Hallo Again!!
Gacies por los reviews y gracias por leer el fic!!
Aquí tenéis nuevo capítulo que por cierto le dedico especialmente a una wena amiga, que se lo prometí por animarme estos días (Ña, sigo siendo tu fan nº1 aunque tardes en subir capítulos y no podamos hablar!!) y también a todos los que comentáis, pues leer las opiniones de los demás ayuda mucho!!
De verás, Gracias!! :)
Dolor Silencioso
Capítulo 6
Habían regresado a casa por unos días. Respiraban la tranquilidad que creían olvidada. No es que estuviesen cansados de la fama ni de sus fans, pero el poder salir a pasear aunque fuese por su manzana y sin que grupos enormes de chicas les persiguiesen, les permitía ser ellos mismos. Poder salir con sus amigos, ir a fiestas, quizás ir al cine a ver una película cualquiera. Todas esas cosas que la fama les impedía hacer.
Bill a pesar de poder aprovechar ese tiempo para olvidar todo, se encerraba en su habitación a escribir durante horas e incluso días, sin salir para nada que no fuese indispensable. Tom, mientras tanto, se pasaba el día tumbado en el sofá, viendo la tv y escuchando música, pero rara vez cogía la guitarra. No quería ni escuchar el verbo ensayar, pasar unos días en casa, era desconectar, lo malo es que el mal tiempo de esos días le dejaría sin fiesta y no haría otra cosa que el vago bajo la mirada de su madre.
- Tom… ¿Os pasó algo a ti y a Bill?- preguntó Simone al verles tan distantes. ¿Que les habían hecho a sus hijos? Años atrás eran inseparables y ahora...
Tom no le contestaba y ella seguía inmersa en sus pensamientos. Si no fuese porque eran sus hijos y los reconocía por un simple lunar, pensaría que se los habían cambiado en alguna de esas largas giras a miles de kilómetros de casa.
- ¡Tom, te hice una pregunta!- exclamó sentándose a su lado-… y baja los pies de la mesa ya sabes que no me gusta que te pongas así…- le regañó apartándole una de las piernas para que él quitase la otra.
- No se… pero déjalo… ¿Prefieres que venga y nos peleemos por el mando de la Tv?- preguntó riendo y consiguiendo que su madre sonriese.
- ¡Ya no sois niños para pelearos por eso!- contestó mientras Bill hacía presencia.
- ¡Mira, un fantasma!!- Se burló Tom recogiéndose en el sofá.
- ¡No te burles de tu hermano!- le recriminó - ¿Bill, tú sabrás decirme que pasa entre vosotros, ya que Tom no me dice nada…
- Mamá, si Tom no te dijo nada es que no hay nada que decir…- murmuró intentando convencer a su madre, pero esta no tenía un pelo de tonta.
- ¿Eso quien me lo asegura?? ¿Donde están los 2 chicos que yo crié, que se las pasaban uno con la guitarra y el otro vociferando por cualquier rincón?
- Lo de la guitarra te lo explico yo…- dijo Tom. Simone le miró interesada.- Resulta que cuando estamos de gira el plan que llevamos es despertar, ensayar, desayunar, ensayar, entrevista, ensayar, comer, ensayar… no te hablo de conciertos, sesiones fotográficas… si no me podría estar horas.
- Bueno, está bien… Bill tu también me dirás que es por los ensayos…
- Evidentemente - corroboró Bill.
- ¿Pero que es de vosotros 2? Os veo distantes cuando hasta hace nada pasabais horas hablando, contándoos todo y no pasabais más de 5 minutos separados…- dijo tristemente- ¿Hubo alguna pelea entre vosotros?- preguntó Simone.
- ¡No!- exclamó Tom- ¿Pero por qué insistes con lo mismo?
- Tom, es evidente el por qué lo dice…lo acaba de explicar…- murmuró Bill.
- No se mamá…- refunfuñó Tom bajo la mirada de Bill.
- ¿Entonces me aseguráis que no peleasteis?- preguntó viendo como sus hijos se apresuraban a negar- de todas formas os observaré…- continuó haciéndoles reír.
Bill y Tom se miraron a penas unos segundos. Su madre no había cambiado, seguía siendo la misma de siempre, la misma que les apoyó, estuvo a su lado y seguía estando.
- Bueno… yo me vuelvo a mi habitación…- dijo Bill dirigiéndose a las escaleras.
