De esas ocasiones en las que se tiene mucha inspiración con una historia, así que aquí tienen una nueva actualización ;)
CAPÍTULO 6:
"Conflictos Internos"
.
Kurt estaba arrimado a la puerta tratando de procesar todo, no sabía si había actuado bien o mal, puesto que se sentía muy confundido. Cerró los ojos por unos segundos para tratar de poner en orden sus pensamientos pero el llanto de su hija inundó el lugar y su corazón se rompió. Él había provocado eso, había hecho a su hija sufrir al quitarle aquel juguete por el que tenía tanta ilusión, y se sintió terrible.
Se dirigió a la habitación de la niña y se agachó junto a la cama. Con tristeza comenzó a acariciarle el cabello – Lo lamento mucho princesa, sé cuánto querías esa jirafa. Voy a tratar de comprártela, no prometo nada, pero lo voy a intentar.
No llores cariño, por favor. Comprende que…
- Blaine me la regaló. – Pronunció en medio del llanto – ¿Por qué tuve que devolverla?
- Steph, no está bien que las personas te estén dando regalos todo el tiempo.
- Era mía.
- Steph, entiende que no es correcto. Él no tiene por qué darte cosas, no tiene ninguna obligación de hacerlo.
- Él es bueno.
- Eso no significa que deba traerte algo cada vez que venga.
- ¿Por qué no me quitaste el helado que me dio el otro día, o los dulces? ¿Por qué eso no y mi jirafa sí?
- Sé que es difícil de comprender, pero no es lo mismo.
- ¿Por qué?
¿Cómo explicarle a su niña lo que estaba sucediendo? Ni él mismo estaba seguro, pero no quería arruinar la imagen que ella tenía de Blaine. Sin importar las dudas que rondasen su cabeza, reconocía que el de cabellera rizada con su pequeña no había sido otra cosa que dulce y bueno todo el tiempo.
¡Maldición! ¿En qué momento permitió que esto sucediese? ¿Por qué dejó que su hija se involucrase en esa amistad que él tenía con el empresario? Jamás había hecho algo así antes.
Ahora su niña estaba llorando, haciendo cuestionamientos que no tenía idea de cómo contestar.
- Princesa…
- Yo quería mi jirafa. Soy una niña buena pero tú me quitaste mi juguete.
Un nudo se formó en su garganta en ese momento y luchaba ferozmente por contener las lágrimas acumuladas en sus ojos. La puerta sonó y lo tomó como la excusa perfecta para salir de la habitación antes de romperse frente a su pequeña.
Se asomó por la ventana y vio a Mercedes luciendo bastante seria, en lugar de con su habitual sonrisa, lo cual lo preocupó de inmediato, sin más espera abrió la puerta haciéndose a un costado para darle paso.
- Me puedes explicar… – se dio cuenta de lo abatido que lucía – ¿Kurt, qué fue lo que pasó? ¿Steph está llorando? ¿Le ocurrió algo? – Al ver que el chico no podía pronunciar ni una palabra corrió hacia la habitación de la pequeña. Un minuto después salió y se dirigió a la cocina, regresando a toda prisa con dos vasos con agua – Ven a sentarte y bebe esto despacio. – Le dijo al castaño y llevó el otro vaso a la habitación de Stephanie.
Transcurrió más de media hora antes de que la chica regresase y se acomodase en silencio en el sofá junto a su amigo.
- ¿Cómo está?
- Más tranquila. Tuve que explicarle algo que yo misma no entiendo, así que espero que empieces a decirme lo que sucedió exactamente, porque venía hacia acá cuando vi a Blaine frente a tu casa con algunas cosas en las manos pero no se movía ni nada, así que me acerqué a preguntarle qué sucedía y me dio una respuesta escueta.
El chico lucía confundido, afligido, bastante consternado incluso, y no podía imaginarme ninguna razón para que lo tratases de esa forma. Me costó convencerlo de que se retirase porque seguía mirando tu puerta como si fueses a abrir en cualquier momento, pero como te conozco y sé que esa no sería una posibilidad si estabas tan enojado, le dije que lo mejor que podía hacer era irse.
