Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la autoría de la trama de la historia.

Si eres menor de edad, lees los capítulos bajo vuestra responsabilidad, ya que tiene escenas de carácter fuerte con contenido sexual.

Capitulo VI

Seducción

(You can leave your hat on)

BPOV

Edward me había dejado con las ganas de más. Era simple y puro, era la necesidad misma que nacía en mi interior, con cada caricia suya, con cada roce que se daban nuestros cuerpos al friccionar, con cada embestida suya tocaba el cielo con la punta de mis dedos, lo ansiaba como una drogadicta a su droga, estaba claro que yo ya estaba intoxicada de su cuerpo, ni la mejor clínica de rehabilitación me serviría para sacarme su olor de mi piel, cada recuerdo era tan vivido en mi interior, que ya no hallaba la hora en que llegará luego y se pusiera al día con sus labores de marido, bueno es cierto que aún no nos unía el sagrado vinculo del matrimonio, el que por cierto muchas veces nos dio dolores de cabeza, pero sabía que un día lo tendríamos que hacer y a medida en que avanzaba el tiempo se me hacía más agradable la idea de ser la Señora Cullen.

Más había una diferencia que aún pesaba entre nosotros: su eterna inmortalidad como vampiro, mientras que la mía era una sencilla y patosa vida de humana, la cual me recordaba que por muchas ganas que tuviera de estar lista y más que dispuesta para cuando llegará Edward, tendría que satisfacer algunas de las necesidades que como humana tenía, por lo cual intente con todas las fuerzas que me quedaban después de una noche como Dios manda, la que debería tener toda mujer al menos antes de que muriera, (estaba segura de que me esperarían muchas y mejores noches con esta una vez siendo vampira), así que apresurándome lo máximo que podía mi cuerpo después de tanta acción, fui hasta la radio y la coloque en un dial cualquiera, las notas de la canción que sonaban por la emisora me dejaron sin habla:

Nena sácate la ropa
Muy lento
Sácate los zapatos
Te sacaré los zapatos
Nena, sácate el vestido
Sí, sí, sí

Mi cabezo empezó a maquinar una idea para Edward, pero antes necesitaba sacarme de encima el olor a sudor después de un sexo tan apasionado, mis manos viajaban suavemente por mi cuerpo, en estos momentos solo podía tener una idea fija por ahora, tenía un vestido negro que me había comprado mi querida Alice un día que fuimos a Port Ángeles, el duendecillo también me regalo unos zapatos negros de tacón alto, un provocativo juego de lencería de encaje negro con los bordes en color rojo sangre, ¿Cómo tendría el valor para ponerme algo así y bailarle a Edward de manera sensual?, el shampoo se evaporo de manera rápida de mi cabello mientras que el jabón se escurría por mi cuerpo, de manera lenta y suave, el agua a una temperatura tibia relajaba mis músculos y mentalmente me preparaba para el numerito que me mandaría en unos momentos más. Al salir de la ducha, me seque con una toalla de color negro que tenía en el cajón del mueble del baño, recordaba que ese color se había convertido en uno de mis favoritos por circunstancias un poco dolorosas, pero ahora le veía la otra cara a la moneda, un color provocativo que ni al más fuerte vampiro lo haría resistirse. Perfume mi cuerpo con una fragancia a fresas y lilas, sabia que este olor le hacia perder el poco autocontrol que le quedaba a Edward ahora, así que decidí acompañarlo por un tenue maquillaje que consistía en una sombra suave y un delineador encima de las pestañas.