- Shhh- Bill reconoció ese sonido y miró a su madre. – Supongo que hoy que estáis aquí… me ayudareis a poner la mesa ¿Verdad?- preguntó al levantarse.
- Yo… verás… he estado pensando en la charla que me diste y creo que voy a ensayar un poco…- se excusó Tom levantándose y dirigiéndose hacia Bill.
- Y yo tengo que continuar unas letras que estaba escribiendo…- dijo el moreno mirando fijamente a su madre. Ninguno desviaba la mirada de Simone.
- Vaya… ¿Ahora tenéis cosas que hacer? ¡Si es hora de comer!- exclamó provocando un escalofrío en sus hijos- Poneis la mesa, coméis y después podéis tocar la guitarra hasta que no os notéis los dedos o escribir hasta que no os queden ideas, ¡Ahora no es hora de trabajar!!
Era una buena manera de conseguir que sus hijos la ayudasen con la casa, pues nunca se habían podido negar cuando Simone les hablaba en ese tono.
- Joder…- dijo Tom evitando cualquier palabra mayor.
- ¡Ni Jo ni Ja, ponéis 4 cubiertos, coméis y tenéis el resto del día libre!- exclamó.
- Luego nos mandarás a limpiar el suelo, baño o a saber que…como si lo viese…- murmuró Tom muy bajito pero sin poder evitar que Simone lo escuchase.
- ¡Si ponéis la mesa ahora mismo os juro que no habrá más tareas por hoy!
Los gemelos no tardaron ni 2 segundos en salir corriendo a poner la mesa, ni 2 minutos en colocar todo en su sitio. Simone, que les había estado observando se reía y les recordaba años atrás. Después de comer y como había prometido, no les molestaría para nada, Bill volvería a encerrarse en su habitación y Tom en la suya. A pesar de todo echaba en falta aquellas pequeñas discusiones de sus hijos.
Bill estaba tumbado en su cama. Tenía un pequeño cuaderno en el que había escrito sus primeras canciones y que cantaban cuando eran Devilish. Las leía una y otra vez y recordaba las entrevistas en las que ellos mismos decían que esas canciones eran malísimas. Pero en realidad ya tenían tanto sentido como las que actualmente escribía. Las leyó todas hasta llegar a las hojas en blanco y cuando iba a guardar el cuaderno en su sitio, se abrió una página de la que ya no se acordaba.
- Durch den monsun…- murmuró al leer el titulo de la canción y pasar al texto.
Habían cambiado algunas cosas, seguramente había olvidado que la tenía ahí porque después la escribiría unas mil veces más. Pero esa letra que tocaba con las yemas de sus dedos había sido la que lo había empezado todo. Era la base de todo lo que ahora eran.
Pasaba páginas mientras leía la canción y por solo una frase tuvo que cambiar de página. "Alles gut", la que cerraba esa canción y en la que sus ojos comenzaron a derramar lágrimas, pues justo debajo había una foto en la que aparecían él y Tom. Tendrían unos 12 años y salían sonriendo y mirándose, felices y demostrándose cuando se querían, entonces todo iba bien, tal y como decía ese final. Una lágrima cayó sobre esa foto y le hizo volver en sí, secó esa lágrima, cerró rápidamente la libreta y la abrazó contra su pecho. Habían vuelto la angustia y el dolor por no poder hacer nada.
&
Tom se había estirado en su cama mientras escuchaba su mp4 cuando sintió una angustia, una sensación que le hizo quitarse los cascos e incorporarse sobre sus codos. ¿Que pasaba? Era algo extraño, quizás estaba tan aburrido que la angustia le corroía hasta llegar a ese punto, sintiendo alivio cuando su mirada se dirigió a una de sus guitarras. La guitarra con la que tocó los primeros acordes de Durch den Monsun, acompañada por la voz de Bill y delante de sus compañeros.
No dudó y se levantó paraa cogerla, acariciar su mástil y colocar sus manos sobre las cuerdas. Recordando como después de tocarla delante de los chicos y al regresar a casa, a él y a Bill, les sorprendió un diluvio que le sirvió para burlarse de él un buen rato.
((((Flash back))))
- Ahora si que parece el monzón…- dijo Tom mientras ambos corrían hacia casa.
- ¿A que te refieres?-preguntó Bill.
- Por cantarle al mal tiempo no nos esperaba otra… la próxima vez que pienses cantarla, llamamos a los chicos para que vengan a casa…- dijo observando como Bill llevaba su cuaderno consigo y lo protegía de todo.
