"Son mentiras si me besas, si me miras… Porque todo era nada, todo aquello que decías… Sólo mentiras tú tienes para mí". (Mentiras tuyas-Orquesta Pasión).

Soledad Cap. 7 "Confusión. La primera estrategia".

Kaname permanecía de pie al lado de la cama de Zero, quien tenía un pañuelo blanco húmedo sobre la frente. El cazador había tenido un poco de fiebre y le colocaron aquello a fin de que ésta cediera y al parecer estaba surtiendo efecto.

La habitación estaba en total silencio y ese hecho no dejaba de asombrar un poco al pura sangre. Eran rarezas (si no es que nunca antes lo había presenciado) las veces en que, estando al lado del cazador, este se dejara ver con un semblante tan sereno. A pesar de que hubo veces que podía permanecer en silencio y sin pelear, su rostro siempre mostraba la incomodidad y el hastío que el estar juntos le causaba. Así que verlo en esa nueva faceta era todo un hallazgo. Kaname estaba a punto de relajarse un poco a fin de poder contemplar el 'milagro' cuando sus ojos castaños se fijaron en una de las orillas del pañuelo.

Aquello hizo que sus cejas se fruncieran. Él no contaba con eso.

En la orilla del pañuelo, con letras finamente trazadas en letras cursivas y doradas, se leía: T.K.

La puerta se abrió, sin que el individuo que entraba se dignara siquiera a tocar. Kaname le volteó a ver con molestia. Se trataba de un chico casi igual de alto que él, de cabellos y ojos castaños.

–Ahórrate tus miradas, Kuran –dijo el chico, pasándole de largo, yéndose a sentar justo al lado derecho de Zero.

El chico quitó el pañuelo, para después sentir el rostro del peliplateado.

–Parece que la fiebre ha cedido completamente.

Kaname no dijo nada. A pesar del rostro sereno que había decidido adoptar después de su comentario, por dentro estaba molesto. La presencia de ese cazador le había cambiado el primer ataque dirigido hacia Zero.

El purasangre recordó lo que había pasado unas horas antes.

Kaname miraba a los vampiros que se arremolinaban a su alrededor, como abejas al panal. Parecía que lo estaban erigiendo el nuevo líder de todos los suyos. Yuuki ya no tendría de qué preocuparse, o al menos podría salir ya a la luz pública sin temer que alguien se atreviera a atacarla de forma abierta.

Las adulaciones no se hicieron esperar y Kaname se limitaba a sonreír y dar las gracias, mientras observaba de reojo lo que Zero hacía. Después de todo, las palabras que se le decían no necesitaban de mucha atención, eran las mismas que siempre escuchaba desde niño y desde que estuvo en edad de asistir a las fiestas de la alta sociedad.

Notó que Zero hablaba ahora con su anfitrión, alcanzando a escuchar lo que comentaban entre sí ¿Zero estaba bromeando con un vampiro? De verse y no creerse.

Si Kaname sama te ha traído aquí es porque confía en ti y tú en él.

Kaname se llevó la mano derecha a los labios para reprimir una risilla ¿Confianza mutua? Si por ellos fueran saltarían uno encima del otro y se despedazarían, sin duda alguna. Pero en medio de las circunstancias era de comprender la forma en que pensaban.

Después de eso, Elihata se marchó, dejando sólo al cazador, notando que éste se decidía a salir del salón, con rumbo al jardín. Quizás ese era el mejor momento para acercársele y con un movimiento elegante se disculpó de los que le rodeaban.

No iba ni a la mitad de la estancia cuando el olor característico de la sangre le llenó el olfato. Era una sangre muy poderosa y deliciosa, pero aquello se le hizo de muy mal gusto. Algunos amantes debían de estar mostrándose afecto en el jardín. Alguien tendría que enseñarles buenos modales.

Una alarma se encendió en la mente de Kaname ¿Cuándo había sido la última vez que viera que Zero había ingerido siquiera una píldora? Sin llamar demasiado la atención, se apresuró a encontrarle, si el ex prefecto perdía el control en un lugar así, sus problemas crecerían como la espuma en una copa de champagne.

Lo encontró recargado en una de las columnas de la terraza, desde lejos notó el temblor en todo su cuerpo ¡Tenía que actuar rápidamente!... O quizás esa era la oportunidad que él estaba buscando.

Sus reflejos y velocidad de vampiro le ayudaron a llegar justo a tiempo, antes de que el cazador cayera al suelo. Algunos de los que estaban cerca (y a quienes parecía que no les molestaba el ambiente impregnado de sangre) les vieron abrazados y simplemente se limitaron a saludar con un movimiento de la mano, al tiempo en que alzaban la copa que sostenían.

