Comienzo la tanda del trasnochador con esta actualización (?), en serio ustedes me hacen feliz con sus reviews y notificaciones XD, son mi motivación para escribir 8D


LEVIATHAN

CAPITULO 07: SANGRE


ANTES

Creí que Zoro te ayudaba a reparar el barco – dijo Nami un poco sorprendida al ver a Usopp reparando solo el barco en el mediodía.

Pues… - no sabía cómo explicarse el chico de nariz larga – él me está ayudando, pero al parecer solo puede hacerlo de noche…

¿De noche? Quieres decir qué…- Nami bajó hasta donde estaba el chico mirando a todos lados por si acaso Luffy o alguien más estaba cerca. A decir verdad habían más cosas de las que quería hablar con él.

Si, ¿no dijeron que era un Morialis?, no puede salir a la luz del sol al parecer, pero él le dijo a Sanji que solo tiene mucho sueño – dijo Usopp clavando un lamina de metal en la pared con mucha fuerza, quería evitar que volviera a entrar el agua por ese enorme agujero que se asemejaba a unas garras enormes.

Lo están engañando, no me extraña, pero si sigue así va a despertar "la sed" – Nami suspiró, si llegaban a eso tendrían un serio problema, no estaba segura de que Luffy pudiera contener a Zoro si se daba el caso, debía intervenir.

Hablaré con Sanji-kun, ya es momento que le explique lo demás – realmente no quería hacerlo, pero nadie más que ella podía guiarlo por ese oscuro sendero de los Nova. Usopp la miró totalmente preocupado por lo que iba a decir a continuación.

N-Nami… ¿Luffy está bien, no? – preguntó el dubitativo. Nami sin dejar ver sus ojos que eran tapados por un mechón solo sonrió.

También me encargaré de eso, pero necesito tu ayuda, no quiero que estén aquí en ese momento – dijo ella algo seria.

Dime que tengo que hacer y cooperaré – dijo él, sabía que su nakama no querría testigos ni nada por el estilo, aunque a él ya le parecía bastante normal desde hace dos años.

Bien ~ - le entregó un papel.

¡¿Esto?! ¡¿No es demasiado pronto?! – Usopp la miró asustado.

Creo que lo pueden manejar – Nami se levantó del suelo.

Si tú lo dices, mujer demonio… - dijo él.

¿Dijiste algo Usopp-kun?~ - ella tenía una vena de fastidio en la frente.

N-Nada – asintió asustado.


AHORA

¡¿Prueba?! – dijeron al unísono Sanji y Zoro, delante de ellos estaba una enorme puerta de madera que marcaba el inicio de otro siniestro bosque, claro que no tan pantanoso como en el que se habían encontrado a los Ghouls. Aún no amanecía y por esa razón Zoro seguía despierto.

Si, como dije, es una prueba de iniciación para los nuevos tripulantes, la hacemos todos los años – dijo Usopp como si estuvieran en la universidad y que ellos fueran las víctimas de una fraternidad. Incluso tenía libros y traje de chico estudioso para crear el ambiente.

¡NO JUEGUES CON NOSOTROS! – ambos patearon al chico de la nariz contra un árbol en medio de un ataque de fastidio.

Lo siento… - dijo la víctima con lágrimas en los ojos y la nariz hecha añicos por el golpe.

Ahora dime la verdadera razón por la que he tenido que levantarme a las cinco de la mañana y arrastrar este ataúd hasta aquí – dijo Sanji bostezando.

Bueno… eso… es para Zoro-kun, cuando amanezca no podrá estar afuera, es una medida temporal – dijo Usopp escondiéndose detrás de un árbol temiendo otra patada asesina por su respuesta.

¿O sea que crees que soy débil contra el sol? ¡Eso es para débiles, no lo necesito! – dijo Zoro como si nada.

¿Ah sí? ¿Entonces Sr. Todopoderoso para qué diablos duermes todo el día? – dijo ahora Sanji en tono de burla.

Estoy… ¿meditando? – contestó él.

¡MENTIROSO! – los otros dos levantaron sus antebrazos como pegándole al aire junto a ellos en total sincronía para demostrar que algo en "algún" punto estaba mal en lo que decía Zoro.

(N/A: Ya conocen la famosa pose XD.)

