Voldemort se vio obligado a escuchar un rato mas aquella música tan estruendosa. Por Merlín, como eran los jóvenes de hoy en día...

-¿Te apetece ir al parque?-preguntó entonces la muggle mal educada sacándolo de sus pensamientos, por fín había parado la música.

-No-respondió con su típico tono frío y siseante.

-¿Y a la heladería?

-No.

-¿Y al zoo?

-He dicho que no.

-Pero si allí hay serpientes-comentó la muggle con una gran sonrisa.

El mago tenebroso la miró mucho mas interesado.

-¿Quieres que vallamos?-repitió la muggle.

-He decidido que iremos al zoo-dijo Voldemort como si la idea hubiese sido suya, tan digno como cuando estaba en una reunión de los mortífagos.

-¡Genial! Pero tendremos que camuflarte un poco-decidió Amy mirandolo con ojo crítico.

-¿Como dices?-preguntó amenazadoramente.

-Es que podrían confundirte con una serpiente-se burló ella.

-No pienso disfrazarme.

-No vas a disfrazarte, vas a cambiar de "look"-puntualizó la muggle con otra gran sonrisa que producía escalofríos-espera aquí, que ahora vuelvo.

Voldemort tragó saliva mientras la muggle salía de la habitación medio corriendo. "¿Que se propondrá esta muggle ahora?" pensó, no tuvo que esperar mucho, porque al poco apareció la muggle con un montón de ropa en las manos.

-Mira, lo he sacado del armario de mi padre, la mayoría es ropa negra, se que te encanta-añadió con una sonrisa lunática.

-Es que soy Lord Voldemort-dijo hinchando el pecho muy digno-y como mayor mago tenebroso en el mundo...

-Cof cof creído cof cof.

-... No puedo ir por ahí como si me hubiese vomitado un arcoiris encima. Como a otras-añadió mirandola críticamente.

Amy se miró su ropa: una camiseta de tirantes blanca con rayas gruesas de muchos colores y unos pantalones de deporte verde.

-¿Que pasa con mi ropa?-preguntó de brazos cruzados-yo al menos no parezco un gótico.

-¿Que es un...?

-Venga, ponte esto que luego la cola para las entradas es muy larga-cortó Amy y le pasó la ropa.

Voldemort observó la ropa, que después de todo no estaba mal; unos pantalones largos y una camisa negros, fue a quitarse la túnica cuando se dio cuenta de que la muggle se había sentado en su cama y lo miraba de una forma muy inquietante; con los ojos muy abiertos, casi sin pestañear y pegando pequeños botes en la cama.

-Eh...

-¿Si?-preguntó la muggle sumamente interesada.

-¿Podrías...?
-¿Si?

-¡Que te salgas!-explotó el Lord oscuro.

-Ah... que quieres cambiarte en privado-dijo con parsimonia y saboreando cada palabra.

-¡Si, muggle!

-De acuerdo-sonrió y salió de allí.

Voldemort suspiró. Ya era oficial: la muggle estaba casi peor que Bellatrix. Ah, eso le hacía recordar su mundo, donde era respetado y temido, donde no existían libros ni películas del Niñito Sobreviviente.

Un momento después, salió de la habitación y se encontró a la muggle esperando sentada en el suelo, soltó una risita por debajo.

-¿Que te hace tanta gracia?-preguntó enfadado; el en el espejo se había visto genial. Aunque fueran ropas muggles.

-Es que estás muy cambiado-se rio-bueno, ahora vamos a ver como podemos disimular esa calva reluciente, esa nariz invisible, esas cejas inexistentes y esos ojos de serpiente fumada.

-¿¡QUE HAS DICHO!-gritó Voldemort y la apuntó con su varita de nuevo, Amy se llenó una mano a la cabeza.

-¿Aun estás con esas? Sabes que no funciona.

-¡Si funcionase tu estarías muerta!

-Estarías, estarías,...-farfulló Amy burlona-vamos a ver como disimulamos tu... eh... parecido con las serpientes-entro en su habitación y comenzó a rebuscar en los cajones de su armario-¿que tal esto?

Fue hasta Voldemort, que estaba sentado en la cama y le puso un gorro de pesca y unas gafas de sol rosas.

-Perfecto.

-Perfectamente horrible-la corrigió el mago quitándose las gafas mientras la muggle comenzó a reirse-no pienso ponerme esto.

-Prueba estas otras-le pasó unas normales de color negras (y sin gatitos rosas dibujados), Voldemort se las puso y Amy no pudo evitar revolcarse de risa por el suelo.

-¿De que te ríes ahora?-preguntó enfadado quitándoselas de golpe.

-¡Es que te pareces a PitBull!-exclamó entre risas-Eres Quien Tuh Ya Sabeh

La muggle volvió a sufrir un ataque de risa mientras Voldemort trataba de buscarle sentido a aquellas palabras.

-No voy a llevar gafas-se negó ante la perspectiva de parecerle cómico a aquella repugnante muggle.