Yuuki –murmuró Zero y aquello molestó a Kuran. Escuchar el nombre de su prometida pronunciado por ese…

Tonto cazador, te has dejado dominar por tu propia bestia interior –le dijo irónico, sosteniéndole y notó que después de eso se desmayaba.

Sus ojos se tiñeron de rojo, el olor a sangre le excitaba ¿Cuánto hacía que él mismo no bebía la sangre de la persona que amaba? Sin embargo, por el momento debía hacer esas necesidades a un lado.

Quítale las manos de encima escuchó de pronto una voz a sus espaldas.

Kaname se volvió, aún con el brillo rojizo en sus ojos. En lo bajo pareció gruñir como quien defiende su propia presa. Le miró de pies a cabeza, sin poder reconocerlo, entonces se dio cuenta de que se trataba de un humano.

Sí, soy un cazador dijo el individuo, acercándose a ellos y quedándose en cuclillas. Zero es uno de nosotros y es por eso que nosotros vamos a cuidar de él… aunque por mi parte estaría bien matarlo.

Kaname acercó el cuerpo inconciente del oji violeta hacia el suyo al escuchar ese comentario ¿Quién se creía ese cazador insolente para decidir sobre su Nivel E?

¿Quién eres tú? preguntó con tono autoritario, notando que la gente en la fiesta comenzaba a tomarles importancia al acercarse más cazadores alrededor de ellos.

El chico sonrió descaradamente.

Kaito. Kaito Takamiya. Ahora, será mejor que…

Los ojos de Zero se abrieron de pronto, las pupilas dilatadas y rojizas les indicó que la lujuria de sangre le estaba invadiendo.

¡Maldición! dijo Kaito chasqueando la lengua y sacando algo de su bolsillo. Era un arma.

¡No vas a matarlo! –espetó Kaname tratando de detener a Zero aún en el suelo, aprisionándole por el hombro con la mano derecha, mientras que la gemela la extendió al frente para hacer ademán de detener al cazador.

Esto no va a matarlo, sólo lo tranquilizará –dijo Kaito apuntando al frente. No le importaba que estuviera amenazando al propio y nuevo líder de los vampiros.

Claro, eso hizo que los demás cazadores tuvieran que rodearle en un círculo, listos para defenderse ya que los vampiros comenzaban a verse demasiado amenazantes.

Kaname sintió un escozor y dolor punzante en la muñeca de la mano que detenía a Zero. ¡Le había mordido! Aquello distrajo a el pura sangre y un disparo se escuchó, algo se impactó en la espalda de Zero y éste cayó nuevamente inconciente.

El pura sangre miró a Kaito con fiereza y uno de los vampiros se lanzó sobre los cazadores, pero antes de que una nueva matanza comenzara entre ambas razas, Elihata interfirió, poniéndose en medio de los dos.

Kaname sama –habló el vampiro rubio –,el arma sólo ha inhibido el estado de Nivel E en Zero.

Kuran alzó una mano, gesto que tranquilizó a los de su especie, aunque lo cazadores no bajaron la guardia.

Hay que atenderlo, el impacto de esta arma puede tener consecuencias físicas –explicó Kaito.

Yo lo llevaré –dijo Kaname, tomando el cuerpo de Zero y dirigiéndose hacia la habitación del ex prefecto.

Una vez en el lugar, Kaito se dirigió al baño. Llenó una palangana con agua tibia y le colocó una sustancia que vació de un frasco de color ámbar. Luego, como si no hubiera nada más a su alrededor que pudiera utilizar, sacó un pañuelo de su bolsillo, el cual humedeció con el agua para después colocarlo en la frente de Zero.

La fiebre ha comenzado, no puedo permitir que muera por ello –dijo Kaito, aunque más bien pareció un pensamiento dicho en voz alta.

No lo hará. Lleva sangre de vampiros en sus venas –siseó Kuran. Nunca se había imaginado que existiera alguien que pudiera molestarle aún más que Zero.

Kaito no dijo nada más. Por varias horas se dedicó a hacer el movimiento de forma repetitiva: humedecer el pañuelo, dejarlo en la frente de Zero y observar.

Luego de un rato más, Kaito colocó por última vez el pañuelo y después salió de la habitación, mirando de reojo al pura sangre, como advirtiéndole que más le valía no hacerle nada raro.

Kaname le miró molesto.

