-Aquí tiene- escuchó la voz del hombre tras de la barra. No quiso voltear, mucho menos responder. Simplemente se dedicó a beber el contenido del líquido adulterado dentro del vaso desechable. Sintió el ardor propio del vino quemarle la garganta, por eso lo bebió rápido, por eso lo repitió. Para que su mente se nublara y le impidiera enfrascarse nuevamente en lo sucedido
Diez días habían transcurrido ya, y no tenía ni puñetera idea de donde podía estar Naruto. Le había perdido la pista desde que se lo llevaron, y en el fondo seguía temiendo que lo enunciado por aquel malnacido de Suigetsu fuera verdad. Quizá ya era tarde para reparar siquiera en el daño, puede que Naruto…
No
Recorrió el vaso en cuanto el cantinero volvió a acercarse, dispuesto a saciar la sed que le producía la incertidumbre misma
Nadie podía echarle en cara que no se esforzó. Incluso había buscado infructuosamente el paradero de Suigetsu. No había nada y solo su consciencia seguía analizando lo ocurrido, adjudicándolo incluso con una pésima lucidez mental
¿No estaría ya demasiado deteriorado mentalmente para suponer dichas falacias?
Tal vez, pero seguía lo suficientemente cuerdo para contradecirse en lo que respecta a la existencia de Naruto
El bullicio del bar lo tenía sin cuidado, no prestaba atención a nada que no fueran sus recurrentes pensamientos. Quería embriagarse para dejar de pensar, adormecerse mentalmente para ya no sufrir. Permitió que se lo llevaran, debió seguirlos
Si no hubiera perdido la consciencia. Si no hubiera perdido la noción del tiempo al despertar
Trató de incorporarse del banquillo una vez que dirigió su mirada a la ventana junto a la puerta. La oscuridad ya reinaba las calles y él no estaba en condiciones de permanecer más tiempo en ese lugar. En ninguno. Tendría que continuar buscando a Naruto pero sus intentos eran tan utópicos como lo fue inicialmente su conjetura sobre el ser, mitad humano, mitad animal que le hacía compañía en la cabaña
Hurgó con torpeza dentro de sus bolsillos, buscando la llave de su apartamento mientras su mente terminaba de espabilarse del licor ingerido
Oyó una discusión al fondo pero le restó importancia. A esas horas los altercados entre pandilleros eran más comunes de lo que se exhibían en las noticias
Sus ojos se abrieron desmesuradamente al reparar en lo último. Fue cuando se dio cuenta que la disputa que se suscitaba se debía precisamente al único televisor dentro del establecimiento. Ambos hombres corpulentos discutían por tener el mando de la pantalla
Sasuke vio como el cantinero se aproximaba al aparato para poner fin a la disputa. Los bufidos de inconformidad no se hicieron esperar cuando el televisor fue apagado
Los inmiscuidos en la riña volvieron a parlotear y forcejear. Sasuke se puso de pie. Las piernas le pesaron, el cuerpo entero parecía haberse entumecido y la sensación de agruras se intensificó
Caminó tambaleante hacia el (ahora) televisor encendido. Los canales pasaron rápidamente frente a él y sus pupilas adquirieron el brillo de la radiación proveniente del artefacto cuando se halló a escasos centímetros de distancia
No le prestó atención al enfurecido cantinero que empezó a llamar a los encargados de seguridad. Tan solo se dispuso a observar. Alguien a sus espaldas le ordenó con rudeza que se apartara de la pantalla pero no hizo mayor caso
Las imágenes aleatorias cobraron mayor sentido cuando el numero 46 enmarcó la parte superior derecha de la pantalla. Sintió su garganta reseca, la sensación de ebriedad se esfumó dejándole un súbito mareo al apreciar a Naruto encabezar una de las noticias principales
No en uno. Corroboró poco después que el informe más controversial de la ciudad estaba siendo representado por él
Oprimió los botones con fuerza. Dos, tres, cuatro noticieros abarcando lo mismo
-Hazte a un lado- sintió el firme empujón sobre su hombro, forzándolo a apartarse por el brusco tacto. Miró con rabia al responsable, uno de los hombres corpulentos, calvo y de estatura considerable. Sasuke reprimió sus ganas de estrellarle el puño en la cara. Naruto era su prioridad, desde que lo conoció lo era
Abandonó el bar con un involuntario temblor en el cuerpo. Eran nervios mezclados con odio. Odio por lo que pudiera pasarle a Naruto, odio por demorar tanto para encontrarlo
**
-¿Y?- Orochimaru alzó una ceja, en espera de alguna respuesta. Naruto inclinó la cabeza hacia un lado, tenía miedo pero ya había aprendido a no demostrarlo
-Nos darán una buena suma de yenes si lo entregamos a otro laboratorio- le sugirió Kabuto, observando con suspicacia la expresión zorruna de Naruto. –En tres días será luna nueva
Naruto se encogió en su lugar al escuchar tales palabras. Era cuando más daño le hacían. Cuando la luna se alzaba en el cielo era cuando más veces lo pinchaban para extraer sangre y otros fluidos que les fueran de utilidad
-Hemos sido demasiado descuidados, Kabuto- suspiró el mayor. –La primicia se ha extendido en toda la ciudad y sabes lo receloso que soy con mis experimentos
-Lo sé, mi lord
Kabuto miró a contraluz los papeles que yacían sobre la mesa. Le habían tomado varias radiografías al rubio para inspeccionar mejor su anatomía y en qué consistía cada órgano albergado en su interior
-¿Cuáles son las opciones?- inquirió Orochimaru, acercándose con sutileza al hibrido que se había arrinconado en uno de los extremos de la habitación
-Ya que mi lord no desea compartir sus descubrimientos con terceras personas…- Kabuto entrecerró los ojos con molestia, nuevamente no había ninguna anomalía en el interior de Naruto. Nada que los ayudara a determinar en qué consistía la "metamorfosis" que sufría el rubio cada cierto tiempo. Cualquier autómata tomaría a Naruto por un experimento malintencionado. Los pertenecientes a la rama no dudarían en señalarlos por realizar experimentos ilícitos con seres humanos, alegando que la apariencia corpórea del rubio se debía nada más y nada menos que a trasplantes. Las orejas y la cola, extraídas de algún zorro adulto y posteriormente, anexadas al cuerpo de Naruto
Los científicos tenían aquella ventaja. No tardarían en hacer valida su queja para que el hibrido pasara a su poder, disponer plenamente de él para su beneficio propio. Una pena dados los esfuerzos de antaño
-Consideraría adecuada la alternativa del espectáculo ambulante- tiró los papeles al suelo, frustrado y enfadado por la pérdida de tiempo. Orochimaru asintió, pensativo
-El circo es una buena opción. No interferirán de manera tan descarada con mi espécimen- acarició la cabeza de Naruto, este lo miró asustado, temiendo ser reprendido de nuevo. –Cuando el alboroto cese podemos recuperarlo
-Y obtendremos una buena suma por él- Kabuto sonrió cómplice
-No olviden mi parte- resopló el albino, entrando a la recamara con aires inquisidores. Había escuchado todo y estaba de acuerdo en la mayoría, salvo que no había mención de su nombre en ninguna de las alternativas y eso lo decepcionaba bastante. Fue gracias a él que lograron tener a Naruto
-Suigetsu, tu cerraras el trato- siseó Orochimaru, encaminándose al centro de la pieza. El aludido chasqueó la lengua con enfado, esa parte era demasiado temeraria de hacer, aun para Orochimaru. Si llegaban a pillarlos les iría muy mal y todo se iría a la basura
-Me parece bien- fingió conformidad. Al fin y al cabo podría tomar una parte extra de las ganancias