-Pues entonces vale, procura no llamar mucho la atención-dijo entre risas-cojo el dinero y nos vamos. Y si te portas bien te compraré un helado-añadió con una sonrisa burlona, Voldemort la miró con odio pero no contestó.

Después de coger el bolso y las llaves, la muggle y el mago tenebroso salieron a la calle, la primera salida de Voldemort desde que llegó a ese repugnante mundo.

-Vamos a tener que coger el tranvía, te va a gustar-informó la muggle, que caminaba con su típico paso a base de saltitos-es como el metro pero sin ser bajo tierra.

-Que bien-respondió sin emoción ninguna, al final no se había puesto ni el gorro ni ningunas gafas de sol, y tenía mas o menos el aspecto que tenía en Harry Potter y la Orden del Fénix, (cuando Harry cree verlo en la estación del expreso de Hogwarts).

La gente se quedaba mirando a Voldemort, pero ninguno de los dos les hacía mucho caso, hasta llegar a la parada del tranvía, había mucha cola y el vehículo estaba ya aparcado.

-¡Que suerte!-exclamó la muggle, entonces reparó en la de gente que había, tomando una súbita decisión se colocó detrás de Voldemort y comenzó a usarlo para apartar a la gente a su alrededor-¡Paso! ¡Abrid paso a Lord Voldemort! ¡Hacedlo si no quereis que os lance un Avada!

La gente los miraba raro, pero abrían paso cuando se fijaban en el rostro de serpiente de aquel hombre que tenía una expresión de "Ayúdame Salazar" y era empujado sin ningún miramiento por aquella chica que gritaba con una gran sonrisa.

Una vez sentados en los asientos del tranvía, se dieron cuenta de que la gente no se habían sentado cerca de ellos, pero si los miraban con atención y temor (a Voldemort), el mago Tenebroso se sintió por un momento como si hubiese regresado a su mundo.

-Ahora si que estamos llamando la atención-observó Amy sin importarle en realidad.

-Aprende de ellos, muggle-ordenó Voldemort-ellos si me tratan con respeto.

-¿Respeto?-preguntó ella-actuan por miedo, como todos.

Voldemort se quedó reflexionando sobre sus palabras un momento, pero luego se encogió de hombros.

-Pero al menos no me tratan como tu, maleducada muggle.

-¿Maleducada yo? ¿quien es el que siempre está llamandome "muggle" en vez de "Amy"?-preguntó ella-por lo menos podrías llamarme por mi apellido.

-No.

-Pues llamame Amy-pidió ella.

-No.

-¿A que te monto un pollo impresionante?-le amenazó la muggle señalándole con un dedo.

Voldemort no se lo podía creer ¿le estaba amenazando? ¿esa repugnante muggle le estaba amenazando a él, Lord Voldemort? Ademas... ¿Montar un pollo? ¿Que crucios era eso? Pero por cuestiones de dignidad no se lo preguntó. Quizá tuviese algo que ver con montar un espectaculo con un pollo, pero como no había ninguno sonrió satisfecho:

-No puedes darme órdenes.

-Ya verás-dijo ella, y se puso de pie y sin motivo alguno empezó a gritar-¡Ahh! ¿Como has podido Voldy? ¡Yo confiaba en ti!

-¿Que haces?-preguntó Voldemort comenzando a ponerse nervioso por las miradas que les dirigían los demás pasajeros desde su respectiva distancia, como si estuviesen contagiados-¿De que hablas? No me llames Voldy.

-¡Ya no me quieres!-gritó dramáticamente-¿por qué no me clavas directamente un puñal en el corazón? ¡Sería menos doloroso!

-Maldita muggle, callate-murmuró Voldemort comenzando a sentir verguenza ajena.

-¡Encima no recuerdas ni mi nombre!-se siguió quejando ella gritando.

-¡Si que lo se!-exclamó para que los muggles dejasen de murmurar.

-¿Cual es?-preguntó ella mirándolo de brazos cruzados.

-Es...-se lo pensó un momento ¡maldición! ¡Si lo había dicho muchas veces!-Amanda.

La muggle lo miró con odio.

-¡Es Amy, frente-nuca!-gritó la muggle insultando su calvicie.

El mago tenebroso se quedó con la mandíbula desencajada y automaticamente se llevó las manos a su cabeza, palpando su calvicie y mirándola con ganas de estrangularla allí mismo y la boca abierta de par en par.

De pronto el tranvía llegó a su estación.

-Ah, ya hemos llegado-comentó Amy con una gran sonrisa, como si no hubiese estado gritando como una descosida y dejando a Lord Voldemort y todos los muggles que allí habían totalmente confundidos.

-¡Vamos, Voldy!-le llamó la muggle cariñosamente.


Voldemort: ¿¡Como te atreves a llamarme así, sucia muggle!

Amy: ¡Te he dicho que es Amy!

Voldemort: ¡Me da igual! ¿Por qué me has gritado de esa forma?

Amy: Eso era montar un pollo.

Voldemort: ¡Pero si no había ninguno!

Amy: *Facepalm* Aun tienes mucho que aprender