7 . Viajes y reencuentros.

Rufus Scrimgeour estaba pálido. La información que le había traído el reportero no era ni de cerca lo que el esperaba.

Era cierto que había cumplido su objetivo. Sacar a la luz a Potter. Pero a un precio muy elevado.

Como pudieron cometer ese error. Habían publicado una noticia presentando un cadáver de alguien que había muerto hacia poco. Era como admitir que ellos lo habían asesinado.

- ¡Tenemos que actuar!. ¡Diremos que todo… fue un tremendo error!. ¡Que alguien nos dio la información y nos trajo el cuerpo… si eso!.- se paseaba mientras hablaba. El reportero tomaba nota de todo.- ¡Nuestro informador nos dio los detalles y nos pidió que no se le mencionara por su seguridad!.- Sonreía.- ¡Pediremos perdón a Potter y le ofreceremos regresar a nuestro país!.

- Señor no creo que lo haga.- miro al mago.

- ¡Pero salvaremos el tipo y puede que alguien nos crea!.- Tenia que decir el resto.

- Hay mas.- Scrimgeours lo miro.- La hija de Lovegood estaba en la sala.- No entendía a donde quería ir.- Aseguro que los Aurors del ministerio mataron a su padre, sin razón y que ella estuvo a punto de ser asesinada también.- Lo recordó todo.

- ¡Joder es cierto! ¡Esa chica se salvo!- le quito importancia.- ¡No importa! Diremos que es una loca sin credibilidad.

- Ofreció el recuerdo y creo que será visto por varios ministros en breve.

- ¡Mierda!. Eso será un problema. ¡Tendremos que eliminarla!.- miro a uno de los guardias.- Si tiene que declarar en el ministerio hay una oportunidad para eliminarla. Manda alguien a España, que localicen a…- recordó el nombre.- Luna Lovegood y que la eliminen.

- No la encontraran señor.- lo paro el reportero.- Lovegood era su nombre de soltera.- trago saliva.- Ahora se apellida… Potter.- la cara del ministro destilaba odio. - Es su mujer.

- ¡Maldita sea mi suerte!.- se acerco al mago.- ¡Se caso con el!.- dio un golpe en el respaldo del sillón.- ¡Ahora no podremos localizarla, estará bien oculta!.- el reportero siguió hablando.

- Potter no la deja sola un instante.- Hizo una pausa.- Y parece que saldrá pronto de España. El ministro español lo comento al final de la entrevista. Por eso digo que Potter no vendrá al país.- Scrimgeour se paro en seco miro al techo y abrió los brazos.

- ¿Qué mas me puede salir mal?.- Lo miro cansado.- ¿Sacaste algo positivo?.

- Los Aurors que mando junto a mi se quedaron en el país. Trataran de localizar a Potter o a cualquier otro. ¡Pero si sale del pais…!.

- Puede ser un truco para despistar. De todas formas que los busquen. ¡Y atentos a los viajes internacionales!. Roguemos por que alguien lo encuentre.- miro al reportero.- Saca mañana la entrevista con el chico. Modifícala y añade la rectificación que te dije.

- Pero…

- ¿Que?.

- Los otros países restaran esperando nuestra reacción y todos tendrán la información real. Nos hundiría mas.- Lo pensó un segundo.

- Tienes razón. Intenta quitar lo que puedas y publícala. Trata de meter algo de lo que hemos hablado del engaño.- suspiro.- Tal vez quite algo de hierro al asunto.- El mago asintió y salio de la sala.

En otro lugar Luna entregaba un doloroso recuerdo a varios ministros reunidos alrededor de un pensadero.

Todos pudieron ver lo que la chica había dicho.

Harry se tenso al ver lo que había sufrido su mujer. Aun cuando eso quedo en el pasado y juntos vivían una nueva vida. Los cambios en la joven eran notables. Desde su boda en febrero, había recuperado la alegría, las ganas de vivir y ser feliz. Pero lejos quedaba esa chica soñadora que siempre hablaba de cosas raras que solo ella entendía. Maduro de la peor forma.

Al terminar los ministros uno por uno se acercaban a la chica y le expresaban sus condolencias. Antes de salir miraban a Diego de la Piedra y asentían.

El ultimo en acercarse fue el ministro español.

- No ha quedado duda alguna y todos están de acuerdo. Es un clavo más en el ataúd de Scrimgeours.

- Nosotros nos vamos.- respondió el moreno.- Avísenos con lo que suceda.- el mago asintió.

A su vuelta se encontraron con el regreso de Kimsley. Este había viajado a Suiza e Irlanda para comprobar como se desenvolvían el resto de huidos. En ambos países se habían integrado en la comunidad mágica del país. Hacían algunas reuniones pero se limitaban a ser gente normal.

- He regresado en cuanto leí la noticia. Ya me han contado lo que dijo el ministro de la piedra.

- Venimos de hacer un comunicado.- La mirada del mago era de sorpresa.- ¡Fue el propio ministro el que lo sugirió!.