Una vez que lo vi alejarse en su auto, vine a preguntarte lo que ocurrió y te encuentro luciendo como un muerto viviente y a tu niña llorando. Ella me contó todo, así que ahora tengo la historia de Blaine y la de Steph, lo que me lleva a preguntarte por tu versión de los hechos, porque necesito desesperadamente saber qué te hizo actuar de esa manera.
- Soy el peor padre del mundo. – Sollozó con amargura – Hice sufrir a mi hija.
- Cariño, no existe ni la más remota posibilidad de que seas un mal papá, menos aún que seas el peor del mundo. Si hay alguien a quien le consta cuanto amas a esa niña y todo lo que has hecho por ella para procurar su bienestar y felicidad, soy yo. Te puedo asegurar que eres un padre maravilloso y que cualquier infante sería muy afortunado de tenerte.
Algo me dice que esto no tiene nada que ver con la forma en la desempeñas tu rol paterno, sino que está relacionado directamente con cierto chico de ojos dorados.
Kurt le contó absolutamente todo a su amiga y ella lo miraba con asombro.
- Eso fue lo que ocurrió… Me siento mal, estoy hecho un lío… estoy enojado, triste, confundido.
- No puedo creer que hayas permitido que la idiota de Olivia te llenase la cabeza con todas las tonterías que dice. Todo lo que sale de su boca es basura. Es simplemente una de las personas más tóxicas que he conocido en mi vida, muy distinta a su hermano.
- ¿Y qué pasa si tiene razón?
- Respóndeme esto con total honestidad, ¿cuánto tiempo llevan tú y Blaine de ser amigos?
- Cinco meses.
- ¿Y en ese tiempo, alguna vez te ha insinuado algo indebido o faltado el respeto de alguna forma?
- No.
- ¿Entonces qué te hace pensar que lo hará ahora? Y no alegues que Olivia dijo tal o cual cosa. Quiero una respuesta lógica y con pruebas si es posible.
- No lo había notado antes, pero él tiene muchas atenciones conmigo.
- ¿Y por eso se quiere acostar contigo? Le importas y sólo trata de demostrártelo.
- ¿Pero con qué objetivo?
¡Wow! Si realmente piensas que puede tener intenciones escondidas por preocuparse por ti, entonces uno de estos días me vas a sacar de aquí de la misma forma porque también te quiero llevar a la cama.
- ¡Mercedes! ¡Eso es diferente!
- No, no lo es. Es exactamente la misma situación.
- Blaine es adinerado, y las personas como él…
- Blaine no es el típico opulento. Te lo ha demostrado de todas las formas posibles, y no puedo creer que tan siquiera estés insinuando lo contrario. Honestamente, si lo fuera, no sería tu amigo… Y no porque no lo valgas, sino porque esas personas no ven más allá de sus narices y creen que sólo los de su clase importan.
Si él fuese como su tío, por ejemplo, no vendría a este barrio a pasar los fines de semana aquí y menos habría comido en mi casa las veces que lo he invitado a quedarse con nosotros.
Piensa cariño, analiza las cosas antes de dejarte llevar por lo que otros digan. Y he de acotar que me sorprende mucho que hayas caído en el juego de esa mujer ya que eres bastante analítico.
- Justamente he estado analizando todo y es por eso que…
- ¡Suficiente Kurt! Si no vas a escuchar nada de lo que te digo ni confiar en tus instintos y prefieres creer resueltamente en Olivia, entonces no tengo nada más que hacer aquí.
- Pe… pero… Mercedes…
- Blaine es un buen chico, le importas al igual que tu hija, y lo sabes, por eso le has permitido ser parte no sólo de tu vida sino de la de ella también. Y no eres del que hace esas cosas con cualquier persona que conoces ya que cuidas mucho la salud emocional de tu niña. Pero en este momento estás cegado, y sólo tú puedes quitarte la venda de los ojos.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
- ¿Qué te sucede Blaine?
- Nada papá, sólo estaba pensando en algo.
