Olu, ¿qué tal estáis? c: Introduzco el nuevo capítulo de esta historia. No sabía que la historia llegaría tan lejos, oh.


''¡Vainilla, VAINILLA!'' el guapo inventor, se arrodilló al lado del cuerpo de su novia, que tenía los ojos entre cerrados y parecía que se cerrarían en poco tiempo. Jim sacudió a Babú, ''¡Babú, aguanta! ¡Conseguiremos ayuda!''

Grisam también se arrodilló, poniéndole una mano a su amigo en su hombro tembloroso, ''Jim, siento decepcionarte, pero no hay nada que hacer. Babú ha cedido su magia y no hay nada que hacer.''

Pervinca, con lágrimas en los ojos y ambas manos en su boca, le flaqueaban las piernas. Se sentía derrotada, atada y amordazada: ¡su hermana se moría y no podía hacer nada! Era la otra mitad de la Alianza, la única esperanza que el pueblo tuvo una vez de sobrevivir, una de las personas más importantes de su vida, ¡la otra cara de la moneda! ¿Y ahora qué? Jim se derrumbaba, Grisam intentaba ayudar y también se deprimía, mientras que Flox hiperventilaba en frente de Grisam, sujetándole la mano cada vez más ligera de la aquella Bruja de la Luz que nadie recordaría si no seguía luchando. Acumulando fuerzas de voluntad, y sabiendo que nunca se había sentido así, se acopló al grupo y miró a su hermana.

La chica se desvanecía, con la mirada medio perdida, entre la vida y el olvido. Sus ojos, ahora más apagados, se medio cerraban a ratos, pero la débil sonrisa nunca abandonaba sus facciones. Soltando un leve respiro, miró a su hermana, ''Vi, estaré bien...''

Vi dió golpes en el suelo, llorando y perdiendo fuerzas, ''¡NO! ¡Tú no te mereces esto! ¿¡Porqué!?''

''¡Eso me pregunto yo!'' exclamó Jim de repente, ''¡Eres maravillosa, no puedes morir!''

Vainilla esbozó una sonrisa más amplia sacando fuerzas de flaqueza, ''Jim, cielo...''

''¡Tiene que haber una manera!'' dijo el inventor mirando a sus amigos y luego a sus manos, sintiéndose impotente ante la situación, ''Te necesito...''

La chica acarició la mejilla húmeda y roja de su novio, que temblaba y le dirigía la mirada más llena de dolor, ''Babú, aguanta...''

Al notar que su novio le agarraba la mano en su mejilla, Babú quiso apartarla, pero no pudo, porque él la agarraba con más fuerza. Miró a Grisam, quién también lloraba desconsolado, y luego a Flox, quién le miraba con una cara de desesperación.

''Chicos... escuchad, yo...''

''¿S-Si?'' inquirió el chico de pelo castaño.

''Lo siento... os juro que nos volveremos a ver.'' murmuró Babú.

Jim abrazó a Vainilla, estrujándola con fuerza y deseando que esto no estuviera pasado, ''No... no digas eso... por favor...''

El chico de ojos color miel sintió cómo todos aquellos recuerdos con Babú le inundaban, casi ahogándolo. Las risas, las citas, las travesuras, todo el amor que ella le demostraba día a día y él intentaba compensar... ¡poof! todo fuera en un segundo. Le hería gravemente pensar en ello, y sólo con verla se le helaba el alma.

De repente, el chico notó cómo Babú soltaba un largo respiro, y la cabecilla de la chica cayó de lleno en su hombro. Su temperatura corporal bajó, y se sentía más ligera en los fuertes brazos de Jim. Entrando en estado de pánico, Jim intentó buscarle el pulso a su novia, sabiendo que ya no había nada que hacer.

Grisam, que había visto al pobre chico observar la muerte de su propia novia, hundió a su amigo en un abrazo, que más que cariño, mostraba aprecio y apoyo. Separándose y mirando a las chicas, Pervinca y Flox lloraban como magdalenas una en los brazos de otra, y al capitán sólo se le ocurrió algo que decir.