-Yo me encargaré de administrar el efectivo- sonrió Kabuto, ajustándose las gafas
"Hijo de puta"
**
Las luces de colores iluminaron los camerinos. Naruto luchaba fallidamente por librarse de la soga que le habían ajustado al cuello. Se trataba de un nudo corredizo y cada vez que tiraba hacia atrás se lastimaba
Pero no quería ir. No sabía a dónde lo llevaban pero estaba seguro que no era con Sasuke. Hacia muchas lunas que no veía a su pareja y se preguntaba si no lo habría olvidado ya
-¡Muévete!- un firme tirón mas y cayó de bruces en el suelo. –Ya eres nuestro así que ahórrate los lloriqueos- Naruto miró fijamente al enorme individuo frente a él. Medía al menos dos metros y portaba una increíble musculatura. De inmediato, Naruto se sintió pequeño en ese lugar. –Dirígete hacia mí como "A" de ahora en adelante. No sé cómo te manejabas con Orochimaru pero aquí no hay quejas- le advirtió, aseverando la mirada. Naruto asintió sin comprender del todo lo que acababan de decirle, ya era costumbre asentir a todo lo que le decían para que no lo lastimaran. –Mejor, dejaré que te adaptes mientras cierro el contrato con ese canalla
Naruto vio como "A" salía del pequeño cuarto acondicionado. Miró atentamente a su alrededor, había algunas mantas sucias en el suelo, un ropero junto a la puerta y algunos objetos desconocidos en la esquina de la habitación
Sonrió de manera juguetona al reconocer uno de los rompemesas que le había dado Sasuke. Aunque no se trataba más que de un cartel publicitario que rezaba el nombre del circo, la imagen enfocaba la fachada y algunos de los malabaristas que conformaban el espectáculo
Avanzó despacio en esa dirección. Ya entendía todo. Solo era un juego, Sasuke quería que armara el rompemesas y entonces iría por él, también le daría la pasta que le prometió
Sin más, uso las uñas para desbaratar el cartel mientras una gran sonrisa adornaba sus lacerados labios
No pasaron más de diez minutos antes de que "A" volviera al camerino, llevando consigo una bandeja con comida. Solo lo indispensable para el nuevo integrante, unas migas de pan y dos vasos con agua
-¿Qué demonios?...- el contenido de la bandeja se tambaleó
Naruto sonrió a la distancia, dejando ver entre sus labios un pedazo de papel que anteriormente conformaba el cartel. Había destrozado cuanto objeto había en el ropero, prendas de ropa yacían rezagadas por el suelo, algunas intactas y otras tantas hechas tiras
"A" dejó caer la bandeja. No iba a permitir semejante atrevimiento de parte de uno de los subordinados de Orochimaru. Se acercó a grandes zancadas hacia el pequeño bastardo que todavía osaba con sonreírle
Le propinó una patada en las costillas que lo derribó enseguida. Naruto se quejó en el suelo, doblándose de dolor. Resintió varios golpes más en sus caderas y en cuanto logró salir de su aturdimiento, buscó algún refugio cercano, pero no encontró nada
-Tu payasada te ha valido la comida- se jactó "A", retirándose el cinto de los pantalones. Naruto cerró fuertemente los ojos y se llevó ambos brazos al rostro cuando el primer golpe le dio de lleno
**
Sasuke resopló al bajar del vehículo. Había visto el asqueroso rostro de Suigetsu en las noticias. Y ahora pensaba cobrárselas todas
Esperó pacientemente en la acera. El edificio estaba aparentemente deshabitado y en mullido silencio, varias cintas perimetrales atravesaban la entrada principal, cuyo único logotipo había sido distorsionado bajo la cintilla de clausura sobrepuesta meses atrás
Un viejo laboratorio clandestino que, según los últimos informes, sería derrumbado en días posteriores
Sasuke apretó la mandíbula al recordar las fotografías de Naruto mostradas en televisión, la primicia controversial que se debatía entre si aquel extraño ser era autentico o un montaje de excelente calidad. Afortunadamente se creía lo segundo pero Sasuke sabia que muy pronto no seria así. Cuando se dieran cuenta del estado de Naruto, buscarían lucrar con él. Tenía que impedirlo de alguna manera
-Lo sé, Kabuto, te preocupas demasiado. En fin, los veré mañana- en cuanto oyó aquella voz, sus puños se cerraron por reflejo. Escuchó los pasos acercarse y se mantuvo expectante, oculto tras el frondoso roble que apenas si proyectaba su sombra bajo la luminosidad nocturna
El albino caminó confiado, sin siquiera denotar preocupación ante el claro sonido de sus pasos sobre las baldosas de concreto. Se sabía a salvo, o eso supuso…
Hasta que las manos desconocidas lo tomaron desprevenidamente por la espalda, sin darle tiempo de pronunciar palabra alguna, ahogando su voz ante la firme presión en su cuello que no sirvió más que para elevar el grado de temor al sentir la afilada hoja sobre la tráquea, ejerciendo una presión firme pero sutil
-¿En dónde está Naruto?- fue directo. No pensaba largarse hasta dar con el paradero del rubio
**
Cuando las luces se apagaron, Naruto solo pudo sentir miedo. Un miedo profundo que le recorrió la espina dorsal, ascendiendo por su espalda
Se encogió en las mantas, aferrando sus rodillas contra su pecho. Tenía el labio roto y la nariz le sangraba pero el insoportable dolor lo forzaba a permanecer despierto
Naruto no entendía que había hecho mal esta vez. Ni siquiera pudo preguntar. Las caderas le dolían y no podía levantarse. Solo era consciente de cómo las luces proyectadas en el techo perdían intensidad
Al principio se había maravillado con las diversas figuras giratorias. Carruseles, globos y payasos parecían danzar en el techo de la habitación. Naruto no lograba reconocerlas pero la sensación de dolor era más llevadera si se entretenía mirando el movimiento de aquellas luces coloridas
No supo en qué momento sus ojos se cerraron pero si se dio cuenta del puntapié contra sus piernas. Se desperezó despacio, obligándose a callar. Con Sasuke no era así, a Sasuke podía hacerle muchas preguntas y no lo golpeaba, a veces lo reprendía pero después le obsequiaba pasta
-Límpiate y vístete. Es tu turno de salir- observó de soslayo como "A" arrojaba algunos artículos en el suelo. Se incorporó lentamente, resintiendo cada parte de su cuerpo y especialmente el estomago
Cuando lo llevaron a aquella celda. Naruto se negó a entrar. El traje que lo habían obligado a usar le picaba por la diamantina. Bastó con que el hombre alzara el brazo para que Naruto cediera y entrara por voluntad a la que sería su nueva estancia
Los barrotes de metal atravesaban cada sección del espacio. Naruto caminó hacia adelante cuando los murmullos se colaron en sus oídos. Había muchos humanos mirándolo del otro lado de los barrotes. Algunos riendo por lo ridículo que se veía, otros tantos molestos por aquella farsa tan obvia
Naruto se acercó más, sin entender que era lo que decían. Quería ver a Sasuke y creyó que estaría ahí, pero no lograba ubicarlo entre tantos humanos
Un par de niños le lanzaron palomitas al rostro. Naruto se sacudió los restos de comida del cuerpo
-Sasuke…- se paró de puntillas pero no tardó en retroceder. Las expresiones que tenían los humanos no le inspiraban confianza
-¡He fenómeno, comete esto!- Naruto cerró los ojos, la gaseosa le empapó el rostro, abriéndole las heridas de los labios
-Sasuke- retrocedió temeroso esta vez. Sin saber porque le dolía escuchar esa palabra que tanto repetían los humanos mientras lo señalaban
-¡Fenómeno!... ¡Fenómeno! …¡Fenómeno!
