MAYOI NEKO
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WARNING: ESTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS LEMON ¡Así que disfrútenlo! XD
CAPITULO 6
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-Hola, Brooklyn -lo saludo Rei helado.
-Eh, tigre, cuánto tiempo sin vernos.
Brooklyn se inclinó y lo besó sin vacilar. Aún cuando Rei movió la cara, no pudo evitar que el pelirrojo lo besara en los labios. Luego se puso de pie. De inmediato, Brooklyn se puso a su lado pasando un posesivo brazo sobre sus hombros.
-Buenas noches –saludo Kai con cierto tono venenoso en su voz -¿Es usted algún amigo de Rei?
Antes de que el pelirrojo pudiera contestar algo, Rei dijo:
-Quisiera presentarles a Brooklyn, trabajó para O.B OKANE durante algún tiempo. Brooklyn, éstos son los señores Nanahara y el conde Hiwatari.
Rei se sentía fatal, y Brooklyn no lo ayudó en lo más mínimo. No dijo nada grosero, pero su incredulidad y su sonrisa burlona al presentarle a un conde resultaron suficientemente expresivas. El brazo que estaba en sus hombros, paso a rodear su cintura con naturalidad, como si tuviera todo el derecho del mundo a hacerlo.
Rei intento apartarse al ver la indescifrable reacción de Kai, pero el brazo de Brooklyn apretaba demasiado su cintura impidiendo cualquier escape.
-Mi tigre y yo no nos vemos desde hace tiempo –comentó el pelirrojo con naturalidad, mirando a Rei de arriba abajo –Has progresado mucho, tigre –con gesto lleno de intimidad le mordió brevemente la punta de la oreja para luego darle un sonoro beso en la mejilla.
La señora Nanahara observaba la escena con una pequeña sonrisa incomoda en el rostro, Kai por su parte mantenía aquel gesto indescifrable en la cara.
-¿Crees que podríamos vernos después de que termine la ópera? Ya sabes, iríamos a tomar algo y luego... pues tu dirías... a lo mejor te guste la idea de que me acompañes a recordar viejos tiempos.
Rei permaneció inmóvil. Tenía la carne de gallina. La mirada de Brooklyn era impúdica, descarada. ¿Cómo podía haber confiado en semejante hombre, se preguntó Rei sintiéndose humillado. No sabía qué decir.
-Lo siento, Brooklyn –la voz de Kai sonaba sutilmente tensa –Pero al terminar la ópera, Rei vendrá conmigo.
-Oh –el pelirrojo puso cara de genuina decepción, pero de inmediato, aquellas bonitas facciones volvieron a iluminarse -¿Qué te parece mañana? –le pregunto a Rei –Sólo dime en donde quieres que te recoja y ya.
Una vez más fue Kai quien salvó la situación. Le ofreció una copa a Brooklyn y cambió de tema de conversación sin desfallecer en ningún momento hasta que un empleado del teatro se acerco a anunciar que la ópera iba a comenzar.
Toda la gente se apresuró a guardar las cosas en las cestas, y Rei consiguió olvidar por un momento a Brooklyn.
-Señora Nanahara, Rei –la voz de Kai sonaba dura, inflexible –adelántense, en unos minutos estaré con ustedes –prometió el ruso. De inmediato, la señora Nanahara se prendió del brazo de su marido y sin dejar de sonreírle con maternal cariño a Rei, entraron al auditorio.
Antes de que Brooklyn fuera a reunirse con el grupo con el que había llegado, Kai lo sostuvo disimuladamente del brazo y solo hasta que no hubo quedado una sola alma en el jardín el ruso se dio la vuelta y estrello su puño en el estomago del pelirrojo.
Jadeando sorprendido, Brooklyn solo se limito a mirarlo sin comprender nada.
-Eso es por Rei –le dijo el ruso mostrándole toda su furia –aun no sé con exactitud que fue lo que paso entre ustedes dos, pero si se que usted le hizo mucho daño, tanto, que Rei se ha vuelto desconfiado y precavido con todo el mundo.
-¡Yo no le hice nada! –aseguro el pelirrojo, recuperando el aliento.
-Usted no es mas que una parodia de hombre, una vil y vulgar parodia de hombre –Kai lo tomo de las solapas de la chaqueta –por la clase de comentarios que hacía y la forma sucia en que miraba a Rei pude deducir a que clase de basura humana pertenece usted –Kai lo sacudió con violencia –¡Jamas vuelva acercarse a él!