''Dejémosla aquí. Sería demasiado doloroso tenerla con nosotros.''

A pesar de que la situación no podía vestirse con semejante oración de despedida, Jim sólo asintió vehemente quitándose las lágrimas de los ojos, pero sólo consiguió llorar más. Grisam se levantó, y las chicas también, pero Jim se quedó allí, contemplando el semblante de Vainilla. A la que nunca oiría reír, a la que nunca volvería a besar, con la que nunca compartiría abrazos y palabras cariñosas.


º

Babú se apagó cómo un fuego potente contra una gota de agua. Intentó moverse, pero no pudo. Intentó decir algo, pero no podía. Intentó gritar a alguien para escucharla, pero nadie la escucharía.

Se sintió ligera, y su baja densidad hizo que su cuerpo se elevara unos metros hacia arriba, sin que ella se diera cuenta. Sintiéndose otra persona, miró a sus rededores, pero sólo vio piedra y las escaleras de metal. Miró a sus manos translúcidas, que emitían un pequeño resplandor blanco, y sus pies también brillaban. Guiándose por el instinto básico, la chica levitó hasta la salida de la cueva.

Era de noche, y se sentía perdida. No recordaba muy bien qué hacía allí, porque su mente no era más que un borrón de ideas. Entrevió un pequeño resplandor blanco entre los árboles, que echó a volar justo cuando la bruja posó su mirada en la bola de energía.

''¡Espera!'' gritó. Oía su propia voz con eco y eso la preocupó. Sin darle mayor importancia, la chica persiguió a la enigmática esfera con las manos extendidas hacia adelante para atrapar a la veloz figura.

No pudo distinguir cómo sus alrededores cambiaban. De repente, Vainilla ya no estaba en un bosque, si no en la villa. Perdió a la chispa de vista, y sólo entonces se paró a contemplar sus alrededores.

''¿Cómo he llegado aquí?'' se preguntó Babú. Viendo gente, se tapó la boca, pensado que al ser invisible y tener voz, la gente fliparía un poco. Pero sabiendo poco después que tanto su cuerpo cómo su voz eran invisibles, recorrió la villa con la esperanza de encontrar algo.

De repente, su corazón le guió hacia casa de Jim. Intentó quitar el vaho de la ventana, pero su mano atravesó el cristal helado de la casa. Dejando que las propias leyes de la física se contradijeran entre sí, Vainilla pasó a través de la pared de madera. La casa estaba vacía, completamente, o eso creía. Justo cuando se iba a ir, vio por el reflejo de un espejo a Jim.

El inventor tenía una expresión inexpresiva, solemne, deprimida y triste. Se dirigía a la cocina con la cabeza gacha, y Babú ya le dijo muchas veces que detestaba verle así. Actuando sin pensar, la chica se arrojó a la figura de Jim, pero sólo le traspasó y cayó al suelo del salón. Acariciándose la cabeza, Vainilla vio cómo su novio proseguía su ruta la cocina.

Un momento después, el chico se giró. Fue a mirarse al espejo, o igual a limpiarlo, cogiendo un trapo y acariciando la superficie con el trozo de tela. El joven cubría la mayor parte del espejo, pero no completamente. En esa franja, Babú pudo verse a sí misma, sin trampa ni cartón.

Se le congeló la circulación sanguínea cuándo Jim paró de limpiar. Un nanosegundo después de ver su propio reflejo, se echó a un lado, evitando al espejo. El chico de pelo negro se giró, y giró la cabeza por toda la habitación, analizándola en busca de cualquier espectro, ''¿¡Vainilla!?''

Suspirando, la bruja de la Luz se acercó torpemente al espejo, revelándose por completo. Jim volvió la mirada al espejo, y por fin, la vio. Casi le da un infarto. El joven se acercó al espejo, viendo cómo Babú estaba de espaldas respecto al espejo, supuso que algo en aquellas pastillas para el insomnio estaba raro, porque los fantasmas no existen... ¿no?