Se cubrió las orejas y las burlas cesaron
-Sasuke- Naruto sonrió al reconocer al moreno del otro lado de los barrotes, golpeando a otros individuos, y devolviendo cada uno de los abusos anteriores. – ¡Sasuke!- gritó, acercándose hacia él
-Naruto- Sasuke dejó de forcejear para aproximarse hacia el rubio. Se mordió el labio al reparar en los moretones en los brazos de Naruto, el ridículo traje de diamantina que vestía, así como la mirada afligida que le dirigía. –Te voy a sacar de aquí- entrelazó las manos en los barrotes cuando Naruto hizo lo mismo para tener contacto con él
-Sasuke. Perdóname Sasuke- el aludido bajó la mirada en un intento fallido por ocultar las lágrimas que amenazaban con salir. –Ya no romperé nada
**
-¡Mi lord!- recién amanecía cuando Kabuto ingresó de súbito a la recamara de Orochimaru. Sus manos temblaban de excitación mientras sostenía los últimos resultados que se le habían practicado a Naruto
-¿Qué ocurre, Kabuto?- inquirió monótono, recorriendo el pasillo con suma lentitud para apreciar mejor los fetos exhibidos dentro de los frascos sobre las repisas. Su nuevo y más valioso pasatiempo
-Si existe una anomalía en el hibrido- se apresuró a mostrar los resultados, subrayando lo que anteriormente había adjudicado como algún tumor
-¿Qué es?- Orochimaru no mostró mayor interés. Naruto había dejado de importarle al darse cuenta de su inutilidad, un ADN demasiado corriente para su gusto
-Esta preñado…-los ojos ambarinos resplandecieron ante lo dicho
-.-.-.-
Miró con atención la lluvia de agua a escasos metros de distancia. El liquido cristalino fluyendo sin parar, deslizándose en un interminable bucle. No esperaba hallarse tan pronto en ese lugar, no después de casi perder a Naruto. Sin embargo y dadas las circunstancias había recurrido al único sitio donde, sabía de antemano, tendría la ayuda solicitada. Y es que su mente se había bloqueado en tanto los encargados de seguridad lo sacaron del circo. De aquella asquerosa prisión donde mantenían cautivo a Naruto, tachándolo de fenómeno, tratándolo como uno
Sasuke deseó reír al borde de la histeria que le generaba semejante idiotez. Los monstruos eran ellos, no Naruto. Avanzó con cuidado sobre las piedras, acortando la distancia con el enorme efluvio de agua
-Maldición- gotas heladas le salpicaron en el rostro a medida que se acercaba, buscando con la mirada la abertura lateral que daba acceso a aquel muro del que le habló Naruto. No tardó en encontrarlo. Un espacio de un metro aproximado de anchura. Se deslizó con mayor cuidado, esquivando la flora acuática para posicionarse en la pared compuesta de rocas y cimientos húmedos en su mayoría. Palpó la superficie con ambas manos, sin saber exactamente qué era lo que buscaba. Por lógica no lograría nada con ese método tan poco ortodoxo
Recordó con amargura el semblante asustado de Naruto. Los hematomas en sus brazos, la sangre seca bajo su nariz. Quería llorar de la impotencia, quería matar a los malnacidos que se atrevieron a lastimar a Naruto de ese modo. Y quizás lo haya hecho de haber tenido la oportunidad. Porque a pesar de desconocer gran parte del pasado de Naruto, estaba convencido de una cosa. Naruto jamás sería capaz de herir a alguien, solo podía calibrar su comportamiento al de un pequeño confundido, desprovisto de toda clase de información en lo que concierne a la vida urbana
Se mordió el labio al caer en la cuenta que no tenía forma de entrar. Lo sabía y de todas formas estaba ahí. Suspiró prolongadamente, una exhalación de derrota que pretendía pasar por agotamiento físico. Buscó en los bolsillos de la chaqueta la pequeña linterna. No era tan materialista como creía, lo único que llevaba consigo era el artefacto y una navaja de bolsillo
Sostuvo la linterna frente a él. La luz ultravioleta iluminó cada recoveco entre las piedras. Fue entonces que Sasuke recordó lo enunciado por el anciano
"El portal se abre en determinadas circunstancias" "solo puedo hacerlo cada dos meses"
Se desesperó. No había forma alguna. No había entrada, así como tampoco debía existir salida. Al menos no en ese momento. Estaba anocheciendo de nuevo, otro día mas desperdiciado. Necesitaba con urgencia sacar a Naruto de ese lugar. No permitiría que volvieran a tocarlo, mucho menos a lastimarlo
-Necesito ayuda…- le habló a la nada. Contemplando el enorme muro de agua frente a él, obstruyéndole la vista del cielo. Estaba por irse cuando las piedras a sus espaldas se agitaron. El muro de piedra vibró cual suave indicio de terremoto
Sasuke retrocedió, topándose con la pared de agua. Por un segundo sopesó el hecho de que las piedras le caerían encima pero no sucedió. El movimiento se detuvo, como si nunca se hubiera suscitado. Las oscilaciones de las piedras desaparecieron. Sasuke volvió a encender la linterna, no tuvo tiempo de encenderla cuando el fuerte fulgor lo cegó. Sus pupilas se dilataron, sintió el escozor recorrerle debajo de los parpados. De sus labios brotó un quejido casi inaudible
Se llevó las manos al rostro. Sin atreverse a abrir los ojos. La oscuridad lo envolvía y la sensación era sofocante
-¿Quién está ahí?- se movió despacio hacia la izquierda, tanteando el terreno con los pies. La presencia no le pasó desapercibida, aun en su estado. Escuchó el movimiento de las rocas junto a él. El calor traspasando algún cuerpo tangible. No podía verlo pero podía percibirlo
-¿En dónde está Naruto?- la voz grave lo hizo retroceder aun mas. Desprovisto del sentido de la visión y con el insoportable dolor atravesándole las corneas. Por un momento, Sasuke temió quedarse ciego pero reparó en la pregunta. No podía flaquear. Naruto era más importante
-¿Quién eres?
-Pregunté por Naruto- un gruñido secundó la orden. Sasuke se mantuvo impasible. No era el anciano, definitivamente. El tono de voz, creyó reconocerlo de algún lado
-Necesito tu ayuda- pidió, casi escupiendo las palabras. Nunca habría sopesado pedirle ayuda a alguien, mucho menos a un desconocido. –Naruto está atrapado…
El rostro de Sasuke se contrajo en una mueca de dolor cuando su cuerpo fue empotrado contra el muro de piedra. Su caja torácica resintió el golpe
-Llévame con él- otra orden, más firme que la anterior. Sasuke colocó ambas manos sobre el brazo velludo que lo mantenía empotrado contra el muro
-No puedo ver- confesó abrumado
-Esperaré- Sasuke se detuvo con las manos cuando la presión abandonó su cuerpo. Un alivio momentáneo lo embargó al repasar lo dicho por el ente. Su ceguera era temporal. Al menos podría ver a Naruto de nuevo…
**
El silencio nunca le resultó a Sasuke tan incomodo como hasta ese momento. Caminaba forzosamente con el individuo a su lado. Un hombre joven de cabellera platinada que, por un instante, adjudicó como pariente del anciano que conocía a Naruto. Quiso preguntarle pero sabía que no había necesidad de ahondar en el tema
Si el sujeto alto y fornido no le había forzado a correr era simple y sencillamente porque se había lastimado un tobillo en la cascada. Fuera de ello, parecía querer destazarlo con la mirada
Inclusive le había tenido que prestar algunas prendas que aún conservaba de su padre. Seria inclemente de su parte ir acompañado por un individuo desnudo que lejos de querer ayudarlo, parecía querer eliminarlo
-Y…- aspiró profundo, faltaba poco para llegar al circo. La presencia de aquel individuo le resultaría de ayuda. Un medio de distracción para poder ingresar al circo. Era egoísta pero no había otra forma de distraer a los guaridas de seguridad mientras el otro se colaba. -¿Qué eres de Naruto?
