Capítulo 7 Editado
Gracias a los que aun leen esta historia.
En ningún momento ha habido la intención de abandonarla.
Hay algunos capítulos que el proceso de edición ha sido más largo que otros, porque yo quería agregar nuevas ideas en cada uno explicando algunas cosas extras.
Mi nuevo beta no es de esta página, pero se esfuerza mucho en ayudarme.
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-No Cissy no tengo dudas- dijo Bella
-Estas segura que esa chica es la hija de Regulus-
-No hay duda alguna tiene todas las facciones y rasgos de un Black-
-¿Qué tal si es un engaño?- decía la menor
-no, nadie podría ocultar esos ojos negros- confirmaba Bellatrix -Quizás simplemente no recuerda nada- termino tajante
-Si así fuera, entonces tendríamos que ayudarle a recordar, o contarle cosas quizás esto estimule sus recuerdos- Narcisa suspiro un momento pensando en eso, no había duda de que Eiden tenía muchos de los rasgos de un Black y el hecho de que su apellido fuera Blackstone lo hacía aún más sospechoso.
-Cissy, hay otra cosa- decía la mayor –Esa chica sangre sucia creo que es algo mío- dijo la mujer
-¿no comprendo Bella?-
-Cuando estábamos fuera con esas criaturas los wendigos, pensé en arrojarla como carne de cañón pero al lanzar mis hechizos estos se abrían hacia los lados como una aurora boreal marcando su espalda-
-No había escuchado jamás de nadie que repeliera hechizos menos cuando alguien no sabe que le atacan, ¿Estas segura que esas criaturas no te afectaron? –
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La mujer de rizos negros le sostenía en brazos mientras la otra tarareaba, entonces escucharon unos pasos venir corriendo y dos pares de pequeñas rizas traviesas que entraban por la sala.
Ahí delante de ambas estaba su otra pequeña y su querida sobrina.
-Mamá, mami- decía sonriendo mientras daba brinquitos –Tonks vino a jugar conmigo- decía
-Hola cariño tu madre ha venido contigo- pregunto la castaña
-Si mamá está aquí junto a la Tía Cissy, el pequeño Draco y Tío Lucius.-
-Tío Lucius- dijo de nuevo la pequeña hija de ambas mujeres saliendo al encuentro de su tío entre gritos llamando al hombre.
La pequeña siempre se volvía un torbellino en presencia de los otros miembros de su familia, aunque ella siempre solía ser una tempestad a cualquier hora del día. Poco tiempo después de que su pequeña fuera en su búsqueda entraron a la habitación con el hombre cargando a la pequeña que no dejaba de reír.
-Mama sabias que Tío Lucios es mi tío favorito-
-Creí que tu tío Regulus era tu tío favorito-
-sí ambos son mis tíos favoritos- menciono a lo que una pequeña Tonks sonrió al escucharle.
-Tío Sirius se molestara, porque no es tu favorito- pronuncio Tonks
-aaah eso es trampa Nymp…ohm...ahm… eso es trampa Tonks- a lo que la pequeña hizo una corta pausa y volteo a donde la hermana de en medio. - Tía Andy porque pusiste un nombre tan difícil de pronunciar a Tonks, no podría ser solo así, además Tonks suena lindo.-
A lo que su prima solo lo reafirmo asistiendo
-Si mamá suena mucho más lindo que Nymphadora-
-Pero Nymphadora es un bello nombre cariño-
-Bueno porque no van a jugar pequeñas así nosotros podemos platicar- menciono la mujer de rizos negros de nuevo.
Una vez lejos de los adultos tomaron sus manos y se sonrieron sentándose simplemente debajo de un árbol mientras leían historias arturianas. Le encantaba esa sensación en su mano, como su cabeza se recargaba contra ella era una sensación única.
-Tonks…Tonks- Dijo varias veces después logrando llamar la atención de su prima.
-ah lo siento estaba pensando- a lo que la menor solo la miro mientras pasaba su mano entre su cabello despeinándola.
-deja de preocuparte yo te protegeré-
-De que hablas yo soy más grande que tú- rio haciéndole cosquillas a la menor- es obvio que te proteja yo a ti-
-No...No yo te protegeré siempre, igual que a Hermione y a Draco, ese es mí deber…- término haciendo que la otra niña le mirase.
