus pasos habían hecho eco en el suelo, pero no había escuchado otros pasos. ¿Dónde estaba Volpina? ¿Y el resto de la gente? No tenía ni idea de que el Padre y tres monaguillos se escondían detrás del altar a su frente, temblando como nunca en sus vidas.
— Volpina —la llamó de forma sosegada. Antes de tener que usar los puños contra ella, prefería hablarlo—. No pude decírtelo como era debido, pero lo siento. Realmente, me arrepiento de lo que hice, por favor, no lo pagues con nadie más.
Tan solo el silencio le devolvió una respuesta muda.
— ¡No la escuches! —Hawk Moth le gritaba a la villana en su mente.
Tenías razón... ¡Tú y yo nunca podríamos ser amigas!
Ladybug respiró e inspiró hondo.
No te conviene acercarte a mi. Tengo una fama muy mala de mentirosa...
Marinette quería echarse a llorar como una niña pequeña. Oh, por los Miraculous, ¿qué había hecho? ¡Todo por culpa de los celos!
— ¡No sé que es lo que te ha pasado ahora! —gritó Ladybug, como si a viva voz la joven de cabello castaño le haría al fin caso— ¡Pero sea lo que sea, no vale la pena ponerse en manos de Hawk Moth!
— ¡Te apuñalará por la espalda! —seguia el villano.
— Dime: ¿ya usó el castigo mental contigo? —preguntó la mariquita— ¿De verdad crees que él te ayudaría haciéndote daño? ¡Reacciona! ¡Lila!
Al escuchar su verdadero nombre en boca de la heroína, la mente de la chica volvió de nuevo a la lucidez, estuvó a punto de quitarse el collar que contenía el akuma. En su guarida, Hawk Moth gritó y no perdió tiempo.
En seguida la joven de ojos verdes fue atacada por el castigo mental más agudo que le había lanzado nunca a ninguno de sus siervos. Querer traicionarle traía consecuencias. Volpina se llevó las manos a la muy adolorida cabeza, se sentía como si estuvieran derramando ácido ardiendo sobre ella, se dobló con ligeras lágrimas y no pudo evitar gritar terriblemente en agonía. Un horrendo sonido que se escuchó por toda la catredal.
— ¡LILA! —exclamó profundamente preocupada la heroína. El sonido del grito la llevó hasta los píes de unas casi escondidas escaleras de caracol que conducían al piso superior.
Encontró a Volpina gritando como una condenada y, verdaderamente, la visión de eso le hizo sangrar el corazón. La heroína no tenía ni idea de que literalmente le estaba sangrando el corazón.
Trató de tomar collar que había alrededor del cuello de la joven akumatizado, pero a penas sus manos lo rozaron...
— ¡AAAAAHHHHHHHHHHH! —la barrera que protegía a Volpina de ella la mandó a volar hasta comerse el suelo.
Mientras los escondidos tras el altar le rezaban a la virgen María como condenados, la heroína estaba sufriendo el mayor dolor de su vida. Ahora los gritos de su "enemiga" se metiant directamente dentro de la cabeza, le perforaban los tímpanos y ya no era capaz de orientarse ni de pensar con claridad. Su vista se estaba volviendo borrosa por momentos. ¿Qué le estaba pasando?
¡Marinette! —chilló Tikki, sin embargo la humana no era capaz de escucharla, ahora mismo casi ni la recordaba.
— ¡¿Tengo que recordarte por quién éstas haciendo esto?! —gritaba Hawk Moth dentro de la adolorida mente de Lila.
Por su cabeza Hawk Moth sacó a relucir el recuerdo de Ladybug gritando altiva "¡ES MENTIRA!", después el de Chloé, "No necesito amigas embusteras que no saben apreciar la grandeza de Ladybug" y finalmente... Marinette. Marinette sonriendo amablemente como nadie nunca lo había hecho para ella.
Al menos déjame que sea yo la que decida si quiero estar a tu lado o no
La dulce de Marinette, su primera amiga de verdad... ¡La que vio que sufría bullying a manos de una estúpida fan de esa mariquita!
— Ladybug tiene la culpa —aseguró el villano, dejando ya tranquila de una vez la cabeza de Volpina, quien empezó a reír viendo a su enemiga retorcerse en el suelo.
— Serás una mariquita milagrosa, pero después de todo, sigues siendo un insecto fácil de aplastar —comentó ella con sorna, acercando sus manos a los pendientes de la heroína casi caída.
Sin embargo, antes de que pudiera tomarlos, algo pasó. Siempre tiene que pasar algo.
En este caso pasó que en gran portón se abrió de improviso dándole paso a una sombra negra, verde y rubia. Una onada de malos sentimientos cubrió toda la estancia en cuanto el héroe entró.
— ¡CORRE! —le ordenó Hawk Moth en un tono que no admitía reproches.
Volpina salió escopeteada hacía arriba de las escaleras de caracol.
En cuanto los gritos cesaron, Ladybug fue encontrándose cada vez mejor, aunque aun se sentía mareada y su vista no era capaz de mantenerse en un punto fijo. Sinceramente la ayudó mucho el hecho de que un alma caritativa le alzase la cabeza, acurrucandola entre sus brazos, pues se sentía como si se estuviese ahogando en su propio vómito, aunque no había devuelto nada.
— Ladybug... —una preocupada voz masculina que no reconocía la llamaba hasta la consciencia de nuevo.
La joven parpadeó y enfocando mejor su vista logró reconocer la figura de su compañero. Chat Noir estaba distinto. Su voz... no era capaz de reconocerla y sus ojos... sus ojos ahora eran posos verde intenso, no había rastro de pupila en ellos. Un aura negra igual a la que salía de sus manos cada vez que iba a usar su Cataclysm ahora le cubría por entero. Además de eso, la embotada cabeza de ella prefirió creer que las enormes cuchillas sobre la cabeza del felino eran imaginaciones suyas.
Marinette notó como Tikki se quedó sin respiración de la sorpresa dentro de su cabeza, pero no le dio importancia.
— Chat... —llamó rodeando al felino con sus brazos, su cabeza se ladeó peligrosamente. En serio, ¿qué le pasaba?
— Estoy aquí, My Lady —dijo regresandole el abrazo.
Mientras, el cuerpo del joven se iba llenando cada vez más de rabia pura.
¡Volpina pagaría por esto!
A todas las que creyeron que Chat pretendía dañar a Ladybug... ¡¿Cómo pudieron creer que escribiría ALGO ASÍ?! *se va al rincón emo a llorar por sus tonterías*
Oe, ya podéis empezar a hacer teorías. xD
