No me pertenece KHR
-¿Por qué no te mudas conmigo? -Enma pregunto.
Tsuna lo vio con sus ojos llenos de sorpresa, la propuesta era tentadora, muy tentadora pero la emoción desapareció cuando la imagen de su madre llego a su cabeza.
-No puedo Enma, mamá me dejo con Giotto hasta que ella regrese de Italia.
-Ella te abandono. –Enma dijo sin rodeos. Tsuna no dijo nada se quedó callado, las partículas de polvo brillaban con la escasa luz del pasillo. El ceño de Giotto se profundizo, estaba apoyado cerca de la puerta que abrió sin que los chicos se dieran cuenta, lo que dijo el amigo de su hermano fue muy cruel.
-Lo sé, Enma lo sé, aun así haré lo que mi mamá dijo. Me quedare con mi hermano hasta que ella regrese casada con ese hombre. –hubo un suspiro de resignación por parte de Enma, si Tsuna lo decidió no podía hacer nada más.
-¡Ah, Enma! ¿Sabes a quien vi hace poco? –Tsunayoshi dijo con clara emoción en su voz -¡Reborn! Lo vi hace poco, sigue siendo el mismo. –dio una risita. Sabía que Enma al principio no le gusto el hombre italiano, decía que era demasiado descarado y también era un pervertidos; cuando leyó una de sus novelas el chico pelirrojo estuvo rojo como su cabello por media hora, demasiado explícito.
Enma empezó a tener confianza con Reborn, después que Tsuna tenía que ir todas las tardes a su apartamentos para hacer ridículas tareas, tenía que acompañarlo no podía dejar a ese hombre pervertido a solas con su inocente y torpe amigo (aunque también sea igual) el hombre de traje los ayudo en tantas ocasiones, que Enma solo le quedo reconocer a Reborn como un hombre pervertido pero confiable.
G se acercó a su amigo, su cara tenía una sonrisa descarada, podía ver que su amigo estaba muy lejos de la reunión por estar como una madre celosa, que cuida a su hija virgen de su novio.
-Giotto, puedes darles un poco de privacidad. –G dijo riendo entre dientes. Giotto volvió a ver a su amigo con la expresión amarga.
-¿De qué hablas?, les estoy dando su privacidad. –G rio con descaro.
-¡Si claro!
La puerta se abrió completamente dejando ver a los adolescente, Tsuna tenía un gran sonrojo en su mejillas haciendo alzar las ceja de G y Giotto ¿Cuál era el motivo?
Tsuna de inmediato dijo que terminaría de servir la cena, dirigiendo a Enma que se sentara con Gokudera y Yamamoto. Enma al ser alguien introvertido se sentó en silencio; Yamamoto se puso de pie diciendo que iría ayudar a Tsuna dejando a Gokudera y Enma en un incómodo silencio.
Enma sentía sus palmas de las manos sudadas, tenía que hablar algo pero no sabía que. Sus nervios lo estaban ahogando y el ceño de Gokudera no ayudaba murmurando algunas cosas indescifrables.
-¿Eres el novio de Tsuna? –sorprendente fue Gokudera que rompió el silencio.
-No, solo somos amigos; aunque Tsuna me pidió que actuara como su novio para un tipo que tiene celos, según lo que me dijo Tsuna el chico tienes celos injustificables, creo que su nombre es Hayato. –Enma dijo sin saber que cometió un error.
-Hayato, Enma la cena esta lista vamos a comer. –Asari dijo acomodando los platones llenos de sushi que trajo desde el restaurante. Los ojos de Enma se abrieron, vio al chico de cabello plateado se levantó sin decir nada, Enma se rasco la mejilla, suspirando se puso de pie.
Llego donde estaba su amigo de la infancia, con esos fascinantes ojos carmesí miro a Tsuna que lo vio con cara interrogativa. –Lo siento, no sabía que era él. –Enma dijo haciendo más confuso a Tsuna.