Ya termina de explicar, acabaré con esto antes de que salga el sol – dijo tirándose en el suelo, sabía que aún faltaba una hora para que amaneciera y que la luz llegaría a todas partes en el bosque.

¿O sea que si está preocupado por el sol…? - dijeron Usopp y Sanji mientras lo miraban decepcionados de pensar que quizás era verdad lo de la meditación, era obvio que era imposible que fuera esa la razón, pero desearon pensarla en el fondo.

Deben encontrar el tesoro – Usopp le entregó el mapa a Sanji – solo tienen que traerlo y habrán terminado la misión, es necesario para conseguir una buena suma para comprar provisiones para el viaje – los miró.

¿Y por qué tú no vienes? – preguntó Sanji serio, había algo extraño en esa supuesta "misión".

¿Y por qué no viene Luffy o Nami? – ahora interrogó Zoro.

La miraba inquisidora de ambos estaban asfixiando a un Usopp que no sabía que decir ni hacer, tenía tanto miedo que probablemente metería la pata, Nami debió venir, se repetía en su cabeza una y otra vez.

"Tengo que atender a Luffy para que esté listo para el viaje" –recordó las palabras de Nami el día anterior, debía controlar la situación él mismo, era el que estaba a cargo. Con las piernas como fideos danzarines miró a ambos con una determinación difícilmente de hierro.

Alguien tiene que abrir la puerta, solo puede ser abierta desde afuera, Nami ni Luffy estarán disponibles hoy por asuntos internos que luego pueden que les expliquen… quizás, es todo lo que diré, son libres de irse si no quieren – terminó el hombre de la nariz que se enfrentaba a la muerte por así decirlo.

¡Si lo dice Nami-san, le traeré hasta los tesoros del mismo infierno si es posible! ~ - Sanji de repente se puso hiperactivo corriendo hacia la puerta, desde el punto de vista de los otros dos podía decirse que sus piernas se habían vuelto una especie de remolino mientras arrastraba el ataúd con él.

Ese idiota… bien, traeré lo que sea que hay que traer – dijo Zoro siguiendo al alucinado rubio que ya comenzaba a abrir la puerta con mortal insistencia, debía traer el infierno para cierta pelirroja, era su meta en ese día y no podía fallar, aún si tenía que ir con el marimo. Usopp cayó al suelo dando un enorme suspiro, eso había sido aterrador.


No había nadie en el barco como había previsto en el día anterior, Usopp se había encargado de dejar la vía libre para ella y su deber. Caminó con cierto recelo hasta la habitación de las chicas, abrió la compuerta que llevaba hasta ese lugar y pudo comprobar que abajo Luffy estaba sentado sobre la cama mirando la pared, al sentirla cerca él giró hacia ella esbozando una sencilla sonrisa para darle la bienvenida.

Nami, Usopp me dijo que esperara por ti aquí, ¿Qué querías? – preguntó simulando inocencia.

Jejeje Luffy, eres gracioso – Nami se sentó en las piernas de él – sabes lo que quiero…

Si, lo sé, pero no quería pedirlo aún – contestó él muy cerca de sus labios, el aroma de Nami se apropiaba de sus sentidos de una manera deliciosa. Ella tomó su quijada y le dio un beso en la boca, con su lengua buscó con impaciencia los colmillos que necesitaba. Luffy le siguió el juego pero a su forma, no la dejaría tener lo que quería sin tener un juego previo.

Con suma impaciencia acumulada la tomó por la cintura y le dio vuelta en la cama hasta quedar sobre ella en menos de dos movimientos para sorpresa de Nami, siempre se las jugaba de esa forma haciendo que pareciera más débil de lo que ya parecía. Ella bajó el cierre frontal de su blusa dejando a la vista una marca que asemejaba a una estrella de color azul, estaba en todo el medio de su hombro derecho.

Nami, después de que arreglemos el Merry iré por esos sujetos… - dijo como algo que iba a hacer no importara lo que alguien más tuviera que decir al respecto, todo el peso de su venganza caería sobre aquellos que osaron atacar a su tripulación, vengaría a sus nakamas muertos. Eso era lo que ansiaba más que nada.

Eso pensé, ¿no hay nada más que pueda decir para evitarlo, no? – dijo ella intentando sonreír, sabía que no podía detener a Luffy por más tiempo, lo había retrasado dos años ya, era imposible que pudiera dejarlo más tiempo por más excusas que inventara. Ya era el momento de alzarse una vez más contra todos sus enemigos que los hicieron caer dos años atrás.