- ¿Ahora que?.- Pregunto el antiguo Auror. Lupin respondió.

- Seguiremos como hasta ahora. Tendremos que espera a ver que sucede con Scrimgeours.- El Auror asintió.

-¿Que tal todo por Irlanda y Suiza?.- McGonagall quería suavizar el ambiente.

- Me temo que tendremos que adelantar nuestros planes.

- ¿Que sucede?.

- En Suiza hay muchos niños que no terminaron Hogwarts y hay al menos ocho o diez que tendrían que entrar este año.

- ¿Quieres decir que casa Grande… abrirá sus puertas?.- el Auror asintió sonriendo.

- En Suiza hay pequeños colegios para magos. Si alguien quiere ir a alguna escuela de importancia tenia que desplazarse a Beauxbatton o Dumrtrang.- Se encogió de hombros.- Con Irlanda sucede lo mismo. Pequeñas escuelas. Allí puede que los ingleses tengas mas problemas.

- ¿Minerva que opinas?.- todos miraron a la anciana.

- Habrá que comunicarle al ministerio Español sobre la apertura de Casa Grande.- Todos se alegraron de la noticia.

No tuvieron que esperar mucho.

Nada mas amanecer, el ministro en persona apareció en el valle. Traía varios diarios. El más llamativo el profeta.

Después de leerlos comentaron lo que sucedería.

- Con este artículo solo han conseguido que mas gente los aparte.- Arthur Weasley se sentía satisfecho.

- Pocos tendrán duda de la inocencia de Harry.

- Además muchos se alegraran al saber que sigues vivo.- añadió Hermione.

- Ya dijimos ayer la opinión de España. Y no hemos cambiado. Todos ustedes son bienvenidos en nuestro país el tiempo que deseen.- miro a Harry.- ¿Sigue en pie tu idea de salir del país?.- el asintió.

- Ya tendrán bastantes problemas con la entrevista. Si me voy un tiempo le ahorrare a todos muchos problemas.

- Como quieras. Pero serás siempre bien recibido.

- Gracias.- McGonagall hablo.

- Quisiéramos aprovechar para comunicarle algo, ¡claro esta con su autorización!.

- Ustedes dirán.

- Kingsley ha visitado a nuestros compatriotas en Irlanda y Suiza. Todos tienen un problema común. La educación de sus hijos.- el ministro asintio.-Ya le comentamos en su día que nuestra intención era crear una institución para que nuestros hijos reciban una educación lo mas parecida a la que recibirían en nuestro país.- Paro un segundo.- Queríamos pedirle, ¡si no es una molestia…!.

- ¡No hay problema!.

- Pero…

- Quieren que esos niños estudien aquí.- la mujer asintió.- No veo por que no.- les advirtió algo.- Recuerden que la seguridad del lugar es de su responsabilidad y como esta la situación…- sonrío.- ¡Que digo!. Este lugar es uno de los más seguros de mi país. ¡Solo pongo una condición!.

- Usted dirá -. Lupin lo miro.

- Me gustaría que aceptaran a magos españoles entre sus alumnos. Todos lo miraron.

- No habría ningún problema pero recuerde que la diferencia de idioma les puede resultar un problema.- El español le quito importancia.

- Creo que será una de las escuelas más prestigiosa del continente. No me pueden negar la oportunidad de que magos españoles se beneficien de sus conocimientos.

- ¡Por supuesto que no!. Enseñaremos a quien quiera aprender.- Dijo la Anciana.

- ¡Estupendo!. El ministerio se encargará de realizar las pruebas necesarias entre los interesados. De forma que todo aquel que entre en ella se pueda beneficiar.- Miro molesto a sus hijas. Detrás de ellas los gemelos permanecían algo alejados.- Quiera o no algún día mis nietos podrían estudiar aquí.- Las dos mujeres se acercaron y abrazaron al mago.

- ¡O papa!.

- ¡Gracias papa!. ¡Se que apreciaras a Fred!.

- ¡Y a George!.- Se levanto como pudo. Le avergonzaba la estampa que estaba dando a los magos ingleses.

- ¡Ya nenas!. ¡Vendré otro día y hablaremos!.- al decir esto miro con odio a los gemelos.

- ¡Cuando usted quiera señor ministro suegro!.- Luis de la Piedra estuvo a punto de saltas sobre ellos.

- Te dije que no le gustaría.- respondió su gemelo.

- ¡Pero había que probar!. ¿No?.- se limito a responder el otro.

- Adelante con el colegio de magia.- Beso sus hijas antes de alejarse.- Regresare si sucede algo.- dicho esto se alejo en dirección a la destrozada y vieja chimenea del bosque.

- Redactare ahora mismo las carta que enviaremos.- McGonagall se levanto sonriendo.

- Me temo que me toda la misión de avisar a la comunidad de los exiliados y redactar la lista de los posibles estudiantes.- Kimsley se levanto y miro a Lupin.- Tendrás que echarme una mano.

- Lo haría pero…- señalo a Tonks que se movía con dificultad con su embarazo. Ella lo miro molesta.