La cena paso sin percances, Giotto de vez en cuando dando una mirada a su hermano que susurraba y luego esas risitas eran un poco incomodas a los ojos de él, la complicidad que tenían los dos adolescentes eran demasiado grande para que nadie pueda penetrarla.
Yamamoto se le escapaba un Haya-chan haciendo a Gokudera sonrojarse y después dar una cadena de insultos. Los mayores no estaban muy lejos Daemon de vez en cuando decía bromas inapropiadas a Alaude o a G, Lampo y Asari que robaban la comida de G cada vez que el pobre hombre se distraía al pelear con su hermano o Daemon. Cuando todo termino todos se fueron felices con sus estómagos llenos, con la promesa que el próximo mes tendrían la misma reunión como la han hecho desde hace diez años.
Enma le dio la dirección a Tsuna de donde viviría, el edificio se llama Royal Namimori, un edificio enorme que quedaba cerca de la escuela. Yamamoto se fue con la promesa de volver al día siguiente para ir juntos a la escuela; por fin regresaría. También empezaba a trabajar.
Como Yamamoto prometió el día siguiente estaba ahí por él, pasaron por Royal Namimori para que se uniera el pelirrojo a ellos. Cuando llego a la escuela Tsuna dio una pequeña inclinación como saludo a Hibari, no necesitaba palabras ya que el cuervo es de pocas palabras.
Supo que los que le dieron una paliza, están en el hospital por parte de Hibari, aunque el que lo encontró fue Alaude, el cuervo fue el que lo vengo, así quiso creerlo Tsuna, la verdad fue que Hibari no le importaba la salud de Tsunayoshi, solo se encargó de los herbívoros patéticos que necesitaban ser disciplinados.
Las clases fueron normales, demasiado fácil para ellos. Estaban acostumbrados a una escuela de estilo militar, comparados al sistema de esa escuela era como jugar en el jardín de niños. La única materia que fallaba miserablemente era educación física, como carajos correrían veinte vueltas en cinco minutos; viendo a Yamamoto que lo hizo en dos minutos y Gokudera en tres se comprobaba que era posible. En la situación de Tsuna y Enma fue diferente que duraron unos diez minutos. Minutos que llevo a que Gokudera se burlara de ellos colocándoles un apodo ridículo: Décimo.
-Entonces tiene que ir a trabajar. –pregunto Enma desanimando después de creer que pasaría una tarde con su amigo.
-Sí, lo siento Enma, después de que termine pasare por tu apartamento. –sonrió acariciando las hebras rojas de Enma. Yamamato rio entre dientes, ver a los dos chicos siendo tan unidos, sintió un poco de celos quisiera que Gokudera fuera por lo menos un poco más amable con él.
-Entonces nos vamos, Tsuna no te preocupes acompañare a Enma a su edificio –con picardía sonrió -¿Vienes Gokudera?
Chasqueando la lengua, aplasto el cigarrillo fumado. –No.
Ríe Yamamoto sin preocupaciones, sabía que los iba seguir después de todo ellos siempre han estado juntos. Aunque Gokudera no acepte sus sentimientos.
Tsuna llego a su trabajo, y se fue a buscar a su hermano para que le asignara que debía hacer. El lugar era tan grande, lleno de gente, todos tenían caras serias era como máquinas de trabajo, suspiro empujo la puerta de la presidencia. La luz hacia ver hermoso Giotto con su cabello rubio, y sus ojos azul celeste que con el reflejo de la luz los hacia ver cristalinos, Tsuna se vio atraído por los rasgos hermosos de su hermano.
-Necesito que ordenes estos archivos. –Giotto señalo una fila gigantesca de papeles, asintiendo llego a ellos y se dispuso hacer su trabajo. Con algunas miradas clandestinas que le daba a su hermano, esa expresión seria lo hacía verse atractivo, pensaba Tsuna.
Giotto miro el reloj era las cinco y media de la tarde, era hora que Tsuna regresara al apartamento, viendo al chico que hizo su trabajo con diligencia. –Puedes llevar esos archivos al almacén F después de eso te puedes ir.