-Entiendo –Brooklyn sonrió de manera desagradable –se esta acostando con usted. Mira que alto a apuntado Rei, me sorprende... Rei amante de un conde –el pelirrojo miro a Kai con malicia -¿verdad que es bueno en la cama? ¿Verdad que tiene los mejores movimientos de caderas de este mundo?
-¡Cállese! –nuevamente el puño de Kai se levanto, pero esta vez dio de lleno en el arrogante rostro –Deje de enlodar a Rei con sus sucias palabras. Se lo diré una sola vez Brooklyn: no quiero saber que intenta de alguna manera acercarse a Rei, si lo hace destruiré su carrera ¿entendido?, quiero que sepa que tengo el suficiente poder para arruinar su vida.
-Ya entendí –aseguro el pelirrojo sintiéndose realmente intimidado por aquella mirada color rubí. Brooklyn era cobarde, pero no estúpido y sabía que si provocaba a aquel conde todo por lo que había luchado y sobornado se vendría abajo –no volveré a buscar a Rei nunca mas, y si por casualidad lo encuentro en la calle le juro que fingiré no conocerlo. Ahora... ¿podría soltarme?
De inmediato, Kai lo soltó dándole un empujón. Se acomodo la ropa y se encamino al auditorio dejando a tras a un adolorido Brooklyn sobándose la mandíbula y limpiándose la nariz sangrante.
Ya dentro del auditorio, Kai se movió dentro de la oscuridad tratando de no incomodar a nadie. Distinguió la perfecta silueta de Rei y se dejo caer a su lado, notando que el neko permanecía sobrenaturalmente inmóvil, como si su cuerpo allí sentado no tuviera alma y esta hubiera volado a un lugar muy lejos de ahí.
Rei estaba tan metido en sus pensamientos que ni siquiera noto cuando Kai regreso a su lado. Al llegar al auditorio y sentarse, sólo pudo fingir estar bien y que aquel horrible reencuentro con aquel despreciable pelirrojo no había causado ningún sobresalto en él. Pero aquella falsa tranquilidad no duró mucho. En cuanto las luces del auditorio se apagaron y las tinieblas invadieron el lugar, Rei se quedó a solas con su conciencia. La música era apasionada y siniestra. Rei recordó años de desgracia y de vergüenza. Y mientras la cantante de opera relataba el suicidio de la protagonista de la historia, Rei se echó a llorar como nunca antes lo había hecho.
Apenas podía respirar, estaba avergonzado. Entonces una cálida mano se enredó entre las suyas. Rei miró para abajo y vio que Kai le ofrecía un pañuelo. Por primera vez noto la presencia del peliazul. Tragó y se enjugó las lágrimas, pero no se atrevió a mirarlo.
Después aquel incidente ni siquiera fue mencionado.
-Tomemos un café –sugirió Kai –Si no vamos al restaurante tendremos que pasar horas parados en el coche hasta que consigamos salir del aparcamiento. Hay demasiados coches.
Kai se encargó de todo. Pidió los cafés y conversó con los Nanahara tan alegremente que éstos ni siquiera se dieron cuenta de que Rei se había quedado mudo. Finalmente consiguió pronunciar una frase de despedida ante los Nanahara y por último los dos fueron a recoger el resto de las cosas del picnic.
-Está muy oscuro –comentó Rei al salir al jardín desde el vestíbulo del auditorio.
Kai sacó entonces una linterna de su bolsillo.
-Solucionado.
-¡Qué eficaz eres, Ken!
-Nunca subestimes a un explorador –bromeó -¡Y ya deja de llamarme Ken!
Atravesaron el jardín. Rei lo guiaba con la linterna. Caminaba despacio y con precaución. Volvieron al coche en silencio. Y aquel silencio continuó hasta que llegaron a las afueras de la ciudad. Había estado lloviendo, y los charcos reflejaban las luces de la calle. El paisaje de la ciudad parecía teñido de matices extraños, como de otro mundo.
-Parece como si fuéramos por un túnel –comentó Rei.
Kai lo miró de reojo.
-Eres adicto a la ciencia ficción, ¿verdad?
-Supongo que te parecerá una tontería –contestó el pelinegro a la defensiva.
-¿Y por qué iba a parecerme tal cosa?