- ¡No le canto a la lluvia!- exclamó enfadado pero sin dejar de correr.
- ¡Entonces es que cantas mal!- Bill se detuvo en seco. Tom, al echarlo en falta paró y se giró a observarle- ¡Vamos! Si no llegamos pronto nos resfriaremos y como tenga que estar, solo 1 mísero día sin poder levantarme de la cama, juro que romperé tu cuaderno para que no escribas más maleficios como este…- dijo señalando al cielo. Bill parecía perdido, solo miraba el suelo.
- ¿En serio canto tan mal?, ¿Es tan mala esta canción?- preguntó clavando su mirada en los ojos del castaño.
- ¡Bill, no seas tonto…era una broma!- exclamó consiguiendo que Bill sonriese.
- ¿Me prometes que era una broma?
- Sabes mejor que nadie que para mí eres quien mejor canta y tus canciones me encant…- Sus palabras se cortaron al sentir que Bill le abrazaba- …sabes que me encantan…- ¡Pero reconoce que tonto si eres!- dijo apartándose de Bill.
- ¡Tomi!!- gritó Bill enfadado y corriendo a por él- ¡No soy tonto y si lo soy tu también! ¿Somos gemelos recuerdas?-preguntó colocándose al su lado.
- Eso no importa, yo soy el hermano listo y tú el tonto…- rió a carcajadas.
- Si, si…piensa lo que quieras…- dijo toando el timbre. Simone no tardó en abrir.
- ¿Con esta lluvia y venís andando?, ¡Entrar ahora mismo a cambiaros!- exclamó.
No iban a desobedecer a su madre o podría ser peor. Se dieron un baño de agua caliente, se pusieron el pijama y después les llegó la bronca que Simone les tenía preparada desde antes de llegar a casa. El verlos llegar empapados aún agravó más su enfado.
- ¡Estáis castigados, por salir sin avisar y por volver con semejante diluvio!
- ¡El diluvio fue culpa de Bill!- exclamó Tom riendo. Bill le miró fulminante.
- Si claro y los truenos los provocaste tú ¿Verdad?- preguntó Simón. Ahora reia Bill- ¡Venga a vuestras habitaciones ahora mismo!- Los 2 iban dándose collejas- ¡Sin pelearse!- exclamó nuevamente a la vez que dejaban de darse.
Llegaron al 2ºpiso y se dirigían a sus habitaciones cuando Tom estornudó. Bill escuchó el atronador estornudo y le miró. Reconociendo la miraba desafiante del de rastas.
- Acuérdate de tu libretita…- murmuró incomodando al moreno.
&
Al día siguiente, ambos despertaron enfermos. Era lunes y no pudieron ir a la escuela. Tom olvidó la amenaza hacia Bill y se alegró al escuchar que no irían a clase.
- Tom, si pasa algo me llamáis por teléfono- dijo antes de besarle en la frente.
- Si y no hace falta que me des besos, ¡Ya no soy un niño!- Simone rió.
- Para mi siempre seréis niños… venga, portaros bien, volveré en unas horas!- dijo despidiéndose y saliendo de la habitación
Fue a la habitación de Bill sin hacer ningún ruido. Este llevaba un rato temiendo por sus canciones, tanto que escondió su cuaderno bajo la almohada al ver abrirse su puerta.
- ¿Que escondiste?- preguntó Simone intrigada. Bill respiró y sacó el cuaderno.
- Si Tom lo ve es capaz de tirarlo al fuego…- murmuró interesando a su madre.
- ¿Por qué tendría que hacerlo?
- Ayer me juró que si se enfermaba me la rompería…- explicó Bill. Simone rió y comprobó si tenía fiebre. Le besó tiernamente igual que a Tom.
- No lo romperá, te admira al igual que tú le adoras a él- dijo tranquilizandole
Simone se despidió de él y enseguida escuchó el motor del coche. Se iba a trabajar dejándoles solos y nada le hacía olvidar que su gemelo vendría a por su libreta, la quemaría o a saber qué. Lo que tenía claro es que no la iba a soltar.
Tom estaba más contento que nunca a pesar del mal día que hacía. Se levantó para coger un cd y en ese momento cayeron unas fotos que ya no recordaba haber puesto ahí. Las recogió con cuidado de no dejarles huellas y las dejó donde estaban, pero cuando se giró hacia su radio vio que quedaba una en el suelo, se agachó a cogerla y le dio la vuelta, pare verse a él y Bill sonriéndose. Le gustaba mucho esa foto, podría ponerla en un pequeño marco pero enseguida recordó a Bill y sonrió. Se la daría a él, así que salió de su habitación y nada más entrar en la de Bill, se lo encontró abrazando ese cuaderno.