Camine a paso lento a la habitación para enfrentarme con algo nuevo: ahora venía mi mayor vergüenza, pero era algo que también me estaba excitando de sobremanera, sentirme seductora y dominante ante mi león, mire detenidamente las braguitas negras de encaje y con un suspiro me las coloque, demás estaba decir que eran más que minúsculas, mostraban mucho más de lo mínimo que ocultaban, aunque se veían bien en mi cuerpo; el sostén era otra cosa, al ponérmelo me vine a dar cuenta de que por el se notaba claramente en nacimiento de mis oscuros pezones, toda la piel cremosa de mis senos quedaría a la vista de los hambrientos ojos de Edward, el color negro que daba a la blancura de mi cuerpo una palidez casi igualaba a la piel de mi león, mientras que el orillado de encaje rojo se me imagino que podrían ser unos hilos de sangre - las cosas que piensas Bella- el conjunto en si se me veía de muerte, no creo que durará más de 3 minutos de manera intacta sobre mi cuerpo, es más estaba segura de que Edward lo destrozaría con sus dientes, pero el momento no tendría precio, por lo que estaba dispuesta a que fuera destrozado sin piedad por las manos de mi amado.

Deslice el vestido de seda que se adaptaba de manera perfecta a mis curvas, me calce los zapatos e intente no caerme ni perder el equilibrio los 10 primeros segundos, pasados estos di unas vueltas por la habitación de manera lenta primero para después caminar con paso firme, -bien no me había caído, por lo menos duraría un poco más mi ataque de seducción- para terminar con mi "obra maestra" coloque una pequeña cruz de oro en mi pecho, no cabía duda de que ahora era una mujer atractiva, con poder y segura de sí misma, el broche final, un lápiz labial rojo sangre y unos aros en forma de cruz de oro.

Tendría que acostumbrarme a caminar sobre aquellos tacos por lo que me dirigí a la entrada de la mansión y deje una nota para Edward en el suelo de la casa. Estaba segura de que empezaría a leer en la mente de Alice para ver si encontraba algo, alguna respuesta u indicio acerca de lo que acontecería pero, habían sido cosas que surgieron de un momento a otro, por lo que difícilmente podría averiguar algo. Al lado de la puerta había una mesita con un taco de notas, por lo que comencé con mis cartas para él, independiente de la que ya había escrito con anterioridad. Eran frases directas, estaba segura que lo excitarían a más no poder con sólo leerlas, seguiría al pie de la letra la indicación que le diese, quería sentirme dominadora de la situación y no ser siempre yo la que terminaba hipnotizada por sus ojos dorados, rindiéndome ante su poder de atracción, hacia su imán interior. Luego de terminar de escribir las notas las esparcí por el pasillo hasta llegar a las escaleras que conducían al segundo piso, para terminar en mi habitación, el premio y sorpresa en sí.

EPOV

Mis ojos miraban de forma curiosa el ambiente que reinaba en la mansión, el salón se encontraba a media luz, el aire tenía una fragancia a rosas y pinos, que lo hacía romántico y a la vez fresco, pero algo llamo mi atención, a unos centímetros de donde me ubicaba se hallaba en el piso una nota, miles de ideas cruzaron en mi mente, por lo que de una zancada ya tenía la hoja en mi mano, sin duda era la letra de Bella:

"Amor mío:

Espero que cuando llegues traigas suficiente energía para la sorpresa que te tengo preparada. Quiero gritar tú nombre hasta que la ultima terminación nerviosa de mi cuerpo diga te amo. Quiero acogerte entre mis labios y beber de tu esencia dulce. Quiero…

Te Ama Bella.

P.D: Anda siguiendo las notas que dejaré esparcidas por la casa y obedécelas.

Te espera un premio al final del camino."

Quede intrigado, -¿qué será el premio?- las ideas cruzaban, iban y venían unas buenas y otras malas, en mi cabeza tenía formado un "amasijo de contradicciones", pero las dudas se disiparon porque en un espejo que se encontraba cerca del recibidor sobresalía un papel blanco, -una carta- pensé mientras me acercaba hasta ella, desprendiéndola del espejo, leí lo que me decía:

Amor sin miedo es lo que siento por ti
amor sin barreras es lo que quiero de ti
amarte sin condiciones es lo que espero de mi
más que tú me ames como yo te amo a ti.

Sácate la camisa e imagina que mis labios besan tu torso desnudo.