-Bueno, Giotto después que salga de aquí, voy a ir donde Enma un rato. –Tsuna dijo.
Giotto frunció el ceño, ¿no bastaba con verse en la escuela? Suspirando asintió a su hermano, recordándole que no olvidara su toque de queda.
Tsuna salió feliz de la oficina, en búsqueda del almacén F, después iría pasar un rato con Enma, tal vez llamaría a Yamamoto para que se uniera a ellos. Con ese pensamiento se fue en búsqueda del almacén. Habían varios almacenes, ordenados alfabéticamente, tarareando encontró el que tenía una F, entro al sitio en busca en un espacio para la caja de archivos que tenía en sus manos. No encontró ninguno, así que subió en las escaleras para el segundo piso, al final del pasillo encontró un espacio, cuando escucho el sonido del metal siendo cerrada, de un brinco se incorporó.
Bajo las escaleras lo más rápido que daban sus piernas, lo único vio fue el último rayo de luz, el miedo araño su cuerpo, sin luz la oscuridad haría con él lo que quisiera. El sentimiento de temor creció rápido como la espuma de jabón en el pecho de Tsuna.
-¡Hay alguien ahí afuera!, ¿Alguien me puede escuchar? Estoy encerrado ¡Por favor alguien escúcheme, estoy encerrado! –el aire estaba siendo eliminado del lugar, así lo sentía Tsuna, no quería pasar por eso otra vez. Tenía miedo, miedo que fuera olvidado, miedo que ellos se olvidaron como lo hicieron una vez, dejándolo a su suerte, muriendo solo.
-¡Por favor alguien, abran, estoy aquí! –golpeo la puerta tan duro como pudo, sin importarle sus manos eran heridas, sus nudillos era estrellados contra la puerta de metal sólida, en un intento fallido de que alguien responda.
Metió su mano el bolsillo del pantalón, sintiéndose aliviado de tener su teléfono celular, marco el número con dedos temblorosos, rezando que Enma conteste rápido que venga y lo saque ese lugar tenebroso lleno de color negro.
-¿Si?
-¡Enma…! –la pequeña luz que daba la pantalla, quedo oscura el temor se burló, la batería se terminó en el momento menos indicado ¿Dios estaba jugando acaso con él? Los sollozos se escaparon, en posición fetal quedo, mientras sus uñas raspaban su piel. Estaba solo en la oscuridad.
Enma sintió un salto en su estómago, la voz de Tsuna estaba llena de temor, intento llamarlo varias veces, no hubo respuesta. ¿Si estaba siendo atacado por matones? Vio la hora era las seis de la tarde, volvió a intentar llamarlo solo tuvo la misma respuesta.
Salió del edificio en búsqueda de su amigo, buscaría en los alrededores con la esperanza de ver a su amigo como un cachorro apaleado escondido de algún matón. Si estuvieran en Shimon sabría donde buscar a Tsuna, estaba Namimori no conocía el lugar, no sabía en qué lugar podía esconderse; la desesperación entro en sus venas.
-¡Yamamoto! –grito Enma, ver el chico de altura.
-Yo! Enma. –sonrió, el adolescente de cabello negro.
-¿Has visto a Tsuna?
-No, ¿Paso algo? –pregunto Yamamoto, alarmado por el estado del pelirrojo, su cara estaba manchada de sudor, y sus ojos miraban cualquier dirección como en búsqueda de algo.
-Tsuna, me llamo hace un rato, pero la llamada se cortó he intentado comunicarme con Tsuna, sin embargo no tengo respuesta.
-Te voy ayudar a buscar. –así los dos adolescentes, empezaron en la búsqueda de su amigo.
Giotto vio el reloj, se estaba empezando exasperar fue bastante claro con el toque de queda, y su hermano lo ha desobedecido, su hermano desde que llego le ha traído solo problemas. No puede traer Daemon y tener sexo porque su hermano está en el mismo lugar. Los matones, lo tienen en su mira dándole una paliza. Y ahora le da la gana de saltarse sus órdenes.