- No creo que sea así, andas muy distraído últimamente, te he notado como apagado, sin energía y no te he visto sonreír tampoco.
- Eso es cierto. – Intervino la mujer de larga y ondulaba cabellera – Desde hace un tiempo lucías tan emocionado, siempre tenías una sonrisa en tu rostro, emanabas mucha luz. Era más que evidente lo feliz que estabas, pero ahora andas cabizbajo todo el tiempo.
- Son cosas que ocurren mamá. Cosas que a veces no entiendes por más que busques una respuesta.
- Si te podemos ayudar en algo, sabes que cuentas con nosotros.
- Gracias papá, pero sólo hay una persona que puede hacer algo al respecto.
- ¿Acaso estás saliendo con alguien y no nos has contado?
- No.
- ¿Estás seguro?
- Así es, papá.
- Pero hay alguien que te importa, ¿estoy en lo correcto? No le puedes ocultar algo así a tu madre.
- Ah… Sí… Es un amigo.
- Un amigo que hace que tus ojos brillen de una forma especial.
- Te aseguro que sólo somos amigos… O al menos lo éramos.
- ¡Oh! Y es por eso que has estado así. Bueno amor, si su amistad es real, van a solucionar cualquier problema que hayan tenido.
- Eso espero.
- Tu madre tiene razón, pero puede ayudar si le compras algo costoso y lo llevas a comer al restaurante francés. – Le guiñó el ojo – Te quedas a comer, ¿cierto? No te he platicado sobre las últimas obras de arte que adquirí en Inglaterra.
- No. – Respondió con desilusión – Tengo mucho que hacer, sólo pasé a saludarlos.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Los días eran cada vez más difíciles de sobrellevar, al menos antes la sonrisa y palabras de amor de su hija lo impulsaban, pero desde el incidente del fin de semana, Stephanie apenas si hablaba con él para lo estrictamente necesario.
- ¿Quieres que te trence el cabello?
Sabía que si algo le fascinaba a su niña eran las trenzas, la sola palabra la entusiasmaba demasiado, así que pensó que tal vez de esa forma lograría acercarse a ella.
- No. – Contestó sin emoción alguna mientras cepillaba su cabello.
- Siempre te ha gustado que te haga trenzas.
- Hoy no, gracias.
Steph no le decía cosas feas a su padre, ni se portaba incorrectamente o contestaba de mal modo. Como cualquier niña de su edad a veces se encaprichaba o hacía una pequeña rabieta que se calmaba cuando escuchaba el tono serio de su progenitor. Pero no necesitaba ser grosera para que Kurt supiera que seguía molesta y tal vez confundida por lo ocurrido días atrás.
No había la brillante sonrisa al despertar, ni los abrazos aplastantes en todo momento, la conversación amena mientras desayunaban o el "papá te amo", y todo eso dolía más que cualquier otra cosa en el mundo.
En un momento de desesperación pensó en pedir prestado dinero para adquirir el animal de felpa, pero luego se dio cuenta que esa no era la solución. No se trataba del juguete ya, sino de algo más. No era la primera vez que no estaba en posibilidad de comprarle algo a su niña, y sin embargo nunca había actuado así antes.
Llegaron a casa de Mercedes y la castaña se despidió con un simple adiós. Nuevamente no escuchaba el "que te vaya muy bien papito" o "ten un hermoso día". Con un suspiro triste se agachó y le besó la cabeza. – Te amo mi princesa. Nos vemos más tarde.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
El ojiazul transportaba en una carretilla varios sacos de cemento cuando su celular sonó, así que se apresuró a llevar el material a donde era requerido y se apartó del ruido para poder contestar.
La maestra de Stephanie le había pedido que fuese al jardín de infantes porque necesitaban hablar de algo importante, por lo que ya estaba en camino.