-Bueno, tú eres científico, ¿no es cierto?
-Todas las teorías científicas son ficción hasta que alguien da con la prueba que las corrobora –respondió Kai con calma –No puedo permitirme el lujo de despreciar a nadie porque le guste la ciencia ficción. En serio, ellos son los que pagan las expediciones.
-¿Es que tú necesitas subvenciones? Pensé que...
-Pensaste que era rico –lo interrumpió Kai molesto –Creíste que me juntaba con un grupo de camaradas y me iba a la selva en plan aficionado.
-No –respondió Rei, sobresaltándose ante su propia vehemencia.
-Mi trabajo no es un hobby, me gano la vida con él. Bueno, mi familia, supuestamente, es rica. Supuestamente somos millonarios. Pero eso es mi familia, no yo.
-No pretendía...
Kai tomó la nota de su protesta y continuó:
-Pero la mayor parte de los bienes son tierras, cuadros y muebles, así que si no quiero comer muebles tengo que trabajar. Y eso significa hacer trabajo de campo, escribir artículos y dar clases –explicó irritado –Nada que merezca tu burla, y menos cuando estás convencido de que el dinero es lo más importante de este mundo.
-Vale, vale, lo siento. Mis conclusiones han sido apresuradas. No pretendía burlarme de tu trabajo¿de acuerdo? –tras una pausa, Rei añadió –Y no creo que el dinero sea lo más importante de este mundo.
Estaban llegando a un semáforo. Kai frunció el ceño y comentó con calma:
-¿Y entonces cómo es que tienes ese trabajo?
-Ya te lo dije, los que estamos al borde de la supervivencia hablamos sobre el dinero.
Hubo un silencio confuso y complicado, y luego Kai dijo:
-¿Al borde de la supervivencia? ¿Tú?
-Bueno, ahora estoy forrado, pero cuando era pequeño las cosas eran muy diferentes.
Kai esperó a que se explicara, pero Rei no dijo nada más.
-¿Y como eran las cosas cuando eras pequeño? –preguntó Kai al fin.
Quizá fuera porque estaba cansado, o quizá porque tenía la sensación de que viajaban en una cápsula fuera del tiempo y del espacio, pero lo cierto era que Rei sentía que no importaba lo que dijera. Si aquel viaje continuara para siempre él no necesitaría enfrentarse al mañana, reflexionó. Rei le contó entonces lo que jamás le había contado a nadie.
-Cuando yo era pequeño no teníamos nada –explicó entre bostezos –Ni dinero, ni casa. Vivíamos en habitaciones alquiladas cuando mamá conseguía por fin algo de dinero. No teníamos amigos, porque nunca nos quedábamos mucho en ningún sitio, ni fuimos casi a la escuela por la misma razón. Quizá fuera por eso por lo que... –de pronto se interrumpió.
Kai permaneció inmóvil, esperando. Finalmente preguntó:
-¿Por lo que...?
-Quizá sea esa la razón por la que Mariah lo ha pasado tan mal –suspiró Rei.
-¿Quién es Mariah?
-Mi hermana menor. Tuvo anorexia hace unos años. Ahora esta supuestamente bien, dicen que ha pasado lo peor, pero siempre estamos en vilo.
-¿Tiene recaídas? –pregunto Kai asintiendo, como si conociera perfectamente la enfermedad.
-Cada vez que se lleva un disgusto, aunque nunca le da tan fuerte como al principio –suspiró Rei –De hecho a veces me pregunto si no serán todo imaginaciones de mi madre. Pero luego, cuando veo que Mariah sale huyendo de algo que la asusta, parece como si todo empezara de nuevo.
-Tengo un amigo que trabaja con enfermos de anorexia y bulimia. Puede ser muy penoso para la familia –comentó Kai mirándolo serio -¿Y como reaccionó el resto de tu familia a ese problema?
-Te lo he dicho, no tengo más familia. Sólo somos Mariah, mi madre y yo.
-¿Tu padre ha muerto? –pregunto Kai amable.
-No, no lo creo. Se marchó cuando éramos unos niños. Pero sobrevivimos.
-Pero... –Kai estaba perplejo -...¿es que no los apoyó, no les dio dinero, siquiera? ¿Has tratado de ponerte en contacto con él?
