Buenaaas~ (owo)/ pues les cuento algo curioso: se suponía que ayer publicaría este capítulo pero como que apenas llegué a mi casa me quedé dormida ;n; ahora mismo arriesgo mi vida subiendolo mientras estoy en clases =w= pues aquí les traigo el capítulo de hoy òwó Este capítulo es un extra del trío de UmiHonoKoto que se me ocurrió a influencia del segundo capítulo del manga School Idol Diary, sin mucho más que agregar abajito les dejo unas notitas extra, nos leemos~ =w=
P.D: Contiene KotoUmi, un ligero HonoKoto y UmiHono, pero principalmente el primero =w=
-¡¿Cómo puedes ser tan irresponsable?! Solo tenías que hacer la tarea, ahora tendrás que hacer el doble de deberes que uno hace normalmente durante la Golden Week, ¿Sabes qué significa?- regañaba el peli azul al castaño, desde otra perspectiva podría considerarse hasta algo cómico del cómo estaban.
Se encontraban en la casa del sermoneado castaño, específicamente en su habitación, aunque de seguro en el piso de abajo se escuchaba la que le llegaba al pobre, ni sus padres le reclamaban tanto, aunque ya estaban acostumbrados a aquel panorama que hasta su hermano menor ignoraba en casos así. El chico se encontraba sentado sobre sus piernas en un cojín con la cabeza gacha, tenía las manos en sus rodillas encogiéndose levemente mientras era regañado por su mejor amigo, quien estaba parado de brazos cruzados frente a él, con un aura algo peligrosa rodeándole, mientras que en la distancia la única mujer del trío se encontraba tomando su té mientras intercalaba su mirada entre el castaño y el peli azul, esto podría terminar de forma peligrosa y lo sabía, pues ya uno había salido con un ojo morado en alguna ocasión por las peleas de siempre.
El castaño debía unas tareas pendientes del mes el cual tenía que entregarlas ese día, cosa que no hizo y que por lo mismo tendría que hacer esa tarea, más la que entregan en la Golden Week y sumado a tarea extra, además de su trabajo en la panadería tenía poco de vacaciones ese año…
-V-Vamos Umi-kun… No es para tanto- sonrió nerviosamente el chico levantando ligeramente la mirada, cosa que se borró completamente al ver la tensa mirada de su amigo.
-¿"No es para tanto"?- dijo pisando nerviosamente con el pie tratando de liberar su impaciencia, el castaño juraría ver una vena sobresaltando de su sien. -¡Tú mismo dijiste que nos esforzáramos para tener toda la semana libre! ¡No cumples ni tus propias metas!- explotó el mayor de los tres.
-¡No es como si tu fueras perfecto, niño inteligente! Además, ¡¿Por qué me regañas?! ¡Ni que fueras mi madre! Solo sabes regañar esto y aquello, "Haces mal esto", "Así no se hace", "Deberías estudiar más"- se defendió Honoka mientras se ponía de pie parándose de frente al peli azul, reflejando tanta molestia como el otro chico en ese momento, Kotori ya sentía que esto se volvería una lucha sangrienta y pensaba que ya debería intervenir, pero antes de poder decir nada el castaño se adelantó. -¡Si solo sabes regañar te saldrán arrugas en la frente! ¡Eres un tacaño y un amargado!
Esas palabras cayeron como piedras sobre el ambiente, y Honoka se dio cuenta tarde de ello, puesto a que cuando notó lo que había dicho al ver a Umi vio como una peligrosa aura lo rodeaba y completamente enojado lo miraba a la cara.
-¡Al menos no tenía miedo a la gente disfrazada en Halloween a los 11 años!- lo incriminó.
-¡Pues tú le tenías miedo a los conejos a los trece!
-¡Eso es porque su mirada me daba miedo!
-¡Y a mí me dices infantil!
