Guest: Bueno, no tengo una respuesta para darte más que esta es mi historia y mi versión, por eso yo elijo que es lo que sucede en ella. En cuanto a Regina, ella tuvo una pequeña aparición en esta historia como hermana adoptiva de Emma cuando ella estuvo viviendo en la casa de los Mills.
Después de perder su mano, Killian se sumergió en una vida triste y vacía. No encontraba sentido a su existencia. Había perdido todo lo que había amado, y ahora quedaba él solamente. Él y su rota alma, él y su roto corazón, él y su roto cuerpo. Así pasó sus siguientes dos años, ahogándose en el alcohol y la soledad. De día trabaja en el puerto y de noche tomaba alcohol hasta el cansancio. A veces en su departamento, otras veces en el bar al que siempre iba. El bar se llamaba "The merry men". Killian siempre se sentaba en la misma mesa, ubicada en un rincón donde nadie podía molestarlo, y tomaba hasta la hora que el bar cerraba sus puertas al público. Una noche estaba en el bar, cuando tres hombres vinieron a molestarlo e intentaron atacarlo. Killian pudo a penas defenderse, hasta que fueron interrumpidos por la policía. El dueño del bar, Will, lo defendió e hizo que se lleven detenido nada más a los otros hombres.
- ¿Estás bien? – Preguntó Will alcanzándole hielo para ponerse en las heridas que tenía en la cara.
- Si. – Asistió Killian agarrando el hielo. - Gracias. – Agradeció la sorpresiva amabilidad del otro hombre.
- De nada. – Dijo Will y le ofreció una cerveza.
- ¿Por qué me defendiste? – Preguntó Killian con curiosidad.
- Hace dos años que venís a este bar, siempre tomas hasta el cansancio pero nunca armas problemas. – Respondió Will con sinceridad. – Aparte vi la situación, sé que fueron ellos los que buscaron la pelea. – Agregó luego de beber un sorbo de su cerveza.
- No estoy interesado en pelear, ni meterme en problemas, ya tuve mucho de eso en mi vida. – Dijo Killian negando con la cabeza.
- Tal vez te sorprenda lo que voy a decirte, pero tengo una propuesta para hacerte. – Dijo Will después de un largo silencio.
- ¿Qué? – Preguntó Killian mirándolo atentamente.
- Que si quieres, puedes trabajar los turnos de las noches como camarero. – Informó Will.
- ¿Me estás ofreciendo trabajo? ¿A mí? ¿Un extraño con una mano que siempre se emborracha y que acaba de estar presente una pelea? – Cuestionó Killian sin poder creer lo que escuchaba.
- Si, te lo estoy ofreciendo, así que si quieres el puesto es tuyo. – Aseguró Will.
- ¿Por qué? – Preguntó Killian sin aceptar la confianza que el otro le estaba dando.
- Porque todos necesitamos a alguien que nos ayude en la vida de vez en cuando. – Respondió Will.
A partir de esa noche Killian trabajó todos los fines de semana en "The merry men" como camarero. Will tenía razón, todos necesitaban ayuda de vez en cuando, y esa quizás era una oportunidad para él de hacer algo con su vida. Al mes de estar trabajando en el bar, decidió empezar terapia también. Necesitaba seguir adelante, necesitaba dejar el dolor atrás, necesitaba volver a sentir paz con él mismo. La terapia le dio un espacio donde hablar sus problemas, sus miserias y sacar afuera toda la culpa y tristeza que tenía acumulada dentro de él. Y así, de a poco, sintió que pudo volver a respirar.
Cuando Killian tenía veintiocho se mudó nuevamente a Irlanda. Pero esa vez lo hizo con Will. Ambos eran amigos desde el momento que Killian comenzó a trabajar en "The merry men", así que se hicieron socios y ante la necesidad de un cambio decidieron mudar el bar a la ciudad de Dublin. Killian estaba feliz de estar devuelta en su país. Cada espacio al que iba estaría lleno de recuerdos, pero en vez de ahogarse con ellos se sentía lleno, era su manera de recordar a su familia, era una especie de refugio.
- ¿Qué esto? – Preguntó Belle, la novia de Will, leyendo una servilleta que Killian había escrito.
- Nada, simplemente algo tonto que escribí. – Respondió Killian sin darle importancia al asunto.
- ¿Algo tonto? – Repitió Belle con ironía. - ¡Esto es una maravilla! ¡Es poesía! – Exclamó halagándolo.
- ¿Y qué sabes vos sobre escritura, poesía o lo que sea? – Preguntó Killian algo molesto.
- ¿No te conté que Belle es editora de libros? – Preguntó Will metiéndose en la conversación.
- No, no lo hiciste. – Negó Killian.
- Bueno, ella es editora de libros, muchos de los que ha editado se han vuelto famosos. – Dijo Will señalando a Belle.