Realmente ese poema era demasiado explicito, Bella me deseaba, sólo que no lograba entender el maldito truco de las notas que hacía. Algo tramaba pero no sabía que. Esta era sin duda una de las ocasiones en que más odiaba no poder leer su mente. Para que contar detalles del estado en el que quedo la camisa, me la desgarre por completo como un desquiciado, un ser necesitado de ella, botones y tela esparcidos por el suelo del recibidor. Mi cabeza daba vueltas por el lugar hasta encontrar otra nota, hasta que la visualice en el pasamano de la escalera:

Y si siempre has deseado mi cuerpo más que a mi sangre, porque no vienes por él ahora?
Sabes que soy tú esclava, saca los grilletes, soy tú prisionera, haz de mi lo que quieres, como y donde tú quieras.

Acaríciate el torso desnudo con una mano mientras que con la otra masajea por encima de tú pantalón tu miembro. Piensa que soy yo la que te lamerá tu torso, la que te hará el amor con la boca.

Definitivamente estaba en crisis. Ante tales escritos mis manos obraban solas sobre mi cuerpo, sentía que Eddie Love cobraba vida con cada caricia que le prodigaba a través de la tela del pantalón. Cerraba mis ojos imaginando todas las formas en que poseería a Bella, comenzaba a desesperarme ya, necesitaba a esta mujer más que la sangre para alimentarme, - bueno esta no era una analogía muy romántica – pero mi vida desde que estuve con ella se convirtió en un circulo vicioso, cada segundo de su vida quería estar a su lado, cada segundo de mi eternidad quería que ella estuviera conmigo. Era un animal egoísta, solo la quería para mi, pero es que no me imagino mi vida sin Bella, que sería mi eternidad sin ella? . El circulo del amor cada vez se hacia mas tenso, el anhelo que sentía me dejaba sin respiración. Mi excitación dolía encerrada entre las telas rudas de esos pantalones, quería salir y jugar con su amiga, pero no había ninguna orden más específica en la última nota.-¿Qué será la sorpresa que me tiene Bella?- no podía seguir dándome placer a mi mismo, quería que me lo diera ella y sólo ella, la que me hiciera gemir su nombre, quería a Bella ya; pero como era un niño bueno tendría que seguir con sus ordenes locas, sólo esperaba que mi premio fuera realmente bueno u sabroso.

El terciopelo que bajaba por las escaleras mostraba mucho del cambio en la actitud que tenía Bella ahora, estaba mucho más desinhibida , más seductora, más mujer, si como humana era increíble como vampira sería una verdadera diosa. Me senté en un peldaño de la escalera con las piernas abiertas a acariciarme mi sexo, pero el pantalón era molestoso por lo que baje el cierre y saque mi miembro al aire para lograr un placer , las caricias al principio eran suaves, mi mente empezó a rememorar cada acción realizada por Bella en mi cuerpo, la velocidad de mis manos aumento en mi dureza, estaba a punto de llegar a un orgasmo cuando una canción comenzó a sonar:

You can leave your hat on
You can leave your hat on
You can leave your hat on

¿Está qué no era una canción de la película 9 semanas y ½? La canción se termino de pronto. Apure el movimiento de mi mano lanzando un gruñido al llegar al orgasmo, introduje mi sexo en el pantalón, pero no me abroche el botón, quería ver si sería inútil abrocharlo o no. Me levante de la escalera y me gire sobre mí, con mis heladas manos toque el terciopelo que cubría las escaleras, era cálido ante mi tacto helado, suave ante mis fuertes manos, subí gateando las escaleras y llegue al límite de estas, en un borde entre el terciopelo y la madera de la misma había sobresaliendo una nota, sin más la saque para poder leerla:

No importa lo que haya esperado por ti
no importa unir hielo y fuego en un solo cuerpo
importa que uniremos nuestras almas
en una danza de amor sin fin
Ven te espero, tócame y hazme ver la luz.
Te espero en mi habitación, sácate solo los pantalones.