-¿de dónde sacas esas ocurrencias raras?- a lo que solo observo como la pequeña levantaba los hombros como diciendo que no tenía idea.
-Solo son cosas que veo en mis sueños-
Lo cual provoco que sonriera besando su mejilla abrazándole un momento contra ella, cuando se soltaron ambas se quedaron mirando el cielo entrelazando sus manos.
-Si siempre sostienes mi mano, podre ser también fuerte - dijo sin verle la joven a su lado. Pero luego sintió la vista de su prima sobre ella ocasionando que se girase observando que parecía preocupada.
-¿y si te engañan? ¿Si algo pasara cuando nos reencontremos esa persona te hace creer que soy yo?- pregunto con un tono bastante serio
-Siempre tienes esas ideas raras…a veces me pregunto si tus sueños no son más bien pesadillas- menciono despeinándole aún más –-
-Responde- dijo casi como orden
-Nadie podría engañarme. No abra un reencuentro porque nunca dejare que te alejen de mí, luchare contra tus madres de ser necesario si alguna vez el castigo que te den es estar lejos de mí, me escapare y te escaparas siempre encontraremos la forma de estar juntas, aun incluso cuando este en Hogwarts pero si eso pasara te aseguro que no dejare que nadie me engañe, yo siempre podre reconocerte- a lo que la pequeña negó.
-¿Y si pasara?-
-Tus teorías son raras...- menciono riendo - En el momento que pase escogeré mi castigo…o tu podrías escogerlo.-
-Se casaran- dijo la voz de un rubio que sonreía al verles
-Tío…Tío Lucios- Dijo en un grito de reclamo la Mayor –Pero es mi prima-
-Pero ese es un buen castigo. Además sus abuelos eran primos- diciéndolo a broma riendo un poco cuando las pequeñas no le observaban.
-Este… bien- dijo Tonks
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La joven auror despertó un poco sobresaltada, miraba alrededor y luego a su mano, aun sentía la calidez que había dejado esa pequeña. Aun así, sabía que no era real, cuantas veces de más pequeña había tenido esta clase de sueños, como si realmente hubieran pasado, cuando sus tías ni siquiera tenían ganas de verle porque su madre se casó con un muggle.
Normalizo su respiración para luego notar que sobre la ventana estaba el águila que Antony siempre llevaba en su hombro, que curioso era todo esto, hacia bastantes años que no tenía ninguna clase de estas pesadillas, todo parecía volver ahora que estaba en esta casa. Su mente no dejaba de preguntarse si existe alguna razón. ¿Sería acaso el hecho de estar cerca de sus tías, de su primo?
Suspiro resignada notando que el ave no se movía de su lugar y luego sonrío, ante la segunda imagen que recordaba de su sueño…la mujer que era la esposa de su tía Bellatrix, pero de seguro eso era algo imposible por eso solo ocurría en sus locos sueños el único lugar donde no existía lo imposible. Sonrió aún más sin dejar de ver al águila, por alguna razón pensaba que esta ave provocaba que tuviera esos extraños pensamientos, como si lograra ver en lo más profundo de su mente, aunque claro en qué mundo cabía que la protectora de la casa de los leones se enamorase de la mayor seguidora de Voldemort. Negó mientras se reía de sus locos pensamientos.
Entonces una idea apareció en su mente. ¿Y si no fuera solo deseos infantiles? Si realmente eso sucedió y por eso durante tanto, tanto tiempo había tenido esas terribles pesadillas que hasta terminar Hogwarts habían desaparecido. Sacudió su cabeza como si auto negara ese último hilo de pensamientos, pero entre más quería negarlo una parte de ella se aferraba con mayor ahínco a que esto era verdad. Como si su yo interior le rogara.
Su mente seguía dándole vueltas a ese sueño, al calor en su mano, a su corazón acelerado entre más profundizaba en la idea de que pudo ser real; escucho al ave haciendo ruidos lo que hizo que se girase a verle de nuevo, por instinto siguió la mirada del águila que se encontraba en su ventana hasta uno de los muebles, sin saber por qué, camino hasta ahí abrió el cajón donde su vista estaba fija, revolvió los cosas sin saber exactamente que buscaba, entonces trozo de pergamino enrollado surgió de debajo de varias chucherías, había logrado encontrar una carta.