- Genial. – Dijo Killian sin saber bien que decir y haciendo hombros.
- Deberías escribir algo, así si puedo hago que te lo publiquen. – Propuso Belle entusiasmada.
- No, gracias. – Rechazó Killian.
- Killian no seas cabeza dura, esto es una maravilla. – Dijo Belle devolviéndole la servilleta. – Si podes escribir eso sin siquiera planearlo y en medio de tu turno de trabajo, estoy segura de que si te sentas podrías lograr algo realmente increíble y que valga la pena ser leído. – Explicó con calma y convicción.
- No me interesa que me publiquen, ni ser famoso, ni nada. – Negó Killian. - Simplemente escribo cuando tengo ganas y punto. – Dijo empecinado en su postura.
- Cuando cambies de idea, ya sabes donde y como encontrarme. – Comentó Belle guiñándole un ojo.
Killian nunca había tenido la intención de ser un escritor, ni escribir un libro. Pero las palabras de Belle quedaron grabadas en su cabeza, y cada vez que tenía tiempo libre o sentía inspiración de escribir algo, recordaba lo que su amiga le había dicho. Y así fue como después de varios meses de evitarlo e intentar contenerse, se sentó a escribir una historia. Pero no una historia cualquiera, sino una historia que tenía gran significado en su vida, la historia de él y Emma.
La historia de Charlie (él) y Leia (Emma), dos personas que eran almas gemelas y todas las noches se encontraban en sus sueños. El problema es que vivían en dos realidades distintas, él en el Bosque Encantado y ella en el mundo sin magia. Ambos tenían vidas tristes y difíciles, dejando el espacio de sus sueños compartidos como su refugio. Charlie no tenía padres, ellos habían muerto cuando era pequeño, y su hermano mayor se había enlistado en la marina real. Leia había sido abandonada por sus padres, por lo cual estaba condenada al destino que el sistema de adopciones elegía para ella, la mayoría de las veces quedaba en familias donde la ignoraban o era mal tratada. Sus sueños compartidos eran lo único que los hacía feliz.
Pero ambos fueron creciendo y el dolor de crecer en realidades distintas era cada vez más difícil de tolerar. Al poco tiempo de que Charlie se había enlistado en la marina, su hermano murió. Eso fue el punto que cambió todo. Charlie se convirtió en un pirata y abandonó a Leia y a sus sueños de buscar una manera de viajar a otro mundo, por su venganza. En su camino de la venganza se enamoró de una mujer llamada Helen, una mujer que si podía tener y si estaba en su mundo. Su amor fue duro y real, hasta que el esposo de ella, quien era el Señor Oscuro, los encontró. El Señor Oscuro mató a Helen y cortó la mano izquierda de Charlie. A partir de ese día Charlie se convirtió en el Capitán Garfio, buscando venganza por su hermano y su mujer.
Leia también se enamoró de alguien de su mundo, aunque el dolor del abandono de Charlie siempre quedo presente en ella. Leia escapó del sistema de adopciones y se enamoró de un chico llamado Bealfire. Leia pensaba que eran felices juntos, a pesar de que eran pequeños ladrones y la mayor parte del tiempo no tenían con que vivir. Pero Bealfire también la abandonó y la traicionó. La dejo en la cárcel, pagando por un crimen que él había hecho. Y eso no fue todo, en la cárcel Leia se enteró que estaba embarazada. Leia había sido tantas veces abandonada y había crecido creyendo que no merecía tener amor, por lo cual decidió dar en adopción a su hijo. Diez años más tarde Jared, su hijo, la encontró y la llevo al pueblo de "Strorybrooke" donde él vivía. Según Jared, el pueblo estaba maldito y Leia era la única que podía salvar a todos porque era la salvadora. Leia terminó comprobando que la teoría "loca" de su hijo era verdad, cuando lo salvó con un beso de verdadero amor de la maldición del sueño eterno. Leia era la hija de Blanca Nieves y El príncipe Encantador. Leia aprendió que los cuentos de hadas eran reales.
Un accidente con un portal hizo que Leia viaje al Bosque Encantado, seguida por su madre. En la búsqueda de cómo regresar a Storybrooke, Leia se reencontró con Charlie, o mejor dicho el Capitán Garfio. Juntos treparon la planta gigante de guisantes, juntos derrotaron al gigante y consiguieron la brújula mágica que necesitaban para ir a Storybrooke. Pero Leia no confiaba en él y lo dejo atrapado con el gigante. Leia regresó a Storybrooke solamente con su madre.