Le miró molesto como lo hacía justo en estos momentos.

Kaito tomó la palangana de la mesita de noche dispuesta a un lado de la cama de Zero y se dirigió al baño para tirar el agua, ahora ya fría.

Kaname en tanto, no había quitado la vista de encima de Zero y, notando un leve y pequeño movimiento en éste, se acercó. Se sentó en el lugar que momentos antes el otro cazador ocupara.

Los ojos violetas de Kiryuu se abrieron poco a poco, la visión de un Kaname a su lado perdió poco a poco lo borroso.

–¿Ka-Kaname? –preguntó sorprendido, tratando de enderezarse sobre la cama, pero una fuerte punzada le dio en la cabeza, sintiendo que todo a su alrededor le daba de vueltas. –¿Qué diablos pasó? –masculló enojado.

–Estuviste a punto de perder tu cordura de la forma más estúpida posible –respondió Kaito, de pie en el umbral de la puerta del baño.

–¡Kaito! ¿Qué haces tú aquí? –el movimiento, consecuencia de la sorpresa de verle ahí, provocó que la cabeza le volviera a doler.

–Sí, a mi también me da gusto verte, Zero. De no haber sido por mí, ya estarías muerto.

–Eso no es verdad, dispararle no era necesario –dijo Kuran.

–¿Dispa…? –balbuceó Zero.

–Claaaaro, después de todo le permitiste morderte ¿no? –soltó molesto Kaito.

–¿Morderle? –dijo asustado Zero.

–Entonces eso nos lleva a que fue por que sobrevivió y que no era necesario dispararle.

"O tu presencia aquí", pensó Kuran.

Kaito le miró molesto. No toleraba la presencia de los vampiros cerca y ese pura sangre le comenzaba parecer un buen candidato para matarlo. El cazador se llevó una mano al costado, el lugar donde guardaba su arma anti-vampiros.

Kaname se levantó, aunque no tenía necesidad si deseaba eliminar a ese cazador insolente.

–¡Ay ya, déjense de sus tonterías! –se quejó Zero, dispersando el ambiente tenso.

Los dos le miraron, aún sentado y con los dedos en frente, como tratando de apartar el dolor que le taladraba la cabeza.

–¿Te parece tontería que estuvieras a punto de caer en el Nivel E? –dijeron al mismo tiempo Kuran y Takamiya.

–No… pero es que el aire estaba enrarecido –se defendió Kiryuu.

–Estaba impregnado del olor de los purasangres. De amantes purasangre –explicó Kaito, mirando con odio a Kuran.

–Yo me encargaré de ese asunto –apuntó Kuran.

–Espero. Zero, los de la Asociación solamente estamos esperando que te recuperes para poder irnos.

–Ya estoy bien –el platinado cerro los ojos, recargando la cabeza en la cabecera de la cama.

–No, parece ser que no lo has entendido –Kaito se acercó a la cama, bajo la mirada atenta del sangre pura –. La Asociación me ha enviado para que te lleve a donde perteneces.

–¿Qué? –atinó a responder Zero, mirándole fijamente.

–Zero no puede ir a ninguna parte sin que yo lo permita –sentenció Kaname.

–Me importa un bledo sus costumbres vampirícas…

–Pues deberían, porque Zero es un Nivel E y yo soy su…

–¡Antes que todo, Zero es un cazador y como tal irá con nosotros!

–¡Basta ya ustedes dos! –dijo Zero, levantándose de la cama y agarrando a ambos por los brazos, llevándolos hasta la puerta –¡Fuera!

La puerta se cerró detrás de ellos.

Kaname parpadeó un par de veces, incrédulo de lo que el ex prefecto se había atrevido a hacer.

Kaito se limitó a chasquear la lengua, acomodándose la ropa en el proceso, para después simplemente darse la media vuelta e irse.

¿Qué haría Kaname? Si se iba se sentiría como una derrota ¡una burla para su persona! Pero tampoco podía quedarse ahí parado esperando… esperando no sé qué cosa.

–Kaname sama, los amantes furtivos han sido encontrados –dijo Elihata, acercándose al líder pura sangre.

¡Oh! Kuran amaría a ese vampiro por la excusa perfecta para poder marcharse con toda dignidad.

–Vamos, entonces –respondió sereno, siguiendo el trayecto señalado por el rubio.

O&o&o&o&

Zero suspiró y se dejó caer en la cama, quedando sentado y con los brazos colgados en medio de las piernas. Su rostro quedó de perfil al mirar la pared que se encontraba al lado izquierdo, aunque en realidad no miraba nada.