- ¿Vienes a romperlo verdad?- preguntó provocando que Tom se acordase.
- Esto… Sí… dámelo ahora mismo…- dijo acercándose.
- No Tomi…- suplicaba viendo como el de rastas se aproximaba a él.
- ¡Anda idiota! No vine por eso… - rió - deberías ver la cara que pusiste…- Bill no entendía nada de nada y Tom reconoció esa expresión del moreno cuando se quedaba a cuadros – Vine a decirte que no te preocupes, me encanta Durch den Monsun y me gusta como la cantas- dijo seguro y sentándose junto a él.
- ¿En serio?- preguntó pasando las páginas de la libreta hasta llegar al final de la canción. En ese momento, Tom colocó la fotografía bajo la mirada del moreno.
- Todo bien entre tú y yo…- susurró mientras miraba a Bill, que cerró el cuaderno y le abrazó- …nunca te voy a hacer daño ni nada que te moleste…- continuó.
- Gracias Tomi…- dijo Bill echando a llorar mientras ambos se abrazaban por un rato más. Eran incapaces de vivir el uno sin el otro.
((((Fin flash back))))
Bill intentaba calmar su angustia escribiendo otra canción en ese cuaderno, cuando Tom entró sigilosamente. Seguía recostado en su cama sin darse cuenta de que alguien estaba leyendo. Era una letra bonita, como las que solía escribir, pero marcada por un dolor que Tom no comprendía y le mortificaba al no saber en que se basaba Bill al escribirla.
De pronto el moreno se puso boca arriba mostrando su rostro lleno de lágrimas. Ambos se miraron, uno sorprendido y el otro asustado, incomodo por ver a Bill así. Este no tardó en limpiarse la cara, cerrar la libreta y pegársela al pecho como años atrás.
- ¿Estás enamorado??- Preguntó Tom. El interés le podía.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Bill, estabas llorando y esa canción es de amor…- comentó el de rastas.- Que te pasa?- preguntó casi asustado.
- Déjalo… ¿Quieres??
- No se que te pasa, pero no me gusta nada esa canción…- dijo Tom esperando que como cuando eran niños, Bill se cabrease y le explicase.
- Vete…- murmuró sollozando. No había nada que hacer, Tom se fue y se encerró en su habitación. ¿Que le pasaba a Bill? ¿Por qué no confiaba en él? Sentía la necesitadas de poder comprender sus sentimientos y el por qué actuaba así.
Durante la cena, Simone les observaba. Les había pedido pizza para cenar y para ellos parecía lo más normal del mundo, cuando 2 años atrás se mostraban tan alegres.
- Yo me voy a dormir…- dijo Bill levantándose y dirigiéndose a su habitación.
- ¿No comes más?- preguntó Simone.
- ¡Déjalo, así tengo más!- exclamó Tom engullendo trozos enteros de 3mordiscos.
- A él le apetece más y yo ya estoy lleno… así que Buenas noches!- señaló Bill.
- Bueno, pues buenas noches cariño…- dijo su madre sonriéndole y viendo como desaparecía del salón - Tom… ¡Te sentará mal como sigas comiendo así!
- ¿Mal? Para una vez que como a gusto…- comentó bebiéndose su cola.
- A ver si también te vas a ahogar hablando mientras bebes...
- ¡Tranquila, lo tengo controlado!- exclamó el de rastas haciendo reír a su madre.
Para cuando terminó de comer, Tom fue a lavarse los dientes mientras todos se acostaban. No tardó en salir y la casa ya estaba a oscuras y en silencio. Solo de la habitación de Bill salía un pequeño hilo de luz. Atraído, se acercó al pomo de la puerta y entró bajo la mirada de su gemelo, que de nuevo estaba con esa libreta.
- Entonces no venias a dormir, sino a escribir canciones…-murmuró acercándose.
- No tenía apetito ni sueño…
- Me tienes preocupado desde hace días… ¿Por qué estás así?- se interesó.
- No se a que te refieres…
- Maldita sea Bill, no me vengas con esas, lo sabes perfectamente y esa letra que escribiste no te ayuda en tu excusa…- comentó el guitarrista.
- ¿No te metas vale?