-Se desviaron del tema…- pensó la pajarita sintiendo una gota de sudor correr por su mejilla. -Ah… Cálmense por favor…- Trató de decir la chica sin efecto debido a que los dos seguían discutiendo como si no hubiera un mañana. Sabía cómo eran esos dos, después de todo son amigos de la infancia y Kotori más que nadie sabía sobre lo infantil que puede llegar a ser Umi y lo competitivo que podía llegar a ser Honoka. Pero también era preocupante que por cosas así antes terminaban tirados en el suelo peleándose a puños.
-¡Honoka! ¡Escúchame cuando te estoy hablando!
-No te escucho, lalalalala- se tapaba los oídos el castaño mientras se sentaba en la pequeña mesa en la cual estaban comiendo antes de que todo empezara, sobre esta había un platillo con manjuus, del cual solo quedaba uno y Honoka rápidamente se lo llevó a la boca, pero después de sentir el sabor de este se arrepintió en seguida. Tanto Honoka como Kotori sintieron como la habitación bajó diez grados en unos segundos, y al dirigir la mirada al peli azul se supo rápidamente la razón.
-Ese… era mi manjuu…- dijo con tristeza Umi para luego cambiar a un aura completamente furiosa y tomar al castaño del cuello haciendo que este se levantara hasta unos centímetros por arriba del piso.
-L-Lo siento…- trató inútilmente de calmar al mayor, sabiendo aun así que sería inútil debido a que le había "expropiado" el privilegio de comer tu comida favorita recién cocinada. -Convenceré a mi padre que te prepare más así que…
-Me la pagaras enano…- le interrumpió el peli azul con un tono de voz innatural en alguien calmado como era normalmente.
-¡No soy un enano!- gruñó el castaño para luego encogerse al sentir como la tensión en el puño de su amigo se apretaba en su camisa, haciéndole soltar un chillido muy poco varonil.
-¡U-Umi-kun!- levantó la voz la menor del grupo, haciendo que el nombrado detuviera su puño levantado en dirección al oji azul quien tenía los ojos firmemente cerrados.
-¡Me voy a casa!- dijo de nueva cuenta el chico tomando su bolso que descansaba sobre la cama del castaño y se la subió al hombro, sin mirar a ninguno de los dos se dirigió a la puerta. -Kotori, gracias por ayudarme con la tarea- dijo más calmado, antes de salir y cerrar la puerta con fuerza.
-U-Umi-kun…- alcanzó a decir antes de escuchar el portazo, pero ya era inútil, pues el nombrado ya estaba bajando las escaleras. La chica suspiró y miró la ahora cerrada puerta con un poco de tristeza. -… Ya se fue…- pensó en voz alta. Dirigió su mirada a su otro amigo que estaba sentado con los brazos cruzados dando espalda a la puerta, Kotori desde su asiento podía ver el mohín que tenía en el rostro que poco a poco se transformó en un puchero y sus ojos se llenaron de lágrimas.
-¡Uwaah Kotori-chaaan!- chilló Honoka tirándose sobre la chica mientras la abrazaba desde la cintura, la chica solo pudo sonreír ante la reacción infantil de su amigo. -¡U-Umi-kun piensa que soy un tonto!- sollozaba el chico restregando su rostro en el pecho de su amiga, quien palmeaba su cabeza en un gesto maternal.
-Que tierno…- se rio internamente la joven. -Si Umi-kun lo viera así le daría una sonrisa y lo perdonaría…
-¡Umi-kun es un tonto!- refunfuñó entre lágrimas. -Tonto, tonto tonto…- decía en una especie de mantra extraño. -¡Pero quien dice "tonto" primero es más tonto aún!- ya había dejado de llorar pero las lágrimas todavía se asomaban por sus ojos.
-Tranquilo Honoka-kun, ya se le pasará mañana tu tranquilo- decía en tono maternal la chica abrazando al castaño por el cuello, el chico aún con un puchero en su rostro asintió. -Seguro está enojado consigo mismo por haberse molestado por algo así- susurró más para sí la chica, sintiendo como un sonrojo se subía a sus mejillas y una sonrisa más amplia se acomodaba en su rostro. Hace tiempo se sentía así, pero prefería dejarlo de lado por ahora, ya que era hora de hacer de mediadora entre los dos infantiles de sus amigos.