"No comprendo tu idea de evitar escribir con formalidad empezando con el querida prima, pero sé que si lo hago no vas a contestarme.
tampoco me sorprende que a tu edad puedas escribir muy bien después de todo tía Minerva debió haberte enseñado, además con esto cumples tu parte de la pequeña apuesta que hicimos…así que te enviare tus ranas de chocolate.
Y si ya te prometí que escribiría desde la escuela, no entiendo por qué te pones tan ansiosa, es cierto que no nos veremos hasta las vacaciones pero te prometo que no sentirás sola, no dejare que pienses que no he ido a verte o que te olvide, además te veré el siguiente fin de semana.
Tonks
PD: si ya has insistido las cartas anteriores lo pronto que mejoras al escribir, pero si continuas con ello tardare más en responder.
Leyó varias veces más esas sencillas líneas, como era posible esta era su letra, una carta suya a otro miembro de la familia Black, ¿Quién dormiría antes en esta habitación? Se preguntó mientras siguió mirando la carta noto que tenía muchas manchas de lágrimas… ¿Por qué habría lágrimas en una carta? ¿Qué era lo que había pasado? Su respiración se aceleraba a cada instante, ¿Cómo era posible que existiera alguien capaz de vencer a Bellatrix, o a la guardiana de los leones a su familia entera? ¿Cómo nadie más se había dado cuenta de este hecho?
Y si acaso lo sabían y era una confabulación en contra de los Black. ¿A quién podría recurrir por ayuda? Intento calmarse, después de todo era un auror, en cuanto lo consiguió comenzó a revolver parte por parte esa habitación, debía encontrar algo que le diera la razón, pero por más que reviso en la habitación no logro encontrar nada extra.
Coloco sus manos sobre su cabeza suspirando resignada. Lo encontraría, encontraría la forma de recuperar esos recuerdos que siempre creyó eran mentira pero en el proceso de revelar la verdad, debía encontrar a sus primas ¿que había sido de ellas? ¿Dónde estarían ahora?
Un segundo rayo de iluminación…La chica Eiden, su apellido era Blackstone, sin duda una forma muy, muy mala de ocultarle, pero que tal si la familia Pendragon jamás trato de ocultarle sino más bien de ayudarle a regresar con su familia los Black por eso su nuevo apellido era tan obvio.
Doblo la carta guardándola entre sus cosas, tomo una decisión muy difícil y riesgosa, pero lo mejor era hacerla, tomo un papel y comenzó a redactar una carta. No dejaba de ver su reloj al escribir, después de todo en unas horas más se llevaría a cabo una boda la cual debía estar presente y vigilante.
Una vez que termino su carta se dirigía hacia la lechuceria, pero se dio cuenta que no sabía dónde estaba, además estas tierras eran diferentes así que la magia aquí no funcionaba igual, como lograría mandar esa carta.
Para su suerte la persona que tenía justo ahora en mente cruzo por el pasillo
-Eiden, Eiden- le llamo haciendo que la chica se girase sonriéndole un poco
-¿sí?- contesto
-perdóname podrías ayudarme, necesito mandar una carta- a lo cual asintió guiándole por los pasillos
-Es bueno que preguntes, las aves de aquí también son raras-
-¿tú no creciste aquí?- pregunto la auror
-Realmente no lo sé, en el torneo interamericano de magia sufrí un accidente y no recuerdo muchas cosas –menciono con calma – los recuerdos que aún tengo son sobre cosas muy variadas, recuerdo casi nada de mi infancia, hay otras cosas muy claras en mi mente, ni siquiera recuerdo con claridad el año del incidente, pero vivir en estas tierras de magia diferente no es algo que este entre esos recuerdos, aunque creo que no casi nunca estábamos aquí – hizo una ligera pausa- aunque realmente no podría saberlo. Quizás esta entre las cosas que olvide- menciono ella con total calma.
Se levantó busco su varita, y salieron iluminando los pasillos, la auror no entendía por qué estaba todo tan oscuro si estaba segura que ya había salido el sol, cada vez todo le parecía más extraño.
-No hay ventanas- comento Eiden- Por eso es tan oscuro, está diseñado así-
-¿Les gusta la oscuridad?- pregunto la mayor mientras le seguía, subiendo luego unas escaleras.