-No y si piensas que apareció un hombre salvador y que solucionó todos nuestros problemas te equivocas –comentó Rei divertido ante la idea –Mala suerte –añadió escuchando después sus propias palabras y sacudiendo la cabeza insatisfecho –No me malinterpretes, yo nunca he deseado que un hombre resolviera mi vida. Quizás a mi madre sí le hubiera gustado que alguien nos ayudara cuando éramos pequeños, pero ahora ya no hace falta. Yo puedo mantener a mi familia –Kai estaba perplejo. Rei, tratando de asegurarse de que lo había comprendido, añadió: -Soy una persona independiente, y me gusta serlo.
Entonces lo miró de reojo. Kai frunció el ceño.
-¿En serio?
-Es la única forma de vivir que sabes que no tendrás que responder ante nadie. Por nada –Rei observó las solitarias calles por la ventana. Estaban en la zona más elegante de Tokyo –Árboles y jardines –comentó de pronto –Es fácil reconocer los lugares en los que viven los ricos. Calles anchas, muchos árboles, parques.
-¿Es ésa la razón por la que te mudaste a vivir con Tatiana? ¿Para vivir en una casa de ricos con jardín? –preguntó Kai. Rei no contestó –Lo siento, no debería de haber dicho eso. No encaja con el trato de esta noche¿verdad?
-¿A que trato te refieres?
-Al trato sexual convencional. Tú te pones guapo y yo cuido de ti –explicó Kai con voz ronca.
-Pero...
-Y cuando todo termina nos damos las gracias con cortesía y nos deseamos las buenas noches.
Kai aparcó el coche y apagó las luces. De pronto el interior del vehículo se quedó completamente a oscuras. Él estaba alarmantemente cerca, pensó Rei. Kai estaba demasiado cerca, resultaba demasiado cálido, su respiración demasiado fuerte, pensó pasándose la lengua por los labios, de pronto secos.
-B... buenas noches –dijo entonces.
Aquellas palabras habían sonado terriblemente trémulas, pensó Rei con disgusto. Sobre todo después de haber hablado con tanto orgullo y tanta seguridad sobre su propia independencia.
-Pero quizá no nos despidamos –dijo Kai mirándolo con intensidad.
El silencio estaba cargado. Rei no podía ver con claridad la expresión de Kai. Apenas comprendía lo que pretendía. Pero entonces él se movió y, por casualidad o propósito, rozó su pierna con la mano. Rei hizo un leve ruido estrangulado. Era el mismo tipo de sonido incontrolado que lo había traicionado en el auditorio, reflexionó escuchando como Kai se soltaba el cinturón de seguridad.
-Te ayudare a bajar –dijo el peliazul en un susurro.
Igual que en un sueño, Rei dejó que lo ayudara a salir del coche y que lo guiara hasta el bloque de apartamentos donde Kai vivía, agarrándolo firmemente de la cintura tal y como Brooklyn lo había hecho horas atrás. El aire de la noche era fresco, pero Rei ni siquiera se dio cuenta. Sólo sentía el calor de esa mano, ardiendo a través de la tela de la ropa como si fuera fuego.
"Es el destino. Esto era lo que tenía que suceder desde el momento en que nos conocimos", pensó Rei nervioso.
Kai no dijo nada, ni siquiera cuando entraron en el apartamento y encendió la tenue luz de una lámpara.
La habitación estaba llena de muebles antiguos, y todo parecía cubierto de libros y papeles. Los cuadros tapaban las paredes. El corazón de Rei se contrajo desesperado. Cuadros, muebles antiguos. Dinero, reflexionó.
-Somos tan diferentes –dijo el neko al fin.
-Dicen los románticos que ese es un buen comienzo.
Rei empezó a temblar, y no quería que Kai se diera cuenta. Se apartó del ruso y se quedó en blanco, mirando hacia una librería.
-Esto no es algo que haga normalmente.
-¿A qué te refieres? –preguntó Kai, sonriendo.
-Al sexo con un extraño –contestó el pelinegro con amargura.
-Apenas soy un extraño –observó Kai.
-Tú no escuchas, ¿verdad? Te lo he dicho esta misma noche. No me conoces demasiado bien. En realidad no me conoces en absoluto.
Kai no respondió. O al menos no respondió con palabras. Se acercó al neko. Rei pudo ver su reflejo en el cristal de la puerta de la librería. Inclinó la cabeza y el pelinegro se puso tenso. Pero no lo besó. En lugar de ello movió su mano por la mejilla de Rei, acariciándola, apreciando su suavidad. El cuerpo del neko se excitó de pura lujuria.