Entre tanta pasión y deseo contenido, me acorde de que después de las escaleras se encontraba la habitación de Bella. De un gran salto quede a las afueras de la habitación de Bella, en la chapa había una nota colgando: Sólo entra y siéntate en mi cama, relájate y disfruta. Mi mano temblaba de la emoción que me embargaba en estos momentos, gire el pomo y entre, la habitación estaba completamente a oscuras, me deshice de mis pantalones quedándome solo con mi bóxer los que ya me molestaban un poco, me dirigí a la cama de Bella a la vez que me sentaba, todo estaba en silencio, -no, escuchaba el latir apresurado de su corazón- pensé. Las luces se encendieron levemente y apareció Bella. Las palabras que se me vinieron a la cabeza fueron pocas: amor, lujuria, cariño, suavidad, sexo, ternura, una diosa de la belleza, mi amor, mi mujer. -Disfruta, Edward, pero quédate solo ahí, no te muevas.- -Tranquila por lo menos yo no me moveré por mi propia voluntad, si se mueve otra cosa, es por los incentivos. BPOV. ¿Incentivos? Ya verá Edward el show que le haré. Me dirigí a colocar nuevamente la canción en la radio, tome el sombrero que encontré y me lo puse, fije mis ojos chocolates en sus orbes dorados, pase mi lengua por mi labio inferior y la música comenzó a sonar: Nena sácate la ropa

Muy lento
Sácate los zapatos
Te sacaré los zapatos
Nena, sácate el vestido
Sí, sí, sí

Mientras la música sonaba paseaba mis manos por sobre el vestido, marcando todas mis curvas, moviendo las caderas al ritmo de cada nota, imaginaba que la voz de Joe Cocker era la voz de mi Edward, era él quien me daba esas ordenes tan explicitas. Con una mano me acaricie el muslo, haciéndola llegar hasta mi entrepierna por sobre la tela, la otra se paseaba por mi pecho subiendo hasta mi sombrero, mis caderas se movían de lado a lado, abría las piernas y bajaba un poco sin dejar de moverme, mis labios entreabiertos por donde se escapan breves indicios de un jadeo pequeño. Subí con mi cuerpo hasta quedar a la altura de sus hambrientos ojos, jugué con mi pie derecho y me deshice del zapato; me acerque un poco más a él en donde comencé a ascender con mi pierna izquierda por su pierna, la punta de mi zapato le provocaba cosquillas al parecer, seguía con mi ascensión hasta que llegue a su erección, pobre se le notaba de sobremanera esta, mi pie daba pequeños círculos los cuales él los sentía a través de su bóxer, en este punto sus manos aferraron firmemente mis caderas y enterró su cabeza en mi bajo vientre, con un suave empujón le señale que me soltará, sus ojos me miraron de forma lasciva pero se contuvo de seguir tocando mi cuerpo y se alejo de este, con un movimiento ágil coloque mi pierna sobre su hombro meciéndome un poco hacia adelante haciendo que mi sexo quedará a la altura de su boca, tenía una fuerza de voluntad tremenda en un momento como este, refregué mi cuerpo en su cara –perderá la paciencia- me decía mi conciencia interna, mis movimientos me llevaron a alejarme de él, tenía ahora solo mi zapato en su hombro, él giro su cabeza hacia mi pie y con su nariz me hacia cosquillas en mi empeine, con una de sus manos tomo el zapato y de forma muy delicada lo saco, este fue a estrellarse de manera estrepitosa contra algún lugar de la habitación, baje mi pierna y lo miraba de forma seductora y lujuriosa.

Puedes dejarte el sombrero puesto
Puedes dejarte el sombrero puesto
Puedes dejarte el sombrero puesto

Ve allá, prende la luz
Hey, todas las luces
Ven aquí, siéntate en esta silla
Sí, está bien
Levanta tus brazos
Ahora agítalos
Me das una razón para vivir
Me das una razón para vivir
Me das una razón para vivir
Me das una razón para vivir