-Le dije que no confiara en los humanos- el peliplata se mostraba reticente a la plática. Hablaba más para sí mismo. Sasuke frunció el entrecejo, comenzaba a fastidiarse de la situación
-¿Cuál es tu nombre?- esperaba que esta vez respondiera. El aludido dio un respingo de fastidio
-Kakashi
Sasuke arqueó una ceja. Recordaba de manera difusa el nombre. Naruto debió mencionarlo antes. No había duda
-Si le pasa algo malo a Naruto- Kakashi enfatizó palabra por palabra. No obstante, Sasuke permaneció neutral ante la amenaza. Ni siquiera podía razonar correctamente. Apenas podía procesar lo que estaba pasando. Naruto estaba en peligro, lo habían herido y él no fue capaz de recuperarlo por su cuenta
-Desde que te vi supe que no podía dejar a Naruto contigo- Kakashi apretó los puños. Seguía reprimiendo el impulso de abalanzarse sobre el insolente a su lado, ni siquiera sentía deseos de mirarlo, lo repudiaba como nunca
Sasuke entornó la mirada en genuina sorpresa pero recuperó el porte y continuó su camino
-El lobo- una sonrisa displicente se formó en los labios del peliplata. Sasuke pudo observar de soslayo la diminuta punta de los colmillos, similares a los de Naruto. Tamborileó los dedos sobre sus muslos, nervioso y ofuscado. Kakashi se frenó en seco cuando la inmensa gama de colores resplandeció a la lejanía. La estridente música hacía eco hasta donde se encontraban
Sasuke observó como Kakashi se cubría los oídos, si el decibel del sonido le afectaba a él no quería imaginarse lo que debía estar sufriendo Naruto
-Vamos- lo apresuró, reanudando el paso. Apenas si avanzaron unos metros cuando las interminables hileras de personas se apreciaron junto a la puerta, las filas se extendían en diagonal y dos corpulentos guardias custodiaban la entrada, revisando los boletos de cada individuo
-¿Naruto está aquí?- se alteró Kakashi, mirando en todas direcciones. Sasuke asintió, señalando la carpa rojiza, mas apartada del resto. El aroma a palomitas y algodones de azúcar envolvían el aire. Sasuke resopló asqueado. Odiaba esa clase de lugares. Toda esa gente reunida, el bullicio, todo ese innecesario tumulto para ver un simple espectáculo. Le aborrecían esos medios de entretenimiento público. Simplemente prefería aislarse. Pero no estaba ahí para perder el tiempo. Aun si adquiría un boleto, le tomaría horas llegar a su destino. Cerró los ojos, indeciso, aun le ardían los parpados por la luz que recibió de lleno
De pronto, una idea lo abstuvo de seguir recordando
-Necesito que me ayudes- odiaba ser tan repetitivo. Kakashi alzó ambas cejas, sinceramente sorprendido de que el bastardete canalla pudiera razonar en medio de tanto alboroto, él con dificultad lograba anteponerse al insistente ruido que laceraba sus tímpanos
**
-Quiero que pases a través del aro
Naruto retrocedió ante la nueva orden. Tenía marcas de latigazos en sus piernas. Lo habían forzado a vestir un nuevo traje con diamantina purpura que le quedaba ajustado. Sus ojos se habían tornado rojizos a causa del llanto. Sasuke no iba a volver por él. Había visto como varios humanos se lo llevaban a la fuerza. Estaba solo y atrapado en un mundo que no era el suyo. Más que nunca extraño a sus padres, a Jiraiya, a Kakashi
Se sentía como una de las piezas del rompesesas de Sasuke. Solo no encajaba ahí
-No puedo- quiso decir lo asustado que se sentía pero la fiera mirada de "A" lo obligó a mantenerse callado
-¡No vas a quemarte, idiota de pacotilla!- un latigazo mas. Naruto se acarició la piel lastimada, quería irse, no soportaba más tiempo en ese lugar. Su respiración se agitó, trató de escapar cuando uno de los domadores de leones entró a la jaula portando un banquillo. Corrió lo más rápido que pudo pero la puerta se cerró de golpe en sus narices
-Pareces un conejillo asustado- se burló "A" blandiendo el látigo en el aire. Naruto quiso pedir perdón pero estaba tan aterrado que las palabras no le salieron de los labios. En cambio dejó escapar un quedo sollozo que su verdugo interpretó por mofa. – ¡De pie!
-No puedo- era verdad. Naruto intentó sostenerse de los barrotes pero las piernas ya no le respondían
-Gusano inservible- el hombre lo tomó del cuello, alzándolo a varios centímetros del suelo. Naruto cerró los ojos al sentir como le faltaba la respiración. Todo lo que podía ver era aquella sutil sonrisa de Sasuke
Sasuke reprendiéndolo. Sasuke diciéndole que no se asustara
Y entonces su cuerpo cayó al suelo. Al duro y frio concreto. Cuando Naruto alzó la mirada creyó estar soñando. Sasuke estaba de pie frente a él, interponiéndose entre el monstruo que había intentado matarlo
No podía creerlo. Primeramente porque estaba aturdido. La conmoción lo había abatido al ver como ese hijo de puta asfixiaba a Naruto. En segunda instancia era la enorme figura que se alzaba imponente frente a él
El Raikage, su antiguo jefe. El macilento cabello rubio peinado hacia atrás, el ridículo bigote del cual solía burlarse Suigetsu a sus espaldas, y la exagerada masa muscular seguramente provista por esteroides. Fuera lo que fuera, el corpulento moreno poseía una fuerza abismal
Sasuke observó fijamente la navaja manchada de sangre. Apenas había logrado atravesarle la gruesa piel en aquel arrebato de ira
-¡Tú!- el moreno lo apuntó con el índice, traspasando una mueca de coraje en sus facciones, que, se habían vuelto rojizas por la rabia. Sasuke sonrió irónico, sabía por Karin que su "jefe" lideraba otra compañía independiente pero nunca imaginó que dicha compañía estuviera ligada a un circo. Ese hombre corrupto que buscaba la mínima oportunidad para humillarlo y echarle en cara sobre su empleo
Volteó el rostro hacia Naruto. Quería abrazarlo, pedirle perdón por haber demorado tanto. Sintió su pecho estrujarse por las lagrimas que humedecían las pestañas de Naruto
-Regresaste Sasuke- Naruto se puso de pie con mucho cuidado, sosteniéndose de los barrotes. Ni bien logró incorporarse, abrazó a Sasuke de la cintura con fuerza. Estaba feliz de verlo de nuevo, no cabía de gozo en ese momento, incluso el dolor había menguado
-No pensabas que iba a dejarte ¿cierto?- quiso ver la expresión de Naruto pero no se descuidó de la potencial amenaza que representaba la masa muscular del Raikage
-Soberano hijo de puta- Sasuke no tuvo tiempo de reaccionar para moverse, apenas si consiguió apartar a Naruto de un firme empujón antes de que el moreno lo embistiera con todas sus fuerzas, derribándolo en el suelo
Esquivó el certero golpe en su rostro, girando su cuerpo hacia el lado derecho. Sasuke sabía que si existía un fenómeno provisto de fuerza descomunal ahí, ese era el Raikage. Se lastimó el tobillo cuando se puso de pie pero no permitió que ningun quejido escapara de sus labios. Las muestras de debilidad no existían en ese momento
-También trabajas para el asqueroso de Orochimaru ¿no es así?
Sasuke lo miró impasible
-No conozco a ese sujeto- aclaró. Un escalofrío lo recorrió entero al ver a Naruto junto al Raikage. El rubio derrapó en el suelo para entregarle la navaja que había extraviado en la caída
-Vámonos Sasuke- Naruto sonrió. El susodicho suavizó la mirada. Le dolía ver los hematomas en los brazos del rubio. -¿Sasuke?