- ¡No me uses de escusa!. ¡Se que lo estas deseando!. Pediré a Molly que me ayude.

Todo quedo solucionado en apenas una semana. Se decidió que el primero de septiembre abriría el nuevo colegio de magia y hechicería de Casa Grande.

La lista de alumnos interesados era muy variada. Se podrían realizar varios cursos sin problema. El ministerio español añadió a la lista a cinco niños que entraría a cursar el primer año.

Todos lamentaban la ausencia de Hijos de Muggles. No tenían los medios para poder localizar a esos chicos y traerlos con seguridad. Con todo su pesar ese tema quedo entre los pendientes. Solo dos, de los que comenzaban, eran descendientes de familias no mágicas, además de los que ya cursaban estudios. Una pequeña vendría desde irlanda con su hermano mayor y un chico de la lista dada por el ministro.

La vida en el valle tomo dos rumbos completamente distintos. Por un lado se tuvieron que adaptar paras la llegada de los chicos al lugar y todo lo que eso representaba.

Por otro algunos se preparaban para el regreso al país.

Como habían supuesto en el ministerio español, se produjo un gran aumento de turismo mágico desde gran bretaña. Esto de un país que se mantenía casi cerrado para el exterior era muy extraño y preocupante. Pero lo más significativo era que todos pedían poder quedarse en el país y de una forma u otra su intención era reunirse con sus compatriotas.

- ¿Por que no podemos vivir con Harry Potter y el resto?.- una mujer inglesa reclamaba en el ministerio español.- ¡Tengo el mismo derecho que ellos a vivir en este país!.

- ¡Nadie le niega eso!.- respondió un aburrido funcionario.- Puede quedarse en el país como ya le explique. Solo tiene que acatar nuestras leyes y notificar su residencia. Si carece de ella se le informara de un lugar en el que…

- ¡Pero yo quiero ir con Potter!.- la mujer grito molesta. Un par de Aurors se acercaron a ella.

- ¿Que sucede?.

- La señora insiste en vivir con la comunidad de Harry Potter.

- Quiero ir con mis compatriotas. ¿Es mucho pedir?.- El Auror tomo la documentación de la mujer.

- Aquí dice que acaba de salir de Inglaterra.

- ¡Si …!. ¡Bueno!, hemos podido salir del país...

- ¿Viene con su marido?.

- ¡Si!. Es aquel de allí.- señalo a un tipo que permanecía en un lateral serio y sin dejar de mirar a todas partes. El Auror sonrío.

- ¿Cual es la razón por la que quieren unirse a sus… compatriotas?.

- Ellos cuentan con una seguridad superior y tenemos miedo a que nos puedan hacer algo.

- ¡No creo que haya problemas!.- la mujer sonrío.

- Usted si es razonable.

- Solo tienen que esperar un año para poder solicitar el traslado.

- ¡¿Qué?.

- Es lo mismo que sucede con todos sus compatriotas.- señalo la sala.- Hay que comprobar su documentación y asegurarse de su situación.- la miro sonriendo.- Es por su seguridad. Una vez hecho y demostrando que ha residido en el país durante ese tiempo, se les someterá a una serie de entrevistas para comprobar que pueden ingresar en la comunidad.

- Pero eso no…

- Una vez pasado todo serán destinados a una de las varias zonas residenciales.- la miro serio.- Y lo que si le puedo asegurar es que es casi imposible que ninguno de los presentes llegue alguna vez a pisar el lugar donde reside Harry Potter.

- ¡Como se atreve a decir que no podemos!.- alzaba la voz para llamar la atención de todos. Si la oían tal vez pudiera organizar un alboroto.

- Las zonas de seguridad son muy pequeñas y solo pueden alojarse un numero limitado de personas. Algunas ya se encuentran muy pobladas por lo que es imposible que nadie mas se aloje en esa zona. Entre ellas estará seguro la residencia de Harry Potter.

- ¿Como esta tan seguro?.- lo miro seria.- ¿Ha estado en ese sitio?.- El Auror sonrío sabiendo el juego de la mujer.

- Ni siquiera el ministro sabe la localización y mucho menos yo, un simple Auror.- le devolvió el pergamino.- Si es tan amable termine de rellenar sus docue3mntos y deje paso a otra persona.

- ¡Esto es imperdonable no me esperaba este trato!.- se giro haciéndose la indignada.

- ¡Ni yo tampoco de otro Auror!.- la mujer se giro rápidamente y lo miro. Fue junto a su pareja y ambos salieron del edificio.- Otros dos que darán problemas.

Harry y luna partirían al día siguiente hacia Suiza. Se habían despedido de todos sus amigos. Aunque lo intentaron, ni Ron ni Hermione podrían acompañarlos.

Ambos serian muy necesarios cuando llegasen los nuevos alumnos al lugar.

Habían aprovechado la tarde para despedirse de Hagrid.

- Es una pena que os valláis.- decía el semi gigante.

- Solo será por un tiempo.- le decía Luna.

- Si pero os echaré de menos.- sonrío.- y no seré el único.