No, pero puedes estar ahí cuando le patee el trasero a todos, ahora somos más nakamas– dijo Luffy con una sonrisa que terminó por reconfortar a Nami, tenía sus dudas pero sentía que desde que habían llegado esos dos con sus malas actitudes, algo había mejorado en el ambiente, no estaba segura si se trataba del mismo Merry que se sentía diferente pero el punto era que algo era diferente ahora, tal vez ya podían salir de ese agujero.

Hai, hai, Capitán, lo que usted diga, solo espero llegar completa para cuando eso suceda – Nami rió en alta voz, luego de hacer un minuto de silencio estiró los brazos alrededor del cuello del sombrero de paja haciendo que se acercara a ella aún más. Así Luffy quedó frente a la marca en forma de estrella de su hombro, abrió la boca mostrando sus filosos colmillos, tenía tiempo de no estar de esta forma con Nami, la aprovecharía al máximo.

¡Sé que estás pensando! ¡Te mataré si no puedo moverme después! – dijo Nami muy amenazante.

¡Hai…! - Luffy estaba aterrado. Sin más que decir, Luffy atravesó la piel de Nami con una suave mordida, podía sentir el estremecimiento de ella al hacerlo, debía doler después de mucho tiempo, trató de ir con calma pero el hambre recién descubierta era más apremiante. Los ojos del pelinegro se tornaron rojos al sentir la sangre bajando por su garganta, ese sabor que solo podía ser descrito como refrescante y profundo, llenaba su seco interior de energía.

Nami solo tiritaba por el creciente aumento de los mordisqueos, eso solo significaba que Luffy se estaba emocionando demasiado y para su horror ella también, ¿por qué tenía que hacerlo de esa forma? Había batallado tantas veces para que no tocara su piel con su lengua de esa forma tan obscenamente genial.

"¿Dije obscenamente genial?" – Nami quedó shockeada por su propio pensamiento y se sonrojó de inmediato, comenzó a patalear con las piernas sobre la espalda de Luffy para que ya la soltara, pero este estaba lejos de poder hacerlo, si seguía así no iba a poder detenerse, mejor dicho no iba a tener la cordura para hacerlo. Y justamente eso se lo había advertido a Sanji para que ahora ella viniera a pecar de lo mismo. Con un certero golpe en las partes nobles de Luffy, Nami pudo librarse de su placentera tortura.

¡Nami! ¡Eso duele! – dijo Luffy retorciéndose en el suelo.

Lo siento, pero tú tienes la culpa, así que sopórtalo – dijo Nami sin darle la cara, lo dejó tirado en el cuarto para escapar de su vista, no quería que viera como estaba; agitada y roja; cada vez se daba cuenta de que ser un Nova era un trabajo arriesgado y difícil; rogaba que a Sanji le fuera bien.


¿Dónde estamos? – preguntó Sanji dándose cuenta de que era al menos la quinta vez que pasaban cerca de ese árbol de cedro, miró a Zoro con recelo, estaba tratando de no pensar aquello que estaba atravesando de un hemisferio a otro su cerebro pero parecía lo más lógico.

Dime Marimo, tienes pésimo sentido de orientación ¿verdad? – dijo el rubio haciendo que Zoro fuera atravesado por una flecha imaginaria que decía "perdido". Sanji tomó eso como un "si", eso explicaba porque solo daban vueltas en el mismo lugar.

¡No es así! ¡Es imaginación tuya! – Zoro intentaba esconder su vergüenza, pero obviamente ya había sido atrapado en otra mentira. Ahora su Nova tomó el mapa con desespero, no tenía caso decirle algo al respecto. Ahora que lo pensaba la principal característica de las ruinas Roronoa era que hacían que las personas se perdieran en ella.

Una pregunta – dijo de repente Sanji.

Una respuesta – bromeó Zoro haciendo que el rubio le tirara una patada que aterrizó en la corteza de un árbol abriendo un gran agujero junto a la cabeza de él.

¿Qué? – suspiró Zoro.

El que no pudieras escapar de las ruinas era a causa de tu pésimo sentido de orientación ¿o me equivoco? - el peliverde asintió ante esta pregunta con fastidio, era pésimo tener que admitirlo tan abiertamente.