Lo agarró con firmeza de las muñecas para atraerlo hacia su cuerpo. Naruto se quedó inmóvil cuando los brazos de Sasuke rodearon su cuerpo en un abrazo. Se alegró por la muestra de afecto y restregó su mejilla con la de Sasuke
El moreno se sacudió en medio de la ira que le ocasionaba saberse tomado por idiota. Había pagado por ese chico y no iba a permitir que un subordinado suyo se lo llevara
El suelo cimbró bajo el firme golpe con el puño. Sasuke miró en dirección de la puerta. Sabía que era imposible pasar de largo al Raikage. El moreno no solo era fuerte sino también veloz. No alcanzarían a llegar ahí antes de que los derribara
La preocupación se acumuló en su interior. Tenía que sacar a Naruto de ese lugar de una forma u otra
-Sasuke, me duele el estomago- las orejas peludas vibraron por el pinchazo de dolor. Naruto ladeó la cabeza, separándose de Sasuke para ver lo que lo mantenía embelesado. Era "A" se acercaba de forma amenazante hacia ellos
Naruto arrugó la nariz, sus colmillos quedaron al descubierto. No dejaría que lastimara a Sasuke, de ninguna manera. Si era necesario, pelearía por él
-Te amo- Naruto bajó la guardia al escuchar a Sasuke. Su expresión se relajó notoriamente
-Yo…- no terminó la frase cuando sintió la presión en su muñeca. Naruto parpadeó al ser halado hacia atrás por alguien. Cuando se dio vuelta, una sonrisa se ensanchó en sus labios. –Kakashi- lo abrazó, inmensamente feliz de verlo. Kakashi le devolvió el gesto para después apoyarlo con firmeza sobre su espalda. –No…
Naruto sintió la suave brisa ocasionada por la recién carrera emprendida. El cabello negro se ondeó por la ráfaga de aire
-¡Sasuke!- Naruto se petrificó al observar como Sasuke se abalanzaba sobre el moreno, sin intención alguna de derribarlo, solo era un medio de distracción para que ellos escaparan. -No, suéltame… ¡Sasuke!- las lágrimas fueron arrastradas por el viento. Naruto forcejeó por soltarse
Pataleó, arañó y mordió el hombro de Kakashi para que lo bajara. No iba a dejar a Sasuke, su Sasuke
Logró zafarse cerca de la salida
-Naruto- Kakashi se alarmó cuando Naruto se bajó de su espalda para correr nuevamente en dirección de la jaula. Maldijo al bastardo que los había metido en ese lío y fue en busca de Naruto para tratar de interceptarlo antes de que fuera tarde
**
Trató de apuñalarlo al estar de frente a él. Con fuerza, Sasuke hundió la navaja en el estomago del moreno. La punta se dobló antes de que pudiera traspasar el cinturón de cuero. Sasuke Trastabilló al ser empujado en un acto de burla por el mayor
-¡Maricon de mierda!- el furibundo moreno le propinó un fuerte puñetazo que lo hizo caer cerca de las gradas. Sasuke se llevó una mano a la cabeza, se había golpeado con algo a sus espaldas pero ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando la inmensa mole se posicionó a su lado. La suela del zapato se le enterró en las costillas. Sasuke tosió estrepitosamente, la sangre le brotó de los labios en leves salpicaduras. Escuchó sus propios huesos crujiendo, sus tejidos internos desgarrándose. Sabía que era el fin y su mirada se centró por escasos segundos en las llamas que se erguían zigzagueantes alrededor del aro de metal suspendido en medio de una plataforma
Su mente se remontó a su niñez. Aquel accidente, el patético descuido cuando jugaba con los cerillos en el garaje de su padre. Los bidones de gasolina estaban cerca de él pero eso no le había importado, era demasiado pequeño para similar siquiera lo que sucedería después
El siguiente recuerdo fue más nítido, no podía centrarse en la parte intermedia donde los gritos de sus familiares le martillaban los oídos. De repente ya se hallaba fuera de su casa, siendo cargado por un bombero. Vio su casa consumirse. El fuego trepando por las cortinas, devorando todo a su paso. El humo negro cubría cada sección a la vista
Ese era el infierno. Las llamas negras que arden eternamente porque, cuando se extinguen, no queda nada…
-Jodido bastardo, ¿creíste que podías engañarme?- el Raikage hundió con más fuerza su pie. La blanda piel cedió bajo su peso. Sasuke sintió asfixiarse con su propia sangre. Apenas si podía enfocar el rostro del moreno en medio del inmenso dolor. Iba a morir, no tenía la menor duda
-¡Sasuke!- y entonces lo escuchó. La voz de Naruto lo devolvió a tiempo a la realidad antes de que pudiera sumirse en la inconsciencia. –No- nuevamente, Naruto se removió entre los brazos de Kakashi, quien, con firmeza, lo asió de la cintura para detenerlo, evitando que ingresara a la jaula
"A" se giró para ver al chiquillo insolente que había comprado y que, además se rehusaba a acatar órdenes tan simples. Apretó los dientes con tanta fuerza que escuchó como los molares se astillaban. Sasuke logró tomar el mango del látigo a sus espaldas, se había golpeado la cabeza con él. Le sorprendió que sus funciones motoras aun le respondieran, torpemente pero lo hacían
Uso todas sus fuerzas para arremeter un golpe en la sien del moreno. Logró quitárselo de encima, escuchando el alarido de dolor que profería ante el golpe
Se arrastró por el suelo, apenas unos metros antes de ser tomado por el tobillo. Esta vez fue su turno de quejarse, solo un ligero borboteo a causa de la sangre que le inundaba la boca. No sabía si le había roto la tráquea o las costillas, quizá ambas, el dolor se entremezclaba, haciéndolo resentir el más leve roce en todo su cuerpo
-¡Sasuke!- Naruto golpeó con insistencia a Kakashi. Notó la sangre en los labios de Sasuke, su mirada distante. Se estaba muriendo…no. –¡Sasuke!
Sus dedos se cerraron alrededor del galón plástico. La mezcla del hidrocarburo negro
-¡No juegues conmigo, maldito!- rugió el Raikage, tirando del tobillo con fuerza. Iba a destrozarlo, iba a partirle todos los huesos. Sasuke luchó contra la tapa, comenzaba a entorpecerse más a medida que transcurrían los minutos. –Ni siquiera lo intentes, perro asqueroso- un escupitajo y lo siguiente que vio Sasuke fue el galón lejos de su alcance. La firme patada en su mano le impidió llevar a cabo su cometido
Era todo. No quería ver a Naruto, aun si lo oía gritar a la distancia. Iba a perder el conocimiento en cualquier momento
Sintió el tosco agarre en torno a su garganta y el dolor se intensificó como agujas atravesándole la tráquea
-¡Te voy a…!
Sasuke cayó de bruces al suelo. Escuchó dos gruñidos lejanos pero en realidad estaban junto a él
Pudo apreciar la silueta de dos zorros rojos al alzar la mirada. No sabía que estaba pasando. Le tomó varios segundos darse cuenta del parentesco con Naruto
Sus… ¿padres?