La puerta de su apartamento fue golpeada con frenesís, frunciendo el ceño se levantó del sofá donde estaba esperando a su hermano para darle una buena reprimenda. Abrió a la puerta encontrándose a los amigos de su hermano.
-Giotto ¿Esta Tsuna? –Yamamoto pregunto con apuro.
-No, hace horas le estoy esperando, me dijo que estaría con Enma. –dijo con la mirada puesta en Enma.
-Nunca llego, me llamo pero se le corto la llamada, estado intentado llamarlo. –informo Enma, con angustia pintada en su cara. Giotto entonces la preocupación se filtró en su pecho ¿Qué le dirá si algo le pasa a Tsuna a su padre?
Había pasado media hora del toque de queda, arrastrando a los adolescentes fuera del edificio para buscar a su hermano. También intento llamar a su hermano, sin respuesta, se sentía frustrado, donde se había metido su hermano en un pueblo pequeño que casi todos se conocían. Llamo a G para que le ayudara a buscar, que se unió a la búsqueda del pequeño moreno, con Asari.
Pasaban las horas, y Tsunayoshi no lo encontraban. Enma se le ocurrió llamar a Reborn para preguntar si estaba con él, por dicha que el hombre de patillas rizadas tenía el mismo número, lástima que Reborn dijo que no estaba. El novelista erótico también se unió a la búsqueda, consideraba a Tsuna muy miedoso para tener un arrebato de adolescente, si desapareció debió ser por algo.
Alrededor de la una de mañana la búsqueda no cesaba, los amigos de Giotto también empezaron a buscar, incluyendo a Lampo que lo arrastraron sin escuchar sus protestas de que interrumpieron su sueño de belleza. Yamamoto tercamente se negó ir a descasar y Gokudera de mala gana también se quedó, sin embargo no estaba muy preocupado por el moreno.
-¿Quién fue el último que lo vio? –pregunto Reborn.
-Fui yo. –respondió Giotto.
-¿En qué lugar fue la última vez que lo viste? –volvió a preguntar el novelista.
-En mi oficina, le pedí que fuera dejar una caja de archivos al almacén F. Antes de irse me dijo que iría donde Enma, esa fue la última que lo vi.
-¿Y si se quedó encerrado? ¡Oh, no eso sería muy malo! –dijo Enma con urgencia –Hay que ir al almacén enseguida.
El chico salió casi corriendo de Takesushi donde estaban todos reunidos, una mano lo sostuvo antes que se perdiera en las frías y oscuras calles solitarias de Namimori. G lo sostuvo con fuerza, haciendo ruborizar a Enma, al darse cuenta se regañó no era tiempo para tener ese tipo de reacción.
-Si vamos en automóvil, llegaremos más rápido. –Dijo G.
Todos se dirigieron a sus respectivos automóviles, en diez minutos estaban en la enorme Vongola, que aunque estaba desierta y oscura era imponente. Todos se bajaron del automóvil, haciendo una carrera llegaron a la sección de los almacenes, en seguida Giotto apretó el botón rojo del cierre automático de la puerta del almacén F. En cuanto estuvo lo suficiente abierta para que su cuerpo pueda entrar Enma se precipito al interior del sitio sin miedo a ser tragado por oscuridad.
Tirado el piso estaba el cuerpo de Tsuna, Enma entro en pánico al ver la piel de su amigo un poco azul. Su respiración era tan suave que casi piensa que estaba muerto, miro sus dedos que estaban magullados, las uñas estaban quebradas como si estuvo arañando el suelo, sus brazos están cubiertas de arañazos también.
-Tsuna, Tsuna soy yo, Enma, vamos despierta. –suplico Enma. El moreno abrió sus ojos lo suficiente para llenar alivio a su amigo pelirrojo, y lo suficiente para poder ver quien lo llamaba.