Reencontrarse con Leia fue toda una sorpresa para Charlie, saber que ella había sido todo este tiempo alguien real y no solo un sueño, le hizo sentirse aún peor por haberse dado por vencido con ella. Intentó ganarse su confianza, pero Leia tenía muchas murallas contraídas alrededor de ella y está vez fue ella quien lo abandonó. Pero Charlie no se desanimó, haber conocido a Leia hizo que su vida vuelva a tener luz y sentido, hizo que sus deseos de venganza cesaran y el dolor de su alma se aliviara. Leia era su única oportunidad de ser feliz, así que cambió su barco por una habichuela mágica y la uso para crear un portal para viajar a Storybrooke. Una vez en Storybrooke, no fue sencillo ganarse nuevamente la confianza y el corazón de Leia, pero finalmente lo hicieron. Juntos pelearon gran cantidad de villanos, como Peter Pan, la Bruja del Oeste, las Reinas de la Oscuridad, y hasta la oscuridad que una vez se apoderó de Leia. Juntos pudieron superar todo, porque el amor que tenían el uno por el otro era la magia más fuerte del universo. Leia y Charlie eran amor verdadero, Leia y Charlie eran el final feliz del otro.
Killian tenía veintinueve años cuando terminó de escribir su libro. El día que termino de escribir el libro sintió como un gran peso salía de sus hombros y de su cuerpo. Esa historia le había permitido expresar todo el dolor que había estado cargando durante toda su vida. Lo imprimió y lo llevó a la oficina de Belle.
Al salir de prisión Emma se mudó a Tallahassee con Henry. Allí vivieron en un refugio pasajero para personas sin hogar. Emma trabajaba en el bar de una estación de servicio como camarera y solo conseguía dinero para que puedan comer. Pasaron dos años en Tallahasee. Emma tenía la esperanza de que Neal apareciera y los encontrara, ya que era el lugar que habían tenido planeado para vivir juntos. Pero Neal nunca apareció, y la estación de servicio donde trabajaba cerró, así que Emma decidió que era hora de un cambio para ella y Henry. No podían seguir viviendo en un refugio, y mucho menos podían seguir viviendo en esa ciudad que lo único que le generaba era dolor.
Cuando Emma tenía veinticuatro años consiguió un pequeño departamento en Bostón para vivir con Henry. El departamento tenía buen precio y con su trabajo de camarera en un pequeño restaurante llamado "Granny's" lograba pagar el alquiler de cada mes. Para mejorar la situación económica se convirtió en una agente de fianzas o como todos suelen decir "cazarrecompensas". Emma era buena encontrando a las personas que no querían ser encontrada y sabía defenderse perfectamente gracias a su pasado, así que el trabajo resulto perfecto para ella.
- ¿Noche difícil la de ayer? – Preguntó Ruby, su compañera de trabajo, observando la mano vendada de Emma.
- Si, las peleas con cuchillo nunca son buenas. – Respondió Emma.
- ¿Le diste su merecido por lo menos? – Preguntó Ruby con curiosidad.
- Una paliza y después una celda de prisión. – Contestó Emma con una sonrisa, siempre que lograba atrapar un criminal sentía cierta satisfacción.
- Creo que es valiente lo que haces, pero a veces me da miedo por vos y Henry. – Dijo Ruby algo nerviosa, porque sabía que Emma no era buena hablando de emociones.
- A mi también. – Coincidió Emma dando un lago suspiro.
- Esta noche invite a unos amigos a cenar. – Dijo Ruby cambiando de tema. - ¿Por qué no te nos unís? – Propuso.
- No creo que sea buena idea. – Negó Emma sacudiendo su cabeza de lado a lado.
- Por favor, solo tenes que traer a Henry y aprovechar que tienen una comida gratis. – Dijo Ruby intentando convencerla.
- De acuerdo. – Aceptó Emma finalmente.
Los amigos de Ruby resultaron ser sus vecinos, David y Mary Margaret. A partir de ese momento Emma y Henry encontraron una familia. Todos eran como tíos para Henry. Y para Emma, David y Mary Margaret, eran como unos padres (a pesar de ser de su misma edad) protectores y cariñosos, y Ruby era como una hermana. Ellos se convirtieron en su salvación, en las personas que mostraron lo que significaba el verdadero cariño de una amistad y una familia. Haber vuelto a Bostón fue la mejor decisión que Emma tomó en su vida.
Emma tenía veintisiete años cuando David y Mary Margeret informaron que se mudaban a Maine. Mary Margaret estaba embarazada. David y Mary Margaret querían criar a su hijo en un pueblo tranquilo, así que cuando David recibió la oferta de trabajo de Oficial de la policía en Maine decidieron aceptarla. Emma se sintió destruida el día que le contaron sus planes, sintió que iba a perder su familia, que iba a volver a ser abandonada. Lo peor de todo, fue que al mes Ruby también se unió a la mudanza. La abuela de Ruby vivía en Maine y estaba muy enferma, por lo que necesitaba que Ruby vaya a hacerle compañía y encargarse del negocio familiar. David, Mary Margaret y Ruby trataron de convencer a Emma de que ella y Henry también se mudaran a Maine. Pero Emma rechazó la idea, Bostón se había convertido en su hogar y el de Henry, y ella no podía dejar eso. No podía dejar el pequeño sentimiento de seguridad y pertenencia que tenía en esa ciudad.