-.-.-.-.-
El cuerpo le dolía, le pesaba enfocar la mirada. Sin embargo, logró diferenciar la silueta de dos zorros rojos cerca de donde él se encontraba. Los escuchó gruñir en señal de advertencia. El zorro más grande dio un paso al frente mientras el otro caminaba en círculos, tratando de rodear al Raikage
-Naruto…- murmuró en voz baja. Trató de incorporarse pero su cuerpo no reaccionaba. Sentía el insoportable dolor como miles de punzadas recorriendo cada fibra de su cuerpo. –Na-Naruto- pero no podía entregarse al cansancio, a la debilidad y el inmenso dolor que lo mantenían en el suelo. Tenía que hacer algo, tenía que terminar con todo
Naruto contempló entre asustado y aliviado a sus progenitores. Habían ido por él, querían ayudarlos. Pero la sonrisa se borró de sus labios cuando el moreno arremetió una fuerte patada hacia su padre. El zorro de pelaje rojizo con matices dorados se impactó contra el muro a sus espaldas. Naruto se petrificó pero reaccionó a tiempo, esquivó a Kakashi y se escabulló nuevamente en la jaula para proteger a su madre
-Lo siento, mamá. Lo siento- se acercó velozmente hacia la hembra para cargarla en brazos. Era su culpa, por su culpa estaba pasando eso. Atrajo al animal hacia su pecho y el quedo murmullo de Sasuke a sus espaldas lo alertó demasiado tarde. El cuerpo del zorro derrapó mientras Naruto trastabillaba por el fuerte golpe recibido
-¡Naruto!- Sasuke rasgó el suelo con las uñas. La impotencia alimentaba su odio interno. Odio acumulado durante años. La misma sensación de no poder hacer nada. De no poder ayudar. Un inútil, eso era. Se maldijo aun después de que su cuerpo se sacudió bajo el peso aplastante. De nueva cuenta el Raikage había apoyado su pie sobre la espalda del pelinegro, efectuando una fuerte presión en la misma. Regocijándose con la expresión de dolor que tenia Sasuke. Casi sentía lastima por el pobre diablo, casi…
Pero él no era de esos tipos que se dedicaban a amenazar cuando le jodian la existencia. Simplemente se deshacía de la interferencia y en este caso, Sasuke lo era
Habiendo salido del shock inicial, Kakashi se apresuró a auxiliar a Minato. El zorro se había desplomado en el suelo ni bien tratara de ponerse en pie. Las cosas se estaban complicando, todo estaba empeorando y Kakashi no era ingenuo, sabía que tenían que salir de ahí rápido. Podían aprovechar la actual distracción de aquel poderoso hombre cuyo rostro exhibía la enorme gratificación que experimentaba al pisotear a Sasuke
-¡Naruto!- lo llamó de inmediato, cargando al zorro en sus brazos mientras buscaba con la mirada al desobediente rubio. Se paralizó, viéndolo aproximarse hacia el moreno. Quería gritarle, advertirle que se alejara de él, mas sin embargo, hacerlo implicaba alertar a la inmensa mole que no tardaría en defenderse
Con paso trémulo y zigzagueante, Naruto se acercó a espaldas del moreno. Había escuchado perfectamente la petición de Sasuke y por nada del mundo pensaba dejarlo solo. Se agachó para deslizar por la superficie del piso la cajita de fósforos que Sasuke le había pedido. Era el único objeto que se hallaba en el primer escalón de la plataforma. Naruto se mordió fuertemente los labios para reprimir las lágrimas, vio como Sasuke alargaba el brazo en un intento por tomar la cajita
Una, dos, tres intentos subsiguieron a la presión en su espalda. Sentía que iba a romperlo. Aquella bestia que se vanagloriaba con su dolor, iba a hacerlo pedazos. Sasuke sonrió, sintiendo la humedad escurrirse de su boca a través de finos hilos de liquido carmesí
-Nunca me fuiste de utilidad- se mofaba el Raikage, hundiendo con más fuerza su pie en la piel blanda. Resultaba irónico que su antiguo subordinado no lloriqueara a esas alturas, suplicando porque lo dejara libre. Tal como sucedía con el resto de mediocres que tenia por empleados. -No eres más que basura inservible
Sasuke posó nuevamente su mirada en Naruto y acto seguido la dirigió hacia el galón con hidrocarburo que reposaba cerca de las gradas. Naruto reaccionó cuando Sasuke empezó a intercalar su mirada entre él y cierto objeto a la distancia, de nuevo le pedía a ayuda. Y él obedeció sin chistar
Presuroso, corrió hacia las gradas para buscar lo que Sasuke veía en medio de aquel martirio. El olor penetrante de la gasolina se filtró a sus fosas nasales. Naruto tomó el galón y a punto de correr, fue detenido por Kakashi, quien, ya llevaba a ambos zorros en sus brazos
-Naruto, vámonos- no era una petición, sino una orden. Naruto negó insistente, rodeando a Kakashi. El no entendía lo que significaba Sasuke para él. Era su pareja, no podía dejarlo a un lado e irse
-Tengo que ayudarlo- escuchó el fuerte quejido de dolor que profirió Sasuke y su pecho se encogió al ver que Sasuke ya no se movía. – ¡Sasuke!- corrió en su dirección. En cuanto estuvo cerca, tiró el galón a un lado. El moreno sonreía con desdén, contemplando a su siguiente víctima. –Háblame, Sasuke- se arrodilló junto al pelinegro, deslizándose bajo sus brazos, sintiendo la débil respiración. Los ojos azules se cristalizaron. No podía haber llegado tarde
Sasuke, su Sasuke estaba…
-Levántate, Sasuke- pero no comprendía por completo lo que representaba la muerte. Intentó reanimarlo, moviéndolo una y otra vez. –Por favor, Sasuke- lamió su mejilla en un intento por hacerlo reaccionar
-¿Te gusta, marica?- el moreno rió. Naruto lo miraba ahora con ira reflejada en sus brillantes orbes. La resolución de su mirada había cambiado por completo, siendo sustituida por una de odio inmenso contra su persona. Le causó gracia que el idiota creyera tener oportunidad alguna contra él, no era más que un chiquillo fenómeno, un conejillo de indias y había pagado por él. –Levántate o correrás con la misma suerte que él
Pero Naruto ya no lo escuchaba. Mantenía su mandíbula fuertemente apretada y las lágrimas no dejaban de caer, una lluvia de dolor e incomprensión que nublaba su razonamiento y sus sentidos. No lo entendía, se miró sus manos, la piel manchada con la sangre de Sasuke. Temblaban
-¡Obedece, maricón de mierda!- vociferó más molesto que antes. Naruto se volvió hacia Sasuke, su labio inferior también tembló. No entendía porque los humanos se lastimaban entre ellos. Donde él vivía no era así, todos procuraban cuidarse, los unos a los otros. Miró nuevamente al Raikage, su mente se quedo en blanco. Le habían arrebatado a Sasuke. Pero este le prometió que se iría con él. Le dijo que lo acompañaría, que estarían juntos, ambos…
Su cuello recibió el duro agarre. Naruto pataleó al ser alzado por el Raikage. Luchó con todas sus fuerzas para zafarse del monstruoso agarre pero pronto agotó sus energías. Su respiración se entrecortó y su visión se tornó borrosa. Hincó los colmillos en las comisuras de sus labios en un intento fallido por soportar la asfixia a la que estaba siendo sometido
-Si fuera tú lo soltaba- la voz de Orochimaru resonó a la distancia. El moreno aflojó enseguida el agarre para girarse en dirección de aquella víbora inmunda que lo observaba fijamente. - No quiero que tu impulsividad repercuta en mis futuros experimentos
-¿Qué demo…?
-Lord Orochimaru tiene sus razones- lo interrumpió Kabuto, acomodándose las gafas. El moreno soltó una fuerte risotada al tiempo que lanzaba a Naruto lejos de él
-Tenemos un trato, Orochimaru- le recordó furibundo. Sus fosas nasales se ampliaron por la rabia. –No quieras deslindarte
-Y yo no considero prudente que tengas trabajando a un menor de edad que encima está próximo a dar a luz- Orochimaru sonrió por el rostro desencajado del moreno
-¿Qué carajo hiciste, Orochimaru?- le espetó asqueado. Mirando con desagrado al repugnante fenómeno que se hacía ovillo en una esquina
-Dudo que logres comprenderlo aun si te lo explicamos- Kabuto intervino, ampliando su sonrisa por la conmoción generada. –Te bastara saber que mi señor y yo no tuvimos que ver nada en esto
-¿Qué es…?- el Raikage cambió su expresión por una de confusión. -¿Qué es esa cosa?- se refirió a Naruto, forzándose a verlo una vez más. En cuerpo del chiquillo se sacudía ligeramente
-No lo sabemos- admitió Orochimaru, pasando de largo hacia su espécimen. –Pero pronto lo averiguaremos- alargó lentamente su brazo hacia Naruto
-No…- el balbuceo apenas si se escuchó. –No te atrevas a tocarlo
Orochimaru cesó su movimiento para girarse hacia el moribundo chico que yacía en el suelo. Ni siquiera lo había notado cuando se acercó a Naruto. Sonrió al ver su semblante, la mirada extraviada y la sangre deslizándose por su boca. Estaba próximo a morir, quizá debería obrar bien y concederle una última petición a su favor
-Es cierto, tu tenias a mi experimento oculto en tu casa- sonrió con sorna. -¿Me dirás donde lo encontraste?
