Lalalalala I'm back! Y traigo con capi lleno de acción... unión civil ya! XD
Capítulo 7
- Toma, puede que eso sirva - Rose sacó de su cartera algunos paños que tenía por ahí. Elena no quería desconfiar pero eso era un poco extraño, Rose no había hecho otra cosa que ponerle mala cara desde que la conoció así que... ¿por qué esa amabilidad ahora?
- Gracias... pero, ¿qué puedo hacer con esto? Igual mi ropa no sirve para nada.
- ¿Qué tal si humedeces los paños y te limpias el pecho? ¿O acaso quieres llevar perfume de vodka?
- Oh claro...buena idea - Elena tampoco entendía porque actuaba con tanta lentitud como si estuviera en la luna. Había algo que no conseguía definir, pero la presencia de Rose la perturbaba. Su mirada, su extraña y repentina amabilidad, no entendía que le pasaba.
-¡Dios apúrate niña! Límpiate de una vez, ¿o acaso quieres que alguien más entre y te encuentre así? ¿O quieres que yo misma te limpie como ni fueras una nena?
- Disculpa yo... emmm...gracias - dijo confusa. Rose sólo sonrió mientras la miraba fijamente. Intentó apartar la mirada pero la figura de Elena la tentaba. "Limpiar esos lindos senos y ese vientre...cariño eso te encantaría", pensó tratando de disimular sus pervertidos pensamientos. "Ok, retracto lo dicho. Damon tiene motivos para estar loco por esta chica", pensó con gracia. Es que vamos, no es normal encontrarse esas figuras en el baño en el día de tu cumpleaños. "Un buen regalo a la vista... gracias dios". Contuvo una carcajada, eso era demasiado.
- Apresúrate - dijo ya un poco más tranquila y luchando por apartar la mirada. Si Elena no estuviera casi segura de que Rose era algo así como la "amiga con derechos" de Damon que de pronto se portaba amable con ella hubiera confiado un poco más, eso bien podía ser una trampa. Como sea, no tenían por qué avergonzarse, estaban entre chicas.
- Si - contestó y se volvió al espejo para limpiarse el licor que estaba por secar en su piel - rayos, se me ha metido por todos lados - dijo tocando su sostén - ¡está todo húmedo! - renegó. Pasada la sorpresa por la presencia de Rose en el baño ahora volvía a recordar a la odiosa de Caroline Forbes quien se atrevió a hacerle esa desgracia. Sus senos estaban pegajosos, no soportaba esa sensación, le daban ganas de quitárselo pero eso ya sería demasiado - ¿y ahora qué voy a ponerme?
- Ah, eso no es problema - dijo Rose tranquila y se quitó la chaqueta negra de cuero. Debajo tenía una blusa ceñida que le quedaba bastante bien en realidad - la mayoría del tiempo tengo frío, pero como comprenderás...estoy entrando en calor -dijo en un tono que a Elena nuevamente le pareció extraño. Si por un segundo la chica hubiera sospechado las tendencias sexuales de Rose no estaría exhibiéndose así delante de ella. Ahora Rose recorría con la mirada las gotas de agua que surcaban el pecho de la joven. "¡Mierda... me estoy poniendo muy caliente!", pensó alarmada. Pero era demasiado tarde para decirle a su mente que dejara de alucinar con arrinconar a Elena contra la pared y lamer esas gotas de agua de la piel de su pecho - póntela, es pequeña pero te quedará bien.
- Gracias... - dijo sin poder evitar sonreír, no sabía que mosca la había picado a esa chica pero la verdad estaba siendo muy amable. Se puso la chaqueta de Rose y subió por completo el cierre. Le quedaba muy pegado pero la formaba bien, dejaba parte de su cintura al descubierto pero eso tampoco era un problema, todo lo contrario pues resaltaba sus curvas.
- Bájate un poco eso - repentinamente Rose la giró hacia ella y le bajó el cierre de la chaqueta hasta el nacimiento de los senos, torció los labios y lo bajó un poco más hasta lograr un provocativo escote - perfecto, ahora si te ves sexy. Se te van a echar encima todos los lobos... - "y lobas", pensó pero se cayó esa parte. En realidad Rose sabía que las lesbianas eran muy escasas en Mystic Falls por no decir que no existían. Así que la única loba que se le iba a arrojar encima era ella si no se controlaba.
- Oye Rose, en serio muchas gracias - dijo Elena sonriente. Era como si Caroline le hubiera hecho un favor, su nueva apariencia le sentaba más que bien
- De nada linda, para eso estamos las mujeres - dijo guiñándole un ojo. Al menos el tema de su atuendo estaba resuelto pero...¿salir y enfrentar nuevamente a Caroline? Eso no le hacía gracia para nada.