Sentía un poco de vergüenza pero esta se quitaba al ver sus ojos abiertos como platos y su boca abierta esperando su premio: disfrutar de mí. Meneaba mi cuerpo en forma circular, costaba mantener el sombrero puesto en mi cabeza, pero no me era imposible, con leves y seductores pasos me dirigí hacia el interruptor, encendiendo a la vez todas las luces de la habitación, saque una silla que había llevado con antelación al lugar y la puse a menos de un metro de distancia de Edward, quién por cierto se aferraba con las dos manos al cobertor de la cama, tenía los nervios a flor de piel y se notaba que hacía un gran esfuerzo por controlarse, se me hacia agua la boca al notar su miembro erguido de una forma enloquecedora, quería tenerlo dentro de mí, pero el show debe continuar por lo que sentándome en la silla abrí lentamente mis piernas incitándolo a tomarme, pero con mi mirada le decía que se controlara. Coloque mi mano derecha en mi cuello en donde baje el cierre del vestido, apoye mi mano izquierda sobre la parte delantera del vestido en donde comencé a bajarlo de un lado, con la otra mano baje el lado contrario de este de forma lenta, poco a poco deje ver mi sostén y gran parte de mis pechos, por no decir todo el seno, ahora que tenía mi ropa en mi cintura levante mis brazos al aire y los coloque en mi sombrero que coloque sobre la cabeza de Edward, sacándoselo inmediatamente y volviendo a colocármelo.

Dulce amada (puedes dejarte el sombrero puesto)
Puedes dejarte el sombrero puesto
Nena (puedes dejarte el sombrero puesto)
Puedes dejarte el sombrero puesto
(Puedes dejarte el sombrero puesto)

(Puedes dejarte el sombrero puesto)

Las mentes sospechosas están hablando
Están tratando de separarnos
No cree en mi amor
No saben lo que es el amor

Tomando las manos de Edward las pose encima de mis senos, él se complació acariciándolos aún por encima del sostén, sus movimientos se empezaron a tornarse fuertes, diría que un poco violentos y dolorosos, pero me gustaba, sus ojos estaban brillando lujuriosos nuevamente, mi mano derecha fue a parar a su miembro el cual acaricie de manera fuerte y concienzuda, logrando escapar sonoros gemidos de la boca de mi león. Poniendo los pies en la tierra después de esta pequeña tregua, coloque sus manos nuevamente a los lados de la cama, me levante de la silla la que con un movimiento bote, intentaba danzar y me salía "bien" daba pequeños pasos paseándome por enfrente de la cama de lado a lado, meneaba mis caderas cual odalisca pareciera en busca de mi beduino, camine de forma felina hasta la cama, me gire quedando de espaldas a Edward, baje lentamente con mis caderas acercándolas más a su cara, mis manos fueron a parar a los bordes del vestido, el cual fue cayendo de forma lenta mientras dejaba al lado mi sombrero, acerque mi trasero a medida de que el genero se escurría de mi piel hacia la cara de Edward, sentí su frio aliento sobre mis nalgas, pero más helado fue el sentir como su lengua recorría la longitud de estas pasando de derecha a izquierda y viceversa. De manera rápida posiciono sus manos en mis caderas y me hizo sentarme sobre su erección, dura y larga, pero estábamos con ropa, aún así fui mala y me moví lento sobre él, jadeo en mi hombro, quería terminar, acabar con su tortura pero yo no.

No saben lo que es el amor
No saben lo que es el amor
No saben lo que es el amor
Sí, yo sé lo que es el amor

Me aleje de ese cuerpo del pecado, quería hacer el amor con él de una manera rápida, me consumía por dentro, pero me quedaban 2 prendas, la nada misma. Mis manos fueron hacia mi espalda y se escucho el "click", mis senos inmediatamente se escaparon del sostén en donde esté fue a dar a la cara de Edward, él tomo entre sus dientes y lo desgarro. Coloque mis manos sobre mis senos y los masajee libremente ahora, podía comenzar a notar la humedad en mi sexo, tome entre mis dedos el pezón izquierdo, mientras que mi otra mano se dirigía de forma lenta y sensual hacia mi centro, prodigaba caricias por encima de las bragas, escuchaba como se escapaban gemidos de mi garganta. Contoneaba mis caderas de lado a lado hasta quedar enfrente de Edward, su cara era un poema, me necesitaba como yo a él; me senté a horcajadas sobre su miembro que se friccionaba con el mío por entre la ropa, mi boca bajo hacia la suya a beber del néctar de sus labios, el beso empezó de forma apasionada, era una mezcla de amor, deseo contenido y muchas dosis de lujuria, mi lengua de adentro vorazmente en su boca, la suya entro en la mía, nuestros movimientos eran acompasados, tome entre mis manos mis senos con los cuales acaricié su torso desnudo, mis pezones duros le provocaban escalofríos en su cuerpo de dios pagano, mis caderas se movían sobre él, sin llegar a la penetración aún, soltó mi boca mientras ambos respirábamos de manera agitada, sus ojos estaban nublados de deseo sintiéndome segura de que los míos estaban igual que los de él. Bajo lamiendo por mi cuello hasta llegar a mis senos los cuales mordía, hasta llegar a mis pezones que mordió suavemente sin provocar daño alguno. Sus manos masajeaban mis nalgas haciendo que me apegará más a su esculpido cuerpo de granito.