- ¿Que quieres decir?.- pregunto el moreno.

- Seguidme.- salio seguido de los chicos.- Lleva aquí dos días. Pensé en avisarte pero con todo lo de Dumbledore y que os iréis…- Al hablar se acercaban al bosquecillo. Harry vio una gran piedra y sobre ella una mancha se movía.- Me extraño que estuviera aquí ya que sabe donde vivís.

- ¡No puede ser!.

- Parece que te espera.- el chico dio unos pasos. De lo alto de la piedra, la Knex salto y se acerco al chico. En la cara humanizada del felino se podía ver una sonrisa. El chico se la devolvió.- Llevo observándola desde que llego. Son difíciles de sorprender pero he averiguado algo sobre ellos.- hablaba mas para el mismo que para el resto pero Luna lo oía interesada.- Parece que tu amiga es una hembra joven. Posiblemente era su primera camada. Y al cavarla aun te lo agradece.

- Tenéis algún problema.- el animal negó.

- Eso le pregunte yo. Pero sabes que es muy reservada.- respondió el semi gigante.

- ¿Entonces porque…?.- de nuevo sintió como el animal entraba en su mente. A la cabeza del chico comenzaron a llegar gran cantidad de imágenes.

Pudo ver como la Knex corría con sus crías y de cómo estas estaban ya muy crecidas. Ya parecían adultos del mismo tamaño que su madre.

Vio algo que lo maravilló. En el claro donde habitaban todos los míticos seres se reunieron todos. La luna iluminaba el lugar llenándolo todo de una atmósfera mágica y casi etérea. A parte de la hebra otras tres venían acompañadas de sus crías. El chico se fijo en tres animales que parecían algo mayores que el resto. Estos se colocaron en el centro y uno lanzo un gran rugido, que fue acompañado primero por las crías y después por el resto de la manada.

A continuación todos comenzaron a correr y saltar. Parecía una gran fiesta. Se revolcaban y jugaban entre ellos. Las crías se acercaban a sus madres y estas les lamia la cara. A continuación estas se unían a los juegos de los demás. Un rato después todos se internaron por distintas direcciones en el bosque.

El chico entendió lo que había visto.

- Tus crías ya son adultos y van por su camino.- El animal asintió.- Que haces tu aquí entonces. Si es para agradecérmelo no es necesari…- Antes de terminar el animal se acerco y se restregó contra el chico al hacerlo emitía un ronroneo y le rozaba con la cola en la cara.- ¿que …?.- lo entendió.- ¿Quieres estar conmigo?.- la sonrisa en la cara del animal lo decía todo.- Pero es muy peligroso. Yo me voy del país mañana y si alguien te viera.- al decirlo el animal desapareció.- ¡Joder!.- volvió a aparecer.

- ¡Puede desaparecer!.-Hagrid gritaba al tiempo que saltaba.- ¡Puede hacerse invisible, es increíble!.

- Me alegra mucho que quieras estar con nosotros pero… es muy peligroso podrían hacerte daño.- acariciaba el morro del felino que ronroneaba de gusto.- Eres una preciosidad, ¿lo sabias?.

- Potter.- la voz de la chica aun no siendo amenazante asusto a Harry.

- Luna yo.- el animal miro a al chica.

- ¡Es mi marido!. ¡Si no lo perdí contra unas españolas, menos contra…!.- la chica se callo al suelo de culo cuando noto como el animal entraba en su mente. Su primera reacción de pánico paso a ser de felicidad ante la sensación.- ¡Vale lo entiendo!. Por mi no hay problema.- sonreia al hablar.

- ¿Luna que…?.

- Digamos que… mi suegra quiere acompañarnos.- los varones la miraron sin entender.- Has sido adoptado por ella Harry. Lo que hiciste te ha convertido en un miembro de su camada.

- ¿Como sabes eso?.- el semi gigante estaba muy emocionado e intrigado. La rubia miro al animal y ambas sonrieron.

- Digamos que es un secreto entre mujeres.- al decirlo se acerco y acaricio también la cabeza del animal que ronroneo de nuevo de gusto.

- Ya me lo contaras.- dijo el moreno antes de suspirar.- Espero que no te arrepientas de tu decisión.- le dijo a la hembra. Como respuesta esta se giro y lanzo un rugido. Poco después otro animal se acerco junto a esta. Harry lo reconoció al momento.- Hola de nuevo.- el macho lo miro tranquilo. Después se acerco a Luna y la olio.

- Hola, me alegro de verte.- dijo la chica al tiempo que le acariciaba el cuello y la cabeza. El animal ronroneo de gusto antes de frotarse contra ella y rodearla.- ¡JA, JA, JA!. ¡Para!, ¡me haces cosquilla!.

- Olvide decirte que también lo he visto a el.- respondió el semi gigante.- Es el que se come la comida de Luna. Y si te acuerdas es nuestro amigo, el…

- Si lo recuerdo.- lo miro sorprendido. Miraba como el gran animal jugaba con su mujer.- ¿Que hace el aquí?.- como respuesta el macho se giro y lo miro. De nuevo sintió la sensación de que entraban en su mente y multitud de imágenes entraron en ella.