- Supongo que ya tenemos que regresar...dios, que vergüenza. Todos vieron lo que me hizo.
- Tú tranquila, todo va a salir de maravilla. Cuando ella te vea salir con la frente en alto le van a temblar las piernas.
- No creo que funcione - dijo dudosa - esa chica es... bueno, tú debes saberlo más que yo. La más popular del pueblo.
- Cierto. Pero ella no está en su terreno ahora, está rodeada de desconocidos. Tienes las de ganar Elena. No te digo que intentes algo contra ella, claro que no... no será necesario. Que te vea salir así de sexy ya es una victoria - Elena sonrió. Ok, quizá Rose no era la ogra que pensó que era, hasta podía pasar por alto que besó a Damon en su cara. Además ni siquiera debería importarle, lo que Damon haga o deje de hacer no era asunto suyo. "Si claro...como no" se dijo y de inmediato acalló esa voz. Ni pensarlo.
- Entonces sugieres que simplemente salga y haga como que aquí "no pasó nada".
- Si. Y te daré otro consejo. Si quieres ganarle a esa chiquilla que sea en su terreno, ponla en su sitio delante de su gente y verás que acabas con su reinado.
- No estoy segura de querer hacer eso. Verás es que yo... - ¿será que ya lo sabía? Seguro que si, todos lo sabían en el pueblo, no le sorprendería que Rose esté bien al tanto de todo su asunto con Stefan - ¿no has escuchado lo que dicen de mi?
- Lo siento pero ya estoy bastante grande para esos chismes de instituto. No sé que problema tienes o porque se te ha prendido, ya te di mi humilde consejo así que tómalo como quieras. Ahora...¿podemos ir a mi fiesta de cumpleaños de una buena vez?
- Claro, yo siento haberte metido en esto.
- Descuida, ya pasó - contestó Rose de lo más relajado. Hace unos minutos no lo hubiera pensando así, pero tuvo suerte de encontrársela.
Salieron caminando tranquilas del baño, no había mucha gente en el bar y la gran mayoría de ahí eran hombres así que tan como Rose sospechó muchas de las miradas se volvieron hacia Elena que hace un rato estaba con una blusa casual nada sexy... y que en opinión de Rose ahora estaba para violarla. Caminó detrás de ella y otra vez sin querer se quedó mirando su esbelta figura y preguntándose porque carajos le agarró tanta rabia si estaba más buena que comer papas de Mc Donald's. Quizá fueron celos de amiga, si es eso... cuando vio lo interesado que estaba Damon en la chica y que encima ella se negaba a aceptar que le pasaba algo con él no pudo evitar odiarla por eso, reacción natural de una buena amiga. Y como buena amiga que era quizá debería dejar de mirarle el trasero. "¡Pecadora... acuérdate! ¡No desearás a la mujer de tu prójimo!", pensó y sonrió. Por supuesto que no sentía de pronto ni una atracción ni nada, sólo notaba de pronto que debió apreciar un poco más a Elena físicamente. Así que por eso todo bien, no era para tanto y ella bendecía la unión futura de Damon y Elena aunque eso arruinara sus planes de matrimonio falso con Damon. "Buen quizá podríamos hacer un trío, a él le encantaría". Y ahora si no pudo detenerse y empezó a reír por lo bajo descontroladamente.
- ¿Y a ti qué te pasa? - no supo en que momento Damon llegó a su lado y la tomó suavemente del brazo. Quizá se distrajo tanto alucinando que no se dio cuenta que Elena se adelantó a la mesa y ya empezaba a contarle a tía Jenna del "pequeño incidente".
- ¿A mi? Nada, ¿por?
- No, por nada...
- ¡Oh vamos Damon! he visto cada centímetro de tu divina estaca así que no tenemos secretos, habla... ¡ya! - él le dedicó una media sonrisa, de esa que bajaba las bragas a muchas y que a ella la hacía sentirse "más cómoda".
- ¿Estás bien?
- Si, es mi cumpleaños. Vengo del baño... casual.
- Claro... - y fue en unos segundos cuando Rose se dio cuenta del detalle. Damon apartó la mirada hacia Elena un instante, como diría ella, "una rápida chequeada a la mercadería". Y captó de inmediato porque Damon se había puesto raro de la nada.
- ¡Ah ya sé! lo dices porque le estaba mirando el trasero.
- Rose...- dijo en un tono de reproche que no sonó muy serio.
- Bueno ¿y qué quieres? Tiene buena forma y ese par... - levantó las manos como si estuviera tocando unos senos y se le escapó una risa - Damon le he visto más de lo que aspiras a verle en un mes.
- Rose, ¿basta quieres?- dijo con evidente fastidio. Ok, siempre que hablaba de chicas buenas con Damon solían matarse de risa pero este no parecía ser el caso, Damon tomaba en serio a esa Elena aunque no quisiera reconocerlo.