-Enma, sabía que vendrías por mí. –con voz quebrado dijo Tsuna, antes de caer en la inconsciencia.
Reborn en seguida llego junto a los adolescente, agachándose se quitó su chaqueta blanca de diseñador sin importarle si se ensuciaba, lo levantado en estilo de novia para ir rápido al hospital antes que Tsuna tuviera hipotermia.
Todos vieron a Reborn que no se detuvo en escuchar sus preguntas, pegando a sus talones iba Enma que tampoco se detuvo a escucharlos, lo que importaba era que Tsuna estuviera bien.
Llegaron al hospital, enseguida llego un médico que pertenecía al hospital de Shimon, que en ese momento tenía unos asuntos en el hospital de Namimori. Y las coincidencias no terminaron ahí, el doctor conocía bien al castaño, muchas veces curo sus heridas provocadas por los matones.
-Byakuran-san ¿Va estar bien Tsuna? –angustiado Enma pregunto.
-Enma-chan, vamos calmarnos primero –el medico dijo, llevándose un malvavisco a la boca, los que estaban en lugar se preguntaron si ese hombre de cabello blanco era fiable –Tsuna-chan, parece que tuvo un ataque de ansiedad, sin embargo su temperatura ya estaba bien, en cuanto las heridas ya fueron curadas. Enma-chan ¿Por qué Tsu-chan estaba jugando en la oscuridad cuando es nictofobico?
-Byakuran-san, Tsuna no estaba jugando, quedó atrapado en un almacén.
Tarareando el medico se llevó otro dulce a la boca. Les dijo a todos a que en una media hora podían entrar a ver a Tsuna, mientras las enfermeras terminaban de hacer su trabajo.
-¿Nictofobia? –Reborn dijo –No sabía que Dame-Tsuna le tenía miedo a la oscuridad.
-Yo tampoco sabía. –agrego Giotto.
-Él no le tiene miedo a la oscuridad, es solo cuando se quedó encerrado en un lugar sin ventanas, donde no entre la luz. Es un trauma de niñez. –dijo Enma.
-¿Un trauma de niñez? –G alzo su ceja.
-Tsuna, no le gusta hablar de eso, ni a mí después de todo fue mi culpa.
-¿Tu culpa? –Giotto dijo.
-Tsuna, dice que no debo culparme, sino hubiera sido por mí, no habría sido secuestrado –todos miraron al chico que se sentó en una de las sillas del pasillo –Eso paso cuando teníamos seis años, Tsuna fue confundido como el hermano de mi hermano; esos secuestradores eran unos idiotas, ¿Cómo puede confundirse? Cuando se dieron cuenta de su error, dejaron a Tsuna amarrado en una silla, con los ojos vendados en un almacén sin ventana. Al cuarto día de desaparecido, capturaron a los secuestradores haciéndolos hablar, ellos informaron donde esta Tsuna; cuando llegamos, también fui porque insistí ir con ellos a mi hermano, lo encontramos pálido como un fantasma, deshidratado y con anemia.
-Después de ser rescatado, Tsuna no podía dormir sin por lo menos tener una luz encendida, fue difícil para Tsuna. Poco a poco se recuperó, y pudo tolerar la oscuridad, sin embargo evita lugares oscuros sin ventanas.
-¿Qué hizo Nana? –quiso saber Giotto.
Enma se quedó callado, no sabía si decir que la mujer se dio cuenta que su hijo desapareció a los tres días, después que su amante se marchó a Italia. No quería hablar de lo negligente que es Nana, estaba seguro que Tsuna se enojaría con él.
-Nana, actuó como cualquier madre lo haría. –fue la respuesta ambigua que dio Enma.
La puerta se abrió del cuarto 207, las enfermeras salieron poco a poco. La última enfermera en salir, inclino su cabeza un poco, sonriendo ella hablo –: Ya pueden pasar. –el primero en pasar fue Enma, después de todo el pelirrojo ama a Tsuna como si fueran gemelos pegados por la cadera.
Gracias por leer.