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-¡Hya-men*!- gritó el joven mientras cortaba el aire con su bokken*.
(Hya-men: Kiai o grito que se da al dar un golpe en la cabeza del oponente. Bokken: sable de madera empleado en el Kendo)
El peli azul se encontraba entrenando kendo tarde por la noche en el dojo, su madre le preguntó el porqué de esto ya que era algo que generalmente no hacía debido a que después le costaba más dormir, pero no veía otra forma de desquitarse por culpa del idiota de su mejor amigo lo llegaba a fastidiar a niveles que ni él mismo sabía que podría alcanzar en una simple discusión por un manjuu. Luego de darle la excusa a su madre de que pronto entraría a una competencia lo dejó tranquilo y el volvió a adentrarse en sus pensamientos. ¿Por qué siempre terminaba peleándose con el castaño si él nunca había golpeado a alguien con intenciones tan infantiles? Aunque ellos desde pequeños que solucionaban las cosas a golpes, aunque solo en contadas ocasiones, últimamente ya no pasaba…
-Pero era mi manjuu…- pensó en voz alta el joven, antes de mover los pies y tajar nuevamente con su sable, siendo interrumpido por la voz de su madre desde su hogar, a un par de metros del dojo.
/Umi, Kotori-chan al teléfono, ¿Le digo que llame después?- El chico se desconcentró al escuchar el nombre de su mejor amiga tropezándose y cayendo de bruces al piso debido a que se había tropezado con su hakama*. Por suerte su madre no lo vio en tal ridícula posición y se levantó todavía con la nariz roja. -¿Umi?- preguntó nuevamente su madre a lo que el chico se apresuró en ir hasta la puerta.
(Hakama: Pantalón largo de tela gruesa que se usa en el entrenamiento de Kendo y otras artes)
-¡Dile que ya voy!- alzó demasiado la voz para su gusto. Pero poco le importó, ya que después de todo Kotori lo llamaba. Desde hace unos años que sabía lo especial que lo hacía sentir su amiga de la infancia, pero prefería ocultarlo para no poner en peligro la amistad de los tres…
Luego de una ducha rápida se puso el pantalón del pijama y una toalla en el cuello dejando que se secara antes de ponerse su polera dejando a la vista su torso y fue a recibir la llamada.
-K-Kotori, lo siento, estaba entrenando- se excusó rápidamente al tomar el teléfono, ganándose una pequeña sonrisa de parte de su madre que se dirigió a la cocina, dejando a los dos jóvenes hablar tranquilos.
/A-Ah- se sobresaltó la chica ante la voz repentina y apresurada de su amigo, pero luego de unos segundos para procesar la información sonrió levemente. -No pasa nada Umi-kun, después de todo te llamé de forma repentina…- le restó importancia la chica para luego darse cuenta de algo que captó su atención. -A todo caso… ¿Por qué entrenando tan tarde? A ti no te gusta entrenar de noche, Umi-kun- preguntó con curiosidad la chica, sabiendo la respuesta.
-A-Ah, eso…- trató de decir nerviosamente el chico buscando una excusa que no llegaba a su mente, la chica sonrió para sí misma mientras se recostaba en su cama y abrazaba su almohada favorita contra el pecho.
/¿Será que estas frustrado por discutir con Honoka-kun?- dijo en tono de burla la chica, sintiendo como la respiración de su amigo se cortaba dándole la razón.
-Uhm…- suspiró simplemente el chico avergonzado, agradecía que la chica no lo estuviera viendo en esos momentos, ya que estaría riéndose de su cara sonrojada. -Si lo sabes no preguntes…- refunfuñó el chico apoyándose en la pared del pasillo y sentándose en el piso para mayor comodidad.
/Jeje- se rio traviesa la chica, risa que hizo sonrojar al chico y hacer que una media sonrisa acomodara su rostro, esa chica siempre lograba tranquilizarla de una u otra forma, mejor que entrenar artes marciales durante la madrugada.