Pudo ver a Luna poniendo comida cerca del bosque y como después el animal la olía y la probaba. A continuación la devoraba con rapidez.

Al terminar la intromisión vio al Knex delante de su mujer y esta le acariciaba el lomo. El ser lo miraba divertido.

- Vale lo entiendo. Tu la has adoptado a ella.- el gran felino asintió.- Parece que es cierto que nos ganan por nuestro estomago.- le respondió al increíble ser sonriendo.- Espero no tener que competir con el.- suspiro.

- ¡Vamos Harry!. A ti también te cae bien el.- dijo su mujer jugando con el gran gato.

- Luna. Sabes que me preocupo por ellos más que otra cosa.- ella lo miro. El solo se acerco a la hembra.- Mi vida no es precisamente fácil. Eso lo sabes y no se va a poner mucho más sencilla. Dentro de poco tendré que hacer cosas que no quiero o mas bien no me quedara otra salida.- Ambos animales se pusieron delante de el. El chico acaricio a ambos.- Lo que menos desearía es que os vierais en medio de todo y vosotros o los vuestro corrieran algún peligro.

La respuesta de los animales fue rápida el macho se acerco a un pequeño árbol y de un solo golpe con las garras lo partió limpiamente. Antes de caer al suelo ella hizo la misma operación partiendo el árbol que solo se separo alo tocar el suelo. Todos lo vieron sorprendidos.

- Vale sabéis como defenderos.- Luna se acerco a el.

- Llevas las de perder. Creo que tienen muy claro lo que les espera a nuestro lado y por eso nos acompañan.- Los dos felinos se unieron a la pareja.- Son unos seres increíbles.- abrazo al macho que sonreía.- Hagrid suspiro resignado.

- Solo queda algo que solucionar. ¿Como nos las arreglaremos para que nos acompañen?. No podrán estar todo el tiempo escondiéndose.- la hembra se acerco y poco a poco su cara se transformo en la habitual de un felino. El resto del cuerpo también se modifico ganando en volumen y musculatura. El macho miro a su pareja y realizo la misma transformación.

Ante los ojos de unos sorprendidos chicos y un contentísimo Hagrid los dos animales se habían transformado completamente en una pareja de leones jóvenes.

- ¡Se transforman!. ¡Es genial!.- Hagrid apenas podia hablar.

- ¡Solucionado!.- decía Luna sonriendo.- Es mas fácil ir así. Aunque una pareja de leones también llaman la atención.- En eso la chica callo en la cuenta de algo.- Harry. ¿Ellos tienen que tener un nombre no?.

- Supongo.- miro a la hembra.- ¿Lo tenéis?. Seria mas fácil para poder dirigirnos a vosotros.- Ambos animales se miraron volviendo a su forma original. Después la hembra miro a Harry. Este noto como de nuevo entraban en su mente. Vio al animal delate de un gran árbol. No lo conocía pero el nombre llego a su mente.- ¡Encina!. ¿Tu nombre es ese?.- el animal asintió.- ¿Que te parece Cina?.- la Knex lo pensó un segundo y asintió.- Entonces bienvenida Cina.

Luna reía a su lado.

- ¿Que pasa?.

- ¡El se llama Narciso!.- en la cara del animal se notaba la sorpresa.- La verdad es que le va bien.- al oírla sonrío complacido.- Me parece que serás Ciso.- La mirada del animal a su compañera divirtió a todos. Con cierto aire de superioridad parecía vanagloriarse de su nombre. Ante esto la Hembra bufo ocasionando que todos se rieran.

- ¡Este será un momento que guardare como un tesoro en mi memoria!.- Hagrid estaba a punto de ponerse a saltar y cantar.- ¡En cinco minutos he aprendido más sobre estos seres que en seis meses de búsqueda y estudio!. ¡No diré nada lo prometo pero es increíble!.

- Hoy será mejor que estéis con los vuestros. Seria muy raro llegar al pueblo con dos leones, sobre todo si no hemos salido de aquí.- Harry hablaba a ambos y se le ocurrió una idea.- Ciso.- el animal lo miro parecía gustarle su nombre.- Quisiera proponerte algo.- la respuesta del animal fue sentarse sobre sus patas para oírlo.- Lo sucedido con Cina me dio que pensar. Se que sois muy capaces de valeros por vosotros mismos. Pero quisiera que pensaras en la posibilidad de que algunos de los tuyos se acercaran por la cabaña de Hagrid de vez en cuando.- el animal movió las orejas extrañado.- Si necesitáis ayuda o sucede algo en el bosque no conozco a nadie mejor para ayudar que Hagrid.- El semi gigante infló el pecho de orgullo.- ¡Además el os puede ser de ayuda!. Dentro de poco vendrán algunos cachorros de humanos a aprender al valle. Como cualquier cría son revoltosos y juguetones.- miraba a la hembra al hablar.- No me extrañaría nada que algunos entraran al bosque y puede que os descubran o se pierdan. Puede ser una ayuda que los tuyos estén al corriente de esto y sepan que hacer.- el animal lo oyó atentamente y después asintió.- ¡Estupendo!, mañana vendremos aquí. Si aun queréis venir con nosotros esperad en este lugar después nos iremos.- Luna acariciaba la oreja de Ciso que sonreía encantado.- No sabes donde te metes.- Sintió como algo se rozaba con el.- Tranquila preciosa no te sientas celosa.- la acaricio consiguiendo que ronroneara encantada.- No creo que exista otro ser como tu.- el animal le dio un pequeño lametón en la cara y junto a su compañero se internaron en el bosque.