Una vez ahí, la profesora mencionó la conducta diferente de la niña en esos días y como hablaba todo el tiempo de alguien de nombre Blaine. Incluso le mostró uno de los trabajos que habían hecho en la jornada, el cual se titulaba "Mi Persona Favorita en el Mundo", y un nudo se formó en su estómago al ver que había dibujado al pelinegro.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Blaine estaba en su cama, no dejaba de pensar qué había hecho que molestase tanto a Kurt y no encontraba respuesta alguna. El día anterior al altercado se habían enviado varios mensajes como acostumbraban y todo estaba tan bien como siempre.
¿Qué ocurrió? ¿Qué cambió durante las siguientes horas? ¿Por qué el castaño actuó de esa forma?
Tomó su celular y empezó a leer una y otra vez cada texto enviado y recibido, tal vez había escrito algo indebido y no se había dado cuenta. Luego de analizarlos detenidamente, no encontró nada malo o incorrecto. De hecho, el último mensaje era de Kurt deseándole lindos sueños.
Al día siguiente él le envió un texto dándole los buenos días, el ojiazul respondió de igual forma e incluyó su deseo de que le fuese bien en el trabajo. Finalmente el ojimiel le dijo que disfrutase de su día libre junto a Steph, a lo que Kurt contestó con un "ten por seguro que lo haré" y le envió un abrazo virtual de parte de él y de su niña.
En la tarde fue a buscarlos para pasar juntos viendo una película o salir a pasear a algún lugar. No importaba la actividad que realizasen, siempre disfrutaba de la compañía de los dos castaños. Llegó feliz con los artículos que había conseguido para ellos y fue recibido por la emoción de la pequeña ojiazul. ¡Realmente adoraba a esa niña! Y ahí estaba Kurt a un costado, luciendo tan hermoso como siempre, y de pronto todo se puso de cabeza.
Mercedes le dijo que le dé tiempo, que cuando su amigo se enojaba por algo y ponía cierta distancia, lo mejor que se podía hacer es permitirle tener ese espacio para calmarse y pensar. Ella lo conoce mejor que nadie, así que decidió escucharla y por eso no le ha escrito ni lo ha llamado, sin embargo eso ocurrió el sábado y ya estaban martes, el cual de paso estaba terminando porque eran las once de la noche y un nuevo día se acercaba.
Su mejor amigo le había preguntado por qué le afectaba tanto que Kurt estuviese enojado con él, además de que era absurdo que luciese tan abatido por unos días de no tener contacto. "Tú y yo somos mejores amigos, y en ocasiones no hemos sabido nada el uno del otro por semanas y no por eso andas como cachorro perdido en la carretera. A él lo conoces de hace unos meses, no veo por qué te pone tan mal lo que sucedió".
Sebastian tenía cierta razón en eso, pero no podía evitarlo, extrañaba a Kurt demasiado cuando no sabía de él de alguna forma. Y que estuviese tan enojado volvía peores las cosas.
"¿Es que acaso estás desarrollando sentimientos por él? Porque no le encuentro otra razón a tu comportamiento" inquirió su castaño amigo.
¿Era eso lo que le pasaba? ¿Tenía sentimientos que iban más allá de la amistad por el chico de ojos azules?
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
- No tienes por qué traerme esto, Blaine.
- Necesitas alimentarte. Estás trabajando doble jornada y llegas tan cansado en la noche que no comes. Eso te va a hacer daño.
- Está bien.
- No Kurt, no está bien. No quiero que te enfermes. Así que ahora deja de protestar y ve a comer. Tienes que mantenerte fuerte, por ti y por Steph.
- Lo sé, es sólo que…
- No hay excusa que valga. Y ahora me retiro, no te quito más tiempo. En la noche te vengo a buscar para llevarte a tu casa.
- Estoy acostumbrado a regresar en el metro. No tienes…
- ¡Qué manera de protestar! Se dice bien Blaine, nos vemos en unas horas.
- ¿Por qué haces todo esto por mí?
- Porque los amigos están para apoyarse y cuidarse mutuamente.
ღ кℓαΐиε ღ
Los amigos disfrutaban de un café mientras conversaban cuando fueron interrumpidos abruptamente.
- ¿Qué rayos estás haciendo con este muerto de hambre? – Se escuchó a un hombre bramar furioso a su lado y los dos voltearon.