-A todo esto… No es que me desagrade hablar contigo, pero ¿Por qué llamabas?- cambió de tema el peli azul haciendo que la chica reaccionara y su sonrisa se mostrara nuevamente acompañada de un leve sonrojo.
/Hay algo importante que quiero darte mañana, quiero que vengas a mi casa- dijo tiernamente haciendo énfasis en "importante", logrando que de alguna forma el chico sonrojara de nuevo. -Por favor- dijo en un tono suplicante al que nadie se podía negar.
-…- El chico tardó en contestar al haber sido flechado por la imagen de la chica haciendo su típica pose cuando quería algo de alguien, para luego suspirar con resignación y sonreír nuevamente. -Eres injusta, Kotori…- hizo un mohín que hizo reír a la chica. -Iré.
/Gracias, Umi-kun~
Luego de hablar unos minutos más a la menor colgó con la excusa de que tenía que dormir, una corta despedida pasó y el peli azul se quedó con la oreja en la bocina un par de segundos antes de poder reaccionar. Tanto había pasado concentrado en la voz de la chica que se le olvidó completamente preguntarle qué tipo de petición quería hacerle el día siguiente…
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-Ah, Umi… kun…- saludó la madre de Kotori y directora de la preparatoria Otonokizaka que había abierto la puerta con una sonrisa que se borró rápidamente ante el aspecto del chico, se encontraba pálido, despeinado y con ojeras, síntomas fijos de que no pasó muy buena noche.
-K-Kotori…- trataba de decir el peli azul tratando de recuperar el aliento, pues había salido corriendo de su hogar para llegar temprano a casa de la peli gris, distintas preguntas se formulaban en su cabeza de parte de la chica de ojos dorados, una más vergonzosa que la otra, -Malditas hormonas- pensaba el chico con frustración cuando se removía en su cama aquella noche, y pensar que por una chica podría llegar a terminar así de demacrado…
-E-Esta arriba… En su habitación… pasa- le invitó la progenitora de la pajarita todavía algo impactada por el aspecto del siempre correcto y presentable Umi. El chico simplemente trató de ignorar su mirada y entró al recibidor, donde se sacó sus zapatos dejando una bolsa que trajo a un lado y subió por las conocidas escaleras del hogar Minami.
Apenas subió escuchó la alegre voz de Kotori, -¿Estará hablando por celular?- se preguntó el peli azul sin darse cuenta que apuró el paso hasta llegar a la habitación correspondiente, de la cual en la puerta colgaba un pequeño letrero de pájaro gris con un moño verde. Sin mucho rodeo abrió de golpe la puerta haciendo oscilar el cartel ante la fuerza aplicada.
-¡Umi-kun! Bienveni… ¿do?- lo saludó la peli gris deteniéndose un poco al ver el aspecto demacrado de su amigo. -¿Te pasó algo? Tienes cara de estar enfermo…
Pues la verdad es que sí, la tenía, pero más pálida debió de haber quedado al ver realmente con quien hablaba la peli gris, quien no era nada más ni menos que el idiota de Honoka quien se encontraba abrazándola de la cintura. Obviamente había olvidado completamente que estaba molesto con el castaño al tener toda su mente y espíritu tratando de adivinar qué era lo que quería Kotori, pero ahora que se encontraba en esa situación sus pensamientos empezaron a volar nuevamente.
Tratando de dejar sus celos de lado al ver la cercanía de sus cuerpos, relajó sus puños y bajando la mirada agitó la cabeza hacia los lados y golpeó sus mejillas con las palmas.
-¡Kotoriiii!- gruñó el chico de ojos miel acercándose a paso firme, haciendo que la chica se levantara y retrocediera mientras solo sonreía y reía nerviosamente. -No me habías dicho que Honoka estaría también- le dijo con un tono más acusatorio que molesto, a quien podía engañar, no podía reclamarle nada a la chica.
-¿Eh~?- se hizo la que no sabía nada poniendo un dedo en su mentón. -¿De veras?- sonrió sacando la lengua y pestañeándole al chico, haciéndolo retroceder de inmediato con un sonrojo en las mejillas.