¿Y no veías las marcas de aquellos peces en las paredes? – preguntó el rubio algo intrigado mientras revisaba el mapa, echó un rápido vistazo a Zoro para darse cuenta de que este no tenía idea de que le estaba diciendo.

No tengo esa habilidad, tienes unos ojos especiales… – dijo Zoro.

¿Ojos especiales? ¿A qué te refieres? – preguntó con interés, Sanji aún seguía con el pie incrustado en el árbol mientras observaba a Zoro que se recostaba en el mismo.

mmm puedes ver cosas que otros no, cosas que no deberían ser vistas por seres humanos normales, esos peces quizás eran las inscripciones del hechizo que me mantenía ahí… tal vez – a decir verdad no estaba seguro de lo que sucedió en las ruinas pero esa era la hipótesis más aceptable para él hasta el momento. Habían cosas que aún le intrigaban de Sanji.

Ya veo… - eso le hacía pensar en multitud de cosas que no diría en ese momento, Nami le había contado algo más sobre el momento en que le diera su sangre, la primera toma era diferente a todas las demás. Sus secretos corrían peligro en ese instante, debía tener cuidado con lo que haría.

Sigamos, ya comienza a amanecer – Zoro se levantó justo al lado de la pierna alzada de Sanji y la sacó con un empujón que le hizo perder el equilibrio, el peliverde llevó su mano a su cintura para que evitar que cayera al suelo.

Oye, ¿qué haces?, estás demasiado cerca – bufó Sanji.

¿Ah sí? ¿Y eso te asusta? – contestó en burla, jaló su camisa para acercar su rostro mientras que con la otra mano libre sujetaba lateralmente su pierna con fuerza, el rubio estaba acorralado contra un árbol por segunda vez en la semana. Primero, había sido en el barco; ahora la escena se repetía de nuevo.

Por supuesto, un marimo pervertido anda suelto, no quiero que me convierta en un alga parlante y rara – Sanji soltó el humo del cigarrillo que tenía en la boca al hablar haciendo que Zoro tosiera en el proceso. El rubio aprovechó para empujarlo hacia el suelo, sin esperar algún reclamo se sentó sobre su abdomen para inmovilizarlo con su peso por si acaso.

¿Alga rara? Sí, que tienes agallas para decir algo como eso, queso rancio – Sanji lo levantó desde el cuello de su camisa hasta hacerlo quedar sentado con él aún encima.

¿A quién le dices queso rancio? ¿Quieres morir? – el rubio jalaba sus mejillas haciendo que la cara de Zoro se viera chistosamente deformada, la vena de fastidio apareció en la frente del marimo, ya era suficiente. De un movimiento logró ponerse sobre Sanji quien miraba sorprendido el repentino cambio de lugar, quizás había llegado el momento que tanto temía. Respiró hondo y escondiendo su ojo de la vista del sujeto que tenía arriba, descubrió un poco su cuello, esto le indicaba al peliverde que tenía el paso libre.

"Jeh~ sin mediar palabras, no eres muy comunicativo" – pensó Zoro, ya entendía el por qué de esa "misión", el objetivo era otro al parecer. No rechazó la invitación acercándose más a la piel que desde hace días quería tocar y cuya sangre quería saborear, había aguantado bastante, lucharía por contenerse, no quería matar a Sanji. Por su parte, el Nova cerró los ojos en espera de los colmillos que desatarían algo en él, según lo que le había contado Nami, confiaba en que su razón no lo abandonara.

"Vamos marimo" – este se llenaba de ansiedad, sentía que los segundos de repente pasaban demasiado lentos haciendo que su tortura fuera aún peor. Ya sentía la respiración de Zoro, luego sentía su lengua haciendo una figura en su piel. Aquello lo hizo estremecerse debajo de él, un ligero jadeo salió de su boca involuntariamente. Cuando Zoro iba a morderlo el suelo debajo de la mano en que se apoyaba sobre Sanji hizo un ruido mecánico mientras se hundía.

¿Eh? – ambos soltaron antes de caer por un abismo que se abrió debajo de ellos, cayeron sobre una rama que estaba llena de limo en la cual rodaron como pelotas hacia abajo, hasta estrellarse contra un muro de piedra en el fondo. Un poco después del ataúd y el mapa aterrizaron sobre ellos.