Blaine se levantó de inmediato lleno de rabia y lo miró fijamente. – No voy a permitir que te expreses así de él.
- ¿Cómo puedes ensuciar el apellido de nuestra familia de esta forma? Deja que tus padres se enteren de las porquerías que estás haciendo.
- ¡Basta! ¡No tienes ningún derecho a reclamarme nada! ¡Soy un adulto y hago con mi vida lo que mejor me plazca! Y si hay alguien que ensucie nuestro apellido eres tú con esa prepotencia absurda.
- Soy tu tío y tengo todo el derecho del mundo a velar por el bienestar familiar, y tú nos estás haciendo quedar en ridículo ante la sociedad.
Y en cuanto a ti maldito oportunista, – tomó al ojiazul por el brazo y lo hizo levantarse a la fuerza – no pienses que vas a conseguir algo más del estúpido de mi sobrino. ¡Ve a venderle tu cuerpo a otro ingenuo!
Antes de que pudiese reaccionar, Blaine con un movimiento hizo que el hombre mayor lo soltase y se puso frente a él. – Kurt es la persona más noble y decente que pueda existir, así que no vuelvas a insultarlo de esa forma porque no respondo de mis actos.
- ¿Me estás amenazando por defender a éste?
- No me provoques, porque no sabes de lo que soy capaz por las personas que me importan.
ღ кℓαΐиε ღ
- No llores Kurt, las cosas van a mejorar. Sé que te desespera esta situación, pero no dejes de confiar en que todo se va a solucionar.
- Hay ocasiones en las que siento que ya no resisto, me faltan las fuerzas.
- ¿Por qué no me dejas ayudarte? Te dije que te puedo dar un empleo mejor y…
- Blaine, de verdad te agradezco tu interés, pero esto no es así de fácil. Dime, ¿qué voy a hacer en una empresa? Ni siquiera tengo estudios ni un título. No quiero que me des un puesto sólo porque somos amigos.
- ¿Y por qué no? Además estoy seguro de que tienes muchas cualidades.
- Las personas son maliciosas.
- ¿Ah? No entiendo a qué te refieres.
- No quiero que nadie diga que estoy ahí porque tú tienes preferencias conmigo por razones que no son ciertas. Ya sabes, como el típico millonario que lleva a trabajar a su lado a su amante de turno.
- Comprendo.
- Pueden pensar tantas cosas, y luego hablarán mal no sólo de mí sino también de ti.
- Lo que digan de mí me tiene sin cuidado Kurt. Lo único que deseo es ayudarte a que estés mejor. No es justo que trabajes tanto en un lugar que no reconoce tu esfuerzo y ni siquiera te paga a tiempo.
Si no es en la empresa, puedo hablar con mis amigos y buscar en otra parte. Sólo dime lo que sabes hacer y… ¡No! ¡Por favor no llores! ¡Ya no llores! Me parte el alma verte así.
- Es que… lo siento… No estoy acostumbrado a que se preocupen por mí, y tú…
El ojimiel se acercó y lo envolvió con sus brazos. – Soy tu amigo y siempre vas a contar conmigo.
El de ojos como el cielo se aferró al chico de traje. – Te quiero mucho Blaine.
- Y yo a ti Kurt, también te quiero.
El castaño se despertó en medio de un llanto incontrolable y con manos temblorosas agarró la almohada estrechándola contra su cuerpo y enterrando el rostro en ella para que los sollozos no fuesen a despertar a su hija.
Luego de lo que le pareció una eternidad logró calmarse y tomó su teléfono con dificultad debido a que sus dedos todavía oscilaban, empezó a escribir lentamente y al finalizar leyó todo y lo terminó borrando.
Repitió la misma acción varias veces hasta que sólo cuatro palabras se mostraban en la pantalla del dispositivo, las cuales miraba fijamente. A un costado estaba el botón de "enviar" el cual no sabía si debía presionar o no.
.
Recuerden que sus comentarios son los que me ayudan a saber lo que opinan de la historia y si quieren que continúe.