-Realmente lo desconozco, la otra casa tiene un montón de luz, aquí es como si fuera lo opuesto, pero ellos dicen que son cosas necesarias, que yo debería saberlo, y que debo de recordar que es malo estar repitiendo esas cosas.-
-Pero si ellos saben que olvidaste-
-si pero el jefe de los Pendragon dice: Eiden ella sabe esos secretos, no podemos decirle lo que ya sabe- termino diciendo mostrándole una habitación llena de águilas parecidas de una especie similar a ix…algo muy extraño para su gusto.
-¿podemos usar cualquiera?-
-No…eso es otra de las cosas raras de aquí…realmente una de ellas debe de ofrecerse o tu carta jamás saldrá de estas tierras- le miro aún más incrédula, ahora resultaba que esas águilas deberían querer ir si no, no podría enviar su carta.
Una de ellas que se veía algo anciana bajo y observaba la carta como si lograra leer su interior. Por un momento sintió un escalofrió mientras veía la reacción del ave, le miro a ella y a la carta, voló un poco profiriendo un ruido haciendo que un ave más joven bajara ofreciendo su pata. Esto era lo más extraño que había visto. Estas tierras no dejaban de sorprenderle.
Noto que la menor se asomaba por la única ventana de la lechuceria…
-es día de luna llena. – le escucho decir.
-Sucede algo los días de luna llena- fue más afirmación que pregunta.
-Si pero no recuerdo que es…pero ahora sé por qué no hay tanta luz, el líder ya está aquí, por lo que sí es día de luna llena, hará que todo el día este con ese efecto. Así vendrán más invitados de las familias malditas…
-¿Familias malditas?- cuestiono Tonks
-realmente es algo muy extraño, todo aquí está rodeado de misterios, creo que también es parte de las cosas que olvide, porque Antoni comenta que también yo conocía estas leyendas, que solo se pueden transmitir una vez, o en alguna clase de fiesta muy especial que aún no sucede.-
-¿Cuál fiesta?-
-Cuando se nombra al sucesor del líder Pendragon, o cuando este toma el control de la familia, o mm había otros. Realmente lo siento no recuerdo los otros-
Observo a la chica Blackstone un momento hasta que sintió una punzada en su dedo al ver a la águila joven de antes estirando la pata, la ato con cuidado a esta para luego verle salir por la ventana, levanto la vista observando la habitación.
No se parecía nada a una lechucería, bueno esta casa no era nada parecida a una casa normal, nada en estas tierras parecía ser normal, apoyo justo su mano sin notarlo donde tenía la joven Eiden la suya, sintiendo una sensación que parecía conocida una especie de cosquilleo, poso su mirada sobre sus manos juntas y su corazón se aceleró…era cálido pero no tanto como en el recuerdo o al despertar, su corazón no se aceleró tampoco, ni se sentía inquieta o nerviosa como recordaba en su sueño, seria acaso el tiempo que había pasado; pero aun así era tan familiar y diferente a la vez.
Levanto su mirada y le pareció ver esa sonrisa en su rostro, parpadeo pero se dio cuenta que era una sonrisa más pequeña. Quizás…Quizás la sensación no era familiar porque les habían robado años, porque ella no recordaba quien era. Por qué nadie lo hacía…
-¿Sucede algo Eiden?-
- Lo siento es que tenía una especie de recuerdo-
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La blanca nieve cubría todo el horizonte, su respiración blanquecina lograba hacerle perder sus temores observando las figuras que se formaban con sus exhalaciones, su espada descansando al lado su caballo podía observarlo pastando cerca. Entonces logro escuchar esa hermosa voz que le volvía loco. Se puso de pie antes de girarse observándose en el lago, sin embargo el rostro que veía no era el que había visto en otras ocasiones era el suyo propio, una parte de si se sorprendió, el parecido era grande jamás lo hubiera pensado, los rizos, el tono del cabello, pero volvió a escuchar esa hermosa voz más cerca llamándole.
-Arturo- le llamaron de nuevo provocando que se girase a mirar con una sonrisa en sus labios. Su cuerpo aun sabiendo que no era suyo se movía involuntariamente, o siguiendo quizás el nuevo recuerdo.
Sus ojos se cruzaron su corazón se aceleró, no sabía si era por el recuerdo que veía como Arturo o era el suyo propio, ese cabello rubio al viento, esos hermosos ojos, su sonrisa.