"¡¿Por qué tenía que pasar esto?!" – pensaba Zoro totalmente contrariado por los hechos, justo cuando tenía al rubio a su merced, ¿es qué acaso algún dios o algo por el estilo lo odiaba? ¿Quizás era la venganza de Josephine? ¡Orejas lo vengaría!

"¡Maldición!" – ahora era Sanji quien maldecía internamente, ¿acaso se trataba de la venganza de Orejas por haberlo rechazado? ¡Josephine tendría su revancha!

"¡Ganaré!" – sus débiles mentes iniciaban un combate a largo plazo sin algunos de los dos saberlo.

Sanji tomó el mapa que estaba junto a él, lo revisó con cuidado para darse cuenta de algo importante – alga fea, hemos encontrado el templo del mapa – dijo él, enseñando desde la distancia su hallazgo, el tesoro debía estar cerca de ellos, quizás adentro.

Vamos – dijo Zoro caminando tranquilamente bajo los rayos del sol del amanecer, aún estando en el fondo de esa extraña cueva podía llegar la luz a causa de que arriba de ellos no habían árboles, justo detrás del gran templo se encontraba una cascada y más al fondo más bosque que recorrer.

¿Estás bien? – preguntó Sanji al ver que unas llamas aparecían en la espalda de Zoro, justo donde le llegaba la luz.

Si, solo es la resaca – contestó con tranquilidad él mientras seguía avanzando.

¡¿Cómo diablos eso puede ser una resaca?! ¡Metete de una maldita vez en tu ataúd! – gritó el rubio con exasperación, era increíble ver lo terco que podía ser el vampiro.

¡No quiero! – comenzó a correr.

¡Espera, vampiro de mierda! – el otro comenzó a perseguirlo hasta el templo que parecía ser donde quería esconderse del sol. Una puerta de hierro se interponía entre Zoro y la sombra; desenvainó su espada y cortó en varios pedazos la entrada para poder entrar maravillando a Sanji por lo destructivo y preciso que podía ser. Era la primera vez que veía a Zoro usando su katana blanca, era impresionante.

Jeh ~ - Zoro hizo burla hacia Sanji desde donde estaba, este último no lo dejaría salirse con la suya, lo metería en ese ataúd así fuera lo último que llegara hacer. Y así comenzó la persecución que llevó varias horas, hasta que habiendo recorrido todo el edificio no habían encontrado absolutamente nada en el. Agotados y tirados en el suelo se rompían los sesos pensando en donde diablos podía estar el maldito tesoro, tenían que llevarle algo a Nami o si no serían golpeados hasta el final de los tiempos. Bueno, en realidad solo Zoro, Sanji planeaba fingir enfermedad o algo para pedir "clemencia".

Vámonos, seguiré buscando en la noche… - dijo Zoro, podía buscar el tesoro en la noche, ahora no podía pensar por el cansancio, estaba seguro que ya era mediodía, había estado más tiempo despierto del que podía soportar. Se levantó y caminó hacia la salida en donde el sol estaba en lo más alto, pero antes de que pudiera pisar la luz Sanji lo abrazó desde la espalda poniendo sus brazos alrededor del abdomen de él. Esto dejó descolocado a Zoro por completo, no entendía que pretendía, el rubio acercó su boca a su nuca y dio una suave lamida que hizo que su víctima quedara paralizada por el contacto.

Marimo-chan, si yo fuera tú no bajaría la guardia ~ - Sanji tomó impulso hacia atrás y le aplicó un suplex alemán contra el suelo dejando mareado por el golpe al marimo. Él lo tiró hacia un lado y rápidamente lo lanzó en el ataúd que había dejado abierto con anterioridad.

Antes de que cerrara la puerta Zoro metió la mano para evitarlo - ¡No te atrevas! – Sanji encendió su cigarrillo con lentitud, esto sería más difícil de lo que imaginó en un principio, lo menos que quería era tener a una antorcha humana como acompañante camino hacia al Merry.

Si cooperas te daré un poco de mi sangre pero bajo mis condiciones y si no te patearé hasta que estés de acuerdo – sentenció.

Como si pudieras – contestó el peliverde.

Bien, si no me crees – Sanji tomó la katana de Zoro, la desenvainó un poco ante él dueño y cortó un poco su dedo pulgar de la mano derecha, una herida bastante grande estaba ante el vampiro, el líquido rojo que tanto ansiaba estaba frente a él.