- ¡Vamos Damon! no es que me la quitar tirar ni nada. Yo no soy una loba, no me la voy a comer... osea… ¡ni que ella quisiera! ¡Dime que esos no fueron celos porque me suicido!
- ¿Celos? No nada, sólo me pareció extraño verlas juntas, pero ya en serio... ¿qué pasó en el baño?
- Pues que Caroline Forbes la atacó con las bebidas, pero todo bien, la ayudé a secarse, arreglarse y la hice sexy. ¿Qué tal se ve? - ambos giraron a verla al mismo tiempo. Elena estaba parada al lado de la mesa con las manos apoyadas en ella. Y quizá lo hacía inconscientemente pero meneaba el trasero de un lado a otro de manera natural siguiendo el ritmo de la música. Damon la recorrió de arriba a abajo, la blusa que llevaba hace un rato era ancha y no le favorecía para nada. Y ahora... pues Rose tenía razón, se veía mucho mejor y lo estaba poniendo a mil - ¿no te digo? Para darle hasta que...
- Rose, tú ni siquiera puedes "darle".
- ¿Tú qué sabes de lo que hago en la intimidad? Te cuento que hay métodos para...
- No estoy interesado en escuchar como haces tus maromas en la cama Rose, lo siento.
- Pasiva - le dijo haciéndose la indignada y haciéndolo sonreír otra vez, esta Rose le salía con cada cosa que lo hacía vivir con el miedo de cagarse de la risa escandalosamente en lugares públicos.
- Soy activa, ya lo sabes.
- No hables en femenino, sólo queda bien cuando yo lo digo, cuando tú lo haces suena homosexual. Ahora superada tu pequeña escena de celos…
- ¡Qué no fue escena de celos! sólo me pareció raro y me acerqué por curiosidad. Y ahora... ¿me dijiste que Caroline le había echado las bebidas encima?
- Pues si, eso me contó. Está histérica mal... como ahora por ejemplo que me mira como si quisiera clavarme los puñales. Creo que deberíamos aclarar a todos que somos del mismo equipo así se dejan de joder. ¿De acá a cuanto todas las mocosas de instituto se te tiran?
- Desde siempre Rose, ya sabes... la carne fresca - le dijo de lo más fresco haciéndola reír.
- Como sea, tienes que poner orden aquí antes de que se agarren de los cabellos y se arrojen al barro, lo cual en realidad sería muy sexy, ¿te imaginas? Yo quiero ser juez en esa pelea.
- No habrá ninguna pelea porque acá nadie está discutiendo Rose, es sólo tú que te la pasas alucinando cosas extrañas sobre chicas en barro desnudas.
- ¡En ningún momento mencioné desnudas! ¿Oye Damon estás bien? ¿Por qué hoy estás aburrido? Siempre que hablo de cosas pornosas me sigues la cuerda y ahora... ¿qué tienes? ¡Oh ya sé! Sigues celoso de tu mejor amiga - dijo en tono juguetón, él sonrió la tomó de la cintura para llevarla al centro de la pista y bailar
- Ya no digas tonterías, es tu cumpleaños así que baila.
- Como quieras Damon, pero tú y yo sabemos que a quien te mueres por tomar de la cintura y bailar así es con la señorita Gilbert.
- Rose... - otra vez el tono de "reproche". Pero a Rose se le ocurrió una idea genial. No es que de pronto se le haya ocurrido que puede hacerla de cupido ni nada de eso, sólo que quizá si les daba un empujoncito...
- Porque si no lo haces tú lo hago yo - dijo mirando a Elena con interés - ya sabes, todos mueren por bailar con la cumpleañera. Y muy animadas podemos bailar entre chicas, y ya sabes que a veces las chicas cuando bailamos nos pasamos un poco para provocar y quizá una mano se me vaya sin querer queriendo a su...
- ¡Ok entendido! Rose no sé que te pasa pero sabes que si Jenna ve que te quieres pasar con su sobrina... - irritado mal. Celoso completo. Rose disimuló la sonrisa, iba por buen camino - no te lo va a perdonar.
- Sabes que cuando se trata de chicas nada me detiene, así que voy para allá y...
- Y prefiero mantenerla a salvo de tus garras, devoradora - bromeó haciéndose el desinteresado, ya había superado o mejor dicho logrado disimular sus celos -así que considera esto como un rescate anticipado de la amistad que tienes con Jenna
- ¡Ay no se vale! ¿por qué me quitas a todas las hetero? Si no prueban como van a saber que son lesbianas en el fondo?
- Estás caliente, te recomiendo una de las chicas del fondo - dijo señalando discretamente a tres muchachas que habían llegado solas y que por cierto se veían...interesantes. Buena sugerencia.