-Esto…- murmuró el inquieto castaño que se removía nerviosamente en su lugar.
-Honoka…- empezó a decir el joven de ojos miel ahora mirando al castaño que seguía recostado en la cama de la chica, sentado sobre sus rodillas y removiendo sus palmas nerviosamente entre estas. Tenía cara de culpable y arrepentido, cosa que hizo a Umi retroceder unos pasos. -¿Cómo le digo que no estoy molesto?- pensó primero el chico -Más bien, ¿Cómo le digo que ni si quiera recordaba que estaba molesto?
-Um…- Trataba de gesticular nerviosamente el chico sin encontrar las palabras, para luego indicar lo que tenía a su lado haciendo que Umi se acercara donde indicó, viendo el cuaderno de su mejor amigo reposando a un lado de la cama, al abrirlo se sorprendió al ver como la mayoría de ejercicios y tarea pendiente estaban maravillosamente avanzados, sorprendido al peli azul que miró con asombro al castaño, recién notando las ojeras que tenía bajo los ojos. -Umi-kun, sobre ayer…
El chico se quedó en silencio un par de segundos, en los cuales el oji miel sonrió y sacó uno de los potes que guardaba en la bolsa de plástico que cargaba consigo y presionando el objeto en la frente del castaño haciendo que este se sobresaltara ante el frío del mismo y saltando hacia atrás, se golpeó la cabeza contra la pared para luego irse de lado y caer directamente al piso de cara.
-Ouch… ¡Me duele! ¡Kotori-chan mi nariz duele! ¡Me tendré que operar!- lloraba como un bebé el castaño con los ojos lagrimosos y la nariz completamente roja pero sin llegar a dejar caer sangre, la chica de cabellera grisácea se acercó rápidamente al oji azul tratando inútilmente de calmarlo.
-¿Te encuentras bien…?- Le preguntó amablemente el peli azul con una sonrisa en el rostro, mientras extendía su mano al castaño, quien dejó de llorar de inmediato y sonrió como un perro a su dueño y tomó la mano de Umi ayudando a levantarse con esta.
-Tehehe~- rio nerviosamente el castaño ya de pie, rascándose la nuca y mostrando su blanca dentadura.
-Quien pensaría que podrías terminar casi todo en una noche, si te lo propones puedes hacerlo- le dijo en un tono paternal el peli azul, sonriendo con resignación mientras su amigo hacía un puchero.
-No empieces- bufó el chico. -Además Kotori-chan me ayudó- sonrió ampliamente, notando esta vez el ceño fruncido del oji miel al decir que él y Kotori pasaron tiempo juntos, además esto sumado a la forma en la que la chica lo seguía con la mirada, en un segundo todo hizo click en su cabeza y sonrió esta vez más dulcemente. Ya encontraría una manera de aprovecharse de aquella información. -A todo esto Umi-kun, ¿Qué traes allí?- preguntó con curiosidad el castaño de nueva cuenta fijándose en la bolsa que todavía llevaba el peli azul en la mano.
Este sonrió y se sentó en la mesita que había en la habitación y sacó de las bolsas unos pequeños potes de helado de vainilla, frutilla, ron y pasas, chocolate y demás, cosa que hizo brillar tanto los ojos del castaño como los de la peli gris, pues ambos eran fanáticos a los dulces.
Comieron mientras hablaban sobre lo que harían durante la Golden Week, Umi se sorprendió al ver que Honoka de verdad iba en serio de terminar toda su tarea en los primeros días, dejando la mitad de la semana para pasarla juntos, cosa que los alegró a los tres pues ese sería su último año de secundaria y nadie sabía sobre las cosas que podrían pasar en un año o dos.