- ¡Hasta mañana!.- les grito Luna sonriendo.

- Espero que se lo piensen y no vengan.

- ¡Harry!.

- ¡Son demasiado hermosos y nobles para lo que nos espera!.

Los tres regresaron a la cabaña del semigigante. Este cantaba una cancioncilla.

- ¡Pronto vere Knex!. ¡Una y otra vez!. ¡Pronto veré Knex!. ¡Que bien lo pasare!.

Muy temprano los Potter fueron a ver a sus amigos. Un adormilado Ron abrió la puerta.

- ¿No es muy pronto para iros?.

- Tenemos que ir un momento con Hagrid.- dijo Luna.

- Tenéis que venir, por favor.- la castaña había aparecido por la puerta y ambos se miraron.

Cuando los cuatro llegaron a la casa del semigigante, este los esperaba sonriente en la puerta.

- ¡Ya era hora!, creo que llevan un rato esperando.

- ¿Quiénes?.- Pregunto aun adormilado Ron.

Todos fueron dentro del bosquecillo de árboles y vieron como los Knex aparecían ante ellos.

- Ellos.- A parte de la pareja, había al menos cinco animales mas. Tres parecían algo más mayores y los otros dos se veían muy jóvenes. Uno de estas se acerco a Hermione y se pego ronroneando. La chica la reconoció.

- ¡Es una de las crías!.- Harry se adelanto y hablo a los animales.

- He pedido a mis amigos que viniesen. En caso de aceptar, si por algún motivo no encontrarais a Hagrid. Ellos serian igual de validos. ¡Además os conocen!.- Los animales asintieron en conformidad.- ¿Que habéis decidido?.- Los dos animales se acercaron a los chicos y se quedaron junto a ellos.

- Esta es tu respuesta.- le dijo Luna.

- Ciso.- el animal lo miro.- Sobre lo que te dije.- Los tres Knes mas adulto dieron un paso al frente y uno entro en la mente del chico. Al terminar se produjo el habitual intercambio de gruñidos y bufidos.

- ¡Ron!. ¡Hablan!.- Hermione no se lo creía.

- Te lo dije.

Harry tuvo que sentir como los otros dos animales entraban en su mente antes de que estos se decidieran. Con dos gruñidos los jóvenes se pusieron cerca de Hagrid que los miraba muy contento.

- Creo que esos serán sus representantes en caso de que suceda algo. Los tres animales asintieron.- ¿Debo suponer que la idea os agrada?.- de nuevo un triple asentimiento. Algo debe quedar muy claro.- añadió el moreno.- Sois libres de ocultaros o mostraros. ¡Pero os aconsejaría que por el momento intentarais que nadie os viera!. La mayoría de los habitantes de este lugar son buenas personas pero vuestro descubriendo podría resultar… ¡No se que podria pasar y temo que salierais perjudicados!.- Los tres animales se miraron y asintieron.- Os lo agradezco. Tenéis mi palabra de que hare todo lo que este en mi mano para que nada os ocurra.

La partida de un amigo es siempre un momento difícil. Y más si se le debe tanto.

La totalidad de la aldea vino a despedir al chico.

Ron y Hermione eran vigilados de cerca para evitar que en el último momento no salieran corriendo junto a sus amigos.

El ministerio español había facilitado un traslador para su viaje. Aunque claro este fue preparado por Kingsley, por seguridad.

- ¡Gracias a todo por estar aquí!. ¡Espero regresar pronto y que todos podamos volver a nuestro país!.

- Harry cuídate.- Molly le dio uno de sus apretados abrazos Weasley al chico y a su mujer.- los dos.

- Tranquila Molly estaremos bien.- respondió la chica. La mujer se fue junto a su marido mientras se quitaba unas lágrimas de la cara.

A lo lejos vieron a Hagrid haciéndoles señales. Ambos sabían lo que quería. Con un asentimiento daban la señal. Poco después ambos notaban como algo se colocaba pegado a ellos. La pareja de fantásticos animales no se perderían el viaje.

- Tomad esto.- Kingsley les tendió una bota vieja.- Os dejara cerca de una zona habitada solo por magos cerca de Stein. Os llevaran a una zona segura.- Sonrío.- Pero tened mucho cuidado.

- Se lo aseguro.- respondió Harry.