Pensaba en los sucesos ocurridos. Nuevamente había estado a punto de perderse y entre sus recuerdos confusos estaba el de la mordida a la muñeca de Kaname. No, no era una alucinación, pues aún sentía el sabor de su sangre en la boca.

Inconscientemente se paladeó la boca, sintiendo el cosquilleo en las encías. Se levantó, antes de que la ansiedad le invadiera.

La Asociación me ha enviado para que te lleve a donde perteneces.

Irse. No podía hacerlo. Él amaba a Yuuki y al aceptar marcharse con Kaname cuando éste le fue a buscar es como si hubiera renunciado a su posición entre los cazadores.

Recuerda que sigues siendo un cazador.

Había dicho Yagari antes de que se marchara de la academia.

Sacudió la cabeza. No le importaba, estaba seguro de que su lugar estaba al lado de Yuuki, aunque por el momento tuviera que soportar la presencia de Kaname.

Y por cierto, pensando en él, ¿qué hacía éste velando por él? ¿Velando? Sí, velando. Al menos eso fue lo que le pareció que estaba haciendo al permanecer en ese lugar.

¡Bah! Sin darle más importancia a ese detalle se acomodó debajo de las cobijas y sin preocuparse por desvestirse se quedó dormido.

O&o&o&o&

Soledad. Un sentimiento de tristeza tan infinito que es difícil definir. Pero lo que comprendía es que era tan grande que hasta parecía que lo respiraba. Estaba en todo el lugar, a donde quiera que mirase. Lo sofocaba, como si un par de manos le estrangularan con firmeza, pero con calma.

No existía nada a su alrededor, sólo la nada.

Zero miró al cielo, tan quieto y apacible que lo único que hacía era acentuar ese sentimiento. Y sin saber bien el porque sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas ¿Por qué lloraba? ¿Qué era eso que lo invadía?

"¡Es un monstruo! ¡Fuera! ¡Demonio!"

Zero volteó en busca de quienes decían aquellas palabras hirientes. No vio a nadie, pero esas palabras eran como cuchillas porque en su carne aparecieron heridas. Pero de alguna forma sentía que ese no era él, que esa no era su sangre. Era como si él estuviera conciente, sintiendo todo, pero a la vez ese cuerpo no le perteneciera.

Soledad. Como la sensación de caer en un profundo y oscuro abismo del que se siente que nunca se podrá salir.

Cayendo, cayendo. Cayendo interminablemente, sin recibir ayuda, sin que a nadie más le importe…

Zero abrió los ojos, sudando frío. Sintió el rostro húmedo, aún las lágrimas parecían frescas en él.

Se levantó para dirigirse al baño y limpiar su nariz. Había sido un sueño, pero aún era capaz de sentir esa horrible sensación en su cuerpo; de hecho en su propia alma.

¿Qué había sido eso? Un raro sueño.

Enjuagó su cara con agua fría y luego lo secó con una toalla de mano. Para cuando se la retiró notó el reflejo de Kaname en el espejo. Un poco asustado casi y grita, pero se limitó a arrojarle la toalla a la cara.

–¿Nadie te ha enseñado a tocar la puerta antes de abrir? –preguntó molesto.

–Y creo que tus sentidos de cazador deben estarse atrofiando al no haberme sentido venir –respondió divertido de poder molestarle.

–¿Qué quieres, Kaname? ¿Has venido a reafirmar los derechos que tienes sobre de mí como vampiro pura sangre? –dijo con un tono de ironía.

Kaname suspiró y lentamente cerró sus ojos antes de observarle directamente. Cruzado de brazos ý recargado en el marco de la puerta, comenzó a hablarle.

–Eres importante para mí, no deseo y no quiero que te vayas –dijo con su habitual voz calmada.

Zero iba a replicar algo (de hecho estaba preparado con varias respuestas a posibles pero para lo que acababa de escuchar jamás estuvo preparado), pero las palabras murieron en sus labios. Parpadeó un par de veces, antes de que adoptara una posición neutral.

–¿A qué te refieres con eso? –fue lo primero que se le ocurrió decir. Aunque después de ello se sintió un poco tonto. Era como si se tratase de una mujer que quería reafirmar la declaración de amor de su enamorado.

–Es tal y como suena –Kaname se acercó lentamente, estudiando con detenimiento las reacciones del cazador.

Zero se echó para atrás, pero su cuerpo chocó con el lavabo. Sintió un poco de nervios al notar que Kaname se encontraba a menos de un palmo de su rostro, de hecho de su cuerpo.