En un momento dado el castaño captó las miradas indirectas que se daban sus amigos y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, sin llamar mucho la atención se levantó y caminó tranquilamente a su mochila, luego de hacer lo que quería se acercó a sus amigos por detrás y los juntó a los tres en un abrazo grupal a lo que Kotori rio dulcemente y Umi se sonrojó hasta las orejas mientras reclamaba. Luego de un par de maniobras Honoka logró su cometido de hacer que aquella pareja se acercara más haciendo rozar sus mejillas a lo que se sonrojaron en el acto separándose y, tal como tenía planeado, una alarma con el tono habitual de llamada del castaño empezó a sonar y salió de la habitación para "contestar una llamada" mientras le guiñaba el ojo al peli azul, dándole a entender las intenciones de su amigo.
Unos minutos de silencio se alargaron en la habitación mientras Kotori jugaba con la cucharita de helado mientras trataba en lo posible de intentar que su pecho dejara de palpitar y de que el calor bajara de sus mejillas. Por otro lado, Umi igualmente sonrojado estaba más concentrado ordenando sus pensamientos y pensando en lo que decir a continuación.
-Gracias por lo de hoy…- murmuró el joven en un tono casi audible, pero no imperceptible para la peli gris quien contuvo una risita nerviosa.
-¿A qué te refieres Umi-kun?- Sonrió inocentemente la chica a lo que se ganó una mirada molesta del peli azul. -No es nada, es lo menos que puedo hacer por mis amigos- dijo con una sonrisa juntando sus manos. Antes de poder seguir la charla Honoka volvió con té, cosa que Umi le reclamó de no hacer cosas sin permiso.
Mientras una nueva discusión daba a lugar, Kotori sintió un déjà vu, de ella sentada en una esquina de la mesa bebiendo tranquilamente su té mientras veía como una nueva pelea empezaba entre peli azul y castaño.
-…- suspiró con resignación e interrumpió la pelea haciendo que ambos se calmen de una vez. Aunque quizás debería, este tipo de cosas no le molestaban, Umi y Honoka a veces se peleaban, aunque nunca se habían peleado por algo que Kotori hiciera, no podía evitar sentir un poco de envidia al verlos, pero dejaba eso de lado con tal de ver aquella sonrisa en sus rostros porque después de todo esos dos infantiles adolescentes -…Son el tesoro de mi vida- terminó diciendo en voz alta, ganando un sonrojo de Umi y una amplia sonrisa de Honoka, quien no faltó en saltar sobre ambos y hacer un abrazo grupal acompañado de risas y cosquillas. -No los cambiaría por nada en el mundo- pensó Kotori sonriendo nuevamente.
Bueno pues... que tal ese Umi sin polera? êwê okno, pues ahora tenemos un ruso y un arqero exhibisionistas, me encantsn 7u7 A lo que iba, pues ahora no pondré límite para publicar capítulos pues estoy muy ocupada con los examenes de fin de año y no podré vivir para contarlo si desapruebo alguna materia ;n; durante vacaciones me centraré en escribir así que allí tendran capítulos más seguidos, wsto sumado a uno que otro proyecto que tengo planeado a futuro que publicaré de vez en cuando, así como el fanfic abandonado de generación anterior xD bueno pues ahora las reviews del cap pasado =w=
nozelichi: Lo se =w= son unos pinches imanes xD
CuttingEdge19: Pues un pequeño spoiler sería que la primera aparición de Nico será cuando Eli ya sea presidente, bueno aunque no será su primer aparición directa, ya que ese sería en el segundo año =w= y pues adivinaste bien, Nico es hombre y si, hara que Elicchi se ponga celoso 7u7
kohitsucchi tru: Nozomo lo cautiva con sus dos grandes y misteriosos... ojos 7w7 pues tu pregunta sexy en un capítulo especial de estos tres... pues creo que sí, pero en la historia principal no apareceran al menos hasta segundo año. Pero por ahora lo más probable es que solo aparezca Yukiho por Arisa xD uhhh preguntar durectamente ewe pues soy un humunculo a mucha honra xD
danielglark: Me alegra que te alla gustado! =w= y pues sobre la sequía cerebral pues... no hay problema ya tengo varias ideas òwó y pues espero que te siga alegrando mi fanfic~
Bueno pues como ya hice el avance sexy antes...
Nos vemos~ \(^3^)