-¿Quieres irte a casa?
Era su oportunidad, comprendió. Aquél era el momento de decirle que todo era un error, que había cambiado de opinión. El momento de huir, reflexionó.
-No –dijo en cambio.
Kai puso las manos sobre sus hombros, y Rei no pudo seguir ocultando la intensidad con la que se estremecía su cuerpo. Entonces se preparó para escuchar sus burlas ante aquella reacción tan evidente. Al fin y al cabo Kai había demostrado una vez mas que tenía razón, reflexionó. Sólo que habían llegado mucho, mucho más allá de lo que lo había hecho en el club.
Sin embargo Kai no se burló. En lugar de ello posó la boca sobre su cuello, a un lado de la garganta. Rei sintió su lengua contra la piel y gimió. Y entonces se refugió en sus brazos, muerto de pasión.
Las manos de Kai eran como fuego sobre sus caderas a pesar de interponerse la ropa. El ruso lo atrajo hacia sí y Rei sintió la intensidad de su excitación. Entonces, sin poder evitarlo, el neko hizo un leve ruido, un gemido de necesidad que lo asustó. Sin embargo, inclinó la cabeza y comenzó a explorar su cuello, el lóbulo de su oreja, sus párpados. Aquello era un tormento deliberado, pensó Rei sintiendo un ardor hasta el dolor.
Y no podía seguir soportándolo, pensó. Tomó su cabeza entre las manos y la sujetó con torpeza, preparándose para besarlo. Y entonces Kai le cedió el control que Rei ni siquiera sabía que deseaba. La lengua de Kai probó su boca con pasión.
Rei no podía pensar, no podía respirar, sólo presionarse contra él como ciego. Kai levantó la cabeza y dijo con voz ronca:
-Estaríamos más cómodos en mi dormitorio.
Rei sintió, como en un sueño enfebrecido, que lo levantaba en brazos y lo ponía sobre la cama. Kai le quito la elegante chaqueta y el corbatin, luego se entretuvo desabrochando la fina camisa con hábiles movimientos.
Tenía que haberlo hecho muchas veces antes, pensó Rei quedándose helado por un momento. Kai le sacó la camisa y la arrojó al suelo. Rei gimió. Pero cuando por fin la boca de Kai probó sus pezones los ojos de Rei se nublaron y desenfocaron. Cada músculo de su cuerpo gozaba anticipando el momento. Sólo podía abrazarse a Kai temblando de necesidad.
Entonces Kai hizo un ruido profundo. ¿De placer, se pregunto Rei.? ¿De triunfo? No lo sabía, quizás se tratara de ambas cosas, recapacitó. ¿De lujuria? De eso no cabía la menor duda. Y era mutua, comprendió.
Kai levantó la cabeza y contempló su cuerpo. El Neko tenía los pezones hinchados y duros. Aquella visión lo obligó a contener el aliento. De pronto comenzó a mover las manos lleno de necesidad, no podía seguir manteniendo su exquisito control.
Rei aun tenía puesto el pantalón y ansioso, Kai comenzó a bajárselo voluptuosamente junto con el boxer negro por las caderas. Y su boca siguió el mismo camino. Sus manos eran tortuosamente lentas, sus labios apasionados. Rei gritó.
Y de pronto estaba desnudo. El aire de la noche erizó su piel expuesta. Temblaba incontrolablemente, pero no de frío. Kai besó su estómago, besó su intimidad y finalmente sus muslos temblorosos. Su respiración era entrecortada.
El dolor que sentía entre las piernas era casi como un alarido. Rei apenas disponía de voluntad para nada excepto para una sola cosa, el objetivo final. Y Kai lo sabía. Posó su boca en la palpitante virilidad y Rei gritó de pura necesidad. Ni siquiera reconocía su propia voz, que sonaba como la de un niño.
Kai hizo una pausa y levantó la cabeza. En la oscuridad, él y Rei se miraron el uno al otro. Pequeños temblores recorrían al neko, precursores del gran terremoto final. Rei trató por todos los medios de ignorarlos, mientras Kai le dedicaba una atención concentrada, aterradora. Y tremendamente seductora.
-Esto no es sexo con un extraño –dijo el ruso con voz ronca.