-amor mío- respondió el tomando las manos de la dama Francesa, pero una parte de ella sentía que esta mujer que veía no era como los demás recuerdos del joven rey, es como si la persona como si esta mujer era real, alguien de su época. Estaba segura como en otras ocasiones a causa de los recuerdos de que conocía a esta mujer, la había visto antes. ¿Pero dónde?
-Arturo- menciono ella en un acento bastante suelto- sabía que la voz no le pertenecía, pero de momentos eso no importaba. La tomo en sus brazos y la beso.
-Fleur- escucharon ambas que alguien grito, despertando a la francesa del poder del recuerdo, mirando a la chica que le sostenía en brazos y luego a la pequeña niña que le había acompañado que no dejaba verlas con cara de asombro.
-Hermione- menciono caminando con trabajo entre la nieve –Hermione- grito de nuevo la pequeña.
Su corazón se aceleró aún más…esa pequeña era su hermana, la pequeña que veía en sus sueños.
-No me dejes Hermione- dijo mirando a Fleur- No le sueltes Fleur, no le sueltes- Gritaba mientras caminaba con trabajo entre tanta nieve por su tamaño.
-Hermione- Gritaba la versión que ella recordaba de sus sueños.
Miro a Fleur que aún se encontraba entre sus brazos, podía ver de reojo a la pequeña acercándose con mucho trabajo, fue cuando noto lo que estaba alrededor de ellas, un ejército con las banderas de Camelot, muchos rostros los recordaba de otros de sus sueños, mas sin embargo de momentos estos rostros parecían desvanecerse y tomar la forma de otras personas.
La pequeña de sus sueños le alcanzo, mirándole.
-La historia…La historia de los Pendragon puede repetirse de nuevo- dijo la pequeña para luego sonreír negando – No, la historia de los Pendragon debe reescribirse-
La pequeña desapareció junto con el ejército, todo a su alrededor se desvanecía, como si permitieran regresar al recuerdo original, entonces una figura mucho más alta con una corona les daba la espalda, ambas se inmutaron. La figura se giró pero este seguía siendo el rostro del Domadar de sus sueños.
-Arturo…pronto nos encontraremos- dijo este para luego desaparecer.
Miraba ese lugar donde había estado hace unos instantes ese hombre le inspiraba tantas cosas y de alguna forma con los recuerdos de Arturo sentía que le había robado tanto, fue entonces cuando volvió a prestar atención al sentir nuevamente unos brazos sobre los suyos, un hermoso rostro observándole y sus labios cerca de los suyos.
-Fleur- dijo ella mirando a la francesa, la cual podía notar movía sus labios, parecía que intentaba decirle algo pero no le escuchaba aun cuando estaban tan cerca. Quizás una de las dos comenzaba a despertar.
Fue entonces como si sus cuerpos prosiguieran el recuerdo sintió la calidez de sus labios cerca de su boca, su respiración contra su rostro, su olor, su calor…
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-Fleur- Le gritaba una voz dentro de su cabeza
-Fleur despierta- insistió la misma
A la tercera vez abrió los ojos descubriendo a su hermana Gabrielle que le abrazaba con fuerza.
-Gabrielle-anuncio -Gabrielle- Repitió de nuevo abriendo más sus ojos por la sorpresa, descubriendo que estaba en su propia habitación.
-¿Dónde está la niña Black?- cuestiono
-¿Cuál niña?-
-La que estuvo conmigo en el viaje-
-No, mamá dijo que te encontraron anoche afuera de la casa sola con la mirada perdida y tu cuerpo helado cerca de la hipotermia- comento la menor
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-¿Qué clase de recuerdo?- inquirió Tonks
-Era sobre mi infancia- sonrió al decirlo
La auror le observo unos minutos hasta que la joven de la cual aún sostenía su mano continuaba.
-Sabes…como si yo perteneciera a algún lugar lejos de aquí. A otras tierras.-
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Una castaña despertaba en la habitación que tenía asignada. Por primera vez no estaba tan agitada como en ocasiones anteriores.
Ese ejército ¿porque estaba ahí? para que necesitaba uno, era obvio que algo aun mayor que Voldemort se avecinaba, pero… ¿pero que era? Luego estaban las palabras de la pequeña de sus sueños, la historia se repetía, pero según parecía lo hacía de forma diferente, debía conocer entonces más de esa historia.
Entones llego al tercer punto del sueño, el único que al pensarlo acelero su corazón.
-Fleur- comento tocando sus labios. ¿Se trataría solo de un sueño?
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