Sasuke se tambaleó al intentar levantarse, no era la primera vez que trataba de sobreponerse al dolor pero lo había escuchado todo. No sabía si era verdad pero no moriría con esa duda. Aquel sujeto que le provocaba asco había dicho que Naruto estaba…
-Naruto no es de tu propiedad- estaba seguro de tener dañada la caja torácica pero eso no impidió que se apoyara sobre sus codos para incorporarse, poco a poco. –Naruto no es un experimento- agregó en voz apenas audible. Sus piernas flaquearon pero alcanzó a apoyarse sobre el muro a sus espaldas
-Que interesante- Orochimaru se dispuso a caminar en derredor de Sasuke, analizándolo. Era increíble que poseyera tal fuerza de voluntad. Reparando en su cuerpo podía intuir que no le quedaba mucho tiempo de vida. El chico debía estar agonizando y sin embargo estaba ahí, retándolo con esa mirada vacía y profunda. Como un pozo enigmático que amenazara con exterminarlo. Pero no podía y eso en cierto modo lo divertía
-Aparentas resistencia pero estás cerca de expirar- rió Kabuto ante tal insolencia del muchacho por atreverse a desafiar a Orochimaru. Sasuke se sujetó el costado izquierdo, sentía su respiración cada vez más acelerada, como si se estuviera asfixiando
-Dijiste que Naruto está esperando…- musitó despacio las palabras para no lastimarse más de lo debido. Orochimaru se detuvo frente a él, analizando el rostro circunspecto del pelinegro. Era una pena que muriera, comenzaba a maquinar ciertos usos para su cuerpo. -¿Es verdad?
La oscura mirada se opacaba lentamente. Orochimaru decidió darle un poco de paz a tan atormentada alma, después de todo ya podía darlo por muerto
-Es cierto. ¿Eso te convierte en el padre no es así?- esta vez fue su turno de preguntar. Sasuke no respondió, en cambio sucumbió al frio que se apoderaba de su cuerpo, sentía los músculos tensarse bajo su piel. Intentó sonreír pero el gesto quedo solamente en un vano esfuerzo. Sus labios ya no se movieron. Optó por apresurarse
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Kakashi dejo a los inconscientes zorros cerca de la maleza. En el exterior, la oscuridad reinante empezaba a disiparse. Pronto amanecería y sería tarde ya para volver. Intuía que Jiraiya había intercedido, ya que, él no podía usar nuevamente el portal hasta pasados unos meses. Sin embargo, la advertencia era clara y concisa. Solo disponían de algunas horas para volver o el portal volvería a cerrarse. Además, él no pensaba irse sin Naruto. Era por ese motivo que había entrado a ese extraño universo subalterno, había vuelto por él. Pero sus posibilidades eran escasas. Naruto no lo seguiría pero él estaba dispuesto a llevárselo a la fuerza
Sabía que algo estaba mal desde que escuchó la voz temblorosa del otro lado de la cascada. Sabía también que no podían confiar en esos nauseabundos seres que amenazaban con su integridad física. Por algo había un límite entre ambos mundos. Por eso existía aquella barrera que los separaba. Y seguiría existiendo dada la reacia actitud de los humanos
Suspiró indeciso, tenía que darse prisa y ayudar a Naruto. No había de otra
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Naruto cerró con fuerza los ojos. El dolor lo obligaba a mantenerse quieto, presa de esas molestas sensaciones en su estomago, como si algo se removiera en su interior. Ni siquiera era capaz de levantarse. Tenía que ayudar a Sasuke, evitar que los humanos se acercaran a él. Al mismo tiempo pensó en sus padres y en Kakashi. Posiblemente ya habían vuelto a Konoha, si era así esperaba que volvieran sanos y salvos
-Cuéntame más abuelo- Naruto miraba atento a su interlocutor mientras se llevaba algunos frutos rojos a la boca. Escuchaba cada palabra que le relataba el anciano y se imaginaba claramente todo. Por eso le gustaba estar con él por las tardes, para saber más de ese mundo de fantasía del que tanto hablaba Jiraiya
-Los humanos son idénticos a nosotros, Naruto. Por ese motivo te confundirías si te encontraras con uno. No obstante, ellos no cuentan con ningun conocimiento sobre nuestro mundo. Son seres ignorantes que viven sumidos en vicios, evadiéndose a ellos mismos, acabando con la vida de sus semejantes- Jiraiya hizo una pausa al ver el semblante temeroso de Naruto. Había dado resultado. Quería espantar a Naruto con su relato para que el chico dejara de insistir en querer acompañarlo en sus viajes a través del portal. Aunque ciertamente no mentía, él veía con sus propios ojos la inmundicia y corrupción del otro mundo. Una serie de atrocidades perpetradas con el día a día. Se arriesgaba bastante pero se forzaba a volver nuevamente en busca de nuevos conocimientos, productos medicinales que jamás lograrían fabricar ahí. Además de perderse de vez en cuando en aquellos vicios de los que le hablaba a Naruto. Las mujeres y ese extraño brebaje llamado licor
-¿Entonces son malos?- Naruto volvió a mascar algunas bayas. Tratando de asimilar todo. Le era imposible imaginarse esa clase de cosas. ¿Por qué alguien asesinaría a su propia especie?, eso no tenía sentido
-Peor que malos. Son unas bestias abominables- profirió el anciano, dejándose caer sobre la gran roca sobre el césped. –Ten por seguro que si fueras allá- señaló la cascada. El majestuoso y cristalino flujo de agua que los abastecía de ciertos recursos, tales como los peces. –No volverías. Si te encuentras con un humano te matara- golpeó su puño, simulando un golpe
Naruto parpadeó, dejando a un lado la comida. De pronto se le había quitado el apetito
-¿Pero todos, todos son malos?- quiso saber, mirando fijamente el semblante dubitativo de Jiraiya
-Pues…- el peliblanco dudó. No quería inculcarle mentiras a su discípulo. –Puede que haya alguno bondadoso- admitió, quitándose las hojas secas del cabello. –Pero llegan a corromperse después, contagiados por la inmundicia ajena
-Gracias Ero-Sennin- agradeció el rubio, dirigiéndose nuevamente a donde su familia. Le alegraba escuchar que no todos fueran malvados. Eso significaba que podía ir de vez en cuando a ese lugar. De hecho esperaría al próximo viaje para infiltrarse en la cascada cuando Jiraiya no lo viera. Sonrió satisfecho. Ya quería saber que había del otro lado
-Sasuke- lentamente abrió los ojos. Logró divisar a Kakashi a la distancia y creyó estar soñando nuevamente. Kakashi tenía bien sujeto por la espalda al moreno mientras que el par de zorros acorralaban a los otros dos individuos para que Sasuke pudiera vaciar el contenido del galón y esparcirlo por todo el lugar, cerciorándose de no acercarse demasiado al aro de metal cuya circunferencia estaba rodeada de llamas
El dolor comenzaba a menguar. Naruto se levantó despacio, él también quería ayudar. De repente se sentía muy feliz. Sasuke estaba bien
Hizo un esfuerzo sobrehumano por terminar de esparcir el hidrocarburo. Su cuerpo se tambaleaba de vez en vez pero lejos de hacerlo ceder, lo impulsaba a terminar lo que había empezado. Ya había ensuciado su navaja con la sangre de aquel traidor de Suigetsu, no haría diferencia alguna si eran cinco o diez quienes pagaran las consecuencias. Quería matarlos, verlos arder