Rei estaba más allá de cualquier fingimiento, más allá de toda vergüenza. Levantó el mentón y contestó:
-Entonces quítate la ropa.
Aquello era un desafío, y los dos lo sabían. Por un momento se miraron a los ojos como si fueran enemigos.
-Pues ayúdame, neko-jin –pidió Kai desafiándolo.
Rei se levantó de las almohadas tratando de alcanzarlo. Una chaqueta voló por entre las sombras mientras Kai comenzaba a desabrocharse la camisa. Rei luchó con el cinturón y luego la cremallera del pantalón, sus dedos frenéticos y poco expertos parecían no poder contra aquel pantalón. La sangre le hervía como nunca antes.
-Por favor –dijo sin aliento –por favor, por favor, por favor, por favor...
Rei ni siquiera sabía si se lo decía a si mismo, a Kai o al maldito pantalón. Kai, en cambio, no vaciló. Apartó con dulzura los dedos de Rei y se desabrocho el pantalón. Rei volvió a recostarse mientras Kai se deshacía del resto de ropa.
Entonces Kai se inclino sobre él. Lo miraba implacable en la oscuridad.
-¿Extraños tu y yo?
Rei estaba tenso como una cuerda, apenas se atrevía a respirar.
-Kai...
-Por Dios, Rei. Es la primera vez que me llamas por mi nombre –dijo el ruso con voz ronca pero claramente emocionada.
-Hazlo ya... ¡maldita sea!
-Tus deseos son ordenes, neko.
Kai estiro la mano buscando algo sobre la mesita de noche que sirviera como lubricante. Preparo a Rei y entonces agarró aquellas largas y delgadas piernas y las colocó alrededor de su torso. Rei sintió un shock al sentir los músculos del ruso contrayéndose, anticipando el huracán de pasión que lo invadiría en tan solo segundos.
Kai tenía los ojos casi negros, ya que la excitación había dilatado al máximo sus pupilas y besando a Rei empezó a deslizarse en su interior hasta que toda su masculinidad estuvo dentro de aquel estrecho y acogedor lugar.
Al sentir a Kai dentro de él, Rei gimió de deseo, se movió cuidadosamente tratando de pedirle a Kai en un movimiento demandante de cadera que comenzara a moverse y a apagar con sus embestidas aquel ardiente fuego que consumía todo su cuerpo.
Kai, sin embargo, no se movía en lo absoluto. No hasta que el cuerpo de Rei le explicara sin necesidad de palabras que era lo que deseaba. Y pronto el cuerpo de Rei habló.
-Tú... me deseas neko –aseguro el ruso –y yo también –finalmente y para alivió de Rei, el peliazul empezó a moverse dentro de él, saboreando las sensaciones que se disparaban en su cuerpo, pero solo podía pensar que el placer de Rei debía ser lo primero.
Con una de sus manos busco la masculinidad de Rei y la comenzó a masajear, primero con movimientos lentos, para después pasar a rápidos.
Sus empujones y el movimiento de su mano se combinaban en una perfecta sincronía, en la cual pretendía darle todo el placer del mundo a su neko. Kai luchaba por contenerse, temblando, anteponiendo el placer de Rei al suyo propio.
Rei jamas había recibido un regalo como el que Kai estaba ofreciéndole aquella noche. Jamas Brooklyn lo había poseído de esa manera, teniéndolo en cuenta como lo hacia Kai. El sexo con Brooklyn siempre había sido mecánico, placentero pero mecánico. El pelirrojo solo se preocupaba de su propio placer y dejaba que Rei buscara el suyo propio como pudiera. Pero Kai... Kai era tan diferente en muchos aspectos al egoísta de Brooklyn. Kai estaba dando y dando, y había llegado ya el momento de que Rei empezara a darse a Kai.
-Kai.. –susurró levantando aun mas las caderas contra el ruso.
-Rei, no –pidió el peliazul, apretando los dientes –Espera. No quiero hacerte daño. Yo...
Sin esperar a que terminara de hablar, Rei se apretó con todas sus fuerzas contra Kai, y el ruso dejo escapar un gemido y comenzó a moverse dentro de Rei, cada vez más rápido, con más fuerza, llegando mas y mas adentro.
El neko se colgó entonces de sus hombros, cuando las sensaciones comenzaron a crecer y crecer sin medida, cuando comenzó a sentirse cada vez mas cerca de aquel lugar de éxtasis que estaba esperándolo.