No hay otra manera
(Puedes dejarte el sombrero puesto)
Puedes dejarte el sombrero puesto
(Puedes dejarte el sombrero puesto)
Dame una razón para vivir
Puedes dejarte el sombrero puesto
(Puedes dejarte el sombrero puesto)

-Edward hazme tuya- - Aaaah… hare lo que tú me digas- diciendo esto me levanto en sus fuertes brazos para posicionarme en la cama, inmediatamente abrí las piernas en donde él se acomodo perfectamente, sentía la suavidad y el frio de la piel de sus caderas y como su miembro lo podía sentir sin nada de tela sobre mi estomago. -¿En qué momento te haaas…- la pregunta se quedo ahí, ya que Edward bajaba con su cara hasta mi entrepierna, me sonrió de forma seductora para luego abrir su boca y con sus dientes tomar un costado de mis bragas, ejercicio un poco más de presión sobre la tela la que se termino de desgarrar entre sus dientes, además de haberla lanzado lejos, mi león dejo caer su cabeza en mi sexo, en donde sin suavidad alguna comenzó a lamer, -este hombre de solo verlo me excita- me dije a mi misma, notaba como su lengua se introducía en mi saciándose con todo mi liquido que para él era néctar, jugo un poco con mi clítoris, mis manos aferradas a sus cabellos broncíneos querían más, pero me dejo con las ganas, se alejo de mi lo suficiente como para ver que por la orilla de la comisura de boca corría un hilillo de mi liquido, mi boca fue presa débil ante la suya, sentí mi sabor en su boca, entreabrió mis labios para dejar paso a su lengua para comenzar así una danza sin igual. Con un fuerte gemido ahogado en mi boca me penetro de golpe, dolor sentí, sus movimientos fueron lentos para dar paso a unas embestidas un poco más fuertes, sus labios soltaron los míos para decirme:

-Eres la razón de mi vida Bella- dicho esto me seguía penetrando, bajo uno de sus brazos y con el tomo mi pierna y la puso en su hombro, repitió lo mismo quedando así con las dos piernas en sus hombros, cruce mis tobillos atrás de su cuello y pude sentir en una mayor plenitud la forma en que su pene llenaba mi vagina, era todo, una unión perfecta, de amor, pasión y gemidos, la sincronización ideal, las penetraciones se hicieron más salvajes, los gemidos transformándose en gritos de placer, la tensión y rigidez de su sexo, mientras que mis paredes también se tensaban aprisionando si era más posible el miembro de Edward dentro del mío. -Bellaaaaaaaaaa- su grito gutural retumbo en mis oídos, su esencia fría inundo mi interior llenándome por completo. -Edwaaaaaaaaaaaard- mi grito también anunciaba mi orgasmo, como buena sembradora acogía entre mis entrañas el semen de Edward, el fruto de nuestra unión sexual.

No hay amor más grande que el que siento por ti
no hay nada más hermoso que cada unión a tú lado
no hay vida eterna si no estamos juntos hasta el fin
no hay otra manera para vivir si no estoy junto a ti
sólo compartamos nuestro amor hasta nuestro fin.

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Se cuidan, atte. BlackCullen.