- Joder, ¿Como no quieres que me meta? ¿Por una parte esa canción la tendremos que tocar no? Y por otra quiero saber por qué estás así, por qué llorabas al escribirla… ¿Por qué?- preguntó acercándose a Bill. Este se incorporó.
- Déjalo por favor- dijo sintiendo como las manos de Tom se posaban sobre sus hombros- no te acerques, será mejor que te vayas a dormir…- Tom le soltó.
- No se porqué no quieres enseñarme esas canciones ni explicarme nada, no te entiendo…- murmuró dirigiéndose a la puerta.
- ¿Por qué no te vas de fiesta y te olvidas de mi y de mis letras?- preguntó Bill.
- Me gustaría, pero como ves, hace mal día – contestó enfadado y largándose.
Bill regresó a la canción. Llevaba unas 4 letras, pero esa última, con la que Tom le había descubierto llorando, le estaba costando más. Cada palabra que escribía parecía un puñal que se le clavaba. ¿Por qué Tom se interesaba tanto ahora? ¿Por qué él no aprovechaba para decirle lo que le pasaba? Ese era su miedo, el no atreverse a hablar.
&
Al día siguiente, ultimo día en casa. Tom bajó a desayunar y se encontró con una nota de Simone. Volvería más tarde. Se preparó su desayuno y 5 minutos después llegó Bill, que al verle solo intentó evitarle.
- El desayuno está aquí…- dijo Tom mientras Bill le miraba- no solo me preocuparé por lo que comes en los hoteles, así que ya estás desayunando.
- Está bien…- Se acercó el moreno llevando consigo unos folios.
- ¿Que llevas ahí?? ¿Volviste a dibujar??
- Aquí tienes las letras… te molestaba que no te las enseñase ¿No?- Tom las miró.
Ninguna era la que le había visto escribir con los ojos llenos de lágrimas. Eran buenas, pero tan comunes que parecían carentes de sentimiento. No parecían escritas por Bill.
- Estas son malas…- comentó mirándole fijamente- ahora no me llores eh.
- Ya no somos niños. No entiendes nada de lo que dicen y es normal que no te gusten- comentó Bill. Tom frunció el ceño y le miró interesado.
- ¡Explícamelas! No, mejor…quiero ver la otra que escribiste- dijo mirándole de reojo.
- ¿Cual otra?
- ¡No te hagas el tonto, sabes a cual me refiero!
- Pues yo no…- contestó recogiendo esas canciones y sin tomar más que su vaso de leche, se fue de la cocina.
Tom no dijo nada más, Bill le escondía algo y si en casa no se lo había dicho, ya no esperaba que se lo dijese, pues después de comer vendrían a buscarles en la furgoneta y tras despedirse de sus padres se marcharían a Berlín, donde Gustav y Georg estarían en el loft que compartían y ellos dos en otro apartamento. Solos, pero aún más distantes.
Ya en la furgoneta, veía las enormes y oscuras nubes que amenazaban una lluvia como la recordada el día anterior. Sin querer miró a Bill, sentado delante suyo, y pudo ver que también observaba el cielo. ¿¿Recordaría aquel día?? Rió al pensar que sí.
- ¿Vamos hoy de fiesta??- Preguntó Georg. Gustav y Tom asintieron de seguida.
- Como no…- susurró Bill sin que nadie le escuchase.
- ¡Pues esta noche nos vamos todos!!- exclamó el bajista.
- Yo no voy, que quede claro…- comentó bajo la mirada de Gustav, que estaba a su lado y de Georg, que sacó la cabeza entre su reposa cabezas y el de Gustav.
- ¿Ya empezamos?- preguntó el bajista.
- Prefiero escribir canciones…- contestó Bill. Tom recordó esa canción y por primera vez sintió que quería quedarse al lado de su gemelo. Aún así, sus ganas de fiesta para olvidar cualquier cosa que le devorase por dentro pesaban algo más.
- ¿Otro Durch del Monsun? - preguntó Gustav.
- Algo por el estilo… - intervino Tom - …la escribió en el mismo cuaderno pero creo que aún no podremos leerla…- Bill se giró a mirarle- Me temo que tendremos que conformarnos con otras- terminó desafiándole con la mirada.
(Continuará…)
Wenu, como habéis podido ver las cosas parece que han empezado a cambiar, pero no cantéis victoria aún, que todavía pueden pasar muchas cosas… xD
Podéis dejar reviews para comentar que os pareció!!
Küsses y hasta el próximo capítulo!!:-p