- Como quieras Damon, pero más te vale que alejes a Elena Gilbert de mi que me pongo como gata fiera y ya sabes lo que hago - le dijo en un tono bastante sugerente, y claro, aunque Elena tenía una bonita figura no estaba interesada en ella. Sólo se le había antojado joder un rato.
- Y lo digo, estás de miedo. Te hace falta una buena cogida.
- ¡Ay por favor! ¿y quién me va a dar? ¿tú?
- Te volvería hetero.
- ¡A mi no jodas con tu pene Damon!
- Por eso mismo Rose, no te he jodido aún y esa es la razón por la que eres lesbiana - dijo guiñando un ojo. Casi siempre terminaban en las mismas discusiones pero no por eso dejaba de ser menos gracioso.
- Como sea... si no salvas a Elena de la loba, la tendrás que salvarla de otros lobos - y él miró discretamente a la mesa. Elena sentada sola y un tipo intentando sacarla a bailar. Un tipo que no parecía muy agradable.
- Ya vengo - dijo él aparentando tranquilidad. Camino firme hacia la mesa en donde efectivamente un tipo de por ahí quería sacarla a bailar y ella lucía bastante incómoda. Pero como hacer de rescatista de forma prudente no era lo suyo y ya lo demostró esa vez que se conocieron en el baño, decidió sacarla del apuro de la manera más Damon posible. Ignorando totalmente al bailarín tomó de la mano a Elena suavemente y la hizo pararse de la mesa para atraerla a su lado, o mejor dicho pegarla totalmente a él. Elena se quedó sin respiración. Sentía una de las manos de Damon posada en su cintura, la otra aún sostenía su mano. Y la miraba directamente a los ojos... muy de cerca. Tragó saliva, sentía que hasta se le iba el aire, que su temperatura de pronto había subido hasta el límite. Sus mejillas enrojecieron, las piernas le volvieron a temblar como siempre que él se atrevía a acercarse así. Y aún en medio de todo Damon tiempo para sonreír provocativamente, haciendo que la sangre le hirviera
- ¡Oye! - reclamó el tipo - ¿qué demonios fue eso compañero?
- No creo que estés listo para esta mermelada, compañero - dijo casi en un canto, como en aquella conocida canción. Y antes de que el hombre siquiera pudiera reclamar Damon se la llevó en un abrir y cerrar de ojos entre la multitud que ya se congregaba al centro de la pista. Ella ni siquiera fue consciente del momento en que llegó ahí, simplemente se dejó llevar... o se sintió volar. Todo había sido demasiado rápido y de pronto estaba ahí, al medio de la pista con Damon Salvatore y sus calientes manos tomándola de la cintura y apegándola a su cuerpo. Se sentía incapaz de reaccionar, sabía que tenía que hacerlo y no simplemente quedarse babeando pero no podía. Se sentía completamente a su merced. Si, Damon podía hacer en ese momento lo que se le dé la gana con ella y no iba a poder resistirse - ¿todo bien? - preguntó él suavemente sin aparta su intensa mirada.
- ¿Cómo? - apenas esa palabra salió de sus labios, quizá él ni la escuchó.
- Que ese tipo se estaba molestando y en aras de nuestra aparente tregua te salvé de sus garras. Ya te voy salvando la vida dos veces, deberás agradecerme.
- Ahhh... - claro, claro. El tipo la molestaba, él se dio cuenta y la sacó de la incómoda situación - gracias...
- No me agradezcas, soy un héroe por naturaleza - dijo con una sonrisa provocativa. Vamos... tenía que calmarse. No podía caer en su juego. No iba a demostrarle nada de lo que él le provocaba aunque a esas alturas debería ser más que obvio.
- Como sea... - intentó apartarse, pero su cercanía le resultaba demasiado agradable, no podía ni quería estar lejos de él. "Tranquila Elena, la mejor manera de demostrarle que no te importa es haciendo como si esto no te afectara, así que sigue con el juego", pensó. Eso no sonaba muy razonable considerando que estaba casi derritiéndose, pero al menos era mejor que salir corriendo - entonces Damon - dijo con una media sonrisa - ¿esta es tu forma de invitar a bailar a la gente?
- Por lo general si, aunque esta vez era un rescate. Pero puedes tomarlo como una cordial invitación de mover las caderas al ritmo de la música.
- No suena mal - eso, ahora estaba un poco más relajada. Rose tuvo razón, ahora lucía más sexy, se sentía más sexy, atractiva y segura. No le interesaba si Caroline la miraba fijamente como si fuera a matarla, que le duela por haberla querido perjudicar y que ahora ella esté mejor - te concederé el honor de esta pieza musical - ambos sonrieron, como si lo de esa noche de borrachera ya hubiera sido superado. Era hora de bailar.
Pues ahora bailan :D