Los chicos pusieron la bota en el suelo y después rodearon a los Knex con el brazo del que colgaba el equipaje. Varios notaron este acto tan raro.

- ¿Listos?.- los animales hicieron un sonido seco y Luna asintió.- ¡un, dos , tres. Portus!.- Ambos apretaron contra si un poco más a los dos animales para que no se soltaran. Sintieron el tiron del ombligo y desaparecieron entre el abanico de colores.

- ¡Ron, Hermione!.- Lupin llamo a los chicos.

- ¿Qué?.- respondió el pelirrojo.

- Nada. Es solo que me pareció que…- sacudió la cabeza.- ¡No es nada, solo imaginaciones mías!.- mas de uno pensó lo mismo.

Ambos cayeron al suelo, ninguno terminaba de cogerle el truco a ese transporte.

Aunque fue una suerte. Nada mas caer al suelo se oyeron varios hechizos.

- ¡Desmaillus!.

- ¡Petrificus totalis!.

- ¡Incarcerus!.

Harry al oírlos levanto instintivamente las manos creando una barrera de protección pero los hechizos ya habían encontrado un blanco. Ambos oyeron a los Knex quejarse al recibirlos. Para la hembra Cina no fue mas que un pequeño instante de desorientación pero con Ciso fue distinto. Se vio envuelto con las sogas mágicas y le costo algo poder romperlas. Al recibir los hechizos su camuflaje desapareció.

- ¿Como han…?. - decía uno de los atacantes.

- ¡Son leones!.- Harry aprovecho ese instante para sacar su varita y atacar.

- ¡Depulso!.- apunto con la mano y con la varita de forma que derribo a la vez a dos de sus atacantes. Estos no se lo esperaban y recibieron de lleno el ataque. El tercero trato de reaccionar antes de recibir un Desmaillus de Luna.

Ambos chicos se pusieron espalda contra espalda en espera de otro ataque. A los costados se colocaros los dos animales.

- ¿Estáis bien?.- Un gruñido que sonó como una afirmación por parte de Cina. Y un bufido molesto de Ciso.

- Esta molesto.- respondió Luna.- La primera ocasión de lucirse y lo atan. – Se oyó un gruñido por parte del animal.- No te molestes esto no es lo que esperabamos.- entonces se oyo una voz.

- ¡Eres mas listo de lo que esperábamos Potter!. ¡Pero esto no ha terminado!

- ¡Aurors!- Ambos se agacharon.

- ¡Noo!. ¡Más bien personas con el don de la oportunidad!. ¡Conocimos a ciertos magos que viven aquí y en una borrachera se les escapó la llegada del famoso Harry Potter!.- Al otro lado se oyó otra voz.

- ¡Esperamos a estos idiotas y nos deshicimos de ellos!. ¡Ya solo era cuestión de esperar y recibirte como te mereces!.- dijo otro.- ¡Pensamos que seria una oportunidad única de conseguir una increíble recompensa del ministerio Británico!.

- ¡O sea!. ¡Caza recompensas!.

- ¡Premio para el señor!. ¡Un galeón para el y la recompensa para nosotros!.- al decirlo tres magos se levantaron y lanzaron maldiciones.- ¡Imperio!.

- ¡Cruccio!.

- ¡Desmallus!.- Harry paro el Imperio y recibió el Cruccio. Luna se encargo de parar la tercera maldición.- el moreno estaba de rodillas como resultado de la maldición.- ¡No podrás parar todos los ataques!. ¡No esperábamos que te acompañara la chica y esos dos gatos grandes!.

- ¡Es una preciosidad!. ¡Estoy deseando atenderla como se merece!.- La sangre de Harry comenzó a arder.- ¡Y esos gatos serán dos magnificas alfombras en mi casa!. ¡JA, JA, JA!.- se oyeron otras risas.

Luna noto como la magia a su alrededor se hacia presente. Miro a su marido sabiendo que el era el causante. No dijo nada, sabia que en ese momento necesitaban eso.

- ¡¿Sentís eso?.- dijo uno. En su voz ya no había alegría más bien preocupación.

- ¡Joder es Potter!. ¡No se lo que esta haciendo pero hay que pararlo!.- Los tres salieron de sus escondites y lanzaron una nueva tanda de hechizos.- ¡Bombarda!.

- ¡Cruccio!.

- ¡Cruccio!.- La chica paro a duras penas la maldición explosiva pero algo de la explosión le llego, quedando mareada. Harry paro limpiamente las maldiciones y antes siquiera de poder pensarlo lanzo una al más cercano.

- ¡Diffindo!.- el rallo le alcanzo en el brazo al atacante.

- ¡AHHH!. ¡MI BRAZO!. ¡ME LO HA CORTADO!. ¡AHHH!.- Se retorcía en el suelo, mirando el muñón.

- ¡HIJO DE PUTA TE MATARE POR ESTO!.- Otro se levantó y apunto al chico. Este solo lo señalo y…

- ¡Brakium Emendo!.- el rayo le dio directamente en el pecho.- Pudo ver como el tipo se doblaba como una hoja y caía gimiendo al suelo.