Intentó hacer todo lo posible por no dejar que los pensamientos negativos se apoderen de ella, y fue a lo de Ruby para tener una despedida de sus amigas. Al terminar de cenar Mary Margaret se puso a lavar los platos y Ruby a secarlos. Emma simplemente las observaba, cuando su celular sonó sorprendiéndola. Era una solicitud de amistad de Facebook. Emma la abrió y se sorprendió al ver que la solicitud era de Killian. Después de unos largos segundos, aceptó la solicitud y se puso a revisar su muro. Explorando el muro empezó a dar cuenta de lo mucho que había cambiado la vida de él desde la última vez que se habían visto en sus sueños. Era raro que la haya agregado al Facebook, pero no haya intentado volver a encontrarla en los sueños. Emma sabía que había sido muy buena escapando y evitándolo, pero era raro que prioricen la comunicación del mundo real y no la del mundo de sus sueños. Revisando el muro se enteró de varias cosas que habían pasado en la vida de Killian durante esos años. Killian vivía en Dublin, Irlanda. Killian había dejado la marina y trabajaba en un bar llamado "The merry men". Killian había tenido algún accidente donde perdió su mano izquierda. Killian estaba siempre acompañado en las fotos de sus amigos Will y Belle, también había un par con su primo August con quien según parecía había vuelto a entablar una relación. Killian estaba soltero.
- ¿Qué haces? – Preguntó Emma irritada cuando Ruby le sacó el celular de su mano.
- ¡Es nuestra última noche juntas, así que no podes pasarte todo el tiempo con el celular! – Le reprochó Ruby a modo de queja.
- Lo sé, yo solo… - Comenzó a decir Emma.
- ¿Quién es Killian Jones? – Preguntó Mary Margaret observando la pantalla del celular de Emma.
- Alguien de mi pasado. – Respondió Emma.
- ¿Alguien de tu pasado? ¿Alguna vez estuviste en Irlanda? – Cuestionó Mary Margaret confundida.
- Es complicado de explicar. – Dijo Emma dando un largo suspiro.
- Entonces confía y explícanos, tenemos toda la noche. – Dijo Ruby devolviéndole el celular.
- De acuerdo. – Aceptó Emma. – Killian yo y yo nos conocimos en nuestros sueños. No sé cómo, ni por qué, pero cada noche nos encontramos en los sueños. – Confesó algo nerviosa.
- Eso si es romántico. – Dijo Ruby con una sonrisa. - ¿Por qué no puede pasarme algo de emocionante a mí? – Preguntó chistosamente.
- ¿Hace cuánto que pasa eso de que comparten los sueños? – Preguntó Mary Margaret con curiosidad.
- Desde que tengo cinco años. – Respondió Emma.
- ¿Qué? ¿Se sueñan hace tanto y nunca pensaron en conocerse? – Preguntó Mary Margaret sorprendida.
- Lo pensamos y de hecho lo teníamos planeado. – Respondió Emma con una sonrisa triste. – Él iba a venir a buscarme cuando yo saliera del sistema de adopciones, pero nunca vino porque su hermano murió y decidió que era más importante quedarse allá buscando vengarse. – Relató recordando el gran dolor que le había generado el "abandono" de Killian.
- ¿Por qué te agregó a Facebook cuando pueden verse en los sueños? – Preguntó Ruby volviendo al presente.
- Porque desde que él eligió su venganza, yo me escapo en los sueños para no verlo. – Respondió Emma mordiéndose el labio.
- Bueno, quizás esto marque una nueva etapa en su relación. – Dijo Mary Margaret llena de esperanza.
- No creo, yo no sé si puedo confiar en él cuando ya me abandonó una vez. – Dijo Emma negando con la cabeza.
Esa noche cuando Emma se fue a dormir decidió no escaparse, ni esconderse. Pero a pesar de ese pequeño avance, el encuentro con Killian no se dio. Al parecer él también se había vuelto bueno en evitarla, no que lo culpara, después de todo que no compartan sus sueños había sido el deseo de ella. Quizás debería empezar a buscarlo. Pero no se sentía lista para enfrentarlo, ni tenía fuerzas para hacerlo. Así que decidió que lo mejor era dejarlo fluir. Ella dejaría de esconderse y si el destino volvía a hacer que se encuentren en los sueños, bueno entonces ahí verían que hacer y como seguir con eso.