Kai nunca había hecho el amor así; jamás había significado tanto para él y jamas había obtenido un placer tan completo.
-K...Kai... –gimió Rei al sentir la mano del ruso aumentar la presión sobre su endurecida virilidad -¡Kai!
Los espasmos sacudieron su cuerpo, y Rei se apretó aún más contra Kai, como invitándolo a compartir su éxtasis, al que él llegó un instante después.
-¡Rei! –gritó lleno de placer.
Kai cerró los ojos y se quedó inmóvil. Aquel momento estaba siendo exquisito, poderoso, completo y hasta el último ápice de su energía se consumió en él.
Entonces se dejó caer sobre Rei y lo abrazó con las pocas fuerzas que le quedaban. No supo cuanto tiempo paso así, pero poco a poco la realidad volvió a abrirse paso en su mente.
-Voy a aplastarte –dijo, tratando de quitarse de encima de Rei.
-¡No te muevas aun! –pidió el neko abrazando a Kai por el cuello, evitando a toda costa que el ruso se quitara.
-¡Pero te estoy aplastando!
-No es cierto –aseguro el neko con voz seductora –además quiero tenerte un rato así –sus piernas, que en ningún momento habían dejado de rodear a Kai, se apretujaron aun más.
Con una sonrisita traviesa, Kai buscó sus labios, permitiendo que las lenguas se encontraran, lucharan por el dominio, jugaran y se movieran en una dulce batalla.
Después, Kai se entretuvo dando pequeños besitos en aquella bonita nariz, para pasar rápidamente a besar los párpados, las mejillas, la frente y finalmente regresar a aquellos bien formados labios que tanto adoraba besar.
Luego de algunos minutos, Rei soltó a Kai y antes de que este se quitara de encima de él, saboreo por ultima vez la deliciosa sensación de sentirlo dentro de su cuerpo.
Con una sonrisa de satisfacción, Kai se tumbó a su lado y cubrió sus cuerpos con las sabanas. De inmediato, Rei se refugio en sus brazos, casi ronroneando de placer. En la oscura habitación sólo se veían los reflejos difusos de la luz de una farola. En aquella oscuridad Rei sintió que Kai lo observaba. Le gustaba que lo observara, comprendió.
La mano de Kai le acariciaba la espalda rítmicamente, casi como ausente. A Rei le pareció eso un gesto de pura posesión.
Para su sorpresa, sin embargo, se vanaglorió de ello. Restregó el rostro contra el pecho de Kai y saboreó aquella fragancia única.
-Ahora dime que no se nada de ti –invitó Kai con una leve sonrisa en la voz.
-Sí sabes, sí –contestó Rei somnoliento, besando sus hombros.
-¿Y todavía crees que no necesitas a ningún hombre en tu vida? –bromeó.
Rei estaba a punto de quedarse dormido, de modo que contestó en un murmullo:
-Lo que tú digas.
-Excelente.
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CONTINUARA...
N.A: Hola a todas, solo espero que esta maldita demora me sea perdonada (tengan piedad chicas) y que comprendan que no siempre las escritoras podemos actualizar tan seguido como a ustedes les gustaría.
Supuestamente este sería el capitulo final, pero aun falta un poquitin para poder leer la palabra FIN en este fic.
Por ahora las cosas entre ellos marchan bien, esperemos que todo siga igual y en cuanto a Brooklyn, no se preocupen que ya nunca mas volverá (Kai realmente sabe como intimidar y por eso lo AMO). En fin, ya no molesto mas, pasare a contestar sus reviews:
Kaz: Gracias por tus lindas palabras, me alegra que te haya gustado el capitulo anterior y como veras tu deseo se hizo realidad... ¡El fic aun no ha llegado a su final! Pero bueno, ya creo que para el próximo capitulo ya todo terminara. Disculpa que tardara tanto en actualizar, pero miles y miles de cosas se me han presentado, solo pido un poco de comprensión y paciencia. Espero que este capitulo te haya gustado y que la espera haya valido la pena. Un beso y nos seguimos leyendo. Gracias por tu review.
Xinie: La li ho amiga! Pues aquí esta la continuación que tanto pedías. Como ya habrás visto, a Brooklyn ya lo pusieron en su lugar así que ten por seguro que ya no le dará mas problemas a Rei. Nos leemos en el próximo capitulo. Abrazos y gracias por tu review.