- ¡Oh Merlin!. ¡Estas loco!.- se oyo al otro lado. Harry se giro y vio a Luna medio mareada aun.

- ¡Luna!.

- Estoy… bien es solo que el hechizo dio muy cerca…. Pero estoy bien.- Solo miro hacia donde estaba el tipo. Antes de lanzar cualquier hechizo se llevo una sorpresa. Este grito de dolor.

- ¡AHHH!. ¡NO POR PIEDAD SOLTADME!.- Ambos se miraron y lo entendieron.

- ¡Cina!.

- ¡Ciso!.- Ambos animales no estaban allí. Ni se dieron cuenta el momento en el que desaparecieron. Simplemente se acercaron al tipo y cuando huía se encargaron de el.

Poco después ambos animales volvían tranquilamente y se acercaban a los chicos.

Ciso se veia muy serio y solo se relajo cuando Luna le acaricio la cara.

- ¡Parece que no hay mas!.

- ¿Que les habra pasado a quienes tenian que recibirnos?.- Luna estaba preocupada.

Harry fue en busca de uno de los magos. El más cercano fue al que había cortado el brazo. El mismo se había aplicado con dificultad un hechizo para detener la hemorragia. Cuando vio al chico acercarse con la varita en la mano y seguido por aquello gatos grandes el terror se apodero de el.

- ¡No por favor ya basta lo siento!. ¡No más por favor!.- Harry ni lo escucho. Lo tomo de la tunica y se lo acerco a la cara.

- ¿Donde están los magos que tenían que recibirnos?.- la cara seria del chico aterro al mago.

- ¡No por favor!. ¡Yo no queria fue idea de Hans!. ¡Yo le dije que no los matara!.- el miedo se reflejaba en su cara. En la del chico se destilaba odio.- ¡No me mates por favor!. ¡Déjame ir!.- Harry lo soltó y le apunto con la varita.- ¡NOO!.- Luna le cogio de la mano.

- No Harry, no lo mates.

- ¡Gracias señorita, gracias!.- Al tiempo que el chico bajaba la varita ella se coloco delante del tipo y le lanzo dos rápidos hechizos a las piernas.

- ¡Brakium Emendo!. ¡Brakium Emendo!.

- ¡AHHHH!.

- ¡Ahora vete, te perdono la vida!.- La chica lo miro.- Es lo menos que se merece. Probar algo del dolor que otros sentirán.- El asintió.

Con ayuda de los animales pudieron averiguar el lugar en el que habian dejado los cuerpos de los magos. Luna se refugio en el pecho de Harry cuando llegaron. Unos estaban muertos con cara de sorpresa. Señal inequívoca de la maldición asesina. Otros estaban con los cuerpos destrozados. Con seguridad la acción de varios Bombardas.

- ¡Hijos de puta!.- fue lo único que pudo decir. Cina se acerco a los cuerpos y comenzó a mover uno con un gruñido aviso a su compañero que la ayudara.- ¿Que…?.- fue con ellos.

- ¿Harry que pasa?.

- Son los Knex aquí pasa algo.- Cuando quitaron un par de cuerpos el chico pudo oír un lastimoso gemido.- ¡Hay alguien vivo!.- la chica se acerco y les ayudo.

El que parecía ser el cuerpo más enterrado resulto ser el superviviente.

En cuanto noto que lo movían gimió de miedo.

- ¡Tranquilo!. Estas a salvo.- Abrió un poco los ojos y vio la cara de la chica. Sonrío antes de desmayarse.

- Tenemos que irnos de aquí.- Pronto llegaran los Aurors suizos o los ingleses. No se que seria peor.- Ella asintió.

Harry cogió al herido y todos se alejaron del lugar. A su alrededor solo veían montañas. Apenas se habían fijado en donde aparecieron.

- ¿Donde vamos?.- Preguntó ella. Los animales se dirigieron hacia unos árboles y ellos los siguieron.

Gracias a los animales encontraron un sitio tranquilo y lo suficiente seguro para ayudar al herido. A eso se sumo los hechizos lanzados por Harry. La tranquilidad momentánea ambos se dedicaron a tratar de curar al mago. Fue una suerte para el que ambos hubieran aprendido lo suficiente sobre el arte de la medí magia en combate como para poder estabilizarlo. Si a eso añadimos que Luna se había convertido en una medí maga muy competente, el mago se salvaría. Después de un par de pociones y algunas vendas lo dejaron dormir. Ellos hicieron lo propio poco después. Con la seguridad del los finos oídos de sus amigos tenían la tranquilidad de poder estar preparados para un posible ataque.

Perdón por la espera.

No he conseguido escribir una sola línea.

Tengo que admitir que me esta costando esta historia.

Siento no comentar como siempre.

Gracias a quien dejo RR.

Rhagar, Anthony Black, Sailor Mercury o Neptune, Franc14 y Greed212.

Intentare actualizar lo mas rapidamente que pueda.

Gracias y hasta otra.