Cuando Jim fue a tocar la espalda de la niña, el joven desapareció. Detrás de él, en el pasillo, Babú vio a la esfera luminosa. Aún confusa, Vainilla voló hacia ella, mientras que ésta seguía huyendo: ¿para qué se acercaba si sólo huiría después?

Así, ambas llegaron a la plaza del pueblo. La bola luminosa voló alto, y su perseguidora también la siguió. El destello se dirigió a la casa Periwinkle, desapareciendo cuándo esta intentó traspasar la ventana de la habitación de las gemelas. Vainilla traspasó con éxito la pared y el cristal, sintiéndose bienvenida, pero luego miserable al ver al grupo de gente que llenaba la habitación.

Una Vi llorosa era sujetada por un Grisam lloroso también, que se sentaba al lado de los desconsolados Flox y Acantos, quién sujetaba a la bruja colorida con un fuerte abrazo. Pajarillo se refugiaba en una esquina; las trillizas del pueblo se abrazaban; incluso Scarlet estaba allí, sintiéndose mal por no haber tratado mejor a Vainilla.

De repente, los amigos de la fallecida desaparecieron en un haz de destellos, y la chica oyó golpecitos en el cristal. Girándose, la bola de luz incandescente huyó de ella de nuevo. Cansada del juego pero disfrutándolo a la vez, Babú persiguió al destello.

Al traspasar la ventana, Babú se auto-transportó a un infinito negro. La chica se giró para volver a su habitación, pero sólo vio oscuridad de nuevo. Levitaba en el vacío negro. Con una postura algo asustada, la chica alzó la voz, sintiendo que igual alguien la oiría allí, ''¿Hola?''

''Nadie te dijo nada.'' susurró una voz.

Girándose de nuevo, se topó con el destello luminoso. Tenía unas alitas que le hacía volar, y soltaba algunos brillos con cada batir de sus alas. Vainilla torció el gesto, ''¿Qué?''

''Nadie te dijo el precio que habría que pagar.'' Babú bajó la mirada, sabiendo de qué hablaba.

''Pero sabías en el fondo que igual te costaría mucho más devolverle la vida aquella mujer ficticia, ¿verdad? Sabías que era demasiado fácil, ¿no?''

Vainilla asintió, y la vocecilla siguió hablando, ''Y aún así, tus intenciones eran las mejores. No sabías las de Josseff, ¿cierto?''

''¿A dónde pretendes llegar con éste juego?'' inquirió Vainilla.

''¿Merecía la pena sacrificar tu vida para salvar otra?'' la voz ignoró a Babú y ella asintió.

''¿Merece la pena perderlo todo por un villlano sin piedad?'' la chica negó con la cabeza tal cosa.

Sintiéndose algo confusa con estas preguntas, Vainilla sólo dijo, ''Es lo que una persona valiente debería hacer después de todo.''

''Te admiro.'' susurró la voz, ''Y sé que esto aún no se ha acabado. Aún te queda una batalla por librar.''

''¿Qué quieres decir?''

De repente, la luz corrió hasta Vainilla, y a pesar de que ella quisiera rehuirla, la voluta acabó colisionando con el corazón de Babú.

º


De repente, la chica despertó y se sentó un gran respiro, cómo el de alguien que se estuviera ahogando. Respiró muy hondo, con respiraciones entrecortadas y los ojos muy abiertos. Sentía cómo si se hubiera despertado de una gran pesadilla, pero aquella sensación de ligereza le hacía saber a Babú que el engaño y esa etapa de fantasma había sido de todo menos un engaño.

Vio que seguía en la cueva de Josseff. Levantó la vista hacia sus rededores, y vio una túnica negra tirada en el suelo. ¿Acaso la amargura del morir había quitado el color a aquella túnica que había sido usada para un engañoso sacrificio?

Sonriendo, la chica sólo pensó en las sabias palabras de la voluta, con un lejano eco y con su propia voz:

''Esto no es el final. Aún queda un arma blanca por usar.''


[Notita:]

¡Vainilla está viva! Hip, hip, HURRAAAAA.

Este fin de semana el siguiente, besus c:

PDA: Siento mucho si está hecho algo chapucilla :CC Pero es mas largo, weee.