Su mano tembló al acercar el fosforo al costado de la caja. Lo frotó contra la lija lentamente y se volvió con dificultad hacia Kakashi. Un mareo lo asaltó, producto de la debilidad que rápidamente lo estaba consumiendo
-Vete- emitió en un murmullo. Generalizando su expresión. No se refería solo al peliplata. Ya le había alertado ni bien entraron de nueva cuenta a auxiliarlo. Solo debían hacer un poco más de tiempo y después se llevarían a Naruto consigo. Se conformaba con saber que Naruto estaría bien y de vuelta a donde pertenecía
Kakashi asintió, había hecho presión en la tráquea del moreno, con tanta fuerza que logró desmayarlo. Había aprovechado aquella brecha cuando se distrajo con otro de los humanos. Vio como Minato y Kushina se aproximaban enfurecidos hacia el resto de individuos, con sus amenazantes colmillos y determinación inquebrantable. Era su pequeño quien estaba en peligro después de todo
Sasuke trastabilló al sentir el firme agarre a sus espaldas. No quiso voltearse, la simple calidez que le proporcionaba el cuerpo de Naruto era suficiente para mantenerlo en pie
El rostro de Naruto se iluminó cuando su piel entró en contacto con la de Sasuke. Por fin estaban juntos, nadie iba a separarlos. Sasuke no era como ellos. Sasuke era diferente. El era…
-Rikudou Sennin- masculló Jiraiya, dando un gran sorbo a su bebida. Naruto se acercó más para ver que contenía el trozo de bambú pero solo pudo apreciar un líquido amarillento. –Es el único humano que posee verdadera bondad en su corazón. Sin embargo murió hace mucho tiempo- Jiraiya dejo el bambú a un lado. Naruto lo miraba fascinado. –Él deseaba la paz entre ambos mundos pero no pudo conseguirlo y por eso creo el portal. Tenía la esperanza de que alguien lograra hacer buen uso de él. No para fines egoístas, sino para la ayuda mutua. Solo así se restablecería de nuevo la paz
-¿Solo él quería la paz?- Naruto inclinó un poco la cabeza, confundido por lo dicho. Jiraiya le alborotó el cabello en señal de aprobación
-Existen rumores de que su voluntad se extendió a otros humanos pero eso no te lo puedo asegurar
Naruto giró en círculos, cada vez mas entusiasmado
-Entonces, si viene un humano aquí ¿podríamos ser amigos?
Jiraiya negó con la cabeza
-No lo creo, Naruto. Nadie debe entrar aquí jamás. Es por eso que tienes estrictamente prohibido acercarte al muro de la cascada
-Pero Rikudou Sennin quería que ambos mundos estuvieran en paz. Tu lo dijiste- le reprochó Naruto, haciendo un mohín de disgusto. –Podemos traer un humano. Aquí si existe la paz- miró a sus semejantes en completa armonía. Algunos comiendo y otros tantos jugando
Jiraiya meditó sus siguientes palabras. La única alternativa viable resultaba un tanto absurda e inverosímil. Si algún humano llegaba a aliarse con uno de ellos, podrían acrecentar ambas especies. Tanto humanos como híbridos coexistirían en paz. No obstante, era arriesgado
-Ningun humano entrara aquí. Que te quede bien claro, Naruto- se puso de pie, ignorando la expresión dolida del chico. –Solo traen desgracias- se alejó rumbo a la cascada. Naruto bajó la mirada unos instantes pero después decidió seguirlo. Quería comprobar si era cierto lo que ero Sennin decía. Quizás él encontraría a un descendiente de Rikudou
Se ocultó tras el follaje a la espera de una oportunidad. El halo de luz proveniente de la cascada lo instó a acercarse aun más. Naruto dudó en entrar pero finalmente lo hizo, viendo como Jiraiya atravesaba la luz sin ningun problema. Se prometió buscar a algún humano con las características del sabio pero nunca imaginó que le tomaría algo de tiempo
-Vámonos, Sasuke- trató una vez más, aferrándose al cuerpo del aludido. Sentía que si lo soltaba, Sasuke se desvanecería como si se tratara de un simple recuerdo. Pero en el fondo Naruto sabia que no era así. Cuando vio a Sasuke, algo en él lo atrajo sobremanera. No solo era su físico. Había cierta melancolía reflejada en los ojos negros. Como si estuviera perdido, como si necesitara ayuda. Y así era, lo había comprobado al estar a su lado. Sasuke sonreía con discreción cuando lo miraba, y Naruto le devolvía el gesto antes de tratar de llamar una vez más su atención
-Vete, Naruto- Sasuke tomó la mano del rubio entre las suyas. Estaba cálida. Quiso llevársela a los labios pero el esfuerzo fue fallido. Naruto negó rápidamente, aferrándose todavía más a su cuerpo
-Dijiste que irías conmigo. Me prometiste que estaríamos juntos
-Ya lo sé- Sasuke cerró los ojos. Sintió el ardor bajo sus parpados. No quería dejar a Naruto pero él ya no podía seguir. Con trabajo permanecía de pie, impulsado únicamente por su afán de obtener venganza y ayudar a Naruto a escapar. –Deberías saber que no todo lo que digo es cierto
Naruto contuvo el aliento, forzándose a no escuchar a Sasuke. Solo lo estaba confundiendo
-Quiero que vengas conmigo, Sasuke- sonrió a pesar del dolor que le ocasionaba la inmovilidad del pelinegro
-No… puedo- estaba llegando a su limite
-Pero tú eres un descendiente de Rikudou…
-¡Vete!- usando su ultima reserva de energía, Sasuke lo empujó. Naruto retrocedió por el fuerte impulso pero antes de reaccionar, Kakashi ya lo había tomado en brazos. Los zorros se unieron a la huida. Sasuke dejo caer el fosforo, sus pupilas se tiñeron de la tonalidad iridiscente proveniente de las llamas que rápidamente se extendieron por el lugar
Era todo. Se dejo caer de bruces en el suelo. Se sentía tan patético que incluso se rehusaba a morir. En verdad le hubiera gustado estar con Naruto…
**
-¡Tenemos que volver por Sasuke!- Naruto se removía entre los brazos de Kakashi, desesperado al mirar como la estela de humo se apoderaba de la carpa
-No podemos. Ya es tarde- jadeó Kakashi, afianzando aun más el agarre
-¡Por favor!- Naruto sollozó. Uno de los zorros se detuvo. –El es descendiente de Rikudou Sennin
-Naruto- Kakashi suspiró. –Eso es una mentira. El sabio de los seis caminos no existe. Jiraiya te mintió para que no creyeras que este mundo estaba destinado a la perdición
Pero Naruto no le creía nada. El estaba seguro de que Sasuke era el indicado
-Yo lo quiero…
El zorro empezó a correr en la dirección opuesta. Tarde se dio cuenta Kakashi de que Minato no estaba con ellos
No entendía esa fijación hacia aquel individuo que solo les había causado problemas
**
Cuando por fin las llamas se extinguieron, el zorro se aventuró a buscar entre los escombros. Convencido de la veracidad en las palabras de Naruto. Era su hijo después de todo. Y él le creía. Solo esperaba que no fuera demasiado tarde
La jaula estaba cerrada, tal como la dejo Kakashi. El zorro se escabulló por uno de los barrotes. Su cuerpo flexible le facilitó la maniobra
Escuchó un suave quejido a la distancia. Acompañado de un acceso de tos
Se aproximó velozmente en esa dirección. Los cadáveres calcinados aun humeaban en el suelo. Dos de ellos más cerca de la puerta que el tercer cadáver enorme que yacía apartado del resto
Entonces lo vio. Bajo los escombros, Sasuke yacía boca abajo. Su rostro se había teñido por el hollín y en sus manos aun sostenía el único galón con agua que se había vaciado encima tras encender el fosforo