¿Lo tomas o lo dejas? – preguntó Sanji.

Zoro tragó saliva – lo tomo…

Sanji le extendió su mano y Zoro la tomó, lamió el dedo pulgar con hambre y desesperación. El chico de cabellos dorados tuvo que cerrar la tapa del ataúd un poco, no quería ver como estaba succionando su dedo, era algo demasiado estimulante como para poder dejarlo a la vista, se tapó su boca con la otra mano por instinto. La lengua de Zoro rozaba circularmente la extremidad de Sanji, las manos del espadachín se apropiaban del brazo de su sirviente, cada vez tomaba más sangre haciendo que él jadeara desde su lugar.

"Deliciosa, nunca he probado algo como esto…" – la sangre de Sanji le parecía entre salada y dulce, era un combinación muy extraña y por eso algo exótica, pero era única.

"Detente, Zoro" – el mismo se hablaba mentalmente, debía parar, había llegado al límite de lo necesario para vivir. A regañadientes soltó la mano de Sanji y la empujó hacia afuera, dejó que la compuerta se cerrara, eso sería conveniente para él. Sanji cayó sentado al suelo, eso había sido demasiado intenso, pensó que con solo un dedo todo sería llevadero, pero su mente le jugó una mala jugada de nuevo, todo le había hecho pensar en cierto acto que nombraría por su propia salud mental.

¿Estás satis-satisfecho? – trató de controlar su tono agitado de voz en vano.

S-Si, tengo sueño y yo…zzz – Zoro cayó en un profundo sueño de inmediato, Sanji abrió la tapa y comprobó que estaba dormido ya. Podía decirse que había hecho trampa, no había sido mordido aún, eso le daba tiempo de prepararse mentalmente para cuando sucediera. Él esbozó una sonrisa de satisfacción y cerró la puerta del ataúd, por ahora debía llevarlo de vuelta al barco.


EN LA NOCHE

No encontramos ningún tesoro – dijo Sanji.

¿Tesoro? ¿Qué tesoro? – preguntó Nami algo extrañada, ¿había un tesoro cerca y ella no lo sabía? Imposible.

Si, el narizotas nos dijo que debíamos traer un tesoro de aquel bosque – dijo Zoro.

No hay ningún tesoro ahí que yo sepa, ¿no es verdad, Usopp? – Nami volteó hacia el aludido que caminaba sigilosamente hacia los pasamanos del barco para escapar.

¿El tesoro? El tesoro está en sus corazones ~ - Usopp contestó en forma cantada lo último. Una energía oscura rodeaba a Sanji y Zoro, estaban listos para darle una paliza al hombre mentiroso, ambos comenzaron a perseguirlo por todo el barco.

¡Ven aquí maldito narizotas! – gritó Sanji.

¡Me las pagaras Usopp! – gritó Zoro.

¡Yo también quiero jugar! – Luffy los perseguía pensando que se trataba de un juego.

Al parecer la misión improvisada de Nami estaba dando sus frutos, ya no sentía esa enorme pared que tenía Sanji hacia todos, incluyendo a Zoro. Era algo gratificante, sabía que no podía obligarlo a cambiar esa actitud ya que ella misma era así con los demás, pero para sobrevivir debía confiar en ellos. Si Luffy planeaba mantenerlos ahí de verdad, debía hacer algo, eso le alegraba el día, ya sabía cómo se sentían los hermanos mayores con sus hermanos menores.

Todos se ven tan felices ~ - dijo una voz femenina detrás de Nami.

Si, aunque a veces pueden ser un dolor en trasero – Nami sonrió hasta que se preguntó quien más podía estar en el barco si los otros tres estaban corriendo por todos lados. Volteó aterrada para encontrarse con un rostro familiar - ¡¿Robin?!

Hola, Nami-chan ~ - una mujer que no aparentaba más de 28 años estaba sentada al lado de los arboles de mandarina observando todo el barullo que estaban armando los hombres de la tripulación.


La barrera que tenía Sanji hacia los demás comienza a caer poco a poco x3, ahora sabemos que Luffy también es un vampiro y que Nami es su Nova D8, ¿qué noticias traerá Robin? ¿Y qué hay de la venganza de Luffy? Tantas cosas DX

Nos vemos la otra semana c:


DEATH GOD RAVEN :3