Kaname elevó una mano con la segura intensión de ponérsela en la mejilla, pero el movimiento reacio por parte del ojivioleta le hizo contentarse con ponerle la mano en el hombro.

–Durante todo este tiempo te he protegido por la importancia que tienes para… –susurró, arrastrando las palabras y acercándose hasta llegar a su oído.

¡Por todos los dioses y los antiguos cazadores! ¿Era su imaginación o Kaname le estaba coqueteando?

–Para tus planes, lo cual incluye el bienestar de Yuuki. Lo sé, lo sé –dijo rápidamente Zero al momento en que lo empujaba un poco, lo suficiente como para tener el espacio requerido y salir del baño.

Kaname sonrió. La incomodidad de Zero le daba a entender que sus planes estaban saliendo a la perfección.

–Ese cazador –dijo Kaname quedándose de nuevo de pie en el marco de la puerta y observando como el otro se dirigía a la cama –,te disparó sin necesidad alguna. Después de eso la fiebre comenzó.

Zero se limitó a asentir con la cabeza, en silencio. De pronto sus cejas se arquearon.

–Tú… ¿te quedaste…? –le miró con su expresión de extrañeza –¿A cuidarme?

–¿Tengo que repetir cada una de las cosas que he dicho esta noche? –la mirada de Kaname se suavizó y Zero no supo por qué pero sintió que su rostro se enrojeció.

–¡Vete al diablo! –atinó a decir, de respuesta sólo recibió una risa del vampiro.

¿Desde cuándo había comenzado Kaname a tener esa clase de gestos ante su persona? Sacudió la cabeza fuertemente. A lo mejor y el incidente en el jardín y la pasada fiebre le estaban confundiendo la mente.

–Aún te sientes mal –en un parpadeo Kaname se encontraba de cuclillas frente a él, tomándole las manos y acariciándole una de ellas con el dedo pulgar –Debes descansar, Zero.

Se levantó y le acicaló un poco los cabellos y sin esperar nada más se marchó de la habitación.

No reaccionó hasta que escuchó que la puerta volvía a abrirse.

–¡Zerooooo! ¿Ya te encuentras bien? Me había preocupado por ti

–Mikael… hazte a un lado… no me dejas respirar –el pelirrojo le había aprisionado con fuerza.

–Estaba tan preocupado por ti, pero Elihata no me dejó venir. Dijo que debía dejar que Kaname sama estuviera a tu lado, velándote.

Zero frunció el ceño.

–Oye, Mikael, dime una cosa. Antes habías hecho un comentario parecido. Dime ¿por qué suponen que Kaname debe estar interesado en hacer esa clase de cosas?

–¿Eh? ¿Bromeas? –berreó el chico, separándose del cazador –¿No es obvio? ¿Vaya eres tonto o qué?

Un mal presentimiento le embargó a Zero.

–¿Qué es este lugar exactamente, Mikael?

–¿No lo sabes? ¿En serio? ¿Así que has venido a este lugar con Kaname sama sin saberlo?

–¡Dímelo de una maldita vez!

–A esta mansión vienen exclusivamente los purasangres. Y… –Mikael dudó, a juzgar por la reacción de Zero, comenzaba a pensar que decírselo sería desastroso.

El ojivioleta le miró como con ganas de asesinarlo si no se lo decía. El 'pequeño volcán' tragó saliva, temiendo por su vida.

–Y… aquí vienen a pasar tiempo con sus amantes. Lejos de sus propias familias, cónyuges o… prometidas.

Zero sintió que se helaba.

A pasar tiempo con sus amantes.

Entonces eso lo convertía, al menos a los ojos de todos, en… en…

La cabeza de cierto pura sangre iba a rodar por el suelo…

CONTINUARÁ…

Notas de la autora:

Jajaja, ¡por fin! Ha comenzado Kaname a acercarse a Zero ¿Pero cuáles son sus verdaderas razones al hacerlo? ¿Tienen alguna idea? ¡Oh, no se los diré! Pero es tan fácil descifrarlo.

En cuanto a Kaito, es un personaje que me agrada mucho como pareja de Zero. Un buen y digno rival de Kaname ¿a qué sí? Por otro lado ya vi una imagen oficial de este chico (en una de las hojas a color del manga) y ya sé que es de cabellos y ojos castaños.

Gracias a: lucy-snape19, Lilita Kiryuu, Yuuniie Kuran, n0 HaNa.o0o, por sus reviews ¡No se olviden de dejar más!

Matta au!