The life is a Dream¡Estoy de acuerdo contigo! Rei se debe de ver muy sexy con su nuevo guardarropa, el solo imaginar lo divino que se debe de ver vestido de manera elegante hace que me den ganas de ser Kai para poder hacerle muxas cositas pervertidas al neko XD.
Bueno, aquí esta la actualización, no tan rápido como tu la pedías, pero weno, hice lo que pude para subir lo mas pronto posible este capitulo. Gracias por tu review y espero seguir leyendote en otro.
okami reiko: jejeje, ni te imaginas como goce yo con eso de "mi sensual tigre salvaje", me parece que esa frase le queda perfecta a nuestro bello neko, aunque me habría gustado mas que se la dijera Kai en vez de Brooklyn, pero bueno... XD.
Ya estamos en la recta final del fic, así que espero que me sigas apoyando con tus lindos reviews. Un beso y un abrazo.
DarKenji Fujisaki: Oh siii, tienes muy buen gusto amiga, yo también me imagino a Rei vestido de esa manera tan elegante y sexy y siento que me da un paro cardiaco de la emoción. Aunque mi favorito es Kai, no niego que el neko esta tremendamente bueno y que la vista se alegra cada vez que veo una imagen de él ya sea en internet o por televisión cuando veo la serie o las películas (Kai y Rei forever!). Bueno, espero leerte muy pronto en otro review, por ahora te envío muxos saludos y abrazos y un gran gracias por tu lindo review.
NeKoT: Bueno, como ya te habrás dado de cuenta... Brooklyn si tuvo su merecido. Nuestro "amable" Kai se ha desquitado por todo el dolor que ese odioso pelirrojo le ha causado al neko y afortunadamente no lo veremos mas. Disculpa la tardanza, pero siempre que voy a actualizar se me presentan mil problemas. Espero que este capitulo haya sido de tu agrado y me vuelvas a escribir otro lindo review con tu opinión. Por ahora no te molesto mas. Gracias por tu apoyo. Besos.
Windy: Afortunadamente las cosas no llegaron a mayores con la aparición de Brooklyn en escena, lo bueno fue que Kai lo puso en su sitio y aunque Rei si se sintió realmente mal al volver a verlo, ya lo ha superado y por ahora reposa feliz en los brazos de su amado Kai. Esperemos que las cosas entre ellos sigan igual de bien porque con lo explosivos que son sus caracteres una nunca sabe si van a volver a discutir o no. Agradezco muxo tu review y me encantaría volverte a leer en otro. Por ahora me despido enviándote un fuerte abrazo.
Mel: ¿Así que no te gusta Brooklyn? Pues a mi solo me gusta su físico porque por lo demás, tampoco me gusta de a mucho XD. Afortunadamente para Rei, ya Kai le dio un buen par de golpes y una linda amenaza, así que podemos estar felices porque el dolor que sufrió Rei junto a él ya fue vengado. Yo también adoro las conversaciones entre el neko y el ruso, son tan suspicaces y graciosas. Ni te imaginas como adoro escribirlas, sobre todo porque aveces terminan discutiendo ¿aunque que se puede esperar de dos personas con caracteres tan fuertes y personalidades arrolladoras? Creo que eso es lo que mas me gusta de ellos dos, su carisma, su orgullo y la forma que tienen para sacarse el mal genio de manera mutua XD. Bueno Mel, te dejo no sin agradecerte tu lindo review y esperando leerte de nuevo. Abrazos.
Sayuri: Tus deseos son ordenes XD y aquí esta la actualización que tanto me pedías. ¡Yo también amo a Kai! Es un personaje que tiene todos los ingredientes que me gustan en un personaje de anime: es de carácter fuerte, frío, orgulloso, guapo, misterioso, arrogante, seguro de si mismo... (ahora mismo estoy babeando el teclado XD). En cuanto a Brooklyn, pues como veras dudo mucho que salga mas en el fic, solo lo hice aparecer para darle un momento de cierta tensión al capitulo, pero ahora que mi misión esta cumplida y que Kai le ha dado su merecido no volveré a ponerlo mas en la historia. Quiero agradecer tu lindo review y decirte que espero leerte pronto en otro. Muchas gracias por tu apoyo y tus palabras. Besos.
